Waaaaa! lo he terminado! por fin! -llora de emoción-
Antes que nada, pido disculpas por la tardanza. Estuve de viaje y recién regrese la semana pasada. En si nunca fue mi intención tardarme tanto con este capitulo, que de por si, fue el que MAS problemas y frustraciones me trajo XD
No los hago esperar mas :3 lean tranquilos n-n miren que el capitulo quedo algo largo XD (en si es el mas largo de los 10)
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Destinos Diferentes, Casi un Mismo Final
-FINAL-
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-No… No puede ser… ¡Mis diseños están arruinados!-
Un grito forrado de un indescriptible horror alcanzo los oídos de los presentes, dirigieron su vista hasta a donde había provenido y se encontraron con el polaco de rodillas haciendo tal drama como si se encontrase en una novela…no… hasta incluso peor.
-¿A qué…?- instantáneamente, sus miradas se desplazaron hasta sus ropas: sucias, rotas y hasta incluso machadas de su propia sangre o la de alguien más. Eso fue suficiente para que comprobaran la desesperación del rubio, que era muy delicado con todas sus creaciones, pero en si no le culpaban.
-Hombre…. Míralo así- Derya se llego hasta él y coloco una mano en su hombro, dejo el drama a un lado y la miro- Podrás hacernos unas nuevas ¡tendrás mucho trabajo!- el rubio se quedo ahí como si nada en completo silencio durante unos segundos.
-¡Perfecto! Voy a necesitar muchas más telas y…- se levanto dando un saldo para nada varonil, a ninguno le importo, ya conocían de sobra al rubio. Salió corriendo de donde estaba dirigiéndose hacia su lugar de trabajo con mucho más ánimo y energía ¡estaba tan feliz! Y justo en ese momento se sentía inspirando, estaba hecho que todo lo que estaba por hacer iba a ser simplemente fabuloso.
Los presentes, o cabe decir que la gran mayoría, rieron ante tal escena. Fue en ese momento que se dieron cuenta que todo estaba volviendo a la normalidad y que la tensión estaba bajando considerablemente, solo faltaba…
-Es extraño…- Alice, que se hallaba un poco alejada del grupo, mordió su labio inferior extrañada por los últimos acontecimientos en las que fueron envueltos, y no era la única.
Habían logrado salir del supuesto templo de una manera muy fácil e inimaginable. El chico que se hizo llamar un guardián que se encontraba sentado frente a una amplia mesa, que hizo aparecer como por arte de magia, se levanto como si nada y desapareció de la vista de todos. No desaprovecharon esa oportunidad y salieron del lugar regresando al barco del capitán Kirkland sin ningún problema e interrupción. El detalle en esos momentos era… que no tenían ninguna noticia de Arthur y Kiku…
Ambas tripulaciones seguían juntas esperando tal noticia y rogando a todo los cielos que apareciesen rápido para así poder irse de una vez por todas de esa isla que tantos problemas les causo… pero que al mismo tiempo… si lo pensaban mejor… produjo una especie de milagro en ellos, realmente ya no eran la misma persona que había llegado en busca de algo, o en dado caso, de alguien.
-¿Quién dio permiso de hacer una reunión en mi barco?- frente a ellos se encontraban, con sus ropas incluso más maltratadas que las suyas y que gracias al cielo Feliks no alcanzo a ver porque era incluso hasta capaz de desmayarse ahí mismo, con expresión cansada y al mismo tiempo feliz en sus rostros el mismísimo capitán y dueño del barco acompañado de su ahora inseparable samurái mirándolos felices y orgullosos de que todos se encontrasen bien.
-¡Arthur! ¡Kiku!-
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-¡Nos vamos!- gritaron al un silabo Alfred y Michael poniendo en marcha al barco en dirección a Londres, Inglaterra como lo habían acordado conjunto al resto de la tripulación y su capitán hace unas horas atrás luego de haber escuchado todo lo que tenían para contarles el rubio y el peli negro, obviando una cosa bastante importante. Dieron a conocer lo que hicieron al final con la piedra, cosa que no le simpatizo mucho a Alice, estaba molesta porque después de tanto decidieron prácticamente botarla pero al fin al cabo ya no podía hacer nada contra eso.
En la cubierta del barco había mucho movimiento, muchos iban y venían preparando lo esencial para su viaje, para lo que sería su último viaje en ese barco. Alzaban las velas, verificaban si sus municiones eran suficientes, estudiaban el sentido del viento y su intensidad, esas y muchas cosas más eran las tareas que se cumplían en ese momento.
-Los echare de menos…- Tino, una vez que termino con lo que se le había encargado, miraba el barco, muy parecido en el que estaba parado, alejarse cada vez mas. El barco de capitán Fernández había zarpado primero que ellos una vez que todo estuvo hecho y claro, pero esta vez iba con dos pasajeros extras: Matthew y Lovino- Aunque… era de esperarse… no podría imaginarme a mí mismo sin Berwald- sonrió y con eso se retiro de donde estaba con la idea de que tal vez Feliks necesitase ayuda.
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Sostenía su mano fuertemente con la esperanza de que no se fuese de su lado, no otra vez. Se dio cuenta que le hablaba explicándole una serie de cosas que no lograba entender, estaba demasiado ocupado saboreando la felicidad que probaba en esos momentos y al mismo tiempo…. Tenía miedo que el sabor se extinguiera.
-¿Me estas escuchado Matt?- le pregunto al notar el rubio ido y como no prestaba atención a lo que decía.
-Y-yo… no, lo siento- se siento descubierto y bajo la mirada disculpándose en el proceso. El prusiano se extraño, había estado actuando de esa manera desde que le invito a irse con él a explorar y conocer todos aquellos lugares que no habían tenido la oportunidad de ver, desde los más antiguos hasta los más modernos-Es solo que… todo esto es demasiado bueno para ser verdad- no pudo evitar sonrojarse, se sentía tan avergonzado por decirle aquellas palabras.
Gilbert no dijo nada simplemente le dedico una sonrisa cariñosa y le abrazo con toda la delicadeza expresándole con ese abrazo que todo era verdad, estaba con él y por lo tanto no iba a alejarse. Si el destino iba en su contra, hará hasta lo imposible por desafiarlo porque no iba a permitir que lo separasen del canadiense…
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-¿¡Que se supone que vamos a comer!?-
Fue en ese preciso momento que todos, sin ninguna excepción, se dieron cuenta de ese minúsculo detalle. Lovino no estaba ya con ellos y eso solo significaba una cosa… no tendrían que comer. Básicamente el italiano sureño era el único que sabía cocinar, no por nada era el mejor y único cocinero de la tripulación, casi que solo él podía proporcionar comida lo suficientemente deliciosa y provocativa.
-No hay problema, yo lo hare- Alice tomo uno de los cucharones lista para ponerse a cocinar. Alfred, que estaba junto a ella en la amplia cocina, chillo y se lo arrebato de la mano inmediatamente. Ninguno de los Kirkland sabia cocinar y prefería mil veces morirse de hambre antes de comer algo preparado por alguno de los dos… y eso no sería exagerar, según él.
-Si quieren…- ambos voltearon a ver al japonés que recién entraba a la cocina- Yo podría hacer algo- les dijo con un deje de pena, no sabía el cómo le iban a responder. El rubio no lo pensó dos veces y le entrego el cucharon en señal de que la cocina era toda suya. Alice bufo molesta con el americano ¡no era la primera vez que le rechazaba algo hecho por ella! Bueno… ni dejo si quiera que lo hiciera. El peli negro se dio cuenta de eso y le propuso que le ayudara, en si iba a ser algo difícil preparar comida para toda la tripulación cuando estaba acostumbrado a solo cocinarse para él.
Al rato, Tino y Derya, que se pasearon por ahí por mera casualidad, se les unieron para que juntos lograsen terminar mucho más rápido, se morían de hambre.
Kiku sugirió preparar algo típico y sencillo de su país, básicamente porque no conocía otro tipo de cocina, a lo que los demás estuvieron de acuerdo, señalando que estaban dispuestos a seguir sus instrucciones.
Después de arduo trabajo, equivocaciones, desastres, risas y demás lograron concluir con algo, que nadie supo identificar, muy apetecible pesando que si se veía así debía saber muy bien.
Tomos comían en la amplia mesa disfrutando de la comida, realmente estaba deliciosa, en ningún momento se les paso por la mente de que el japonés cocinase tan bien. Kiku recién empezaba con su comida, al mismo tiempo que era alabado y felicitado por lo que había hecho, detallaba a cada uno de los presentes él como algunos reían y otros comían en silencio. Dejo de comer y noto algo, Arthur no estaba con ellos, es más, no lo había visto desde aquel acuerdo de irse a Londres que después de aquello se había encerrado en su camarote.
Se sintió algo extraño por un momento, pensó que las cosas iban a cambiar luego de todo lo que les sucedió en la isla, pero no ha sido así. Que lo iba a por lo menos ver más seguido y poder pasar tiempo con él, tenerlo cerca. Movió levemente su cabeza para alejar esos pensamientos que nunca creyó imaginarse, se sentía un tonto en pensar en cosas como esa, que de mentira no tenían nada.
-Kiku- una vez que alcanzo a terminar con su comida, se le acerco Tino que justo llevaba entre sus manos una bandeja con una ración de comida especialmente para una persona- El capitán no ha salido de su camarote y dudo que lo haga ¿podrías llevarle esto?- pregunto.
-Claro- tomo la bandeja sin pensarlo dos veces, se sintió animado.
-A Arthur le hará feliz saber que tú lo preparaste- agrego Alice desde una de las puntas de la mesa mientras recogía los platos ya sucios. Derya, que la ayudaba en esa tarea, solo dijo que era cierto.
No dijo nada más y comenzó a alejarse de la cocina, con una pequeña y apenas visible sonrisa en el rostro…
Llego a su destino y toco la puerta. No recibió respuesta y volvió hacerlo algo incrédulo. Fue ahí que escucho la voz del rubio indicándole que podía pasar. Así lo hizo y una vez adentro lo encontró rodeado de muchos papeles al mismo tiempo que los revisaba y hacia unas anotaciones, no dándose cuenta de quien precisamente había entrado a su camarote.
-Le traje algo de comer…- le dijo algo curioso al encontrarlo de esa manera aun parado cerca de la puerta. El tema de la piedra ya había acabado, entonces ¿Qué tanto estaba haciendo?
El pirata levanto la mirada y se encontró con el japonés sosteniendo una bandeja. Inmediatamente dejo todo lo que hacía y se acerco a él.
-Es bueno verte Kiku… Muchas gracias- le sonrió notando su intención al mismo tiempo que tomaba la bandeja y volvía a su asiento dispuesto comenzar a comer, el tiempo se le había ido y justo al ver la comida que le habían llevado le abrió el apetito.
-No es nada- estaba por retirarse pero la voz del rubio lo detuvo.
-¡Espera! ¿Estas… ocupado?- al notar las intenciones del mas bajo lo detuvo, no quería que se fuera, no aun. Quería que lo acompañase aunque pareciera un pensamiento egoísta.
-Bueno….- desvió la mirada pensando que tenía que ir ayudar a los demás a limpiar la cocina, realmente habían dejado un desastre allá.
-Quédate un rato- le propuso sin aun si quiera probar un bocado de su plato. El japonés asintió a los segundos para su felicidad y le indico que podía sentare en la silla que estaba cerca a la suya.
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-¿La hiciste tu?- pestaño un par de veces al enterarse de que aquella delicia que había comido la preparo el peli negro- Vaya… cocinas realmente bien- retiro la bandeja de su escritorio y la coloco en otro lugar.
-Así es Arthur-san- asintió a su pregunta y se sintió algo apenado por el alago, aunque ya el resto de la tripulación lo había hecho, pero con el rubio se sentía más que especial.
-Arthur, llámame Arthur- y ahí estaba otra vez, insistiendo en que dejase el formalismo a un lado y lo llamara por su nombre. Le estaba costando un poco… aunque admitía que adoraba como decía su nombre, con aquel acento japonés que cada día le gustaba más.
-Lo siento, la costumbre- le disculpo, el ingles no insistió mas en el tema.
El japonés veía los movimientos del pirata que volvió a su quehacer. Se sentía, por decirlo… raro, no era la primera vez que pasaba rato a solas con el oji esmeralda entonces ¿Por qué? Además, no sabía si quiera como entablar un tema de conversación, antes solían hablar casi todo el tiempo solo sobre la piedra.
- Perdona… perdona que haya estado tan distante- escucho luego de un corto silencio acabando con su búsqueda de algún tema para conversar. Apenas y el rubio se dio cuenta de ese detalle y sintió que si no se disculpaba y hacía referencia a eso no iba a estar tranquilo.
-¿A qué se refiere?- pregunto realmente no entendiendo el porqué de sus palabras.
-Se supone que tengo que pasar más tiempo contigo, pero no, aquí ando envuelto en papeles y mas papeles- rio nervioso- B-bueno, realmente no sé qué es lo hacen las parejas y eso- no pudo evitar que un sonrojo apareciera en sus mejillas al mencionar aquello, a pesar de todo, aun no había asimilado por completo la situación- ¿Qué es tan gracioso?- el japonés frente a el rio levemente, no con burla ni nada por el estilo, su risa mostraba felicidad haciéndolo sentir conforme.
-Nada… es solo que… no importa- desvió la mirada. Esas palabras le habían parecido tan… tan agradables a sus oídos e incluso su corazón había dado un giro agradable ante eso.
El ingles se quedo ahí sin saber que decir pensando que había dicho algo malo, algo que había incomodado o molestado al peli negro. Pero al mirar fijamente sus ojos café se dio cuenta de que no fue así… poseían ese brillo que lo habían enamorado y aun lo seguían haciendo. Se dio cuenta que eso no tenía importancia, tenía que recuperar el tiempo perdido, aunque fuese muy corto.
Aprovecho el momento para comentarle al peli negro todo lo que tenía planeado y lo que realmente hacia con aquella cantidad de hojas y manuscritos. El samurái lo escuchaba atentamente bastante sorprendido por aquella idea, bastante buena a decir verdad.
-… Pensaba que iba a ser más fácil, pero al ritmo que voy creo que no será así y tengo que tener todo listo antes de llegar a Londres- concluyo con pose pensativa, aunque no se arrepentía de lo que estaba haciendo, es más, era lo menos que podía hacer. Claro, por ningún motivo había mencionado su idea más importante.
-Si quiere… yo podría ayudarlo- los ojos esmeraldas del mayor se iluminaron ¡eso sería de gran ayuda! Y así… así podría concluir más rápido y pasar tiempo con el peli negro. Aunque si lo pensaba bien, si lo ayudaba de igual manera estaría pasando ese tiempo que ambos, inconscientemente, deseaban.
-Está bien, manos a la obra- anuncio dándole un par de papeles y explicándole detalladamente lo que buscaba con ellos. Kiku hacia las cosas tal y como se lo indicaban con mucha concentración.
Mientras trabajaban, aprovechaban para conversar, de nada en específico a decir verdad, solo comentaban lo que se les ocurría. Ese tiempo ayudo para que se conocieran un poco más; momentos de la infancia, familia, gustos, entre otros…
Llego un momento en donde el cansancio se marcaba cada vez más en sus rostros, y como no, si ya tenían aproximadamente tres horas en eso.
-Deberías ir a descansar, ya es tarde- le sugirió al menor al notar cómo se tallaba lo ojos pareciéndose a un niño pequeño, realmente adorable.
-Lo mismo digo -
-Yo puedo aguantar un poco más, ve a dormir- y así continúo con lo que hacía. "Si gustas, puedes utilizar mi cama" pensó logrando que detuviera todas sus acciones ¿Qué clase de pensamiento era ese? Lo podría hasta haber dicho en voz alta, gracias a todos los cielos y no fue así. Se sintió vulnerable y hasta algo pervertido, aunque en realidad… eso no le molestaría.
-Debería ir a dormir usted también… mañana podríamos continuar, aun falta bastante tiempo para que lleguemos a Londres- la voz un tanto preocupada e insistente del japonés capto su atención.
Tenía razón, nada iban a lograr si seguían y en si les hacía falta un buen descanso ¡No habían descansado lo suficiente desde que habían llegado de la isla! Estaban más que exhaustos y sin mencionar que apenas era la primera noche de viaje. Sus ojos esmeraldas se instalaron en los café de su acompañante, tenía una idea… bueno, aun faltaba que el otro aceptase pero no perdía nada con intentar ¿O sí?
-Solo con una condición…- le dijo un tanto juguetón, el japonés se quedo en silencio esperando a que continuara- De que te quedes… mi cama es lo suficientemente grande para los dos- al fin y al cabo le dijo lo que pensó, pero con otras palabras sin poder evitar que un leve pero muy leve sonrojo apareciera en sus mejillas, cosa que el otro noto gracias a la luz de las lámparas que marcaban sus rostros.
Kiku no sabía cómo reaccionar ni mucho menos que decir ante eso. Pero todo cambio cuando decidió serle fiel a su corazón. Le sonrió mientras se sonrojaba también.
-E-está bien…- el pirata quedo petrificado ¿le estaba diciendo que si? En ese momento no podía describir ese sentimiento de felicidad que lleno todo su ser- Tu como siempre saliéndote con la tuya- agrego buscando sentirse mas cómodo soltando una risita, una risita tierna a los ojos de un ingles que no se había percatado de la falta de formalidad.
Últimamente se le había hecho muy difícil decirle que no, no podía negarse ante la mirada que le dedicaba ese pirata, mirada que sentía que solo la tenía para él y nadie más... Cosa que era completamente cierto.
-¿Qué tiene de malo?- sonrió con sorna- Soy un pirata y de esos que siempre obtienen lo que quieren- entrecerró los ojos con un orgullo que iba sujeto a la sonrisa boba que se dibujo en sus labios hace unos momentos.
-Oyasuminasai- Arthur abrió sus ojos por completo, y hasta un poco más, al notar al japonés ya instalado en la cama y no solo eso…
- ¿Eh? ¡Oye! Ese es mi lado favorito ¡Tramposo!- lo dijo con una molestia claramente fingida, disfrutando del momento. En realidad eso no le importaba, daba igual en qué lado iba a dormir, lo único que quería era dormir junto a la persona que amaba.
-Nunca dijo nada sobre eso, muy tarde- rio, pero con una risa que hacía mucho tiempo no utilizaba ¿tanto así cambio su vida el ingles? Claro que si, así y hasta incluso mucho más y eso se notaba en sus expresiones, su manera de hablar, todo.
-Solo porque soy un caballero te lo cedo…- dio prácticamente perdida la batalla, aunque nunca había sido una. Se saco las botas pesadas que llevaba puestas y sin esperar más se llego hasta el lado que injustamente, según él, le toco.
Una vez que ambos estuvieron listos para dormir, sus miradas se cruzaron. Era la primera vez que iban a dormir tan cerca y esperaban que además de esa tuvieran muchas más.
-Espero y no terminar en el suelo…- recordó de pronto, el de la mirada café no comprendió en ese instante- Cuando Alice y yo éramos pequeños existían veces en la cual dormía con ella, esas veces en las que ella no podía dormir o tenía una pesadilla- la mirada del ingles se vio perdida, divagando en el recuerdo- Pero cada vez que eso pasaba, siempre despertaba en el suelo a la mañana siguiente- rio al mismo tiempo que se acomodaba en la cama para estar mas cómodo. Kiku no hizo más que acompañarlo en su risa- Y… para asegurarme que eso no pase hoy…- sin esperar más, se llego hasta él y lo envolvió con sus brazos siendo capaz de aspirar el suave aroma que desprendía. Beso sus cabellos azabaches y cerró los ojos siendo imitado por el otro.
Kiku no se resistió, al contrario, se dejo llevar. No tenía ninguna intención de soltarse, se sentía cómodo y a gusto ¿quien en su sano juicio quisiera desprenderse de la comodidad? Ninguno de los seres vivos, y el no era la excepción. No pudo evitar que un suave y audible suspiro escapara de sus labios para que estos luego se curvaran en una sonrisa llena de felicidad. No le molestaría para nada sentirse así de por vida.
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Esa misma noche, Lukas caminaba prácticamente en círculos en su habitación, en donde sus compañeros estaban más que dormidos. No podía dormir, las palabras del danés resonaban en su cabeza una y otra vez…
"Es hora de que me vaya, pero no creas que me voy a olvidar de ti. Si nos volvemos a encontrar solo significara que estas destinado a estar junto al rey"
-¿Rey? Será estúpido…- dejo de caminar y se sentó en su cama correspondiente que produjo un pequeño crujido al sentir su peso. Se quedo ahí durante un rato buscando si el sueño se dignaba en aparecer, hasta que decidió acostarse y taparse con las cobijas, ya no quería pensar más en eso ¡le estaba hartando! Pero… de cierta manera, lo cual ni supo como rayos pudo haber pasado, Soren le había caído bien aunque fuese un completo pesado. Le costaba un poco sacar su imagen de la cabeza, por cualquier tontería ya lo recordaba…
Puede… que en el fondo desee que ese encuentro llegase rápido, tal vez… solo tal vez, no sería mala idea el estar junto a él…
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-Arthur ¿Cuánto tiempo más vas a…?-
Alice al notar que su hermano seguía dormido, decidió ir a despertarlo, a patadas si era necesario. Con ese pensamiento se dirigió al camarote de su gemelo encontrándose con una agradable sorpresa…
Frente a sus ojos y sobre la amplia cama descasaba el cuerpo de su hermano, y no estaba solo, este abrazaba dulcemente al cuerpo del japonés. Ambos dormían placenteramente y no lograron darse cuenta de la presencia de la rubia.
-Con que se lo tenían buen guardadito…- sonrió ampliamente. Decidió no hacer ruido alguno y se retiro cerrando la puerta suavemente para no despertarlos, luego los encararía.
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Abrió los ojos y lo primero que estos presenciaron fue el rostro del ingles dormir tranquilamente. Nunca lo había visto dormir tan de cerca, y ahora que pensaba, era la primera vez que lo veía a esa distancia tan cercana. Poso una de sus manos en su mejilla buscando memorizar sus fracciones que a pesar de ser un pirata y además eran delicadas ¿curioso verdad? Definitivamente el haber conocido a Arthur Kirkland produjo que cambiara por completo el concepto que tenia sobre un pirata, el era prácticamente todo lo contrario a lo que esperaba. Bueno, una vez su hermano le dijo que existían muchos tipos de piratas, pero estaba seguro que el que tenía en frente era único, era especial.
Poco a poco fue abriendo los ojos con una pereza marcada en ellos y lo vio, vio al japonés que le sonreía de a poco logrando que se le contagiara la sonrisa. Sin previo aviso deposito un corto beso en sus labios deseándole un buen día.
-Ohayo…-
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-¿Por qué nos miran así?-
Arthur y Kiku fueron en dirección al comedor para desayunar. Pero se encontraron con las miradas acusadoras de la gran mayoría de la tripulación. Ambos se miraron buscando la respuesta ante esas miradas ¿acaso paso algo?
-Vaya Arthur…- susurro Alfred aguantando la risita que buscaba salir. Los dos arquearon una ceja, dudosos.
-Hay algo que no nos contaron ¿verdad?- Alice aclaro su garganta mientras se encontraba sentada de brazos cruzados. No estaba molesta, simplemente todo le entretenía mucho, ya quería escuchar a su hermano contarle tal cosa.
Volvieron a mirarse ¿A qué se refería…?
-Tipo, como que el amor está en todas partes- suspiro soñadoramente el polaco. Fue ahí que se dieron cuenta y con un muy notable sonrojo apartaron su mirada del otro, ya entendieron a que se refería.
-¿Cómo…?- fue lo único que salió de los labios del rubio. Rayos, estaba muy avergonzado, nunca le había pasado algo parecido en su vida.
Michael y Alfred los tomaron a cada uno del brazo y los sentaron animándolos a contarles. No tuvieron otra opción y con eso relataron aquella parte que habían dejado a un lado en un principio, claro, sin dar ciertos detalles.
Realmente su intención no fue ocultarlo, simplemente no vieron la oportunidad de contarlo y ya. Pero ahora que los demás lo sabían e incluso estaban hasta muy contentos por ello sintieron un peso menos encima.
-Yo ya sabía que todo el odio de un principio iba a acabar así- Alice los miraba orgullosa y muy satisfecha por su hallazgo- Se feliz hermano-
-No hace falta que lo digas- la miro decidido- Lo seremos- miro a Kiku que solo asintió, feliz.
-¡Me alegro mucho de que seas tú Kiku! No pude haber pedido un cuñado mejor- tomo ambas manos del japonés. Con eso comprendió que tenía la "aprobación" de la chica.
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-Definitivamente ¡NO!-
-¿Why?-
-Porque yo lo digo-
Luego de unos días (¿o ya había pasado una semana?) en donde aquella noticia del capitán y el samurái había llegado a los oídos de toda la tripulación, se vivía una pequeña situación problemática en el barco…
-No te estoy pidiendo permiso, te estoy avisando nada más- Alice curvo los labios en una mueca de molestia, su hermano no era nadie para interferir con su decisión.
-No me interesa, es mi última palabra- desvió la mirada y se dio media vuelta, para él era el fin de la discusión.
-¡Idiota!- le grito a vivo pulmón. Salió de la habitación dando un portazo que incluso hizo vibrar al piso de madera. Arthur no hizo caso a eso con la simple idea de que solo se trataba de una rabieta suya.
-Escúchame Arthur…- la voz seria de Alfred, que siempre estuvo ahí desde un principio, rompió con el silencio pesado- Ponte en mi lugar…- el oji esmeralda no entendió ¿Qué intentaba decir con eso? A no ser que…- Si fueras tu el que estuviera pidiendo el permiso del hermano de Kiku para que este se fuera contigo ¿Cómo te sentirías si prácticamente te lo prohíbe?- esa pregunta lo tomo fuera de base.
-No es lo mismo- se excuso. Sus palabras daban vueltas en su cabeza como un torbellino.
-Claro que lo es ¿Cuál es la diferencia? te conozco y sé que serias capaz de hacer todo lo posible para cumplir con tu objetivo, que Kiku permanezca contigo- el ingles al darse vuelta pudo presenciar la determinación en sus ojos azules, determinación que solo pocas veces mostraba y salía solo cuando era algo realmente importante para él. Se dio cuenta que iba en serio.
Suspiro pesadamente, derrotado, y salió de la habitación para ir en busca de su gemela. Las palabras del americano habían caído sobre él como un balde de agua fría, ni siquiera fue capaz de imaginarse tal escena… no podría imaginarse el estar lejos de Kiku.
-Alice- la llamo al encontrarla no muy lejos, manteniendo la distancia.
-¿Qué?- una respuesta seca salió de su boca.
-¿En serio quieres esto?-
-No estoy así por nada ¿Sabes?- dejo a un lado lo que reposaba en sus manos y lo miro ya más calmada.
-Tienes razón, no soy nadie para reprimir lo que crees y deseas- por un momento se sintió un hermano sobre-protector, sin darse cuenta que actuaba como uno desde un principio- Si eso deseas, hazlo-
-¿En… en serio?- su mirada se ilumino. El más alto asintió.
-Ve a América con Alfred- sonrió siendo imitado por su gemela segundos después.
-Thank You, Brother- y así fue hasta él para abrazarlo, como hacía tiempo no lo hacía.
Alfred estuvo ahí presenciando el momento, pero no se acerco, no hasta que lo vio necesario.
-Y tu- dejo a su hermana y fue hasta el rubio de lentes señalándolo con el dedo acusador- La cuidas o yo mismo me encargare de matarte, mira que es la única familia que me queda ¿entendido?- lo miro amenazantemente depositando su dedo en el pecho del otro- Tómalo como la ultima orden de tu Capitán-
-¡Jajaja! ¡Ok Capitán!- rio ante su actitud- Hombre, eso no hace falta decirlo. La voy a cuidar hasta mejor que tu ¿verdad Alice?-
Ambos Kirkland se tiñeron de rojo, una por la vergüenza y el otro por la rabia ¡él no era nadie para decir eso!
Y así… ambos ya tenían un destino asegurado, como ya muchos en ese barco.
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-Muchachos, les tenemos una sorpresa…-
La ciudad de Londres recién recibia a los jóvenes piratas más al asiático samurái. Todos vestían elegantemente, incluso mucho más que aquella vez en Holanda. Al parecer el polaco se había inspirado más que nunca en esa ocasión.
La tripulación entera se encontraba en la cubierta con una mirada confundida sobre su Capitán y el peli negro que estaba junto a él.
-¿Regalos? ¿Nos darán regalos?- el rostro del polaco se ilumino, al resto solo le bajo una gota por la sien, menos a nuestros protagonistas.
-No seas tonto…- reprocho un suizo que estaba apurado por irse, tenia cosas que hacer.
-Es cierto- la voz del japonés continúo. La expresión en el rostro del resto cambio.
Arthur inicio a contarles todo lo que ha estado preparando, conjunto al japonés claro, durante su viaje hasta dicha ciudad. Todos escuchaban atentamente, impresionados por aquello ¡Jamás se habían imaginado algo así!
-¿Entonces dices que preparaste todo eso para nosotros?-
-Así es, tenemos algo para cada quien- afirmo Arthur- Todo esto va en agradecimiento por todo lo que han hecho, tómenlo como un premio-
La cosa era… ¿en qué consistía todo? ambos prepararon una serie de boletos en barco hacia los destinos que ellos mismos elijan. Para Berwald y Tino consiguieron una pequeña casa a las afueras de Alemania para que vivieran tranquilos e incluso también para Alfred y Alice en América, aunque Arthur se quejaba en un principio, pero decidió que su gemela tenía que vivir en un lugar digno. Y Para Louise, el rubio consiguió que esta entrase al ejército ingles, recordando que una vez logro escuchar de ella que si no fuera por todo lo que le paso le hubiese gustado entrar al mismo y conociendo también que no tenia intensiones de volver a su país.
¿Cómo lo habían conseguido todo? Simplemente no hay que subestimar los contactos de Arthur Kirkland, es todo.
Y para ampliar mas la sorpresa… habían dividió la gran fortuna y tesoro del barco para repartirla entre ellos, porque al fin y al cabo todos fueron de gran ayuda para conseguirlo, el crédito era de todos y también se merecían una parte.
Ese… era momento de la despedida, ya estaba todo listo y ya no tenían nada más que hacer ahí.
-Mucho éxito a todos, muchas gracias- dijo de todo corazón el ingles tragándose su orgullo ¿Qué más daba? Si era la última vez que los iba a ver, de eso no cabía la menor duda.
Unos lloraban, otros intentaban no hacerlo (ya saben, el orgullo ante todo) y una justa cantidad reía buscando no estar triste. Definitivamente no será la última vez… volverán a verse, no importaba cuántos años pasasen.
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-Me sorprende que un pirata comparta sus tesoros-
Habían pasado ya un par de horas luego de la despedida. Después de eso, cada quien tomo su camino, el camino que habían elegido.
Kiku caminaba a un lado de Arthur. No sabía a dónde iban, el solo lo seguía debido a que no conocía nada sobre ese lugar.
-Puede que no sea algo muy común…aunque, nadie dijo que lo dividí en partes iguales; la mayor parte es mía… a decir verdad, nuestra- detuvo su andaba, lo cual fue imitado, y lo miro victorioso al mismo tiempo que se encogía de hombros ¿partes iguales? Por favor, era obvio que al final iba a quedar así. Kiku negó divertido, se esperaba esa respuesta, en si ya tenía sospechas de que había ocurrió de esa manera-Ahora… es el turno de mi sorpresa para ti…- tomo su mano y caminaron mas a prisa hasta llegar a una pequeña plaza en donde un elegante carruaje, que iba muy bien a juego con sus vestuarios, los esperaba.
-¿Qué?- pregunto curioso el japonés algo ansioso aunque no lo demostrase, ni siquiera podía imaginarse de que se trataba una vez que habían subido y el carruaje estaba en marcha.
-Ya te dije, es una sorpresa-
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Paulo veía fijamente el boleto que sostenía en su mano derecha como si en el encontrase las repuesta a todas las preguntas que atacaban su mente, boleto que le obsequio Arthur. Estaba agradecido por lo que Arthur hizo por él, por todo, desde el inicio lo ha estado a pesar de la incómoda situación. Digo, no cualquiera reaccionaria bien si un pirata lo secuestrase…al final, todo era para sanar a uno de sus hombres mal heridos.
Pero lo que le atormentaba no era eso, todo iba enfocado al regresar a su tierra natal y… volver a su país solo significaba… estar prácticamente encerrado, volver a su antigua y monótona vida. Y por ende, el no quería eso… en realidad, nadie quiere eso para sí mismo.
Solo quería seguir ayudando a las personas poniendo en práctica todos los conocimientos y técnicas que adquirió en su largo viaje ¿Era muy difícil pedir eso? ¿Era un acto egoísta el preferir su profesión antes que a su familia? Su familia… ¿Cuál familia? Todos se habían ido, unos a un lugar del cual no podían volver jamás y otros a quien sabe dónde. Solo contaba con sus dos ásperos e incomprensibles tíos que nunca se habían tomado la molestia de escucharlo, e incluso, nunca se enteraron de todas esas veces que se escapaba de su hogar para ir a realizar sus estudios de medicina…
No quería regresar, si lo hacia sus tíos eran capaces de encontrarlo debido a que eran personas muy poderosas y con mucho dinero. Y posiblemente, le prohibirían seguir con lo suyo…
El sonido de algo rasgarse en varios pedacitos rompió la cadena de sus pensamientos ante el tema. Estaba decidió, no iba a regresar. Iba a conseguir otro camino… y conjunto a eso, su felicidad.
Miro a todos lados, necesitaba encontrar una salida lo más rápido posible. Noto que un barco muy cerca suyo estaba listo para zarpar, eso fue un golpe de suerte.
-Que sea lo que Dios quiera- susurro para sí mismo comenzando a caminar hacia aquel barco que capto su atención. Sin saber cuál era su destino ni nada parecido.
Noto como en entrada se situaba un guardia de la marina, por lo que pudo identificar, que observaba con total precisión y cuidado a las personas que iban entrando, todo por cuestiones de seguridad. Su mirada se desplazo a la cantidad de personas que estaban en camino a subirse buscando la manera del cómo podía colearse.
Bingo, pensó al notar a una pareja de ancianos caminar a paso lento. Sin pensarlo dos veces (ya que daba, lo estaba dando todo en ese momento) se llego hasta ellos y se coloco a una distancia prudente con el objetivo de que no lo notaran y al mismo tiempo que el gran hombre de uniforme pensase que andaba con ellos.
Sus músculos se tensaron cuando paso cerca del guardia. Si lo descubrían en ese momento, todo estaba perdido… y sí que lo iba a estar. Una vez que camino un par de pasos más al frente se sintió tranquilo, pero no por mucho…
-Joven- trago saliva y se detuvo en seco rogando que no se tratase de él a quien llamaban. Le toco voltear al sentir una mirada fría clavarse en su espalda- Cuide bien a sus abuelos, el mar no está muy bueno en estos momentos- le sugirió. El portugués asintió por mera inercia aun estando algo asustado y continuo su camino. No logro sentirse totalmente tranquilo hasta que subió y encontró un buen lugar en donde esconderse, que fuese difícil que lo encontraran.
No sabía a dónde iba pero aun así no quería saberlo, no antes de que lo vea con sus propios ojos. Prefería enterarse una vez que llegara a su destino.
-Ya no hay vuelta atrás- noto como el barco comenzaba a andar alejándose del puerto poco a poco. Solo esperaba que a donde sea que se estuviese dirigiendo fuera un bien lugar, en donde podrá hacer una nueva y buena vida.
Lo que él no sabía era que le esperaba eso y mucho mas…
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Vash se recostó en su asiento al mismo tiempo que movía su pie izquierdo por la ansiedad. Habían pasado muchos años, demasiados a decir verdad, y ya no podía esperar más.
-Espera Lily… pronto te sacare de allá-
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-Tan fabulosa como la recordaba-
Dejo su maleta a un lado y admiro la belleza de su ciudad, que tanto le hacía falta ¡ya era hora de que volviera! Y estaba listo para mostrarle que el también era fabuloso, inclusive mucho mas. Había regresado para seguir con lo suyo, el diseño y confección, esta vez para quedarse.
Decidió unirse a la tripulación Kirkland debido a que estaba frustrado, no tenia inspiración y no se sentía con ánimos de nada ¡se sentía una basura! Pero aquel largo viaje le sirvió y enseño lo suficiente, e incluso más, para seguir adelante. Polonia, no, el mundo tenía que saber que Feliks Łukasiewicz estaba destinado a ser simplemente, por decirlo de una manera, una leyenda.
No solo ese era su objetivo… también estaba de vuelta para buscar suerte con el amor… ¡no podía ser que casi todas las personas que conocía tenían pareja y el no!
-No es justo…- hizo un mohín al recordar aquello. Pero eso no será por mucho, estaba seguro que pronto encontraría a esa persona que lo haría feliz…
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-¿Estás segura de que es por aquí?-
-Claro que si, tu calla-
-Hemos caminado demasiado y este calor no ayuda mucho-
-¿Qué dices? Si fuiste tú el que insistió en venir a conocer a mi familia- dejo de caminar y giro en sus propios talones para mirar a un cansado y algo sudado Michael.
-Ya lo sé…- apresuro un poco el paso y se ubico a un lado de la chica que iba unos cuantos pasos delante de él.
-¡Deja de quejarte como un niño de cinco años!- lo regaño, sin alzar la voz en algún momento. El oji verde solo se encogió de hombros dando a conocer que no era su culpa ¡La culpa la tenía el endemoniado sol! Parecía como si en cualquier momento fueran a derretirse o algo parecido- Anda- se saco el sombrero que reposaba en su cabeza, cabe decir que un único y exclusivo diseño del polaco que estaba siempre en todo, y lo coloco en la cabeza masculina bajo su extrañeza- Ya falta poco- y así siguió caminando.
Michael se sintió más relajado al ya no sentir los rayos del sol contra sus ojos y sin previo aviso tomo la mano de la chica para continuar con su camino a la par ¿Había algo de malo con que tomase la mano de su chica?
Derya iba a alejarlo de un manotazo pero no realizo movimiento alguno, para felicidad del australiano, un mal presentimiento erizaba su piel…
Detuvieron su andaba, esta vez en definitiva, al toparse con una casa lo suficientemente grande que desprendía un aire muy cultural del país que pisaban. La chica hizo una seña al castaño, que ya había soltado su mano, invitándolo a seguirla hasta la puerta de madera de un fino acabado.
-Derya…-noto como la susodicha bajaba la mirada al mismo tiempo que sus ánimos caían ¿Qué iban a pensar sus padres? Nada lindo seguro, no después de todo lo que hizo y la gran cantidad de problemas que les había causado ¿Cómo iban a tomar a Michael? Bastante mal a decir verdad, podrían hasta creer que él fue el causante de su "acto rebelde" cuando en realidad no fue así ¡ni siquiera lo conocía en ese entonces!
-küfür (maldición/turco)- sacudió la cabeza para evitar que más preguntas la bombardeasen, cosa que logro. Respiro hondo y acerco su mano hasta la puerta con el objetivo de tocar…
-¿Derya?- no paso mucho tiempo para que la puerta se abriera y mostrara a un hombre de contextura gruesa, alto, de cabello corto oscuro y del mismo tono de piel que la chica.
-¿T-tu aquí, Sadiq?- sus ojos se abrieron de par en par debido a la sorpresa, si su hermano mayor estaba ahí era porque algo realmente malo sucedió…
El mayor se hizo a un lado para entraran los recién llegados. Miro mal al australiano una vez que paso cerca suyo, le resto importancia por el momento, luego preguntaría.
Al entrar al interior de la estructura una extraña corriente fría la recibió. Todo estaba sumamente ordenado y con una capa de polvo encima en señal de que no había sido limpiado en incluso semanas. Miro a su hermano exigiendo una explicación.
-Sera mejor que te sientes…-
Eso la alarmo.
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Su boca se abrió pero de esta no salió palabra alguna, solo un pequeño grito ahogado que ya se había perdido en el aire. Temblaba y sus pupilas estaban dilatadas ¿Cuánto tiempo estuvo fuera? ¿Cómo pudo pasar aquello? Pero ya no podía hacer algo… sus padres estaban muertos…
-Después de que te fuiste… nuestros padres, y me incluyo, estuvimos buscándote. No para hacerte volver, simplemente para saber en dónde estabas, habíamos respetado tu decisión- decidió explicar con mas detalles luego de haberle proporcionado tal noticia- Luego de un tiempo, decidimos prácticamente rendirnos, ellos sabían que estarías bien, confiaban ciegamente en ti- noto como los ojos de su hermana se ponían llorosos- Pero aun si, las ganas de saber de ti nunca se esfumaron-
-¿Cómo paso?- pregunto directamente no queriendo que su voz se quebrase.
-Hace más de un mes, decidieron tomarse unas cortas vacaciones y…-
-¿Y qué…?
-Ocurrió un accidente, nadie sabe cómo, lo único es que hubo una gran cantidad de personas heridas e incluso muertas-
No pudo aguantar más y se levanto de golpe de donde estaba saliendo inmediatamente del lugar. Michael la vio irse con un dolor macado en sus ojos, no sabía qué hacer por ella ¡se sentía tan estúpido!
-Ve con ella- sugirió el mayor, el oji verde no vacilo e hizo caso.
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-Derya, si deseas puedes venir a vivir con nosotros-
La situación estaba más tranquila, el hecho de que todo haya quedado claro ayudo mucho. Estaban todos reunidos en la misma sala, esta vez el turco iba acompañado de una chica de cabellos cortos con una sonrisa amable en su rostro.
-No es necesario- negó- Me iré a Australia…- miro a Michael decidida, el chico le devolvió la mirada, feliz por haber escuchado aquello, por un momento pensó que iba a aceptar.
-Como desees, es tu vida- revolvió sus cabellos juguetonamente, la castaña se sonrojo- Eso sí, no perdamos el contacto, por lo menos escríbeme una carta una vez al mes o como quieras-
-Claro-
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-Arthur-san ¿aun no?-
-No, ya te dije que te avisaría una vez que lleguemos-
El japonés suspiro impaciente ¿Qué era todo ese embrollo? E incluso, hace un par de minutos atrás le había vendado los ojos con la excusa de que no notara a donde se dirigían, claro, como si fuera a saberlo.
Por otra parte, Arthur era el más interesado en llegar. Le urgía saber si todo su esfuerzo valió la pena, es decir, si al japonés iba a gustarle todo lo que estaba por mostrarle y por sobre todo conocer su opinión. Habia hecho todo sin conocerla para que fuese una total sorpresa. Deposito una mano en su cabello al mismo tiempo que miraba la mueca graciosa que se hallaba en el rostro del otro. Noto que faltaba muy poco para llegar a su destino, si mal no recordaba…
El carruaje se detuvo anunciando su llegada. El primero en bajar fue Arthur para proceder a ayudar a un Kiku que poseía una fina tela blanca cubriendo sus ojos.
-¿Ya me la puedo quitar?- pregunto listo para iniciar a deshacerse de la tela. El otro lo detuvo tomando una de sus manos.
-Aun no- aun sosteniendo su mano inicio a caminar siendo seguido por este torpemente.
El sonido del carruaje marcharse llego hasta sus oídos y fue ahí en donde Arthur se detuvo, una vista perfecta a su parecer. Poco a poco quito el vendaje ordenándole que aun no abriera los ojos, Kiku se impaciento mas.
-Listo, puedes abrirlos-
Observo como la mirada usual del japonés cambiaba a una llena de sorpresa e impacto. Llevo una mano a su boca para ocultar él como esta se había abierto por el asombro.
-¿Esto…?-
-¿Te gusta?- devolvió la pregunta esta vez desviando la mirada y llevándola hasta donde la tenía el japonés. Miro al ancho y surtido jardín de la entrada, que era beneficiado por la época del año, y luego la edificación que se encontraba detrás, una estructura un tanto lujosa pero sin perder el toque medieval y sencillo.
-Es hermoso…- sonrió, atontado y un poco desconcertado debido a la emoción que invadía su ser.
-¡Entremos! Estoy seguro que el interior te gustara aun mas- sugirió bastante feliz luego de haber escuchado esas simples dos palabras que lograron que se sintiese confiado. Además, mirarlo de esa forma tan feliz no tenia precio.
Sin esperar respuesta, coloco un brazo alrededor de sus hombros e iniciaron a recorrer el caminito de piedras que cruzaba el jardín y concluía justamente frente al lugar a donde se dirigían.
Kiku miraba hacia ambos lados, a cada planta que decoraba el lugar. Logro distinguir algunas rosas, unas de color roja y otras en blanco, y una serie de flores mas que no determino de que se trataban. Todo era mágicamente nuevo para él.
Se detuvieron frente a la puerta la cual abrió el rubio. Una vez abierta invito a su acompañante a que pasase primero.
-…- apenas y coloco un pie dentro noto la manera en que todo estaba decorado y ordenado. Se quedo estático sin poder si quiera dar un paso más. Si lo anterior le había fascinado, lo que veía en esos precisos momentos dejaba corta aquella antigua fascinación.
-La verdad…- entro y se situó a su lado- No conozco mucho sobre tu cultura pero aun así logre acabar…- se rasco la barbilla- Bueno, yo no, las personas que se encargaron de hacer esto posible- miro de reojo al japonés- ¿Q-que? ¿Por qué estas llorando?- se alarmo al ver sus hermosos ojos cafés llenos de lagrimas ¿había hecho algo malo? La culpabilidad fue lo único que sintió ante eso.
-A-arigatou…- susurro entre los pequeños y frágiles sollozos que producía. Arthur no hizo más que abrazarlo esta vez sintiéndose mejor.
-Al contrario…- deshizo el abrazo para mirarlo a los ojos- Gracias a ti… por haber cambiado mi vida- limpio las lágrimas que iban sujetas en su rostro al mismo que tiempo que le regalaban una sonrisa, una dulce y hermosa sonrisa.
Poco a poco fueron acortando la distancia hasta llegar a donde querían: los labios del otro.
Se separaron a los pocos segundos y volvieron a abrazarse, sintiendo con firmeza el cómo sus corazones latían con rapidez.
-Es hasta incluso mejor que mi casa…- dejo salir una risita al mirar de nuevo a su alrededor, eso alimento un poco el ego del ya ex-pirata.
Kiku se sentía hechizado, era como si se sintiese en casa, no, era incluso hasta mejor. En su hogar vivía solo y el simple hecho de saber que compartiría ese lugar con el otro le llenaba de felicidad. El lugar resaltaba perfectamente la cultura oriental, sobre todo la suya, pero sin dejar de lado un pequeño aire británico, que no le sentaba para nada mal a decir verdad… una perfecta combinación.
Arthur le mostro cada rincón del lugar, lo que sería su nuevo hogar, contándole en el camino la historia de esa casa. Había sido un regalo de su madre antes de que esta muriese, claro, también había obsequiado una a su difunto hermano y a su gemela. En ningún momento pensó en que iba a ocuparla con el simple pensamiento de que pasaría el resto de su vida en el mar, pero si se equivoco. Una vez que decidió tomarla se encargo de contactar a todo aquel personal para que la arreglasen como era debido, como él deseaba. En si tenía miedo de que no acabasen para cuando llegara a Londres pero gracias al cielo todo salió tal cual lo había planeado.
¿Explicar el cómo se sentían en esos momentos? Imposible, y de cierta manera no les interesaban si quiera pensar el cómo, solo querían más que nada en el mundo disfrutar y vivir el momento hasta que se acabase, porque sabían que no era para siempre. Pero a ambos, Arthur y Kiku, les quedaba mucho tiempo para llegar hasta esa etapa. O tal vez tengan suerte y nunca llegasen, se mantenga en la más bonita hasta que se despidan de ese mundo ¿por qué no? Eso sería maravilloso, el deseo de toda persona; amar y ser correspondido para siempre.
Y sin más rodeos… ese era el inicio de su más grande aventura juntos… y estaban más que preparados para comenzarla…
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-¿Qué tienes ahí Yong Soo?-
-Una carta- respondió con simpleza el coreano- ¡Oh! Es de Kiku-
-¿Qué?- dejo lo que hacía y lo miro- Vaya… hacía mucho tiempo que no teníamos noticias de él-
-Es cierto Hui… Extraño sus pechos- se miro triste por un momento, el taiwanés lo reprocho con la mirada- ¡Viene de Inglaterra!- lo ignoro, como siempre, y noto del lugar de donde provenía la carta. Eso capto la atención del otro.
-Ábrela…-
La carta relataba detalladamente todo, sin perder algún detalle importante, sobre lo que había vivido. Ambos asiáticos se miraron entre sí bastante sorprendidos al saber que ahora su antiguo compañero estaba enamorado de alguien, y en si no alguien cualquiera… un pirata, o bueno, ya ex-pirata según leyeron…
-Kiku… ya veo….- una vez que terminaron con la lectura, dejaron la carta a un lado. Puede que la noticia no le haya asentado muy bien pero en si no estaba molesto con eso, respetaba la decisión de su compañero- ¿Estas llorando Yong Soo?- todo pensamiento reciente se alejo de su cabeza al notar al coreano llorar a moco suelto como una adolescente.
-E-es que… es tan hermoso…- Hui rodo los ojos. Semejante compañero le había quedado, porque claro, desde que Kiku se fue su tarea paso a ser la del coreano.
-Lo bueno… Kiku fue capaz de encontrar la felicidad y al parecer nunca su lugar estuvo con nosotros-
-¡Waaa! ¡Estoy tan feliz por el!- chillo.
-Yo también, y solo nos queda desearle lo mejor- sonrió –Trae una pluma y papel, vamos a responderle-
-Si- asintió ya sin ningún rastro de lagrima en su rostro- Mientras ¿Puedo reclamar tus pechos ahora?-
-Ni lo pienses…-
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…Si, este es el fin…
Y... bueno... asi se acaba... a quien engaño! -llora- me ha dado tanto sentimiento acabarlo!
Como siempre, espero les haya gustado twt porque como coloque alla arriba, este capitulo me costo muchisimo. Hice mi mayor esfuerzo para que quedara lo mas presentable posible.
Bien... Muchas gracias! gracias en serio! por su apoyo y ademas :'D jamas imagine el conseguir tanto apoyo de parte de ustedes, soy tan feliz! de verdad, Muito Obrigado~~ (ya se me pego el portugues XD)
Aviso~~ XD habra un epilogo :D (capitulo extra o como lo llamen XD) esta decidido :3 pero aun no se exactamente como hacerlo, tenganme paciencia. pero mientras pienso en eso, subire otro proyecto (si, un asakiku tambien) del cual ya llevo adelantado bastante, espero le den una oportunidad y contar con su apoyo n.n por que saben que? el asakiku necesita mas! he notado lo muy ausente que ha estado u.u pero no importa, lo sacaremos a flote :D
Reviews~
MusicianWish, asasfasdasf no sabes la alegria que me dio leer tu comentario! waaaa me siento super feliz ante esto twt y no, muchas gracias a ti! por seguir el fic desde practicamente el principio (si mal no recuerdo) en serio gracias por tu apoyo n-n y espero muchisimo que te haya gustado este tambien :3 y me disculpo si no fue asi. Espero seguirte leyendo :D amo con locura tus comentarios! son tan alentadores w un saludo!
Ann Aseera, es cierto XD se parecen o.o pero Macau es mas lindo a mi parecer -w- XD gracias por tu comentario :D me alegro mucho el que te haya gustado n.n y de igual manera, espero te haya gustado este :D saludos~
Bloodyrisu, y bien, aqui esta el final! xDD asfasdasfds te digo algo? me dio asi como que penita subirlo... es que nunca habia hecho algo asi pero wee tenia que acabarlo algun dia XD. Graaaciaaaaaaas por todo! de verdad! espero y hayas disfrutado este capitulo. Jojo~ sobre eso, traje varios one-shot de mi viaje owo solo tendria que pasarlos a la pc y hacer unos arreglos xD por suerte aun tengo vacaciones :D saludoos :3
Alana-Kei, hee~ gracias :3 me alegra x3 weee no eres la unica que quiere eso twt mientras escribia este capitulo me di cuenta que estoy mas sola que la una X'D jajajaja gracias por tu comentario :3 saludos!
Bien~ eso fue todo por hoy :3 esperare ansiosa sus reviews para saber que tal les parecio este capitulo estoy nerviosa X'D (si, a estas alturas)
sin mas nada, me despido :3 nos leemos en el epilogo~ agsadsafsads estoy tan feliz de haber concluido con mi primer fic largo twt ire a llorar un rato mas XD
Un abrazo a todos! :D
