Capítulo 10
Greg salió por la otra puerta así que Sherlock, que estaba en medio y fue el último, fue quien dio el importe. Entraron en el aeropuerto, facturaron las maletas y esperaron a que le avisaran a subir al avión. El trayecto hasta Paris fue más tenso. A penas cruzaron algunas palabras y la mayoría fueron gruñidos o insultos. Cuando llegaron a París, cogieron las maletas y salieron del aeropuerto lentamente. Tomaron un autobús que les llevaría al centro de la ciudad.
John nunca había estado allí y para él todos los edificios impresionantes. Greg le agarraba juguetonamente la mano de Sherlock, este miro a John divertido.
—¿Te gusta? —le pregunto.
John abrió la boca para responder cuando vio que estaban cogidos de las manos y su sonrisa se esfumó.
—¿Dónde está el hotel?
—Allí —dijo señalando a un edificio enorme y antiguo.
—¿No había un hotel más asequible?— preguntó enfadado John mientras caminaba hacia allí.
— No le hagas caso— le dijo Greg cuando John estaba ya lejos—, a mí me encanta— le dio un beso en la mejilla.
Sherlock sonrió de medio lado.
—Es asequible para mí —comento en voz alta
John gruñó y Greg le cogió de la mano para caminar hacia el hotel
Sherlock suspiro y se dejó guiar. Mientras miraba la ciudad. Demasiado pomposa para su gusto. Cuando llego al hotel fue a recepción y hablo con la chica, les dio dos habitaciones. Sherlock le entrego la llave de la de John a este y se dirigieron al pasillo. Una estaba al lado de la otra, por si había que salir corriendo.
John abrió la puerta y dejó la bolsa para volver a cerrarla de nuevo.
— Será mejor que vayamos ya, no pueden esperar— dijo para que ni se les pasara por la cabeza estrenar la habitación.
Sherlock soltó la bolsa en la cama y asintió.
—Tienes razón. Cuanto antes solucionemos esto, mejor —dijo sonriendo
John sonrió al ver la cara de hastío que ponía Greg.
Regresó al ascensor y lo mantuvo abierto hasta que los detectives llegaron.
— Sherlock, espera— le cogió del brazo Greg—. No quiero que la riña que tengo con John interrumpa en el caso. Preferiría pasar el mayor tiempo posible alejado de él, o sea, de ambos. Para que podáis resolver el caso como hacéis siempre, solos.
Sherlock le miró fijamente.
—De no haberte querido aquí, no te hubiera avisado. Mycroft también podía solucionarme esto.
— Claro— miró hacia el suelo avergonzado—. Pero no quiero que por esta pelea el asesino se escape. Así que si me quieres allí contigo, John también se deberá comportar.
—Eso espero. Igualmente cuando nos informes tu iras a hablar con el sospechoso —dijo señalando a Greg —. Y John vendrá conmigo a ver el cadáver. Otra opinión médica siempre viene bien.
— Claro. No dejes que te haga nada, ¿vale? No estaré allí si intenta sobrepasarse contigo— le dio un beso rápido y caminó hasta el ascensor donde John esperaba impaciente.
— ¿No podéis ni esperar a que resolvamos el caso?— preguntó John cuando ya estaban los tres metidos en el ascensor.
—¿A qué te refieres? —pregunto Sherlock mientras le cambiaba la hora al reloj.
— A que no podéis aguantar ni cinco minutos sin follaros— respondió John como si hablara del tiempo.
Greg apretó los puños a la vez que respiraba relajándose. No dijo bufo y se mantuvo en silencio.
—Pide un taxi —pidió a Greg mientras cogía a John de la chaqueta.
— Claro— Greg salió a la calle y esperó a que pasara un taxi.
Mientras tanto John siguió a Sherlock que le tiraba de la chaqueta.
—¿Podrías evitar hacer esos comentarios? —le pidió Sherlock —. Por favor.
— ¿Podrías tú dejar de manosearle en frente mía? Porque tú puedes evitar eso pero no puedo dejar de sentir celos.
—Solo nos estamos cogiendo de las manos... —susurro Sherlock —. Aunque como quieras...
— Ojalá pudiera yo cogerte de la mano— susurró John mirando hacia otro lado.
Sherlock suspiro, elevo la mano hasta el hombro y lo apretó.
—Cuando regresemos del tema hablare del tema. Lo prometo.
— No hay nada que hablar— se zafó de su brazo y salió del edificio junto con Lestrade que esperaba sentado ya en el coche.
Sherlock le siguió y se sentó en un extremo. Le comunico al conductor al sitio donde iban y se apoyó contra el asiento.
John que estaba en el centro se inclinó más hacia Sherlock en el asiento y jugó con sus manos distraído.
Sherlock miro espantado a Greg pero se dio cuenta que este no podía ver lo que hacían sus manos desde esa posición así que le devolvió el juego mientras que con la otra mano atendía el teléfono. Revisando todas las noticias del país.
John deslizó la mano por su muslo lentamente cada vez más cerca de su cintura.
Sherlock se movió contra el para que la parara. Le miro con una ceja y luego señalo con la cabeza a Greg.
John le miró de reojo comiéndoselo con la mirada y siguió, tocándole por encima del pantalón.
Sherlock se dejó hacer mientras miraba distraído el teléfono, fingiendo no darse cuenta de lo que estaba haciendo John. Apretó los labios para no quejarse
Cuando pararon en un semáforo John retiró la mano al ver moverse a Greg a su izquierda.
Pronto llegaron a la escena del crimen y un policía empezó a hablarles en francés.
Sherlock atendía a lo que el inspector le decía, haciendo preguntas sueltas en el idioma galo. Cuando el inspector francés se fue, Sherlock fue hacia Lestrade y le apunto una serie de preguntas en un papel.
—El inspector que te llevara a la comisaria sabe un poco de inglés, pero allí hay un becario que lo habla así que te ayudara a entenderlo. Graba la conversación y ya sabes, fíjate en cualquier gesto.
Greg asintió asimilando todo lo que tenía que hacer.
— Te llamo en cuanto tenga alguna información útil.
—Vale. Gracias Greg —le dijo dibujando una sonrisa.
Dudó en despedirse de él con un abrazo pero después de ver la mirada que le echó John, simplemente dijo adiós y se marchó con el inspector francés.
—Bien. Tú y yo nos iremos a ver al forense —le dijo a John mientras paraba a un taxi
John le siguió a paso rápido y se subió al taxi tras él.
—Podrías fingir indiferencia —susurro Sherlock.
— Podría— se abrochó el cinturón alejándose de él.
—Pues hazlo...
John no le contestó y estuvo el resto del viaje en silencio.
Cuando llegaron al forense, bajaron a la sala de autopsias y al cruzar unas palabras con el forense, este se fue a su despacho.
—Necesito su evaluación, doctor.
El cadáver tenía los párpados pegados a las cuencas, así que los ojos estaban abiertos. Los globos rojos tenían pequeñas venas rojas. El cuello tenía moratones y un profundo corte en el cuello. Golpes por todo el torso le daban una deformación completa al tórax.
—El forense no sabe determinar si la causa de la muerte fue el degollamiento o asfixia, ¿qué me puedes decir tú?
John se inclinó hacia delante y observó durante unos minutos.
— Murió por asfixia. Por las marcas que hay en el cuello, alguien con las manos grandes y mucha fuerza. Utilizó el cuchillo post norte probablemente para ocultar las marcas o para que no le descúbrasenos.
Sherlock asintió mientras examinaba los pies lentamente.
—¿Crees que podríamos sacar algo digno de él? Me refiero al diámetro de la mano o huellas de botas.
John volvió a inclinarse sobre el cuerpo.
— Las marcas de las manos son bastante visibles, se podría sacar la medida y con eso, la altura y peso del agresor.
—Vale. Se lo diré al hombre. ¿Crees que le pego los ojos para que no los cerrara durante la agresión?
— Sin duda quería que sufriera viendo como le mataban. Tiene que ser alguien que deseaba demasiado su muerte
—Entonces será algún conocido o familiar. Quizás Lestrade pueda asegurar del inspector.
John asintió y cubrió el cadáver de nuevo con la sábana.
— Sherlock, he pensado que...
El detective alzo la cabeza de la libreta y le miro.
—Dime.
— Puede sonar estúpido pero me gustaría que saliéramos una noche. Como una cita de verdad y que por una vez no acabara con mi polla dentro de ti.
—Tu vocabulario deja que desear —susurro Sherlock —. ¿Esperas que salgamos hoy?
— Cuando Lestrade esté ocupado o dormido. No me importa. Aunque sea vienes a mi habitación y vemos la televisión comiendo cualquier cosa que nos traigan— se encogió de hombros—. Solo quiero pasar un rato agradable contigo.
Sherlock asintió lentamente.
—Haré lo que pueda.
— Gracias...— dijo John aspirando—. ¿Nos vamos?
—Sí. Tenemos que ir al laboratorio —explico Sherlock mirando su reloj, se despidió del forense y salió por la puerta.
John le siguió a paso rápido hasta la sala de los laboratorios. Allí no es que fuera de mucha ayuda pero si Sherlock necesitaba algo, allí estaría él.
Los análisis determinaron que la víctima tenía alcohol en la sangre además de una pequeña dosis de narcóticos que mermó las fuerzas, otorgando así una menos resistencia. Cogió su teléfono y le envió un mensaje a Greg diciéndole la calle en la que se verían cuando se acabaran. Le pidió que se llevara al inspector de policía. Sonrió.
—Vamos.
Greg se movía nervioso dando vueltas en el mismo sitio. El inspector le miraba divertido mientras se bebía un café.
— Sherlock— exclamó cuando le vio salir de un taxi seguido de John—. Tenemos algunos sospechosos.
—Cuéntame —pidió.
— Hemos hablado con su pareja, expareja y algunos familiares. La ex novia parecía tener una buena coartada pero todos los demás estaban de acuerdo en que no era de fiar. Le tenía muy controlado cuando salían juntos y aun lo seguía haciendo ahora que ya no lo estaban. Aun así, y en mi opinión, no creo que haya sido ella.
John salió de detrás de Sherlock.
— Obviamente no ha sido ella, ¿no has visto las marcas de las manos en el cuello?
—Obvio que no las ha visto John, solo nosotros hemos visto el cadáver —le dijo Sherlock mirando al médico.
John se giró para encararle y se mordió el labio para no contestarle.
— Cuando necesites opinión médica llámame— se metió las manos en los bolsillos y se encaminó calle abajo.
—Está un poco mosca... —le susurro Sherlock a Greg antes de contarle todo lo que habían averiguado
— Podemos ir a la casa de la víctima a ver si descubres algo— dijo cuando acabó Sherlock.
—Bien. Vale —le dijo, primero aviso al inspector francés para que lo llevaran y luego le pego una voz a John.
Se subieron Greg y Sherlock atrás y John prefirió sentarse delante.
Sherlock comenzó a hablar con el inspector de allí, en cierto modo era lo que siempre le pasaba. Ignoraba a todos los que había a su alrededor mientras estaba en un caso. Cuando llegaron a la casa de la víctima, encontraron signos de lucha y, por suerte, un vaso volcado debajo de un sofá con las huellas del que probablemente sería el sospechoso. Se lo mostro al inspector y salieron de allí.
—Ya es tarde —anuncio —. Podríamos ir a cenar y al hotel. Mañana iremos a comisaria a ver que han hecho.
John no quería ir a cenar con Lestrade pero tenía bastante hambre por lo que acepto.A Greg le encantó la idea ya que apenas había visto a Sherlock durante el día.
Fueron a un restaurante cercano no muy lujoso y se sentaron en una mesa para tres. Greg al lado de Sherlock y John justo frente a este. El detective sonreía animado mientras miraba a ningún punto fijo.
— Espero que esta noche no seáis tan escandalosos— comentó John mientras leía la carta distraídamente.
—¿Uh? —pregunto Sherlock mirándole —. Ah, no. No te preocupes.
Greg apretó el tenedor en su mano conteniéndose.
— Creo que voy a pedir la ensalada de marisco.
Sherlock asintió.
—Suena bien. Y tu John, ¿qué pedirás?
—El pollo confitado— sonrió forzadamente—. Yo voy a pedir una copa de vino también.
—Bien —dijo Sherlock sonriendo y pidió lo que querían, para el solo agua.
La comida fue servida y John comenzó a comer entusiasmado.
— Si no fuera por el idioma, me quedaba aquí unos días más
Sherlock sonrió de medio lado.
—La comida sin duda es lo mejor, luego los edificios... Bastante emblemáticos.
John pinchó otro trozo de pollo y le dio un sorbo a su copa. Descruzó las piernas debajo de la mesa chocando con otras piernas. Al no ver reacción en Lestrade descubrió que había dado a Sherlock. La cena sería más divertida.
Sherlock elevo la vista de su copa y miro a John, aunque no dijo nada.
—Creo que podremos acabar pronto. Más o menos tengo todos los hilos...
— Puedes tardar un poco más y así nos tomamos unas pequeñas vacaciones— comentó Greg inocente.
John bufó medio riéndose y volvió a acercar su pie a la pierna de Sherlock, subiendo y bajando desde abajo hasta la rodilla.
—Vale... —murmuro Sherlock —. Podría hacerme el loco, si —dijo sonriendo.
Greg sonrió y le cogió la mano por encima de la mesa. Si John se volvía a poner chulito le importaba bien poco. Por su parte, John seguía concentrado en dar pequeñas caricias en el interior de las piernas de Sherlock.
El detective le apretó la mano a Greg y le miro. Podría haber cerrado las piernas pero en su defecto las abrió para dejarse tocar más. Se sonrojo levemente.
La comida continuó igual. Greg dándole pequeños gestos de cariño, tocándole el brazo o limpiándole alguna mancha de los labios que se le quedó al comer. En cuanto a John, seguía rozando a Sherlock de vez en cuando.
El camarero llegó con la cuenta y John se ofreció a pagar. Sherlock bajo la mano hasta donde había estado el pie de John y se froto un poco por si acaso había polvo.
—¿Puedes permitírtelo? —pregunto Sherlock mirando la cuenta.
— Yo sí— dijo mirando de reojo a Greg.
Después de pagar y dejar propina todos se dirigieron a los ascensores. Sherlock se mantuvo en silencio hasta que llegaron al pasillo. Abrió la puerta de la habitación para dejar pasar a Greg y luego le guiño un ojo a John antes de entrar.
Nada más cerrar la puerta John sacó el móvil y tecleó.
"Ven cuando esté dormido." JW
Sherlock miro su teléfono y sonrió de medio lado.
"De acuerdo" SH
Luego bloqueo el teléfono. Se acercó a Greg y le beso lentamente. Greg respondió al beso con urgencia quitándose el abrigo y haciendo lo mismo con el de Sherlock.
— ¿Sabes que no he podido dejar de pensar en ti?
—Oh, ¿y en qué sentido? —le dijo Sherlock divertido mientras comenzaba a besarle el cuello.
— Quiero... Quiero que lo hagas, quiero sentirte dentro de mí— se sinceró medio avergonzado mientras respiraba aceleradamente bajo los besos de Sherlock.
Sherlock se sonrojo y le cogió por ambos lados de la cara.
—¿Estás seguro? —le dijo dejando que sus labios se rozaran.
— Es lo que quiero desde hace meses— le acarició la espalda metiendo las manos por debajo de la camisa para así poder tocar su espalda sin ninguna barrera.
—Tengo miedo... —le susurro al oído.
Greg se apartó un poco de él para poder mirarle a la cara pero sin dejar de abrazarle.
— ¿Qué cosas dices, Sherlock? No tienes que tener miedo de nada y menos de esto.
—¿Pero y si te hago daño?
— No lo harás. Sabrás como prepararme— le besó de nuevo—. Por favor.
Sherlock le mordió el labio con delicadeza antes de empujarle contra la cama. Se quitó los zapatos y se subió a horcajadas sobre él. Le fue desnudando poco a poco. Estaba deseoso por hacerlo pero a su vez algo nervioso. No quería hacerle ningún daño. Le quito los pantalones y lo acaricio por encima de la ropa anterior.
— Mmm— Greg gimió arqueando la espalda y levantando la cadera hacia Sherlock buscando más contacto—. Quiero que seas el primero... Y el último.
Sherlock sonrió de medio lado y asintió. Le quito la prenda que le quedaba y llevo sus labios hasta ella. Lamio la zona pero fue bajando poco a poco hasta llegar a su entrada y repetir lo que había hecho con anterioridad.
Las respiraciones de Greg eran entre cortadas. Abrió las piernas todo lo que le dejaron y se agarró a las sábanas.
Sherlock metió un dedo lentamente y lo movió en círculos sin dejar de usar la lengua. Metió un segundo dedo he hizo la tijera. La mano que le sobraba la llevo hasta el miembro de Greg y la movió.
— S-Sherlock— gimió—, por favor. ¡Hazlo ya!
Sherlock pasó la lengua por la fina piel de los testículos hasta el glande.
—Impaciente... —susurro.
Se apartó un poco para terminar de desnudarse, se lamio la mano derecha y rodeo su propio miembro para lubricarlo. Se colocó y metió la punta.
Greg tragó saliva y se dedicó por un momento a deleitarse con la visión que tenía ante él. Sherlock Holmes, completamente desnudo y esperando a cualquier señal para que empezara a hacerle el amor.
Sherlock fue entrando en el lentamente, mirando a Greg.
—¿Te gusta? —pregunto con temor.
Greg emitió un sonido extraño. La verdad es que algo dolía, pero la sensación de tenerle dentro de él, de sentirle era demasiado.
— Espera un minuto— atinó a decir y le obligó a tumbarse sobre él para poder besarle.
Sherlock cerró los ojos y le respondió al beso. Después de unos cuantos besos, Greg empezó a mover inconscientemente la cadera.
— Hazlo, mi amor— le susurró.
Sherlock le cogió la mano y la puso por encima de su cabeza. Continúo penetrándole lentamente. Cuando estuvo dentro, le agarro la otra mano.
—Mola... —susurro.
Lestrade, aun teniendo las manos inhabilitadas, hizo lo posible por ayudar a Sherlock y moverse con él. Era una sensación maravillosa y a la vez distinta a ser él mismo el que poseyera al otro.
— Más..
—Shh... Quieto —pidió.
Le aferró las manos y comenzó a mover las caderas fuertemente. Sentía el interior de Lestrade. Completamente. Una presión sobre su glande tan maravillosa.
—Joder... —susurró —. Se siente bien.. —dijo moviéndose con rapidez.
— Sí... Tan bien...— Greg gruñía cada vez que Sherlock tocaba ese punto en su interior.
Sherlock bajo las manos, le agarro por la cintura y se movió con más fuerza.
— Dios, Sherlock— gritó cuando sus embestidas eran cada vez más fuertes y rápidas.
Una mano la dejó sobre las caderas de Sherlock y la otra la llevó a su propio miembro para llegar a la vez. No tardaron mucho más. Sherlock dio una fuerte sacudida y se corrió presionando su próstata.
—¡JODER GREG! —exclamo.
Lestrade aumentó la presión en su miembro y se corrió con él al sentir como se derramaba dentro de él, manchando el cuerpo de ambos.
—Sherlock... Sherlock— le faltaba el aire—. Te quiero.
El detective se inclinó hacia Greg y le fue lamiendo las manchas del torso.
—Yo también Greg... —susurró al terminar —. Yo también...
Cuando Sherlock salió de él Greg le abrazó enredando las piernas con las suyas bajo las sábanas. Ni si quiera le importó el hecho de que ambos seguían pegajosos. Se acomodó quedando abrazado contra su pecho y cerró los ojos.
—Eres maravilloso... —susurro.
— Lo sé— bromeó besó su pecho tras acariciarlo con la nariz—. Si no te importa voy a dormir un rato.
—Duerme —rio Sherlock besándole la frente —. Descansa. Lo necesitaras mañana.
— Mm— fue lo último que dijo Greg ya que cayó completamente rendido a los pocos minutos.
Sherlock sonrió de medio lado y lo observo un rato. Se separó de él lentamente para no despertarle. Se limpió un poco con la toalla y luego se puso un pantalón y una camiseta. Cogió el teléfono, la llave de la habitación y salió fuera. Cerró la puerta y luego llamo a la de John.
