Hola,se que es sábado y dije que no actualizaría en fines de semana pero bueno...Quería actualizar y me di ese pequeño placer (?) Lamento si es algo corto este capítulo pero es un "Especial" hasta el lunes vuelvo con la emisión normal (?)
Ese Kise,me dolió mucho haber escrito el capítulo pasado...Pero así debe seguir la historia aunque,ay...mi pobre Kise *corazón roto* aunque no creo que haya hecho mal,yo hubiera actuado como Kise...Bueno quizá un poco menos brusco xD pero YOLO y con Aomine,se me hizo muy mal plan pero lo entiendo,no supera a su ex y así...En fin.
¡Gracias por sus reviews! Son geniales y como lo he dicho,me animan a seguir escribiendo,en serio los leo y me llenan mi corazoncito escritor de sangre para seguir bombeando (?)
Sin más por el momento,les dejo este capítulo.
¡Gracias por leer!
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—Aominecchi… ¿Quieres ir al cine conmigo hoy? Hace mucho que no salimos…Después de la práctica, ¿Qué te parece? —Preguntó el rubio mientras caminaban de la mano hacia sus escuelas.
—Ah…Hoy no puedo, Kise, debo de hacer un proyecto con Ryou…Si no saco ocho este mes me pueden sacar del equipo…—Contestó el moreno bostezando y haciendo su cuello de lado para que tronara, dejando ver varias marcas de chupetones que claramente Kise había notado y sabía que no eran de él.
—Vamos Aominechi…Si quieres una película corta o vamos a jugar uno a uno, ¿Te parece? O vamos a comer o algo así—Volvió a decir el rubio con una triste sonrisa en su rostro—O si quieres vamos al partido de Midorimacchi, para ver si juega contra ti, ya son casi las semi finales—
—Lo siento Kise pero en realidad no puedo además últimamente no he dormido bien por tanta tarea que me dejan, mejor lo dejamos para mañana que es sábado además debes de ver a tu senpai después de la práctica como todos los viernes—El rubio le miró tristemente y habló.
—Puedo cancelarlo por ti, Aominecchi…Así que anda...Si quieres solo vamos por un helado—El moreno negó con la cabeza parándose en las rejas de la entrada de Kaijo—Creo que aquí es donde te quedas, me iré en camión—Tras estas palabras, el peliazul soltó la mano de su novio y le dio un beso en la mejilla.
—Te amo, Aominecchi…Hasta mañana…—
—Yo también te amo, hasta mañana—Contestó Aomine mientras se subía al camión que lo dejaba en su escuela.
— ¿Volvieron a pelear? —Kise al escuchar esa voz, levantó su rostro sorprendido limpiándose las pocas lágrimas que salían de sus orbes dorados que ahora no lucían la misma luz de siempre.
—Ka-Kasamatsu-senpai, me espantaste—Contestó riendo el chico tallándose los ojos con fuerza para que dejara de llorar—N-No…So-Solo que no puede salir hoy por la escuela pero lo entiendo, necesita promedio para seguir jugando y no quiero que lo deje por mi—El rubio soltó una suave risilla dejando sus ojos en paz y fingiendo una triste sonrisa.
—Ambos sabemos que no es cierto pero si no me quieres decir, está bien—Comentó el pelinegro caminando junto al rubio para entrar a la escuela— ¿Quieres ir conmigo hoy a casa de Moriyama? Nos reuniremos Moriyama, Kobori, Nakamura y yo—
— ¿No falta Hayakawa? —Preguntó el modelo riendo por lo bajo.
—Ahh…No lo invitaremos así que calla ¿Vienes o no? —Kise asintió con algo de melancolía—Te veo en las rejas al finalizar tu práctica…Y quita esa cara triste o te golpearé tanto para que puedas usarla—Ryouta rió con esto viendo como su amigo se iba a la parte de facultad de la escuela.
—Moriyama, deja de tontear y vamos a clase—Dijo Kasamatsu mientras lo jalaba del cuello apartándolo de una hermosa chica que reía por esto—Ya estás con Izuki y eso no se hace—
—Vamos…Algo de diversión no hace daño—Contestó el chico sonriendo tratando de zafarse del agarre—Me ahorcas—
—Pues te lo mereces por infiel ¿Qué crees que él pensaría si le contara acerca de las varias aventuras que tiene su novio a sus espaldas? —
—No seas tan cruel, capitán… ¿No quieres ver triste al chico? ¿O sí? —
—Cállate y compórtate o juro que hoy en la noche le cuento todo—Moriyama solamente asintió entrando al aula después de Kasamatsu.
Mientras que todo esto sucedía en Kaijo a primera hora de la mañana, afuera de ella se veía a una bicicleta jalando un carro donde iban sentados un chico de cabellos verdes con una raqueta, un chico muy alto de cabellos morados comiendo una bolsa de papas, a su lado estaba un chico de cabello negro tapándole un ojo de la cara, enfrente iba un pelirrojo que abrazaba protectoramente a un chico de cabellos azules que abrazaba a un perro.
—Chicos…Cambio…Me muero—Los del carrito voltearon a ver al pobre de Takao que estaba jadeando—Por favor—
—Juguemos entonces Jan Ke Po, nanodayo—Comentó el peliverde haciendo que todos asintieran, después de jugar varias veces, salió un perdedor.
—Creo que perdiste, Taiga-kun—Kagami al escuchar esto solamente gruñó por lo bajo, bajando del carrito y subiendo a la bicicleta, relevando a un ajetreado y sonriente Takao que ahora se sentaba en el carrito.
Después de haber pedaleado varias calles, el pelirrojo notó a una figura bastante familiar en un callejón.
—Oigan, ¿Qué no el del callejón era Aomine? —Los chicos al escucharlo le dijeron que retrocediera, éste lo hizo a regañadientes, viendo que efectivamente era Aomine el que apresaba contra la pared a un chico—No quiero ser venenoso pero…Ese no es Kise ¿O sí? —Preguntó Kagami entrecerrando los ojos para ver si no se equivocaba.
—Efectivamente... —Susurró Kuroko viendo al moreno comiéndose a besos a un castaño del mismo equipo de Aomine.
—Es el chico que se disculpa por todo ¿No, Shin-chan? —El peliverde asintió ante lo dicho por su novio.
—Lo que hace Mine-chin está mal—Comentó el pelimorado viendo aquella escena que lentamente subía de tono.
— ¿Deberíamos decírselo a Kise? —Cuestionó el pelirrojo mientras miraba como ambos tiraban sus mochilas y empezaban a quitarse los sacos.
—No es un asunto de nuestra incumbencia, ahora sigue pedaleando o llegaremos tarde—Midorima habló cortando la atmósfera incómoda que se había formado, dejando a un Kuroko bastante pensativo.
—Ah…Daiki-kun… ¿N-No eran esos tus amigos? —Susurró Sakurai entre besos viendo nerviosamente hacia la calle.
—No me importa…Solo quiero tenerte a ti, Ryou…—El castaño se hipnotizó con tales palabras, dejando de lado aquel temor de que los hubieran visto para seguir besando y marcando al moreno como suyo.
—Daiki-kun…Te amo…—Susurró Sakurai mientras abrazaba al moreno de la cintura con sus piernas y con sus brazos rodeaba su cuello, dejando que le penetrara.
—Y yo a ti, Ryou…—Contestó el moreno fundiéndose en un apasionado beso, empezando a embestir al castaño contra el muro.
Después de un arduo día de clases para y entrenamiento para Kise, por fin había llegado la hora de encontrarse con su amigo en las rejas.
—Estoy listo, Yukio-senpai—El aludido asintió quitándose los audífonos empezando a caminar junto al rubio a casa de Moriyama.
—Pues vamos, por cierto, también vendrá Izuki ¿No te molesta, verdad? —El rubio negó sonriendo mientras caminaba.
— ¿Porqué se reúnen, senpai? —El pelinegro sonrió y le dio un suave golpe en el pecho.
—Porque somos un equipo—Kise sonrió con entusiasmo y asintió.
Caminaron varias cuadras hasta llegar a un edificio, tocaron el timbre y entraron, a pesar de haber estado todo el camino en silencio, no fue uno incómodo, si no uno pacífico y relajante.
—Hola chicos, pasen por favor—Dijo Izuki mientras reía y se dejaba besar el cuello por Moriyama.
—Gracias…Veo que llegamos algo tarde porque todos están en ambiente—Comentó Kise riendo al ver a sus compañeros de basketball del año pasado con unas copas encima.
—No Kise, llegaron justo a tiempo para abrir la cuarta botella—Los recién llegados dejaron sus cosas en el sillón y empezaron a festejar con sus compañeros, cantando karaoke para fortuna de Kise, tomando, haciendo concursos de ver quién podía con más copas, haciendo shots, jugando para ver quien perdía y tomaba otro trago.
El reloj marcó la una de la mañana y los chicos seguían en plena fiesta, algunos con poca ropa por el poker de prendas que se ejecutaba en ese momento, Izuki y Moriyama bailando, más bien, teniendo sexo con ropa en la sala mientras que ponían canciones movidas.
—Chicos, chicos, chicos… ¡Es hora de jugar botella! —Dijo Kobori totalmente ebrio y solamente con pantalones—Vamos a hacer el circulito en el piso—Todos fueron al piso de la sala a sentarse como si fueran niños de kínder, incluyendo a la pareja que hasta hace poco bailaba descaradamente.
—Esta botella será de verdad o reto, si les toca boca es regunta, no prejunta, no, pregunta y el otro extremo es respuesta—Nakamura se sintió orgulloso con su explicación poco entendible en una situación normal pero como todos estaban ebrios, asintieron sonriendo.
— ¡Yo quiero iniciar, senpais! —Kise estaba sonrojado por lo ebrio que estaba, alzó la mano con una boba sonrisa diciendo eso, Nakamura le dio la botella y éste la giro en medio del círculo.
— ¿Verdad o reto, Yukio? —Preguntó Kobori con una sonrisa inquisitiva ya que él le preguntaría o le daría el reto al ex capitán.
—Reto—Contestó el pelinegro mientras tomaba de su vaso rojo la rara mezcla de jugo de manzana, jugo de uva, vodka, ron y whisky preparada por Kise.
—Besa a Kise de lengua por veinte segundos—Todos al escuchar eso empezaron con los típicos codazos cómplices, risas tontas y miradas de doble sentido hacia el pelinegro que casi escupe su bebida al oír eso.
— ¡Beso! ¡Beso! ¡Beso! —Comenzaron a corear todos los chicos, el ex capitán gateó hasta donde estaba el rubio, le volteó el rostro y juntó sus labios con los del contrario en un beso, el ojicafé se sorprendió pero no tardó mucho en corresponder y abrazarle del cuello; abriendo su boca para darle paso a la lengua del pelinegro de explorar esa tan ansiada cavidad para él; los chicos empezaron a gritar emocionados cuando se besaron y contaron—Ya, ya, consíganse una habitación—Dijeron entre risa los demás al ver que ya habían pasado más de veinte segundos y ellos en vez de separarse, el beso subía de tono.
—Senpai…—Susurró el rubio cuando se separaron del beso—Me gustas…—Susurró el chico mientras se volvían a besarse.
—Chicos, mejor váyanse a mi cuarto—Dijo Moriyama abrazando por los hombros a su novio que tenía un tonto gorrito de fiesta y le besaba el cuello—Es el de la derecha, hay condones pero no ensupcien mi cama—Terminó de decir riendo, levantándose con Izuki para llevarlo a la habitación de junto.
—Pues bueno… ¿Brindamos por ellos? —Kobori asintió ante lo dicho por Nakamura, alzando sus vasos y cantando al ritmo de canciones en inglés.
—Yukio…—Susurró sensualmente el rubio al oído del pelinegro que lo recostaba en la cama, empezando a besarle el cuello al de ojos café, sacándole varios gemidos y suspiros—Ah…Te amo…—
—Y yo a ti, Ryouta…No sabes cuánto te amo…—Contestó el pelinegro quitándole la camisa al menor mientras sus labios se comían a besos a los contrarios, Yukio se sentía demasiado feliz y daba gracias a la borrachera que se habían puesto todos.
—Senpai…—Volvió a susurrar el castaño—No…No puedo…—El de ojos azules al escuchar esto paró y le miró a los ojos preocupado al notar que el rubio estaba llorando tristemente—Él me engaña…Me engaña con Sakurai, no va a hacer tarea, va a revolcarse con él y todavía cree que yo no sé…—Kasamatsu al escuchar esto se sentó junto a él acariciándole los cabellos tiernamente— ¿Hasta cuándo seguirá creyendo que no se que tiene un amante? ¿Hasta cuando me dirá que sigue amando a Kurokocchi y no a mí? ¿Hasta cuándo seguirá con esta mentira?...Yo solo quería ser feliz con él…—Tras estas palabras el rubio rompió totalmente en llanto en las piernas de su mayor, que solamente le acariciaba el cabello suavemente y le daba palabras de aliento.
—Tú te mereces algo mejor, Ryouta…Alguien que te haga feliz, alguien que merezca tus lágrimas pero que jamás hará que se derramen…Alguien que te ame con todo su ser, alguien que al ver tu sonrisa se contagie de tu alegría, te apoye, te cuide…No ese idiota, así que no llores, no vale la pena—El rubio se sonrojó suavemente ante lo que su amigo dijo y le sonrió.
— ¿En serio lo crees, Yukio? —Preguntó Kise tratando de dejar de sollozar.
—Claro que lo creo, Ryouta, tú eres único y especial—Kise sacó su celular mandándole un mensaje a Aomine de que tenían que hablar.
—Yukio…Mañana que termine con Aomine…Tu… ¿Quisieras salir conmigo?... —Kasamatsu se sorprendió y con un sonrojo inundando sus mejillas asintió—Entonces vamos a dormir, Yukiocchi…Para que mañana no me vea tan mal en nuestra cita—
—Idiota, solo te preocupas por tu apariencia—Dijo el pelinegro acostándose junto al rubio, dándose un par de besos para después quedarse dormidos profundamente.
