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Capítulo 10: Encierro
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— ¿Comprar su libertad dices? —contesto sin creer en sus palabras.
—Así es… me ha contado su historia y creo que es mi deber darle un alto a su penoso sufrimiento —recalco con un profundo sentimiento de angustia.
—Yo pienso que sus intenciones son otras señor Kuno —subió la ceja derecha hablando indirectamente.
—No soy una mala persona, simplemente creo que…
—Dígame que ofrece —interrumpió Happosai, mientras que en el rostro del segundo hombre se formaba una gran sonrisa.
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—Ranma —llamo Happosai al joven, quien seguía en el restaurante, pero, esta vez se encontraba en la cocina. Las mangas de su camisa recogidas bajo sus codos, un delantal blanco atado a la cintura y un pequeño paño en la cabeza era su actual vestimenta para realizar su nuevo trabajo de lavaplatos, Ranma tañaba con gran velocidad y al mismo tiempo enojo la pila de platos sucio sobre el fregadero que crecía a cada minuto.
— ¿Qué es lo que quiere viejo? —Ranma detuvo su labor girando para verlo de frente, limpiando las pequeñas gotas de agua que cayeron en su rostro con su antebrazo—. Un momento, ¿qué hace aquí? ¿Por qué volvió? —dijo extrañado, mirándolo con cautela.
—Tienes que acompañarme ahora.
— ¡Nada de eso! —salió el chef del restaurante, un hombre adulto con traje blanco y largo sombrero inclinado del mismo color— Aún faltan muchos platos que lavar, sin mencionar que aun tienes que limpiar los baños, ¡no has pagado ni la mitad de lo que consumieron! ¿Y usted?, ¿qué espera? Es el mismo hombre que estaba con él, ¿cierto?
Happosai se tensó al ser señalado— N-no sé de qué habla señor, yo solo vine por mi empleado.
— ¿Empleado? Entonces usted tiene dinero, si quiere llevárselo deberá pagar por lo que consumió.
—Yo enseño a mis discípulos a aceptar sus responsabilidades, si él le debe, él tiene que pagar.
— ¿¡Pero que dice!? Usted fue el único que pidió comida a montones, ¿por qué debo pagar yo? —Ranma se acercó peligrosamente a él tomándolo por el cuello de la camisa —. Un discípulo aprende con el ejemplo, así que acepte sus responsabilidades —dijo amenazante cerca de su rostro.
— ¡No hay tiempo para esto! —grito soltándose de Ranma para aterrizar en el suelo, con rapidez saco detrás de su bolsillo una pequeña esfera que arrojo al piso esparciendo por toda la cocina un espeso humo, a los pocos segundo el cocinero y los demás empleados comenzaron a toser por la inhalación del aire contaminado, cuando todo su alrededor se hizo nítido Ranma y Happosai ya habían desaparecido.
— ¿A dónde iremos? —pregunto Ranma ya dentro del auto.
—Sera una sorpresa, creo que te pondrás muy contento —sonrió ladinamente el anciano.
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—Creo que es momento de irme —hablo Akane mientras se levantaba de la mesa.
— ¡Espera! Yo, yo puedo llevarte —dijo con cortesía imitando su acción.
—Gracias señor Kuno, pero, ya ha hecho suficiente por mí —la chica le mostró una ligera sonrisa.
—Bien, pero permíteme acompañarte a la salida —Kuno hizo un ademan para guiarla.
El brillante resplandor del sol cegó los oscuros iris de la joven Tendo por lo que los entrecerró forzando la vista, tapo los rayos de luz con su mano, pero, poco a poco comenzó a distinguir un cuerpo frente a ella.
— ¡Akane! —grito totalmente sorprendido. La chica subió la vista encontrándose con una mirada penetrante quedando paralizada, ambos cruzaron sus miradas sintiendo sus corazones latir.
—Ranma —susurro al aire.
— ¿Lo conoces? —dijo Kuno acercándose a ella, haciendo que Ranma frunciera el ceño al verlo tan cerca.
— ¿Quién es él? —pregunto Ranma con voz grave, tensando su mandíbula.
—Esa debería ser mi pregunta —hablo Kuno con tono hostil, ambos dieron un paso al frente quedando cara a cara, volviendo el aire más tenso, sus auras chocaban manteniendo una pelea imperceptible. Akane tan solo los miraba con intranquilidad, observando la postura rígida de sus cuerpos.
— ¡Linda Akane! Nos tenías tan preocupados —interrumpió Happosai entrando en la escena, Akane le miro con una mueca de disgusto.
— ¿Qué hacen aquí? —dijo observando a los dos hombres.
— ¿No creerías que te librarías de mí tan fácilmente?
—Es cierto, no es fácil deshacerse de pestes como usted —expreso con desprecio.
— ¿A caso mi pequeña tigresa conoce a estos hombres? —dijo Kuno dirigiéndose a la joven Tendo poniendo su mano sobre su hombro.
Ranma comenzó a sentir un ardor brotando en su interior, frunciendo más el entrecejo— "Este idiota, ¿cómo se atreve a hablarle así?".
—Quítale las manos de encima —ordeno.
—Bien, creo que es hora de irnos, gracias por cuidar de Akane —intervino Happosai apartando discretamente al joven Tatewaki—. Ahora nos iremos.
— ¿De qué está hablando? Yo no voy con usted a ningún lado —Akane subió el tono de voz cruzándose de brazos.
— ¿Qué? Pero, ¿por qué linda Akane? —reprocho cristalizando sus ojos.
— ¡Es un sinvergüenza! Todavía lo pregunta. He tratado de huir de usted desde que llegue aquí.
—Pero si te hemos tratado bien.
— ¿¡Está loco!? Primero se aventó a mi pecho como un completo pervertido, no deja que me comunique con mi familia —Akane enumeraba sus desgracias con los dedos de su mano—, me secuestro, me encerró en un horrible cuarto, hizo que me ataran a una silla, corto mi cabello y quiere que trabaje en un casino como conejita, cuando aún ni siquiera tengo 18 años, continuo —hablaba cada vez con un tono más alto mirándolo con odio.
—Si no fueras tan terca y más accesible entenderías la situación en la que estas y obedecerías —le contesto Happosai reprendiéndola.
— ¿Prefieres irte con este? —dijo Ranma adentrándose a la conversación.
—Oye tengo un nombre, soy Kuno Tatewaki más conocido como…
—No me interesa quien eres —le interrumpió Ranma sin despegar sus ojos de Akane.
—Tu tampoco tienes derecho a decirme algo —dijo entre dientes empuñando sus manos.
— ¿Qué? Te recuerdo que fui yo quien te ha cuidado —se señaló a si mismo con el pulgar.
— ¿Cuidar? Solo has seguido las órdenes de Happosai, reteniéndome en contra de mi voluntad. Además ¡solo te soy un estorbo! ¿No? —grito con voz quebrantada.
— ¿Prefieres irte con un desconocido? —contesto con el mismo tono de enojo.
—No te creas tan importante, por lo menos, gracias a él estoy bien, me ayudo cuando era necesario.
— ¡Y yo no! —grito furioso, sintió su sangre fluir más rápido por sus venas tras cada palabra.
Kuno tomo el brazo de Akane jalándola un poco para que se fueran del lugar— ¿Nos vamos? —Akane solo asintió comenzando a caminar.
— ¡Oye! —grito, iba ir tras ellos, pero, Happosai lo detuvo.
—Volverá Ranma, se arrepentirá de haberlo elegido.
— ¿De qué habla? —lo miro extrañado.
—Ya lo veras —dijo por ultimo comenzando a caminar.
Ranma volvió su vista a Akane quien estaba a punto de subirse a un auto, sin embargo, como si sintiera su intensa mirada, ella volteo, encontrándose con sus iris azules expectantes a su reacción, solo que los de ella estaban vacíos, sin sentimiento o brillo alguno, tan solo observándolo. Hasta que sin expresión alguna la chica solo giro su rostro adentrándose al interior del auto.
—"Lo eligió a él... ¿Por qué?" —sintió como su corazón se oprimía, como si en el fondo realmente hubiera sentido el desprecio dirigido hacia él, con extrañeza llevo su mano al pecho justo en la zona donde percibió el dolor; en él nacía un sentimiento desconocido —"Pareciera que me odia" —lentamente bajo su rostro y su flequillo ensombreció su mirada.
"¡Solo te soy un estorbo! ¿No?", resonó en su cabeza.
—"Ella me escucho la otra noche, por eso… Por eso piensa que la odio, tonta —pensó con enojo tensando más su mandíbula—. Después de lo que he hecho por ella, pero, que ni crea que dejare las cosas así. Mi deber es protegerla"—sentencio levantando de nuevo la mirada.
—Ranma ¡Muévete! —grito Happosai desde el auto.
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—Gracias de nuevo —hablo Akane.
—No te preocupes, ya no te molestaran —le sonrió amablemente para después tomar su celular.
—Sé que es mucha molestia pero… —movía sus dedos con nerviosismo.
—Puedes pedirme lo que sea —giro de nuevo sus ojos a ella.
—Podría llevarme a la estación, quiero llegar a casa en cuanto antes, hablar con mi familia y decir que todo está bien. Deben estar muy preocupados por mí.
—Pues… claro, si eso quieres. Ya sabes a dónde —ordeno al chófer, quien solo asintió.
Después de varios minutos mirando por la ventana, sumergida en la grandeza de la ciudad, pasando por calles desconocidas se dejó llevar por el camino que el auto tomaba, sin embargo, salió de su aletargo al ver ciertos locales conocidos.
—Ah, Kuno, tal vez no conozca la zona, pero se reconocer que la estación de tren no es por aquí.
—Llegaremos —se limitó a decir mientras aún se mantenía ocupado en el celular.
— ¡Kuno! —grito para llamar su atención, el auto freno con brusquedad estacionándose frente un pequeño edificio ya conocido por Akane, rápidamente miro por la venta leyendo por primera vez el letrero del hotel donde había pasado la noche.
—Love Hotel —susurro. Sus ojos se abrieron con desmesura, no pudo reaccionar cuando sintió como la tomaban y cubrían su boca con una pequeña tela, pataleo pero poco a poco comenzó a sentirse débil perdiendo el conocimiento.
—Tu inocencia mi pequeña tigresa es tan pura, es una lástima que tenga que ser manchada —el cuerpo de Akane yacía en los brazos de Kuno quien acariciaba con suavidad su mejilla.
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En la zona de Kabukicho Happosai meditaba en la oficina del casino, con sus ojos cerrados y las manos cruzadas arriba del escritorio, sumergido en sus pensamientos; mientras que Ranma estaba a unos metros sentado en un sillón con el entrecejo fruncido, sus brazos cruzados a la altura del pecho, moviendo con insistencia su pierna derecha, subiendo y bajándola con la puntilla del pie y a cada minutos se podía escuchar por toda la habitacion que soltaba un bufido de frustración.
Happosai poso su atención en el joven Saotome— Ranma, recuerdas al hombre del restaurante.
—Cómo olvidar su horrible rostro —gruño.
—No es lo que parece, es un hombre peligroso.
— ¿Qué? Entonces, ¿por qué dejo ir a Akane con ese infeliz? —dijo con enojo.
—Akane debe comprender que ya no puede salir de aquí, y si tiene que ser por las malas lo será —el tono de Happosai era bastante serio.
—En verdad que no entiendo nada de lo que está diciendo viejo —Ranma le miraba confundido.
— ¿Qué acaso quieres que te explique con manzanitas y palitos? —dijo exasperado.
—Pues eso parece —contesto rascándose la mejilla. Happosai solo rodó los ojos.
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— ¿Dónde estoy ahora? —dijo angustiada aun con los ojos cerrados sintiéndose totalmente mareada. Con pesadez abrió sus parpados viendo que todo a su alrededor se movía, inmediatamente después de que todo se volviera nítido recordó lo que había pasado, sin pensarlo más, corrió velozmente hacia la puerta, pero, al abrirla se encontró frente a Kuno.
—Ibas algún lado mi querida alma de tigresa.
—Eres un… —gruño con un profundo odio.
—Calma, ven te explicare todo —se encamino hacia la pequeña sala dándole la espalda, lo que Akane aprovecho para girarse en busca de algún arma que estuviera a su alcance, a su lado izquierdo diviso una pequeña mesa con un florero, tomándolo entre sus manos con rapidez.
—Si yo fuera tú, dejaría eso en su lugar —hablo sin girarse.
Akane gruño y tomando impulso lo aventó directo a su cabeza, por toda la habitación sonó el estruendo del cristal rompiéndose en mil pedazos, junto con el cuerpo de Kuno cayendo.
Lo joven Tendo corrió pasando al lado de él, pero cayo de bruces, Kuno había alcanzado a tomar su tobillo. Comenzó a patalear y jalarse con fuerza, sin embargo, aquel hombre se incorporó y ahora la tomaba de los dos pies para girar el cuerpo de la chica.
— ¡Suéltame! —grito. Inmediatamente Kuno se posiciono arriba de ella riendo con malicia, tomo las manos de Akane y las aprisiono contra el suelo.
—Debes tranquilizarte, ahora eres mía. Le ofrecía una cantidad al viejo difícil de rechazar —Akane quien seguía moviéndose con insistencia para soltarse, se detuvo—, pero, para él valías tan poco que acepto el trato por menos dinero, lo cual fue mejor para mí.
— ¿De qué hablas? ¡Eso no puede ser verdad! —grito con angustia.
—Créelo, eres muy ingenua o muy tonta, no sabes nada de cómo funciona esta zona. Que tu mamá no te enseño a no hablar con extraños.
Akane gruño, con un leve carraspeo de su garganta tomo impulso para escupirle en la cara, Kuno soltó un quejido de disgusto cerrando los ojos, aprovechando este descuido la chica pateo con su rodilla la entrepierna del hombre, tumbándolo del dolor.
—Eres una… —Akane inmediatamente salió corriendo, abrió la puerta encontrándose con un largo pasillo, miro a su izquierda y después a su derecha, no sabía a donde ir. La adrenalina la envolvía, no pensaba, ni siquiera podía razonar en nada en ese momento, sin importar que, corrió por el pasillo derecho donde más adelante encontró un cartel que indicaba la puerta hacia las escaleras, sus pasos se volvían más rápidos y su respiración más agitada, justo en ese momento fue interceptada por dos hombres, trato de retroceder pero ya era tarde, detrás de ella había otros dos hombres.
—No te rindes ¿cierto? —grito Kuno a lo lejos.
— ¡No! ¡Jamás! —respondió con furia. Con un fuerte derechazo noqueo al hombre frente a ella, los de atrás trataron de atraparla pero con una increíble velocidad se agacho y deslizando su pierna por el suelo hizo caer a los tres hombres que quedaban de pie. Kuno tan solo miraba sorprendido la escena, la chica sin perder más tiempo corrió hacia las escaleras.
— ¡Alto o lo lamentaras! —grito el hombre, haciendo caso omiso bajaba varios peldaños a la vez. Pronto llegaría a la puerta del último piso, sin perder la vista de su objetivo fue aturdida por un estruendo, lo que causo que resbalara y cayera por varios escalones.
—Agh, maldición —se quejó aun tirada en el piso. Los hombres de Kuno bajaban los escalones con rapidez, podía escuchar sus pesados pasos casi sobre ella, trato de reincorporarse y casi llegaba, estaba a un paso de la puerta, cuando esta se abrió mostrando a Kuno con una siniestra sonrisa.
Akane empuño sus manos y tenso su mandíbula soltando un ligero gruñido, detrás de ella los hombres la tomaban de los brazos, forcejeo pero a cada movimiento presionaban más.
— ¡Ayuda! —soltó un desgarrador grito.
—No te esfuerces mucho, nadie te escuchara. Llévensela —ordeno.
—No, no, suéltenme —grito. Forcejeaba y pataleaba, hacia todo lo posible por que la soltaran, pero era inútil. Los hombres la levantaron levemente del suelo llevándola de los brazos. Llegaron a la habitación tirándola a la cama, la misma donde había despertado, los hombres se retiraron entrando enseguida Kuno con una copa de vino.
—En serio que no te entiendo Akane, te saque del infierno en que vivías con Happosai y así me agradeces —dijo indignado—. Pague por ti, lo menos que puedes hacer ahora para pagármelo es que me obedezcas —Kuno se acercaba peligrosamente a ella, mientras que la chica lo miraba con odio.
—Yo no pedí nada de ti —expreso con repugnancia.
—Pero tenía que ayudarte pequeña tigresa. Sabes, yo colecciono criaturas exóticas, y tu querida eres la más hermosa —Kuno ya estaba a su lado tomándola de la mejilla—. Ahora toma esto.
— ¡No! —Akane retiro su rostro rápidamente, pero Kuno la obligo a mirarle de nuevo, con una mano sostuvo la parte de su mandíbula con fuerza y con la otra mano trataba de verter el vino en su boca.
—Aléjate —la chica trataba de retirar su rostro lo que causaba que cayera el líquido en sus ropas más que en sus labios, trataba de salir de la cama pero Kuno se las arreglaba para detenerla y tumbarla de nuevo.
—Deja de resistirte —dijo entre dientes mientras trataba con brusquedad a la joven—. ¡Basta! —la tomo por el cuello tirándola a la cama. Akane seguía pataleando, trataba de quitar la mano de Kuno de su garganta, pero no lo lograba, poco a poco comenzó a sentir que le costaba más trabajo respirar, cada vez se sentía más débil. Ahogados gemidos salía de su garganta, sus uñas se aferraban al brazo de Kuno causándole marcas muy profundas.
Antes de que fuera demasiado tarde la soltó e hizo que tomara el líquido restante. Akane tosía exasperada con total angustia, tomo su cuello en busca de alivio al dolor.
Akane Tendo era una guerrera, una mujer muy fuerte y trataba de aplicarla pero le era inútil. No quería reconocer el hecho de que un hombre fuera más fuerte que ella, que un hombre la venciera, sin embargo, esa era la realidad, ella solo era una chica y aquel era un hombre con una fuerza mayor, se sentía tan débil… tan asustada.
Pocos minutos después de haberse recuperado sintió un extraño ardor recorrer por su interior, sentía que todo se desvanecía, no solo era debilidad o cansancio, realmente no era capaz de moverse. Su corazón comenzó a latir sin refreno invadido de total terror, de repente cayo a la cama de nuevo, ahora solo podía mover sus ojos.
— ¿Qué…que me has hecho? —tartamudeaba, sus labios temblaban y sus ojos se movían con desesperación de un lado a otro.
—Es solo para que te tranquilices —con suavidad tomo su mano—, es hora que tomes todo esto con calma y te acostumbres —dijo seductoramente besando el dorso de su mano.
—Eres un infeliz… —escupió con total repulsión, poco a poco Kuno se inclinaba hacia ella quedando a escasos centímetros de su rostro, exhalando su aroma.
—Hueles muy bien Akane, mi alma de tigresa. Aunque ahora tan solo pareces un gatito —susurraba en su oído.
Akane apretaba sus labios ahogando el llanto que quería salir, sus ojos se cristalizaron escapando tan solo una lágrima. Sintió la respiración de Kuno rozando su cuello, el peso de su cuerpo casi sobre ella, ya no podía sopórtalo más, cerro sus ojos con fuerza siguiendo una lucha contra su propio cuerpo tratando de mover algún musculo pero era inútil. El roce de los labios de Tatewaki en su mejilla, era la tortura más lenta.
De pronto un estruendo resonó por toda la habitación, la joven Tendo tan solo abrió los ojos sorprendida, Kuno inmediatamente se alejó de ella incorporándose.
— ¿Por qué rayos me… —no pudo terminar cuando frente a la puerta estaba un hombre desconocido — ¿Quién te crees para interrumpir así?
—Eres un maldito —hablo lleno de furia, observándolo con odio, su entrecejo estaba fruncido y sus manos empuñadas hasta dejar sus nudillos en blanco, su mandíbula tensa y sus ojos tornados de un color azul más intenso— "Akane tú, ¿por qué? No, no puede ser" —luchaba con toda esa mezcla de sentimientos encontrados al ver a Akane en aquella cama junto a ese hombre.
—Ranma —susurro Akane al reconocer la voz, Kuno alcanzo a escucharla y sonrió.
—Claro, eres el muchacho del restaurante. Sigues pensando que mi tigresa se quedara contigo, miro lo tú mismo, si no hubieras irrumpido nos la estaríamos pasando muy… —no termino su monologo cuando Ranma lo interrumpió.
— ¡Cierra la boca! —grito, sus ojos se dirigieron de nuevo hacia la cama observando el cuerpo inmóvil de la chica.
— ¡Ranma! —grito con voz aguda— ¡Por favor ayúdame! No puedo moverme…
—No mientas mi pequeña —acerco su mano a la mejilla de la chica para acariciarla.
Ranma dio un paso hacia adelante —No la toques infeliz.
—Si no te importa, deberías retirarte —comenzó a caminar hacia Ranma quien gruñía con rabia desde sus adentros, tratando de controlarse—, tenemos algo que terminar —extendió su mano hacia la salida.
—Maldito… lo vas a pagar muy caro —sentencio, quedando ahora frente a frente, Ranma actuó con rapidez dándole un fuerte derechazo. Kuno sintió el metálico sabor del líquido rojo emergiendo de la comisura de sus labios, se limpió con el dorso de su brazo levantándose con dificultad.
—Ella te odia, no lo vez, no quiere nada contigo, prefirió irse conmigo. Y ahora solo míranos besándonos en una cama…
Lleno de ira volvió a golpearlo, su sangre corría por sus venas sintiéndose arder, le propino otro golpe que lo tiro al suelo de nuevo, Ranma se abalanzo contra el sin detener sus golpes.
Mientras que Akane aun seguía luchando para tratar de moverse, con impotencia mordió su labio inferior y pronto sintió el sabor de su propia sangre correr por su boca. Con desespero escuchaba los golpes que Ranma le daba a Kuno mientras que él solo gemía del dolor.
"¡Lo va a matar!"
Con lentitud Akane logro mover uno de sus dedos para luego aferrarse a las sabanas con todos los miembros de su mano.
— ¡Lo logre! —grito, de inmediato Ranma escucho su voz y detuvo sus golpes girando rápidamente hacia donde estaba la chica, con prisa se reincorporo yendo a su lado.
—Akane —susurro al verla luchar con todas sus fuerzas por levantarse, era como si sus manos no tuvieran las fuerzas necesarias, sus brazos temblaban hasta que logro levantar su espalda. Akane sintió la intensa mirada del joven en ella, pero, esta vez era desconocida, no era esa mirada segura y prepotente, esta vez era de total preocupación, podía ver el miedo en su mirada.
— ¿Estas bien?, dime que no te hizo nada —se acercó a ella tomándola de los hombros, su voz temblorosa era más que notable.
—Ranma gracias, gracias —Akane se encogió en el pecho de Ranma sintiendo su calor, sintiéndose protegida. Ranma la estrecho entre sus brazos, abrazándola con fuerza cuidando de no lastimarla, se sentó en la orilla de la cama posicionando a Akane sobre sus piernas para acunarla, la chica podía escuchar latir el fuerte corazón del joven, su propio corazón se encogió de dolor, aferrándose a la camisa de Ranma arrugándola en el proceso.
Ranma sintió como el cuerpo de la chica temblaba entre sus brazos, se sentía impotente al no poder hacer nada, por no haberla protegido como se debía desde que llego, aquella vez cuando la encontró en ese oscuro callejón y en sus ojos se notaba una súplica de ayuda, había sido un tonto desde un inicio. Comenzó a sentir una ligera humedad atravesando su camisa para luego escuchar un débil sollozo, inclino un poco su rostro para ver a la causante del sonido, Akane lloraba débilmente sobre su pecho, podía ver sus gruesa lagrimas recorriendo el camino desde sus ojos hasta topar con su camisa roja.
Los minutos siguieron pasando y poco a poco Akane se iba calmando hasta silenciar sus sollozos y dejar de templar, con suavidad Ranma limpio el rastro de lágrimas con su pulgar, por fin había cedido a su cansancio quedando en un profundo sueño.
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Akane sintió como su cuerpo era agitado con lentitud —Akane —escucho un susurro entre sueños, con pesadez abrió los ojos, pero como si le cayera un balde de agua fría entro a la realidad recordando los recientes sucesos, abrió su ojos desmesuradamente apartándose con rapidez de Ranma, empujándolo con fuerza, la brusquedad de sus movimientos fue tal que ambos cayeron de la cama.
—Akane, tranquila soy yo —grito Ranma desde el otro lado de la cama, con lentitud se levantó para mirar a una Akane paralizada aun en el suelo, siguió su mirada para ver qué era lo que la tenía así, la chica observaba el cuerpo de Kuno aun tendido en la alfombra cubierto de sangre y golpes en el rostro.
Soltó un largo suspiro tras entender su reacción—Tenemos que irnos —Ranma se acercó a ella tomándola del brazo para ayudarla a levantarse, la joven Tendo tan solo lo miraba aturdida —. Vamos rápido —la tomo de la mano casi jalándola. Akane aun podía sentir sus piernas dormidas por la sustancia consumida, incluso sus rodillas flaqueaban ante la debilidad, si no fuera porque Ranma la guiaba con prisa su pasos serían más lentos ante su conmoción.
— ¿Qué le sucedió a los demás hombres? Eran muchos —murmuro, sin embargo, el chico no contesto, no fue necesario, delante de ellos mientras caminaban por el pasillo se encontraron con los cuerpos de varios hombres tirados y mal heridos; todo se encontraba en total silencio. Llegaron al lobby y la situación era la misma, los hombres con los que antes Akane había peleado yacían inconscientes.
— ¿Qué sucedió? —sorprendida miro a Ranma quien iba delante de ella sin detenerse o siquiera voltear a verla —. "¿El hizo esto?" —pensó, bajo la mirada y observo como su mano era tomada con fuerza por la de Ranma captando como sus nudillos estaban totalmente teñidos de rojo.
Ya fuera del hotel Akane miro a su alrededor, todo estaba vacío, nadie transitaba por la calle — ¿Qué hora es? —pregunto.
Ranma se detuvo y giro a verla por primera vez en todo el camino —No lo sé.
Unos segundos después un auto negro se detuvo frente a ellos— Sube —abrió la puerta extendiendo su brazo hacia el interior.
Akane lo miraba con extrañeza, jamás sabía que estaba pasando solo era guiada y obligada a seguir órdenes.
—Confía en mí.
—Lo he hecho y no me ha servido de nada —se cruzó de brazos mirándolo con dureza.
—Esta vez es diferente —se limitaba a pequeñas frases.
—Siempre es diferente, siempre me lastiman de formas diferentes ¿Qué será esta vez? ¡Eh! —cada palabra la decía con más firmeza.
—A caso no te he demostrado lo que estoy dispuesto hacer por ti, por que no te hagan daño —decía molesto apuntando hacia el interior del hotel.
— ¡Pues no lo parece! —grito con voz quebrantada.
—Entonces tendrás que averiguarlo —con brusquedad la sujeto de la muñeca para atraerla a él y levantarla entre sus brazos, adentrándose con rapidez al auto cerrando la puerta tras de sí.
—No, no ¡suéltame! —gruño. De repente un hombre impacto con un fuerte golpe la ventana del auto.
—Me las van a pagar ¡Malditos! —grito Kuno, su rostro totalmente golpeado y ensangrentado era irreconocible para Akane.
—Vámonos —ordeno Ranma al chofer. La chica había quedado en silencio después del terror que sintió al ver al hombre.
—Lo siento, no hubiera querido que fuera de esta forma tan obligada pero ya venía detrás de ti —explico el joven sin soltarla—. Ahora ponte cómoda será una largo viaje.
Akane lo miro confundida, tarde se dio cuenta de la proximidad de sus rostros, rápidamente sus mejillas se tiñeron de un ligero rojo al sentir su fija mirada en ella y su comprometedora posición, de prisa se apartó de él sentándose en su asiento.
—Y ahora ¿A dónde me llevas? —le dijo sin mirarlo.
—Ya verás —sonrió de medio lado, la chica solo lo miro haciendo una mueca de disgusto. Recargo su cabeza en la ventana con cansancio mirando hacia el exterior, hasta que volvió a caer en un sueño.
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Al cabo de un par de horas el auto se detuvo en un pequeño vecindario, era más que evidente que ya no estaban en Kabukicho.
—Akane, despierta —murmuro meciendo el hombro de la chica, despertando con sobresalto, su respiración se volvió agitada y miraba a todos lados con desesperación, hasta que se encontró con el rostro de Ranma.
—Está bien, hemos llegado —menciono para tranquilizarla, bajando en seguida del auto.
La joven lo miraba con perspicacia hasta perderlo de vista, totalmente extrañada giro para ver por la ventana.
— ¿Qué es esto? —con rapidez abrió la puerta e imitando a Ranma salió.
"Este lugar, yo… lo conozco", pensaba con angustia.
—Así que aquí vives —escucho mencionar a Ranma, quien estaba del otro lado del auto—. 'Dojo Tendo' ya veo porque golpeas tan duro.
Al escucharlo la joven Tendo volteo inmediatamente encontrándose frente a una enorme casa rodeada por un muro de concreto y un gran portón, a su lado el tablero donde con perfecta caligrafía daba la bienvenida al Dojo Tendo.
—Es mi hogar —murmuro con voz temblorosa, en su garganta se había formado un grueso nudo que no la dejaba hablar, sus ojos se ahogaron en lágrimas hasta desbordar el límite de su pestañas inferiores cayendo gruesas lagrimas salinas hasta el contorno de su mandíbula.
Ranma la miraba con una leve sonrisa en su rostro, hasta que su corazón se oprimió y cambio a tener una expresión de aflicción. Sin bajar la guardia miro la oscuridad de las calles a su alrededor para después volver la vista a ella.
—No piensas entrar —dijo sonriendo. Akane lo miro con sus grandes ojos café aun estática, mordió su labio inferior e inmediatamente corrió hacia el gran portón de madera golpeándolo fuertemente con sus puños. Su corazón latía desembocado, su respiración estaba tan agitada que sentía que el oxígeno que inhalaba no era suficiente, el nudo en su garganta aún estaba presente, trato de tragarlo pero no se deshacía.
— ¡Kasumi! —intento gritar, su voz sonaba apagada y su seca garganta no ayudaba en nada— ¡He vuelto!
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Continuara…
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Notas de autora:
Hola lectores de Fanfiction, ¿cómo están? Solo quería decir que: Muchas gracias por sus comentarios en los capítulos anteriores, realmente lo agradezco mucho, son un incentivo más para continuar y darle fin a este fanfic; varias veces he pensado en eliminarlo porque no tengo las ideas claras de como continuar, pero después, recuerdo sus comentarios y me digo a mi misma que tengo que darle un final, creo que así debe ser y así poder aprender del resultado.
Espero que les haya gustado este capítulo y si es así, o, no (que también puede suceder), agradecería y ayudaría que den sus comentarios. Gracias.
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Sin más por el momento, me despido.
