Adicto

Advertencia: Cabras, sé que han esperado demasiado por esto y me complace anunciarles que... HAY LEMON/SMUT y para varios gustos 7u7 esooo, lean bajo su responsabilidad porque yo me lavare las manitos después de haber subido el capítulo... eso las amo!


La iba a matar, esa tonta niña a la que llamaba amiga iba a morir en sus manos esa noche, Mimi aún no lograba entender en que momento Nikko había tenido esa estúpida idea, la había puesto en la boca del lobo y ella como ilusa se había dejado ver como un trozo de carne fresco.

Había pasado menos de una hora dentro de la ducha y su cuerpo ya le pedía salir del agua.

Mimi se enredó una de las blancas toallas al cuerpo y otra en el cabello, dejó que el agua siguiera corriendo desde la regadera y salió del cuarto de baño, no le interesó el rastro que sus pies iban dejando a medida que se iba acercando a la cama, abrió la maleta y rápidamente sacó un conjunto de ropa interior color marfil. La castaña no tuvo tiempo de sentir como la puerta de la habitación se abría, pero si fue consciente de los pasos que se avecinaban.

Nada la iba a preparar para encontrarse con esos ojos azul oscuro que tanto conocía y mucho menos a la cara de sorpresa que él tenía.

– ¿Servicio al cuarto? - pregunta Yamato aún sorprendido por la vista que le era regalada por parte de su amiga

– ¡Sal de mi cuarto! –

– Tú sal de mi cuarto –

– Yamato no estoy para tus juegos – chilla Mimi al ver que el rubio no se movía de donde se encontraba

– Es mi cuarto, revisa el armario, todas mis cosas están ahí –

Luego de la breve charla que había tenido con Yamato, no le importó que el rubio la viera vestirse en frente de él, tenía algo más importante que dárselas de pudorosa en esos momentos.

Cuando llegó al piso K, pudo divisar a su mejor amigo, aunque algo le decía que Koushiro también estaba involucrado en la jugarreta de Nikko.

– ¡IZUMI! –

Al escuchar la voz de Mimi, el pelirrojo sintió una corriente por la espalda, no estaba preparado para que todo explotara tan rápido.

– Mi... Mimi – respondió Koushiro, intentando no mostrarle a la castaña que estaba nervioso

– ¿Dónde está? ¡Dímelo! –

– Con Hikari eh... En el spa – logró articular el muchacho, que claramente le tenía miedo a su amiga, aunque sintieron un par de pasos hicieron caso omiso a que alguien los viera discutir

– ¿La buscabas? – preguntó la voz grave de Yamato a la espaldas de Mimi

En cuanto Mimi volteó sobre sí misma no pensó en encontrar a Nikko siendo sostenida del brazo por Yamato y con ellos a sus espaldas estaba Takeru observando con cara de pocos amigos, era realmente la estampilla perfecta de los Ishida-Takaishi.

– Abre la puerta Izzy, tenemos asuntos pendientes con esta niña – pidió Takeru, en su tono de voz se notaba que no estaba contento

– No soy una niñ…

– Cállate – la cortó Yamato y la obligó a avanzar en dirección al cuarto que ella compartía con Koushiro

Izumi no tardó más de 10 segundos en cumplir las órdenes de sus cuñados y tanto Mimi como los rubios ingresaron a la habitación, dispuestos a aclarar todo con Nikko.

– Siéntate y escúchame – gruño Yamato, para soltar el brazo de su hermana y esperar a que tomará asiento en uno de los sillones, mientras era observada por cuatro pares de ojos – No suelo regañarte nunca, uno porque supuestamente eres una mujer madura y dos porque eres la menor de nosotros tres – dijo mirando a los ojos a Nikko – Pero me parece estúpido que hayas hecho esa jugada, a sabiendas de lo que sucedió con cada una de las chicas – el rubio se cruzó de brazos con la intención de ser lo más respetuoso con ella – ¿Qué pasó por tu cabeza cuando se te ocurrió todo esto? –

– Y- yo… yo solo quería ayudar a Tai con Sora y a Tk con Kari, sólo quería darles el empujón – confesó la rubia con tristeza en su voz, logrando conmover a Mimi, que rápidamente cambió su mirada dura por una dulce hacia Nikko

– ¿y también ayudar a que Tai me rompa el otro brazo? O peor ¿Una pierna? – dramatizo Takeru

– Se supone que eres la más madura del grupo, no puedes ir haciendo bromas incoherentes –

– Meems, lo siento, no quería incomodarte, mis hermanos no me importan, pero si me importan que ustedes se molesten conmigo – se disculpó la rubia y Mimi dejo salir una sonrisa ante las palabras de su amiga

Tanto Takeru como Yamato se miraron entre si y al resto de los presentes les pareció que se habían leído la mente en cosa de segundos, con duda en sus ojos ambos muchachos volvieron su vista a la mente maestra del día y ella se tensó como respuesta automática.

– Habla. Esa disculpa tan rápida tiene una razón – escupió Yamato con altanería exigiendo una explicación coherente

– No sé de qué hablas Matt –

– Pero yo sí y si no lo dices tú, Izzy fácilmente lo hará – amenazo Takeru, logrando poner nervioso a Koushiro

– Ya dejen de molestarla, Nikko ya se disculpó. Son unos pésimos hermanos – hablo Mimi, compadeciéndose de la menor

Lo que le siguió después fue una discusión entre Yamato y Mimi y de vez en cuando Takeru se unía y ambos mayores lo hacían callar argumentando que no se entrometiera en asuntos ajenos; por otro lado Nikko y Koushiro los observaban gritarse y no podían disimular su incomodidad.

– ¿Qué crees que dirán cuando sepan el resto de mi idea? – preguntó Nikko en un susurro

– Creo que estarás muerta – respondió el pelirrojo, porque para él su respuesta ya era un hecho

La menor de los hermanos ahí presentes sintió un nudo en la garganta, aún faltaba la reacción de Sora, Taichi e Hikari y realmente no sabía cuál sería peor.


La pelinegra llevaba más de una hora en el bar, hace unos cuantos minutos su hermano menor había llegado y como había supuesto en la tarde había estado ligando con alguna chica, era eso o el hematoma que traía en el cuello se lo había dejado un golpe.

– ¿Algo que deba preocuparme? – preguntó la chica indicando al cuello de Makoto

– No es nada, ¿Qué tal tu tarde? –

– Interesante... Yamato Ishida y Taichi Yagami están aquí – explicó Meiko mientras bebía el licor que había en su vaso

– ¿Crees que Hikari y Nikko anden con ellos? Esas dos chicas siempre me han traído loco ¿Te imaginas lo que sería hacer un trío con ellas? – cuestionó eufórico el pelinegro

– La rubia no me agrada, es muy cerebrito, digna mujer de Izumi –

Ambos jóvenes soltaron una risa torpe ante la descripción que había dado Meiko, pero el muchacho no puedo evitar imaginar su fantasía y mentalmente se propuso que si Takaishi y Yagami estaban en el hotel la haría realidad a como dé lugar.

Makoto Mochizuki: es un joven de 22 años, es la versión masculina de su media hermana Meiko, aunque a diferencia de la muchacha él no tiene problemas visuales. Makoto es un joven terco que cuando se le mete una idea en la cabeza no hay nada que se la quite, cuando tenía 14 años conoció a todos los amigos de Taichi Yagami gracias a su hermana y en ese entonces tuvo un amorío por Hikari y Nikko, pero ninguna de las dos muchachas le correspondió, causando que luego de que los Mochizuki se mudaran no volviera a saber nada de sus amores platónicos de juventud, hasta ahora...


En la habitación 2 I se encontraba Sora dormida ¿Y cómo no? Eran las dos de la madrugada y horas antes había pasado sentada en la misma posición por más de una hora, su cuerpo le exigía descansar y no iba a desperdiciar la noche para descansar como corresponde y al día siguiente poder compartir con sus amigos sin ningún problema.

Taichi entró sigiloso a su habitación y como había sospechado le tocaría compartirla con la chica que lo traía confundido desde hace un tiempo.

El moreno evitó hacer ruido y se desvistió lo más sigiloso que pudo, quedó en ropa interior y fue al último cajón del armario para sacar su pantalón de dormir.

Estaba seguro que en la mañana Sora lo iba a matar, pero no iba a desaprovechar el impulso que la pequeña Takaishi le había dado, por primera vez en su vida iba a evitar armar escándalo ante una incomodidad tan mínima como lo sería compartir cama con su mejor amiga.


El día sábado fue un poco más tranquilo para todos, en el piso K todo estaba en orden. Koushiro y Nikko se salvaron un de la reprimenda que le habían dado los rubios y Mimi.

Había sido una buena noche según la rubia.

Por otro lado Takeru e Hikari no tuvieron mucho problema en compartir la habitación, aunque hubo una sola condición. Takeru dormiría en el sofá y ella en la cama o viceversa, fue por decisión del rubio que su amiga terminó usando la cama de la habitación y en estos momentos por habérselas dado de caballero llevaba casi una hora esperando para usar el baño, nunca pensó que el cabello de una chica demandará tanto tiempo.

En el piso I la situación era totalmente diferente, luego de la discusión que Ishida y Tachikawa llevaron a cabo, ambos llegaron a un acuerdo, no molestarían al resto de sus amigos con un cambio de habitaciones así que Mimi declaró de manera rápida que Yamato dormiría en el sofá y ella ocuparía la cama, no volvieron a dirigirse la palabra ni siquiera al momento de despertar, las cosas estaban muy tensas en las habitación 9 I.

La habitación 2 I se diferenciaba un poco de la anterior, Sora casi tiene un infarto al despertar siendo abrazada por Taichi y el moreno casi quedó sin un ojo al recibir el proyectil que la pelirroja le lanzó en modo de defensa, aunque ahora ambos tendrían que pagar la lámpara. Yagami logró explicarle toda la situación a su amiga y Sora como la mujer madura que era le creyó, ella bien sabía que Taichi había respetado todas las negaciones que le daba en cuanto a su situación sentimental, así que dejó de lado todo mal pensamiento y acordaron compartir la habitación y la cama pero de la misma forma que lo habían hecho años atrás, como un simple par de amigo.


– Te lo juro Satoe, Mimi se fue de viaje ayer solo para seguir evitándome, algo me dice que fue mala idea venir a Japón –

Si no te ha prestado atención has algo que la haga volver, estoy segura que mi niña aún está enamorada de ti Mich – respondió Satoe Tachikawa por el otro lado de la línea

– No lo sé, con suerte me habla con monosílabos, si cuando regresa no obtengo un mejor trato por parte de ella me largare de aquí – sentencio Michael, dándole una profunda calada a su cigarro

Insisto, deberías llamar su atención con algo – una voz masculina se escucha por el auricular, logrando capturar la atención de Satoe y también la curiosidad de Michael – Debo irme Mich, hablamos luego muchacho

Washington lo medito unos minutos y en ese tiempo su cigarrillo se consumió dejándolo con la colilla en la mano, aventó el pequeño objeto lejos y siguió pensando en una manera para conseguir la atención de su amada Mimi, una sonrisa se formó en su rostro al pensar que fingiendo que tuvo un accidente traería a la castaña de vuelta en cosa de minutos.


Ese día seria iba a ser el mejor de su fin de semana, tenía la idea lista y dos objetivos por los cuales ir, aunque algo le decía que había un tercero, Meiko Mochizuki tenía su plan estratégicamente armado. Ese día lo usaría para seducir Taichi Yagami o Yamato Ishida, ella no podía irse de Karuizawa sin acostarse con alguno de los dos como en los viejos tiempos, aunque tenía como premio de consuelo el seducir a Takeru Takaishi, tenía para ganar por todas las formas habidas y por haber.


Ya era pasado de medio día y tanto las chicas como los chicos se encontraban en las tinajas, aunque uno de los varones estaba más interesado en escuchar lo que hablaban sus amigas desde el otro lado que meterse en el agua caliente.

– No creo que las chicas hablen sobre nosotros o de algo que a nosotros nos interese – comento Koushiro, que estaba sentado en la tinaja con los ojos cerrados, pero consciente de que Taichi estaba jugando a los espías

– Aparte están al principio de las tinajas – aporto Takeru, quien solo había metido los pies al agua por no haber traído el cobertor de su yeso, a lo que la pereza le gano en ir por el plástico a su habitación

– Shh... No me dejan escuchar – gruñó el moreno en dirección a sus amigos

– Es un idiota, no entiendo cómo le fue tan bien en la universidad – argumento Yamato desde su tinaja

Taichi se puso de pie para buscar alguna falla en esa fea cerca que los dividía de las chicas; luego de unos minutos consiguió un orificio que lo dejaba observar como las chicas se movían de un lado a otro por la tinaja más grande de su lado y esa tinaja era justo la que colindaba con la de los varones.

– Por si no lo saben, las chicas están a unos metros de esta estúpida cerca, así que guarden silencio – susurro el moreno con exageración en su voz

¿Porque yo no he visto a Mei? – Tai reconoció esa voz como la de su hermana, aunque era fácil saber que era Hikari, pues ella era a la única que le agradaba la pelinegra

No lo sé y no me interesa, es mas no quiero escuchar el nombre de esa mojigata en lo que queda del viaje – Todos los muchachos alzaron la vista al oír la voz de Mimi tan cerca, al parecer Koushiro tenía algo razón, lo que las chicas hablaban a ellos no les interesaba

¿Mimi? – se escuchó a Sora

Mmm... – respondió la aludida

¿En qué momento dejaste la copa B? – consulto ahora Nikko

No estoy segura, pero crecieron luego de que me acosté con Yamato y de eso hace poco más de mes y medio – respondió la ojimiel con un poco de vergüenza

Ante la respuesta de la castaña todos los varones de la habitación voltearon a ver a Yamato quien tenía el rostro cubierto por un notorio sonrojo.

Ojala Tk hubiera hecho lo mismo conmigo, desde que lo hicimos solo me crecieron un poco las caderas y el trasero, pero sigo siendo copa B a cuestas – se quejó Hikari y gracias a eso ahora el blanco de las miradas era Takeru, quien estaba siendo asesinado por los ojos color chocolates de Taichi

¿Soy la única que no tiene ningún cambio luego de tener sexo? – pregunto Nikko, logrando captar la atención de sus dos hermanos y provocando un sonrojo en Koushiro

Debe ser porque ya estas acostumbrada a Kou, los cambios suelen notarse cuando cambias "la mano" de tu pareja sexual – explico Mimi

Y como consuelo, no eres la única sin ningún cambio, yo no tuve ningún cambio luego de estar con Taichi

Era gracioso que los tres varones más casanovas que habían en el recinto se encontrarán sonrojados, aunque Yamato y Takeru se sentirán como dos grandes ganadores luego de saber que habían causado estragos en los cuerpos de sus amantes de una noche, pero Taichi era un caso aparte, su mente estaba trabajando a mil por horas buscando la forma de hacerle notar a Sora que era un excelente amante y que el igual podía hacer el cambio...


Ahí estaban sus más recientes premios, se les veía riendo en el Bufet del hotel y al parecer las bromas del moreno de corta cabellera lograban hacer reír al témpano que era Yamato Ishida.

– Hola chicos... – los saludo cuando se encontraba a unos cuantos metros

Los tres muchachos la observaron de pies a cabeza y no pudieron evitar pensar que se veía bien en esa yukata.

– Hola Mei - saluda Taichi – ¿Cómo va tu descanso?

– Muy bien gracias, Tai-kun quería pedirte ayuda con algo – suspiro con timidez la chica, logrando ganarse una mirada analizadora por parte de Yamato y de Takeru

El moreno logro captar la indirecta, esa frase era la típica que ambos usaban tiempo atrás cuando querían dar paso a sus deseos primitivos.

– ¿Puede ser en un par de minutos? Ahora estoy compartiendo con los chicos – se explicó Yagami

– Claro, no es de gran urgencia – respondió Mochizuki

Con el simple intercambio de palabras que hubo entre Meiko y Taichi, ambos hermanos quedaron con una gran interrogante ¿Cuál sería esa necesidad que debía ser resuelta por Taichi? ¿Acaso la chica no sabía que había servicio para lo que ella necesitara?

– ¡Al fin los encuentro! – celebra una voz dulce a los oídos de todos

– ¿Hikari? ¡Pero qué grande estas! –

– Al fin te veo Mei – responde la castaña sin prestarle mucha atención a Meiko – Takeru, necesito que vengas conmigo, por nuestro pequeño problema –

– ¿Enserio van a cambiarse de habitaciones cuando nos queda una noche? – pregunto Tai, con la intención de avergonzar a su hermana

Tanto Hikari como Takeru se sonrojaron ante las palabras del moreno y notaron que la intención de Taichi era solamente molestar, aunque la menor de los Yagami no iba a dejar que eso sucediera.

– Tenemos cosas que atender, ya sabes lo típico que hace una pareja sexualmente activa – explico Hikari como quien quiere la cosa, logrando descomponer el rostro de su hermano en cosa de segundos

– ¿Están saliendo? Es una lástima que Takeru no este soltero –

Con el comentario de Mochizuki la mayoría de los presentes quedaron sorprendidos ante la indirecta poco disimulada, la pelinegra consiguió una mirada un tanto desconfiada por parte de Hikari y Takeru por su lado se encontraba avergonzado por las palabras de su amiga y confundido por las palabras de Meiko.


– ¿Qué fue eso? – pregunto el rubio, que estaba apoyado en uno de las paredes del elevador con ambas manos sobre la cabeza

– ¿Eso qué? –

– Casi asesinaste a Meiko-san con la mirada – explico Takeru

– No lo hice, estaba concentrada en la cara de espanto de mi hermano – confeso Hikari con una leve risa, que logro contagiar al rubio

Luego de las risas ambos quedaron totalmente en silencio, incluso cuando llegaron a su piso que siguieron de la misma forma, ninguno hizo nada por cambiar la situación, aunque en la mente de Takeru se estaba instalando nuevamente una idea que llevaba varias semanas dando vueltas y tenía la intención de cumplirla sí o sí.


Estaban cansadas, aun no entendían como es que luego de esos exquisitos masajes se sintieran tan exhaustas, aparte recién eran las tres de la tarde.

– Siento que podría dormir por todo un día –

– Ja! Yo podría estar en el spa por todo el día, ha sido lejos lo mejor – celebró Mimi, logrando sacarle una sonrisa a su pelirroja amiga

– Antes de dormir deberíamos venir, así olvidamos todo el enredo que armo Nik... –

Las palabras murieron en los labios de Sora al divisar a lo lejos como un moreno alto y una pelinegra ingresaban al elevador como quisieran que nadie los viera, ella no era estúpida, sabía perfectamente lo que eso significaba y al parecer Mimi también lo entendía.

Algo le oprimía el pecho a la Takenouchi y cuando las puertas del elevador se cerraron su corazón comenzó se aceleró de la misma manera que cuando falleció su padre, como si tuviera el corazón roto.

– Esa zorr... –

– Ya sabía que sucedería – explico la pelirroja como si no fuera importante, aunque ella sabía que le importaba y demasiado

– ¡Pero Tai me dijo que tú le gustabas! Es un mentiroso... – Mimi dijo la última frase con un puchero que logro sacarle una sonrisa a su amiga

Sora sacudió la cabeza para alejar todo pensamiento o sentimiento raro y volvió a sonreír como lo hacía hace unos minutos.

– ¡Tengo una idea! – gritó Mimi logrando asustar a Sora

– Si es dejar de asustarme te juro que te apoyo –

– No seas boba. Yo sé lo que necesitas y es hablar con Taichi como el par de adultos que son. Como la buena amiga que soy me encargare de separarlo de esa mojigata y lo enviare derechito en tu dirección, solo entonces dejaran de ser tan idiotas – la sonrisa que la castaña mostraba ante su idea era incomparable y quizás esa fue una de las razones por las que Sora ni siquiera pensó en negarse

Antes de que Sora lograra responder con una afirmación como tenía pensado Mimi emprendió camino hacia las escaleras y las subió corriendo, dejando totalmente confundida a su amiga.


Ahora que analizaba la situación, Mimi se dio cuenta de que fue una pésima idea subir tres pisos por las escaleras, pero todo ese esfuerzo físico iba a valer la pena, como que se llama Mimi Tachikawa, ayudaría a su amiga, antes de llegar a su piso cogió su teléfono y llamo a Yamato, sinceramente si no fuera porque quería que Sora y Tai convivieran en paz ni aunque estuviera muriendo llamaría a Yamato.

– Por favor coge el móvil... – rogó la castaña mientras su teléfono aun emitía el tono de discado – juro que te pago de la forma que tú quieras, pero coge el móvil...

Te voy a cobrar la palabra Tachikawa... – se escuchó desde el otro lado de la línea

– Ishida, necesito que lleves a Sora a las tinajas individuales del piso D, So está en el piso F o al menos ahí la deje, ya dije que te pagare como quieras si lo haces – dijo eso y colgó la llamada. Mimi ni siquiera había notado lo rápido que hablaba, hasta que bajo el móvil de su oreja y sintió su respiración agitada

Ya en el piso I corrió la corta distancia que la separaba de la habitación 2I para comenzar a golpear de manera insistente la puerta.

Dentro de la habitación Meiko Mochizuki y Taichi Yagami ya iban a media prenda, ambas Yukatas se encontraban en el piso y los dos se estaban empeñando en ignorar el sonido de la puerta, mientras estaban envueltos en un fogoso beso que era acompañado por suaves caricias.

Tai... ¿Estás ahí? – se escuchó fuera de la habitación

– Ignórala – susurro Meiko, ella sabía que se trataba de su antigua amiga, Mimi Tachikawa

¡Tai, si estás ahí, necesito tu ayuda, Sora se ha caído al salir del sauna y se rompió el tobillo, Yamato esta con ella, pero necesito de su ropa para que la podamos llevar al hospital del distrito! – por el tono con el que se expresaba la castaña parecía ser grave y ella desde el pasillo esperaba que su mentira funcionara

– Mis amigos van antes que un polvo, será la para la otra Meiko – luego de esas palabras el moreno rápidamente se vistió con uno de sus buzos y una camiseta holgada, desde el centro de la habitación lo observaba una expresión de odio, pero ni siquiera Meiko Mochizuki lo iba a hacer cambiar de opinión y muchos menos cuando se trataba de Sora y un accidente juntos

– No te preocupes, aun me queda una opción – confeso la pelinegra en un susurro imperceptible a los oídos de Tai. se puso rápidamente la Yukata y no espero a que Tai estuviera listo, solo salió de la habitación encontrándose con una angustiada Mimi Tachikawa en el pasillo – Tachikawa – saludo con ironía a la castaña pero no recibió respuesta, así que se encamino a salir lo más rápido que pudiera de ese piso

Cuando Taichi hizo su aparición traía en sus manos unas cuantas prendas de ropa en las manos y Mimi solo pudo sonreír ante los acontecimientos que acababa de frenar y ahora como la buena actriz que era tenía que seguir con el plan.

– ¿En qué piso están? – pregunto Taichi asustado

– En el D, Yamato dijo que viene al cuarto a vestirse mientras tú le llevas la ropa a So y así poder llevarla al hospital – explico Mimi de forma acelerada, ella logró observar como Tai ni si quiera volvía a hablar y comenzaba a avanzar hacia el elevador, dio un pequeño salto de satisfacción al ver como su plan iba viento en popa


Takeru agradecía en esos momentos estar a dos pisos de distancia del resto de sus amigos, pero sobretodo le agradecía al ataque de celos que había tenido su amiga hace unos minutos, porque estaba seguro que Hikari se había puesto celosa de lo que dijo Meiko hace un rato en el bufet, pero bueno eso era tema aparte, su mente en esos momentos estaba más concentrado en acariciar el cuerpo de cierta castaña.

Habían discutido por un rato, pero de un momento a otro Hikari se lanzó a los labios de su "mejor amigo" y desde ese momento hasta ahora ya se encontraban con una prenda cada uno.

La castaña estaba clara que si llegaba a consumar con Takeru ya no habría vuelta atrás, tendría al rubio pegado tras sus pasos quizás por cuanto tiempo, pero no podía dejar de deleitarse con sus labios y mucho menos cuando la mano buena del muchacho la acariciaba como si su cuerpo fuera la porcelana más fina y la hacía excitarse más.

El beso de Takeru era apasionado y profundo, por no decir demasiado candente, que hacían que Hikari quisiera más y fue por eso que ella misma los guió hacia la cama de la habitación, la había decidido, se dejaría hacer bajo los encantos de Takeru Takaishi.

– Hey... – hablo el rubio con voz ronca – Si no quieres no haré nada –

– Tk... – Susurro Kari y se le escapo un suspiro en el camino – Cállate – y volvió a besarle, dándole a entender que era decisión suya que todo eso estuviera pasando

El rubio no se hizo esperar y llevo sus labios al cuello de su compañera, dejando suaves besos mientras descendía hasta sus senos, donde se dedicó a acariciarlos y besarlos con delicadeza, solo para escuchar como Hikari suspiraba ante su tacto.

Podía sentir el miembro erecto de Takeru rozarle las piernas y eso era suficiente para querer tenerlo entre sus muslos. Con un movimiento rápido descendió sus manos hasta el borde del bóxer del rubio y comenzó a jugar con él, logrando que TK cogiera su mano y la guiara a tocar por debajo de la tela.


Había ido a comprar unas cuantas botellas sake en la mañana, al igual que un poco de comida y desde entonces su panorama se resumía en comer, beber y fumar, era por esa razón que su cuarto y el salón de la casa de Mimi estaban llenos de colillas y cajetillas de cigarros, estaba cansado de esa rutina y eso que iba en el segundo día que estaba solo, y aun sin una idea que trajera de vuelta a Mimi a Odaiba.


¡Yama, por favor dile a Taichi que debes subir a cambiarte ropa y que dejaste a Sora esperando junto a una de las empleadas en la tinaja individual y… por favor recuerda pedirle a la empleada que cierre la puerta luego de que Tai entre! – las palabras de Mimi sonaban exactamente como un ruego, aparte de que la chica estaba acelerada

– ¿Algo más? – Preguntó el rubio, que estaba a la espera de que su mejor amigo llegara – ¿Enserio crees que Taichi es tan idiota para creer eso? –

¿Conocemos al mismo Taichi? – contrarresto Mimi con una sonrisa en el rostro que el rubio supuso que ella tendría, solo por la forma en la que ella había respondido

– Ya bajó del elevador y So esta donde me dijiste, te hablo después – Yamato colgó la llamada y se acercó rápidamente a Taichi que tenía cara de preocupación

– ¿Sora está bien? ¿Dónde está? – pregunto un asustado Taichi al no ver a su pelirroja amiga por ningún lado

– Una empleada esta con ella en la tinaja individual 3, le pusieron una compresa fría en el tobillo, ve y ayúdale a vestirse que yo iré a cambiarme para irnos al hospital – vio como Taichi no respondía y se dirigía casi corriendo hasta las puertas que dividían las tinajas calientes

Espero a que el moreno entrara por la puerta que lo llevaría a Sora y se dirigió hasta el mesón donde había uno de los encargados, ya había hablado con el muchacho así que este solamente le entregó la llave de la sala y un letrero que decía "En Mantenimiento", se apresuró en poner llave a la puerta con todo el cuidado del mundo y posiciono el letrero ante esta.

– Tachikawa, me debes una grande – susurro para sí mismo mientras sacudía la cabeza y soltaba una risa por las ocurrencias de su amiga


Estaba esperando en el baño de la sala, se le había ocurrido una idea, pero no estaba segura de que tan factible fuera, pero aun así, espero a que Taichi dejara la ropa en una de las repisas que había y salió del baño como si nada.

¿Era mentira? ¿Se había perdido un buen polvo por una mentira de Mimi? Esas eran las preguntas que habían abordado la mente de Taichi luego de ver como Sora salía del baño caminando como si nada, aunque era extraño que solo se encontrara con bañador y no estuviera sonrojada.

– Veo que tu tobillo ya sanó – acuso el moreno

– ¿Mi tobillo? –pregunto Sora confundida

– Mimi dijo que te lo habías roto y Yamato fue su cómplice – se explicó Taichi

– Con respecto a eso... lo hicieron para que nosotros habláramos... –

– ¿Por qué? –

– ¿Te parece si entramos al agua? –

– Sora deja de responderme con preguntas –

– Oh vamos Tai, eras tú quien estaba tras de mi hace unos días ¿y ahora encuentras raro que quiera pasar tiempo contigo? – exaspero la pelirroja y seguido de sus palabras se metió dentro de la tinaja caliente

– Sora, ¿Qué sucede? –

– … –


Mimi estaba segurísima que su plan había salido a la perfección, aunque por muy segura que se sintiera necesitaba que Yamato le confirmara todo.

Iba tranquila por los pasillos del piso G, ni siquiera ella sabía por qué prefirió bajar por las escaleras, pero se tomaría todo el tiempo del mundo para llegar al piso F, que era donde se encontraba Yamato escondido de Taichi, solo en caso de que el moreno se molestara por los hechos recientes.

No demoró demasiado en llegar al piso F y para su desgracia se volvió a encontrar con la pelinegra que tanto le desagradaba. Aunque lo que realmente le molesto fue que Meiko Mochizuki estuviera muy cerca de Yamato, quien se encontraba apoyado contra la pared y fue por la presencia indeseada de la chica que su boca actuó demasiado rápido como para que su cerebro analizara lo que diría.

– ¡Cariño ya llegue! – gritó desde el inicio del pasillo, logrando capturar la atención de ambos adultos

Ante el llamado de Mimi, Yamato rápidamente se alejó de Meiko, dejando totalmente anonadada a la mujer y ni siquiera se dio cuenta en que momento Mimi ya se encontraba a unos cuantos pasos de él.

– ¿Cariño? – pregunto Meiko confundida ante la situación

– Meiko, pensé que estarías en tu cuarto luego de que Taichi te rechazara, pero nunca imagine que vinieras a coquetear con mi novio – dramatizo Mimi, logrando avergonzar a Mochizuki

– Estaba charlando con Ishida-kun sobre el hotel – explico la pelinegra arreglándose los lentes ópticos, de manera despistada – ¿Hace cuánto están saliendo? –

– Tres meses – respondió Yamato siguiendo el juego de Mimi

– Yama, debemos ir a nuestra habitación para cambiarnos, recuerda que Sora y Tai nos esperan – a estas alturas Mimi había cogido la mano de Yamato y la entrelazó con la suya, dando un pequeño apretón para que salieran luego de ahí

– No les creo –

– ¿Ah? – dijeron la castaña y el rubio al mismo tiempo

– No están saliendo, Tachikawa solo lo dice porque sabe que yo me acosté con él y tú no has podido hacer nada para tener al gran Yamato Ishida a tus pies – las palabras de Meiko eran totalmente venenosas y algunas personas que pasaban por el blanco pasillo se volteaban a ver la escena, aunque la verdadera razón era que Yamato estaba ahí y era conocido por todo el mundo

– No necesito comprobarte nada a ti Mochizuki – escupió Mimi con acidez, mirándola desafiante

– A mí no me molestaría comprobarlo –

Ante las palabras de Yamato, Meiko se cruzó de brazos a la espera de la prueba que se le estaba ofreciendo y tenía una idea en mente, que estaba segura que no fallaría.

Como si fuera la acción más natural del mundo Yamato se acercó a Mimi lo suficiente para alzar suavemente el rostro de la castaña y besarla en los labios como si fuera lo más común del mundo, aunque todo era con la intención de convencer a dicha mujer que estaba fastidiándolos.

Yamato toco los labios de Mimi con delicadeza dibujándola suavemente y cuando noto que su acompañante no seguía tensa se inclinó sobre sus labios, uniéndolos en un beso dulce y cauteloso; fue Mimi quien pidió permiso para profundizar el beso a lo que Yamato ni siquiera pensó en negarse.

– Es suficiente y creo que Takenouchi los debe estar esperando – comento Meiko para marcharse del lugar simulando fastidio, pero al momento de darles la espalda una sonrisa se instaló en su rostro, esa foto iba a valer mucho en el mundo del espectáculo


Estaba aburrida, no había visto a sus amigos y hermanos en todo el día, y para colmo Koushiro se había molestado con ella, dejándola sola en su habitación cuando él estaba muy relajado en el sauna.

Quizás Kari estaba igual de aburrida que ella y estaría feliz de recibirla en su habitación, porque estaba segura que Tk estaba ligando por alguna parte del hotel.

Nikko salió de su habitación vestida con un Short y una blusa a cuadros, caminó la distancia que la separaba de la pieza de su mejor amiga y cuando iba a golpear para avisar su llegada escucho unos ruiditos que ella conocía bien, no podía creer que su hermano ya estuviera con una chica en el cuarto que compartía con Hikari.

Ya! – se escuchó desde la habitación

No… yo no he llegado – alto, esa era la voz de su mejor amiga

Fue en ese mismo momento en que Hikari culmino su frase que Nikko rápidamente volvió en sus pasos hasta llegar a su cuarto, estaba decidido, se iría al spa para olvidar ese pequeño lapsus que había presenciado.


El ambiente era tenso y desde que llegaron a la habitación habían comenzado a ignorarse de la misma manera que lo habían hecho la noche anterior.

Estaba harto de la indiferencia de Mimi luego de que algo significativo pasaba entre ellos y estaba decidido a cambiar eso, Tachikawa aún le debía una bien grande.

– Mimi... –

– Mmm... – respondió la recién nombrada

– Tú me debes algo – insinuó Yamato como si él fuese un niño pequeño que reclamaba un premio

Mimi sabía que venía luego de eso y estaba segura que Yamato le iba a pedir lo que venía buscando desde hace tiempo. Volver a repetir esa noche de la cual poco recordaba y lo gracioso era que también tenía curiosidad por volver a repetir estando sobria, un sueño se lo había dado a entender y desde entonces no podía sacarse eso de la cabeza, aunque lo disimulaba bastante bien y era esa la razón por la cual prefería mantenerse al margen de Ishida.

– Haré lo que quieras. Menos, tener sexo contigo –

– No te iba a pedir eso – respondió Ishida en un susurro

– Entonces... –

– Quiero un beso, pero no como el que me diste por tu ataque de celos con Mochizuki, sino un beso de verdad –

Eso no era algo con demasiada importancia, solo sería un beso y ella estaba dispuesta a hacer eso, Mimi Tachikawa nunca le hacia la vista gorda a una promesa.

Ahora fue ella quien tomo la iniciativa y cogió el rostro de Yamato sin mucha delicadeza, la realidad era que estaba nerviosa, Yamato la ponía nerviosa.

Como nunca antes en su vida, Mimi solamente se acercó a los labios de Yamato y sin aviso depositó un corto beso, al que le siguieron varios, acción que logró entretener a Matt por un momento, en el momento en que sus bocas se encuentran por un tiempo más prolongado, estas comienzan a luchar tibiamente, mordiéndose los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes del otro, jugando en ese espacio donde un aire pesado va y viene de manera cálida y silenciosa. Entonces las manos de Yamato buscan hundirse en sus castañas hebras. El acaricia lentamente la profundidad de su pelo mientras besan como si tuviéramos la boca llena del manjar más exquisito del mundo y en esos momentos ninguno de los dos quería dejar de saborearlo.

La situación comenzó a salir de su zona de confort luego de los primero minutos y cuando Mimi se dio cuenta que no había vuelta atrás fue capaz de reconocer que quizás quería volver a estar con Yamato Ishida de esa forma, pero era muy terca para reconocerlo sin tener un motivo para hacerlo.


En el piso D la cosa no era muy diferente a los pisos K e I, pero aquí fue Taichi quien tomo la iniciativa. Primero tanteo el terreno inestable en el que se estaba metiendo, no quería que su amistad con Sora se fuera al caño, ya bastante tenía con que él se hubiera enamorado.

– ¿Qué se suponía que debíamos hablar? – consulto el moreno, que estaba hincado por fuera de la tinaja y su vista estaba enfocada en los ojos burdeos de su amiga

– De nosotros, supongo –

– Yo estoy claro de que somos nosotros, tú eres la mejor amiga terca y yo el mejor amigo enamorado, nada cambia –

– Tai… –

– Es la verdad Sora. Así que ahora simularemos que somos dos mejores amigos y compartiremos esa tinaja, porque el imbécil de Yamato nos ha encerrado – dicho esto el moreno se quitó la camiseta, los zapatos y su buzo, y sin preguntarle a la pelirroja se adentró en las aguas tibias

– Lo siento, siento ser tan arisca contigo Tai – Sora se expresó con miedo, miedo a la reacción de Tai y fue por lo mismo que le rodeo uno de los brazos, como si quisiera jalarlo

– So… No tienes que disculparte, es tu forma de ser y eso es algo por lo que nunca deberías disculparte – el la atrajo hacia su cuerpo mientras la rodeaba por los hombros dejando el espacio justo para que la pelirroja apoyara su cuello en el hombro del moreno

– Eres el mejor –

– Tú lo eres – susurro Tai antes de besar la frente de su amiga con ternura

Luego de ese tierno gesto le siguió una mirada cómplice, que ambos recordaban haber visto en otra circunstancia y por un acto de valentía fue Sora quien culmino ese gesto con un beso en la comisura de los labios de Tai, dejándolo sorprendido y con la intención de que eso se convirtiera en un beso real.

A esos besos le habían seguido suspiros, caricias y unas manitos bastante largas que se encargaron de hacer desaparecer tanto como el bañador de Sora y los boxers de Taichi.

No se arrepentían, de eso estaban seguros y aun más con la experiencia que habían tenido en ese encuentro. Taichi se estaba conteniendo, por la simple razón de que conocía los gustos de Sora, no por nada se tenían una confianza ciega, pero el moreno procuraba de no ser demasiado brusco con sus embestidas, a pesar de que la pelirroja le pidiera que aumentara, Yagami se quería encargar de que ella tuviera un buen rato y que con suerte aceptara sus sentimientos por ella, pero eso ahora no era tan importante.


Hace muchos años que se conocen, pero aun así desde hace un tiempo atrás que Yamato se volvía loco con su castaña melena, sus labios carnosos, su cuerpo esbelto, su sonrisa pícara, un conjunto que a su vista solo Mimi Tachikawa sabe sacar provecho sin verse vulgar…

Mimi le quita la Yukata con los esas esferas color miel incendiados en pasión. Ambos deseando beber de los labios del otro.

Ishida se acerca lentamente a ella. Le acaricia las mejillas. Ella se sonroja y el la mira con deseo. La besa en los labios de forma brusca.

– Voy a besarte todo el cuerpo – le susurra muy bajito al oído. Mimi se queda expectante ante las palabras de su amante.

El baja despacio por su cuello. La excitación del ambiente se incrementa por momentos. Ella intenta tocarlo, pero Yamato no la deja. Le desabrocha la cinta morada de la cintura dejándola caer al piso y suavemente hace que la Yukata de Mimi caiga al mismo lugar que la prenda anterior dejándola solo en un sexy bañador azul, el color favorito de Yamato.

Se miran con ansias, tienen la respiración entrecortada y les cuesta controlarse.

– Quiero tocarte – suplica Mimi envuelta en dicha

– Lo sé, pero todavía no – le contesta Yamato

La desnuda de una manera lenta, tomándose su tiempo entre cada atadura que tenía el bañador, soltando de las ultimas la atadura del cuello y desciende con sus manos hasta los senos de ella. Su lengua otra vez en su cuello baja directa hasta los pezones de Mimi. Los lame, los besa y ella instintivamente comienza a revolverse en las manos de su amigo.

– No te muevas – le pide. El continúa bajando hasta llegar al ombligo. Lo besa. Ella no puede resistir el éxtasis, no logra quedarse quieta.

Yamato se arrodilla y la toma por los tobillos separando sus piernas.

Muerde con suavidad sus pantorrillas a lo que ella gime. Baja hasta los tobillos y los besa de manera lenta y da paso a un lento ascenso: Del tobillo a la pantorrilla. De la pantorrilla a la rodilla. De la rodilla a su entrepierna.

La mira de reojo y la ve totalmente entregada a las nuevas sensaciones. Los jadeos de Mimi van aumentando y Yamato puede sentir como se estremece cuando roza su piel.

Continúa subiendo sin demorarse más. El rubio sitúa su nariz a escasos centímetro de ese pequeño botón que anhela conocer. Con su lengua comienza a acariciarlo con movimientos circulares, ve como Mimi que no puede más. Yamato se detiene un momento a la espera de que ella se recupere aunque sea un poco.

Ishida inspira profundamente y retoma el recorrido por todo su sexo. Tenía que ser sincero, le encantaba el olor que Mimi desprendía.

Los movimientos de Yamato eran muy lentos por lo que ella cada vez se alteraba más. Al rubio le gustaba verla tan entregada al placer.

– No puedo más exclamó – Mimi en un jadeo lleno de placer

Yamato sostuvo con fuerza sus muslos de Mimi e introdujo uno de sus dedos en la feminidad de ella. Lo mueve en forma de caricia suave dentro de las pieles de la castaña y percibe que su orgasmo no se va a retrasar demasiado.

Su excitación aumenta.

La empuja suavemente sobre la cama. Rápidamente se acomoda entre sus piernas, a la espera de una dudativa por parte de Tachikawa, pero solo se encuentra con esos ojos color miel llenos de deseo, a la espera de su siguiente movimiento. Volvió a corroborar que su ahora "pareja" se encontrara lo suficientemente húmeda, aunque en el camino le saco varios suspiros, por lo que eso fue agua para sus oídos y la penetró.

Empiezo a embestirla desesperadamente, con movimientos lentos, con la mera intención de prolongar la situación. Yamato no estaba seguro si volvería a estar dentro de Mimi alguna vez, así que sin importarle se tomó su tiempo para hacerla disfrutar.

– Córrete para mí – le pide

El comienza a acariciar su clítoris al tiempo que la sigue penetrando y en cuestión de segundos, Mimi logra estallar de placer, soltando un grito. Nunca en los 24 años de la castaña había sido manipulada en su totalidad por su compañero de cama y en estos momentos no se arrepentía de nada.

Los gemidos de la castaña lograban excitar aún más a Yamato y para cuando se sentía listo para llegar al clímax unos gritos por fuera de la habitación le quitaron un poco de atención.

– ¡MALDITA SEA! ¡MIMI! ¡SÉ QUE ESTAS EN TU CUARTO! – esa sin duda era la voz de Nikko y sonaba alarmada

– Si no hacemos ruido… no se dará cuenta de que estamos aquí… – sugirió Yamato con voz grave, logrando capturar nuevamente la atención de Mimi

– Suena… preocupada… – logro pronunciar Mimi, aunque en el camino se le corto la voz un poco

– ¡TACHIKAWA ES URGENTE! – Imploro la rubia desde el pasillo, en la voz de Nikko era totalmente plasmada la desesperación, pero aun así la pareja no tenía intención de responderle a muchacha – Meems, hubo un incendio en Odaiba…


Holaaaaa, lo logre, pude escribir este mega capitulo y ufff que me dio pega, tuve que ponerme a narrar de distintas formas para que se me hiciera mas cómodo y lograra gustarme y bueno solo espero que les haya gustado 7u7

Y... vengo a contar que no actualizare por un buen tiempo, por lo menos hasta que termine este semestre en la U tipin 15 - 20 de Julio mas menos, así que por eso mesmo, les quería pedir un favorsh :S ¿Serian capaces de juntar 12 rr en este capitulo hasta que yo vuelva? De ser asi, preparare un capitulo igual de largo que esteeeeee y con mucho amor para todoooooos, con dedicatorias y todo:33 jajaj

Espero que el cap haya sido de su agrado, un beso enorme, espero leer sus bellas opiniones y nos leemos a mediados de Julio!

-Mconstanzass