CAPITULO 10
(Pov Atenea)
Le di un pañuelo a la pequeña Rosa María y esta lo cogió secándose las lágrimas.
-Se ha ido- dijo en un susurro-.
-Sí, está agobiado-.
La abracé pero vamos, no es que yo pudiese hacer demasiado estaba bastante triste por la partida de Vladimir y este se había enfado tanto...
-Seguro que volverá-.
-No volverá- dijo- no le gusto-.
-Eso es porque no sabes cómo tienes que vestirte-.
Se miró la ropa, vestidos castos... para una joven.
-Te dejaré algo mío-.
-No podría...-.
-Calla, vamos-.
La llevé a mi habitación y saqué ropa de mi armario.
-Mira... los Casannova seguían por dos cosas cuando piensan en sexo con una mujer-.
-¿Que se sexo?-.
-Em... bueno se guían en dos cosas cuando están a solas con una mujer-.
Ella asintió.
-En los ligeros y en sus piernas-.
-Aa... pero que son ligeros-.
-Son estas cosas- levanté un poco mi falda y se los enseñé- les vuelven locos-.
-Al señor ¿le gustarán?-.
-Seguro, y suéltate el pelo vamos... verás que así llamas más la atención-.
Ella se soltó el pelo.
-Eso es, y pintemos tus ojos un poco con lápiz negro-.
Cuando acabé con ella era otra, nada de una niña retraída y casta, era una señorita, una verdadera señorita, con medias, tacones, falda y camisa toda una seductora.
-Muy bien, ahora sal y que te van-.
-No sé si sería apropiado-.
-Estás en casa, aquí solo hay criados y familiares, y ninguno te harán daño-.
Obedeció y salió. Esto marcaría un antes y un después.
(Pov Vlarimir)
Habían pasado ya varios meses desde mi exilio, estaba en Brasil con mi tía Devora que me dejó un pequeño apartamento en el centro de la ciudad para poder desenvolverme.
Estaba trabajando en otro libro, iba y venía de una cafetería que había bautizado como mi favorita.
Nadie me llamaba, solo mi madre para saber cómo estaba y yo le preguntaba sobre su embarazo, estaba bien, y le dije que me avisasen cuando el bebé naciese, yo era su padrino y debía estar presente.
No pregunté sobre esa niña supuse que ya se la habrían devuelto a su padre.
Me tumbé en la cama y miré al techo, pronto sería el momento de volver a casa, solo un par de meses más y tendría que volver y esperaba no encontrármela.
Mi pasado se hacía presente... y era un absoluto asco.
Recordé a Rosalie, la recordé enteramente, todo lo que había pasado con ella.
Huyó del compromiso, no quería nada serio y yo estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con ella. Me casé y todo eran peleas y discusiones por tonterías ¿tan malo fui? solo intentaba que saliese bien, intentaba que ella supiese que era mía pero esa presión no la pudo soportar, lo mejor era el divorcio.
Y en realidad tenía razón, para que luchar por algo que no merecía la pena.
Cerré los ojos quería dormir... y eso haría, tenía que disfrutar de este poco tiempo a solas.
