"Secretos" - Capitulo 10

- Te noto diferente. - le dijo Bulma. Tan inocente y sin intención de nada. Milk intentó disimular, ahora sentada en el sofá principal de la casa de Vegeta .

- ¿Enserio? Estoy igual...eres tú la que está diferente. - ambas se sonrieron. - Vegeta te ha cambiado.

- Vaya, así que tú si conoces a mi novio pero yo no al tuyo. - Bulma sonrió, divertida. Lo que no sabía era que Milk sabía muchas cosas más de Vegeta que ella misma. Secretos. Secretos que ella aún no descifraba.

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- Y vive en Kingston. - continuó Kakarotto. - está aquí y por eso he venido.

- ¿Cómo sabes que vive aquí? - preguntó Vegeta.

Entonces Kakarotto calló. Se hizo un silencio entre los dos por un largo tiempo. Necesitaba meditar su respuesta. Una respuesta que significarían miles de recuerdos. Los peores y más repugnantes de su vida. Recuerdos para él. Recuerdos para Vegeta. Pero tenía que decírselo antes de que fuera demasiado tarde. Antes de que Milk no fuera la única afectada, sino también... Bulma.

- Vive aquí. Y tú lo conoces...

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Bulma intentó disimular su mirada. Pero había mirado las mismas marcas más de dos veces.

- No es nada. - le dijo Milk. Tragó saliva y se cubrió los moretones del brazo con la chaqueta.

- ¿Cómo te lo hiciste? - preguntó Bulma, realmente preocupada.

Entonces Milk prefirió callar por un momento. A pesar del tiempo Bulma seguía significando mucho para ella. Seguía confiando tanto en Bulma que empezaba a creer que también necesitaba saber la verdad. Verdad que Milk ya sabía y que le había costado muchísimo afrontar. Los ojos se le envolvieron en lágrimas. Queriendo llorar tan fuerte como podía.

Desahogarse tanto...

- Abusaron de mí.

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- Sé que ha sido el hermano de Marrón.

Y entonces todo se volvió borroso. Como si un inmenso huracán hubiera atravesado su vista. Como si un enorme volcán hubiera explotado en frente de sus ojos. Un volcán lleno de recuerdos, de secretos, de miradas, de llantos, de lágrimas, de insultos, de miedo... miedo puro, de rabia, del peor momento de su vida. Del que se sentía avergonzado. Perdóname Marrón...

Vegeta endureció los pómulos.

- No tienes pruebas...

- Se está vengando Vegeta.

- ¡No! - gritó él.

- Él tiene una casa en el lago ¿lo recuerdas? Aquella que está justo al lado de la de mis padres... es ahí en donde me he quedado con Milk todo este tiempo.

- Es imposible ¡joder! eso pasó hace tanto tiempo... - Vegeta tragó saliva.

- Él fue el imbécil que se atrevió a tocarla. Lo vi el mismo día Vegeta, no había nadie más en el lago que nosotros y él. - intentó hacerlo entrar en razón. - se está vengando... - lo miró. Vegeta colocó sus manos sobre su nuca. Esto... esto no podía estar pasándole. - por lo que hicimos con su hermana.

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Bulma se puso una mano en los labios.

- ¿Esto lo sabe Kakarotto?

- Sí, por supuesto... - las lágrimas caían sobre sus mejillas rosas. A Bulma le dolía la garganta de tanto aguantarse el llanto.

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- También tenía que contarte esto... yo...por un momento llegué a pensar que... Bulma también...

- No. - respondió Vegeta. - no tiene ni idea de lo que le pasaría si llega a ponerle un solo dedo encima.

- Entonces acabemos con esto. - le dijo Kakarotto. - que sepa que se ha metido con la persona equivocada.

Vegeta asintió. Y de esa forma caminó hasta su casa. Con un punto claro. Lo que le habían hecho a MILk no tenía nombre. Y sabía que a Kakarotto le había afectado más que nunca. Por eso demostraría que nunca nadie debía meterse con ellos, así esa persona involucrara su pasado. No debían meterse con ellos y mucho menos con las personas más importantes de sus vidas. Lo demostrarían, por algo eran los más buscados de Estados Unidos...

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- Bulma. - Vegeta la llamó. Ella accedió a ponerse de pie una vez que lo vio entrar con brutalidad hacia la casa. Milk también lo hizo, limpiándose las lágrimas. - necesitamos hablar...

Ella asintió. Aún afligida por lo que acababa de escuchar de los labios de su mejor amiga. Se le separó. Vegeta abrió la puerta de su habitación y la hizo pasar a ella primero, para luego seguirla por detrás. Cerró la puerta una vez los dos adentro.

- Ya lo sabes... ¿cierto? - murmuró él.

- Sí. - contestó Bulma, con la voz en un hilo. Se limpió la nariz y los ojos. - no puedo creerlo...

- Shh... - Vegeta la cogió de las manos, haciendo que lo abrace fuertemente. Ella se escondió entre su torso, en ese momento las lágrimas empezaron a salir descontroladas por sí solas.

- Ella...ella está muy mal...

- Kakarotto y yo vamos a encargarnos. - le dijo él, pensando que con esa frase calmaría sus nervios. Pero fue todo lo contrario. Bulma se le separó.

- ¿A que te refieres?

- Él cree saber quién pudo a ver abusado de Milk y...

- No. - Bulma negó con la cabeza. - no Vegeta, no... no me digas que vas ir a...

- Kakarotto también está muy mal. - le aclaró. - le duele verla así... y yo... me pongo en su lugar. - la miró fijamente a los ojos. Quería que le entendiera al menos un poco de esa inmensa rabia que traía. - yo no podría soportar que algo te sucediera a ti.

- Solo empeorarás las cosas... - le dijo.

- Tú no me conoces.

- Por supuesto que sí. - Bulma hizo que lo mirara esta vez. - sé que pierdes el control por la más mínima cosa. Y que ahora quieres perderlo de nuevo...

- No es eso. Solo quiero ayudarlo.

- ¿Y como? Ni siquiera tienen pruebas de quien ha podido ser...

- Kakarotto las tienes. - insistió él.

- ¿Y que harás? ¿vas a matarlo? ¿y si esa persona es inocente? - ambos se miraron. Vegeta respiró entrecortado. Endureció los pómulos. Bulma lo conocía tanto y en tan poco tiempo, sabía cada cosa de él, cada intención. Se volteó, cruzando sus brazos. Bulma pensó que tal vez había sido muy duro con él. Lo quería. Lo amaba muchísimo. Y no soportaba ni un segundo verlo así. - Vegeta¿?...

- Déjame ¿sí?

- Perdóname... - le acarició el hombro derecho, sin querer el cuerpo de Vegeta sufrió de un intenso remesón. Se resistió para no voltear hacia ella. - yo... lo único que quiero que estés bien... - delicadamente sus pequeñas manos pudieron con la resistencia de Vegeta, le volteó el rostro, ambos se miraron, él no pudo controlar ni un segundo el hecho de mirar sus bonitos labios. - que no te pase nada...

- Solo déjame ayudar a Kakarotto en esto. - le susurró. - ¿crees que me voy a quedar con los brazos cruzados sabiendo que ese imbécil que abusó de Milk también podría hacerte algo a ti? - Bulma se quedó callada. - no, y tú me conoces.

Y sí. Ella lo conocía. Sabía que podía hablarle más de un día seguido, explicarle lo mucho que le dolería si algo llegaba a pasarle, pero él seguiría igual. Amaba la estúpida adrenalina. Amaba ser él. Así que solo decidió acercarse un poco más a su boca y besársela. Vegeta le correspondió el beso abriendo sus labios y dejando entrar el aliento de Bulma en su acogedora boca. Sus manos la cogieron silenciosamente, acogiéndole la cintura, apoderándose de ella, poco a poco los dos estaban tan abrazados que ninguno de los dos quería soltarse del otro.

- Te amo. - le dijo ella. - te amo tanto... y...y solo quiero que me prometas que no harás nada de lo que luego puedas arrepentirte. - lo miró a los ojos.

- Estaré bien, gatita. - se volvió a acercar a sus labios. Un beso pequeño. Suave. Tuvo que esforzarse para soltar el cuerpo de su novia y colocarlo de nuevo sobre el suelo. - vengo en unas horas y escúchame bien Bulma Briefs, no quiero que te preocupes por mí ¿vale? - ella respiró hondo. - ve y distráete con Milk , que yo voy a estar bien.

Y así salió de su habitación, cerrando la puerta tras él.

Se había abstenido a prometer algo que no cumpliría. Ese día tenía que acabar con su pasado, con sus secretos...antes de que Bulma pudiera llegar a enterarse de alguno. Lo que no sabía, era que eso estaba más cerca que nunca...

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