Capitulo 10 Semana Agitada (Día 1)

Hola a todos! :D lamento haberme tardado tanto en escribir este capi. Tuve algunos inconvenientes y ademas mi abuelo esta delicado en el hospital :/ asi que, como ven, hoy podran disfrutar del nuevo capi...y hay una sorpresa para el final...e-e

Como podran ver...esta parte de la historia estara dividida en 7 dias (una semana) pero les prometo que sera muy bueno lo que van a leer :D

Tigresa despertaba lentamente de su letargo. Había dormido bien aunque con la inquietud de anoche en donde haku aparece en su "fantasía" con po. Se incorporó hasta quedar sentada sobre la cama. La sabana, suavemente se deslizó hacia abajo hasta quedar su torso al descubierto. Recordó su desnudez. Se quitó la sabana de encima y se vistió rápidamente. El recordar que había dormido sin ropa hacia revivir aquel incendio que se generaba dentro suyo al recordar a haku.

Una vez vestida, se dirigió hacia el baño. Se echó un poco de agua fría en el rostro para poder despejar el sueño y su mente. Se cepilló sus dientes, y salió en búsqueda de los demás. En su camino, sintió que su estomago rugía con fuerza. No habían comido nada desde el mediodía del día anterior. Lo único que se le pasó en ese momento por su mente fue buscar a Kiara o en su defecto, a haku. Al llegar al final del pasillo de los dormitorios, se encontró con Kiara.

-Buenos días tigresa- Sonrió Kiara. Tigresa bostezó al principio pero luego sonrió.

-Buenos días- Dijo algo adormilada.

-¿Dormiste bien?- Preguntó Kiara. Tigresa se puso algo tensa. No quería revelar que tuvo una "fantasía" con su hermano mayor.

-Sí, sí, muy bien.- Kiara enarcó una ceja. Kiara la miró de arriba hacia abajo como inspeccionándola.

-¿Estás segura?- Volvió a la carga Kiara. Tigresa solo asintió nerviosa. Kiara se dio por vencida y suspiró.

-Está bien- Sonrió. –Ven, vayamos con los demás. El desayuno ya debe estar listo- Tigresa sonrió y siguió a Kiara hasta donde se encontraban los demás.

Po y liang yacían recostados sobre la pared interna de una cueva. Uno abrazando al otro. Por alguna extraña razón, llegaron hasta un profundo y siniestro bosque la noche anterior. El tiempo no parecía pasar, siempre era de noche. Oscuridad. Ninguno de los dos sabía en donde estaban exactamente.

Flashback…

Po caminaba algo inseguro junto a liang. La oscuridad no parecía tener fin. Sentía que estaban caminando en círculos por horas o días enteros.

-¿Ves algo?- Preguntó po.

-Lo mismo que tu- Contestó liang. Po suspiró frustrado. Por más que caminaran lo que caminaran, no había nada más que sombras y oscuridad. De pronto, ambos empezaron a sentir frio. Una briza suave pero gélida recorría cada rincón de su cuerpo. Po, al tener una piel más gruesa y espeso pelaje, podía resistir un poco más el frio. Pero liang…

-Po…- Susurró casi sin aliento. Sentía que el frio era afiladas dagas que se incrustaban en todo su cuerpo. Cayó de rodillas convulsionando de frio.

-¡Liang!- Exclamó po. Se acercó hasta ella y la abrazó.

-Hay que tratar de mantener el calor- Dijo po estrechando el cuerpo de liang contra él. Liang no podía dejar de convulsionar. De pronto, un sonido parecido a un trueno resonó por todas partes. Po miró hacia todos lados. Nada, solo oscuridad. A lo lejos, pudo divisar algo parecido a arboles. Corrió hasta aquellos arboles cargando a Liang en brazos. Los arboles se materializaban como si fueran neblina alrededor de po. Llegado un punto, los arboles, estaban ahí. Po se acercó hasta uno de ellos y se apoyó cautelosamente con la espalda. Pensó que caería ya que lo que había visto solo eran nubes y neblina. Pero no. El árbol realmente estaba ahí, como otros cientos que lo rodeaban formando un oscuro y tenebroso bosque. Po llevó su vista hacia todos lados. Solo veía arboles, arboles y más arboles hasta donde alcanzara su vista.

Decidió buscar un escondite seguro donde podrían pasar un rato la noche hasta que amaneciera. Luego de un rato de andar y andar, po encontró una cueva. Allí dejó a liang recostada sobre la pared de la misma, pero sabía que no podía dejarla sola mucho tiempo. Pues si no recibía calor pronto, moriría.

Po salió en busca de troncos y ramas para poder encender una fogata. Después de mucho andar, logró encontrar unos pocos leños y unas cuantas ramas.

-Bueno, al menos esto servirá. Por un rato- Pensó. Emprendió marcha de nuevo hacia la cueva. Po miraba hacia sus alrededores. En verdad era un lugar muy tenebroso. Aun podía ver su aliento. El ambiente era frio aunque él no lo sentía demasiado. De pronto, escuchó una especie de latido. Pausado y lento. Volvió a llevar su vista hacia todos lados, pero no vio a nadie. Empezó a apretar el paso hasta que por fin llegó hasta la cueva. Sin perder más tiempo, empezó a encender el fuego. Le llevó un rato pero al final logró encender la fogata. Po acercó a Liang con mucho cuidado hacia la hoguera y, para proporcionarle más calor, se puso detrás de ella y cubrió su espalda en un abrazo. Poco a poco, liang comenzaba a calmarse. El frio, lentamente iba desapareciendo de su cuerpo. Lentamente, empezó a abrir los ojos. No entendía donde estaba hasta que volteó hacia atrás encontrándose con el panda.

-¿Po? ¿Qué sucedió?- Preguntó con voz sumisa.

-Pues… te desmayaste, y no parabas de temblar del frio- Explicó. Liang miró la hoguera y volvió a mirar a po.

-Gracias po- Po sonrió.

-No hay por qué- Liang se acercó hasta su rostro y le dio un rápido beso en la mejilla. Tanto po como ella se sonrojaron. Pero ambos sonrieron. Liang se acomodó sobre el cálido pelaje de po. Realmente se sentía a gusto. Empezó a ronronear. Po soltó una leve risita y empezó a acariciar su cabeza.

El panda se recostó cuidadosamente sobre la pared de la cueva. Liang fue la primera en quedarse dormida. Po tardó un rato más en quedarse dormido. En su cabeza no paraba de rondarle algo, o más bien dicho alguien.

-Tigresa…- Fue lo último que susurró antes de caer dormido.

Fin del flashback…

Liang despertaba lentamente. No recordaba haberse quedado dormida. Sentía algo a sus espaldas. Algo tibio y suavecito. Volteó hacia atrás y se encontró a un po durmiente. Sonrió. La verdad, no esperaba que po hiciera eso por ella. Eso que no recordaba que era. Se acercó hasta su mejilla y le dio un pequeño beso. Tardó un rato en separarse de él. Se quedó contemplándolo unos minutos. Sus mejillas se sonrojaban. En eso, po empieza a despertarse. Bostezó y estiró sus brazos desperezándose. Sin darse cuenta, posó sus brazos sobre la espalda de liang atrayéndola más hasta él. Liang se sonrojó aun más, no esperaba verse en esa situación algo incomoda. Po sintió algo sobre sus brazos y miró hacia abajo. Se encontró con la mirada incrédula de liang. Sus mejillas sonrojadas resaltaban sobre su manchado pelaje.

-Oh…buenos días liang- Dijo po con una sonrisa adormilada. No se había percatado de las sonrojadas mejillas de liang.

-Buenos…buenos días- Dijo con voz sumisa y bajando la mirada. Po enarcó una ceja.

-¿Estás bien?- Preguntó po.

-Sí, sí…es solo…nada olvídalo- Po no pasó por alto la cara de preocupación de liang.

-¿Segura?- Preguntó de nuevo. Liang suspiró. Algunas lágrimas resbalaron por su mejilla. Po arqueó una ceja. ¿Por qué está llorando? Se preguntó. Tímidamente, posó su pata sobre la mejilla de liang y lentamente borró el rastro de la lágrima. Liang volteó y se encontró con los brillantes ojos verdes jade de po.

-Tranquila…todo estará bien- Susurró po con una sonrisa. Po, contuvo su respiración y sus mejillas se enrojecieron. Liang, inconscientemente, lamió los labios del panda. Ella hundió su rostro en el pecho del po, muerta de vergüenza mientras que otras lágrimas, resbalaban de sus ojos. Sollozaba en silencio. Podía escuchar los latidos del corazón de po. Era un sonido embriagador comparado con cualquier otra cosa.

-Perdóname…- Susurró. Sus ojos aun estaban llenos de lágrimas. Po, que estaba en una especie de trance, volvió en si de un sobresalto.

-Liang…- Su voz era sumisa. Aun no lograba procesar lo que había sucedido hace segundos. Liang no quería despegar su cabeza del pecho del panda. Aun estaba muy avergonzada de lo sucedido. Po, lentamente acercó su pata hacia la cabeza de liang y suavemente comenzó a acariciarla como un preciado tesoro. Liang no pudo el evitar ronronear. El contacto era tan suave que simplemente se dejó llevar. Eso, le dio el valor de alzar su vista de nuevo. Po la miraba. No sabía decir si era una mirada de felicidad o de preocupación. Su rostro permanecía inmóvil, tieso, como una piedra.

-¿Po?- Preguntó ella algo tímida. Pero algo la tomó por sorpresa. Sintió un suave roce en sus labios. Sus ojos se abrieron hasta su máximo esplendor. Po la estaba besando. ¿Por qué? ¿Por qué lo hacía? Ella sentía que no se lo merecía. Que había hecho algo incorrecto antes. Se sentía realmente azorada y avergonzada. Po dejó de besarla notando su preocupación.

-Que… ¿Qué sucede?- Titubeó po.

-No…no puedo…lo siento…lo lamento mucho- Dijo antes de echarse a llorar de nuevo. Po la abrazó comprendiendo el dolor que llevaba dentro. El tampoco se imaginó encontrarse en una situación parecida a esa.

-No tienes por qué pedir perdón- Susurró po. Liang, lentamente levantaba la vista para encontrarse de nuevo con los ojos verde jade de po. Ninguno de los dos pudo contenerse de nuevo y ambos volvieron a besarse perdiéndose en el tiempo. Si es que en ese tétrico lugar existía el tiempo.

Tigresa ya estaba reunida con los demás en la mesa de una cafetería. Llevaba su vista hacia todos lados. Algunos científicos desayunaban, otros iban de un lado hacia el otro pero siempre con alguna cosa que comer. Manzanas, naranjas. Parecía que el día estaba tranquilo. Todos charlaban animadamente, pero ella era la única que no hablaba. Su mirada solo se clavó en un plato con varias frutas que estaba en el centro de la mesa. Aun estaba sumida en vergüenza por aquel sueño con haku.

-Oigan ¿Y haku?- Preguntó grulla. Tigresa abrió los ojos de golpe como si hubiera tenido una pesadilla. Miró hacia todos lados. Efectivamente, grulla tenía razón. Faltaba haku.

-¿Adonde se fue?- Preguntó Kiara. De pronto, las luces se apagaron. Se encendió una luz roja y una alarma empezó a sonar.

-Alerta. Forma de vida no detectada en el sector D- Todos escuchaban algo asustados la voz de alarma. Kiara enarcó una ceja.

-¿Sector D?- Kiara abrió los ojos de sorpresa. -¡Las Habitaciones!- Exclamó. Tigresa también abrió los ojos de sorpresa. Ella fue la primera en salir corriendo hasta aquella zona. Kiara fue la única que se percató que tigresa había salido corriendo.

-¡Tigresa espera!- Kiara y los demás empezaron a seguir a Kiara. Lo que nadie sabía es que Kiara, en su interior, se estaba aguantando las ganas de reír.

Tigresa fue la primera en llegar. No se llegaba a ver casi nada más que la luz roja intermitente de la alarma. Empezó a buscar a haku por los cuartos.

Los demás, llegaron hasta donde se encontraba tigresa.

-¡Sepárense y busquen por todos lados!- Todos se sorprendieron un poco ante la repentina actitud de tigresa. Sin embargo, no era tiempo de preguntarle nada, tenían que encontrar a haku. Todos tomaron rumbos distintos. Los únicos que estaban juntos eran mono y mantis.

-Oye ¿Qué crees que le pase a tigresa?- Preguntó mono. -Se lucia muy preocupada por haku-

-Sí…es extraño… ¿Aun sigues con la teoría de que entre ellos dos pasó algo cuando estábamos en el bosque?- Preguntó mantis.

-Creo que si… pero ¡vamos! ¿Cómo tigresa abandonaría a po por un humano que hace poco conoce?- Preguntó mono.

-Tiene sentido…pero, no sé, aun sigo sospechando…-

Mientras tanto, Kiara y haku se encontraron en una habitación que nadie conocía más que ellos dos.

-Quisiera ver sus caras en cuanto salga- Decía haku susurrando, intentando aguantarse la risa.

-Ya lo creo- Susurró su hermana. -¿Estás listo?- Preguntó.

-Por su pollo- Susurró haku con una sonrisa traviesa, poniéndose una máscara totalmente blanca. Sin ojos ni ningún otro orificio.

Víbora reptaba por los pasillos algo desconfiada. No le gustaba mucho ese lugar tan tétrico. La alarma había dejado de sonar y solo la luz roja intermitente se hacía ver. Luego, solo oscuridad. De pronto, sintió algo de frio. El ambiente empezaba a ponerse ligeramente frio. No sabía que estaba pasando, pero decidió apresurarse a encontrar a haku.

-¡Haku! ¿Dónde estás?- Exclamó víbora. En un momento, giró en una esquina y se encontró sin salida. Retrocedió sin poder tener éxito en su búsqueda. Estaba por cruzar de nuevo el pasillo cuando vio algo que la dejó paralizada del miedo. Alguien estaba parado en medio del pasillo. Alto, de brazos largos que llegaban un poco más debajo de las rodillas. Parecía llevar unos guantes blancos. Ataviaba un traje muy similar al que haku llevaba. Pero lo que más la paralizó fue su rostro. Nada. Todo blanco.

-¡AAAAAHHHHHH!- El grito de víbora se escuchó en casi toda la base. Grulla fue el primero en percibir el grito.

-¡Víbora!- Exclamó grulla volando a buscarla. Tardó unos minutos en encontrarla hasta que la encontró en unos de los pasillos, totalmente alterada y con la respiración agitada.

-¡Víbora! ¿Estás bien?- Grulla la llamó pero ella no podía decir palabra alguna. El miedo le había quitado el habla.

-Linda, por favor háblame ¿Qué te sucedió?- Grulla sintió algo extraño recorrer su espalda. Como si la advertencia de un peligro cercano le estaba avisando que no estaban solos. Lentamente, grulla volteó hacia atrás y, allí estaba de nuevo. Ese ente que tanto había aterrorizado a víbora, estaba a unos metros de ambos. Grulla abrió los ojos hasta su máximo esplendor, totalmente aterrorizado. No podía gritar, no podía volar. El miedo, lo había paralizado por completo.

Mientras tanto, tigresa seguía buscando desesperadamente a haku. Ahora había perdido de vista a Kiara.

-Genial ¿Y ahora donde se fue?- Preguntó. Corría y corría por los pasillos pero ninguna señal de haku o Kiara.

Por otro lado, shang, no iba a las prisas como los demás. El caminaba lento mirando hacia todos lados y buscando en todas las habitaciones. Estaba algo asustado. Todo estaba oscuro de no ser por aquella luz intermitente roja. Ese lugar le daba escalofríos.

Mono y mantis recorrían cada habitación. Nada, sin señales de haku.

-¿Adonde se habrá metido?- Preguntó mantis.

-No lo sé…pero ya quiero Salir de aquí. Este lugar me da escalofríos…- Dijo mono frotándose el brazo izquierdo.

-¿Estás asustado?- Preguntó mantis en tono burlón.

-No pretendo responderte ahora…- Dijo mono cruzándose de brazos.

-¡Gallina!- Exclamó mantis echándose a correr hacia una esquina.

-¡Ya verás pequeña plaga!- Pero mono no pudo recorrer ni un metro que mantis volvió hacia donde se encontraba el gritando como niñita.

-¡COREEEE!- Gritó antes de desaparecer de la vista de mono.

-¿Pero de qué?- Exclamó dándose la vuelta. Mantis había desaparecido totalmente asustado. Mono no entendía por qué había salido corriendo de esa manera. Pero la respuesta llegó sola en cuanto se dio vuelta. Allí estaba, el ente de traje y sin cara.

-¡AAAHHHHH!- Mono salió corriendo y gritando como una niñita al igual que mantis. Haku estaba aguantándose las ganas de echarse a reír.

Tigresa agudizó sus orejas. Escuchó a alguien a lo lejos que gritaba. Volteó hacia atrás pero no vio a nadie. Decidida, corrió hasta donde había escuchado el grito.

Mientras, Las hermanas Wu y Mei Ling decidieron ir juntas.

-¡Haku!- Exclamó Mei Ling. Nada. -¿Dónde se habrá metido?- Preguntó. -¿Pueden ver algo?- Preguntó dirigiéndose a las hermanas.

-No, nada- Dijo Su Wu.

-Yo tampoco- Dijo una de las hermanas.

-Ni yo. Este lugar me da mala espina- Dijo la tercera hermana.

-Es verdad- Dijo Mei Ling. Las 4 chicas tenían un mal presentimiento de aquel lugar. Caminaron unos minutos más hasta que Mei Ling ya no sabía por dónde ir. De pronto, pudo visualizar algo entre la intermitente luz. Entrecerró los ojos para poder fijar mejor la vista. Pero allí no había nadie.

-¿Qué sucede?- Preguntó Su Wu.

-Creí ver…no importa. Vayamos por este lado.- Las 4 doblaron en una esquina a la izquierda. Pero se encontraron con un pasillo sin salida.

-Qué extraño- Murmuró Mei Ling. Pero al darse la vuelta, se encontró con él, detrás de las hermanas Wu. Las 3 hermanas no pasaron por alto la cara de terror de Mei Ling.

-¿Qué sucede?- Preguntó Su Wu. Una de las hermanas se dio la vuelta y pudo comprender por qué la cara de terror de Mei Ling. Su Wu notó que su hermana observaba algo con pánico y también se dio la vuelta al igual que la hermana restante. Sus caras se deformaron del horror.

-¿Qué está pasando?- Pensó tigresa. De pronto, oyó otros gritos provenientes de los pasillos. Ya empezaba a desesperarse. Ese lugar era enorme y no podía diferenciar de donde provenía cada grito que había escuchado.

Shang, por otra parte, había solo escuchado el grito de las chicas. En cuanto sintió el grito, se echó a correr intentando seguir el grito. Estuvo unos minutos buscando y buscando hasta que escuchó unos sollozos provenientes de un pasillo cercano. Se dirigió hasta el mismo y allí encontró a las chicas, arrodilladas en el suelo llorando.

-¡Chicas! ¿Qué sucedió?- Shang se acercó hasta ellas.

-Fue…fue horrible…no se que era esa cosa…- Dijo Mei Ling entre sollozos.

-Pero… ¿Qué cosa?- Preguntó shang sin entender. De pronto, Su Wu llevó su vista detrás de shang y allí estaba esa cosa de nuevo.

-¡A….AHI ESTA!- Exclamó asustada. Shang se volteó rápidamente y se encontró con la cosa que no hubiera deseado ver nunca más en su vida. Sus ojos empezaron a derramar lágrimas sin control mientras caía de bruces al suelo y retrocedía lentamente hacia atrás.

-¡NO! ¡ALEJATE DE MÍ! ¡ALEJATE!- Exclamaba shang entre sollozos. Aquel ente se acercaba lentamente al pobre tigre. Shang no sabía hacia donde correr ni escapar. Estaba completamente paralizado por el miedo y lo único que podía hacer era retroceder. Tanto retrocedió que dio contra el muro. Ahora estaba atrapado entre tres paredes y aquella cosa sin rostro. Las lágrimas de sus ojos caían sin control. De pronto, aquella cosa lo agarró fuerte de los brazos y lo cargó en el aire. Ahora shang no tenía escapatoria. Cerró fuerte los ojos y bajó la cabeza. No podía contener el llanto. No podía hacer nada. Pero entonces, sintió unas carcajadas. Lentamente, abrió los ojos, aun con la cabeza baja. Aquella cosa se reía. ¿Por qué?

El ente seguía riéndose y perdió la fuerza y dejó caer a shang al suelo. Shang llevó su vista arriba. Aun no entendía por qué aquella cosa, fuese lo que fuese, se estaba riendo. La cosa cayó al suelo entre sonoras carcajadas.

-¡Debieron haber visto sus caras!- Exclamó.

-¿Eh?- Preguntó shang con voz apagada. Aquella cosa alzó su mano y se quitó una máscara del rostro. Para sorpresa de todos, era haku.

-¿Haku?- Preguntó incrédulo shang.

-¿Quién más?- Dijo mientras se quitaba un par de zancos que llevaba puesto. -¿Creíste que…?- Pero haku sintió un fuerte golpe en la cara. Shang le propinó un puñetazo y lo arrinconó contra la pared sosteniéndole ambos brazos con fuerza.

-¿¡Crees que fue gracioso!?- Exclamó furioso shang. Algunas lágrimas seguían resbalando por sus mejillas.

-Lo siento…solo fue una broma- Se excusó haku. Shang lo soltó bruscamente y se fue corriendo.

-Eso no fue gracioso haku- Dijo Mei Ling.

-Pobre chico. Estaba muy asustado- Dijo una de las hermanas.

Tigresa, mientras, estaba llegando al lugar donde había escuchado los gritos hasta que vio a shang corriendo en sentido contrario al que venía ella.

-¿Shang?- Lo llamó ella. Pero shang pasó por su lado. Pudo escuchar que lloraba. Lo vio alejarse. De pronto, haku pasó por su lado persiguiendo a shang.

-¡Shang espera!- Exclamó.

-¡Haku!- Exclamó tigresa pero haku pasó por su lado sin prestarle atención.

-¿Qué está pasando aquí?- Se preguntó.

Shang llegó hasta su habitación llorando desconsoladamente. Estaba temblando. Sentía miedo e ira al mismo tiempo. De pronto, la puerta de su habitación se abrió pero no quería darse la vuelta para ver quién era.

-Shang escucha…solo fue una broma- Haku se acercó hasta él.

-¿Una broma? ¿¡Una broma!?- Shang se levantó y empujó a haku contra la pared.

-¡Oye espera!- Shang lo arrinconó de nuevo.

-¿¡Por qué hiciste eso!?- Preguntó shang furioso.

-¡Ya te dije que fue una broma!- Shang, lentamente fue soltando a haku. Bajó su mirada y varias lágrimas empezaron a caer de sus ojos. Haku se acercó lentamente hacia él y posó su mano sobre él hombro de shang.

-Tranquilo… ¿Sí? Solo fue una broma- Haku levantó su cabeza posando dos dedos bajo el mentón de shang y borró algunas de las lágrimas que caían por sus mejillas. Shang solo se dejó llevar perdiéndose en la clara mirada de haku. Haku enarcó una ceja algo confundido por como lo miraba shang.

-¿Shang?- Haku no pudo decir nada más que algo se posó sobre sus labios. Era shang, besándolo tímidamente. Haku permaneció estático y con los ojos abiertos de la sorpresa pero no hizo nada por separarse de shang. Shang, lentamente se soltaba del tímido beso. Haku enarcó de nuevo una ceja mientras que shang bajaba la cabeza totalmente avergonzado.

-¿Qué fue eso?- Preguntó haku. Shang no respondía. Solo estaba con cabizbajo, perdido en la timidez y en lo profundo de sus pensamientos. Haku se acercó lentamente hasta él y lo abrazó. Shang pegó un respingo. Ahora se encontraba apresado en un abrazo.

-¿Ha…haku?- La voz de shang sonó sumisa y apagada, como si fuera un susurro. Haku se separó unos centímetros, sonrió y soltó una pequeña risita.

-¿Por qué…te ríes?- Preguntó shang. Haku se acercó y lamió suavemente los labios del joven tigre. Shang quedó estático y casi sin respiración. Haku volvió a soltar una risita mientras posaba su nariz en la de shang.

-¿Acaso…pensabas que sucedería esto?- Susurró haku. Shang solo negó lentamente con la cabeza. El pequeño roce con la nariz de haku, le causaba cosquillas y al mismo tiempo lo hacía ponerse más rojo de lo que ya estaba. De pronto, shang oyó que la puerta se abría. Shang se separó rápidamente de haku. Rogó para que, quien fuera que haya entrado, no lo haya visto en esa situación "incomoda". Ambos voltearon y pudieron ver a tigresa entrando en la habitación.

-¡Aquí estas! ¿Dónde te habías metido?- Exclamó tigresa dirigiéndose a haku.

-Pues…aquí estaba- Tigresa puso una cara de ¿En serio?

-No te encontrábamos en ningún lado- Dijo ella. Por un momento, desvió su mirada hacia shang que estaba de rodillas, sin moverse, con la mirada clavada en el suelo.

-¿Shang? ¿Estás bien?- Preguntó tigresa acercándose.

-Sí…- Dijo mientras se levantaba. -Estoy bien- Se dirigió hacia el baño y cerró la puerta. Haku se preguntó por qué se fue al baño.

-Haku- Lo llamó tigresa.

-¿Sí?- Dijo llevando su mirada ahora a tigresa.

-Quiero preguntarte algo- Tigresa se sentó en la cama de shang.

-¿Qué quieres preguntarme?- Dijo haku imitando a tigresa y sentándose a su lado.

-Cuando entré aquí…tu y shang estaban arrodillados en el suelo...uno frente al otro…- Haku se puso un poco tenso ¿Acaso tigresa vio que shang lo…había besado?

-¿Qué sucedió?- Preguntó. Haku se relajó un poco. Al parecer, no había visto nada.

-Pues…estaba llorando y solo vine a ver qué sucedía con él. Estaba bastante asustado- Tigresa dudó por un momento pero al final, le creyó.

-Pobre chico…debe sufrir mucho- Tigresa dirigió su vista a la puerta del baño.

-Sí…- Suspiró haku.

-Oye ¿Y donde están los demás? Te estábamos buscando por todas partes- Preguntó tigresa.

-Pues…estaban en los pasillos- Tigresa enarcó una ceja ¿Cómo sabia que estaban en los pasillos? Recordó que lo vio correr detrás de shang y que había venido del lado de los pasillos.

-Bueno…iré a buscarlos y les diré que estas aquí- Dijo tigresa tratando de convencerlo. Esto le resultaba extraño. Las alarmas habían dejado de sonar y todo había vuelto a la normalidad. Lo que le llamó un poco la atención es por qué haku estaba vestido con el mismo traje que cuando lo conoció.

-Está bien- Dijo haku. -Lo único que te pediré es que si los ves…no le digas a nadie que estoy aquí- Ahora si tigresa estaba confundida. ¿Por qué no quería que nadie supiera donde estaba?

-Pero… ¿Por qué no quieres que nadie sepa que estas aquí?- Preguntó

-Solo…hazme ese favor ¿Sí?- Tigresa, resignada, solo suspiró y asintió con la cabeza. Hecho esto salió de la habitación en busca de los demás.

Haku suspiró. Miró la puerta del baño y se dirigió hasta ahí.

Shang había encendido la ducha. Se proponía despejarse después del susto que había pasado y la "sorpresiva" situación en la que se encontró con haku. Pasó su pata lentamente por sus labios. Sentía mariposas en el estomago. El agua caliente empezó a relajarlo poco a poco hasta que decidió sentarse y dejar que el agua haga su trabajo. Cerró los ojos. Miles de pensamientos rondaban su cabeza y no lo dejaban tranquilo. De pronto, sintió que alguien había entrado en el baño. Abrió los ojos y se encontró frente a frente con haku, totalmente desnudo. Shang retrocedió un poco asustado y avergonzado contra el muro.

-¿Ha…haku?- Shang se cubrió la entrepierna totalmente rojo y avergonzado. Haku se acercó más hacia su rostro y acarició su mejilla derecha.

-Tranquilo- Él sonreía pero shang se estaba consumiendo en el pudor y la vergüenza. Haku acercó sus brazos al joven tigre y lo atrapó en un abrazo. Shang no sabía qué hacer. Estaba atrapado en aquel abrazo. Se sentía cómodo y seguro pero también sentía pudor. Estaba desnudo frente a alguien y jamás lo había estado con alguien.

-Haku…yo…no sé…- Haku se separó unos centímetros de él, clavando su mirada en los zafiros brillantes de shang. Ambos quedaron estáticos por un momento hasta que haku rompió aquel espacio uniendo sus labios con los de el joven tigre. Shang quedó pasmado y sus mejillas ardían cual brazas. No podía moverse. Sintió como las manos de haku recorrían sus brazos en una suave caricia hasta llegar a sus patas. Sus patas y las manos de haku se unieron mientras haku acariciaba con sus pulgares, las patas de shang diciendo que todo está bien. Shang, lentamente fue relajándose hasta cerrar los ojos y dejarse llevar por el beso. El beso empezó a aumentar su intensidad lentamente. Shang rodeó sus brazos sobre los hombros de haku atrayéndolo más hacia su cuerpo. Ambos se besaban sin pudor. El beso duró unos cuantos minutos hasta que ambos se separaron, jadeando.

-Haku…- Susurró shang en un jadeo. Haku soltó una risita mientras acercaba su mano hasta la entrepierna de shang. Shang quedó tieso como una piedra. De pronto, ambos oyeron que golpeaban la puerta.

-¿Shang? ¿Estás ahí?- Era la voz de tigresa.

-Tigresa…- Susurraron ambos al unísono.

Continuará…

Bueno...ajajaj! me gustaria ver sus caras por eso ultimo que sucedio xD ¿No se lo esperaban verdad?

Dejen sus reviews si les gusto y hasta el proximo capi ;)