-por supuesto, querida. –acepto, Cissy ampliando su sonrisa. –es más, me parece una buena idea, así cuando se anuncie su boda, solo irían las personas más selecta de la familia. Y lo que quieran estar, se quedaran con las ganas. –aseguro complacida.

Su esposo e hijo sonrieron, Hermione lo miro sorprendida. Ella solo quería una boda íntima porque así le gustaba, pero por lo que veía en su futura suegra, ella solo le sacaría provecho a las cosas. El resto de la cena se habló sobre la fecha que se escogería para anunciar el compromiso, así como el planeamiento de la fiesta de compromiso. La conversación fluyo con mayor facilidad cuando Hermione estuvo de acuerdo con las ideas que Cissy planteaba, y añadió algunas más. Cuando llego el momento de irse la pareja, Cissy estaba muy feliz. Ella estaba segura que su hijo sería muy feliz con Hermione. Siempre había querido tener una hija, pero por circunstancia de la vida no lo había podido tener. Pero ahora que pronto iba tener una nuera, tenía muchos planes que pensaba realizar con ella.

Por parte de Lucius, estaba más tranquilo al ver que su hijo era correspondido por la bruja muggle. Que si hubiera dependido de él, le hubiera gustado que fuera sido una sangre pura, pero hay cosas que había aprendido que no podía decidir en la vida de su hijo, y ese era uno de esa situación. Lo que más le tranquilizaba es que su futura nuera era muy obvia que quería a su hijo, y para él, eso era todo lo que le importaba.

Draco estaba muy contento que todo haya salido muy bien en la cena con sus padres y su prometida, agradeciendo internamente a su padre que estuviera haciendo su esfuerzo de aceptar a su novia. El hablar con los padres de su prometido, había tranquilizado a Hermione, al darse cuenta de que no existía algún conflicto entre los Malfoy. Para ella era muy importante que Draco estuviera bien con sus padres; ya que, ella sabía cuán importante era la familia.

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El día de los enamorados del 2004, se anunció el compromiso de Draco y Hermione en un hotel. Sus respectivos padres y lo amigos más cercanos estuvieron presentes al igual que muchas personas importantes en la comunidad mágica. Fue todo un acontecimiento.

Cuando se hizo el anuncio en el periódico, algunos catalogaban que ese era un matrimonio arreglado, algunos difamaban a Draco y otros a Hermione por interés. Los más cercano a la pareja, no le hicieron caso alguno. Hermione tuvo que enfrentarse a la loca amiga de Pansy, Stephania, que acosaba a Draco desde años atrás. Su prometido le había hablado de ella cuando él estuvo las dos semanas en Francia, hay Hermione se enteró realmente que la amiga de Pansy estaba obsesionada con Draco.

Después de tanto alboroto con Stephania, en un intento de matar a la castaña en su trabajo, todo se calmó. Al terminar su año de trabajo en Francia, Hermione se trasladó nuevamente a su país. Draco y ella compraron un departamento en la ciudad muggle, cerca del ministerio. Todos sus amigos estaban muy felices de que ella por fin había regresado para quedarse. En poco tiempo en el hospital de San Mungo, la consideraron como una de las mejores sanadora. Tanto que el director del hospital, la coloco como jefa cabecera del departamento de daños provocados por hechizos, convirtiéndose así como la primera sanadora más joven de ahí. Draco y sus amigos estaban muy orgullosos de ella, aunque bromearon que no era nada extraño que ella lo haya logrado.

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Draco por su parte, estaba muy feliz que Hermione estuviera triunfando como él lo estaba haciendo con su empresa. Además, de que su madre y prometida se llevaban muy bien, mejor de lo que él esperaba. Con el tiempo, también se dio de cuenta que su padre, ya no estaba incomodo al estar con Hermione, sino todo lo contrario le gustaba conversar asuntos del ministerio, políticas y otros temas interesantes, y más porque disfrutaba hacer rabiar a Hermione con algunos de sus comentarios sarcástico. Ellos iban los sábados a visitar a sus padres, aunque algunas veces Hermione se encontraba con Narcissa en el almuerzo o salían de compra junto a su madre, Jean.

Por otro lado, en la comunidad mágica algunos no estaban de acuerdo con la relación de Hermione y Draco, por lo que a veces lo miraban mal y muchas veces hasta le hacían comentarios grosero. Al principio, él estaba preocupado que Hermione se cansara de todo y decidiera abandonarlo hasta que ella lo enfrento.

-deja de preocuparte por cosas sin importancia, Draco. –aconsejo, Hermione mientras preparaba la salsa que acompañaría el espagueti.

-no puedo, cuando veo que tú eres la que está más expuesta a todo esos estúpidos insultos.–aseguro, Draco sentado en el taburete de la barra de la cocina, mirando lo que hacia ella.

-pero yo estoy bien... –afirmaba tranquilamente, mirándolo fijamente para que no dudara de sus palabras. –a mí no me importa lo que diga la gente, yo soy feliz contigo y eso nadie lo podrá opacar con sus comentarios mal intencionado.

Él suspiro.

-sí, pero te puedes cansar de todo y querer irte lejos. –comento con las cejas ligeramente fruncidas, preocupado.

-no lo haré. –afirmo, determinada. –Mi lugar es aquí, con mis padres, mis amigos… -mirando a su prometido con una sonrisa. pero principalmente contigo, Draco. –bufando. –y eso no va hacerme cambiar solo porque la comunidad mágica no está desacuerdo con nuestra relación.–aseguro con las cejas fruncida.

Draco sonrió.

-si te pones en ese plan de testaruda, entonces ni me preocupo. –aseguro.

Acercándose a ella, y envolviéndola entre sus brazos, le dio un casto beso.

–me encanta la leona testaruda. –susurro, dándole un beso en el cuello.

Hermione se estremeció.

-Draco… la cena. –susurro al notar la intención de él.

-sencillo. –dijo con una sonrisa petulante.

Antes que Hermione dijera algo, él apago la estufa y realizo un hechizo para mantener caliente la comida. Mirándola con una sexi sonrisa, la beso intensamente mientras sus manos se introducían debajo del T-Shirt de ella, acariciándole las cintura hasta subir a los pechos. Ella entrelazo las manos detrás del cuello de Draco, mientras él la apretaba contra su torso fornido. Se quitaron la ropa rápidamente, él la impulso para que ella enrollara su cintura con las piernas. Caminando hacia atrás, la coloco al borde de la barra de la cocina.

-te amo, leona. –dijo, Draco besándola profundamente con amor y pasión.

Penetrándola profundamente con un certero movimiento, ella gimió. Siguiendo con un vaivén, ella le mordía el hombro y clavándole sus uña en la espalda de él, haciéndolo gemir. La temperatura del entorno subió, Draco deslizo las manos y apretó las nalgas de Hermione para colocarse aún más cerca mientras la besaba, poseyéndola completamente. Moviéndose más rápido, ella se arqueo, dándole más accesibilidad para que la poseyera tan profundamente como fuera posible hasta que llegaron al clímax. Ella se quedó apoyada en el torso de Draco mientras se recuperaban.

-sabes que eres lo más importante para mí. –dijo, Draco mirándola con adoración.

Hermione asintió con una sonrisa.

-lo sé, Draco.

-no quiero que nada malo te pase, Hermione… -aseguro. –así que si necesitas que hechice alguien por insultarte, tu solo me pides y lo haré con mucho gusto.

Ella sonrió divertida.

-no será necesario, Draco. –dijo con una cariñosa sonrisa. –Por favor, deja de preocuparte por eso, lo importante es que tú y yo estemos bien, la opinión de los demás no importa.

-está bien. –acepto, renuente. –pero ya sabes, la oferta sigue abierta. –dijo con una maliciosa sonrisa.

Hermione sonrió, negando con la cabeza. Vistiéndose, terminaron de preparar la cena con Draco más tranquilo al escuchar la firme opinión de su prometida con los maliciosos comentarios que decían la gente mágica de ellos. Al pasar el tiempo, Draco y Hermione decidieron casarse a mediado de enero. Narcissa y Jean la ayudaron con los preparativos, que se llevaría a cabo en la mansión de los Malfoy.

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Sábado, 15 de enero del 2005…

Narcissa había organizado que tanto Hermione como sus padres, estuvieran en la mansión para evitar futuros contratiempos para la boda que se realizaría al día siguiente. Además, habían escogido la mansión para celebrar la última noche de soltero. Mientras los chicos estarían en el ala norte de la mansión celebrando, las chicas estarían en el ala sur. Siendo la nueve de la noche, la fiesta estaba en su apogeo, los respectivos amigos de la pareja le habían llevado stripper.

Hermione tenía la mejilla sonrojada de la vergüenza. Así que decidiendo que a la menor oportunidad, se escabullaría de su propia fiesta, y así lo hizo. Ella camino hasta el balcón que tenía una hermosa vista, desde ahí se podía ver las rosas que tanto su suegra cuidaba. Pero apenas llegando al balcón, fue jalada y empujada suavemente contra la pared, un cuerpo masculino se apretó contra ella. Besándola apasionadamente, sin darle tiempo para que reaccionara, pero al sentir que trataba de quitarle el vestido, ella lo empujo suavemente.

-¿Qué demonios haces aquí? –pregunto agitada, mirando al rubio.

-a tomar un poco de aire. –respondió, Draco encogiéndose de hombro. –y ¿Por qué has huido de tu propia fiesta de soltera, Granger?, ¿Qué yo sepa, la fiesta es para ti?

Ella entrecerró los ojos.

-quería tomar un poco de aire… -explico. Él asintió. –además, contrataron un stripper sin mi consentimiento, y la verdad que no quería estar mucho más tiempo hay con ese, bailándome en la cara. –aseguro con las cejas fruncida.

-en cambio, yo como regalo de soltero para el prometido, contrate una stripper. –aseguro, Draco con una sonrisa maliciosa. Ella lo miro sorprendida. –cuando me vine, todos estaban muy entretenidos. Tanto que ni se dieron de cuenta, cuando me fui. –Hermione sonrió. –así que, Granger que te parece como última noche de soltera pasarla fogosamente conmigo. –sugirió moviendo una ceja.

-estás loco, Malfoy, lo sabias. –comento, colgándose en el cuello de él.

-mi futura esposa me lo dice a cada momento. –dijo, Draco bajando la cremallera del vestido.

Hermione se estremeció al sentir sus manos en su espalda mientras la besaba en el cuello.

-no creo que este bien lo que estás haciendo... alguien podría venir y vernos... –jadeo sin hacer ningún ademan para alejarlo.

Draco sonrió, alejándose un poco para verla a la cara.

-vamos, Granger hay que vivir un poco. Mañana te vas a casar y te iras de luna de miel, no te podré tener por un mes. –sugirió con una sexi sonrisa que contagiaba a la castaña.

-¡merlín!, no sé cómo me puedo dejar convencer de ti. –dijo, Hermione besándolo con pasión.

-eso es porque soy irresistible, hasta mi mujer lo reconoce. –susurro Draco con petulancia.

Ella lo golpeo en el torso.

-aparte de que eres un idiota, Malfoy. –dijo con una burlona sonrisa.

-creo que lo ha dicho, no estoy seguro. –comento tranquilamente mientras le quitaba el vestido. Ella sonrió. –pero ahora, concentrémonos en nosotros. Y no, en persona que no vale la pena recordar en estos momentos tan excitante. –ordeno, Draco.

Hermione iba a protestar pero él la cayo, besándola con pasión. Los pantalones de Draco cayeron a sus pies, apoyándola contra la pared, sus caderas estaban pegadas en las entrepiernas de ella. Hermione pudo sentir la excitación de él, jadeo de satisfacción, al saber el poder que tenía sobre Draco. Apretándole la nalga, la impulso para que enrollara su cintura con las piernas. Penetrándola, él se movió rápido y duramente. Cuando, ella estaba a punto de llegar, Draco se detuvo. Hermione gimió frustrada.

-dímelo, Granger. –ordeno, Draco con una mirada salvaje. –dime que eres mía. –dijo, embistiéndola lenta y profundamente.

-soy tuya, sola tuya. –asegura entre gemidos tormentosos. –por favor…

-eres mía, solo mía. Nunca lo olvides. –ordeno, embistiéndola mas rápido.

Cuando la pareja llego al clímax, Draco había acallado los gemidos de Hermione, besándola. Recuperándose del encuentro, ella iba a recoger su braga, pero Draco se le adelanto.

-me quedare con esto. –anuncio, metiéndoselo en el bolsillo del pantalón.

-Malfoy, dame mi braga. –ordeno con las cejas fruncidas.

-lo siento, Granger. Pero no te lo puedo dar, esto es un recordatorio de tu última noche como soltera. –dijo, Draco con una sonrisa.

Hermione lo fulmino con la mirada, terminando de arreglarse el vestido.

- Granger, llevamos mucho tiempo aquí, debemos regresar. –aseguro, caminando.

-Malfoy, dame mi braga. Me siento incomoda así. –ordeno detrás de él.

Draco giro su cabeza mirándola con una ceja elevada.

-vamos, Granger. No es la primera vez que estas sin tus bragas. –dijo, despreocupadamente.

Ella se sonrojo ante el recordatorio.

-Malfoy… -susurraba con reclamo, Hermione.

Callándose rápidamente al sentir que alguien se aproximaba. Los dos se miraron.

-me voy. –dijo, Draco dándole un casto beso. –que te diviertas, y por favor, dile a tu futuro esposo que se lleva una invaluable joya. –susurro, quiñándole un ojo.

Hermione sonrió, negando con la cabeza.

-incorregible. –dijo, caminando hacia la sala donde estaba la fiesta.

Cuando estaba acercándose, Pansy y Ginny salieron.

-aquí estas. Pensé que había que buscar a los chicos para rastrearte. –dijo, Ginny con burla.

-no iba ser necesario, Ginny. Estaba en el baño. –mintió, Hermione fácilmente.

-por un momento, pensamos que te habías fugado con tu futuro marido para evitar todo el jaleo de la boda. Cissy y Jean estaban preocupadas. –comento, Pansy divertida.

Hermione rodo los ojos, antes la exageración de su suegra y madre.

-aunque no niego la tentación de evitar ser el centro de atención mañana. Sinceramente no tengo ganas de causarles un infarto a más de dos personas. –dijo con sorna.

Sus amigas sonrieron, ellas sabían que Hermione no le gustaba llamar la atención, para la castaña era mejor pasar desapercibida. El resto de la noche, siguieron disfrutando de todas las locura que sus habían tenido preparado. Al día siguiente, los padres, amigos e invitados fueron testigo de la unión entre Draco Malfoy y Hermione Granger. Cuando el ministro anuncio que se podían besar, Draco estrecho a Hermione entre sus brazos, besándola apasionadamente con amor. Para ellos no existía el tiempo, tanto que Ginny y Blaise que se encontraban más cerca, carraspearon. La pareja renuente, se separaron. Sus amigos le felicitaron.

La recepción tradicional fue llevada a cabo, sin problemas. El primer baile de recién casado, las felicitaciones, las bromas a los recién casado y el corte de pastel. Fue un día muy especial para Draco y Hermione. Cuando llego el momento de irse, sus padres respectivamente les desearon todo lo mejor, despidiéndose con lágrimas de alegría. Por otra parte, sus amigos los molestaron, diciéndole que esperaban tener noticia de pronto el anuncio de algún hurón o de una pequeña sabelotodo.

Ellos se trasladaron a una isla privada en Grecia. La primera noche como casado fue memorable para los dos. Draco había preparado todo con detalle, adornando románticamente la habitación para que Hermione disfrutara tanto como él, de su primera noche de muchos como señor y señora Malfoy. Para Hermione fue una de las mejores noches de su vida, Draco había sido romántico en todos los sentidos desde la preparación de la habitación como haberle hecho el amor con ternura, lento pero apasionadamente mientras le decía lo hermosa y cuanto la amaba.

-¿fue la noche de boda que esperaba, señora Malfoy? –pregunto, Draco mirándola.

-ha sido mucho más de lo que esperaba, señor Malfoy. –aseguro, Hermione con una sonrisa.

Él se colocó encima de ella, sonriéndole.

-ahora sí, eres casi completamente mía. –aseguro. Hermione frunció las cejas, desconcertada.

-¿casi?

Él asintió.

-casi. –dijo, Draco dándole un beso en el cuello. –cuando tengamos a nuestro primer hijo, entonces sí, no habrá duda que eres mía por toda la ley que pueda existir en este mundo. –afirmo.

Ella sonrojo.

-estás loco, Draco. –aseguro, Hermione con una amplia sonrisa, mirándolo con amor.

-loco por ti, señora Malfoy. –dijo, besándola con amor.