Bueno gracias a una votación que hice en Facebook sobre cuál sería mi primer one-shot o historia de un capítulo del año. Gano mi pareja más popular y que tengo también más abandonada en mi página….EL NARUHINA. Una de mis más viejas OTP.

Así que espero disfruten.

Naruto no me pertenece.

HOSHI

Capítulo 10: Guardianes

No recordaba bien donde estaba, solo veía el bosque pasar frente a él con gran rapidez, riendo divertido de algo que probablemente hubiera hecho en forma de travesura. Volteo su rostro para ver cuando alguien le puso una mano en su cabeza.

Pero dejo de reír, se asustó al ver a una mujer de larga cabellera roja, viéndolo con ojos enojada.

—Na-ru-to—la forma en que separo cada silaba, la energía roja formada a su alrededor, lo hizo chillar asustado.

Quería huir.

Se soltó antes de salir corriendo seguido de su madre, iba a morir, pero aun así, no pudo evitar la carcajada traviesa de su boca.

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Sus ojos se abrieron perezosamente, incrédulo del recuerdo dentro de su sueño, desde la muerte de sus padres, casi todos los recuerdos de ellos habían desaparecido. Pero antes que pudiera disfrutar del recuerdo de su madre, el dolor de su cuerpo llego acompañado de una serie de imágenes que no reconocía, de él, viendo el cuerpo de Hinata muerto entre sus manos, sintiendo furia y luego dejando que algo en su interior lo controlara. Entonces el salto, atravesando el cuerpo de una persona, disfrutando la sangre en sus manos y caminando sobre los restos de ese sujeto, gozando por matarlo.

Tomo asiento de golpe, sintiendo la respiración jadeante, viendo una y otra vez, como él lo había matado. Una parte de él estaba horrorizada, pero no tanto por la situación, horrorizada por la otra parte, que se regodeaba de haberlo matado.

Ese sujeto mato a Hinata.

La mato porque ella lo salvo.

Entonces el horror y la satisfacción de sangre se esfumaron, con el profundo pesar en su interior, con un toque de ira. La había matado, habían matado a su amigo, frente a él. Quería llorar de lo irracional, antes de que la matara, había visto mucha gente herida, que probablemente también murió, pero él solo lloraba a una persona.

Era su amiga.

No debió haber pasada eso, él debió morir, no ella.

Una mano en su mejilla, lo hizo ver lentamente a su derecha. Pensó que estaba alucinando, después de todo hace cinco segundos había ansiado nuevamente un baño de sangre, porque su amiga estaba muerta, verla ahora sentada a su lado, era probablemente la forma en que su cerebro intentaba calmarlo.

—¿Naruto?—llamo esta débilmente con voz cansada.

Ahora que lo pensaba, esta era la primera vez que la chica se refería a él solo por su nombre. Sonaba bien entre sus labios, le hubiera gustado salvarla de verdad.

Pero luego estaba el tacto en su mejilla, se sentía tan real.

Levanto su mano para apretar sobre la mano de la chica, sorprendido que su imaginación creara eso.

—Te vi morir—murmuro sin comprender que pasaba, bueno no estaba muerta, pero si atravesada con un agujero en su vientre gigante.

Técnicamente tenía un pie en la tumba.

Pero luego la chica sonrió débilmente, una pequeña y diminuta sonrisa, que adorno de forma genial su rostro.

—No te preocupes, estoy viva, todo ya paso—le arrullo acariciando su mejilla.

El tacto era demasiado calmante, años habían pasado desde que sintió tanta calma, desde que su madre lo hizo cuándo era solo un crio.

Ilusión o realidad, se dejó llevar por eso.

—Mate a un hombre—musito ahora perdido entre su cordura y lo que le rodeaba.

Cuando Hinata lo atrajo a ella para un fuerte abrazo, no le importo que su rostro quedara entre sus pechos, o que esta temblara con lágrimas en sus ojos. Que ella estuviera viva no parecía tener sentido, pero ocupaba ese abrazo, porque sus ojos ahora solo parecían tener sangre en todas direcciones. Había atado a alguien, la escena se repetía una y otra vez.

Él quien hace unas semanas acuso a Hinata de ser una asesina, había matado a un hombre sin dudarlo solo porque se enojó.

El verdadero monstruo aquí.

Solamente era él.

Lo peor es que ya no tenía la conciencia moralista de hace poco por algún motivo, una gran parte de él, se dijo que si el corazón de la chica seguía latiendo como ahora contra su oído, mataría nuevamente a alguien. Su cuerpo ahora parecía más vivo, con los sentidos más agudos y todos listos para el ataque.

Matar.

Su cuerpo pedía matar a todos quienes lastimaron a la chica.

Entonces esta comenzó acariciar su cabeza y se dejó arrullar de nuevo al el mundo de los sueños, calmando al monstruo dentro de él, pero sin desaparecer, ahora ya no desaparecía, no se enojó…probablemente ocuparía de su ayuda nuevamente.

Sonrió sádicamente antes de dormirse.

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Dejo a Naruto dormir nuevamente sobre la cama, tranquilamente del mundo a su alrededor, no ocupaba saber nada ahora. Miro preocupada a la ventana, el humo ya había desparecido, después de todo, el ataque fue una semana atrás, el chico había dormido siete días tranquilamente, mientras que ella despertó al tercero, totalmente confundida y jurando que estaba muerta. Star fue quien le explico todo lo pasado, antes de la llegada de Temari, la hermana mayor de Gaara quien también explico todo.

Akatsuki había atacado.

El mundo tomo el asunto como un ataque terrorista, que exploto el centro distrital de Sunagakure con una bomba. Pero los guerreros del mundo espiritual sabían la verdad, que habían recibido un ataque de akatsuki, que el mundo estaba en peligro y que ahora…las luchas estaban a la vuelta de la esquina.

Durante los cuatro días que Naruto no despertó, ella paso vagamente en su habitación, revisando ella misma los lugares del ataque. En su vientre no había nada más que una gran cicatriz que estaba también en su espalda, como recordatorio de que casi muere. Gaara amablemente le explico con detalles también lo sucedido, dejándola confusa.

Todo parecía una pesadilla.

Lo peor era ver a Naruto ahora dormido, comprendiendo que algo había pasado en su interior, había liberado parte de la bestia. Activo su Byakugan, notando con horror que su sello en el vientre antes oculto, ahora era visible para el ojo espiritual y pronto lo seria para el ojo humano también. Por otro lado era su energía, siempre tan radiante y llena de alegría, ahora parecía algo oscura y con destellos anormales.

—¿Cómo está?—pregunto Gaara llegando a su lado.

Aun no comenzaban las reconstrucciones en el pueblo, pero al menos todos los heridos habían sido tratados y los muertos enterrados.

Entre todos los que pasaron el juicio de los espíritus, a lo que recordaba, solo una niña menos que Gaara con nombre de Matsuri, había sobrevivido y ahora estaba en el hospital recuperándose. Temari y Kankuro, el otro hermano mayor de Gaara, quienes eran los guardias temporales del lugar, aceptaron tomarla bajo su ala.

Los otros 37 personas que sufrieron del juicio.

Murieron.

—Estará bien—musito por bajo acariciando su brazo con su mano.

Gaara asintió.

—Naruto ocupa pronto alguien que le ayude a controlar la bestia, al liberarla saco la oscuridad de su interior—

—Él no tiene oscuridad—

—Tu no lo viste pero yo sí, esa bestia se regodeo de matar aquel hombre…si es cierto que él no la controla, es tiempo para que esta lo controle—

—…—

—En el centro de Tokio hay un Jinchuriki, es poderoso, se llama Killer Bee y seguramente podrá ayudarles—

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Nuevamente estaba en un lugar con bosque, mucho bosque, estaba ocultándose de la vista de su padre que tenía un extraño invitado ese día. Era un hombre de larga cabellera negra y ojos igual de oscuros. Apenas este toco la puerta, le ordeno a su madre salir del lugar con él, pero se había escapado para verlo de cerca con curiosidad.

Parecía extraño.

—Me alegra la visita de un guardián del clan volcán—hablo su padre tranquilamente con una taza de té en sus manos.

El hombre sonrió, pero la sonrisa le produjo malos escalofríos en su espalda.

—Lo dice Minato, el prodigio bendecido por la tribu aire, me alegra que, me tengas en tan buen estima…hace mucho los Uchiha no tenemos esa consideración, desde la última guerra contra el clan Hyuga—

Hubo un extraño silencio, donde él se asomó un poco por los arbustos para ver a ambos hombres.

—¿Qué te trae por aquí en realidad Madara?—pregunto su padre con ojos fríos y fijos en el invitado.

Este solo sonrió un poco, antes de ver de reojo en su dirección. Un escalofrió le recorrió todo el cuerpo antes de salir huyendo del lugar con miedo.

—Un trato contigo—fue lo último que escucho de ese hombre.

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Cuando despertó nuevamente horas después, pensó que todo había sido un extraño sueño, pero no, ahí estaba Hinata tranquilamente sentada a su lado, con Star dormida sobre su cabeza con una paleta sobresaliendo de su boca. Esta empezó a explicarle tranquilamente lo sucedido, evitando claramente que él hubiera matado a alguien y eso estaba bien, no quería hablar del tema por el momento.

Ya que no tenía cara para decirle, que una parte de él no se arrepentía a cómo otra parte, estaba queriendo morirse por esa acción.

De forma nebulosa se despidió de Gaara y sus dos hermanos, fue Hinata quien prometió venir de nuevo pronto para ayudarles, al igual que Temari anuncio que pronto iría también a Konoha para averiguar más sobre el asunto.

Entonces antes de saberlo, estuvo en el tren con la mirada perdida en la ventana, reviviendo una y otra vez su transformación en aquel ser. Aun lo sentía latente en su interior, como si se regocijara, fuera lo que fuera, de lo que hizo hace una semana.

Eso era otro asunto, una semana, había estado dormido una semana.

Las clases.

Sus amigos.

Su padrastro.

¿Cómo los vería nuevamente a la cara?

—Él ya estaba muerto—hablo de pronto Star sobre sus pies.

Él la vio de forma desinteresada, mientras que Hinata le gruñía que se detuviera, siendo cruelmente ignorada por ambos.

—Cuando se acepta por completo la corrupción, ese ser ya está muerto, de no ser tú, alguien más lo hubiera hecho tarde o temprano—

—Hinata salvo a Sakura y me salvo a mí—susurro de forma desafiante.

Pero Star no se veía afectada.

—Eso fue porque ninguno llego al punto de fusionarse con un espíritu y dejarse absorber, de haber llegado al punto de Zabuza, ni Hinata hubiera logrado hacer nada, en ese momento o hubiera muerto o los hubiera matado—con un gruñido fastidiado se metió nuevamente en la mochila de la chica.

Esta le lanzo una mirada algo avergonzada por su espíritu, pero no hizo o dijo nada, viendo a la ventana nuevamente.

Entonces sintió un toque en su mano, que le hizo voltear a ver como Hinata apretaba con algo de fuerza la mano sobre su pierna. La vio detenidamente, sintiendo el calor de esta, antes de verla a los ojos. En sus ojos había un brillo de comprensión, pues debería entender que pasaba mejor que él, anteriormente aunque ella no quisiera, habría matado a espíritus así.

¿Cómo decirle que no se arrepentía?

No sabía por dónde explicarle, que hace poco la había juzgado por algo, que ella nunca quiso hacer, pero que ahora una parte de él estaba bien con hacer lo mismo.

Eran tan diferentes.

Ella era buena.

Él no.

—Gracias por salvarme—indico esta con una pequeña sonrisa.

Lo cual hizo que un poco del peso en su interior, disminuyera, solo un poco. No importaba que hubiera pasado, había salvado a su amiga. Le regreso suavemente el apretón de mano con una pequeña sonrisa, ignorando lo que sentía al pensar en un asesinato.

Puede que no fuera lo mejor esquivar el tema y no enfrentarlo.

Pero por ahora, eso era lo que pensaba hacer.

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Hinata no tenía mucha información de Konoha, su teléfono se había perdido en la batalla y no era tan genio para acordarse los números de las personas, además, nunca tuvo el de Sasuke, eso era un punto a su favor. Debían tomar pronto información de los demás, pero por ahora, irían al departamento del rubio en busca de su padrastro, que debía estar preocupado si ya hubiera llegado de su viaje, que sin duda, ya había durado bastantes días.

Aunque también el clan Uchiha debía ser visitado y confirmar si su familia no le había enviado nada.

Las clases ahora no eran importantes en realidad, no tenía tiempo para pensar en cosas tan simples, que no involucraran la vida de miles ahora mismo.

Por eso cuando abrió la puerta del departamento del rubio, se sorprendió de ver a un hombre de cabellera albina, bastante mayor, sentado tranquilamente en medio de todo con una taza de té. No hubiera sido una vista muy rara, de no ser por el gran sapo de color verdoso, claramente un espíritu del bosque, sentado tranquilamente frente a él.

Tanto Naruto como ella quedaron en shock, muy a parte de Star que salió rápidamente revoloteando.

—Fukasaku-ojisan—gruño Star con tono de molestia e insolencia.

El sapo no hizo mucho movimiento, solamente chasqueo la lengua de forma desagradable viendo al pequeño gato con escamas de forma molesta.

—Hoshi-sama, me hubiera gustado que estuvieras muerta Hime—dijo sin ninguna pisca de respeto.

Eso alerto a Hinata, que pestañeo confundida.

Este era un sapo espíritu, proveniente del clan del bosque, lo cual lo ponía muy en alto con otros espíritus, además de forma plus, este espíritu con su capacidad debía alcanzar una clase alta.

Volteo a ver al padrino de Naruto.

¿Quién era ese hombre?

—¡¿Qué rayos pasa aquí dattebayo?!—chillo Naruto sin comprender que pasaba y casi volviéndose loco, como la primera vez que los vio a Sasuke o ella luchar.

Su cerebro ahora estaba trabajando más rápido que el de Naruto, comprendiendo rápidamente que pasaba.

—Eres un guardián de Konoha—musito sorprendida de conocerlos finalmente.

El rostro de Jiraiya se ensombreció durante unos segundos, antes de bajar su vista a la tasa de té, indicándole que algo malo había pasado con eso. No se extrañó, hace tanto que no sabía nada de los guardianes, que no podría suponer algo bueno.

Naruto pestañeo antes de voltear a ver a Star.

—¿Hoshi-sama?—le pregunto viéndola fijamente.

El gato se le crespo el pelaje escamoso, antes de verlo con gran soberanía.

—Claro que no lo sabes pequeño plebeyo, pero yo soy la princesa heredera del clan más alto entre los espíritus, el clan del bosque—hablo con voz de la realeza, causando que Naruto se fuera de espaldas.

—¡¿QUÉ?!—

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Lo único que Naruto estaba agradeciendo ahora, era la distracción de su mente para no pensar en cosas oscuras, como lo sucedido anteriormente en Sunagakure, pero no por eso estaba mejor con lo que estaba pasando. Le lanzo a su padrino una mirada de rencor, mientras este solo sonreía algo arrepentido sobre la situación. Ya no se extrañaba que todos a su alrededor, formaran parte de este mundo, ahora parecía algo común y era raro más bien, que alguien que conociera no tuviera esa influencia, como si solo faltara él de unirse a este circo.

Hinata explico brevemente como en cada región, habían guardianes designados quienes luchaban contra las irregularidades, también comentó que hace muchas semanas que no sabía sobre el asunto de los guardianes de Konoha, razón por la cual ella termino aún más involucrada.

También sobre que Jiraiya era aparentemente, uno de esos guardianes.

—Tener un espíritu del bosque como guía, debes ser alguien muy poderoso—musito Hinata de forma seria, la misma postura que colocaba, cuando se enfrentaba a asuntos del mundo espiritual.

Su padrino suspiro de forma aburrida, viendo de reojo como Star estaba sentada al lado de Fukasaku, ambos en una competencia de miradas mortales.

No era una buena señal.

—Tú fuiste la elegida por un espíritu líder, dos rangos mayores que Fukasaku—añadió Jiraiya como si eso fuera un gran logro.

Tal vez lo era.

Se rasco la cabeza sin comprender sobre rangos o niveles, ya era bastante difícil comprender el mundo espiritual, como que para que dentro de este hubiera tantas jerarquías.

—Otro día te explicare bien—musito Hinata por bajo, sabiendo que habían temas ahora mucho más importantes.

Asintió.

No es como si pudiera hacer otra cosa.

—¿Qué hay de los otros guardianes?—pregunto confundido, sin creer que solo su padrino se encargara de todo Konoha, que como había visto, era peligroso.

Este evito su mirada, soltando otro suspiro, algo poco común en él, pero que había hecho regularmente desde que habían llegado a su hogar.

Algo había pasado.

Volteo la mirada para encontrar la de Hinata, que también lucia algo preocupada, como si ambos comprendieran que algo malo había ocurrido.

—Fuimos a una misión al sur de Japón…pero nos encontramos con Akatsuki y dos de los guardianes murieron—anuncio de forma tétrica, como si eso no fuera algo que quisiera admitir.

Muerte.

La imagen de Zabuza y Haku destellaron en su mente, pero solo la primera le causo un poco de remordimiento, pues esta fue la que él había causado.

Hinata rápidamente aporto algo, sacándolo de sus pensamientos.

—¿Quiénes eran?—pregunto con precaución.

Su padrino guardo silencio, antes de beber un poco de té.

—Un chico del clan Uchiha y Asuma Sarutobi—expreso con el rostro oscuro.

Eso le alerto y le hizo alzar el rostro preocupado, el rostro del profesor Asuma destello en su mente, siempre con un cigarrillo en sus labios. Pero también destello la preocupación, que si bien era un profesor que apreciaba, este había sido como un segundo padre para Shikamaru.

¿Este sabría del mundo espiritual?

No podría, la última vez que vino a casa, donde lo encontró en una postura comprometedora, había un espíritu mensajero. El chico ni siquiera se había movido cuando este revoloteo por el lugar, así que sus ojos no habían pasado por este mundo.

Pero eso era peor.

Jamás sabría la verdad de como su profesor murió, o ni siquiera sabía si estaría por enterado.

Volvió a mirar a Hinata, que se había puesto algo pálida, como si también comprendiera que estaba pasando. Pero antes que pudiera regodearse en su pena, recordando que ese profesor le había tendido la mano cuando esta era nueva en el lugar, comenzó a hablar nuevamente.

—Sin dos guardianes menos en Konoha deben buscarse sustitutos rápidamente, hablar con el clan Uchiha para remplazar su guardián y los otros dos (supongo que aparte de usted debe haber otro) buscar el remplazo de Asuma-sensei—murmuro la chica con algo de pesar la última parte.

Jiraiya asintió.

—Los Sarutobi suelen dar un guardián generación tras generación, pero el padre de Asuma está muerto, el único Sarutobi que queda ahora es Konohamaru ya que la hija de Asuma es muy pequeña aun, pero aun es un adolecente sin edad suficiente, por lo que tendremos que elegir a otro sustituto—musito Jiraiya con una mano en su mentón.

Después de unos segundos de silencio entre todos, este volteo a verlo directamente con pesar dentro de sus ojos.

—También puedo notar que en mi ausencia, el sello que te puse se ha debilitado de forma drástica—

Eso hizo que sus emociones se elevaran junto a su voz.

—¿Tu pusiste el sello?—le pregunto indignado y con la traición en su voz.

De toda la gente que había pensado que jugara con sus memorias, su padrino no estaba en ellas, pero ahora tenía sentido, contando que había un viejo sapo que hablaba en su sala y fue invitado por el susodicho.

Jiraiya asintió.

—Cuando te encontré dos años después de lo sucedido con tus padres en un orfanato, con solo verte pude notar que eras un Jinchuriki, puse el sello con la esperanza que vivieras una vida relajada…pero a estas alturas con Akatsuki, es una batalla perdida—musito con pesar y con un dolor de cabeza su padrino.

En cambio él gruño maldiciones mentales.

¿Acaso no era suficientemente capaz para que alguien le dijera algo en este mundo?

Todos parecían tener jodidos secretos a su alrededor.

Incluso su propia familia.

Se puso de pie de golpe y salió de su departamento con un fuerte portazo, no tenía ganas de ver a nadie, su padrino estaba ahora en el último lugar.

Su mal día solo iba de mal en peor.

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Hinata observo preocupada como Naruto salía del lugar enojado, quiso levantarse para seguirlo y consolarlo, o al menos intentar ayudarle en algo. Una fuerte mano tomo su muñeca y la regreso al suelo de golpe, miro ofendida al hombre que era considerado el padrino de Naruto, quien también mantenía una mirada sombría en su rostro.

—En realidad Tsunade y yo, ya elegimos al remplazo de Asuma—hablo el hombre sorprendiéndole.

Tsunade.

Como Tsunade-sama la directora de su instituto.

Sus ojos se abrieron como platos, cuando noto como Star y el viejo sapo, la miraban fijamente a ella, entonces todo su mundo pareció dar una vuelta de cabeza al comprender lo que insinuaba la mirada de ese hombre.

—¿Yo?—pregunto en un susurro resignado.

Los ojos del hombre la miraron con disculpas en ellos, pero ella no dijo nada más, después de todo…esto solo significaba una cosa.

Su vida estaba condenada a este mundo desde siempre y ahora para siempre.

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Pateo con fuerza una de las latas que estaba en el suelo, aún era de día y sus compañeros probablemente estaban en clases, pero no quería verlos. Se rio mentalmente al pensar que hace unas pocas semanas, su idea de vida perfecta era sacar buenas notas y que Sakura aceptara por fin una cita con él, y ganarle al teme, nunca olviden ganarle al teme. Pero ahora todo parecía tan lejano, como si fuera otra persona quien viviera eso, como si nunca hubiera sido su vida.

Ahora todo parecía girar alrededor de que tenía un monstruo en su interior, que estaba avanzando en una extraña aventura sobrenatural alrededor de Hinata y Sasuke, quienes eran unos grandiosos guerreros y él.

Porque debía ser tan inútil.

Si tan solo pudiera hacer algo…no…él si podía hacer algo.

Podía matar.

Lo cual era grandiosamente estúpido, él odiaba pensar que una vida humana no valía nada, había juzgado a Hinata, probablemente razón por lo cual todo parecía tener mayor sentido. Pero una vez más, solamente demostró ser un gran idiota, con un gran poder que mata a cualquiera y…todo era tan jodidamente frustrante.

Tomo asiento en una banca de un parque.

Quería que todo terminara.

Quería dejar de ser una carga.

Pero no quería ser un monstruo.

—Ya eres un monstruo—gruño una voz que lo dejo paralizado.

Giro en todas direcciones, pero no vio a nadie, incluso los niños pequeños debían estar en clases y el parque estaba totalmente vacío. Pero la voz había sonado tan cerca, que le hizo levantarse apresurado y caminar en dirección al lago, donde había jurado escuchar la voz.

No había nada, claramente.

Una risa siniestra lo detuvo nuevamente viendo a todos lados.

—¿Q-Quien está ahí?—tartamudeo algo asustado.

Joder y si era un espíritu, estaba perdido.

Estaba tan acostumbrado a estar al lado de Sasuke y Hinata cuando algún espíritu estaba cerca, que había olvidado que si no cuidaba sus emociones, alguien podría comerlo y llevarlo a la corrupción, provocando que alguno de sus amigos lo asesinara.

¿También le pasaba a los Jinchuriki?

No tenía idea, no tenía idea de nada.

—Mira al lago—hablo la voz casi susurrante.

Trago saliva de forma ruidosa, sin querer admitir que estaba a punto de orinarse en sus pantalones, antes de hacer lo que la voz le ordenaba. Lo cual era completamente estúpido, si la voz le decía que saltara de un puente, no lo haría, debería volver a casa al lado de Hinata y su padrino, quería matar a su padrino, pero al menos estaría seguro.

En su lugar estaba viendo al lago.

Que era un idiota.

Detuvo sus pensamientos al ver su reflejo, debido principalmente porque no se vio a sí mismo, en su lugar vio a un imponente zorro naranja con ojos rojos, que parecía burlarse de él.

Soltó un chillido antes de alejarse de espaldas del lago, sin entender que había visto, quien le había hablado o que era todo lo que pasaba ahora.

Como si todo no fuera suficientemente raro ya.

Pero detuvo su huida de espaldas al suelo, cuando su espalda choco contra unos pies.

—Hinata—dijo aliviado antes de voltearse, pensando que era su amiga, quien claramente siempre lo buscaba.

Su decepción fue grande al ver a otra mujer, una diferente a su amiga, lo cual era obvio ya que su amiga debía estar en su hogar hablando con su padrino sobre temas espirituales. No quiso pensar en la extraña decepción que sintió en su interior. En su lugar observo bien a la mujer frente a él, no es que fuera muy alta, pero su rostro no era de adolecente, así que tendría una edad adulta, incluso en su forma de vestir recatada. Cabello castaño corto y ojos oscuros, cuerpo delgado y no muy curvilíneo, pero rostro amable.

Pero eso no fue lo importante.

Fue la sensación en su interior.

Ya la había sentido antes recientemente al ver a alguien, pero algo no le dejaba recordar donde o con quien. Era como si conociera de antes a esa chica, pero no tenía sentido, no la había visto antes.

—Hola, ¿Te encuentras bien?—pregunto la chica con extrañas marcas moradas en sus mejillas viéndolo con preocupación.

Se sonrojo levemente avergonzado, que alguien le preguntara eso.

Volteo de reojo al lago, sin entender o saber que decirle.

—No realmente—musito.

No le gustaba que otros cargaran con sus problemas, en realidad no le gustaba que nadie supiera de sus problemas. Pero últimamente todos parecían saber mejor que él sus problemas, así que hablarlos con un desconocido, no sonaba nada mal.

La mujer sonrió amablemente de nuevo, antes de tenderle la mano.

—Mi nombre es Rin—se presentó la chica rápidamente.

—Naruto—dijo vagamente intentando recordar ese nombre, pero sin tenerlo en su base de datos.

La mujer quien estaba cargando unos paquetes de compras, solamente asintió antes de invitarlo a comer a su hogar. No es que le gustara ir con algún desconocido, pero no quería volver a casa, así que acepto tomando las bolsas de la mujer entre sus manos.

No es como si entrara en la boca del lobo.

No tenía tan mala suerte para que esta chica fuera parte del mundo espiritual.

¿Verdad?

Continuara..

Al inicio la historia contaba con un calculo de 16 capitulos, pero ahora lo veo un poco más larga.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.