Es la hora de saber la historia de Fuu y su tierra. Éste es un capítulo más largo que el anterior, esperoles agrade. Dejen reviews, por favor.

One Piece, su mundo y sus personajes pertenecen a Eiichiro Oda.

Dos años atrás, en las heladas tierras de Yuki, a pesar de una ventisca, la reina del lugar, Aoi Yuki llamaba a la menor de sus hijas, Fuu de 18 años, que se encontraba cerca, para subir a una colina cercana al castillo donde la familia real moraba.

–¿Ves eso, Fubuki? –le señaló hacia abajo, donde la ciudad cercana al palacio estaba repleta de personas– ¿sabes qué es lo que hace a un reino? –Fuu miró a su madre esperando la respuesta, ya que seguramente no la había hecho ir allí para hacerle un cuestionario– no es el que lo gobierna, tampoco es su clima, o su extensión, su posición o su poderío. Los reinos están hechos por personas. La gente que ves ahí abajo es la que hace a nuestro reino, ¿y sabes qué es lo más importante? Que esas personas sonrían, que sean felices. Si es así, un reino estará a salvo, sin importar los problemas que pueda haber. Si su gente sonríe, todo está bien. Como un miembro de la familia real, también es tu deber que esa gente nunca pierda su sonrisa, ¿entendiste Fubuki?

La reina Yuki era ya la decimoprimera en la línea de la familia real Aoi que había gobernado esta isla desde antes de que el mundo tuviese memoria. Fuu tenía gran parecido con ella, con el cabello de un color igual, azul muy claro casi blanco, con un poco de ondulación, no demasiado, pero el de la reina más largo, ojos azules claros. A diferencia de lo normal, en Yuki a quien el poder pasaba no era a los hijos varones, sino a la hija mayor, quien además era bautizada con el mismo nombre de la isla. Ella era una reina sabia y valiente, muy comprometida y tolerante, pero a la vez rebelde. No estaba del todo de acuerdo con los métodos del Gobierno Mundial y de la Marina. De hecho, la isla Yuki recibía con agrado a piratas y desde que ella había asumido la corona, era una tradición ser hospitalarios con los bucaneros que llegaban cansados por su viaje. Por supuesto, los habitantes eran cautelosos y sabían que había piratas desalmados, pero la mayoría que arribaba a Yuki, lo hacía sólo para descansar.

A la colina, arribó un hombre de cabello castaño corto, ojos pequeños y de aspecto no muy amigable. Ataviado con ropas pesadas debido al frío. Al llegar frente a Fuu y su madre, se arrodilló –su majestad. El Rey Hakku y la princesa Yuki han regresado de la isla de Yottsu –anunció el jefe de la guardia, Daisuke.

–Espero que tu hermana disfrute aunque sea un poco las misiones diplomáticas –sonrió la reina. Hakku, un hombre alto, con cabello rubio y de aspecto joven, más que la propia reina, llegó acompañado de una joven, su hija Yuki, quien era también rubia, con cabello corto y quien tenía puesta su corona de princesa.

–¿Puedo irme ya a mi cuarto, mamá? La corona me molesta en la cabeza –se quejó la mayor de las princesas.

–Fubuki, acompaña a tu hermana –pidió su madre y así ambas se retiraron al palacio acompañadas de Daisuke, mientras que ambos monarcas se quedaron solos.

–¿Qué es lo que dijeron? –preguntó Yuki a su esposo con seriedad.

–Están igual de sorprendidos. Tampoco ha habido piratas en más de un mes, El gobernador empieza a preocuparse de que sus negocios pierdan dinero.

–Los piratas no pueden evitar la isla, ¿verdad?

–No. Recuerdo que cuando llegué aquí, nuestro navegante dijo que había más de una ruta de Log Pose que pasaba por esta isla. Y eso es bueno, porque si no, no te hubiese conocido –sonrió el rubio.

–Mi madre casi me mata cuando supo que me había enamorado de un pirata –se sonrojó Yuki– esperemos que sólo sea una fase y que en breve, barcos pasen por aquí nuevamente.

Mientras tanto, Fuu enseñaba a su hermana el más nuevo de sus inventos. Un calentador que sólo utilizaba un poco de viento para funcionar –es útil –trató Yuki de sonreír.

–¿Estás cansada, hermana?

–Los deberes de la familia real son cansados… mi madre debería encargarse de ellos, yo no soy la reina, aún –respondió la mayor.

–No te preocupes. Mamá está bien de salud, y no creo que muera de forma prematura como la abuela, y además… –un gran ruido interrumpió a Fuu. Una especie de estallido muy cercano, y pronto fueron más. Las princesas salieron y sus padres veían azorados lo que pasaba. Una multitud de hombres, todos sin insignia alguna, atacaban la isla y poco a poco se acercaban al palacio. Hakku llamó a Daisuke y juntos encabezaron una defensa algo improvisada rumbo a la montaña que estaba siendo asaltada.

Los combates comenzaron, pero los invasores eran especialmente fuertes y los defensores caían uno a uno. La reina Yuki entonces fue a sus aposentos y tomó un Den Den Mushi, el más grande que había allí y llamó a la central de la marina.

–¡Estamos siendo atacados, envíen a alguien! –pidió la monarca.

–¿Qué isla es? –preguntó el marine que estaba al otro lado de la línea.

–¡Yuki, en Grand Line!

Hubo entonces un aparente silencio en el cuartel general marine, pero al fondo se escuchaban voces hablando a lo bajo. Luego, por fin hubo una respuesta, pero ésta no fue la esperada –parece que estamos perdiendo comunicación, no puedo escucharla –decía la voz del aparato y por más que la reina intentaba decirles lo que sucedía, no había caso. Ella tuvo que rendirse y tomó un arco y flechas para luego salir.

–¡Mamá, ¿qué vas a hacer? –le preguntó su hija menor, pero ella ordenó a ambas princesas esconderse en el castillo.

–El Gobierno nos ha dado la espalda. Tengo que pelear por mi pueblo, es mi deber también.

Así, ambas hermanas quedaron solas, protegidas por los guardias reales, pero éstos fueron emboscados. El de la montaña no era el único ataque, parecía haber ya enemigos desde antes y pronto, un rubio espadachín, Katsuro, llegaba comandando unas tropas hasta donde se encontraban Yuki y Fuu. Mientras tanto, las flechas de la reina poco podían hacer, aunque ella pudo llegar hasta donde estaba su esposo, acompañado de Daisuke justo cuando lograron ver al causante de todo esto.

–Es Masanori… –musitó Yuki.

–Su majestad, ¿cómo está? Seguro que ahora se arrepiente por haberme desterrado –rió burlón un hombre de edad mediana, ataviado en una gruesa gabardina, con un gorro que cubría su rostro. Pronto todo el ambiente estuvo más frío, si eso era posible, y hasta la nevada se convirtió en ventisca.

–Te desterré porque como líder original de la guardia real, eras una amenaza para el reino. Ahora veo que debí haberte apresado –se cubría Yuki su boca con su chaqueta para evitar un poco la ventisca.

–Pues ahora soy una amenaza mayor –carcajeó Masanori y tenía razón. Poco podía hacer el no muy vasto ejército defensor de la isla y Hakku se dio cuenta rápidamente de ello, por lo que llamó a Daisuke y le pidió poner a salvo tanto a la reina, como a las dos princesas. Éste no quería abandonar a su rey, pero aquel insistió y Daisuke tuvo que hacerlo, también contra los deseos de Yuki. Sin embargo, cuando los dos llegaron al palacio, éste ya había sufrido el ataque, los guardias no habían podido hacer mucho y por más que buscaron, no encontraron a las princesas.

–No podemos irnos sin ellas –dijo la reina Yuki, pero ya Daisuke estaba bajo ataque y tuvo que tomar su forma de oso polar que su Akuma no Mi le permitía, para deshacerse de los invasores y finalmente tomó una decisión, cargó con la reina y huyó junto con algunos soldados de la isla. Quiso regresar por las princesas, pero la situación lo impidió, pues eran órdenes del rey poner a la reina a salvo.

–Luego de que a mi hermana y a mí nos capturaran, a mí me "vendieron" a Sadao y terminé en isla Criolla como criada –culminó Fuu su historia.

–Hay algo extraño –dijo Jet– no entiendo cómo es que a ti a tu hermana no las mataron, ¿de qué les servían vivas? ¿Y por qué a tu hermana no la enviaron junto contigo?

–Yo tampoco lo sé, pero eso me hace pensar que Yuki sigue viva, y espero que mi madre también.

–Está decidido entonces –se levantó Blaze– vamos a hacer pedazos a esos sujetos y liberar tu reino, verás que sí –aseguró el capitán pirata, dándole la entrada formal a la tripulación a la princesa, que también era cocinera e inventora a la vez.

Por la noche, Fuu tocó la puerta de la pequeña cabina de Jet, le llevaba una pequeña cena en forma de rebanada de pay –quiero agradecerte por todo, debido a ti, ahora soy libre y vamos rumbo a mi isla.

–No es nada –tomó Jet con cortesía el refrigerio– y no fue gracias a mí, sino a nosotros.

–Sufriste algunos golpes, ¿verdad? No soy doctora, pero tal vez pueda curarte un poco, si tú quieres.

–No te preocupes, estoy bien. No es nada.

Ella entonces se fue a su nueva habitación que estaba enseguida de la de Natsuki, en el área de los camarotes y sólo era un poco más chica que la de la navegante. Al poner su cabeza en la almohada, Fuu no pudo evitar que de sus ojos corrieran lágrimas, pero no de tristeza, sino de emoción. Luego de tanto tiempo al fin era libre y además iría a su isla, haría un intento por salvarla y ahora tenía amigos que la ayudarían en esa labor.

Aquí va el segundo extra de la historia, espero les guste.

Extra 2:

Jet salió en la noche de su habitación directamente hacia el lavabo del baño. Ahí encendió la pequeña lámpara de grasa que estaba a su izquierda, tomó el cepillo de dientes que le pertenecía y comenzó a lavarse la boca. A la mitad de su acto vio por el espejo venir una figura femenina. Cuando a ésta le dio la luz, el agua y espuma que Jet tenía en la boca casi sale disparada de ella.

–¿Qué haces aquí, Natsuki? –preguntó un poco alterado.

–Vengo a hacer lo mismo que tú, a cepillarme los dientes –respondió ella sonriente como siempre.

Pero Jet no estaba molesto o contrariado porque la navegante estuviera ahí, sino por la forma en que iba vestida –¿por qué estás en ropa interior? –le preguntó, y era inevitable ver que realmente eran prendas bastante pequeñas.

–Es que ya me iba a dormir –dijo la joven con simpleza, pero luego hizo un puchero– ¿te molesta que esté aquí?

El espadachín terminó de cepillarse, se llevó un poco de agua a la boca y finalmente expulsó de la espuma restante –no es que tú me molestes ni mucho menos –la vio a los ojos al voltearse por completo– pero tú eres una chica y yo soy hombre, y que vengas aquí vestida así en la noche, es algo incómodo.

–¿Y eso por qué?

Jet comenzaba a desesperarse un poco, pero trató de mantener la calma –porque eres una chica muy guapa, y estás semidesnuda frente a mí –le dijo señalando sus diminutas prendas.

Ella por su parte, sonrió mostrando sus dientes blancos –¿Eso fue un cumplido? No sabía que te pareciera guapa.

–A lo que voy es que… –ya no sabía ni cómo explicarse– ¿Acaso a ti no te da pena que yo te vea vestida así? –al escuchar esa pregunta, Natsuki puso su rostro algo más serio, abrió sus ojos y luego abrazó a Jet mientras él no sabía qué hacer.

–¿Cómo crees que me va a dar pena contigo? –le dijo y luego levantó la cara para cruzar miradas– si tú y Blaze son como mis hermanos ahora, somos familia –al escuchar eso, a Jet se le fue el aliento y luego sonrió un poco nervioso para después poner su mano derecha en la frente de la chica.

¿Mi hermana? –pensó y luego cerró sus ojos mientras correspondía el abrazo de ella para luego separarse un poco– ya, está bien, cepíllate los dientes. Por cierto –le dijo mientras se retiraba de ahí– no creas que voy a llamarte imouto.

–Por mí está bien.

Era predecible que Fuu iba a ser la cuarta tripulante (creo). Sé que suena un poco repetitivo en cuanto a Vivi, pero no es algo igual a la de ésta, ya lo veremos mientras la historia avance. Espero que el capítulo haya sido de su grado, agradezco las lecturas y en especial a KittieMi y a Hatsumomoxxx, gracias.