Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
La historia está escrita desde el punto de vista de… pronto lo descubriréis, aunque es fácil de descubrir. R.C.
….
10. SECUESTRO.
Llevaba ya dos días encerrada, pero no había pasado ni un minuto sola. Todos habían ido a visitarme, incluida Jane, con la que había iniciado una relación de amistad.
Desde que me había encerrado en esa habitación, seguía sentada en la misma posición, en el suelo, sentada con las piernas cruzadas. Aun no me había movido, ya que aun no me había venido el periodo, lo que me extrañó mucho, porque cada día me encontraba peor.
En ese momento, Demetri me estaba contando que nuestra visita a Forks había dado sus frutos y que, según sus palabras textuales, los perros y los raritos habían dejado de hacer el gilipollas. Me sorprendió mucho que tal insulto saliera de sus labios, ya que yo era la única que solía usar ese vocabulario, lo que por cierto, Dem y mi padre siempre me reprochaban.
- Tengo que irme. – dije cambiando el tono de su voz.
- Es necesario?
- Si no lo fuera, me quedaría contigo. – dijo logrando que sonriera como una boba.
- Ya lo se. – dije en un suspiro. Dem nunca se iba sino era por motivos de trabajo.
- Volveré pronto. Te quiero.
- Yo también.
Oí como Dem se marchaba y volví a quedarme sola, aunque no por mucho tiempo. Pronto oí unos golpes en la puerta, como si alguien estuviera intentando abrirla, pero no lo iba a conseguir. La puerta era muy resistente, y yo la había cerrado por dentro.
- No podéis entrar. – dije. – ya lo sabéis.
- Christie, ábreme, soy yo. – dijo una voz que hizo que la habitación empezara a dar vueltas a mi alrededor, aunque apenas había hablado en un susurro.
No sabía que era la que tenía que hacer. Quería abrir la puerta y lanzarme a sus brazos, huir con él, pero por otra parte deseaba desaparecer de allí y que no me encontrara nunca. Pero mi corazón traicionó a mi cabeza y, cuando me di cuenta, estaba de pie, abriendo la puerta, ansiosa por volver a verle.
Cuando abrí la puerta, Jacob me cogió en brazos, me colocó sobre su hombro, se agachó un momento, y echó a correr hacia la salida. La luz del sol me cegó, ya que llevaba dos días en la absoluta oscuridad. Jacob corría, todo el mundo nos miraba, pero a él no parecía importarle. Cada vez corría más deprisa, hasta que llegamos a un coche, me metió en el asiento trasero y se sentó a mi lado. En cuanto cerró la puerta, el coche arrancó con rapidez.
- Dios mío, pero que es lo que he hecho? – pensé en voz alta, dándome cuenta de la situación, cubriéndome la cara con las manos.
- Tranquila, ya estás a salvo. – dijo una voz conocida. Me di cuenta de que Seth era quien conducía.
- Ya estaba a salvo.
- Estabas encerrada! – exclamó Jacob desde mi derecha, como si no creyera mis palabras.
- Me encerré yo! Lo hago todos los meses!
- Ah. – dijeron los dos.
- Lo habéis jodido todo! Ahora si que va a haber una guerra! – dije sin poder evitar gritar, secándome las lágrimas de rabia que rodaban por mis mejillas.
- Pero…
- No digas nada. – dije interrumpiendo a Jacob.
Ya me estaba imaginando a mi familia yendo en busca de los lobos. No, no podía permitir eso.
- Tenéis que llevarme de vuelta a casa. Demetri captará vuestro olor y os encontrará. No quiero que os haga daño.
- Christie, tranquilízate. – Jacob se acercó a mí y me estrechó entre sus brazos.
Estuvimos abrazados hasta que Seth detuvo el coche. Jacob me sacó en brazos del coche y me metió en otro. Ésta vez fue él quien se puso al volante y Seth se sentó a mi lado con una bolsa en su regazo.
- De donde has sacado esa mochila? – dije al reconocerla.
- La cogí del suelo cuando ya te tenía en brazos. – dijo Jacob mirándome a través del retrovisor.
- Perdonad mi comportamiento de antes. – dije ya más tranquila. – Me puse histérica, por si no os habíais dado cuenta. – Seth y Jacob sonrieron y me sentí a gusto allí, con ellos. – a pesar de lo que pudo parecer durante nuestro encuentro en Forks, os aprecio. No quiero que nadie os haga daño.
- Te entendemos. – dijeron al mismo tiempo.
- Puedo saber a donde vamos?
- A Berlín. Nos hospedaremos en algún motel y luego nos marcharemos a Inglaterra, aunque aun no sabemos a que pueblo. Allí nos encontraremos con unos viejos amigos. – dijo Seth mirándome fijamente.
- Descansad, intentad dormir. Aun nos queda un buen rato en la carretera. Estamos a punto de salir de Italia, pero no podemos detenernos.
Seth pasó su brazo por encima de mis hombros, me acerqué a él, apoyé mi cabeza sobre su hombro y me quedé dormida mirando a Jacob, que conducía sin apenas moverse. Parecía estar tenso.
Cuando desperté, me encontré tumbad en una cama de una acogedora pero desconocida habitación. Miré a mi izquierda y vi a Jacob en una cama, mientras que Seth estaba tumbado en el suelo, entre ambas camas.
Iba a darme una ducha, pero no encontraba mi mochila, en la que llevaba algo de ropa.
- Buscas algo? – dijo Jacob, consiguiendo asustarme. Me volví y le vi levantarse de la cama. Iba en calzoncillos, unos slips blancos.
- Amm… yo… buscaba… - balbuceaba como una estúpida. Ni siquiera me acordaba de lo que estaba buscando.
- Christie, estás bien?
Hasta que Jacob no se hubo vestido, no pude volver a pensar con claridad.
- Yo… estoy buscando mi bolsa.
- La dejé en el armario.
- Gracias.
- Tienes hambre?
- La verdad es que si. – dije empezando a rebuscar en mi mochila, que saqué del armario y la dejé sobre la cama para buscar mejor.
- Alguien ha hablado de comer? – dijo Seth sentándose de golpe.
- Christie tiene hambre.
- Yo la acompaño. – Seth se levantó del suelo.
Por suerte, él iba totalmente vestido. Me cogió de la mano y nos marchamos de la habitación, dejando atrás a Jacob.
Mientras nos comíamos los dos la misma cantidad de comida que se comerían seis personas normales. Seth me preguntó porque había pegado a su hermana antes de marcharme de Forks, pero no le respondí. "Por besar a Jacob delante de mis narices."
Cuando terminé de comerme mi parte de la comida, le dije a Seth que me iba a ir a la habitación a darme una ducha.
Dejé a Seth devorando el desayuno en la cafetería y volví a la habitación, que estaba vacía, o eso me pareció a mí. Cogí mi ropa y me fui directa a la ducha. Encendí el agua caliente y me estuve bajo el agua bastante rato antes de que unos ardientes brazos rodearan mi cintura por la espalda y sentí unos suaves y ardientes labios en el cuello, cerca de mi oreja. "mi punto débil."
Al principio me sobresalté, pero me di la vuelta al momento y busqué desesperadamente los labios de Jacob, que me recibieron ansiosos.
De nuevo, mi corazón ignoró a mi cerebro y besé con deseo a mi Jacob, que apoyó mi espalda en la pared de la ducha y empezó a recorrer mi cuerpo con sus manos y sus labios. Había echado tanto de menos su cuerpo…
Volvimos a besarnos los labios, me abracé a mi Jacob, sin poder evitar arañar su espalda al sentirle entrar en mí. Sus labios recorrían mi cuello, murmurando algo que no alcanzaba a oír.
A lo lejos, oí como una puerta se habría, pero mi Jacob y yo ni hicimos caso alguno.
- Acaban de llamarme al móvil. – dijo Seth desde el otro lado de la puerta del cuarto de baño.
Intenté no hacer sonido alguno al llegar al orgasmo, pero fracasé en mi intento, aunque Jacob ahogó el suyo en mi boca, besándome de nuevo.
- Oh dios mío. Perdón, perdón.
Esta vez la voz de Seth se oyó a apenas un par de metros de nosotros. La ducha no tenía cortina, por lo que pude ver a Seth salir del cuarto de baño, con una mano cubriéndole los ojos.
Jacob me miró a los ojos, con una sonrisa en los labios. Sonrisa que correspondí.
- Christie…
- Calla, no digas nada. – dije besándole de nuevo.
Acabamos de ducharnos juntos y, cuando volvimos a la habitación, encontramos a Seth sentado en una de las camas.
- Antes he recibido una llamada. Del mismo número desde el que me llamaste el otro día. – dijo mirándome directamente.
- Lo siento.
- Tranquila, me he desecho de la tarjeta y ya le he dado el nuevo número a nuestros amigos. Solo quería que lo supieras.
- De acuerdo.
- Nos vamos ya. – dijo Jacob.
Recogimos nuestras cosas y nos fuimos hacia una camioneta que estaba en el aparcamiento del motel.
Seth se puso al volante y Jacob se sentó detrás, conmigo. Fuimos cogidos de la mano un buen rato, hasta que pasó su brazo sobre mis hombros y fuimos abrazados.
- Jacob, y tu novia? – no pude evitar preguntarlo. Llevaba ya un rato pensando en ello. El hermano de Leah nos había pillado y ninguno de los dos dijo nada al respecto.
- Yo no tengo novia.
- Pero Leah te abrazó y te beso!
- Lo hizo porque creyó que te molestaría.
- Ah! Entonces siento lo del puñetazo. Bueno, solo un poco.
Seth se puso a reír ante mis palabras.
- Y tu novio?
- No lo se. Como se entere de algo de esto, os mata.
- A mi porque? – se quejó Seth.
- Por cómplice.
- No se enterará. Solo nosotros conocemos lo nuestro. – dijo abrazándome con más fuerza, refiriéndose a nuestra relación sentimental, sexual o lo que fuera que tuviéramos.
- Y mi padre. – dije sin apenas alzar la voz.
- Se lo has dicho? – exclamó Seth de nuevo.
- Él lo vio. Es su don. Sabe lo que piensa la gente.
- Ah!
- Y esos amigos vuestros de Inglaterra también son… bueno, lobos?
- No. Son todos vampiros. Vampiros buenos.
- Buenos? Eso que significa? – dije sin comprender las palabras de Seth.
- No se alimentan de personas. – dijo ahora Jacob acariciando mi mano. – solo animales.
Me tensé al momento. Esos vampiros eran buenos porque se alimentaban de animales, ergo yo era mala porque me encantaba la sangre humana. Nunca me había parado a pensar en ello. Siempre me había gustado oírles gritar mientras acababa con sus vidas. Era lo que siempre había visto y vivido. No conocía otra cosa.
- Te encuentras bien? Porque lloras?
- Soy un monstruo.
- Que? Eso no es verdad. Eres un ángel. – dijo Jacob abrazándome con más fuerza.
- No. Soy un monstruo. He matado a gente. Soy mala.
- Todos hemos matado. El vampiro de Irlanda… no pasa nada.
- He matado a seres humanos. – dije alejándome de él lo poco que me permitió el asiento. – Soy mala. – repetí llorando con más fuerza.
Ninguno de los dos dijo nada. Me cubrí la cara con las manos pero aun así sabía que ambos me estaban mirando.
- Christie, no pasa nada. – Jacob puso su mano sobre mi hombro.
- Te contradices. Tus amigos son buenos porque beben sangre animal, ergo yo soy mala porque solo bebo sangre humana.
- Que tu bebes sangre? – Seth dio un volantazo y Jacob me miró. Estaba alucinando, y no me extrañaba nada.
- Soy un híbrido. Mi padre es un vampiro y mi madre era humana. – dije aun con las manos tapándome la cara.
- Como Nessie… - susurró Jacob. "Nessie? Quien es Nessie?"
- Y donde está tu madre? – preguntó ahora Seth.
- Murió. No superó el parto. – Jacob me cogió de las manos y me descubrió la cara.
- Christie, tu alimentación puede cambiar, siempre que tu quieras.
- Pero me gusta la sangre humana. No me dará asco comer de un animal? No me odiaran vuestros amigos por haber acabado con vidas humanas? No me considerarán una espía por ir allí desde el castillo de los Vulturis? Acaso no me van a odiar por ser la hija del jefe? – dije de carrerilla. Ya me estaba entrando el histerismo. – nunca voy a poder vivir entre la gente, sean humanos, vampiros vegetarianos.
- Christie, haz el favor de calmarte o te va a dar un infarto. – Jacob me tenía de nuevo entre sus brazos, el único lugar en el que me sentía segura en esos momentos. – ellos nunca discriminarían a nadie. Muchos de ellos han probado la sangre humana, pero han decidido dejar ese mundo atrás. Tú eliges lo que hacer con tu vida, recuerdas?
- Si, yo elijo. – dije en un susurro.
- Entonces olvida todo eso. – añadió Seth. – eres buena.
- Yo elijo. – repetí. – elijo a Jacob.
Seth soltó una risita y Jacob me dio un dulce beso en los labios.
- Más vale, porque no vas a poder separarte de mí. – dijo volviendo a estrechar nuestro abrazo. – Hay noticias de Edward?
- Antes, cuando le llamé, me dijo que Emmett nos espera en la casa de Inglaterra. Él y Bella aun siguen fuera.
- De acuerdo. Falta mucho?
- Si le doy un poco más de gas, un par de horas. Dormid un poco.
- Duerme un poco Christie. – dijo acariciando mi mejilla.
- Si… si duermo no le puedo hacer daño a nadie. – Jacob me acomodó en sus brazos y me quedé dormida.
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- Christie… - susurró Jacob tocando mi brazo.
- Si? – dije terminando de despertarme. Estaba tumbada en una cama. – Ya es mañana?
- No.
Abrí los ojos y encontré a Jacob tumbado a mi lado. Tenía algo entre sus brazos. Un libro.
- Hola. Que ha pasado?
- Tranquila. Al final vamos a tener que coger un avión. En un par de horas nos marchamos.
- Donde estamos?
- En Paris.
- Ah! – me senté en la cama y Jacob hizo lo mismo a mi lado. – Que estás leyendo?
- Oh! Nada.
- Parece un diario. – dije al fijarme en las letras de la cubierta.
- Si. Es el diario de una amiga.
- No creo que a ella le guste que lo leas.
- Desapareció. Hace cuatro años que no sabemos nada de ella. – dijo con un inmenso dolor en la voz.
- Lo siento. "mira que llego a ser bocazas. Soy más tonta y no nazco."
- Tranquila. Tenía seis años cuando lo escribió. Era muy madura para su edad. Era una época en la que sucedieron muchas cosas. Intentamos ocultarle alguna, por su seguridad, pero acabó descubriendo que algo sucedía. Por mi culpa desapareció.
"Pobre Jacob."
Sequé las lágrimas de sus mejillas y le abracé, sintiendo sus lágrimas empapar mi camiseta.
- No creo que fuera culpa tuya.
- Se escapó de su casa para venir a la mía, porque me peleé con su padre.
- Y porque iba a hacer eso una niña de seis años?
- Ten. No me importa que lo leas.
Jacob me dio el diario pero lo dejé encima de la mesita de noche y seguí abrazando a Jacob.
- Siempre lo llevas encima?
- Lo leo siempre. Solo espero que la encontremos algún día. Cuando te conocí, creí haberla encontrado, pero eres distinta a ella. No hueles igual, tu cabello es oscuro y tus ojos de distinto color.
- Bueno, podría ayudarte a buscarla. Como no pienso separarme de ti porque me has secuestrado, y no tengo nada mejor que hacer… - sonreí al ver aparecer una sonrisa en sus labios.
- Gracias Chris.
- Vamos a dormir el tiempo que nos queda.
- Si.
Nos tumbamos, aun abrazados, aunque yo no pude seguir durmiendo. Ver a Jacob llorar como un niño, me había partido el corazón, y sentí que no era la primera vez que me sentía así. Sentía como si ya hubiera vivido un momento así. "Eso es una locura."
Se notaba que quería mucho a esa niña y que se sentía muy culpable por su desaparición. Y eso de que yo me parecía a ella? Acaso la niña no tendría que tener ahora diez años? Sería una híbrida como yo? Su madre también habría fallecido? Tenía que ayudarle a encontrarla.
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Otro capitulo llegó.
Aquí está el esperado reencuentro, con sesión de sexo inclusive.
Espero que os haya gustado el capítulo. En el siguiente se encontrará con cierta familia de vampiros, jeje. Quienes serán? Jeje
Ya sabéis como comunicaros conmigo ante cualquier duda, pregunta y/o comentario.
Me acabo de dar cuenta de que nunca respondo a los revews anónimos. Lo siento mucho. No me doy cuenta. A partir de hoy intentaré acordarme, si mi memoria de pez me da una tregua y me lo permite. Disculpadme. No me olvido de vosotras.
Nos leemos guapis.
Besitos.
