¡Hola! Aquí está el décimo capitulo! (por fin) espero les guste!

Muchas gracias! a todos los que siguen el fic , a todos los que le pusieron alerta! Y a todos los que lo leen y dicen: "tanto para esto…" y, como siempre,

GRACIAS especialmente a todos los que se toman el tiempo de dejar un review!

Twilight-hp93 (si los chicos estarán impacientes ;) Sabaana (Que bien que te gusto ;) blackmoon43 y Miadharu (gracias por su review Damián Malfoy (habrá mas Bill y Fleur! A (gracias!M HermioneMalfoyGranger (si yo también noté que soy un chico escribiendo dramione XD!) Karla (espero te siga gustando, saludos! ) Lucy Eve (muchas gracias por tu review! Creo que exageras un poco, no soy tan bueno… pero te agradezco la (muy ambiciosa) comparación con un harry potter 8

Espero no haya olvidado a nadie :S !

Además me gustaría agradecer a OV por el "maquillaje" a la historia :D!

Por cierto todos los personajes, lugares, y demás cosas Potterianas son propiedad de J.K. Rowling… yo solo los tomé prestados!

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Un Lunes no tan Malo

Al otro día, Harry, junto a Ginny, Ron y Hermione, bajó a desayunar al gran comedor, donde encontró a muchos otros alumnos ansiosos por empezar el curso. El chico pensó que, si bien el castillo estaba considerablemente más vacío que en años anteriores (hablando tanto de alumnos como de profesores), había muchas más personas de las que él hubiera esperado. Sus amigos parecían pensar lo mismo y en general todo estaba transcurriendo de una forma muy normal (como si fuera cualquier otro inicio de cursos en Hogwarts), hasta que vieron a Bill Weasley, repartiendo horarios. Los chicos, en especial Ron, aún no habían tenido tiempo para asimilar la idea de que él y Fleur fueran los nuevos profesores del colegio.

-Hey, ¿por qué no nos lo dijiste? – Preguntó, aún con la boca medio llena, un ofendido Ron cuando Bill se acercó para extenderle su horario- ¿Soy tu hermano, sabes? Pudiste mencionármelo al menos…

-Lo siento Ron, pero fue algo inesperado. Hace un par de días la directora McGonagall vino directamente al Refugio para ofrecernos los puestos ya que no había encontrado a nadie más dispuesto a impartir las materias. Además, Fleur y yo pensamos que su oferta podría ser conveniente para que pudiéramos pasar más tiempo juntos ahora que… bueno, que estamos esperando un bebé.

-¿La directora McGonagall sabe eso?– Interrumpió Ginny.

-Sí, se lo dijimos, pero ella insistió que no habría problema. Bueno, en realidad eso no es todo, me falta comentarles algo…aunque todavía hay algo de caos, parece ser que, al menos por un tiempo, yo seré el nuevo jefe de la casa de Gryffindor– Bill terminó su frase con una sonrisa, aunque a la vez parecía algo cohibido.

-Vaya, ¡felicidades Bill!– Se adelantó Hermione- Debes sentirte orgulloso. Será una gran responsabilidad.

-¡Gracias, Hermione! Debo seguir, pero nos vemos en clase.

Harry revisó su horario y vio que el lunes tenía Encantamientos y Pociones antes de la comida y después una hora libre, para cerrar con Transformaciones.

-Bueno– pensó el chico- es la primera vez que no tendré un lunes tan malo.

Flitwick era muy divertido; Slughorn no era tan malo una vez que sabías tratarlo (aunque le daba un poco de ansiedad el saber cómo lo trataría ahora que era alguien "famoso", bueno más famoso); y Fleur le parecía buena persona… Además, lo más resaltable era que la única clase que tendría los lunes con los Slytherin sería pociones. Definitivamente ese horario no se comparaba a los anteriores en el que había tenido que soportar clases con Snape, Lockhart, Trewlaney y Umbridge.

Con esos pensamientos aún revoloteando en su cabeza (como habría señalado Luna), volteó a ver a sus amigos: Hermione parecía entusiasmada, Ginny satisfecha y Ron algo preocupado…

En ese momento, unas cien lechuzas irrumpieron en el comedor. Para su sorpresa, una aterrizó junto a él. Harry le entregó algo para picar y tomó rápidamente el pedazo de pergamino que llevaba. No le fue difícil identificar al autor del mensaje debido a la tosca letra con la que estaba escrito:

Sé que tienen una hora libre, los espero después de la comida.

Hagrid.

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Harry no tuvo oportunidad de preguntarle a Ron la razón de su preocupación, sino hasta que se encaminaron hacia su primera clase, encantamientos.

-No pasa nada, es sólo que… -dijo Ron-, parece demasiado bueno y ya sabes que…

-Ya suéltalo Ron- le exigió Harry, pues empezaba a ponerse nervioso.

-Ese puesto está maldito –dijo al fin-. Nadie ha durado ni un año desde ya-sabes-quien. Digo, cuatro terminaron muertos, uno loco y la otra está prófuga. Bill ahora va a tener un hijo y no sé…

-Pero ahora Voldemort está muerto. No pasará nada Ron…

Harry hablaba buscando tranquilizar a su amigo, pero lo cierto es que de pronto él mismo sintió la necesidad de auto convencerse de que así sería.

No quería ni imaginar que pudiera haber otra familia destruida; los Weasley no podían perder otro hijo más.

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El profesor Flitwick se pasó casi media hora hablando sobre la importancia de los EXTASIS (Exámenes Terribles de Alta Sabiduría e Invocaciones Secretas) de este año.

-Los EXTASIS –decía - son de mucha importancia para su futuro y su desarrollo dentro de la sociedad mágica…

Después del sermón (ya doblemente escuchado por algunos) sobre los EXTASIS, comenzaron, sorpresivamente, a estudiar el encantamiento fidelio, el encantamiento para ocultar algo dentro de una sola cabeza. Y pasaron todo lo que sobraba de la clase tratando de ocultar una pluma.

-¿Para qué querríamos esconder una pluma dentro de nuestra cabeza –se quejaba Ron-, cuando podemos, simplemente, esconderla detrás de ella?

Al final de la clase, sólo Hermione y Ginny pudieron lograr que algunos no vieran su pluma. Poco después de eso, bajaron a las mazmorras, donde se impartía la clase de pociones.

-¡Bienvenidos, queridos alumnos!- Dijo el profesor, quien parecía impaciente por verlos, removiendo su bigote como una morsa-. Y por supuesto, ¡me da mucho gusto tener en clase a los héroes de esta década!: Harry Potter, Hermione Granger y Rupert Waslib.

Draco que apenas había entrado detrás de ellos, intentó frustradamente ahogar una gran risotada. El pelirrojo y Harry lo fulminaron con la mirada, mientras que Hermione ni siquiera se atrevió a verlo.

-¡Malfoy! ¿Cómo pude olvidar que él estaría aquí?– Pensó la chica, quien de pronto sintió deseos de abandonar el salón, la materia, Hogwarts y, en general, todo sitio donde pudiera encontrarse tan cerca de ese hurón a quien de ningún manera tenía ganas de tener cerca, ni de volver a tocar… y mucho menos tenía deseos de encontrarse con su gélida mirada en ella… ni, oh, -de pronto había perdido el hilo de sus pensamientos-, ¿qué estaba diciendo Slughorn ahora?

El profesor de pociones estaba saludando a uno que otro alumno, seguramente a los que él consideraba los más importantes.

-Zabini, salúdame mucho a tu madre; señorita Greengrass, coincidí con tu abuelo el otro día, un gran medimago si me preguntas mi opinión.

A Draco solo le dedicó una gran mirada mezcla de compasión y horror que al chico no le gusto nada, por lo que éste, bastante enojado, se sentó al fondo del aula con otros Slytherin, lugar desde donde tenía una perfecta vista del cabello de Granger; molestarla parecía una deliciosa opción en esa aburrida sesión.

Hermione, casi podía sentir como la mirada de Draco en ella... ¿qué estaría planeando ese hurón? ¿Sería capaz de continuar, ahora que estaban en Hogwarts, con la actitud que había tomado hacia ella durante las últimas semanas?

Paso el resto de la clase, todos se dedicaron a preparar la poción multijugos. Los Gryffindor, por supuesto, sacaron la mejor nota, sobre todo porque ya la habían hecho en varias ocasiones (aunque eso no tenían por qué aclararlo)… aunque también contribuía el hecho de que eran los favoritos de Slughorn, situación que pronto horrorizó a los Slytherin, ya que su casa siempre había sido favorecida por Snape.

Slughorn, como había previsto el pelinegro, los alababa sin cesar, así que al terminar, sintiéndose un poco incómodo, salió rápidamente del aula arrastrando a Ron. Ginny terminaba de recoger y Hermione lavaba los recipientes que habían utilizado, cuando sintió a su lado un aroma últimamente familiar.

-Hey, Granger, interesante la poción ¿no te parece? –Draco se recargaba en la mesa cercana a ella-. Convertirte en alguien más… ¿Sabes? Hace dos años Crabbe y Goyle la bebían para convertirse en mis "chicas espías"; no les gustaba mucho hasta que descubrieron otra utilidad de aquello- esta vez el rubio se acercó hasta casi tocar la oreja de la chica-, espiar a otras chicas…

Hermione volteó furiosa, pero él estaba tan cerca que quedó a la altura de su rostro, de su sonrisa burlona, pero perfecta. La castaña se quedó inmóvil un momento…

-Vaya, Malfoy- respondió adoptando una mueca muy similar a la de él-. me pareció escuchar "tus chicas espías". No creí que fueran tus gustos, y menos que los aceptaras tan a la ligera.

La sonrisa del chico se borró en un instante… "Demonios ¿por qué lo dije así?" pensó. Pasaron unos segundos y el rubio, al no encontrar una respuesta, optó por zarandear de los brazos a Hermione y apretarla un poco. La chica se soltó de un jalón y buscó alejarse, aunque sin perder la burla del rostro.

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Ya en la tarde, bajaron al gran comedor y para consternación de Hermione ("sólo lo busco porque se supone que debo vigilarlo, no por otra cosa" se repetía la chica) Draco no apareció.

Cuando salieron todos hacía la cabaña de Hagrid, ninguno se percató de que debajo de las escaleras un chico rubio miraba, con unos ojos que parecían más de fuego que de hielo, como el pelirrojo le pasaba un brazo por los hombros a la castaña.

-Sólo ella puede fijarse en una comadreja pobretona…no, en todo caso, ella es una sangresucia, a él debería darle asco tocarla-. Escupió para sí el Slytherin siguiendo con la mirada al trío, hasta que éste se perdió en la pequeña (y apestosa, según opinión del chico) cabaña del guardabosques.

-Este colegio ha decaído bastante- pensó el chico

Parecía ser que mientras el cara-rajada y la comadreja estuvieran con ella la sabelotodo no se acercaría. Pero él era demasiado observador, o al menos lo suficiente como para sentir cómo vibraba ella cada vez que él la tocaba.

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La plática con Hagrid fue muy amena, hablaron del colegio, de Bill y Fleur, de la comunidad Mágica y de la noticias de los mortífagos sueltos. Después de tomar el té se despidieron del semigigante y se dirigieron a su clase de transformaciones. Inconscientemente Hermione continuaba buscando con la mirada alguna señal de un chico que no apareció.

Llegaron al aula de transformaciones y no pudieron evitar tener un sentimiento de extrañeza al no ver en ese salón a la profesora McGonagall. Esa clase les tocaba con Ravenclaw, así que Luna se les unió en cuanto los vio entrar.

Apenas se habían sentado, cuando la puerta se abrió de nuevo, dejando pasar a Fleur Weasley. La consecuencia fue inmediato: los chicos fueron presa de su efecto veela. Michael Corner se levantó estúpidamente de su asiento; Dean la observaba como si ella fuera la viva representación de los regalos de Navidad; e incluso Harry abrió la boca sin poder decir nada, él ya había convivido con ella antes, pero parecía que su embarazo le daba un nuevo destello. Todos los chicos pensaban lo mismo: "definitivamente esta va a ser nuestra materia favorita".

Por otro lado, las chicas no estaban tan contentas. La propia Ginny se percató de la mirada de Harry y le soltó la mano al tiempo que adoptaba una expresión, muy Molly, que denotaba poca emoción por la recién llegada.

-¡Vaya! Esta habitación esta llena de torposoplos stulti– le susurró Luna a la pelirroja-, un tipo muy raro de torposoplos.

-No son torposoplos –le espetó Ginny-. Su abuela era una veela…

-Ah! Ya decía yo que los torposoplos stultus sólo afectan a las personas que leen, ya sabes, por la famosa frase: Qui legit, stultus.

Hermione fruncía el ceño. Cómo podían los chicos ser tan… tontos. Si inclusive Harry parecía hipnotizado con Fleur, seguramente Ron…

-¡Vaya! Sí que parecen idiotas –le dijo Ron a una muy sorprendida Hermione.

-¿No te afecta? –preguntó la chica.

-¿Siempre el tono de sorpresa? –le preguntó el pelirrojo. ...no puedo ver a nadie más, digo mmm… cuando tú… estás cerca… -balbuceó un muy nervioso Ron.

Hermione se sonrojó al instante, nunca se imaginó que Ron fuera capaz de mirarla a ella en lugar de a una casi veela..

-Hola chicos. Mi nombgre es Fleur Weasley, del colegio Beauxbatons de magia y hechiceguía de Fgancia, segue su pgofesoga de tgansfogmaciones este año veguemos en los EXTASIS…

Harry puso atención en cuanto escuchó "EXTASIS". Últimamente sentía vértigo en el estómago cada que alguien los mencionaba.

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Cuando regresaron a la sala común, encontraron un anuncio para los alumnos de séptimo y sus planes a futuro.

-Supongo que sigues queriendo convertirte en auror –preguntó Ginny a Harry.

-Sí, creo que es lo que más me gustaría… además, me parece que no sería tan malo.

-Yo también colega –le dijo Ron-. No concibo nuestra vida sin algunos perros de tres cabezas u hombres lobo alrededor.

-¿Y tú Ginny? –inquirió Neville uniéndose a la conversación.

-Me gustaría romper maldiciones, como hacía mi hermano Bill hasta hace poco… La verdad es que aún no decido. Obviamente tú te dedicarás a la Herbología, ¿no es así Neville?

-Sí –afirmó el chico emocionado- ¿Y tú, Hermione?

-No lo sé. Me gustaría trabajar en los derechos de los elfos y otras criaturas...

- Yo te apoyaré en lo que decidas –la abrazó Ron.

Hermione le sonrió, ¡Vaya! Ron había cambiado … por ella…

Harry pensó asustado que Ron comenzaba a aprenderse su libro de memoria.

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Draco se encontraba sentado en uno de los grandes sillones de su sala común. El anunció en el tablón lo había pillado desprevenido, no sabía bien a que se quería dedicar. Su padre siempre había manejado bien los negocios, seguro tendría oportunidad en eso. ¿Medimago? A su madre le habría encantado esa profesión, pero él la consideraba un poco asquerosa. ¿Auror? Sí claro, esa sería una buena broma. O tal vez, podría simplemente (en un acto desesperado) unirse a la causa de la sangresucia y repartir panfletos "a favor de los elfos".

-Malfoy ¿cierto? – Draco se vio obligado a prestar atención, pues había una voz que se dirigirse a él. Levantó la vista para responder y se encontró con una chica muy blanca, de cabello lacio y negro.

-¿Qué quieres? – Vale, la chica era linda, pero él no tenía ganas de conversar.

-¿Tu nombre es Draco, Draco Malfoy?

-Sí…

-Oh, entonces sí eres tú de quien tanto he oído hablar- la chica se sentó frente a él.

-¿Ah, sí? ¿Y qué es lo que se dice de mí? –Preguntó el chico, aún sin mucho interés.

-Algunas cosas buenas, a su manera; otras malas, muy malas. Supongo que eso es normal en estos tiempos…

-¿Y tú crees en mi bondad o en mi maldad?

-No te conozco y no me gusta juzgar a la deriva. Así que antes de responderte, preferiría asegurarme…- La joven tenía una voz suave, pero Draco no sabía si eso lo inquietaba o lo tranquilizaba.

-Primero tendrías que conocerme bien, y eso no te será fácil.

-Me gustará intentarlo…-El rubio entendió que ella lo estaba tomando casi como un reto y antes de que él pudiera agregar algo más sobre eso, ella se levantó para irse.

-Y a todo esto, me pareces familiar ¿quién rayos eres tú?

-Ah, eso debe ser porque tu mamá es amiga de mi familia. Yo soy Astoria, Astoria Greengrass.

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Finalmente, Draco también se marchó de la sala común y subió al dormitorio, ahí se encontró con Theodore Nott.

-¿Y bien? –Le preguntó Theodore- Aquella chica parecía muy interesada…

-Eso no es novedad-. Bufó Draco algo cansado, todo lo que quería era dormir.

-Ten cuidado. Astoria es distinta.

-No. Ella es la que debe tener cuidado, porque tal vez su táctica es distinta, pero ella es igual que todas.

Theodore sonrió y se acostó. Draco también lo hizo.

"Igual que todas" había dicho, pero él sabía que había una muy distinta a todas, lo sentía. Y una verdad que venía acechándolo desde tiempo atrás lo golpeó en el pecho: Hermione Granger era distinta a todas, era especial… y él tenía que conseguirla.