Capitulo 10.-
Rock & Roll.-
Estella despertó gracias a sus propios gritos, los cuales de paso, sirvieron para alterar a todos los pasajeros que se encontraban a su alrededor. Había, nuevamente, tenido aquél sueño; en donde un gentil y sádico chico, que ella calificaba como Vidar Kusnetov se presentaba frente a ella para luchar, perdiendo ante él de manera inevitable. Hace dos días que semejante sueño se había aparecido; se veía revisando la derruida mansión Kusnetov o lo que quedaba de esta. Realmente no había nada que pudiera siquiera llamarse indicio, era obvio pues ya habían pasado muchos meses, ¿Cuántos no habían pasado por ahí? Hasta envolturas de caramelos pudo ver junto a las cartas enviadas del ministerio de magia de Inglaterra, sin embargo Iván ya se había llevado aquella evidencia, lo que era un procedimiento normal. Era entonces cuando sin saber como todo se oscurecía.
La mansión Kusnetov se encontraba en una llanura que finalizaba en un escarpado risco al límite de un embravecido mar, era una vista hermosa cuando se trataba de días calmos y tranquilos, pero el paisaje cambiaba completamente cuando se trataba del anochecer o de días nublados. Simplemente se volvía escalofriante, además que el lugar había presenciado tantas batallas sangrientas así como escenas de violencia que muchas de esas almas y espíritus aún rondaban el lugar, ella lo sabía por lo mismo su idea era marcharse de ahí antes del anochecer, pero en su sueño nunca podía. Y el solo hecho de que pudiera recordar todos aquellos detalles, le decía que se estaba obsesionando, así como también lo hacía con el caso de Avery y Malfoy. Y si bien, en base a sus teorías y dudas el caso prometía mucho, solo había quedado en eso, sus pistas habían terminado en un callejón vacio en cuanto llegara a la residencia Kusnetov… le fastidiaba pensar en ello, era simplemente humillante ¡Cuánto tiempo perdido! Todas las gigantescas telarañas que su cabeza había creado, se quedarían solo en su cabeza. El mismo día en que Iván la llevara nuevamente a la pequeña villa de Nenetsia en la cual los Burden habían vivido se había enterado que era de conocimiento ministerial que la residencia Kusnetov solo abría sus puertas a quién ostentara aquél nombre, siquiera era un rito de sangre o genealógico, al matrimonio británico le había gustado el lugar y habían bautizado al bebe con ese nombre con tal de tenerlo. Cuanto había odiado al muchacho Kirilenko cuando este se había presentado con el puzle resuelto. Y era por aquella razón por la cual no había conexión alguna con los Malfoy, los Kusnetov estaban extintos, la conexión existía con los Burden a un nivel tan lejano como remoto y el mismo Scrimegour se lo había dicho, una vez que retomaron las comunicaciones y después de la correspondiente sanción por desaparecerse sin avisar.
Una parte dentro de sí, le decía que era un alivio el volver a su país, Rusia podía ser el paraíso de la libertad pero a su gusto el precio del caos era demasiado excesivo, habiendo entonces fracasado en la primera instancia lo lógico era continuar con el principal plan de acción que había tenido que obviar ante la posibilidad de obtener lo que buscaba en Nenetsia, consecuente con ello sabía que ahora su objetivo era Avery, la primera idea que paso por su cabeza fue ubicar a George Avery, hermano de James y de ahí estaría bien empezar.
O al menos esa era una vista optimista de lo que le esperaba en Londres, siempre y cuando Scrimegour no se la fregara, relegándola a un rincón lleno de documentos aburridos que revisar; Quizás ayudando al departamento de Arthur Weasley… la frustración llegó a su punto máximo cuando nuevamente recordó que todo había sido para nada… ¡Y tan buena que había resultado su manipulación sobre Scrimegour! Le parecía que nuevamente Lucius Malfoy se burlaba de ellos.
Tratando de parecer profesional Estella, se había obligado a mostrarse objetiva, pero cuando Malfoy se había pasado prácticamente a todo el ministerio por el culo, entendió las razones por las cuales era tan despreciado en el departamento de aurores y aquello no se debía exclusivamente a los resultados de su "exoneración" durante la guerra si no en cómo había manejado todo después de esta. Lucius Malfoy, era la clase de hombre arrogante que fastidiaba a la casa de Slytherin y a todos sus miembros, haber sido elegida por ¡ese maldito sombrero! Había limitado todas sus opciones de vida, si al menos fuera mestiza podría dedicarse a algo en el mundo Muggle, algo que reportara alguna clase de satisfacción personal. Pero no, era de familia sangre pura y si bien su familia no tenía prejuicios hacia los Muggles o Mestizos, ya estaba marcada. Si al menos ese mundo Magico perteneciera a la casa de Salazar todo sería mucho más simple, ¡Si tan solo el departamento de aurores lo fuera! Pero se encontraba rodeada de Griffindors, Ravenclaws y Hufflepuff, todos orgullosos y deseosos de cazar a los de su casa… y bueno aquello era lo obvio si todos los magos oscuros habían salido precisamente de ella.
Al fin de cuenta lo que dividía su sociedad no era lo Pro y Anti Muggle, si no lo Griffindor versus lo Ravenclaw versus lo Hufflepuff versus lo Slytherin; los primeros orgullosos de su valentía, los segundos de su inteligencia, los terceros de su esfuerzo y los últimos como ella ¿Orgullosos? De su astucia. Pero ¡hey! Ella conocía a Griffindors tan astutos como Salazar (Dumbledore le parecía un ejemplo perfecto) Hufflepuff perezosos y sinvergüenzas, Slytherin valerosos (ella misma se consideraba así) y Ravenclaws tan emocionales como ridículos. Y aún así todos se identificaban plenamente con la palabra que definía a su casa. Como si aquello fuera suficiente para calificar la vida de una persona.
Si ella no había insistido públicamente en continuar con la investigación, era exclusivamente por que conocía los límites de su carrera y quería que esta avanzara, cautelosa había cedido, aunque todos lo habían asumido, incluyendo a Malfoy y a su estúpido abogado, que lo había hecho para ayudar a sus "compañeros de casa" como si ella les debiera algo a ese par. Era eso en síntesis lo que le molestaba. Si; era Slytherin cierto, se calificaba de astuta, cauta, inteligente obviamente, pero también era orgullosa y por sobre de su persona no existía nada, siquiera la insignia de una serpiente, había luchado contra muchos prejuicios y aún todos se mostraban recelosos hacia ella, como si no fuera digna de con fianza. Solo Kingsley y Scrimegour habían, en cierto sentido confiado en ella sin peros.
Y ahora volvía a ellos… con las manos vacías.
Miró su reloj, tres horas y media y llegaría a su destino, pensó en volver a dormir, pero no quería tener ese sueño, siempre que ocurría se despertaba con un gusto agrio-metálico el que rápidamente identifico como bilis. A veces le parecía tan real y confuso al mismo tiempo, pero se culpaba a ella misma por eso. Ya que había sido su imaginación la que le había atribuido todo aquél poder al chico, que era un muchacho capaz de vencerla, golpearla y torturarla. Solo por ser consecuente con sus sospechas, así podría justificarse de que se trataba del mismísimo quien-no-debe-ser-nombrado que había vuelto en el cuerpo de un chico, que había sido oculto y que ahora regresaba mostrándose inocente como un simple chico, como un chico de quién nadie quería hablar.
Claro que tras su fracaso, aquello sonaba risible, ridículo. Trataba de convencerse de que había hecho bien, que había actuado con cordura aunque con precipitación, pero los resquicios de su trabajo solo le decían que había hecho el ridículo. Y cuanto detestaba tener que llegar con la cabeza gacha, mirando al suelo; una lágrima de frustración cayó sobre su pecho, tragó pesadamente y con los nudillos se limpio.
A primera hora de la mañana Lucius Malfoy y su hijo Draco se hicieron presentes en la oficina de Cornelius Fugde, quién si bien mantenía su aire calmado y diplomático, estaba más que alterado debido debido a todas las réplicas que habían significado el atentado a la final del mundial. Como líder natural dentro de la sociedad mágica, Malfoy había sabido dividir opiniones dentro de su clase, insinuando a algunos que había que entregar apoyo al ministerio sobre todo a aquellos que aún eran sus "camaradas", mientras que a quienes no pertenecían al grupo los insto a llenar de vociferadores todas y cada una de las oficinas del ministerio, colocando especial énfasis sobre los apellidos Weasley. Lucius no podía evitar sonreír constantemente al imaginarse la escena.
-…Como Ud. Comprenderá, Lucius, ahora no nos sobra el tiempo…- Fugde se pasó la mano por la frente con gesto resignado, y casi al mismo tiempo una alarma de incendio daba la alerta cerca, en algún pasillo.
-¡Malditos Vociferadores!- exclamó dejándose caer sobre su silla. Malfoy miró a su hijo y esbozo una sonrisa cómplice que Draco correspondió.
-Solo…- dijo Lucius, como no dándole importancia - …venía a invitarle almorzar, Narcissa está preocupada por su salud y le gustaría atenderle en casa…- Fugde sonrió con tranquilidad.
Era realmente un alivio tener el apoyo de Lucius Malfoy, sobre todo ante lo que significaba la opinión de este sobre el grupo que le seguía dentro de la sociedad mágica, seguramente con él de su lado; Greengrass, Parkinson, Peverell y los otros dejarían de llenarle las oficinas de vociferadores, pero había que dar tiempo al tiempo.
Ciertamente que tenía sus errores ¿Quién no? Pero Malfoy sabía cómo tomar los asuntos; como realmente estos se presentaban, no los exageraba o minimizaba y si bien todos sospechaban que este buscaba comprar su beneplácito, aquello no era algo que le preocupara, Malfoy tenía el dinero suficiente para vivir sin pedirle permiso a nadie. Le fastidiaba que lo trataran como a un traidor mentiroso, que había engañado al ministerio. Crouch y Scrimegour no hacían más que restregárselo, para ellos era fácil. Scrimegour ni Crouch habían participado en el interrogatorio de Malfoy, fue él, quién después de días y noches habían encontrado la verdad, el Imperio que para muchos solo era una excusa falsa -Maldito Moody-. Pero si al menos lo hubieran pensado un poco más, era lógico que Quien-no-debe-ser-nombrado, se rodearía de todos aquellos que ostentaban algo de influencia y poder. Y cada vez que colocaban en entredicho aquellos juicios e interrogatorios, especialmente el de Malfoy, era a él a quien exponían al ridículo.
Siempre es más fácil criticar, como si fuera asi de sencillo mantener la estabilidad en un lugar en donde todos podían hacerse, tarde o temprano del poder.
Al menos Lucius Malfoy, era honesto y directo, no toleraba a los Muggles y su basura, pero no se escudaba tras aquellas mascaras de lástima que promulgaban la igualdad de ambos grupos. Conocía a muchos que gritaban a favor de aquellas ideas y luego se dedicaban a plantar plagas en los barrios Muggles con el solo afán de fastidiar –Fletcher- aún cuando el fin primordial fuera hacer dinero y desde su punto de vista aquello era un cinismo. Incluso los principales representantes de la traición a la sangre, no dejaban de mostrarse desdeñosos ante la "incapacidad" mágica de estos.
-Supongo que podré darme un tiempo para visitarlo…- dijo finalmente Fugde, Malfoy rio condescendiente.
-No, Ud. no entiende, mi esposa nos está esperando ahora…- Fugde sonrió agradecido.
-Realmente me hace un favor Lucius pero…
-Bueno no se diga más entonces –Interrumpió Malfoy, sacando un saquito plateado, sin decir nada cogió polvos flu
-¡Lucius…! – exclamó Fugde logrando que este se volteara
-¿Cornelius?
-No me es posible…
-Claro que si… podrá delegar si quiere
-No, es muy importante…
-¿Seguir recibiendo Vociferadores?- dijo de pronto Draco, obligando a Fugde a reaccionar. Era cierto lo que decía el chico y de repente su reticencia se vio apagada por una vaga sensación de impotencia. ¿Esperaban todos, acaso, que se quedara impasible mientras se le culpaba de todo? Justo en aquél instante Percy Weasley asomo la cabeza tras la puerta de su oficina. Tanto el muchacho como los Malfoy se miraron con frialdad.
-Señor…- dijo Percy ignorando a Lucius y a su hijo.
-¿Señor Weasley?- Percy avanzó dignamente y dejo una montaña de documentos en la mesa de Cornelius.
-El señor Crouch ha pedido que revise estos permisos, son para la aprobación de las medidas en la construcción de los escenarios del torneo… - Fugde miró los papeles con desdén así como al muchacho, era la excusa que necesitaba para tomar una decisión final.
-¡Muy bien los tendrá mañana antes del almuerzo!- dijo alegremente mientras cogía su saco.
-Pero… señor, pide que se los lleve de inmediato
-¿Acaso – interrumpió Lucius – no has escuchado al ministro muchacho?- Percy fijo sus ojos en la mirada de Malfoy y contestó.
-…No todos podemos darnos el lujo de dejar de lado nuestras obligaciones…- Lucius sonrió tranquilo.
-Y es tu obligación ser inoportuno Weasley…- Percy no se digno a mirar a Draco y con gesto de reproche habló a Fugde.
-El señor Crouch insiste…
-¡Por Merlín Weasley!- exclamó Draco con una irónica sonrisa en los labios – Acá nadie te dará una medalla, ya no eres prefecto y por si no lo has notado, estamos fuera de Hogwarts…- Lucius quiso sonreír ante la intervención de su hijo, pero en vez de eso ignoro a ambos chicos.
-¿Iras Cornelius o prefieres "ayudar" a Crouch?- preguntó sonriendo a medias, aunque tratando de parecer llano y tranquilo. Fugde guardo silencio y miro a Percy -Draco vamos…- ordeno Malfoy con calma.
-Muy bien- dijo Fugde, luego miró a Percy, sin decir nada abrió la puerta de su despacho e invitó al chico a retirarse. Percy no dijo nada, avanzó en silencio y tras la puerta desapareció.
Estimado Vidar.
Tal cual lo hs supuesto en tu carta, al entrar cuando corresponde tu cuarto año, deberás pasar por la selección del sombrero, aunque creo que aquello será algo que podrás manejar con calma. Por otro lado, si, me he enterado de las razones que te han llevado a ingresar a Hogwarts, así como tú "regreso" a Inglaterra, créeme que lo lamento mucho, así como también siento un gran alivio de ver que estas con nosotros.
Te he remitido la lista de útiles a tu actual morada, ya que Lucius me ha informado que hace un par de semanas que no estás en su hogar. Cualquier otra pregunta o conversación que quieras tener conmigo, sabes que gratamente te complaceré, en Hogwarts obviamente. No temo pasar por paranoico, como sutilmente me has señalado en tu carta, simplemente evito riesgos innecesarios.
Como sea, solo me queda darte una cordial bienvenida, nos veremos pronto.
A.P. Dumbledore
PD: Por si no eres aún capaz de recordarlo, tengo el libro, también podremos hablar de él.
Kusnetov, dejo la carta de lado, al momento en que revisaba la lista que Dumbledore le hubiera hecho llegar hace un par de días. Se estaba hospedando en un hotel al que solo podría llamar decente, pequeño y limpio. Ya tenía todo lo que necesitaba, solo el día anterior se había dado el tiempo para recorrer el callejón Diagon, en busca de lo que necesitara. Hace años que no hacia aquello menesteres solo y fue en aquél preciso momento en el cual notó que extrañaba a su familia y por extensión a la familia que había encontrado en Wiltshire.
A veces tenía recuerdos confusos de cuándo o dónde habían ocurrido ciertas cosas, como si aquellas imágenes no le pertenecieran y fueran parte de otra vida. Su madre siempre le había dicho que él era especial, obviamente entendía que cualquier madre diría eso de su único hijo, era lo normal. Entonces vino el cambio y le hubiera gustado que fuera algo más pausado, tranquilo y no tan brusco como se había presentado, aquello solo servía para confundirle aún más, lo único que había entendido de ello era que con el tiempo y con los años sería capaz de recordar en orden como todo había ocurrido. Entonces supo que las palabras de su madre decían la verdad cuando le hablaba de especial, por ser ella, él le perdonaba que no le hablara con la verdad y que no le tradujera "especial" con la verdad que correspondía a su realidad, que el ser "especial" solo era otra forma de decir escalofriante.
Lo entendió cuando a sus siete años fue capaz de aparecerse, de su habitación al baño de su casa y la sensación de ahogo que la experiencia le había dejado, le obligó a llorar como el bebe que era; a gritos llamando a su madre. Ella y su padre obviamente parecían saberlo, él por su parte no era capaz de comprenderlo, la sensaciones, ideas y deseos, estaban ahí tan presentes que le urgían a que las sacara fuera, el problema es que él aún no lo sabía expresar con palabras; era lo que los Muggles llamarían un superdotado, que supiera convocar espíritus y obligarlos a hacer su voluntad a los tres años, para él solo era diversión, era algo natural de su existencia como un niño. Que fuera capaz de hablar en varios idiomas cuando aún no era capaz de dormir a solas, era tan básico en su existencia como lo era el embarrarse al jugar. La magia no existía en esa época de su vida como algo palpable o real, como algo que fuera perjudicial o beneficioso; el solo veía las luces y si aquello era capaz de sacarle una sonrisa por su parte estaba bien.
Pero la experiencia de aparecerse le había demostrado que no todo aquello podría ser bueno, que las luces le sacaban sonrisas, pero que eran capaces de dañar, golpear y quemar. Ante todo aquello lo único que le confortaba era saberse querido por esas personas que habían decidido vivir sus vidas junto a él, sin correr, sin espantarse o atemorizarse por la "excepcionalidad" de su hijo.
Sabía que sus padres eran británicos, ambos, sabía que Lucius Malfoy les había ayudado a esconderse en Nenetsia y por su padre sabía que cuando finalmente fueran "libres" era con él con quién debía ir. Viéndolo así, no como los occidentales apreciaban la muerte, dejaba de sentir aquél odio contra Avery, al fin de cuentas este se había atrevido a lo que él jamás podría hacer.
Después de aquello, las imágenes de lo que había sido su vida y aquellos recuerdos borrados que parecían no pertenecerle se habían sucedido con escandalosa velocidad, como si de un día para otro tuviera que aguantar siglos y siglos de historia, de nombres que no recordaba y de personas que había conocido, aunque siquiera supiera quienes eran, se le clavaban con tal fuerza en su cabeza aquellos nombres y rostros que sentía que le taladraban la frente para entrar y gritarle ¡Hey, acá estamos! Su madre habría sabido como consolarle, pero no estaba ahí.
Suspiro con fuerza tratando de reemplazar la imagen de aquella rubia mujer, y se desesperaba al entender que poco a poco, como todas las otras imágenes que conociera, estaba prácticamente destinado a olvidarla, para quedar nuevamente en el vacío. Sabía que sobre todo ello, el libro era la llave que le permitía entender todo, aunque tenía miedo, un miedo horrible a lo que este pudiera decir.
Malfoy también le había escrito, pero había sido directo y escueto al decirle que se encontrarían en el expreso. Así que tal cual como lo sabía, el primero de septiembre, un día que se le hizo demasiado lluvioso aún cuando el verano no había terminado se encontró sin muchos problemas en la estación de Kings Cross, esperando ver a Malfoy, Narcissa o Lucius. Pero obviamente nada de eso ocurrió, si había comprendido algo de Draco y Lucius es que estos, por mucho que él quisiera creerlo no estaban a sus órdenes y Narcissa, bueno ella había cumplido con él al enviarle un baúl lleno de la más exquisita ropa, para que él la usara durante el año, obviamente Vidar había agregado otro baúl con la ropa que quería y esperaba usar, tres baúles, los cuales le costó un mundo subir al expreso, ya que nadie se digno siquiera a ayudarle. Con la vista esperaba ver a los chicos de la recepción, Crabbe, Goyle se conformaba hasta con Zabini, pero ninguno apareció.
-¿Necesitas ayuda?- escucho de pronto, mientras maldecía una y otra vez el no poder avanzar por los pasillos del expreso, debido al bulto que significaban los baúles. Alzó la vista y sonrió tratando de ser condescendiente.
-Creo que es obvio…- fastidiado se hecho algunos cabellos hacia atrás e inmediatamente como si fuera la segunda parte de aquél movimiento extendió su mano en son de saludo.
-Vidar Kusnetov- dijo con seguridad, sacando una vaga sonrisa de la chica que le miraba, ella hizo lo mismo y extendió la mano con tranquilidad.
-Ginny Weasley…- Vidar asintió, más que nada saboreando aquél nombre.
-¿Es un diminutivo cierto?- dijo con gesto curioso, a Ginny le hizo gracia ver que de la nada se olvidaba por completo de todas las complicaciones que había tenido, para centrarse en lo que ella le decía. Ginny asintió algo nerviosa. Vidar se cruzo de brazos divertido.
-¿Y bien?- preguntó Kusnetov con calma.
-¿Y bien qué?
-¿Cual es tú nombre completo?
-Oh- Ginny hizo un gesto de vaga decepción, el gesto a Kusnetov le pareció realmente tierno.
-Si no quieres no lo digas…- Ginny agitó su mano derecha como si aquello careciera de importancia.
-No es eso… aunque si… me parece algo ridículo- bajo entonces la vista y vio los baúles – ¡Pero por Merlín, te había ofrecido mi ayuda!
-Tranquila, no creo que entre los dos podamos con todo esto… supongo que si me quedo acá, podré hacer el viaje hasta Hogwarts tranquilo
- No digas eso, le diré a mis hermanos que nos vengan a ayudar- Vidar asintió con calma y extendió las manos en un gesto indefinible.
-Eso sería grandioso…- Vidar la vio alejarse con rapidez entre los pasillos del expreso, para desaparecer del vagón en el cual se encontraban, no pasaron ni tres minutos cuando vio a la muchacha aparecer con dos chicos iguales e idénticos, gemelos obviamente, la idea de que a ninguno de ellos le gustaba que su "hermanita" confraternizara con un desconocido en pleno expreso le pareció más que evidente.
Ginny se detuvo con gesto solicito frente a Kusnetov y entre resoplidos le sonrió.
-Mis hermanos – dijo apuntando a los gemelos– Fred, George - Vidar les observo con curiosidad. Le parecía fantástico tener una especia de ejército familiar a su disposición. Los chicos le miraron con cierto recelo, en parte debía ser por su hermana pequeña. No le parecía en lo absoluto raro que alguien cuidara a esa frutilla con toda la hostilidad que mostraban hacia él. Mostrarse seguro era la mejor forma de ganar aquel tipo de carácter.
-Vidar Kusnetov- dijo este extendiendo su mano al que parecía más hostil de ellos, el muchacho llamado George. Este le contesto de manera vaga y luego continuo. A Ginny no le costó ordenarlo todo, ella tomo el primer baúl y Fred le ayudó, este fuera de tomar el que llevaba su hermana, cogió el segundo que George le ayudo a levantar, obviamente el más pesado lo dejaron para que Vidar lo arrastrara.
-¿Tienes vagón?- dijo George, Vidar miró a Ginny como si no entendiera.
-¿Vagón?
-Si…- contestó la muchacha - ¿Estás solo?- Vidar pensó en contestar que no, que estaba con Malfoy. Pero le pareció mejor, no decirlo. Ya conocía a quienes este consideraba escoria y los Weasley "traidores a la sangre" estaban entre ellos. La chica le había parecido una dulzura y por los chicos sentía curiosidad, hubiera sido ir contra su naturaleza si es que se detenía ahí. De momento a Draco no le había interesado esperarle, así que él no tenía por qué correr a su lado.
-Si…
-Es difícil entonces que encuentres algún compartimiento para ti solo- agregó Fred.
-Que valla con nosotros- dijo Ginny a lo que los muchachos no parecieron muy entusiasmados.
-No es necesario… - agregó Kusnetov – les agradezco… eh… esto- Fred se giró con tranquilidad y le sonrió.
-De todas maneras no podemos recorrer todo el tren buscándole un compartimiento para él- agregó este.
-Pero estaremos algo apretados- finalizó George
-En serio chicos…- dijo Kusnetov – no es necesario, puedo acomodarme en cualquiera… aunque- se detuvo meditativo, Ginny volteo a mirarle –les agradecería enormemente si me dijeran a donde llevan a los de primero… - en aquél momento todos le miraron.
-Es cierto…- dijo George como si recién entendiera algo, cruzaron de un vagón a otro y continuaron avanzando – tu eres nuevo…- Vidar asintió e inmediatamente contesto
-Si… -
-Ya lo sospechaba- agregó Fred – no lo reconocí…
-¿No tienes casa entonces?- preguntó Ginny, Vidar negó.
-El director Dumbledore me envió una carta indicándome que tendría que pasar por la selección del… ¿sombrero?- aquellos detalles bastaron para que los gemelos consideraran que si valía la pena que el chico estuviera con ellos.
Como les fue posible se acomodaron en el compartimiento que los gemelos habían separados para ellos junto a Lee Jordan, Ginny les acompañaba por descontado, la muchacha no tenía muchas amigas dentro de su casa, solo algunas conocidas y nadie tan interesante como para evitar el viaje a Hogwarts con sus hermanos si a eso le agregaba a Vidar, realmente nada tenía que hacer en otro lugar.
-¿Así que tendrás que pasar por el sombrero?- Vidar asintió con calma.
-¿Acaso nunca ha llegado nadie de otra escuela?- Fred y Lee negaron.
-Nunca he visto que este haga una selección de alguien que no sea de primero…
-¿Y en qué escuela estabas antes… o tendrás que comenzar desde primero?- inquirió George, quién ya había abandonado el gesto de fastidio que de vez en cuando dirigía a Vidar.
-No, claro que no, comienzo en el cuarto año, solo que debo elegir casa y antes estaba en Durmstrang- Todos le miraron con sorpresa, situación a la cual Vidar ya se estaba acostumbrando – ahí no habían divisiones de ese tipo, aunque sé que en Hogwarts no enseñan artes oscuras...- nuevamente todos le miraron con sorpresa.
-No- dijo Fred – solo defensa contra las artes oscuras…- Vidar asintió con un gran gesto de comprensión en el rostro.
-Bueno…- dijo con calma y mirándose los zapatos – supongo que ya les llevo ventaja a algunos…- finalizó riendo nerviosamente.
-No nos has dicho de dónde eres, tu acento es diferente – la acotación de Ginny sirvió para que todos volvieran al chico, por un momento el ambiente se había vuelto tenso y aquello sirvió para relajar un poco más la situación.
-De Rusia, más allá de los Urales…- Fred alzó las cejas interesado y Lee Jordan agrego
-Se dice que es una zona conflictiva
-Así es… hay muchas batallas entre clanes…
-Papá dice que Rusia en si es una zona caótica…- Vidar asintió
-Lo que pasa es que allá no existe ese limite Magico- muggle que existe acá, desde San Petersburgo hasta Siberia, tanto magos como muggles habitan en las mismas zonas, de hecho los clanes están compuestos por familias de magos, muggles y Squibs – entonces Vidar tomo ese tono diplomático y frio tan parecido al de Lucius Malfoy para seguir hablando – lo que ocurre es que todo está mezclado con el tráfico y las mafias, estas se valen de los magos en sus familias para ostentar el poder y como saben que no todo el mundo es igual a esa zona, utilizan a sus familiares muggles o Squibs para "ayudar" en el mercado internacional… - Por primera vez desde que se encontrara con ellos, todos miraban a Vidar con verdadero interés, a veces no podía evitarlo, el convertirse en el centro de atención de los chicos con los que se rodeaba.
-¿Qué es trafico… - dijo George
-…Y mafias?- preguntó de pronto Fred. Vidar alzó las cejas con sorpresa, sin embargo era lo ideal. No es que se considerara irresistible, pero sabía que los conocimientos que estaba a punto de soltar maravillarían a los chicos Weasley.
-Bueno, hay ciertas cosas que los Muggles consideran ilegales y tiene leyes contra ello…
Draco se encogió de hombros y se hecho con tranquilidad sobre el asiento. Vidar no le había buscado y tratando de pasar la tarde se había ido a dar una vuelta por el tren a ver si le encontraba, nada de eso ocurrió, aunque se divirtió momentáneamente molestando a San Potter y a la comadreja, a la sangre sucia siquiera le prestó atención, desde lo ocurrido en la final que aquellos seres le parecían cada vez más insignificantes. Sin embargo habiéndolos dejado de lado por un momento temió que Kusnetov no hubiera alcanzado el expreso, aunque mentalmente se tranquilizo al saber que de todas maneras llegaría, si no era por sus medios seria por los de su padre. La puerta de su compartimento se abrió y vio a Zabini tomar su lugar frente a él. Malfoy arrugó el gesto e ignorándole volteó la vista hacia el lluvioso paisaje.
-¿Estás solo Malfoy?- dijo Zabini con un gesto elegante que Draco a penas miró.
-Supongo que si dices eso es porque no sabes contar o se te ha olvidado- Blaise miró a su alrededor y vio a Crabbe a penas prestaba atención pero Goyle le miraba fijamente, Zabini alzó la barbilla con gesto arrogante y sonrió con suficiencia.
-Me refería a tu pariente…- Draco siquiera se molestó en mirarle.
-Bien, veo que eres bastante perceptivo al notar que no está acá…
-¿Y qué ocurrió con él?- solo entonces Malfoy fijo la vista en el chico y desde su poscisión le miró desafiante, sin embargo sonrió.
-¿Por qué debería saberlo yo?
-¿Acaso no venía contigo?
-¿Lo ves acá?- Blaise apretó los dientes.
-Corta con eso…
-¿Con qué?
-¡Con esto!- Draco rio de medio lado y giró nuevamente el rostro hacia la ventanilla.
-No entiendo a que te refieres…- Zabini tuvo la intención de estallar, pero se calmo alisando los pliegues de su túnica.
-Es mejor así… - dicho esto paso a sentarse frente a Malfoy, quién le ignoraba triunfalmente – tengo algo que decirte- sin mirarle Malfoy dijo.
-¿Crees que me interesa?
-Debería…- Draco se encogió de sin darle importancia – supongo que fuiste tú quién se lo contó a tu "novio"- Vincent y Gregory miraron a Blaise, Vincent hizo un cambio rápido de Malfoy a Zabini y de vuelta a este.
-No sé de que hablas…- Malfoy seguía sin dirigirle la vista, Zabini se coloco de pie con calma y sonrió a los "esbirros" de Draco.
-Quizás yo también debería revelar lo conveniente sobre ti…- su tono era amenazador, pero aún así Draco no entendía a que se refería. Obviamente que sabía que estaba molesto por no poder toparse con Kusnetov, si algo había quedado claro desde que ambos se conocieran era que inmediatamente se habían detestado. Draco miró a Zabini, quién seguía mirándole desde la entrada de su compartimiento. Malfoy abrió los ojos interrogante.
-¿Qué quieres?- le espetó aburrido, Zabini solo sonrió iba a contestar pero unos pasos apresurados le interrumpieron, hecha en vendaval Pansy Parkinson hacia ingreso al compartimiento.
-¡Draco…! Te estuve buscando por todos lados…- Malfoy hizo un gesto de aburrimiento.
-Que curioso he estado toda la tarde aquí- Zabini miró sin afectación alguna a ambos chicos, y luego miró hacia los "guardaespaldas" de Draco, solo Vincent tenía la vista fija en él, como Blaise lo consideraba un imbécil, le molestó profundamente tener esa mirada hueca y vacía tan fija sobre él. Sin decir más se retiró. Solo se lamentaba de no haberse topado con el huérfano miserable.
No pasaron si no dos horas hasta que es escándalo que Fred, George, Ginny, Lee y Vidar tenían en su compartimiento, hiciera que todos en el tren sacaran sus cabezas para ver de qué se trataba. Si bien Harry y Ron se mostraban interesados, Hermione no paraba de quejarse por el ruido y las risas.
George había comenzado con la prueba de uno de sus tantos productos, mientras Ginny se cubría la boca para no dejar escapar los chocolates langosta que roían y se derretían en su boca.
-¡¿Saben qué?- exclamo Vidar
-¿Qué?- dijo Ginny al momento que un par de langostas se escapaban de su boca arrastrándose hacia su nariz. Todos rieron, Vidar continuo.
-Falta música en este lugar…- dicho esto Vidar cogió una delgadísima cadena que nadie había visto, le colgaba del cuello, esta sujetaba una diminuta caracola que los chicos se acercaron a ver.
-Es un regalo de mi padre…- acoto Kusnetov
-¿Qué hace?- preguntó Fred
-Toca música- todos le miraron con extrañeza.
-¿Las brujas de Macbeth?- Vidar frunció el ceño.
-¿Acaso es el único grupo de música que conocen acá?- Los hermanos Weasley se miraron dándole crédito a las palabras del chico.
-Mi queridísima Ginevra… si quieres escuchar verdadera música tienes que buscar en el mundo Muggle- Los chicos Weasley se miraron pensando lo mismo "Es lo que papa diría"
-¿Cómo es la música Muggle?- preguntó George.
-Bueno… - dijo Vidar analizándolo – diversa…
-¿Tienen bandas cierto?
-Desde luego, cientos, tal vez miles…
-¡Claro…!- exclamo Lee Jordan – Los… ¿Los Rolling Stones?- automáticamente la caracola comenzó a brillar, elevándose en el aire flotando e iluminando todo el compartimiento. De la nada una voz comenzó a cantar.
Yeah, heard the diesel drumming all down the line.
Oh, heard the wires a humming all down the line.*
Fue entonces cuando Fred, como recordándolo preguntó.
-¿Y tienes al rey?
-Oh… ese es Elvis Presley… - nuevamente la caracola brillo y se escucho.
We're caught in a trap, I can't walk out.
Because I love you too much baby.**
Los chicos rieron atentos a la canción.
-¡Tranquilos! – Gritó Vidar colocándose de pie sobre su asiento -¡Comencemos con los mejores! – y acercándose a la caracola le dijo – Rock and Roll, Led Zeppelin –
-Zeppelin…- murmuro George, inmediatamente la música de Elvis se detuvo y una voz aguda se hizo paso entre el redoble de una batería y el riff de una guitarra.
Its been a long time since I rock and rolled,
Its been a long time since I did the stroll.***
-Genial…- dijeron entusiasmados al unísono los gemelos, Lee Jordan les sonrió.
-Déjenme darle más volumen
-¿Volumen?- Vidar sacó su varita y golpeo suavemente la caracola provocando que el ruido de la música se escuchara en todo el vagón. Inmediatamente los chicos Muggles que conocían al grupo identificaron la música, lo que termino por llamar definitivamente la atención.
Ginny se había llevado las manos a los oídos mientras sus hermanos caían presa la euforia de la canción. Lee Jordan la cogió de las manos y la invito a saltar con ellos, que era lo que se les había antojado hacer, por sobre los asientos del compartimiento. Vidar en tanto, con su varita hacia volar chispas de colores, levantando todos los dulces que con ellos llevaran haciéndolos girar al son de la música, así como las gomas de azúcar con forma de osos bailaban al mismo ritmo que Fred y George, mientras las langostas de chocolate se perdían entre los cabellos de los presentes.
-¡No, no!- grito Vidar- ¡Les enseñare!- y captando la atención de los chicos, tomo a Ginny le hizo girar suavemente aunque con velocidad sobre la punta de sus pies.
-¡Esto se llama Rock!
-Genial- dijeron los hermanos, luego entrego Ginny a Fred. Quien trató de hacer los mismo pasos.
A esas alturas la mitad del tren estaba fuera, atento a las risas y ruidos que escuchaban.
-No me atrevo a entrar ahí…- dijo Ron, consciente de que tal vez sus hermanos no le habían llamado por una buena razón.
-Cuando lleguen los prefectos, tendrán problemas- dijo Hermione adelantándose y en cuanto se dispuso a abrir la puerta del compartimiento, una figura menuda con el cabello lleno de chocolate salió disparada, como si hubiera tropezado aterrizando sobre su amiga.
Inmediatamente desde el interior estallaron las risas, pero de un tono agudísimo, como si todos hubieran aspirado helio, Ginny también reía y el ruido de la música se había esparcido por todo el pasillo.
Fred fue el primero en salir para ayudar a su hermana quién aún no paraba de reír.
-Lo siento Hermione- dijo, aunque esta no le escucho debido al ruido de la música, alzó a Ginny como si esta fuera una muñeca de trapo y luego ayudo a Hermione a colocarse de pie.
-¿Qué se supone que es este escándalo?- alcanzó a escuchar a su espalda, se giro y ahí estaba Melinda Richardson, prefecta de Ravenclaw. Entonces se asomaron las cabezas del resto de los chicos, Lee Jordan enrojeció sin quererlo, Vidar en tanto salió del lugar y decidió ser el primero en hablar, sin embargo no podía dejar de reír, así que cuando abrió la boca un montón de langostas de chocolate se asomaron amenazantes, algunas cayeron de la boca del chico y este comenzó a aplastarlas. Todos los que estaban ahí rieron.
-¡Apaga eso!- exclamó Melinda y miró con furia a Lee, quién no tuvo más que coger la caracola para que esta se callara. Melinda miró a Vidar quién estaba frente a ella.
- Solo… estábamos amenizando el viaje- dijo, pero todos rieron ya que aún el helio era evidente en su voz. Solo Hermione parecía disgustada.
-Mas bien parecía una batalla en ese lugar- dijo alzando el mentón mientras señalaba el compartimiento de los chicos.
-Bueno- dijo Vidar riendo de medio lado – nadie salió herido- Ginny y sus hermanos trataron de aguantarse la risa, pero estallaron en medio de todo aquél silencio, solo Lee se mantenía serio en lo que podía, y aún así reía cuando Richardson no le miraba.
-Muy gracioso… ¿Tú nombre?- Vidar se tensó y se cuadro como si fuera un soldado, a Hermione le pareció extraño ese gesto.
-Vidar Kusnetov señorita- dijo muy serio, con la voz de pito que el helio le entregaba. Richardson alzo la vista molesta.
-Muy bien- dijo, mientras trataba de buscar una insignia en la túnica del muchacho pero no vio nada.
-¿Cuál es tú casa muchacho?
-Ehh, no tengo…- Miranda miró a los muchachos tras Vidar.
-Tú- dijo fijando la vista nuevamente en el muchacho – aún no me has contestado…
-Si lo hice…
-Eso es mentira, no puedes no tener casa…
-Está diciendo la verdad- escucharon todos, era un tono que arrastraba las palabras – aún no tiene casa – Draco Malfoy no tardó en hacerse paso hasta donde se encontraba Vidar.
-Tú ¿Le conoces?
-Es mi primo- dijo secamente – este año comenzara en Hogwarts y aún no tiene casa – Miranda alzó la vista.
-Bien, cuando la tenga le hablaré con su jefe de casa por este escándalo- Draco miró por encima de la chica a Vidar y este solo le sonrió con ese gesto tan… tan… sin embargo no se quedo ahí esperándole, si no que volteó y se marcho.
-Lo que faltaba…- alcanzaron muchos a escuchar- se ha hecho amigo de esos traidores a la sangre- entonces una idea le hizo voltear y sin preocuparse decir a toda voz.
-¡Tendrás que arrojarte al algo, si es que quieres entrar en mi casa…! –dicho esto se alejo lo suficiente y sin decir más desapareció.
Junto con Malfoy la mayoría de los presentes comenzó a retirarse, y después de ordenar que todo el desastre se limpiara Richardson hizo lo mismo.
Vidar se encogió de hombros, estaba acostumbrado al dramatismo de Draco, aunque no esperaba que al voltear hacia los chicos con quienes había congeniado, recibiera solo frías miradas.
-Dijiste que venías solo- dijo Ginny con sequedad. Vidar miró a la chica extrañado.
-Has visto que venía solo…
-Si… pero eres el primo de Malfoy…- agrego Fred
-¿Y?- Solo entonces Ron se acercó a sus hermanos y coloco distancia entre Kusnetov y ellos.
-No nos agrada Malfoy- dijo George con calma pero serio.
-Si, a veces es insufrible- sin haberlo notado Vidar se vio de pronto solo en un rincón con todos rodeándole.
Era extraña esa hostilidad hacia él. Y si bien nadie fue capaz de explicárselo, entendió que en cierto sentido, aunque no sabía cual, había metido la pata. Solo Hermione fue capaz de entender lo que ocurría con el chico; le pareció obvio que Draco jamás perdería el tiempo explicándole quienes eran ellos y además era posible que siquiera hubieran pasado el verano juntos, así que después de todo el escándalo que estos habían tenido supo que era casi un acto de cobardía y doble estándar el darle la espalda por tener la mala suerte de ser pariente de Draco Malfoy. Mostraba a sus amigos tan prejuiciosos como los Slytherin eran hacia ellos.
-¿Qué buscabas al estar entre nosotros?- dijo Ginny evidentemente molesta.
-Nada- contesto Vidar.
-Bueno ahora puedes irte con tu primo…- señalo Ron, Vidar le observo como si le viera por primera vez, entendió de inmediato que también era parte de aquella familia. Su naturaleza, casi salvaje además de la curiosidad le hizo preguntarse qué pasaría si se negara, sin embargo no llegó a responderse, antes de terminar la idea había contestado.
-No
-No tienes nada que hacer acá…
-No me iré si no quiero- contesto desafiante y riendo de medio lado, tal cual lo hiciera Malfoy. Ron ya estaba enfadado con este por el ridículo que le había hecho pasar en la tarde, así que ver algo parecido a una copia de este solo sirvió para calentarle aún más los ánimos.
-¿Estás seguro?-pregunto Ron, mientras poco a poco comenzaba a enrojecer. Vidar se metió las manos en los bolsillos y se encogió de hombros.
-Desde luego- cortó, Ron comenzó avanzar hacia él con aire amenazador, pero Hermione se interpuso, la chica miró a Harry y luego a Ron.
-Basta Ronald- dijo con calma – ya todo ha pasado y no vale la pena.
-Fue por su culpa – dijo Fred, Hermione le miró de tal manera que este debió de retroceder.
-¿Y se supone que Uds. Son de la casa de Griffindor? Después de todo el escándalo que han armado lo mínimo que podría hacer es aceptar su responsabilidad, dudo mucho que Vidar – en aquél momento el muchacho abrió los ojos sorprendido – les haya obligado a hacer todo ese barullo- nadie supo como contrarrestar aquél argumento. Vidar estaba a medias embelesado y sorprendido. Entonces Hermione volteó y le miró fijamente.
-Lamento todo esto…- fue entonces cuando Harry decidió intervenir, había entendido la mitad de lo ocurrido, sin embargo no le pareció adecuado que la chica debiera disculparse.
-Hermione, no es necesario que te disculpes con él… - no es que Harry cayera en el juego de todos o le gustaba creerlo así, pero si este chico era pariente de Malfoy, instintivamente sentía la necesidad de rechazarlo.
-Es verdad le interrumpió – Kusnetov, Hermione le miró extrañada – ya has hecho suficiente al ponerlos en su lugar y creo que yo me salí del mío…- la aparente humildad del Vidar pareció calar en todos, por unos momentos más de alguno se sintió culpable. Además con aquellas escuetas palabras, Vidar había logrado hacerles sentirse mal de diferentes maneras a todos, sin decir nada más se volteo y antes de salir del vagón invoco su caracola.
-¡Accio!- dijo con calma y esta salió volando de la mano de Lee hacia la de él.
Hermione se volteo molesta hacia todos sus amigos y miró con especial frialdad a Harry, de quien se decepcionaba en su única intervención. Los Weasley le miraron con hostilidad también, aunque Ron volvió con ellos a su compartimiento y Fred, George, Ginny y Lee al suyo.
Cuando Vidar se apareció en el vagón de Malfoy, este le miró asqueado.
-¿Qué hacías con esos traidores a la sangre?- Vidar sonrió con ese gesto tan… tan...
-Solo amenizaba el viaje…
Bueno, acá va el correspondiente aclaratorio con respecto a la "música" utilizada en este capitulo.
* All Down The Line - Rolling Stones
**Suspicius Mind - Elvis Presley, elegí esa canción por que sale en el Soundtrack de The Black Hawk Down, personalmente no me gusta Elvis.
***Rock & Roll - Led Zeppelin.
Bueno, espero, a quienes lleguen a leer esto, que les haya gustado el capitulo.
Atte.
Brujhah.-
