Mucho tiempo ha pasado desde que actualice. Espero tener aún algún lector. Una disculpa por la demora.

Capítulo 10

Lecciones de amor

Kristoff no debía estar involucrado en asuntos que por culpa de su corta edad, le resultaban engorrosos e incomprensibles. Él era un vendedor de hielo, sabía cortarlo, subirlo al trineo y tenía buenos clientes que se lo compraban a un buen precio. Y ahora estaba allí, a sólo unos metros de su amiga Britta para hacer una de las cosas más vergonzosas que le han pedido en su vida ¿por qué no se negó a hacerlo en primer lugar? Él no ganaba nada con eso, tal vez lo único que podía retribuirle lo que estaba a punto de hacer era ser amigo de Janssen ¿en serio valía la pena tanto esfuerzo? Janssen le dio mucha pena al verlo tan triste y perdido al igual que un niño pequeño. Creo que la mejor respuesta sería que Kristoff era simplemente un buen chico, no podía negarse a ayudar a las personas por más problemas que estas pudiesen llegar a ocasionarle. Se preguntaba si algún día aprendería a decir simplemente "no".

Suspiró para sus adentros y se dirigió a cumplir con su bochornosa misión. Después de todo se lo había prometido a Janssen. Encontró a su amiga bastante ocupada, daba instrucciones a diestra y siniestra a un grupo de carpinteros que se encontraban trabajando en lo que parecía ser un nuevo puesto en el mercado.

- "¡Hola Britta! ¿Cómo has estado? Te ves bien."

Britta no pudo evitar su asombro al ver al pequeño maestro de hielo.

- "¡Kristoff! ¡Qué gran sorpresa! Creí que vendrías hasta mañana, es el día en que haces tus entregas ¿cierto? ¿o era hoy? Disculpa, sabes que soy una chica bastante distraída... ¡ey! ¡Un segundo! Kristoff!"

Aunque hubiese querido decir algo, la forma de hablar tan rápida de Britta nunca se lo hubiese permitido. Ahora estaba dando una reprimenda a los carpinteros por no seguir sus órdenes y mostraba un papel con un dibujo bastante tosco de cómo quería que quedara lo que sea que estuviesen construyendo.

- "Una disculpa Kristoff, pero recuerda esto, si quieres que algo salga bien tienes que checarlo tú mismo. Mira."- Britta extendió a Kristoff el dibujo que hasta hace unos momentos les enseñaba a los carpinteros.

- "¿No es lindo? ¡Por supuesto que lo es! ¿verdad?"- ella le pregunto con una sonrisa de oreja a oreja.

Kristoff trataba de hallarle forma a los garabatos que veían sus ojos, pero no conseguía formar una imagen muy clara. Por la expresión de Britta, creía que lo mejor era dar una pequeña mentira piadosa y averiguar qué era lo que se traía entre manos esta vez.

- "Es muy… original y… llamativo Britta… y ¿es? Bueno esto… es…?"

- "¡Mi nuevo puesto de flores! Obviamente ¿acaso no se ve como eso?."- Britta tomó nuevamente el dibujo para verlo detenidamente.

- "¡Por supuesto! Claro que sí, lo que ocurre es que… he estado muy cansado… tal vez… tal vez necesite descansar un poco… tú sabes…"- Kristoff tuvo que fingir algo de fatiga frotándose los ojos.

- "¿Es por eso que has venido un día antes? ¿verdad? Quieres terminar tus entregas cuanto antes, por supuesto."- Britta dijo con seguridad.

- "Bueno… no realmente… a decir verdad vine a hacerte unas cuantas… preguntas. Si no quieres responderlas no hay problema… bueno… no sé si debería preguntarlas en primer lugar"- Kristoff estaba empezando a ponerse nervioso- "¿Sabes? Tal vez no debería, será mejor que me vaya, perdona las molestias. Adiós."

El chico ya estaba dando la media vuelta cuando Sven lo empujó para ver a Britta y la misma chica lo tomó del hombro para detenerlo.

- "¿Estás bien Kristoff?"

- "Claro, estoy excelente."- le dio una mirada de molestia a Sven por meterlo en estos problemas, esas cosas no eran asunto suyo y lo sabía.

- "Y bien ¿qué querías preguntarme?"

Kristoff tomó una profunda respiración. Tenía que acabar esta ridícula misión de una buena vez.

- "Britta."

- "¿Sí?"

- "Yo sólo quería saber si tú tenías novio o algo parecido a un novio, lo que sea que signifique eso."

Britta se quedó muda por un instante, cosa rara en ella. Reflexionó por un momento las palabras de Kristoff y contestó con un profundo pesar.

- "Sé que para tu edad eres un chico bastante alto Kristoff y eres lindo, pero a mí me gustan, digamos, algo mayores. Creo que tú puedes encontrar fácilmente a una linda chica de tu edad, ya sabes, en el pueblo hay muchas jovencitas que se interesarían por alguien como tú… bueno, puede que no todas, porque cada chica tiene gustos diferentes. Tú único defecto es que eres muy gruñón, tal vez deberías mejorar eso si es que quieres tener una novia que…"

Britta hablabla tan rápido que Kristoff apenas estaba procesando lo que intentaba darle a entender y cuando por fin lo comprendió, no pudo hacer nada para detener su parloteo.

- "Un momento Britta, creo que estás malentendiendo la situación."

Ella continuaba hablando sin prestar la más mínima atención.

- "No quiero decir que no me halagues con tus palabras, incluso si fueras unos cinco o seis años mayor puede que lo piense, tú sabes. Algún día crecerás y esas cosas, pero por ahora no me interesa una relación con alguien menor, es raro ¿lo sabes? ¿verdad? Aunque por otro lado la situación…"

El chico hundió su rostro entre sus manos. Esto era demasiado vergonzoso. Sabía que esta era una pésima idea desde el principio.

- "¡BRITTA TÚ NO ME GUSTAS! ¡NINGUNA CHICA ME GUSTA!"- gritó Kristoff, tal vez un poco más alto de lo normal. Inclusive llamó la atención de todos en la plaza.

- "¡Oh! Muy bien, creo que lo escuché. De hecho, todo mundo lo escuchó."-dijo Britta con rostro de decepción. Por un momento le resultó divertida la idea de que ella era querida por alguien, aunque ese alguien fuese mucho menor que ella y lo viese como un hermano pequeño.

Kristoff se sentía avergonzado de su comportamiento tan grosero.

- "Disculpa, no quise gritarte, de verdad. Por favor, no te molestes conmigo. Quiero decir, a mí no me gustas pero hay una persona a quien sí, y es él quien me pidió hablar contigo."

Los ojos de Britta se iluminaron repentinamente. Eso tranquilizó a Kristoff y lo hizo proseguir.

- "Inclusive tú conoces a esa persona. Te ha comprado flores varias veces, sin embargo nunca se ha atrevido a hablarte porque… porque tiene miedo."- la excusa era una de las más tontas que Kristoff hubiese oído en su vida. Un tipo alto y rudo como siempre aparentaba Janssen no podía tener miedo de una chica y mucho menos de Britta, es decir, ella no mordía ni nada parecido ¿o sí?

- "Creo que es el tipo que nunca da las gracias y sólo señala lo que quiere con el dedo, yo creí que me detestaba. Se me quedaba viendo fijamente y salía corriendo como liebre."- Britta parecía que hablaba consigo misma, no parecía esperar respuesta de Kristoff.

- "Es lindo."- fue lo único que ella dijo al final.

¿Lindo? Janssen podía ser alto, fuerte, rudo y gritón muchas veces, el chico no podía verle lo lindo por ningún lado. Aunque ahora que recordaba, Janssen le había comentado lo melodiosa que le parecía la voz de Britta, no se cansaba de oírla. Obviamente Janssen nunca la había escuchado cantar por las mañanas, cuando recién ponía su puesto en el mercado.

- "¿Entonces estarías dispuesta a salir con él? Es decir, él dijo algo sobre tener una cita contigo. La verdad no sé muy bien a qué se refería con eso, pero me dijo que tú entenderías."

- "¿Una cita? ¡Por supuesto! ¡Me encantaría!"

Britta sacó un papel y comenzó a garabatear algo en el¿o estaba escribiendo? Kristoff sólo esperaba que su letra no fuese igual que sus dibujos. Al terminar lo entregó en un sobre a Krisoff.

- "Dile que lo veré en el día, la hora y el lugar señalado en el papel. No debe faltar ¿entendido?"

Esto era demasiado para el chico ¿por qué a él?

- "Entendido"- dijo resignado.

Cuando Kristoff estaba dispuesto a partir nuevamente, Britta lo tomó de las manos, dio un par de vueltas y lo abrazó.

- "¡Gracias a ti, creo que ya tengo novio! ¡Eres un gran amigo, Kristoff! ¡El mejor!"

Una vez que lo soltó, el chico debía admitir que escuchar eso lo hacía sentir muy bien. Era la primera vez que alguien lo consideraba "su mejor amigo", además de Sven claro está.

- "Me alegra verte feliz Britta. Vamos Sven tenemos una nueva misión: entregar una carta a Janssen.

Sven lo ayudó a subir de nueva cuenta al trineo y emprender juntos una nueva aventura.


Por suerte, no tuvieron que ir muy lejos para entregar la misiva de Britta pues Janssen estaba en el pueblo por "supuestas entregas" muy cerca de los muelles. Kristoff tenía sospechas que el hombre estaba tan nervioso por la respuesta de Britta que prefirió seguirlo y ver cómo marchaba la situación a una distancia prudente.

- "En verdad, no tengo manera de pagarte lo que has hecho por mí, después de cómo te he tratado creí que no ibas a querer ayudarme. Cuando ví que te llevabas tan bien con ella, tardé mucho tiempo en armarme de valor para pedirte este enorme favor."

- "Yo sé cómo puedes pagármelo, lo único que deseo es saber si estarías dispuesto a entregar alguna carta a tu tío, hace mucho que no sé de él y tú sabes muy bien que él y mi padre fueron muy buenos amigos."

- "Por supuesto que lo haré, es lo mínimo que puedo hacer por un amigo."

Kristoff sonrió ante eso y ambos estrecharon sus manos, olvidando así las viejas rencillas. El joven montañero no sabía mucho acerca del amor, pero era indudable que hacía mejorar el carácter de las personas, haciéndolas amables y comprensivas.


Al retirarse de los muelles para emprender su partida a las montañas, un incidente los detuvo de improviso. Un caballo con su jinete iban a toda prisa en dirección a los muelles, y uno específicamente se dirigía justo en la dirección en que se encontraba Kristoff. Él y Sven trataron de esquivarlo, pero debido al peso del trineo no pudieron hacerlo lo suficientemente rápido. La velocidad del caballo hizo que sus cascos chocaran contra la madera, causando daños que iba a ser necesario reparar. Kristoff sólo pudo gritar un largo:

- "¡NOOOO!"

El daño estaba hecho, el jinete cayó del caballo de forma estrepitosa y soltando maldiciones.

- "Lo único que me faltaba, un campesino entrometido ¿ es que acaso no sabes reconocer a la realeza cuando la ves?"- gritó un joven elegantemente vestido y con el rostro hecho una furia por lo que acababa de ocurrir.

¿Realeza? Pensó Kristoff, él sabía de antemano que los reyes tenían dos hijas, no un hijo, aunque eso realmente no le importaba mucho, lo importante es que había dañado su trineo y eso le iba a costar días de trabajo y dinero para lograr repararlo. Las palabras del chico no lo intimidaron.

- "Fue tu culpa por no fijarte e ir tan rápido, pudiste lastimarme a mí o a Sven. Quiero que pagues por los daños, es tu responsabilidad. Si eres de la realeza no creo que tengas problemas de dinero."

El chico vio con desdén al reno antes de dirigirse de nuevo a Kristoff.

- "Al parecer en Arendelle tanto las princesas como los campesinos son bastante insolentes, no saben lo que realmente les conviene. Sus monarcas también son unos… unos… tontos."- parecía que el enfurecido jinete echaba humo y Kristoff cada vez entendía menos lo que trataba de decir, así que insistió en sus palabras.

- "Fue tu culpa, tú pagas. Esas son las reglas seas o no de la realeza, de hecho no me importa quien seas."

Repentinamente, al lugar acudieron más jinetes y estos traían espadas en mano. Guardias, pensó Kristoff. Aunque sus uniformes no pertenecían a la guardia de la ciudad.

- "Mi príncipe ¿se encuentra usted bien? Escuchamos que gritó y…?"

- "Por supuesto que estoy bien, tonto. Sin embargo no es gracias a ustedes. Este campesino fue el responsable, le dije que me abriera paso y se negó, el caballo no pudo frenar y me tiró, todo fue su culpa y ahora me exige que pagué los daños de su chatarra."

Todos soltaron una carcajada ante las palabras del príncipe.

- "¿Cómo quiere que lo castiguemos su alteza?"

- "Tal vez deberíamos destruir ese horrendo trineo totalmente."

- "Como usted ordene, mi príncipe."

Kristoff no podía creer lo que estaba a punto de ocurrir ¿cuándo se convirtió él en culpable? ¿Quiénes eran ellos? No eran de la guardia de Arendelle definitivamente, él había escuchado que el rey y la reina eran buenos y justos. Cuando el guardia estaba a punto de dar el primer golpe al trineo con su espada, vino otro jinete, vestía igual que el príncipe malcriado frente a él.

- "¿Qué demonios hacen ustedes? ¡Acaso no les dijo mi padre que no se metieran en problemas con la gente de Arendelle? No estamos en las Islas del Sur ¿acaso lo olvidan?"

- "¿Hermano?"- el joven jinete parecía asustado.

- "Te he dicho que dejes de hacer berrinches, deja de comportarte como un bebé. Hemos venido aquí a cerrar un compromiso y tú no estás ayudando."

- "Ellos dijeron que nunca comprometerían a la princesa Elsa con ninguno de nosotros ¿y aún así los defiendes?"

- "Nuestro padre aún no ha terminado de hablar con sus majestades, nuestro único deber es comportarnos en este reino ¡Todos! Vuelvan al palacio, si me vuelvo a enterar que han seguido las órdenes de mi tonto hermano menor afrontaran las consecuencias."

El recién llegado vio a Kristoff y tiró una moneda en su dirección.

- "Por las molestias causadas chico y disculpa a tonto de mi hermano."

Después de eso, todos se retiraron, aunque el chico que había dañado su trineo le lanzó una mirada desafiante.

Kristoff no entendía muy bien qué era lo que recién ocurrió ante sus ojos, pero al menos por una vez se le pagaron más de lo justo. Veía la reluciente moneda en sus manos y era más que suficiente para pagar los gastos del trineo y le alcanzaba para darse un buen banquete esa noche. Le dio una sonrisa de complicidad a Sven y se retiraron.

- "Lo primero que debemos comprar es un buen saco de zanahorias ¿no lo crees Sven?"

El reno lo siguió feliz por la promesa de zanahorias frescas y crujientes.