Todos los personajes pertenecen a la gran, a mi Sensei, Rumiko Takahashi, a excepción de los inventados por mí. Esto lo hago sin afán de lucro, así que no me demanden.
CUANDO LO HACES POR ELLA
Por: Akane Maxwell
Capitulo IX: El Poder del Amor
Los rayos de distintos colores seguían chocando con el campo recién formado. Inuyasha aún mantiene a Tetsaiga sujeta con fuerza. Sus ojos no parpadean tratando de no perder detalle de lo que ocurre dentro del campo.
Naraku tiene sujeta la perla, Moon está a su lado, y debajo de ellos esta Kana.
Unos rayos con truenos, comenzaron a chocar contra la tierra, obligando a los muchachos a dar saltos para evitar ser golpeados por ellos.
- ¡¡Kirara!!.- llamó la exterminadora al mononoke, para que éste fuese donde ella. De un salto, la chica y el sacerdote subieron a ella.
Inuyasha, sostiene con fuerza a Kagome, no le gusta exponerla a peligros, pero según el plan indicado por Ranma, debía tener a la chica junto a él. Esquivó un rayo, que casi lo lastima, y por lo que sucedió después, supo que era el último.
En el cielo, la perla tomo vida y se ubico entre los hanyous.
El silencio se apodero del lugar, el viento dejó de soplar, las aves dejaron de volar y cantar. El planeta tierra se detuvo.
Un escalofrío recorrió la espina de la joven pareja que mira atónita como los cuerpos de los hanyous se vuelven uno.
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A unos metros del lugar, los cuerpos de Akane y Sesshomaru, no han sido dañados por los rayos, ya que un campo de protección los cubre. Dentro de él, Sesshomaru se levanta con cuidado, sujetándose su cuello con su mano derecha, entre sus dedos podía verse sangre brotar, sin embargo, está fue evaporándose hasta desaparecer por completo.
- 'Sabía que contaba con este poder… pero sólo se manifestó… tal como lo dijo Padre…'
Flash back
Un pequeño youkai ve desde la protección de un árbol, como su Padre pelea con un demonio chino. Lejos de la pelea se ve a una mujer que sostiene con fuerza un pequeño bulto que él sabía se trata de su medio hermano, hizo un gesto de desprecio, no se acostumbra a la idea de que su Padre tenga por pareja a una humana.
Un golpe seco, sacó de sus cavilaciones al niño youkai, notando como el demonio chino, golpeo con fuerza a su Padre en el estomago, haciendo que éste se doblará y chocara con fuerza en una de las paredes de roca que rodea el lugar en que ellos están.
Corrió para socorrer a su Padre, sin embargo, el demonio, de un solo manotazo lo empujó con fuerza, haciendo que cayera junto a su cuerpo.
El demonio, viendo que su oponente está sin fuerzas, fue directo hacia su presa: el bebé que la mujer sostiene con fuerza.
- Dame al mocoso y no te pasará nada.- dijo amenazante, mientras se acerca a ella.
-¡¡NI EN TUS SUEÑOS!!.- sujeto con más fuerza a su hijo. Si debía morir, sería protegiendo a su bebé.
- Como quieras.- el demonio, extendió su garra, hasta que formar una lanza, la cual sin más, la lanzo directamente a la mujer.- pero qué demonios.- dijo al ver como el youkai mayor detuvo el camino de la lanza, con su propio cuerpo. El youkai cayó con fuerza al suelo. La sangre comenzó a cubrir el suelo.
- ¡¡PADREE!!.- gritó el pequeño youkai.
- Ya nada interrumpirá. Sin embargo.- dijo tomando la lanza del cuerpo del inerte youkai.- tomaré mis precauciones.- dijo dirigiéndose a la mujer, clavaría la lanza a solo centímetros de ella. La alzo para dar el golpe final.
La mujer cerró sus ojos, esperando el golpe, sin embargo, este no llego, ya que el youkai mayor, se levantó de la nada, dándole un certero golpe en el corazón del demonio chino.
- No lo puedo creer.- fue lo último que dijo antes de morir.
- Querido.- dijo la mujer mientras el youkai se acercaba a ella para darle un beso en los labios.- gracias.
- Siempre te cuidare.- le dijo con ternura, ayudándola a levantarse.- Sesshomaru.- llamó al niño youkai que mira atónito la escena. Sin entender lo que pasaba, el niño youkai llego junto a su Padre.- dejaremos a Naoko [No sé el nombre de la madre de Inuyasha :P] y a tu hermano en su casa, para que estén seguros.- el niño youkai asintió, pero el gesto de molestia no paso desapercibido por el youkai mayor.
-.-.-.-.-.-.-
Hace más de media hora que están de vuelta en su refugio, el silencio reina en él. Sesshomaru se acerca a su Padre a dejarle un cuenco con agua. Noto su agotamiento. Se sentó sobre sus piernas, observado a su Padre.
- Supongo que quieres saber cómo es que me salve.- dijo mirándolo fijamente a través del cuenco que llevo a su boca. Sesshomaru solo asintió.- pequeño.- dijo acariciando la cabeza del niño youkai.- aquello que viste es la habilidad de regeneración de sangre.- hizo una pausa para ver la expresión del pequeño youkai, que aún no entendía mucho.- en cuanto te hacen una herida mortal, la sangre que pierdes se va regenerando, al igual que las células muertas…
- Así no moriremos nunca.- sonrió complacido el pequeño youkai.
- No es tan simple hijo.- Sesshomaru miró a su padre interrogante.- ese poder, solo se activa con el amor.
- ¿Con el amor?
Fin del Flashback.
- 'Solo por ti estoy aquí'.- el youkai miró con detenimiento a la joven pálida acostada en el suelo. Se levanto con lentitud. Se giró a ver lo que ocurre en el cielo. Sus ojos ya no son dorados, sino inyectados en sangre.- es la última vez que te ríes de mí, Naraku.- sus colmillos comenzaron a crecer.
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No puede creer lo que sus ojos ven, ni siquiera el poder que siente del ser que está enfrente. No parpadeo, para no perder detalle. La figura del ahora youkai, es de lo más espeluznante, su cuerpo es delgado, semejante al de una mujer, esto se hace más nítido al ver los rasgos delicados de su rostro, pero sus ojos son los mismos que Naraku poseía en su forma de hanyou. Sus ojos son semejantes a los de una serpiente, en ellos se puede leer la palabra: ASESINAR., de su frente salen dos cuernos, los cuales son parecidos a la textura de chivo, pero tienen la forma de los cuernos de un toro. Sus labios, finos, están curvados en una sonrisa siniestra. Su piel es de color ceniza. Viste un kimono corto, de un color rojo sangre. Su cabello es largo, tanto que sobrepasa su altura, y es blanco como la nieve. Levantó su brazo derecho, apuntando a Inuyasha.
- Tomaré tu vida, maldito hanyou – recalcó la última palabra el youkai.
- Ni en tus mejores sueños, Naraku – sonrió confiado Inuyasha.
Inuyasha avanzó unos pasos, para después dar un salto, para propinarle un golpe a Naraku, pero éste lo esquivo con un mechón de su blanco cabello. Inuyasha trato de usar su Garra de Acero, pero de nuevo el cabello le impidió el cometido. La gravedad hizo su trabajo, y llevó a Inuyasha de vuelta al suelo, se apoyo en él y volvió a dar el salto para darle un golpe al youkai.
- Creo que te resulta difícil, Inuyasha. – le dijo sonriendo de forma burlesca, mientras que su cabello impide los ataques del hanyou. Otro mechón de cabello, ató los pies, provocando que Inuyasha quede de cabeza. Levantó su brazo derecho, el cual se convirtió en una serpiente, y con una rapidez inusitada, se dirigió hacia la reencarnación de Kikyo – dime, ¿Podrás salvarla?
Su corazón se paralizo, atado como está no podía moverse. Ve como la serpiente se acerca con rapidez a su mujer. La ira se apodera de él. Sus ojos se tiñen de rojo.
- ¡¡NO TE ATREVAS A TOCARLA!!.- gritó, tratando de liberarse, pero las ataduras son muy poderosas.
- Demasiado tarde hanyou.- dijo Naraku, viendo como la serpiente comienza a rodear el cuerpo de Kagome.
- ¡¡KAGOME!!.- fue el grito desesperado de Inuyasha, viendo como el animal se cierne en el cuerpo de la muchacha.
- Inu… yasha… - trató de decir la joven, que está siendo aplastada por el animal en su cuerpo.
- Por fin tendré mi venganza.- dijo, en el momento en que un fuego azul rodea al reptil.
- ¡¡NO LO HAGAS!! MATAME A MÍ, ES ESO LO QUE QUIERES – gritó suplicante Inuyasha.
- Nunca imagine verte así – dijo deteniendo el flujo del fuego – suplica hanyou, ¡¡suplica!!
- No la lastimes – dijo casi en un susurro, su mirada se volvió lastimera.
- No es suficiente – Naraku , continuó el flujo del fuego, que al parecer recorrió con mayor rapidez el cuerpo del reptil.
- NOOOOOOOOOOOOOOOO
El golpe es inminente. No podía hacer nada así atado. Cerró sus ojos, no quería verla morir. Ya no lucho contra las amarras.
Un golpe seco se escuchó. Sintió que las amarras cedían. Abrió sus ojos por la curiosidad. En el lugar en que debía estar Kagome, está su hermano mayor.
- Sesshomaru – susurró viendo como la cabeza de la serpiente y parte de su cuerpo yace muerta a un lado de sus pies.
- Inuyasha – dijo con una voz más fría de lo usual, no lo miró ya que su vista está fija en Naraku – deja de estar jugando y ven aquí – le ordenó.
- Sesshomaru-sama – sonrió de medio lado Naraku, viendo el rostro transformado del youkai, tiene las marcas púrpuras en sus mejillas, sus orejas de perro salen de su cabeza, sus colmillos están crecidos, se ve su cola, poderosa, protegiendo a Kagome – veo que su mujer no pudo acabar con usted.
- Dejarás de tener esa estúpida sonrisa, Naraku. Nadie toca a Akane y sale libre de ello.- lanzó un rugido, tan aterrador, que hasta el propio Naraku tembló.
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Aterrizaron en un lugar apartado de la batalla, abrazados, en el rostro de ella se lee el miedo, en el de él, el desconcierto mezclado con horror, no puede creer lo que sus ojos ven, la mujer que amo en vida, yace en el suelo, aparentemente sin vida. Sin soltar al agarre de la muchacha cayó al suelo.
- ¿Ranma? – Kikyo, asustada se sujeto al ángel - ¿Qué sucede? – el chico se aferró más a ella.
- Ella… - la miko resucitada sintió el temblor en el ángel – murió – susurro Ranma.
Kikyo busco, hasta que encontró la causa del temblor de su ángel. Ella sonrió, entendiendo la actitud, ella estaría igual si fuera Inuyasha, se agachó y abrazó al muchacho con fuerza. Deposito un beso en la frente del ángel.
- Descuida, todo saldrá bien.
Ranma alzó la mirada, y vio la seguridad en ella. Asintió y se levanto, sin romper el abrazo.
- Gracias – le dijo con ternura.
- No, gracias a ti por salvarme.
Ranma sonrió y con lentitud deposito un beso en los labios de la miko resucitada.
- Te estaré esperando – le dijo después de terminado el beso.
La mujer le sonrió, y luego comenzó a caminar, mientras que sus serpientes caza almas la rodearon para luego elevarla a los cielos.
El chico vio nuevamente al cuerpo tirado en el suelo. Cerró sus ojos. No había nada que hacer. Abrió sus alas, y se elevó.
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Naraku observa como Sesshomaru está cambiando su forma a la del perro dominio. Sintió un escalofrío, sabe del poder del hermano de Inuyasha, pero él ahora es un youkai completo. Sonrió de medio lado, por fin sería el más poderoso.
Inuyasha forcejea, tratando de librarse del agarre de Naraku, pero le es imposible, sin embargo, no deja de luchar. Debe detener esto, debe salvar a Japón, debe salvarla a ella.
Una línea roja apareció en cada una de sus mejillas, sus ojos se volvieron rojos, pero luego pasaron al morado, sus dientes crecieron, y de su espalda baja, comenzó a crecer una cola.
- Inuyasha – dijo Kagome, aún detrás del youkai Sesshomaru.
- Era hora que despertaras, hermano – por primera vez en su vida, Sesshomaru lo trato de igual al hanyou, que lo miró con complicidad – es hora de que acabemos con esto – dijo el youkai con voz monstruosa.
- Lo es – también la voz del muchacho cambio.
Inuyasha se monto en el lomo de Sesshomaru, éste lanzo un rugido, antes de ir al embiste de Naraku.
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No sé dio cuenta cuando fue tomada de la cintura y lanzada hacia atrás, cayendo sentada al verde pasto. Parpadeo sorprendida al ver como Sango la ve con preocupación.
- ¡¡Kagome!! ¿¿Estás bien?? – prácticamente le grito, ya que los sonidos de la batalla son fuertes.
- Lo estoy – dijo sentándose y viendo a su alrededor. Quedo en estado de shock al ver la transformación de Inuyasha, que no se percato de los ataques que Naraku les lanza a los hermanos perro. Siguió con su escrutinio de la zona, y notó con pavor como Miroku sostiene en sus brazos a un inerte Kohaku - ¡¡Cierto!! ¡¡La perla!! – exclamo poniéndose de pie, entendiendo todo - ¡¡AKANE!! – comenzó a andar, esquivando los ataques, con algo de dificultad, pero no se detendría hasta encontrar a su prima.
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Le está costando darle algún golpe a los hermanos, que pelean con total sincronía, que parece que siempre han luchado palmo a palmo, sin embargo, sabe que no es así. Esquivo un zarpazo por parte de la garra de Sesshomaru, para luego esquivar un golpe de la Tetsaiga de Inuyasha. Sabe que tienen un punto débil. Se limpio la sangre de una de sus mejillas. Debía darse ventaja, sino esto no sería favorable para él.
Naraku, sin dejar de esquivar los golpes de los hermanos, pensó, busco por los recónditos más profundos de su mente, hasta que una mujer apareció en ella. Era tan simple, ¿Cómo pudo olvidarlo? Sonrió con malicia. Siempre ha sido mejor matar a dos pájaros de un tiro que a uno solo, ¿no?
De su espalda comenzó a crecer un tentáculo, el cual tiene forma de rama de árbol. Lentamente, ésta se fue dirigiendo hacia la tierra, sigilosamente, sin que nadie note su presencia y su movimiento.
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Corrió con desesperación, cuando la vio tendida en el suelo. Se tiró de rodillas en el momento en que llego a su lado, lagrimas en sus ojos no dejan ver el rostro del cuerpo tendido en el suelo. Con suavidad tomó el cuerpo para estrecharlo contra sí. Lo sintió aún tibio. Su llanto creció.
- Lo siento – decía mientras mece el cuerpo – no… no supe que hacer – su lagrimas bañan el rostro de la joven inerte – Akane, este no era tu destino – Kagome secó sus lagrimas, debía hacer algo, la muerte de su prima no sería en vano. Con cuidado comenzó a llevar el cuerpo de la chica al suelo, pero algo las sostuvo a las dos en el aire – AHHHHH – el grito alerto a uno de los hermanos, al reconocer la voz.
- ¡¡¡KAGOME!!! – Inuyasha dejó de prestar atención en la batalla, para ver porque había gritado la muchacha. Sus ojos se abrieron con sorpresa, y sin meditarlo, se lanzó a buscar a la chica.
Fue en ese momento que Naraku aprovecho para acertarle un golpe al hanyou, atravesándolo en su brazo de izquierdo, provocando la caída de Inuyasha.
- INUYASHA, IDIOTA – le grito Sesshomaru, al mismo tiempo que vio que Kagome no está sola, a un lado de ella, cae el cuerpo inerte de Akane. Su ira aumento. Se levantó en sus patas traseras, y con su pata derecha tomo a Naraku, y lo acorraló en una pared – suéltalas – le ordeno. De sus ojos comenzó a salir unos rayos de color perla.
- Sesshomaru – sama – sonrió con malicia Naraku – nunca pensé que una simple humana lo pondría en ese estado – sus ojos se abrieron por la sorpresa y dolor, cuando notó que el agarre del inu youkai, se aferró con más fuerza a su cuerpo – las… co… sas… no – no podía articular una frase corrida debido a que sus pulmones están siendo comprimidos – sa… len… cuan… do… se… ha… cen… con… i… ra – no deja de tener esa sonrisa maliciosa en sus labios.
- Quien dijo que estoy actuando por la ira – volvió a darle fuerza al agarre. Naraku se retuerce en los dedos del perro demonio, este sonrió con satisfacción – ahora, suéltalas – le volvió a ordenar, mientras ejercía mucha más fuerza a su agarre, por lo que a Naraku no le quedó más que obedecer, así que sin un cuidado, soltó a las muchachas que comenzaron a caer como piedras, provocando la rápida reacción de Sesshomaru, que se vio obligado a soltar al demonio para llevar su pata hacia el punto de caída de las mujeres – debo tener más cuidado – se dijo Naraku, nuevamente suspendido en el aire, viendo como el perro demonio salvo a las jovencitas, que están apoyadas en la palma de la garra del mismo – es hora de acabar con esto – con rapidez se dirigió hacia donde yace Inuyasha.
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Kikyo está evaluando el cuerpo de Naraku, buscando la ubicación de la perla, para poder quitársela y dar fin a toda esta batalla sin sentido. Está en un lugar apartado de la pelea, cubierta en las hojas de un gran árbol. Se sorprendió cuando vio la transformación de Inuyasha, y una sonrisa nostálgica apareció en su rostro, él nunca se puso así por ella. Movió su cabeza, alejando los pensamientos sobre su pasado, debía concentrarse en el ahora. Enfoco, nuevamente, su vista al demonio. Vio como Sesshomaru lo tomo prisionero, esto le dificulto la visibilidad, pero cuando Sesshomaru lo soltó logró ver con mayor facilidad.
- La encontré – se dijo satisfecha por el fin de la búsqueda. Estaba por girarse cuando vio como Naraku se dirige hacia el inconsciente Inuyasha. Un miedo recorrió su espina. Sabía que debía seguir el plan de Ranma, pero es la vida de Inuyasha la que está en juego. Sin importarle nada, fue hacía el lugar donde el hanyou yace.
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Sesshomaru con cuidado deja a las jovencitas en el suelo, sin dejar de observar a la chica que Kagome sostiene con fuerza. Se sintió vacío al ver que no había respiración en la mujer que le ha quitado su esencia, pero que lo ha convertido en un ser mejor.
- Sesshomaru, yo… - quería decirle algo que lo hiciera sentirse mejor, pero no encuentra las palabras adecuadas. Ya paso una situación similar, con Akane en la situación de Sesshomaru, y ella solo pudo ser su apoyo – puedes contar conmigo – le dijo convencida.
- Descuida, esto no se queda así – el perro demonio se levanto, lanzó un gruñido que hizo que la chica se protegiera los oídos y cerrara sus ojos, pero un grito de dolor hizo que los abriera con rapidez, para ver como Sesshomaru estaba cubierto de una energía plateada, la cual le iba quemando la piel, para dar paso a una de color plateada, con matices rojos cromados. Vio como el cabello de su cabeza se cortó, dejándolo pegado a la nuca, ya no era plateado, sino azul, como el color de pelo de su prima. Los ojos del youkai ya no son dorados, sino morados, como la transformación de Inuyasha. Sesshomaru volvió a la forma humana, pero su cola seguía intacta – es hora de recuperar a Akane – el youkai observo el entorno, y vio a su hermano tirado en el suelo, y Naraku yendo hacia él, con un báculo, el cual tiene forma de serpiente, y de la cabeza de ella sale una daga de color negro – Inuyasha – susurró antes de elevarse en el aire e ir hacia el lugar donde su hermano yace.
- ¿Recuperar a Akane? ¿Escuché bien? – miró con tristeza a la joven en sus brazos, cuando sintió que alguien la alzaba en el aire – NO OTRA VEZ – gritó desconcertada.
- Tranquilízate – le dijo una voz en su oído. La chica volteo su rostro para ver a su "captor", y, efectivamente, se calmó al ver a Ranma que lleva a las muchachas a un lugar alejado de la batalla. Notó como los ojos del ángel ya no brillan como siempre.
- Lo siento – dijo mientras sostiene con más fuerza el cuerpo de Akane – no pudimos hacer nada – vio como una sonrisa melancólica, apareció en el rostro del ángel, cuando éste vio hacia el cuerpo de su prima.
- Es hora que demos comienzo al plan – dijo desviando la mirada. Kagome solo asintió.
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Solo unos metros, ya nada podía impedir su cometido, por fin acabaría con la vida del medio demonio, el que tanto sufrimiento le causo, el que no dejo consumar su amor por la joven Miko, que por su culpa tuvo que idear un plan para acabar con la vida de la misma. Odia con todo su ser, a ese que no se levanta del suelo, a ese maldito que todo le resulta y eso que no es un ser completo.
Una sonrisa de satisfacción surco sus finos labios. La hora de su venganza ha llegado.
- MUERE INUYASHA – gritó a los centímetros de tocar el cuerpo del hanyou, espero el sonido de la daga atravesando carne humana, pero éste nunca llego, ya que una serpiente caza alma combinada con un látigo de energía de color azul, impidió el embiste - ¡¿Qué demonios?! – exclamo exasperado, mientras aterriza en el suelo, y además ve a los causantes de que su ataque no llegara a termino: un demonio, que él no reconoció, pero si notó el parecido en el hanyou, sujeta el látigo de energía azul, y desde el otro costado, ve como Kikyo, rodeada de sus serpientes caza alma, dirige a la que contiene su daga – Kikyo, no esperé verte tan pronto – dijo saboreando sus labios. Luego dirigió su mirada hacia el demonio desconocido – a usted no lo conozco – dijo mostrando respeto ante todo.
- Claro que me conoces desgraciado – los ojos de Naraku se abrieron de par en par por la sorpresa al reconocer la voz de Sesshomaru – y ahora pagarás tus ofensas – con un movimiento rápido lanzó el látigo hacia el demonio, que solo por un segundo logró esquivar con su cabello, sin embargo, Sesshomaru, tenía preparado otro ataque, su cola se trasformó en un látigo perlado, el cual logró sostener a Naraku y aprisionarlo en el aire – vete de aquí – le dijo a Kikyo, que comenzaba a acercarse a Inuyasha.
- Inuyasha está…
- No lo está, ya se recuperará – la interrumpió – ahora vete – le ordenó. La mujer asintió, se volteo, y se dirigió hacia donde sabía que Ranma la esperaría – a llegado la hora de tu muerte – sonrió de medio lado – Naraku.
El demonio transformado por la perla tragó duro. El miedo, que sintió hace muchos años atrás volvió a aparecer.
CONTINUARA
Notas:
Sé que deje el capitulo a la mitad… jejeje, pensé en terminar al historia con este capitulo, pero mientras más escribía más ganas me daban de dejarlo hasta aquí no más, y como leen, hasta ahí lo deje XD.
Espero que les gustara este capitulo, aunque parece de relleno (a mí me quedo esa impresión) pero es parte de la historia de todas formas. Bueno, ya saben, cualquier duda, sugerencia, lo que sea… dejn RW!! ;)
Besitos a todos!!
Akane Maxwell
