ANTEPONIÉNDOTE
Los días se hicieron meses, y los meses años. No supe en que momento las pequeñas distracciones me alejaron de lo que más quería, volver a intentarlo. Tampoco supe en que momento mi cabello dejo de brillar, y cuando tu renunciaste a un nosotros. Pero lo que si sé, es el momento en que deje que el egoísmo que hacia brillar mis llamas se llenara de amor y me ahogara.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Suzanne C.
9.
CALOSFRIÓ
La cama suave, el viento, el calor.
Percibo una respiración acompasada detrás de mi; soy consiente de cómo exhala sobre mi hombro. Una mano se encuentra alrededor de mi cintura. Mis piernas se enredan con otra.
Me siento invadida. No me gusta el aire caliente sobre mi hombro.
¿Una pierna?
Abro los ojos. Están pegados por el millón de lagrimas que derrame la noche anterior. Luz se cuela por mis pestañas. Los cierro de nuevo y parpadeo repetidamente.
No conozco este lugar.
Tampoco conozco la mano que me mantiene sujeta.
Fuerzo mi mente a recordar. Peeta. Anoche. Sí, Peeta estaba conmigo… en la casa de Nogal. Pero el esta en el doce con una familia, no podría estar conmigo; Es ese momento cuando percibo al cuerpo removerse detrás de mí. El horror llena mis poros. No es Peeta, es Nogal.
–Buenos días.– susurra en mi oído. Y me alejo de el hasta la otra punta da la cama; tan rápido como puedo, mientras me llevo la sabana para envolver mi cuerpo desnudo.
–¿Por qué estoy aquí?–. El sonríe sin comprender,–Tu y yo…– Mi mirada vaga por su cuerpo totalmente desnudo. Veo debajo de la sabana que me encuentro en las mismas condiciones.
–¡Que mañana tan hermosa!– dice exclamando y levantándose para caminar por la habitación. Mis ojos salen de sus órbitas y, sonrojada, aparto la vista.
–No, no entiendo…
Mi voz es un susurro y el voltea a verme antes de cruzar la puerta hacia el baño. Su mirada es molesta.
–Yo tampoco te entiendo Katniss– responde. –Anoche parecías muy feliz de estar conmigo, y ahora te levantas e insinúas que no sabes como terminaste entre mis sabanas–. Sus ultimas palabras envían calofríos mi cuerpo.
–No–. Fuerzo mi memoria a recordar; –Yo no te pedí que tuviésemos sexo Nogal.
–No te forcé–. Recuerdo como llore en sus brazos y le suplicaba que me hiciese suya. El rubor sube por mi. Y entonces lo veo, como no lo había visto antes. Su complexión es como la de Peeta, sus manos e incluso sus labios y la forma de su rostro, es como si Peeta estuviese parado frente a mi. Aunque no existan los ojos azules y el cabello rubio todo lo que puedo ver es a mi chico del pan.
–Yo… –Mi mirada vaga por la habitación, mi ropa se encuentra por todas partes –Creí que eras alguien más; lo lamento, pero no…
–¿Alguien más?– sus rasgos se vuelven duros y lanza una carcajada. Aprieto la sabana contra mi cuerpo. Expuesta. –Podías verme perfectamente bien Katniss. La única razón de que me digas estas cosas es porque estas absolutamente loca.–
Loca
Me enfurezco. –No estoy loca– le grito. El abre los ojos desmesuradamente, porque a pesar de sus crueles palabras nuestra discusión se había mantenido sin gritos. –Tu, no tienes ni idea.
–Vaya, vaya, creo que los juegos te afectaron más que a nadie, mas que a Annie incluso.
–No te metas con Annie– mascullo con los dientes apretados. –¿Crees que tienes el derecho de decirme que mi mente esta mal? Bien, di lo que quieras. Pero yo te diré una sola cosa: sin mi, no podrías tener la vida que llevas; quizá este afectada, de una manera que no puedes comprender. Pero no tienes el derecho a tratarme de esa manera cuando yo he dado mi vida por Panem.
–Se que eres egoísta, no finjas que lo hiciste por el bienestar común–. Su afirmación me golpea, así como el recuerdo de los niños muriendo en los hospitales. La gente consolándome por que "había perdido mi bebe". La guerra. Los gritos. Rue, Prim, y mis deseos de matar a Snow.
–No me conoces.
–Ahora, te conozco más que antes.– dice con burla, dando un portazo a la puerta del baño. Segundos después oigo el agua correr y se que es mi marca para que abandone la casa.
Hace siete meses de la ultima vez que vi a Nogal, de la noche que no quiero recordar. Ahora no visito la caceta y aunque en un inicio fue difícil que el pequeño hijo de Finnick lo comprendiera finalmente, lo entendió. "No quiero ver a Nogal" había dicho; a el no le gustaba Nogal, así que lo acepto y me apoyo cuando Annie quiso que regresara a la playa publica.
En realidad, tenia la impresión de que Txaber sabia más de lo que parecía. Quizá eran sus largas horas de platicas con Effie, Haymich, su novia y el, las que lo mantenían informado. O quizá era porque, a sus ocho años, ya no era tan pequeñito.
Hoy era sábado. Hacia un par de horas que ambos disfrutamos de dos torres de panqueques. Txab se encontraba a mi lado, holgazaneando frente al televisor.
–¿No tienes tareas?– le pregunte. El no cambio la dirección de su mirada, aunque volteo levemente la cabeza en mi dirección.
–No.
Bien. No tenia ganas de hacer tareas. En la televisión pasaban una serie extraña; más para niños. Según me explico Txab era una serie que miraban antes de la guerra civil. S
Su favorita.
–¿Qué crees que deba regalarle a Haya por su cumpleaños?– Me pregunto. Ella y el niño llevan tres años de salir juntos; y en realidad, superaron mis expectativas. Creo que una relación a distancia es más fácil cuando se es niño, o bueno, una relación es más fácil de niños.
–Creo que le has dado todos los regalos que ella podría esperar Txab–. El suspira. En la pantalla su programa termina y empieza a cambiar al siguiente canal.
–Lo se Tía Kat. Quiero un regalo especial. No flores, no dulces, ni conchas. Tampoco la muñeca que tanto ha querido. Tiene que ser algo especial.
Le observo sonriente, sin saber que le puede regalar a Haya.
–¿Ya la besaste?– le pregunto poniendo mi rostro frente al suyo para esperar una reacción. Se sonroja y entrecierra los ojos en mi dirección. –¿Solo pequeños besitos?
–Tía– me reprende, sonrío más –Tenemos tres años juntos, eso no se pregunta–. Suelto una risa suave y deposito un beso en su coronilla. En la pantalla están pasando una de esas novelas que tanto disfrutar Effie. Es una pareja de jóvenes,el le propone matrimonio, y se ven felices e ilusionados.
–¡Eso!– señala. Le observo, sin creérmelo; este niño… –Le pediré que se case conmigo– mis cejas se alzan. –Necesito un anillo– dice.
–Creo que, si de verdad piensas casarte con Haya, deberías de esperar unos años… digo, que pasen la adolescencia ¿no te parece?
El me observa molesto.
–Creo que ambos sabemos que somos el uno para el otro– la seriedad de sus palabras, como siempre, me roban sonrisas. –No te rías, tía, quiero que sepa que en un futuro nos casaremos–.
–Bueno, si quieres que ella sepa que estará en tu futuro no necesitas un anillo de compromiso, lo que necesitas es un anillo de promesa–. El me observa curioso, porque no sabe lo que es. –Es un anillo donde hacen una promesa, la promesa que estarán juntos y en un futuro, cuando sean mayores, se casaran–.
–Ahhh… ¡Suena bien! Es perfecto para Haya.– exclama.
–Toma tu chaqueta Txab. Vamos a comprarlo– El sonríe emocionado.
La búsqueda del anillo nos toma un par de horas. Txab finalmente se decidió por un lindo anillo delgado que se une en un pequeño corazón. El anillo es pequeño, pero ajustable; así que su novia podrá usarlo mientras crezca, aunque tal vez solo le alcance hasta los doce. El pequeño hijo de Finnick esta realmente feliz.
Yo también lo estoy.
Bueno chicas lamento el retraso.
Así que en el capitulo anterior no era nuestro chico del pan:( , pero en el siguiente si que lo veremos.
Gracias por sus reviews y espero no recibir más amenazas de mutos, haha.
Se que en la trama Peeta se pierde un poco, me refiero a que la parte romántica de ellos no esta presente totalmente; pero lo que busco aquí es demostrar como Katniss busca seguir adelante; no se preocupen que todo esta súper planificado, y Peeta es importante.
Les comento que ya vamos por más de la mitad de la historia, porque serán dieciocho capítulos contando el epilogo.
Saludos.
Roxii C.
