Sonreí sin querer.
-Eso es egoísta y muy estúpido Jacob Black-Toqué su mano.
-A veces, suenas como tu madre.
Bufé.
-No puedo imaginar ver morir a todos los que amas, es sólo lo eso, siento el drama.
-No sientas nada.
Los esponjosos bordes de las nubes llenaron mis ojos de nuevo y me concentré en el tacto que me proporcionaban sus manos, casi no lo podía creer. Era sublime. Sentir ese cosquilleo cuando nuestras pieles hacían contacto, las casi imperceptibles líneas de sus manos chocando contra las mías. Él me hacía necesitar respirar.
-Es increíble-Jacob me miró-Es como ver una película, veo a través de tus ojos...-Suspiró, fascinado- Hay muchos detalles.
Lo miré, y me concentré en sus hermosos ojos, las líneas, los detalles, el latir acompasado de su corazón, el melódico sonido de su respiración. Era perfecto.
Y era todo mío.
Observé los ángulos que dibujaba su quijada, observé los medios círculos al lado de su nariz, su cabello y el hermoso color cálido de su piel; su pecho moverse y, como de repente, los rayos del sol golpeando mi piel hacían que los diamantes se reflejaran en la suya.
-Me veo diferente.
Este eres tu Jake-Apreté su mano y sentí que la inmensa adoración que sentía por él atravesaba mis dedos-así te ves, eres perfecto.
Giró el cuerpo, y yo giré el mío. Nos encontramos cara a cara a sólo unos milímetros uno del otro, me acerqué con sumo cuidado de no soltar su mano.
-No pierdas detalle.
-No lo haré, debo de admitir, que las cosas vistas a través de los ojos de un vampiro son mucho más... interesantes.
Su corazón se aceleró... quizá de estar tan concentrada en las propias reacciones de mi cuerpo no noté as reacciones del suyo antes. Exhalé aire y sus pupilas se fijaron en mi, me pude ver reflejada en ellas. Su mano toco mi mejilla y yo quité un poco más de espacio entre nosotros; sentí su pecho contra el mío, acoplé mis caderas a las suyas.
-Renesmeé... no... no hagas eso. Jugar con las reacciones corporales de las personas no es amable... y puede ser peligroso... si soy yo.-Esbozó una sonrisa de lado, tratando de parecer despreocupado, pero yo podía leer su cara, trataba de disfrazar sus nervios con ego... pero sus ojos no lo lograban del todo.
Me adentré en su mirada, y sentía cada vez más fuerte su respiración y el frenético latido de su corazón... su sangre corría a toda velocidad por sus venas, casi tentándome a tomar un sorbo. Era increíble. Un sentimiento de excitación me invadió de pies a cabeza, su olor, aquel sonido expectante y su misma presencia formaban nubes en mi cabeza que nublaban mi sentido común. Estampé mis labios contra su cuello y acaricié su piel con mi lengua, mis brazos se colaron a su espalda y en aquel momento de locura arañé su piel con una pasión lasciva.
-Por Dios, Ness.- Encarame mis caderas a las suyas con más fuerza y sentí como poco a poco algo comenzaba abultarse en su entrepierna. Solté un sonido casi desconocido... el lo acompaño después. Chupé la piel de su cuello, y dibujé con mi lengua un camino por sus venas; es casi como si pudiera saborearlo.
-Jacob eres mío- suspiré sobre su piel sin poder luchar contra el ardor que invadía mi cuerpo.
-Demonios, si.- Sus dedos se deslizaron con maestría bajo mi ropa y la quemazón aumento considerablemente; apreté mis uñas contra su espalda... Siéntelo todo Jake, embriagarte de placer conmigo.
-Renesmeé es suficiente, no aquí, no ahora.
Santo cielo.
-Dios mío Jacob, perdóname.- Vi mis manos ensangrentadas y su cuello mordisqueado-Soy un animal... un monstruo.
El aire salió a borbotones de mis pulmones y mis ojos estaban bien abiertos. Las manos comenzaron a temblarme y un horripilante deseo de lamer su sangre me llenó de pies a cabeza.
-Tranquila, no es nada, ya cerró.
-No es eso-Sentí a mis ojos salir de sus órbitas-Esto nunca había pasado, esto no debió pasar.
-Es pasión, es deseo... Renesmeé, está bien, eso le pasa incluso a los humanos.
Miré su ropa rasgada y llena de sangre una vez más; la mía también tenía manchones... ¿Cómo voy a escapar de esto?
-Hey, mírame-Tomó mi cara entre sus manos y dirigió mi mirada a sus ojos- Yo estoy bien. ¿Tú estás bien?
-No Jacob, te quiero de una manera no sana y... y me volví loca, esto no está para nada bien.
- ¿Que sientes? ¿Que tienes?
-Necesitamos... necesito limpiarme... necesito ropa y... y necesitas ropa y... necesitamos ir a donde no estemos solos.
Seguramente mi cuerpo estaba cambiando, sentía como si mi forma de pensar hubiera pasado ya a ser la de una joven adulta... mis pensamientos dejaron de ser aniñados y sosos, ahora pensaba en otras cosas... la adolescencia y los cambios hormonales y físicos son muy difíciles para cualquiera... a mí, estos cambios me sacudían y me golpeaban de un minuto a otro... ahora sólo quería a Jacob, un ardiente y dañino deseo por él me invadía, su voz, su sangre, sus manos... deseaba con desesperación tener algo suyo dentro de mi cuerpo... y por Dios, no sabía que parte.
