Chicos, acá va otro cap, disculpen la demora :)
Muchos cariños y no olviden REVIEWS!
En el capítulo anterior:
A las 10 pm llegó Hermione a su casa y se encontró con la sorpresa de que sus padres le habían enviado una carta, la tomó feliz y se dispuso a leerla en la sala de espera, al terminarla soltó un suspiro y sonrió, sus padres llegaban en dos días más a Hodsmage.
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- Cariño, qué haces tan tarde en el comedor - le dijo Minie con voz somnolienta
- Vaya, se me pasó la hora, es que llegue hace un par de horas, me dio hambre y me quedé pensando después de cenar- le respondió Herm.
- Minie, y nuestra invitada que llegó sin ser invitada, no la he visto - dijo Hermione seria
- La señorita Lily, se fue muy temprano hoy, solo se despidió de mí - le contestó
- Vaya, parece que se dio cuenta que Sev.. Severus no la quería acá- susurró melancólica.
- Si, se dio cuenta, se fue triste - le dijo
- Bueno se lo merece, después de lo que hizo - le dijo Hermione con reproche
-Bueno... parece que ustedes dos, han congeniado bien - le dijo Minie con una sonrisa
- emm... algo - dijo dudativa y a la defensiva.
-Y cómo te fue en la capilla - le pregunto sentándose al lado de ella y olvidando la conversación anterior.
- Súper bien, terminamos de pintar y el Padre Albus quedó muy contento -respondió eufórica.
- qué bueno, mi niña, me alegra ver que tu vida esta volviendo a ser como era, llena de colores y sonrisas - le expresó Minerva con intención
A esta confesión Mione se quedó pensativa, de verdad ya estaba olvidando, tendría que ver con la llegada de Draco y Severus, ellos habrán borrado toda amargura, o quizás solo habrían parchado un poco el dolor de su corazón... mientras pensaba, Minerva la observaba, sabía que aún no superaba lo de aquel verano, pero iba por buen camino... quizás su niña si podría rehacer su vida.
- Hermione, vi que te llegó una carta de tus padres - le preguntó, sacándola de su ensoñación
- Si, llegan en dos días más, así que Minie necesitaré tu ayuda, quiero hacerle una fiesta de bienvenida - le dijo con ilusión Mione.
- Enserio, mi niña que bueno... mira lo que podemos hacer es...
Después de planear el almuerzo, en dónde invitarían a los amigos más cercanos, las dos mujeres de las casas se fueron a dormir.
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Al día siguiente Severus se despertó por el bullicio de la habitación de enfrente, se dio la vuelta y tomó el despertador que estaba en el velador, las 8.30 am y era día sábado, qué en esta casa no saben lo que es descansar después de una gran jornada de trabajo. Frustrado se levantó de, tiró las sábanas con los pies y se calzó las zapatillas de levantar, dispuesto a reclamar que interrumpieran su sueño, se dirigió a la pieza que intuía de donde venían tales ruidos. sin golpear, entro a la habitación y se quedó de una pieza, frente a él estaba Hermione cubierta con solo una toalla, mientras cantaba... la chica estaba secándose el pelo y cuando se disponía a desanudar la toalla de su pecho, se le salió una pequeña exclamación.
Hermione que estaba tan concentrada en su canto, que no se percató cuando se abrió la puerta, pero si escuchó con claridad un pequeño sonido que no provenía de ella, asustada levantó la vista y se sorprendió de ver ahí a su huésped preferido.
- Si, le puedo ayudar en algo - le preguntó levantando una ceja, gesto típico de él.
- eh... si - contestó titubeando
- Y para eso tengo que estar desnuda o vestida - preguntó con maldad y una sonrisa perversa
Severus al oír tal pregunta enrojeció, y se maldecía a sí mismo, como es posible que una mocosa menos que él, pudiera des colocarlo de tal forma... lo mejor sería llevar la fiesta en paz, sabía que tenía muchas cosas que hablar con ella y más de una disculpa que pedir, pensándolo bien si el fuese el dueño de casa y hubiese tenido un visitante como él, no dudaría en correrlo.
- Yo... solo quería pedirle si puede dejar de hacer tanto ruido - preguntó susurrando.
- Y eso, por qué sería - preguntó retándolo
- Por que
Hermione que siguió las orbes negras de Severus y vio que se detenía en su busto, se percató de la gota que había llegado hasta allá, se acercó a él, tomo una de sus manos y guió su dedo largo y blanco por el camino que había trazado aquella gota, presionando en el lugar donde había quedado.
Severus al notar la piel de ella bajo su dedo, no pudo más y dejándose llevar por el momento, tomó a Hermione de la cintura y la empujó suavemente contra la pared, la vio a los ojos y ella solo asintió levemente con la cabeza, con una aprobación casi implícita posó sus labios sobre los de ella, el primer contacto fue casi doloroso, solo habían sido un par de segundos, pero ahora era diferente, pudo saborear los labios de la castaña con, sintió su suavidad, su sabor a frutilla, quería más, por lo que posó su lengua sobre el labio inferior de ella, pidiendo permiso para explorar más allá... La castaña deseosa de explorar más allá de los labios tersos y finos de Severus abrió al boca en respuesta a la petición del pelinegro. Ambos estuvieron disfrutándose con pasión, ternura y cariño, pero algo vital para el ser humano se hizo presente en los dos, aire, necesitaban aire, se separaron lentamente, con los ojos cerrados, ya cuando dejaron de sentir lapiel del otro, abrieron los ojos lentamente, como con miedo de ver que lo que habían sentido segundos atrás, fuera producto de su imaginación. El primero en reacción fue severus y con la manos temblorosa, acarició la mejilla de Hermione...
- Pequeña, esto no esta bien - le susurró a paso de sus labios.
- Lo sé Severus, pero yo nunca hago las cosas para que se vean bien - dicho esto se apoderó de sus labios nuevamente.
Algo le decía a Severus que no debía continuar con esa locura, pero la determinación de ella, más el deseo primitivo de él y algo que su corazón le indicaba que ese acto estaba bien, por lo que desechó su parte racional y siguiendo sus verdaderos deseos, correspondió los besos de ella y poco a poco fue avanzando hasta dejándola en la cama recostada, quedándose encima de ella, besándola y acariciándola.
- Toc, toc, cariño, estás lista para salir - preguntó Minie desde el otro lado de la puerta.
Diablos pensaron ambos, se separaron rápidamente y Hermione corrió a la puerta, le dijo a Minie que se vestía y salían, que la esperara en el comedor y con eso cerró la puerta.
Severus, yo… - exclamaba sonrojada
Descuida pequeña, esto… esto no debió pasar, perdón por mi arrebato – le dijo Severus lo más calmado que pudo.
Sí, entiendo… rrebato – musitó decepcionada
- Peque…- decía Sev algo triste
No se Preocupe Señor Snape, ahora le solicito que abandone mi habitación, deseo vestirme – dijo Hermione conteniendo la ira y la tristeza, se dio media vuelta, dirigiéndose al armario en donde extrajo la ropa que usaría ese día
Severus solo la observó irse y maldiciéndose abandonó la habitación.
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Draco decidió que ese sábado no se levantaría temprano, no tenía los deseos de nada, anoche le había llegado una carta de sus tíos en donde les informaba de su regreso momentáneo a la mansión y no solo eso… resulta que en un par de semana más llegaba ella… sabía que tendría que volver a verla, pero no estaba preparado aún, no quería ver a esa zanahoria andante como le decía cuando eran amigos… y algo más.
Por qué tienes que regresar, yo empezaba a olvidarte – pensaba Draco, tomando un sorbo de cerveza.
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Al día siguiente, los inquilinos se levantaron asustados por el ruido de la planta baja, si bien eran las 14.00 horas, era domingo y les hbaía costado conciliar el sueño, escucharon gritos y bajaron corriendo la escalera, tanto Severus como Draco se encontraron en el trayecto de esta, al llegar a la planta baja los dos quedaron sorprendidos, era una escena realmente tierna, Hermione estaba abrazada a sus dos padres y le caían lágrimas de felicidad, ambos concordaron en su pensamiento que Hermione estaría muy feliz esos días, se notaba que adoraba a sus padres.
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Chicos disculpen la demora, va un beso
