Disclaimer: Solo la trama me pertence, los echos, situaciones y personas que reconozcan son de JK Rowling.

Hola a todos!!! Hoy es miercoles, si acá estoy un día antes (va una hora antes del jueves). Mañana tengo un día muy complicado, que solo es el inicio de un finde muuuuuy complicado, así como mañana no iba a poder actualizar y menos los demás días siguientes hoy me senté a terminar el capítulo para poder subirlo. Debo decir que me gustó mucho escribirlo y me salio más largo que de costumbre, así no solo les traigo un capitulo un día antes sino que también es más largo. Así que espero que me recompensen con muchos muchos reviews. Por cierto, perdón por no poder contestarlos, tengo unas semanitas terribles, estoy en medio de éxames y estan definiendo mi destino (guauuu sueno como Trewnally jaja), estoy muy ocupada con eso, pero les agradezco a cada uno de los q me dejaron un mensajito y saludo a todos mis nuevos lectores. Besos hasta el jueves que viene (q no es mañana jaja)



CAPITULO 10: Tan cerca y tan lejos

El corazón de Lily latía de forma desenfrenada, James a su lado le apretaba una de sus manos con una fuerza que no estaba acostumbrada a sentir en él. Su hijo, él que hacía meses que estaba desaparecido, el que hacía más de dieciséis años que no veía, estaba cerca de ellos, lo más cerca que estuvo desde aquella fatídica noche. Sabía donde estaba, las coordenadas exactas, era cuestión de desaparecer y aparecer en un cerrar de ojos y ya lo tendría nuevamente entre sus brazos, podría comprobar personalmente todo lo que habían dicho de él. Sus ojos se llenaron de lágrimas y ansiedad, lo único en que pensaba era en pararse y salir corriendo rumbo a la casa de Bill. Al parecer ella no era la única con esos pensamientos, su esposo respiraba de forma entrecortada, mientras que Molly ya se había parado de la silla.

- Mamá, no puedo permitirte que vallas ahora – le dijo Bill tratando de sentarla, pero era algo que no conseguía.

- ¿Qué..? ¿Cómo crees que no voy a ir a ver a mi hijo?

- Entiendo, los entiendo a todos, pero ellos...

- No, tú no entiendes Bill, tú no tienes hijos – le dijo su padre en un tono de voz calmo, más de lo que parecía representar – pero creo que tendríamos que escuchar lo que Bill tiene que decir antes de ir corriendo hacia allí.

- Arthur, por el amor a Merlín, Ron está allí, también Harry y Hermione, quiero verlos, quiero asegurarme que están bien – sollozó la señora Weasley – si aparecieron ahora quizás significa que ya terminaron lo que tenían que hacer.

- No mamá, por la forma en que actúan, en especial Harry, no parece que vinieron para quedarse, sino solo por ayuda...

- ¿Qué? – preguntó James, que hablaba por primera vez desde que Bill había entrado en la casa.

- Será mejor que les explique desde el principio.

Todos asintieron ávidos de información.

- Como dije llegaron esta madrugada, un rato antes del amanecer. El elfo doméstico llamado Dobby..

- ¿El elfo amigo de Harry? – preguntó Lily.

- Si, ese es Dobby – dijo Ginny.

- Como decía, Dobby llegó primero a mi casa con Ollivander, Dean Thomas y Luna Lovegood.

- ¿Luna está bien? – preguntó Ginny ansiosa – estaba secuestrada... ¿eso quiere decir que la rescataron?

- Ollivander también estaba secuestrado, así que supongo que si – dijo Arthur.

- Eso quiere decir que estuvieron en la mansión Malfoy – susurró James.

La orden había llegado a la conclusión de que la casa de los Malfoy estaba siendo utilizada como sede para los mortífagos, por lo que mantenían allí a los pocos que tomaban presioneros.

- Luego de que dejó a los tres, Dobby volvió inmediatamente a buscar a Harry y a los demás. Luna nos contó que a Harry, Ron, Hermione, Dean y un duende llamado Griphook fueron tomados prisioneros anoche..

Todos sintieron escalofríos, como si repentinamente el clima hubiera cambiado y un frío invernal se colara en toda la casa. O simplemente era el miedo por lo que pudo haber sucedido la noche anterior.

- Luna dice que Harry habló con un pedazo de espejo roto y que luego apareció el elfo, aunque eso del espejo no tiene sentido, pero bueno la chica Lovegood cree en cosas extrañas, quizás el elfo apareció simplemente, no se...

"Pedazo de espejo" razonó James, no era tan descabellado, sonaba como los espejos de doble sentido que Sirius y él tenían en el colegio.

- Varios minutos después, apareció Ron trayendo a Hermione en brazos – ahí hizo una pausa para poder explicar.

- ¿Por qué la traía en brazos? – preguntó Ginny moviéndose ligeramente hacia delante y con un tono de voz que demostraba preocupación.

- Tenía signos visibles de haber sido torturada.

Molly ahogó un grito que no pasó desapercibo por el resto mientras se abrazaba con su hija. Lily se aferró al cuerpo de su esposo, mientras él le acariciaba la cabeza. Arthur y Bill se miraron y el hombre pudo comprender por la mirada de su hijo que la muchacha no había llegado en buen estado a su casa.

- Ella ya está bien, Fleur enseguida le curó las heridas y le dio algunas pociones calmantes – todos respiraron un poco, aunque la situación no era para nada tranquilizante – enseguida detrás de ellos llegó Harry trayendo al duende y a Dobby...

Allí se detuvo en su relato y los demás notaron algo extraño en su mirada.

- ¿Qué sucedió? – preguntó Ginny temerosa de saber la noticia.

- Dobby tenía un puñal atravesado en su pecho..

- Ohhhh – la pelirroja dio un grito ahogado – ¿Él está bien verdad? – Bill no contestó – Dime si él esta bien. Ustedes pudieron curarlo ¿verdad?

El mayor de los hijos Weasley negó lentamente con la cabeza.

- Oh por Merlín, Dobby...

Todos se llamaron a silencio por respeto al elfo doméstico, por el cual la noche anterior sus hijos, amigos y demás personas habían salido con vida de la mansión Malfoy. Dobby había regresado a la casa que tanto temía y de la que había sido liberado por Harry, para salvarlo, para lograr que ninguna de los otros corrieran su suerte.

- Salvo Hermione, Griphook y Ollivander, los demás parecen estar en buen estado.

- ¿Por qué dices que van a irse? – preguntó James.

- Es la forma en que actuaron después de que llegaron a mi casa, en especial Harry. Habló con una autoridad y un liderazgo que no había visto antes en él, como si supiera exactamente que tenía que hacer. Pidió hablar con el duende y con Ollivander en privado, no se de que hablaron, pero estuvieron largo rato con ambos, por separado.

- Así que parece que tienen que seguir haciendo algo – razonó Arthur.

- Ese algo que han estado haciendo todos estos meses – coincidió Lily.

Bill continuó hablando y tratando de convencer a los cuatro padres de que no era buena idea de que aparecieran de golpe allí en la casa. Su principal argumento era que mucha cantidad de gente yendo y viniendo era perjudicial para el trío, que podían llamar la atención, los aludidos no estaban muy de acuerdo, pero en un principio aceptaron seguir esas reglas.

Los días continuaron pasando con los miembros de la casa en un estado de alteración y excitación pocas veces visto. Los cambios de humor eran constantes, a veces algunos estaban taciturnos mientras que otros estaban exaltados e inquietos. Los roces y los enojos estaban a la orden del día, en especial entre James y Lily, que a pesar de tener el mismo anhelo pensaban diferentes, se peleaban a cada momento porque el hombre quería ir y decirle la verdad a su hijo y la mujer, a pesar de desear hacerlo, creía que no era un buen momento, ya que su hijo todavía estaba en medio de una misión. En lo único en que estaban de acuerdo, es que ambos querían ver a su hijo, pero los señores Weasley y Lupin les aconsejaban a cada momento que lo mejor era no llegar allí, daban razones de seguridad hacia Harry y de que era lo mejor para que el muchacho pudiera continuar y concluir con la misión que Dumbledore le había asignado. James era el más enojado del matrimonio, había sugerido la posibilidad de ser él y su esposa quienes fueran a buscar a Ollivander para traerlo a la casa de Muriel, así podría hablar con su hijo, pero su idea fue frustrada cuando el propio Bill lo trajo desde su casa. Ahora parecía que no había excusa que pudiera ser válida para presentarse ante su hijo.

En uno de esos días en lo que estaban todos de un ánimo decaído llegó Remus con una noticia que a todos les levantó el ánimo, su hijo había nacido, Ted Remus Lupin. James abrazó a su amigo de la misma forma que lo habían hecho el día que se reencontraron en San Mungo después de que el Profesor Dumbledore le había contado la verdad al licántropo.

- Cornamenta – gritaba contento Lupin – no heredó mi mal.

Lily al escuchar la noticia pegó un grito de júbilo y se abrazó a su amigo también, los tres compartieron un tiempo que no fue interrumpido por ninguno de los que conocían la verdad.

- Al parecer los genes de Dora fueron más fuertes que los míos.

- ¿Es un metamorfomago? – preguntó Lily.

- Eso es lo que dice Andrómeda, a Dora le cambió el color de pelo recién nacida al igual que a Teddy.

Luego de la inicial euforia en la que todos los conocidos de Lupin participaron, el hombre lobo apartó a su amigo a un rincón de la sala de estar.

- Cornamenta, amigo, hay algo que quiero decirte... – dijo tomando un tono algo más serio, pero aún con la sonrisa en sus labios – es sobre el padrinazgo de Teddy.

James en ese momento pensó que su amigo le iba a pedir que fuera él el padrino y se sintió alegre, pero un pequeño remordimiento de que él no había sido el padrino de Harry llegó también a su cabeza, en aquel momento Lunático había entendido perfectamente que Sirius iba a ser el padrino del primer hijo de James y no sintió ningún tipo de envidia, se conformaba pensando que sus amigos lo iban a elegir padrino de su segundo hijo.

- Yo había pensado primero en ti...

Eso le hizo comprender que ya no era el elegido. Frunció ligeramente el seño, no quería demostrar que estaba desilusionado, después de todo había estado lejos de la vida de su amigo por dieciséis años y él tenía el derecho de elegir a quien quisiese.

- Digo, después de todo eres mi hermano, pero creo que hay alguien que se lo merece porque fue él quien me abrió los ojos mediante una discusión hace unos cuantos meses atrás...

James esbozó una enorme sonrisa al comprender de quien se trataba la persona que sería designada como padrino del nuevo Lupin, Remus le correspondió la sonrisa y luego se abrazaron nuevamente mientras se palmeaban las espaldas. Lily llegó inmediatamente junto a ellos al ver la situación.

- Harry va a ser el padrino de Teddy.

- Oh Remus, muchas gracias – le dijo la mujer abrazando a su amigo .

- Lunático, tienes que ir a decírselo – dijo James repentinamente – ve a lo de Bill y dile que lo elegiste como padrino.

- Pero, sería peligroso...

- Vamos, eres solo una persona en medio de la noche, no pasará nada – dijo Lily apoyando a su esposo.

Él le sonrió agradecido por ponerse de su parte, durante los días anteriores no se habían puesto de acuerdo en casi ningún tema y no estaban pasando la mejor de las situaciones. Después de varios minutos lograron convencer al licántropo y este se fue rápidamente rumbo al refugio. Los dos se quedaron mirando la puerta por donde había salido su amigo, por donde había salido rumbo al lugar a donde ellos anhelaban estar. James saludó escuetamente a todos y sin más se dirigió hacia la habitación. Lily lo vio irse mientras sus ojos se llenaban de lágrimas porque sabía que su esposo se sentía de la misma forma que ella, segundos después lo siguió a la habitación.

Cuando entró la habitación estaba a oscuras, pero la penumbra de la luz que entraba por la ventana mostraba un cuerpo sentado sobre la cama, de espaldas a la puerta con la cabeza gacha. La mujer se apoyó contra la pared con sus manos cruzadas en su espalda, un lágrima del llanto que estaba aguantando rodó por sus mejillas.

- No deseo otra cosa en el mundo que no sea ir a la casa de Bill – James levantó la cabeza pero no se volteó a ver a Lily – llegar allí, abrazar a Harry y decirle que soy su madre, que tu eres su padre, que ambos estamos vivos...

El hombre exhaló un largo suspiro, se paró y se dio vuelta para enfrentarse con su mujer, aún con la cama de por medio. No dijo nada ante este comentario, solo dejo que ella continuara hablando.

- No quiero que pienses que no deseo eso, todo lo contrario, es lo que más anhelo en la vida. Me siento igual que tú respecto a esto.

- Pues no parece – dijo James en voz baja, pero no era una acusación, solo una declaración de lo que él sentía.

- Se que no lo parece, pero tengo razones para estar de acuerdo con el resto en cuanto que no debemos decirlo aún la verdad...

- Pero ¿por qué? Estamos tan cerca de él, podemos ir y decirle todo ¿cuál es el problema?

- ¿Realmente no ves cual es el problema?

Él no contestó, no afirmó ni negó a la pregunta, en el fondo, muy en el fondo, sabía cual era el problema.

- Aunque me duela admitirlo, Harry es un hombre marcado – Lily respiró profundo para poder explicar todas sus razones a su marido – aunque yo quisiera sacarle todo ese peso de encima, ponerlo en mi espalda, cargar yo con sus responsabilidades, no puedo hacerlo y tú tampoco.

- Pero...

- Solo escúchame ¿si? – James asintió – Harry no descansará hasta acabar con él, y tengo toda mi fe puesta en que lo hará. ¿Y sabes? Yo quiero que lo haga desaparecer de este mundo... y no para que salve a la humanidad, se que suena egoísta, pero la humanidad y el mundo mágico me importan poco cuando es mi hijo el que corre peligro. Yo quiero que lo acabe para que él pueda ser libre, para que pueda tener la vida que no tuvo hasta ahora. Para que sea feliz con nosotros, con Ginny, con los Weasley, con sus amigos...

James se acercó y la abrazó, la acurrucó contra su pecho y Lily comenzó a llorar abrazada a él, pero aún quería seguir hablando, aún quería decir todo lo que pensaba.

- ¿Entiendes por qué no quiero decirle? – dijo con voz acongojada.

- Si, amor entiendo. Por lo que nos dijo Bill, ellos parecen que están planeando algo, por la cantidad de horas que se encuentran a solas con Griphook. Además nos dijo que parece estar muy determinado a seguir con su misión, sea cual sea...

- Si nosotros llegamos en este momento y le decimos la verdad ¿cómo crees que reaccionará?

- Suponiendo que nos crea – James sonrió y Lily le pegó suavemente en un brazo – querrá largar todo lo que está haciendo... al menos por algún tiempo...

- Exactamente y si él deja lo que está haciendo nunca será libre... pero no estoy de acuerdo en que no nos dejen verlo.

Luego de esas últimas palabras no dijeron más, no fue necesario romper el silencio. Todo estaba aclarado, todas las dudas entre ellos estaban resueltas. James abrazó aún más a Lily y por primera vez desde que Harry llegó a casa de Bill entendió que no debían decirle la verdad, aunque eso dolía y mucho.

Los días siguientes a la decisión fueron extraños para ellos, aún tenían cambios constantes de humor, al igual que Ginny y los señores Weasley, pero el hecho de que ahora se encontraban bien y sin problemas entre ambos hacía que la situación sea más pasadera. La incertidumbre de no saber cuanto tiempo más se quedaría el trío en la casa del hijo mayor de los Weasley los mantenía en vilo, todos los días se levantaban con el miedo de recibir la noticia de que se habían marchado nuevamente rumbo hacia lo desconocido, que otra vez se pudieran perder de la vista de todos ellos por meses enteros o quizás aún peor por años.

En uno de esos días, Remus llegó con una foto del pequeño Lupin para que todos pudieran conocerlo. Se alegró al comprobar que su amigo había desistido de informarle a su hijo sobre su existencia, entendía perfectamente los sentimientos, pero el creía profundamente que con ello corrían peligro. Después de todo Voldemort sabía que estaban vivos y ya los habían atacado en dos oportunidades. Además creía que Harry estaría mejor en la ignorancia, tenía dudas de si el muchacho aún estaba en contacto con la mente del mago oscuro, por lo que en caso de una intromisión por parte de este en la mente del pelinegro, él estaría más seguro sin saber la verdad.

James vio a su amigo hablar quedamente con los señores Weasley casi en susurro, comprendió que algo querían ocultar, pero no estaba de ánimos y con fuerzas para averiguarlo. Prefirió retirarse a su habitación a descansar y Lily lo siguió. Allí estaban cuando entró Molly para hablar con ellos.

- Molly – dijo Lily en tono bajo - ¿necesitas ayuda?

La señora Weasley sonrió.

- No, yo no, pero el señor Ollivander si.

James frunció el seño sin entender en que ellos podían ayudar al fabricante de varitas, pero prefirió que la mujer se explayara en el tema.

- Ustedes saben que mientras él estuvo en cautiverio le tomó mucho afecto a Luna – ambos asintieron – así que él en recompensa por la ayuda que la muchacha le brindó en esos días le fabricó una varita.

Los dos aún seguían sin entender de que se trataba toda esa cuestión.

- La cuestión es que hemos estado esperando todo el día a que Bill viniese a visitarnos así podíamos encargarle que le llevara la varita a su nueva propietaria, pero él no ha venido. Entonces creímos que una persona de nosotros, o tal vez dos, podrían llevársela personalmente – dijo con una enorme sonrisa en sus labios.

Lily se levantó inmediatamente y abrazó a la mujer con fuerza, mientras James, aún recostado, no había logrado hacerse la idea de lo que Molly estaba sugiriendo. Su mujer se separó de la señora Weasley y lo zamarreó durante varios minutos hasta que cayó en cuentas que era lo que estaba sucediendo.

- ¿Y podemos ir ahora? – preguntó James ansioso.

- Si, porque no – solo respondió Molly mientras cerraba la puerta tras ella y dejaba a solas al matrimonio en la habitación.

James alzó a Lily en sus brazos y comenzó a dar vueltas con ella, riendo como un loco, mientras su mujer, que tampoco podía contener la risa le imploraba que la bajase. Luego de la inicial carga de adrenalina que provocó la noticia, vinieron los nervios y la incertidumbre al pensar que podían hacer para entablar aunque sea unos minutos de conversación con su hijo sin tener que decirle la verdad. Los dos se sentaron en la cama sonriendo y tomados de la mano.

- Parecemos dos chicos de escuela a los que les dicen que pueden hacer y que no pueden hacer – Lily rió por la ocurrencia de su esposo - ¿por qué ahora no creen que es mala idea que vayamos a verlo?

- ¿Quieres la verdad? – le preguntó su mujer sonriendo – creo que piensan que ahora no es peligroso porque tú estás de acuerdo en no decirle la verdad. Al menos eso es lo que creo que Remus piensa.

James gruñó un poco molesto por la observación de su esposa, pero no pudo dejar de notar que eso era cierto. Se levantaron rápidamente y se dirigieron al comedor para reunirse con el resto. Abajo, el señor Ollivander los estaba esperando con una cajita alargada envuelta en papel marrón con una tarjetita con el nombre de Luna. Ginny estaba al lado de su madre y Lily pudo ver en sus ojos la misma ansiedad que ella había tenido esos días. Y no era para menos, después de todo los que se encontraban a solo unos pocos kilómetros de allí eran nada menos que su hermano, su mejor amiga y el chico que amaba. El fabricante de varitas le entregó la caja a la mujer y le encomendó un montón de cosas que decir a la rubia, mientras ella asentía apresuradamente. Molly los despidió en la puerta haciéndoles saber que Bill y Fleur ya sabían de su visita y que los estaban esperando, lo que hizo pensar a James cuanto tiempo todos estuvieron planeando esa situación, aunque realmente no le importaba, todo lo que quería era llegar allí y ver por primera vez a su hijo.

Salieron a las afueras de la casa y caminaron algunos metros para poder desaparecer. James envolvió entre sus brazos a Lily y ella pudo notar que el cuerpo de su esposo temblaba de una forma repetida, como si estuviera en medio de la Antártida, pero ella sabía que no era de frío. Aparecieron cerca de los acantilados donde acostumbraban hacerlo. Empezaron a caminar, pero pocos pasos después Lily se detuvo de repente, James al no verla a su lado, la buscó con la mirada y la encontró mirando hacia el suelo, cuando dirigió su vista hacia el mismo lugar, comprendió que estaba contemplando la tumba del elfo que había salvado a su hijo. La mujer se arrodilló frente al lugar y con una de sus manos acarició la roca en la parte en que tenía una leyenda trazada toscamente.

- Gracias – su voz fue casi un susurró, pero su esposo la escuchó perfectamente. Él experimentó el mismo sentimiento de gratitud y también se agachó frente a la tumba.

Se levantaron lentamente retomando el camino hacia la casa. A medida que se acercaban los corazones de ambos comenzaban a latir con furia, James le tomó de la mano, que estaba helada y húmeda a la vez, escuchó su respiración entrecortada y acelerada a su lado y la comparó con la suya propia, igual de agitada. Fleur les abrió la puerta inmediatamente recibiendo a Lily con un gran abrazo, mientras le susurraba palabras de aliento en un ingles afrancesado demasiado rápido para poder comprenderlo, o quizás solo era el hecho de que su mente se había quedado en blanco a todo lo ajeno referido a su hijo. Cuando entraron buscaron con los ojos alguna señal de que el muchacho estuviera allí, pero solo se encontraron con un moreno que los miraba extrañamente. Segundos después se escucharon pasos por la escalera, personas bajaban por ellas mientras hablaban en voz baja, la primera que apareció fue una chica de cabello castaño y enmarañado, que reconocieron por la fotos de la Señora Weasley, una chica que a Lily le resultó muy linda y con una mirada generosa, tenía muchas ganas de abrazarla y agradecerle todo lo que había hecho por su hijo, por no haberlo abandonado en ningún momento, ni siquiera después de las torturas que había sufrido.

Inmediatamente después que ella, bajaron dos muchachos juntos, uno que ya habían visto en una oportunidad, alto y pelirrojo. El otro... el otro era al que ansiaban ver, de mediana estatura, con el cabello azabache revuelto como si nunca se peinara y con unos ojos verdes brillantes que se traslucían detrás de gafas redondas. James sintió que se quedaba sin aire al verlo, allí frente a él se encontraba la persona que su esposa y él amaban más que a nadie en el mundo, su hijo, era como verse a un espejo, solo con pequeñas diferencias, la principal eran esos hermosos ojos verdes que había heredado de la mujer que amaba, esos ojos que extrañaba día a día y que anhelaba volver a ver en ambos. La sensación de que el aire no llegaba a sus pulmones no era exclusiva de James, Lily a su lado se sentía de la misma forma, su hijo se encontraba a menos de dos metro de distancia de ella, lo veía detenidamente observando todo lo que les habían dicho de él, comprobó que hasta en la altura eran iguales con su marido, aunque este ahora era un poco más alto debido al hechizo que los camuflaba. Sintió la mano de James apretujar la suya y ella le devolvió el gesto, en ese momento necesitaba su apoyo más que nunca, tener a su hijo allí enfrente la hacía flaquear y olvidarse de todos los argumentos que había elaborado para no correr a abrazarlo y decirle que era su madre. Fue Ron el que interrumpió sus pensamientos y la trajo de vuelta a la realidad.

- ¡Dana! – exclamó con alegría al verla.

Ella se volteó repentinamente hacia el colorado que la llamaba. Y eso también pareció despertar de la ensoñación a su esposo.

- Ron – dijo con una voz apenas audible – que gusto volver a verte.

El pelirrojo se acercó a ellos y les tendió la mano, la cual ambos correspondieron rápidamente.

Harry los miraba extrañados, las dos personas que recién habían entrado lo miraban atentamente, al principio supuso que estaban alucinados de ver al famosos Harry Potter, pero luego se dio cuenta en que en ningún momento, cualquiera de los dos desvió sus ojos hacia su cicatriz. Era la primera vez que alguien lo miraba de esa forma y no buscaba el rayo en su frente. Vio a Hermione acercarse también y tenderles la mano, así que creyó que él quedaría como un mal educado si no lo hacía. Lo sorprendente y desconcertante fue sentir una descarga energética y cálida recorrer su cuerpo cuando les estrechó las manos a ambos, como si cada uno de ellos dos les trasmitiera una sensación igual y diferente al mismo tiempo. Eso lo impresionó, pero no supo porque no le causó miedo en absoluto.

Los pocos segundo que pudo tener la mano de su hijo en la suya fueron suficientes para calmar la necesidad de abrazarlo, pero al mismo tiempo le provocó aún más ganas de hacerlo. Pudo notar que él y su esposa no fueron los únicos que sintieron esa descarga de emoción. Harry en frente suyo tenía una expresión de desconcierto luego de haber juntado su mano con la de ellos.

Unos cuantos minutos después Luna se unió al grupo que aún continuaba parado cerca de la puerta de entrada. Lily la vio venir con una mirada perdida y desinteresada.

- ¿Tú eres Luna Lovegood? – le interrogó, aunque ya sabía la respuesta.

- Si – dijo la muchacha llegando hacia ellos, mientras los demás la miraban sin comprender.

- Mi esposo y yo te hemos traído algo de parte del Señor Ollivander – dijo mientras le extendía la cajita envuelta en papel madera.

Luna la tomó y la abrió delante de todos.

- ¡Una varita! – exclamó contenta mientras la desenvolvía.

- El dijo que fuiste como una luz para él mientras estuvieron en cautiverio – le dijo Lily recordando las palabras que el fabricante le había indicado.

- Luna siempre ha sido una luz para todos, lástima que no todos pueden apreciarla – dijo Harry cerca de ella mientras sus amigos asentían con la cabeza.

Se sintió enormemente orgullosa por las palabras de su hijo y contenta porque tenía muchos más amigos que velaban por él. James pareció pensar lo mismo porque le respondió inmediatamente.

- Así parece ser por las historias que me han contado...

- ¿Quiénes? – preguntó una Hermione inquisitiva.

- Los gemelos y en especial Ginny.

James notó que su hijo se tensó levemente ante la mención de la chica y sonrió al recordar como su esposa hacía lo mismo en el colegio cuando él se acercaba a ella.

- Dana y Michael estuvieron viviendo en la madriguera – explicó Ron a sus amigos antes de que alguien preguntara algo.

- ¿Van a quedagse a compagtig un te con nosotgos? – preguntó Fleur indicando la mesa.

- Si, por supuesto – dijo James enseguida.

Fleur los acomodó en la mesa a su antojo, de una manera que Harry quedó sentado justo delante de sus padres. Lily se había dado cuenta que la joven lo había hecho con la intención de que ninguno de los dos se perdieran detalle de su hijo, por lo que le sonrió agradecida, lo cual la francesa devolvió con un guiño de ojos.

- ¿Ustedes también están en casa de Tía Muriel? – preguntó Ron mientras tomaba la primera rebanada de pastel que su cuñaba estaba cortando.

- Si, así es – respondió Lily.

- ¿Y cómo sobrellevan vivir con ella? – dijo en Ron en un tono pícaro, que a James le provocó gracia, no parecía el mismo muchacho que había visto meses atrás en esa misma casa, aunque su mirada estaba algo triste y cansada, al igual que la de su hijo y la de Hermione. Supuso que durante todo ese tiempo habían vívido demasiadas cosas para tres chicos de su edad.

- Hufffffff muy aburrido...

- No te quejes, al menos tu estás ocupado ayudando a Fred y a George con su negocio. Ginny y yo si que estamos aburridas...

Harry por primera vez desde que se sentaron a la mesa le prestó atención a la conversación, cuando nombraron a la pelirroja. Hasta el momento solo se había quedado mirando detenidamente al matrimonio frente al él, no sabía que era lo que le llamaba la atención de ellos, quizás las constantes miradas que querían pasar desapercibidas que ellos le proporcionaban continuamente, o simplemente el echo de que hacía mucho tiempo que no conocía gente nueva en condiciones normales. No sabía que era, pero no tenía la menor duda de que esas personas le provocaban una confianza que no podía entender, que no tenía forma de corroborar y aún así se sentía cómodo con ellos delante.

- ¿Ella está bien? – preguntó con un tono bajo, casi inaudible. Lily vio que el chico moreno que se encontraba en una de las esquinas también la miró interesado y ella recordó que ese chico también había sido novio de Ginny.

- Si, ella esta bien, tenía muchas ganas de venir con nosotros, pero su madre no lo creyó prudente. Me mandó a decirles que los extraña mucho a todos y en especial a ti – dijo dirigiéndose a su hijo, el cual esbozó una sonrisa sincera.

Ver esa sonrisa en los labios de su hijo le provocó una sensación de calor que se expandió por todo su cuerpo, se alegró de poder haber hecho que sonriera de esa forma, aunque solo sea mediante un mensaje de la muchacha que desde su casa lo estaba esperando. En ese momento se juró que una vez que toda la guerra terminara y en que ellos volvieran a ser la familia que una vez fueron, haría hasta lo imposible para que esa sonrisa habitara para siempre en su cara. James puso uno de sus brazos por los hombros y la atrajo hacia él. Harry no supo porque pero ese simple gesto lo hizo razonar que eso era lo que él hubiera querido tener con Ginny para el resto de su vida.

El sol del atardecer se fue escondiendo poco a poco, aunque para James y Lily el tiempo pasó como un suspiro. Con el anochecer llegó el momento de volver hacia la casa que habitaban junto a los Weasley y con la ida llegó una nueva congoja, debían alejarse nuevamente de él y con eso la posibilidad de no verlo en mucho tiempo. Porque a pesar de lo oscuro y peligroso que se veía el futuro, sabían que él día de reencontrarse y de decir la verdad llegaría, tarde o temprano volverían a estar juntos los tres.

Se despidieron uno a uno de los presentes, dejando a propósito a Harry para lo último, de esa forma la despida parecía alargarse aunque fuera solo unos segundos. Se saludaron de la misma forma que presentaron, estrechando la mano, pero esta vez no había sorpresa o desconcierto en los rostros de los tres Potter. En una había una sonrisa agradable de alguien que conoce a personas que le caen bien y en los otros dos había sonrisas de felicidad por ver con sus propios ojos lo que todos han dicho y a su vez tristeza por tener que alejarse nuevamente. Antes de que pudieran salir, el pelinegro se acercó a su no sabida madre.

- ¿Puede decirle a Ginny que yo también la extraño mucho? – le dijo en susurro para que nadie escuchara, pero su padre oyó igual.

- Por supuesto, hijo – la palabra "hijo" salió de sus labios sin darse cuenta, aunque el muchacho no la tomó por el real significado.

- Gracias.

Luego de ese último intercambio de palabras, salieron de la casa dejando mucho más de lo que tenían cuando entraron. Caminaron tomados de la mano y en silencio hasta cerca de la tumba del elfo, Lily se detuvo nuevamente y con su varita conjuro un simple clavel que depositó cerca de la piedra tallada. Harry desde la ventana observó este hecho y lo desconcertó más, aunque no pudo evitar sentirse agradecido hacia aquella mujer.

Aparecieron abrazados en las afueras de la casa de Muriel, en ese mismo momento Lily rompió en llanto, el que estaba conteniendo desde que había cruzado el umbral de la puerta de la casa de Bill y Fleur. James la dejó llorar en sus brazos, mientras algunas lágrimas también escapaban de sus ojos.

- Es igual a ti – dijo entre hipidos y sollozos.

- Si, es verdad cuando dicen que se parece a mi – le dijo sonriendo y mirándola a los ojos, haciéndola sonreír – está tan grande.

- Si, ya es todo un hombre...

- Y está rodeado de gente que lo quiere – le dijo James mientras le secaba las lágrimas.

Después de unos cuantos minutos emprendieron el camino hacia la casa. Ni bien abrieron la puerta fueron rodeados por los ocupantes del lugar, la primera persona que Lily vio fue a Molly que la miraba con ojos llenos de ansiedad.

- Ron esta bien, muy bien de echo. Todos están bien.

La señora Weasley le agradeció con una sonrisa. Ginny apareció detrás de ella y Lily se acercó hasta ella y le susurró al oído lo que Harry le había dicho, la cara de la pelirroja cambio completamente luego de esas palabras. Luego de una larga charla después de la cena en donde les explicaron a los Weasley como estaban todos y como los habían visto, el matrimonio se dirigió hasta su dormitorio. Lily entró primera y se recostó sobre la cama, se acomodó de costado abrazando a sus rodillas, James se acercó lentamente se recostó a su lado envolviéndola con sus brazos y así se quedaron abrazados todos la noche, sin poder dormir recordando los pocos momentos que pasaron con Harry.

Los siguientes días fueron encarados diferentes, los ánimos eran mejores después de la visita, el tener recuerdos recientes los ayudaban a continuar en un camino que parecía no tener un final cierto, pero la incertidumbre de que el trío partiera nuevamente decaía un poco el humor.

Eso sucedió algunos días después, una mañana temprano llegó Bill para informar que cuando se levantó a desayunar los chicos ya no estaban en su casa. Así como llegó volvió rápidamente a irse. El día siguió su curso con una sensación extraña en el aire, los chicos no se habían ido solos sino también con el duende con el que habían estado hablando durante las últimas semanas. Era más que obvio que habían partido rumbo a realizar algo, fuera lo que fuera, y que lo habían planeado detenidamente, lo cual provocó algo de incertidumbre y congoja en todos al pensar en que peligros podrían estar corriendo.

En la sala de estar estaban todos los habitantes de la casa, siendo aburridos por un monólogo de Tía Muriel sobre las reglas de convivencias que nadie estaba respetando, en especial miraba a los gemelos y a James que estaban volviéndola loca con los envíos vía lechuza de los Sortilegios Weasley. Molly los miraba seria mientras intercambiaba miradas con su esposo, a la vez que Ginny y Lily reían por lo bajo. En ese instante entró Bill a la casa por segunda vez en el día, llevaba un rostro sorprendido, los ojos bien abiertos y una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Qué sucedió? – preguntó James también sonriendo al ver el resto del joven.

- Yo tendría que haber previsto que era algo así – dijo con un tono simpático en su voz – digo después de haber estado tanto tiempo con Griphook.

- Es sobre los chicos – comprendió Molly. Y se asustó inmediatamente.

- No te preocupes, no debe ser malo por la cara que tiene – la tranquilizó Lily, pero ella también estaba asustada.

- Aunque no debería sorprenderme, ni a ustedes tampoco, después de todo ellos han vencido a un troll, vencieron las protecciones de los profesores sobre la piedra filosofal, vencieron a un basilisco, salvaron a Sirius de Azkaban...

- Si, Bill conocemos todo lo que ellos hicieron – dijo Ginny que comenzaba a desesperarse por las vueltas que estaba dando.

- ¿Por qué no iban a poder hacer algo así? Esto es algo que encaja dentro del tipo de cosas que suelen hacer...

- ¡Ya Bill! ¡Dilo! – Ginny estaba totalmente exasperada.

- Entraron a robar a Gringotts...

- ¡¿Queeeeeeee?! – gritaron todos a la vez y Tía Muriel se enfadó por el escándalo.

- Y eso no es todo – Bill estalló en risas – escaparon subidos en uno de los dragones que custodian las bóvedas más importantes.

- ¡Siiiiiii! – gritaron los gemelos, Ginny y James al mismo tiempo mientras saltaban contentos.

Poco después el señor Weasley se unió a la extraña danza que se improvisó en la sala, mientras Lily y Molly se sonreían incrédulas.

- ¿Qué escándalo es este? – gritaba Muriel, pero nadie le hacía caso.

La horas pasaron mientras continuaban hablando sobre el asalto al banco de los magos, mientras reían y también se preguntaban que iban a hacer con el dragón que habían tomado. Ginny reía contenta, envidiando a veces no poder estar entre ellos en esos momento, o en realidad en todo momento, cuando algo que siempre tenía en sus bolsillos subió de temperatura. El galeon que no abandonaba ni un solo minuto estaba emitiendo señales, Neville le estaba informando algo. Disimuladamente subió por las escaleras rumbo a la habitación de sus hermanos, los cuales se habían recluido desde la noticia del asalto para inventar algún tipo de fuegos artificiales para conmemorar el echo. Cuando llegaba a los último escalones vio el mensaje que su amigo le había enviado y sonrió enormemente. Al llegar a la puerta de sus hermanos no necesitó tocar porque ellos ya estaban saliendo con sus respectivas monedas en sus manos.

- Harry está en Hogwarts – dijo Fred sonriendo.

- Batalla – expresó George.

Los tres se sonrieron nerviosos.

- Ahora – dijo Fred – debemos ver como te sacamos de esta casa antes de que el resto se entere.

- Si, mamá no va a dejarte ir – correspondió George.

Ginny se sintió totalmente agradecida a sus hermanos, gracias a ellos iba a poder luchar junto al hombre que amaba.


Aca todavía es miercoles, aunque para FF ya es jueves.

Y q les parece?????? Dejen Reviews para saber, es el botoncito verde (bueno eso ya lo saben jaja)

Besos, hasta el jueves de la semana q viene.

Athena