Sí, sí, sé que no tengo excusa pues ha pasado más de un año desde mi último capi, pero es que cuando no hay inspiración, no hay inspiración. La verdad es que yo tiendo a escribir sobre lo que estoy viendo/leyendo en el momento y cuando empecé este fanfic estaba leyendo y viendo mucho DC, pero luego me pasé a otro ánime y empecé un fanfic sobre él dejando este más apartado, a pesar de que tengo la historia completamente hilada en mi cabeza, de principio a fin, pero me cuesta ponerla por escrito cuando no me siento inspirada. Al fin y al cabo, no es lo mismo imaginarse algo que escribirlo ¿verdad?En fin, sin más preámbulos os dejo el capi, por si a alguien todavía le interesa ;)

…...

Capítulo 10: Verdades a medias.

La mañana en el parque de atracciones se pasó volando para ambos. Participaron en los juegos, se montaron en las atracciones e incluso se hicieron una caricatura juntos (a la que Ran se negó en todo momento, pero a la que finalmente tuvo que ceder ante la insistencia de Shinichi).

Era como volver a tener 16 años, las bromas, los juegos, las risas… Todo parecía igual, aunque no lo fuera.

A las dos y media los estómagos de ambos empezaron a rugir, lo cual indicaba que ya iba siendo hora de comer. Entraron en uno de los muchos restaurantes del lugar e hicieron su pedido, tras lo cual se quedaron un rato en silencio.

-Bueno Shinichi - empezó Ran - como ayer tú me invitaste a cenar esta vez pago yo.

-Te diría que no, pero sabiendo lo cabezota que eres no me vas a dejar hacerlo ¿verdad?

-Por supuesto que no - dijo ella con una sonrisa, hasta que cayó en la cuenta de las palabras del chico - ¡¿A quién llamas cabezota?

Shinichi soltó una carcajada y Ran no pudo evitar que se le escapase una pequeña sonrisa.

-Lo siento Ran - se disculpó el chico -, es que me encanta ver cómo te enfadas.

La chica infló sus mejillas de forma infantil y volteó la cara hacia un lado, haciendo reír de nuevo al chico.

Cuando trajeron los platos ambos empezaron a comer en silencio. Ran parecía querer preguntar algo, pues abría la boca a cada rato pero luego parecía pensarlo mejor y volvía a cerrarla. Este hecho no pasó desapercibido por el joven detective.

-Ran ¿hay algo que quieras decirme?

La cara de la chica adquirió un leve tono rosado.

-N... no Shinichi, ¿por qué lo preguntas? - respondió nerviosa.

El chico se limpió los labios con la servilleta y se enderezó en su asiento.

-Pues porque llevas unos veinte minutos abriendo y cerrando la boca como si quisieras decir algo, pero luego te echases atrás.

Ran suspiró.

-Bueno Shinichi, la verdad es que quería preguntarte algo, pero no estoy segura porque tal vez te moleste.

-Nada de lo que me preguntes podría molestarme Ran - dijo Shinichi mientras regalaba a la chica una sonrisa tranquilizadora.

Ran sonrió también, un poco nerviosa.

-Shinichi yo… a mi me gustaría saber… ¿Por qué te fuiste de Japón hace 3 años? - soltó finalmente.

A Shinichi le impactó un poco la pregunta, no obstante sabía que tendría que responderla en algún momento, aunque no se la esperaba tan pronto.

¿Debía decir la verdad? Si le dijese a Ran que él había sido Conan Edogawa durante varios meses, y que había convivido con ella todo ese tiempo sin que lo supiera, lo más probable es que ella no se lo perdonase, y teniendo en cuenta que aún estaban "reparando" su relación de amistad, no le parecía lo más prudente.

Lo mejor sería decirle la verdad más adelante, por ahora tendría que mentir un poco.

-Bueno Ran, la verdad - Mentiroso le dijo su conciencia no es la verdad - es que tuve que irme a Estados Unidos por, ¿cómo decirlo? Por problemas de salud - no era una mentira completa, teniendo en cuenta los "problemas" que había experimentado su cuerpo.

-¿Estabas enfermo? - preguntó ella, al o que el chico asintió - ¿Por qué no me lo dijiste? Era tu mejor amiga.

-No quería preocuparte Ran - dijo él con voz consternada, cada vez se sentía más miserable -, te conozco y sé que lo habrías pasado muy mal si te hubieras enterado. No podías hacer nada así que no quise decírtelo para evitarte un mal trago.

-Preferiría que hubieses confiado en mí - dijo Ran algo entristecida -, pero lo entiendo, a mí tampoco me habría gustado preocuparte si la situación hubiese sido al revés.

El chico sonrió y ella hizo lo mismo. Ambos retomaron la comida mientras seguían charlando.

-Ahora entiendo por qué todas las veces que te vi desde tu "desaparición" tenías esos ataques y te ponías tan mal. Era por tu enfermedad ¿no?

-Sí, era por eso - contestó Shinichi. La verdad es que todas aquellas crisis que había visto Ran eran consecuencia del veneno que le habían dado, que luchaba contra los medicamentos que tomaba cuando quería recuperar su cuerpo.

-Y ¿qué enfermedad era?

Shinichi que en ese momento estaba bebiendo casi se atraganta, ¿qué le diría ahora?

-No sé como explicarla exactamente Ran - comenzó el chico -, todavía no tiene un nombre concreto ya que las investigaciones sobre ella están muy verdes aún. Es una afección al corazón que provoca ataques de taquicardias y fiebre. Afortunadamente mi caso no era demasiado grave y han podido solucionarlo, pero hay gente en estado mucho más grave que sigue esperando un remedio eficaz - se sentía una basura por mentirle a Ran de ese modo pero no podía hacer otra cosa, al menos de momento.

-Vaya, lo siento mucho Shinichi, debe de haber sido muy duro para ti, me habría gustado estar a tu lado - dijo la chica con sinceridad.

Ahora se sentía culpable por todas las veces que se había enfadado con Shinichi por no llamarla o por marcharse sin despedirse. Él enfermo y sin decirle nada para no preocuparla y ella pensando mal de él por no prestarle atención.

El chico vio entristecerse el semblante de la chica y decidió cambiar a un tema más alegre.

-Bueno Ran, ¿tú no me cuentas nada? Por ejemplo, ¿cómo se reconciliaron tus padres? Si me lo preguntas, yo era algo que veía imposible - terminó el joven casi riéndose.

Ahora fue el turno de Ran de ponerse tensa. ¿Qué le diría? No podía contarle toda la verdad, pues no se sentía preparada todavía para hablarle de Natsuki, así que tendría que "adornarla" un poquito.

-Lo cierto Shinichi es que no es una historia muy agradable.

-Ran si no quieres contármelo… - comenzó él, colocando su mano sobre la suya en señal de apoyo y haciendo que el corazón de la chica se disparase.

-No pasa nada Shinichi, tú has sido sincero conmigo así que ahora me toca a mí, es lo justo - esa frase hizo que ambos se sintieran mal, aunque ninguno percibió el malestar del otro -. Lo cierto es que hace algo más de tres años estuve saliendo con alguien, no me preguntes con quien por favor, prefiero no recordarlo. El caso es que él me dejó de pronto y yo lo pasé muy mal - al menos esa parte era cierta -, mi padre no sabía qué hacer así que llamó a mi madre y ella, viendo cómo estaba se vino a vivir a casa durante unos días para tratar de ayudarme. El caso es que esos "unos días" se alargaron bastante, y al verse obligados a convivir, con el tiempo ambos hicieron las paces.

Cuando terminó su relato Ran se dio cuenta de que la mano de Shinichi no había abandonado la suya en ningún momento. De hecho, el pulgar del chico había estado acariciando el dorso de su mano mientras ella hablaba.

-Siento mucho todo lo que has pasado Ran, ojala hubiera podido estar contigo para apoyarte.

Ran miró los ojos del chico y se dio cuenta de que lo sentía de veras, él se sentía culpable por haber estado recuperándose de una enfermedad en lugar de haberla consolado a ella por algo tan trivial como una pena de amor.

Este hecho la conmovió tanto que no pudo evitar sonreír.

-No pasa nada Shinichi, tú no podías saberlo. Además, tenías tus propios problemas.

El chico le apretó la mano y ella volvió a sonreírle. Estaban contentos de saber algo más de la vida que el otro había llevado durante el tiempo que estuvieron separados. Sin embargo ambos estaban aún intranquilos, sabiendo que debían mentir al otro, al menos por ahora.