CAPÍTULO 9

Edward estaba empezando a notar como la pierna izquierda se le estaba entumeciendo. Llevaba más de dos horas posando para la sesión de fotos que se le estaba haciendo eterna. Resultaba irónico que para lograr una pose "natural" llevara cerca de diez minutos en la misma posición.

—¡Así, Edward!, ¡Seduce a la cámara! ¡Sedúcela! —Exclamaba emocionado el fotógrafo.

El actor le fulminó con la mirada. Si volvía a escuchar una vez más eso de "seduce a la cámara" se la tiraría a la cabeza. El tipo sería estupendo en su trabajo, pero repetía constantemente con las típicas frases. Sonrió al recordar el mensaje que había intercambiado con Bella en el anterior descanso.

Aquí hay un tipo intentando convencerme para que seduzca a su cámara. Yo solamente quiero seducirte a ti.

¿Por qué no estás aquí?

Edward.

Su respuesta tardó unos minutos en llegar:

¿Voy a tener que ponerme celosa de una cámara?

Siento decirte que ella no podrá disfrutar del lujo de un baño con hidromasaje y yo sí.

Voy a entrar en una reunión

Hablamos luego

Besos

Bella.

—¡Eso es lo que quiero!, ¡Esa sonrisa es perfecta!, ¡Un par de fotos más y terminamos! —La voz del tipo le hizo volver a la realidad. Se concentró en darle lo que quería para terminar cuanto antes la sesión.

—¡Perfecto! Hemos terminado. Muchas gracias, Edward. Ha sido todo un placer trabajar contigo, has hecho que sea todo muy fácil.

—Gracias a ti. —Respondió Edward viendo como su representante, James Witherlade, se acercaba a él sin despegar los ojos de la pantalla de su teléfono. El fotógrafo se marchó y cruzó un par de palabras con James antes de que éste llegara hasta él.

Había conocido a James Witherlade tres años atrás. La agencia para la que trabajaba se le presentó y él le aseguró que se encargaría de que alcanzara el estrellato. James rondaba los cuarenta años, era alto, rubio y fuerte. Siempre iba impecable con trajes chaquetas de diseño y corbatas a rayas. Podía parecer arisco, e incluso en ciertas ocasiones Edward había sospechado de algún comportamiento extraño, pero él era libre de hacer con su vida privada lo que quisiera, siempre que cumpliera en lo profesional.

—En quince minutos vendrá Jenny, la periodista encargada de la entrevista para empezar con ella. —Habló James.

—Perfecto, así me dará tiempo de cambiarme y ponerme algo más cómodo.

—Un momento, Edward. Antes de nada, quiero que me digas… ¿Qué coño es esto? —James le mostró en su teléfono el pantallazo de lo que parecía ser un tweet.

—¿De qué hablas? —Preguntó confundido Edward.

—De esto. —James agrandó la imagen y le mostró el texto que aparecía:

Anoche en Harvey's mi amigo casi le levanta la chica a #EdwardCullen.

Si no llego a intervenir se lían a puñetazos.

#PenséqueaCullenleibanlasrubias #Comoestabalamorena

—Sabes que normalmente no le doy crédito a estas cosas, pero si no recuerdo mal Emmet Mcarthy celebró su cumpleaños en ese mismo local hace unos días y estoy seguro de que estuviste allí. Esto está corriendo como la pólvora en las redes y no me extrañaría que la prensa se hiciera eco de ello. ¿Es verdad? —Quiso saber James sin ocultar su desagrado por el tema.

—¿Ahora nos dedicamos a desmentir tweets? —Edward no pudo disimular su molestia. No le hacia ninguna gracia que esa información saliera a la luz, pero no por él. A él no le importaba que la gente pensara que había estado a punto de liarse a puñetazos con alguien, lo que le molestaba era la manera en la que se habían referido a Bella.

—¡No me toques los cojones, Edward! ¿Es cierto sí o no?

—Tuve un altercado con un tipo, sí es cierto. Pero de ahí a que estuviéramos a punto de llegar a las manos es mucho decir.

—¿Fue por una mujer?

—El tipo estaba borracho y molestó a mi pareja. Simplemente le dije que la dejara en paz. Él se puso pesado y su amigo intervino. Fin. —Explicó Edward.

—¡Uo, uo, uo! ¿Tu pareja? ¿No tu chica, ni tu amiga? ¿Tu pareja?

—Sí, mi pareja. —No podía referirse a Bella como la chica que lo acompañaba, ya que de esas había habido muchas y ella no pertenecía a ese club.

—¿Ahora llamas pareja a tu nuevo juguetito sexual? —Se jactó James.

—No te permito que te refieras así a ella, James. Estamos juntos, no es un lío de una noche. Mi vida privada es mía y hasta dónde recuerdo no tengo que pedirte permiso para salir con nadie. —Le reprochó Edward sin ocultar su enfado.

—¡Está bien! Vamos a tranquilizarnos. Dame el teléfono de su representante y veré como puedo gestionar esto antes de que salte a los medios.

—No es del medio, no es famosa.

—¡Genial! ¡Te estás follando a una posible oportunista! Te creía más listo, Edward.

—¡Basta ya! Te lo he dicho y te lo repito, no te permito que le faltes el respeto, James. ¡Mi vida privada es cosa mía!

—Perdóname, Edward, pero si tu vida privada puede afectar a tu carrera también es cosa mía. —Habló bajando el tono de voz al ver como Jenny aparecía en el estudio— Este no es el lugar para hablar de ello. Continuaremos con la conversación más tarde. Ahora céntrate en la entrevista.

๗๗๗

Edward estaba descargando su furia contra el saco de boxeo colgado de una de las vigas del techo de su apartamento. Después de la entrevista, se había dirigido al despacho de James para continuar la conversación que habían interrumpido antes.

Nunca había tenido que rendir cuentas sobre sus líos de faldas y tener que hacerlo con Bella no le hacia gracia. Las palabras que James le dijo después de la sesión resonaban en su cabeza.

Ve con ojo, Edward. Hay chicas que van de mosquitas muertas y al final resultan ser las más avispadas. No quiero que te tomes esto a mal, solamente me preocupo por ti. Intenta mantenerlo en secreto por ahora, no creo que a tus fans les haga gracia saber que estás pensando abandonar el mercado de la soltería.

Edward golpeó aún más fuerte el saco. Si mantenía su relación con un perfil bajo era por ellos dos, no por el miedo a que sus fans le rechazaran. Si verdaderamente le apreciaban debían hacerlo por su trabajo, por la persona que era y deberían aceptar a la mujer con la que compartiría su vida.

James había intentado convencerle para que le presentase a Bella, pero él se había negado rotundamente. Sus padres ni siquiera la conocían y él no lo haría antes que ellos. Solamente se limitó a decirle como se llamaba y a que se dedicaba para saciar su curiosidad.

Cuando terminó su entrenamiento se duchó y fue hasta la cocina para calentar un poco de lasaña casera que le había dado su madre el día anterior cuando comió con ellos.

Para Esme Cullen, la familia era lo más importantes y que sus dos hijos se olvidaran de ello de vez en cuando le hacia enfadar. Cuando fue a visitarlos,Edward se comportó como un hijo cariñoso intentado aliviar el malestar de su progenitora. Comieron juntos y pasó toda la tarde jugando al ajedrez con su padre mientras que Esme los acompañaba leyendo un libro.

Si algo caracterizaba a Carlisle Cullen, es que era tremendamente observador y no le pasó desapercibido que su hijo no estaba completamente centrado en la partida.

Edward sonrió al recordar como su padre le dijo que lo notaba diferente, que parecía más feliz que de costumbre y es que no pudo evitar pensar en como hubiera sido es tarde si Bella lo hubiera acompañado a visitar a sus padres.

Recuerda, hijo que puedes contar con nosotros para lo que sea. Y si esa sonrisa que tienes está relacionada con alguna mujer, no emociones a tu madre demasiado pronto si no vas en serio.

En ocasiones se preguntaba si su padre era capaz de leer los pensamientos. Es verdad que Esme se emocionaba cada vez que lo veía fotografiado con alguna chica, incluso cuando posaba con sus compañeras de reparto. Según ella, a sus veintiocho años ya era hora de que se dejase de líos tontos y sentara cabeza. Estaba seguro de que si conociera a Isabella la adoraría como hacía él.

Su móvil sonó ante la llamada entrante de ella.

—¡Hola, preciosa! ¿Ya has terminado?

—Sí. Acabo de salir de la boca de metro y me dirijo a casa. La reunión se ha alargado más de lo previsto, pero afortunadamente ha sido un éxito. Aro, mi jefe, está muy contento con el escritor que le he presentado. ¿Día duro? —Le preguntó percibiendo su tono de voz cansado.

—Un poco, pero escuchar tu voz está haciendo que termine mejor de lo que ha empezado.

—¿Tan mal ha ido la sesión?

—No, la sesión y la entrevista han ido bien, he tenido un pequeño malentendido con mi representante, pero nada de lo que preocuparse, ya está solucionado.

—¿Y la comida con tus padres fue bien?

—Muy bien, Esme me hizo sentirme culpable por ser un hijo descariñado, pero lo solucioné con un par de arrumacos. —Bromeó—. Rose me ha mandado un mensaje para preguntarme si nos iría bien quedar el viernes para cenar.

—Por mi genial. ¿Qué ibas a hacer ahora?

—Estoy aquí, triste y solo, esperando que se caliente la lasaña casera de mi madre. ¿Y tú?

—Acabo de llegar y por lo que veo, Angela me está esperando con un delicioso Sándwich de pollo y…ensalada de quinoa.

—¡Vaya! Y yo que pensaba proponerte una caliente sesión de sexo telefónico. —Habló en tono juguetón.

—Pues tendrá que ser en otra ocasión. No voy a tener sexo telefónico con Angela aquí, estas paredes son de papel. — Respondió Bella

Edward escuchó como un ¡Eres una aburrida, Bella!, se colaba por el teléfono

—Dile de mi parte que ella es una pervertida. —Bella le transmitió su mensaje a la chica.

—No te gustaría saber cual ha sido su respuesta. —Rio Isabella— Alégrate de que esto no es una videollamada, si no hubieras sido testigo del gesto obsceno que te ha dirigido.

Edward se carcajeó, le encantaba sacar de sus casillas a esa chica.

—Bueno, tengo que dejarte. Si no lo hago Angela me arrancará el teléfono de las manos. No sabes lo violenta que puede llegar a ser cuando tiene hambre. —Bromeó ella.

—¡Bella!

—¿Sí?

Edward tuvo que hacer un tremendo esfuerzo para retener el te quiero que estaba a punto de salir de su boca. Ella no se merecía que se lo dijera por teléfono y él…, hasta ese momento ni siquiera había sido consciente de querer decírselo.

—Nada, descansa ¿Vale?

—Vale. Mañana hablamos. Sueña conmigo. —Se despidió ella.

—Lo haré, aunque no te prometo que sean sueños inocentes. ¡Hasta mañana!

Edward colgó el teléfono tras despedirse de ella. El olor a orégano, tómate y queso procedente del horno llegó hasta sus fosas nasales. Se dirigió hasta él. Sacó la lasaña y se dispuso a comerla. Quería a Bella. Aunque pareciera pronto la amaba. Se había enamorado de ella. Solamente esperaba que sus sentimientos fueran correspondidos.

¡Hola! ¿Qué tal? ¿Os ha gustado el capítulo?

Parece que James no ha reaccionado demasiado bien ante la noticia sobre que su chico de oro tiene pareja, ¿Creéis que cambiará de opinión?

Nuestro Edward está listo para decir "Te quiero" ¿Será correspondido?

Muchas gracias a todos por los favs, follows y reviews. Espero conocer vuestras opiniones en los comentarios.

Sé que estáis ansiosos por saber como se llega a la situación que se plantea en el prólogo, pero dejemos que estos dos disfruten de un poquito de paz, cuando lleguen los malos tiempos ya nos tocará sufrir

Por el momento os avanzo que en el próximo capítulo volverá a subir la temperatura, habrá alguna confesión y… Alguien entrará en escena de nuevo a la hora del desayuno. ¿Quién será? Parece que el amanecer de nuestra pareja siempre se ve interrumpido. El viernes lo descubriremos...aunque ¿Os apetece una doble actualización? Si es así, espero que me lo digáis en los reviews y prometo recompensaros.

Saludos.

Nos seguimos leyendo.