Disclaimer: TMNT no me pertenecen ellos son propiedad de la autoría creativa de Kevin Eastman y Peter Laird.

N/A: Sean bienvenidos al último capítulo okno ¿Se la creyeron? ¡Los tengo abandonados mil perdones! ¡Pero! Como noticia de último minuto; Habrá efectivamente un epilogo digno de pronunciarse luego de el final un poco mas alargado para compensar el tiempo fuera por motivos personales ¡Mil Gracias por seguir esta historia!

Dedicado a: Noemi De Aldebaran.

El Secreto del Sensei

Una motocicleta derrapaba a toda velocidad por la ciudad de New York. Rafael parecía un simple fantasma con ruedas quemando el asfalto. Las gotas de lluvia bailaban furiosamente en la armadura que traía puesta una mueco de ira desmedida le adornada el rostro bajo el casco.

Maldito niño estúpido.

—/ ¡Rafael reporte!/

La voz de Donatello sonaba por de mas demandante y sin miramientos hacia quien le gritaba por el auricular. Este estaba monitoreando todo el país vía satélite como un desquiciado desde el acorazado. Las luces de las pantallas irradiaban a gritos la tensión en el aire.

Niño estúpido.

— ¡No lo he localizado Donatello! ¡Con un demonio esta ciudad es inmensa no he dado con un solo indicio!

Donatello chasqueo la lengua en señal de hastió y le colgó de forma grosera el auricular. A Rafael no pudo importarle menos.

Miguel Ángel y Leonardo estaban buscando en distintas direcciones preparándose para enfrentar cualquier advenimiento, Mike estaba buscando junto a Jones su padre y Abril pero el de azul era otro cuento.

Apenas y sabían de él. Y todo había comenzado esa madrugada.

Doce Horas Atrás:

Leonardo había despertado en medio de la oscuridad de su habitación, ambos ojos abiertos de par en par y sin la presencia del chico que ahora podía llamar alumno.

Se incorporo apenas pudo y sintiéndose retraído por la suavidad de su almohada y la incertidumbre se levanto de la cama. Cuando puso un pie en la tierra abrió los ojos de forma antinatural.

Gabriel no estaba en la guarida.

No podía sentir sus inestables puntos de Chakra eso significaba que debía estar en un radio mas apartado de los cien metros. No se lo pensó dos veces para despertar a toda la familia a las seis de la mañana.

— ¿Cómo que no está? — fue la pregunta al aire de un iracundo Rafael que pensó que se estaba cayendo el mundo cuando oyó a Leonardo gritar un ¡Arriba! Entre su sueño y la vigilia.

— ¡Que no está! ¡Esta a más de cien metros de la guarida! — Leonardo intentaba ubicarlo por el celular y este giro sobre sí mismo cuando oyó el timbre de llamada desde la sala.

El chico había dejado su teléfono.

—No tiene sentido ¿A dónde se iría? — fue la voz escrutiñadora de Donatello la que encendió el aire para todos y lo apago con fuerza.

Miguel Ángel vio la cara de desconcierto de toda su familia y ante este hecho que si bien lo había dejado aturdido no lo dejaría en un ataque de pánico igual al que ostentaba su hermano mayor y líder.

—Bien. Si no está ¡Hay que buscarlo! — grito solemnemente a lo que parándose de golpe del sillón donde se había sentado de mala gana luego de ser levantado con un grito de guerra. Ahora tenía su meta para el dia en la cabeza: Una paliza para Gabriel por haberse ido sin explicaciones.

La misma idea estaba en la mente del de rojo y Splinter resoplo y negando observo al suelo ¿Qué pudo haber incentivado al chico a dejar la guarida? Virtualmente estaba muerto si los abandonaba.

Y con esa última revelación a la rata con yukata se le encendió la conciencia. Antes de verbalizar su nuevo descubrimiento Donatello llegaba espantado de su laboratorio.

— ¡Leo! — Bramo, el de azul se acerco y el genio lo condujo al interior de su laboratorio, en la enorme pantalla de una de las computadoras había un mensaje escrito aparentemente para Leonardo— El único con el código para desbloquear mi computadora era el chico creo conveniente que leas lo que dice. Y luego me lo expliques.

Leonardo trago grueso ante la implacable mirada del de morado que estaba hastiándose con esos códigos raros entre Leo y Gabriel. Era como un lenguaje secreto entre discípulo y Maestro. Cosas simples para decir sí o no se transformaban en combinaciones raras o acertijos muchas veces en contraseñas todo dependía de la ocasión.

—A ver…— Leo observo la pantalla y una frase singular estaba impresa en letras mecanografiadas por la computadora.

El gorrión vuela del nido.

Cuando a leo pareció habérsele ido la sangre a los pies fue que prácticamente salió disparado del laboratorio de su hermano, Donatello le seguía el paso martilleándolo con preguntas pero Leo estaba demasiado ido. Se dirigió a la sala y tomo el celular de Gabriel lo reviso y efectivamente encontró que toda la información había sido borrada excepto por una ubicación en el GPS.

Celular Hackeado y una última ubicación de hace tres días muy cerca del centro comercial.

—Tres días…un aviso de tres días y el gorrión dejara el nido— murmuro y luego vio a su familia con los ojos sin enfocar bien pero al tragar su aliento dijo firmemente como una sentencia de muerte: — Lo tienen.

Hora Actual:

Leonardo estaba hecho un torbellino de emociones y resoluciones inconexas que no hacían más que latigarle la cabeza.

¿Cómo fue posible que no notara nada? Aunque el chico si había tenido un comportamiento extraño más le extraño a el que supiera camuflar tan bien lo que lo mantenía turbado. Obviamente le dieron un aviso al chico ¿Pero porque se entregaría al Pie exactamente?

Abrumadora fue la respuesta cuando el último reporte de las computadoras maestras del pie en los archivos eliminados Donatello hayo la grabación que Karai mandaría a los grupos extremistas consolidándose en la búsqueda de Gabriel como traidor a la organización.

Habían hallado al traidor, sabían que el muchacho tuvo un motivo pero lo desconocían al momento pero Leonardo intuía que tenía que ver con ellos.

No se perdonaría si algo le volvía a pasar a Gabriel por su culpa.

Lejos de allí en cerca de los límites del estado un escuadrón del Pie escoltaba a un joven esposado. Este los veía receloso y tenía varios moretones y raspones en el cuerpo la ropa desalineada y sucia parecía que se habían divertido dándole una paliza antes de entregárselo a Karai.

Un desertor para ellos era solo un perro que desobedecía a su dueño. Había varias fabricas abandonadas a los alrededores mancillando la vista deprimentemente con los restos derruidos de aparatos para cortar o líneas de ensamblaje.

Gabriel vio un poco a su alrededor que lugar tan poéticamente macabro para efectuar una ejecución. Pensó, era más probable que primero lo humillasen antes de matarle.

Vio la figura de Karai cernirse sobre el levanto la vista asqueado ante la imagen forrada de negro que lo esperaba dentro de uno de los almacenes que habían pasado. La mujer nipona sonrió ladina y con un gesto de su mano lo encadenaron a una viga.

Parecía un vulgar prisionero. Karai se le acerco y desenvainando su katana le delineo con cuidado el perfil del rostro mientras el lo hacía para atrás.

Se le acero peligrosamente con esos ojos como el veneno congelado de una cobra. Se rio en su oído y le susurro un:

— ¿Intentando tener una vida Gabriel? — este solo se abstenía de cualquier muestra de resistencia sabía que Karai podía mover su carta y exponer a los Hamato ante el mundo.

Pasaron las horas y todo se ponía más oscuro le habían dejado solo luego de que la líder del Pie ajustara un par de cosas. Se había enterado por boca de murmullos que las tortugas lo andaban buscando. Era cuestión de tiempo para localizarlo.

Pero el rogaba que no lo hallaran. No sabían el lio en que se meterían.

N/A: Serán cortos pero serán más. Gracias por leer.