-esto es exagerado
-deberías aprovechar los lujos-dijo el pelinegro
-supongo que si
-además debes aprender a pilotar no sabes cuándo necesitaremos que tomar el Bat plane
-no me metas en ese tipo de cosas-suspiro- puedo recibir una bala por ti, pero no volar por ti
- ¿no?
-no creo que pueda
-yo creo que tienes muchas habilidades-sonrió levemente- pero iremos de apoco primero iremos a recuperar el tesoro de Sara
-lo dices como si fuera algo mítico
-es mítico-sonrió- debes darle un poco de emoción a las cosas ¿de acuerdo? Estamos en la etapa de casados, debemos ponerle un poco de diversión
- ¿sabes que normalmente la gente se refiere a juego de roles en pareja y cosas parecidas? no ha nombrar aventuras aburridas
-la diversión en pareja va muy bien, solo cuidemos los otros ámbitos-sonrió confiado
El verdor le hizo sentirse nostálgica, de alguna manera extrañaba los paisajes con los que creció de alguna manera, es cierto que su familia fue siempre problemática, había peleas y golpes con regularidad, pero siempre que podía escapaba para tomar aire, relajarse de sus preocupaciones.
Entonces podía olvidar los golpes, magulladuras y cortes que recibía con el verdor, con el aire puro que sentía cuando se alejaba un poco de la cuidad, a solo un autobús y libros para pasar el tiempo
- ¿vamos a ir directamente a Alloway?
-creo que si… digo ¿qué va a haber en Glasgow que necesite ver? -suspiro
-tus padres…
- ¿quieren intentar que muera de nuevo?
-tu padre murió en un accidente hace años, poco después de que murieras…tu madre le siguió después, fue atropellada… sus bienes fueron rematados para las deudas
- ¿Cómo…? -le miro sorprendida- eres un verdadero detective-suspira- pero eso no era necesario… lo sabia
- ¿lo sabias?
-en la antigua casa de mi abuela vive un antiguo amigo de la infancia, el protege el terreno, cuida las ruinas, el no sabe que revivo… pero si sabe que cambio de persona de vez en cuando, el es quien me envía el dinero… y las noticias
- ¿un amigo?
-si… es solo un amigo-sonrió- vi tus ojos
-sé que eres mi esposa… así que no debería sentirme así, pero como no te relacionas demasiado con nadie, es extraño que luego de dos años recién lo menciones
-porque no necesitaba ir hasta las ruinas, hasta que nos casamos…
En sus pulmones le invadió un aire limpio y lleno de olores naturales, hojas verdes invadían su vista y la tranquilidad de un pequeño pueblo. Cerca de Ayr, en un pequeño distrito estaba Alloway, cosas con grandes terrenos con estilo antiguo de piedra, todo se veía tranquilo en esas pequeñas calles, mientras transitaban en un auto arrendado.
La mujer le pidió al pelinegro que se encargara de manejar mientras ella le guiaba por los caminos sinuoso y largas praderas. Iba en silencio casi todo el camino y su esposo sabia porque, esto era demasiado triste como para decir cualquier cosa.
Al principio de los años de Sara, ella había vivido tranquilamente en Alloway junto a su abuela, sus padres buscaban desesperados salir de ese pueblo, para vivir en la cuidad mas grande cercana, Glasgow. Desesperados ya por las diferencias con la abuela salieron a la primera casa que pudieran costear, en un barrio bajo y con unos pocos metros cuadrados, arrancaron a la pequeña de su hogar. Las ruinas habían sido el lugar favorito de la infancia de Sara, había descubierto cada gruta y habitación que había tenido y que ocultas en la tierra aun existían, lejos de los gritos y peleas se había refugiado ahí.
La casa podía verse a lo lejos, era una pequeña casa, escondida entre algunos árboles, descansaba la casa de ladrillo, podía ver por qué sus padres habían llegado hasta la instancia de matarla, era una casa enorme, casi un castillo, quizás permaneciente de una familia importante en la realeza. Esperaba un joven fuera de la casa, cortando leña con tranquilidad, cuando se alzo para mirar el auto que entraba por la enorme reja. Saludo animado y la mujer sonrió levemente, esa casa había sido su hogar mucho tiempo.
Bajo a prisa apenas el pelinegro se detuvo, solo para sentirla tierra firme, el aire que le había rodeado desde pequeña, el joven de cabello castaño claro y un cuerpo fornido se acercó rápidamente a ella y la abrazo apretujándola un segundo, pero luego la soltó de inmediato, ante la vista del pelinegro.
-p-perdóname, olvide completamente que ahora eres casada
- ¿Cómo lo sabes? -dijo la mujer intrigada
-te reconocí de inmediato, Lena-sonrió levemente- bienvenido señor Wayne
-es Damian-dijo estrechando su mano
-Dami él es Eiden… es mi amigo que te hable
-Supe de su boda, lamento lo del incidente, pero se ve que ya está mucho mejor, por favor, pasen y siéntanse en casa
-no, perdona, es lo de siempre Eiden
-entendido… entonces te dejo para que hagas lo tuyo, avísame cuando te vayas, para despedirme apropiadamente de ti
-entendido-dijo con un suspiro
- ¿lo de siempre?
-no he entrado a la casa desde hace años, ya no es mi casa, ya no debo entrar
-es y siempre será tu casa-corrigió
-vamos… acerquemos el auto por el rio, hay mucho que ver
Siguió el camino que dijo la mujer, a las afueras lejos de la vista de la casa, bajo por una pequeña colina estaban las ruinas de una casa, una que otra pared, pero los cimientos seguían ahí. Se detuvo a unos escasos metros y la mujer saco una linterna, entonces le guio por las ruinas, hasta una pequeña chimenea, quito delicadamente las piedras una por una, para ver una rejilla que también quito, debajo esperaba una escalera antigua de fierro.
Bajaron lentamente en la oscuridad, aunque el pelinegro estaba preparado con su antifaz para ver tranquilamente mientras la mujer iba con la linterna
-eso era innecesario
-estoy siempre preparado y tu no quisiste usar uno
-estoy bien a la antigua
- ¿Cuánto más hay que bajar?
-hay que seguir el túnel un poco más.
La mujer le hizo caminar por una orilla ya que en ciertos lugares había arcilla que había pintado de colores, para ver si alguien caminaba por el túnel, no había ninguna huella en el camino que delatara a un intruso. Finalmente, en una húmeda habitación había encontrado el lugar, estaban rodeados de cajas pequeñas, algunas maletas, pero le llamaba la atención algunos artículos que permanecían tranquilo sobre algunos muebles simples que solo le parecían llamativos debido a lo antiguo que eran.
- ¿Cuántas cosas posees?
-bueno… algunas joyas, mi abuela coleccionaba todo, tengo algunos cuadros que pueden valer algo, algunas tiaras, jarrones, ropa antigua… eso creo que no vale mucho, algunos vestidos de la época tudor
- ¿Qué?
-bueno estaban aquí desde antes, supongo que son míos, había joyas, se notaba que había muchas cosas que se guardaron en esta bodega
-subamos lo que quieras subir
-no, quiero que todo sea de los dos
-bueno… pero haremos algo, estas cosas son invaluables, no merecen venderse por dinero… pondremos una galería en la mansión, exhibiremos tus tesoros
-Dami, ese no era el plan
-tampoco era casarte, así que no te preocupes-sonrió tranquilo
Fue un arduo trabajo, así que ella finalmente acepto el antifaz que mostraba todo bajo la oscuridad, moviendo cajas y maletas llenas de joyas, incluso algunos cofres que mantenían monedas de oro antiguas. Acomodaron todo en el auto para volver al departamento, pero antes que pudieran partir el pelirrojo pidió un momento con el pelinegro, le invito a dentro de la casa, mientras la mujer esperaba apoyada en el auto
Recorrieron la casa, mientras el castaño indicaba tranquilo las habitaciones, subiendo tranquilamente, guiándole a través de la casa hasta el ático
-aquí guarde algunas cosas que la señora Leith cuando Lena me dio su casa
- ¿la señora Leith es su abuela?
-así es, pasábamos los veranos aquí, solía ayudar en la granja, tiene bastantes animales, vende por aquí la leche, huevos, incluso tiene un par de ovejas-sonrió levemente
-así que siempre estuviste aquí
-sí, era lo que quería, pero Sara… digo, Lena, ella soñaba con lugares como Gotham, siempre me enviaba una carta cada vez que ella se mudaba, ella cree que no lo sé, pero-ríe levemente- sé que ella revive
- ¿Cómo lo sabes?
-la señora Leith me lo dijo, al parecer ella también podía, ella murió de vejez, es la única manera que pueda, al menos, que separen sus partes claro, como podría regenerarse de esa manera
-ella no había querido saber de eso
-aquí esta-dijo recogiendo de un suelo un lienzo cubierto de papel castaño-lléveselo, pero no lo abra hasta que Lena no pueda deshacerse de el
- ¿Cómo?
-va a decir que no quiere nada de esta casa, pero a ella le encantara, lo aseguro
-confiare en ti
Ambos se despidieron del pelirrojo que, con una sonrisa, para seguir su camino de vuelta hacia Gotham. Todo fue en silencio tranquilo, no era necesario hablar, solo un tranquilo viaje hasta de vuelta a la mansión Wayne. Alfred les esperaba en el aeropuerto, esperando las cajas y cajas que traían para almacenar, tenían mucho que organizar y casi nada de energía después de tantos vuelos y viajes en auto. Así que en el primer paso que dieron dentro de la mansión la mujer se dirigió al cuarto que tenían reservado para ambos, a una larga ducha y una buena siesta. Ella sabia que lo que le dijera para convencerlo no sería suficiente así que, con una mirada, sabía que él quería revisar cada objeto y contar todo, ella sonrió permitiéndole esa tarea
Pasaron varias horas, junto a Dick y Alfred se habían unido a revisar las cajas, contabilizando cada objeto, entonces se encontró con el cuadro cubierto que le había dado el amigo de la infancia de su esposa. Descubrió lentamente para ver un óleo, con esos brillantes ojos grises, el cabello trenzado y un vestido rosa pálido, sonrió complacido al verlo
-era una niña hermosa-dijo el mayor
-lo es aún-sonrió tranquilo- quiero poder colgarlo aquí Alfred, ella es parte de la familia
-seguro que podremos colgarlo en el salón principal
