¡Hola a todos!, ¿listos para un nuevo capítulo? Pues bien, espero sea de su agrado por que al fin empieza lo bueno, es decir, nos empezamos a separar de la línea del anime y del manga, y claro, se dejaran de lado los títulos con la palabra "muerto" o similares en ellos ya que eran una especie de referencia al anime en donde todo capítulo se titulaba con esa palabra o alguna de sus variantes.

Es decir (con lo de la separación), hasta ahora la historia ha seguido los eventos del anime y ha incluido algunos conceptos de otras historias que sirvieron como inspiración (Principalmente "Caminando con los muertos", historia que es probable vea su continuación este año, de nuevo gracias por el aviso LunaR9), pero tras lo último del anime y de cumplir con los aspectos finales del manga es cuando empieza la verdadera historia, todo salido de mi mente con consejos o ideas de terceros e inspiraciones de juegos, libros, historias, etc…, y claro que daré el agradecimiento pertinente a quienes me ayudaron con esas ideas, pero cuando ya estén plasmadas para evitar spoiler, en fin, ¡Empezamos!

-Dialogo-

-Dispositivo de comunicación-

-Pensamiento-

(Explicación)

(Lugar, Fecha, Hora)

Capítulo 10: Infiltración de muerte.

Era temprano por la mañana, el sol apenas se alzaba en el horizonte, bañando la mansión Takagi y despertando a la mayoría de los empleados y algunos refugiados, claro que Takashi no se encontraba entre estos.

El asesino estaba plácidamente dormido en su habitación, tal y como indicaban sus respiraciones pausadas y profundas. Su mano derecha sobre las sabanas (dejando ver que tenía su cuchilla oculta puesta) mostraba la marca de que por fin era un asesino y no un aprendiz.

Ante el sentimiento de algo aproximándose a su cara reaccionó por reflejo, despertando de golpe y extendiendo su brazo derecho con la cuchilla expuesta, listo para herir a su "agresor" o mínimo detener lo que se acercara a su rostro.

El sonido de metal contra metal resonó por la habitación al tiempo que Takashi observaba con detenimiento a su "agresor", resultado ser la mano derecha del dueño de la mansión en su uniforme blanco de siempre, deteniendo su cuchilla oculta con la propia y mostrando una expresión tranquila y, por aluna razón, conocedora.

-Tranquilo Takashi, disculpa por interrumpir tu descanso- habló el hombre retirando su brazo al tiempo que su cuchilla desaparecía en su manga.

-Lo siento Yashioka-san, actué por reflejo- se disculpó Takashi mientras se erguía hasta estar sentado en la cama.

-No te preocupes, yo también me molestaría si alguien me molestara en tu situación- comentó con entendimiento mientras miraba a la izquierda de Takashi.

Este, confuso, volteo a ver que veía el hombre, perdiendo el alieno al notar a Saya tranquilamente dormida a su lado. Al instante, se llenó de pánico al pensar en la reacción de su ahora suegro si se enteraba de eso, hasta que notó que en el hombro de Saya se veía un tirante de una playera sin mangas gris, dando a entender de que estaba vestida. Se miró a sí mismo y notó que él mismo estaba vestido con una playera blanca y unos short negros.

Dio un suspiro de alivio antes de girarse al hombre.

-¿Necesitaba algo?- preguntó confuso.

-Sí, Takagi-sama me dijo que te esperará en el patio trasero para entrenar con tus nuevas armas, y me pidieron que te trajera eso- dijo señalando un tocador donde había dos libros –llegaron para ti el día Z antes de que todo esto empezara-.

Ante esas palabras, Takashi recordó los libros sobre sus antepasados que Saya le había comentado.

-Bien, me retiro a cumplir con mis tareas diarias, te sugiero que te apresures- con esas palabras, el hombre dio una leve inclinación como despedida antes de salir de la habitación.

Takashi se quedó mirando la puerta unos instantes antes de mirar a la peli rosa a su lado. No entendía que pasaba aquí, él estaba seguro de que se habían despedido anoche antes de que cada uno se fuera a su habitación. Aunque claro, las habitaciones estaban una frente a la otra, pero eso no explicaba por completo que hacia ella aquí.

Dejando esos pensamientos de lado, la observo tranquilamente por lo que a él le parecieron horas. Sin poder dejar de lado el hecho de que finalmente logro su meta de meses atrás cuando finalmente comprendió sus verdaderos sentimientos, es decir:

Tras enterarse de la muerte de Desmond y de la relación de Rei y Hisashi, él había quedado devastado, claro, mas por la muerte de su hermano que nada, pero en conjunto ambas cosas lo habían dejado en un estado tan lamentable, que no era ni la sombra de lo que había sido antes y no parecía que se fuera a recuperar pronto.

Sin embargo, Saya se encargó de que no fuera así. Ella permaneció a su lado prácticamente las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Apenas él empezaba a despertarse por las mañanas Saya ya estaba en la cocina de su casa ayudando a su madre con el desayuno (o lo hacia ella para los dos cuando sus padres estaban fuera) y no se retiraba a su propia casa hasta ya entrada la noche, estando siempre atenta a él.

Fue tras una semana de seguir esta rutina que sus padres le ofrecieron la habitación de huéspedes que ella acepto sin reservas.

Ese nivel de atención hacia el azabache siguió por semanas, tiempo en el cual el corazón de Takashi se fue recuperado poco a poco.

Fue finalmente que un mes después de la noticia de la muerte de Desmond que Takashi (ya normalizado y apenas notable su depresión), mientras observaba a Saya preparando el desayuno para ambos con un delantal sobre su ropa normal (similar a la que siempre le describo: short, medias, blusa, etc…), empezó a notar los detalles de su vida hasta ese momento con mayor claridad y cayendo en la cuenta de algo muy importante.

La chica con la que había crecido, entrenado, y pasado por muchas cosas era Saya, siempre preocupándose por ella, siempre disfrutando de los momentos que pasaba con ella aún más que los que pasaba con cualquier otra persona (dejando a sus padres y a Desmond de lado, y en todo caso, él disfrutaría de su presencia tanto como la de ellos).

Inclusive, cuando se enteró de la relación de Rei y Hisashi una de sus primeras ideas, por no decir la primera, fue el llamar a Saya y pasar tiempo con ella, ya que estaba seguro que cerca de ella se sentiría tranquilo y feliz.

Lentamente comprendió que si sintió algo por Rei, más allá de amistad o atracción física (cosa que ningún hombre le puede refutar considerando la apariencia de la castaña), fue únicamente impulsado por la promesa infantil que ella le había hecho varios años atrás a la cual él, inocentemente, había respondido con la alegría típica del niño pequeño que era en aquel tiempo, y que la chica que en verdad quería no era otra más que Saya.

Incluso podía afirmar, que si amaba a una mujer, sin lugar a dudas era ella.

En aquel momento en que finalmente lo comprendió se preguntó cómo pudo haber sido tan siego para no notarlo. Pero eso ya no importaba, se decidió a lograr alguna cita con Saya, y con el tiempo volverse novios, pero dado que no hace mucho había pasado todo eso (Desmond, Rei y Hisashi) no podía hacer nada sin que pareciera que quería reemplazar a Rei con ella, o desahogarse de su sufrimiento, por lo que decidió tomar las cosas con calma (también por su propio nerviosismo).

Pero ya no tenía que preocuparse por eso, finalmente logró lo que quería (con un empujón enorme por parte de sus padres y los de Saya), ahora Saya, ya no era más su amiga solamente, aunque no era su novia, era algo aun mejor, su prometida. Eso lo hacía feliz.

Eso le recordaba que debía agradecer a sus padres y los de Saya por haber estado de acuerdo en el compromiso.

Inclinándose un poco, Takashi acaricio con cariño la mejilla de la peli rosada antes de darle un gentil beso en la frente y levantarse de la cama con cuidado de no despertarla.

Caminó al tocador y tomo el primer libro para examinarlo.

Era de color negro, levemente grueso. Al centro de la portada se mostraba un escudo plateado dividido en dos por una línea negra, en una mitad estaba el emblema de los asesinos en negro y en la otra mitad la cruz templaría de color rojo, y sobre el escudo, en letras blancas, el nombre de su antepasado: Haytham Kenway.

Curioso por semejante portada, abrió el libro buscando ver si tenía alguna frase, encontrando la siguiente:

"Había empezado a considerarme a mí mismo, no un Templario, sino un hombre con raíces Asesinas y creencias Templarias, cuyo corazón se había perdido brevemente en una mujer mohawk. Un hombre con una perspectiva única, en otras palabras."

Tras leerlo, lo dejo en el mueble de nuevo y tomo el otro, este era de color marrón, al centro se veía un arco con algunas flechas y un hacha india (Tomahawk) cuya cuchilla parecía representar el emblema de la orden cruzados con una daga algo tosca abajo y debajo de estas 3 estrellas en línea horizontal. El título en tres renglones ponía con letras plateadas "Ratonhnhaké:ton, Connor Kenway".

Tras abrirlo, se topó con la frase:

"Ahora me doy cuenta de que llevara algún tiempo, que el camino es largo y está envuelto de oscuridad. Es un camino que no siempre me llevará adonde quiero ir… y dudo que viva para ver como acaba. Pero viajaré por él igualmente."

Un gemido suave le llamo la atención, Saya empezaba a despertar. Lentamente, y peleando por seguir dormida, se fue levantando un poco en la cama, quedando sentada y dejando caer la sabana que la cubría mostrando que además de la blusa de tirantes gris ajustada vestía unos short rosados de algodón.

La chica se estiro un poco al tiempo que daba un ligero bostezo antes de relajarse y abrir los ojos, topándose su vista con Takashi que la veía con una sonrisa cariñosa.

-Buenos días, Saya-.

-Buenos días Takashi-.

-Una pregunta, ¿Qué haces aquí?, recuerdo que tú te habías ido a dormir a tu habitación-.

-Sí, pero- la chica desvió la vista a un lado con un ligero sonrojo –no, podía dormir, estaba, muy emocionada-.

-¿Así que viniste a dormir conmigo porque te calmaba?-preguntó curioso Takashi, también con las mejillas algo rosas.

-Si, además, no importa mucho, después de todo, estamos comprometidos- dijo con seguridad y alegría dándole una hermosa sonrisa.

Takashi solo fue capaz de darle una cariñosa sonrisa en respuesta. Se acercó a ella y le dio un suave beso en los labios que Saya recibió gustosa.

-Ahora si son buenos días- comentó contenta la peli rosada –pero, ¿Qué haces tan temprano despierto?- pregunto al ver un reloj digital que mostraba que eran las 6:30 a.m.

-Yashioka vino a despertarme y a decirme que Takagi-sama me esperaba en el patio, parece que quiere entrenar- .

-Entiendo, entonces te acompaño- declaró la asesina mientras se levantaba –solo deja que me cambie, espérame, ¿sí?-.

-De acuerdo- aceptó sin problemas mientras se acercaba a sus cosas para vestirse.

Saya por su parte salió con calma de la habitación de Takashi cerrando la puerta tras de sí y entrando a su propia habitación, sin notar como al final del pasillo se veía a una sorprendida Rika en su pijama (shorts cortos de color caqui con una blusa de manga corta verde) con los ojos como platos.

Se había levantado para buscar un poco de agua y al regresar a su habitación se topó con la inesperada escena de la peli rosada saliendo de la habitación de su líder en ropa ligera y entrar a su propia habitación.

Aunque logró notar que solo se veía relajada, no notaba ninguna otra señal que indicara que tuvo una noche de "acción" y que no podría ocultar a los ojos de alguien con la experiencia para diferir ese tipo de cosas (tras ver a sus compañeras en la academia militar por las mañanas y a su propia experiencia en el tema), menos aun sin siquiera tratar de hacerlo (considerando que no pareciera saber que era observada).

Eso daba a entender una cosa, durmieron juntos, aunque parecía que solo eso. Pero tan solo eso ponía en peligro sus planes para emparejarlo con Shizuka. Con un suspiro, se dirigió a su habitación a descansar un poco más, después pensaría en eso. No notó un par de sentimientos que se habían mezclado con la sorpresa; molestia y celos.

(Horas después, recibidor de la mansión)

Con un bostezo, Hirano entró caminando tranquilamente, mirando al resto del grupo esperando en el recibidor junto a Jade y Hitomi, con excepción de dos personas (además de Alice quien estaba ya con Rahim y los demás niños para un pequeño calentamiento antes de un desayuno con ellos).

-¿Dónde están Takashi y Saya?- preguntó molesta Rei quien mantenía a su lado el bastón por simple apoyo para evitar sobre esfuerzo.

-No están es sus cuartos- comentó Saeko tranquila, aunque por dentro también estaba molesta.

A ninguna de las dos les agradaba la idea de que la peli rosada les ganara ventaja.

Bien dicen, que la verdadera felicidad está en la ignorancia.

-¿Buscan a Takashi?- preguntó una voz.

Todos se giraron al origen de la voz, topándose con Yashioka.

-Fui a despertarlo en la mañana por orden de Takagi-sama para que fuera al patio trasero de la mansión, lo más probable es que Saya también esté allí- comento antes de retirarse.

Mirándose los unos a los otros confundidos, todos asintieron en concordancia y se dirigieron al lugar. Fue así, tras escuchar una especie de sonido metálico que subía de volumen a cada paso que daban, que se detuvieron de golpe una vez llegaron.

Ante una mesa de jardín larga, Saya y su madre estaban tranquilamente sentadas tomando café de una tasa con un par de sirvientas tras ellas, mirando atentamente lo que provocó el shock de los recién llegados.

En una parte despejada y sin césped, Takashi peleaba contra Shouichiro, usando una espada medieval contra la katana del político. El combate era espectacular, veloces y precisos cortes surcaban el aire, chocando las hojas múltiples veces y con gran fuerza, produciendo un constante y ensordecedor rechinido metálico.

Todos quedaron maravillados ante semejante despliegue de habilidades por parte de ambos espadachines, aunque si alguien estaba en verdad emotiva era sin lugar a dudas Saeko, quien veía con ojos entrenados el combate, tratando de no perderse detalle alguno.

Por un instante, su vista se fijó en la espada que portaba Takashi. Si bien sus conocimientos no iban más allá de las katanas y otras armas japonesas, podía reconocer que era una espada de gran calidad. Y tras recordar las palabras del patriarca de los Takagi, comprendió que esa espada era el arma que había mencionado la noche anterior, y tenía que reconocer, que él tenía razón.

El manipular esa espada parecía algo fácil para Takashi, algo que le era tan natural como una katana para ella misma.

(N/a: esto es por mi punto de vista basado en lo que se vio en el anime y manga, es decir, la primer arma de Takashi fue un bate de beisbol, luego uso temporalmente una llave cuando llegaron a la casa de Rika y por un último uso la escopeta que obtuvo de dicha casa como arma contundente en varias ocasiones, por lo que yo asumo que para él es mejor un arma más pesada, pensada en fuerza de impacto en lugar de capacidad de corte, y mientras una katana es famosa por poder cortar la carne y el hueso de brazo o una pierna de forma limpia, una espada europea [medieval] corta y muele la carne al tiempo que destroza el hueso, por lo que a mis ojos es la mejor arma de filo para él, junto con las hachas)

-Suficiente calentamiento Takashi, quiero que vengas con todo- dijo de pronto el político sacando de balance a los recién llegados.

-Pero aun no controlo bien dos armas de ese tamaño- respondió inseguro.

-Por eso mismo, nunca lo harás si no prácticas, y ya que los mejores avances son ante algo difícil, yo mismo atacare sin contenerme, así que empuña ambas, porque te aseguro que las necesitaras si no quieres perder el brazo- declaró el Takagi al tiempo que su mirada se volvía más oscura y centrada, al instante una aterradora presión inundó el lugar, provocando que los recién llegados y las sirvientas temblaran (aunque Rika y Saeko en menor medida), Saya miró esto con preocupación mientras que su madre se mantenía expectante.

Ante esto, Takashi tragó duro y tomo la espada que mantenía en su espalda, activando el mecanismo y provocando que su filo fuera revelado por completo ante la sorprendida vista de los recién llegados.

Con una espada atrás de él a la altura de la cabeza y apuntando hacia atrás con la punta levemente hacia arriba, y la otra frente a él a la altura del pecho, igualmente apuntando hacia arriba pero más leve y cruzándose frente a él, Takashi se mantuvo firme, esperando el embate del maestro.

Saeko observó eso sorprendida, esa era una postura del Niten Ichi Ryu, la famosa técnica de doble espada creada por el legendario samurái Miyamoto Musashi. Sin embargo, además del hecho de que no eran espadas japonesas, si no europeas (y por tanto más pesadas), al ser dos espadas largas volvía el estilo aún más complicado de usar, ya que normalmente se usaba una larga y una corta en ese estilo de combate, inclusive podría decirse que el peso de las armas lo volvía inútil.

Sucedió en un parpadeo. Un instante Shouichiro estaba a poco más de dos metros de Takashi y al siguiente estaba frente a él.

El embate del mayor fue rápido y brutal, obligando a Takashi a cruzar ambas espadas para frenar la cuchilla japonesa, sintió como sus huesos temblaban por el choque de metal, y miró sorprendido como la katana de su superior no mostraba ni una abolladura pese a la fuerza del choque.

Rápido como un rayo, Shouichiro empezó un inmisericorde ataque en ráfagas que obligo a Takashi a defenderse por completo, moviéndose lo mejor que podía para bloquear o desviar los incontables cortes de su oponente, esperando por la oportunidad de contraatacar.

Ahora los espectadores observaban incrédulos esto, inclusive Saya y su madre por el simple hecho de que Shouichiro verdaderamente estaba peleando con todo y, aunque retrocediendo de forma constante, Takashi se había logrado mantener intacto hasta el momento, algo que contadas personas lograban.

Por su parte, las dos peleadoras más destacadas del grupo de Takashi (dejando a Saya de lado) observaban con la boca abierta, entendiendo al instante el por qué lo llamaban el hombre más fuerte de Japón, dudaban seriamente que alguien de sus conocidos (dejando al padre de Saeko de lado, aunque ella estaba segura de que perdería tras unos minutos) pudiera presentar un reto para el hombre, no, el monstruo frente a ellas, el simple hecho de que Takashi logre defenderse a duras penas era sorprendente.

Takashi por su parte pensaba frenéticamente en alguna forma de contraatacar, la ventaja que era tener dos armas era completamente neutralizada por la velocidad del maestre, y la fuerza de sus golpes entumecía cada vez más sus brazos.

Como deseaba tener algo que se adaptara más a sus armas, como el estilo de su antepasado Edward Kenway, quien peleaba con dos sables. Serían más ligeros que espadas como las suyas, sí, pero más pesados que una katana, y por tanto, su estilo era más cercano al apropiado para sus nuevas armas.

Aunque si tuviera que escoger, preferiría un estilo que vio en una serie de TV, el estilo de esgrima de Arthur Dayne, la espada del alba de Game of Thrones.

Pensando en eso, leves flash de recuerdos llegaron a su mente, imágenes que fueron producidas por su cerebro al leer el libro de dicho antepasado con leves recuerdos de la postura del actor que encarno a Arthur. En conjunto a la situación en la que estaba, su cuerpo se movió por reflejo.

Cruzó sus espadas a su costado derecho, bloqueando un corte horizontal que venía por ese lado con la que estaba bajo la otra. Usando las espadas como palanca y punto de apoyo, empujó a un lado la katana con toda la fuerza que logro reunir, obligando al Takagi a dar un par de pasos torpes hacia delante y pasando por el costado del joven, pero se recuperó rápidamente y volvió a encararlo.

Con velocidad Takashi lanzó un corte descendente a su oponente que apenas se había girado, siendo desviado por la katana a un lado al tiempo que el Takagi daba un paso por su costado, quedando a las espaldas de Takashi. El joven pudo sentir un ataque rápido a su espalda, y no tenía forma de detenerse a tiempo y girarse para bloquear la katana con una de sus espadas, pero por mero reflejo, pasó una espada por sobre su hombro y, sorpresivamente hasta para él, logró bloquear el corte.

Siguiendo con el instinto tiró con fuerza de su espada, desviando nuevamente la katana y obligando al Takagi a pasar de largo, saliendo del rango de ataque de Takashi al avanzar él mismo varios pasos rápidos antes de girarse al joven que enfrentaba.

Takashi, viendo la momentánea calma que había logrado, tomó otra vez una postura defensiva con ambas espadas, pero la diferencia era que la espada que estaba retrasada no apuntaba hacia atrás, si no que apuntaba al frente de su usuario al igual que la otra espada, casi formando un pentágono con las espadas, los brazos y el frenético torso de Takashi.

-Interesantes movimientos Takashi, estoy seguro de que no son del Niten Ichi Ryu, ¿Dónde los aprendiste?- preguntó curioso el maestre.

-Hace poco leí un libro en el que protagonista usa dos sables europeos, las escenas de combate están tan bien descritas que me imaginaba todo, supongo que mi mente los recordó- habló de forma discreta por la presencia de las sirvientas, sin saber que también sus amigos estaban presentes.

-Ya veo- fue todo lo que dijo el político antes de envainaba su katana.

Viendo esto, Takashi suspiró, retrajo las hojas y guardo las espadas en sus fundas. Se pasó la mano por la frente para quitarse el sudor y se giró hacia Saya y su madre, notando en ese instante a sus amigos mirándolo con la boca abierta.

-Buenos días- saludó simplemente.

-Buenos días Takashi- saludó alegremente Shizuka, siendo la única capaz de hablar, el resto solo asintió en respuesta.

Takashi notó eso por lo que miró al resto confundido -¿pasa algo?-.

-No es nada, Takashi, no te preocupes- respondió Saeko recobrando la compostura.

-está bien- dijo no muy convencido. Sin más, caminó hacia donde estaban las dos peli rosadas y se sentó al lado de Saya.

-Tomen asiento, hoy desayunaremos aquí- indicó la madre de Saya al tiempo que su esposo se sentaba a su lado en la cabeza de la mesa.

Aun un poco sorprendidos ante el combate, todos asintieron y pasaron a tomar asiento, Hitomi adelantándose a las demás al ganar el asiento a la izquierda de Takashi, recibiendo en respuesta la mirada molesta de Saya y las demás del grupo (en el caso de Shizuka una muy linda y tierna mirada de molestia con las mejillas infladas), la divertida de Jade, la indiferente de los mayores (aunque la madre de Saya se veía curiosa) y la tranquila de Hirano y Takashi.

-Takagi-sama, ¿me permite hacerle una pregunta?- habló Saeko, el político solo asintió mientras su esposa daba señas a las sirvientas para que trajeran la comida –cuando dijo que ya tenía un arma para Takashi, ¿se refería a DOS espadas europeas?- preguntó remarcando la cantidad.

-Sí, quiero que aproveche su habilidad al máximo-.

-¿Al máximo?-.

-Takashi es una clase rara de, "guerrero", o persona, como prefieras definirlo, es ambidiestro, por lo que ahora se entrena para ser dualista- explicó ante la duda de la kendoka, provocando que esta y la francotiradora abrieran los ojos sorprendidas.

-¿ambidiestro? ¿Dualista?- preguntó confusa Shizuka con un gesto lindo.

-Ambidiestro se refiere a que le es indiferente si usa su mano izquierda o derecha para cualquier cosa, puede hacer lo mismo con ambas. Dualista se refiere a usar dos armas a la vez- explico Saya al tiempo que las sirvientas llegaban con carros con comida, cosas típicas de un desayuno del este, huevos, waffles, hot cakes, fruta, jugo, café, etc…

-¿que no es lo mismo?- preguntó confundida Rei.

-No, tómame a mí por ejemplo, yo soy dualista, peleo con dos dagas o sables cortos- explicó Saya haciendo que Rei asintiera –pero soy diestra, siempre mi mano derecha será mejor que mi mano izquierda, puedo lastimarme la mano izquierda y defenderme sin muchos problemas con la derecha, pero si es al revés, me sería mucho más difícil usar la mano izquierda. Dime, cuando tomas una lanza, ¿Cuál mano sueles tener atrás?-.

-La derecha-.

-Eso es porque también eres diestra, usas tu mano dominante en la base de la lanza porque te es más cómodo pelear así, tu mano derecha pone toda la fuerza y la izquierda solo da apoyo en la dirección y un poco la fuerza total, pero la mayoría del trabajo lo hace la derecha. Por más que entrenemos, yo no podré pelear con la izquierda tan bien como con la derecha, y tú no serás tan buena en tu postura y estilo si usas el contrario, todo por nuestra mano dominante-.

-En cambio Takashi es ambidiestro, le es completamente indiferente cual mano empuña una daga o cual está en la base de la lanza, ambas manos son igual de hábiles, y eso lo vuelve algo raro, son pocas las personas ambidiestras, y aún menos las que entrenan para ser dualistas, para ponerlo de forma fácil, es como si tuviera dos manos derechas y supiera pelear bien- terminó Saya, provocando que ahora hasta Shizuka se viera sorprendida.

-Genial- murmuró emocionada Hitomi aunque nadie más que Jade lo noto.

-Y bien, Takashi, ¿qué harán?- pregunto con calma Shouichiro tomando una taza de café recién entregada por una sirvienta.

-Si no es mucha molestia, me gustaría que nos permitiera permanecer el día de hoy aquí, partiremos mañana por la mañana para buscar a nuestros padres- respondió el mencionado sirviéndose jugo de naranja.

-Entiendo- fue la contestación del Takagi antes de dar un sorbo a su taza y continuar –claro que pueden permanecer aquí por un día más, pero tendrán que ayudar como lo hacen todos los que están en la mansión-.

-Entiendo, entonces ayudare a Jade-sensei con los corredores- declaró antes de mirar a sus compañeros –Hirano y Rika-san pueden ayudar revisando sus armas y darles mantenimiento,- los mencionados asintieron en concordancia -Saeko-san podría echar un vistazo a las katanas de sus hombres, -la kendoka solo dio una leve inclinación dando a entender que estaba bien con eso- Shizuka puede ayudar al Dr. Yamato (el doctor de la familia que es miembro de la orden)-.

-¡Sí!, déjamelo a mí, Takashi- respondió contenta la rubia alzando la mano como una niña.

Takashi asintió con una sonrisa agradecida antes de ver a la castaña -preferiría que Rei descansara un poco más, pero supongo que podrá ayudar con cosas leves- esta asintió con una sonrisa algo penosa al no poder ayudar mucho.

-Yo ayudare a la coordinación de los hombres de papá- declaró Saya.

-Bien, ¿les parece empezar en cuanto terminen?- preguntó la madre de Saya. Todos respondieron con un asentimiento, -bien, entonces, ¿Qué esperamos?, buen provecho- dijo antes de empezar a comer.

(Horas más tarde, exterior de la zona segura)

Takashi saltaba de techo en techo, moviéndose con facilidad al tiempo que revisaba las calles. Se detuvo en el borde de una casa antes de llevarse una mano al oído derecho donde se veía un comunicador.

-Aquí Takashi, no encuentro nada notorio, ¿están seguros de que es por aquí?-.

-Sí, Taro aseguro que a 2 kilómetros de donde se refugiaron vio un convoy militar abandonado, revisa en las cercanías, tiene que estar por ahí- fue la respuesta desde el aparato.

-Entendido- afirmo Takashi antes de suspirar un poco y seguir con su carrera.

Llevaba prácticamente toda la mañana saltando de techo en techo, rodeando el edificio donde había rescatado a Ryu, buscando en un radio de aproximadamente 2 kilómetros el dichoso convoy, y ya era la hora de comer.

Cansado de sentir sus intestinos devorarse a sí mismo, ubico un edificio departamental similar al usado por Ryu y sus compañeros cruzando la calle. Activo su vista al máximo, observando la gran cantidad de infectados dentro, pero también los múltiples destellos dorados en los apartamentos, en otras palabras, vio la comida.

Ubicó una ventana abierta a un par de pisos por debajo de él, decidido, se puso la capucha y retrocedió un poco. Saltó desde el techo donde estaba, entrando con velocidad por la ventana y rodando en el suelo. Se puso de pie rápidamente y saco sus cuchillas ocultas al tiempo que volvía a activar su vista al máximo, solo que esta vez marcó a todos los infectados dentro del apartamento, eran solamente 4.

Caminó con rapidez a la puerta del apartamento y se apresuró a cerrarla y a bloquearla con un estante. Se giró agachándose un poco y clavando una de sus cuchillas en la quijada de un zombi que se había acercado por atrás. Quedaban tres.

El siguiente no fue ningún reto, al venir detrás del primero y estar en un pasillo estrecho solo dejo que se le lanzara y le clavó la cuchilla en la frente cuando estuvo lo suficientemente cerca. Los últimos dos parecían tener problemas para pasar por la puerta de lo que parecía ser una pequeña sala de estar, especialmente por que trataban de pasar al mismo tiempo. Se barrió por el suelo entre ambos y cortando los tendones de los caminantes al pasar, obligándolos a caer de rodillas, se levantó y les empalo el cráneo, dejándolos caer muertos.

Suspiro un poco antes de guardar sus armas y caminar a la cocina que, pese a estar desordenada, se veía entera. Encontró cereal en una alacena y algo de leche y fruta en el refrigerador que afortunadamente aun funcionaba.

Tomó el envase de la leche y la abrió, una olfateada le dejo en claro que aún era consumible, con un asentimiento buscó un plato donde servirse y tomo asiento.

-Tal vez no debí ofrecerme para ayudar a los corredores, pude ayudar con el inventario o algo- se reprendió mentalmente antes de empezar a comer para poder seguir con la búsqueda.

(Horas después, campamento de sobrevivientes, zona segura)

Saya había tenido un día ocupado dirigiendo a prácticamente todos los hombres de su padre en sus tareas diarias. Finalmente, tras horas de interminable revisión de papeles y de dar órdenes llego al asunto final de sus deberes, revisar el estado de los refugiados y verificar que no les faltara nada.

-¡Por última vez, no es una maldita enfermedad!- pero no le ponían fácil su trabajo, tan solo unos instantes de entrar y preguntar si necesitaban algo y ya tenía a una multitud terca haciendo reclamos estúpidos por la forma de actuar de su padre, para colmo había empezado a llover en cuanto llego a la tienda y no tenía con ella una sombrilla.

-¡¿Entonces los muertos se levantan y nos atacan?! ¡Eso es ridículo, obviamente es una nueva clase de virus!- respondió molesto un hombre.

-¡Cierto! ¡Algo como esto no pasaría sin una razón!- siguió una mujer.

-¡Aun si fuera el caso, ¿Qué pueden hacer ustedes?, ¿acaso son científicos o médicos para encontrar el origen y resolverlo?, ¿eh?!- les espetó harta, callándolos –no ¿verdad?, son personas comunes, nunca podrían encontrar la cura aun si esto fuera una enfermedad- ante esas palabras, todos bajaron la cabeza apenados –por lo que solo les queda sobrevivir, aun si eso significa matar a los infectados, mi padre les debió de dejar en claro eso ayer-.

Eso pareció dejar pensativos a todos, salvo a una mujer que logro "comprender" algo antes de empezar a hablar de forma despectiva –ya veo, así que es eso, por eso una niña como tu va armada- dijo viendo las cuchillas, sables y el arco que Saya cargaba en su cintura antes de girarse a los refugiados tras ella– ¡escuchen todos, estas personas están usando amenazas y violencia para controlarnos, por eso el mundo está como tal, dándonos tantos problemas a los asiáticos!-.

-¿Por qué mierda habla de los asiáticos?- se preguntó confundida Saya.

La mujer se giró de pronto a encarar al resto de los refugiados – ¡Todos, nos quieren convertir en asesinos, la niña que nos está intimidando es la hija del hombre que disfruta matar!-.

-¿Qué dices?- preguntó molesta Saya.

-¡Cállate, los críos no deberían de meterse en asuntos de adultos!-.

-¿Críos?, ¡No sabes… !-.

-¡Tonterías, ahora los adultos tomaremos las decisiones, no los cerdos ni los niños violentos, NOSOTROS, los adultos pacíficos!- interrumpió la mujer con una expresión propia de alguien inestable.

-¡Sí!- gritaron en concordancia los demás.

-¡Nosotros rechazamos la violencia mostrada por ese monstruo!-.

-¡SI!-.

Saya estaba en verdad molesta, pero antes de que lograra decir una sola palabra, una seria voz vino desde su espalda, callando a todos.

-En ese caso márchense- la peli rosa se giró, viendo que era Takashi quien recién ingresaba con una sombrilla en su mano derecha, él le dirigió a Saya una rápida mirada cariñosa antes de volver a tomar una expresión fría y seria y caminar hasta ponerse frente a ella, encarando a los sobrevivientes que lo miraban confundidos y algo intimidados.

-¡¿Qué dijiste?!- pregunto molesta la mujer de antes.

-que se marchen- repitió sin perder la calma Takashi –dices que no aceptas la forma de actuar de Takagi-sama, pese a que es gracias a eso que ustedes están vivos y en una zona segura, sin pasar hambre, sed, enfermedades. Ustedes son mantenidos y protegidos por Takagi-sama, pero no están obligados a permanecer aquí si no les agradan las cosas-.

-¿quién rayos eres? ¿Por qué deberíamos irnos?-.

-Quien soy no es importante, y el por qué, ¿qué no es obvio?, ustedes no desean seguir a Takagi-sama pese a todo lo que ha hecho por ustedes, por lo que no tiene caso que se queden aquí, y les aseguro que Takagi-sama no los retendrá contra su voluntad, si lo dicen claramente los dejara ir, inclusive si gustan yo mismo se lo puedo decir a Takagi-sama ahora mismo y en unos minutos serán conducidos fuera de la zona segura, pero no se les dará armas, ni suministros, ni medicina. Dado que todo eso escasea no puede darse el lujo de dejar a los que confían en él sin nada – declaró.

Ante esas palabras no hubo nadie que fuera capaz de reclamar, ni siquiera la mujer que había callado a Saya.

-¿Nadie?, bueno, en ese caso nos retiramos, buenas noches- con todo resuelto, Takashi tomó una de las manos de Saya y la jaló fuera de ahí, abriendo la sombrilla en el momento exacto que salieron.

-Gracias, ya me había cansado de escuchar sus estupideces, casi les doy una paliza-.

-No te preocupes, lo normal es apoyarse el uno al otro, ¿no?, eso hace buenas a las parejas- aseguro Takashi con tranquilidad, y leve rastro de pena.

Por toda respuesta Saya se abrazó a su brazo izquierdo con cariño y recostó su cabeza en su hombro.

-¿Qué tal tu día en la mansión?-.

-Tedioso, apenas y pude descansar un par de veces hoy, todo el tiempo discutiendo u ordenando, ya quiero llegar a dormir, ¿y tú que tal? ¿Te divertiste saltando por ahí?-.

-Claro, fue divertidísimo buscar un condenado convoy abandonado en un área de más de 4 km de diámetro solo con una comida ligera por la tarde- ante el sarcasmo la chica soltó una risita divertida –pero encontré el dichoso convoy y a un par de sobrevivientes de camino aquí-.

-Al menos lo tuyo fue productivo, pero bueno, ¿te parece comer algo rápido e ir a dormir?-.

-Suena genial- comentó Takashi con un suspiro cansado al tiempo que llegaban a la entrada principal de la mansión, topándose con algo que no esperaban ver.

(Minutos antes, pórtico de la mansión)

Rei pasaba por un momento estresante.

Había planeado entrenar al atardecer con el rifle que Rika le había confiado para acostumbrarse a él, sin disparar, solo al peso del arma cuando quisiera usar la bayoneta en su cañón, algo que quería hacer desde que llegaron a la mansión pero que no había podido hacer por la lesión que apenas había sanado lo suficiente para poder hacer movimientos bruscos, pero la lluvia había, literalmente, aguado sus planes.

Iba a subir a su habitación, cuando una voz tras la puerta de entrada de la mansión la saco de sus casillas. Sin dirigir una palabra al resto de sus compañeros en el lugar (incluyendo a Rahim y a Alice), salió corriendo a toda velocidad a la puerta, abriéndola de una patada y apuntando con la bayoneta al maldito frente a ella, Koichi Shido.

Había permanecido así por varios minutos, gritando con ira todo lo que ese hombre y su padre le habían provocado a ella para detener la investigación de su padre, hasta que llego Takagi Shouichiro, quien la alentó para que tomara la decisión, matarlo o no.

La tentación de matarlo era clara y muy fuerte, así como la idea, no, la certeza de que el mundo sería un lugar mejor sin ese bastardo, pero se controló.

-No vale la pena- dijo con molestia antes de bajar su arma y girarse ante la aliviada mirada de sus compañeros, que rápidamente se transformó en miedo.

-¡Rei!- gritó Saeko preocupada, haciendo que la mencionada se girase.

-¡Mala elección, niñita!- exclamó extasiado Shido al tiempo que sacaba de su saco la espada que habían visto en el autobús, expulsando su filo y dirigiéndolo en un feroz corte al hombro de la paralizada castaña que solo atino a cerrar sus ojos y esperar el corte, solo que este nunca llego.

En su lugar, el sonido de metal contra metal resonó en el área.

Confundida, abrió los ojos, topándose con la espalda de Takashi. Una expresión alegre se apodero de su rostro, antes de cambiar a una confusa al notar que tanto sus cuchillos como las espadas que mostro en la mañana estaban en sus respectivas fundas.

-Al fin muestras tus verdaderos colores, templario- dijo con ira Takashi deteniendo la espada con su cuchilla oculta.

-Vaya, Takashi-kun, no creí que fueras un asesino, aunque uniendo puntos era probable- respondió el profesor al tiempo que daba un salto para tomar distancia.

Ante la palabra "asesino" todos los ajenos a la orden (excepto Saeko que fulminaba con la vista al profesor) miraron a Takashi buscando explicaciones, algunos casi de forma desesperada (Alice y Shizuka), pero Takashi no dijo nada al respecto, en su lugar fue Saya quien llegaba con la sombrilla de Takashi.

-Entonces ya sospechabas de mi familia- dedujo con seriedad al tiempo que sus padres daban un paso al frente, preparándose para intervenir si trataba de escapar.

-Claro, las sospechas de que la familia Takagi es miembro de los asesinos han estado presentes desde hace un año o dos, pero no encontramos nada que nos lo asegurara, hasta ahora- reconoció con cierta gracia.

-Una lástima que no vayas a salir de aquí con esa información- aseguró Takashi expulsando su segunda hoja oculta, preocupando aún más a sus compañeros (de nuevo, excepto Saeko).

-Oh, claro que saldré, pero la información lo hizo antes que yo- el profesor sacó del bolsillo de su saco un transmisor negro que arrojo lejos tras mostrarlo a todos –los que no saldrán de aquí- al decir estas palabras miró el reloj que tenía en la muñeca, agrandando su sonrisa aún más –serán ustedes-.

Al momento de decir eso, los comunicadores de los corredores que Takashi y Jade tenían puestos estallaron en chispas y humo (al igual que los celulares de todos los presentes y las miras láser de las armas de Rika), obligando a ambos a tomarlos, notando que estaban inutilizables.

Apenas habían comprendido eso cuando una fuerte luz atravesó las nubes de tormenta, parecía el sol había aparecido de la nada en el firmamento.

-No, jodas- murmuró incrédula Rika.

(Horas antes, en algún lugar del cielo)

El avión presidencial de los Estados Unidos, que había alzado el vuelo con el presidente y algunos agentes abordo, se había convertido en uno de los lugares más peligrosos del planeta por tres simples razones: la primera dama estaba infectada, no tenían donde aterrizar, no tenían donde escapar.

-¡Por favor señor Presidente!, ¡entienda!- exclamaba el ministro de defensa exaltado a la pensativa figura sentada tras el escritorio -¡tiene que dar la orden!, usted y yo fuimos mordidos, es solo cuestión de tiempo para nuestro fin, y aun si no, no tenemos donde aterrizar, le aseguro que nuestros enemigos no dudaran en acabar con lo que quede del país cuando se enteren de su muerte, tenemos que ¡eliminarlos antes de que ellos a nosotros!-.

El gobernador se permitió un suspiro cansado, tratando que pensar que hacer, pero un tosido lo distrajo, el ministro de defensa había tosido sangre ante la estupefacta mirada de los presentes.

-Ya, es tarde para mí- reconoció el hombre con una expresión muerta –alguien, por favor-.

Un agente dentro se mordió el labio con fuerza antes de exclamar -¡Si, señor!- tomando su arma en una postura firme, apuntando a la cabeza del ministro.

-Señor presidente, tome la decisión correcta- fueron las últimas palabras del hombre antes de que una bala atravesara su cabeza, cayendo su cuerpo al suelo.

Algo salió de su saco por la caída, algo pequeño y metálico. Un anillo de oro y plata con una cruz de rubí, un anillo templario.

(Horas después, mar de Japón)

-Eso fue más sencillo de lo que creí- comentó un hombre bajando por una escalerilla del navío militar japonés hasta una pequeña lancha -¿Quién diría que bastaría con subir un par de esas cosas para que todo se fuera al carajo aquí dentro?- dijo golpeando levemente el casco del navío a sus espaldas.

-Olvida eso, ¿instalaste las bombas?- respondió el otro hombre sobre la lancha.

-Claro, en cuanto alguien abra alguna de las puertas del exterior esta cosa se volverá una bola de fuego inmensa... me gustaría ver eso-.

-Terminamos aquí, vámonos antes de que los otros navíos envíen a alguien a explorar-.

-Tranquilo, estarán muy ocupados interceptando los misiles nucleares que puedan y preguntándose por que estos no hacen lo mismo, no llegaran aquí hasta dentro de un buen tiempo- aseguró sentándose cómodamente en la parte trasera de la lancha.

-Como sea, nos vamos- dijo el otro antes de arrancar el vehículo y alejarse a gran velocidad de ahí.

(Tiempo actual, mansión Takagi)

-Un pulso PEM- murmuró incrédula Saya.

-Y con esto, la fiesta inicia- apenas Shido dijo eso, una explosión mando a volar el portón de la mansión, entrando una gran cantidad de hombres con armas de fuego y espadas como la del profesor.

-¡Todos los hombres, es un ataque templario, protejan a los civiles y preparen la evacuación!- ordenó rápidamente el Takagi presionando un comunicador especial de los asesinos en su oído.

(N/a: aunque debe ser obvio tras lo anterior, todo lo relacionado a comunicación de los asesinos tiene protección especial contra los PEM, por eso los comunicadores de los asesinos siguen funcionando, además de todos los vehículos.)

Al instante distintos empleados de los Takagi empezaron a salir de distintas partes. Algunos saltando desde ventanas del primer o segundo piso de la mansión, otros viniendo de la dirección en donde estaban los refugiados, armados con armas de fuego, dagas o katanas, haciéndole frente a los templarios.

-Tch- chasqueando la lengua, Takashi guardó sus cuchillas y tomó sus dos espadas, lanzándose contra Shido que había sacado una daga junto a su espada, empezando un combate bastante parejo a cuatro filos.

-Takagi-sama- llamó Yashioka seguido por 6 empleados que cargaban 3 cofres de tamaño considerable.

Sin decir nada, Shouichiro se dirigió a uno de los cofres al tiempo que se sacaba la chaqueta que llevaba y su katana y tomó de su interior la chaqueta que había usado en la ceremonia de la noche anterior. Una vez la tenía puesta tomó un cinto bastante ancho repleto de cuchillos arrojadizos (al estilo de Ezio Auditore), con algunas alforjas atrás y con el emblema de la orden al centro, tras ponérselo colocó su katana en una saliente del cinto a su costado izquierdo, por debajo de un wakizashi.

(N/a: Wakizashi es una espada japonesa corta, no suele medir más de 30 cm. Es tradicional que un samurái porte esta junto a la Katana)

Sacó también una armadura igual a la de Takashi, poniéndosela por encima de la chaqueta. Por último tomo un par de Desert Eagle como las de Takashi y se las puso en las piernas de la misma manera que él.

Al mismo tiempo, su esposa había caminado a otro de los cofres abriéndolo y tomando sus cuchillas ocultas. Tras ponérselas usó una para rasgar la base de su vestido a sus costados para luego tomar la tela alrededor del corte y rasgar su vestido por ambos lados hasta la cintura.

En ese momento Hirano fue mandado a besar el suelo por medio de un golpe de Saya para que no viera eso, Jade había cubierto los ojos de Rahim quien trataba de descubrirse, los hombres restantes (Takashi y Shido siguen pelando ignorando lo que pasaba a su alrededor) cerraron firmemente los ojos, no querían enfrentarse a la ira de su jefe.

Sobre su vestido se puso la túnica de la noche anterior y sobre esta una armadura como la de Saya. Del cofre tomó también un cinturón como el de su esposo pero con menos cuchillos arrojadizos y más alforjas.

También tomo un par de Colt M1911 blancas que colocó en sus piernas con el mismo tipo de fundas que su esposo. Por último tomó unas correas que simulaban a fundas policiacas de torso, pero en vez de tener las pistolas en los costados tenía en la espalda en la parte superior una escopeta recortada KEG 12 del lado derecho y del lado izquierdo una UZI, con dos sables como los de Saya en la parte baja de la espalda.

(N/a: tal vez exagere su armamento, pero quise darle énfasis en su especialidad de armas de fuego… espero no haberme pasado mucho).

Se agacho para quitarse los tacones y en su lugar se colocó unas botas de combate, finalmente saco una última pistola del cofre -Saya toma- que lanzó a su hija.

El arma fue atrapada en el aire por la peli rosa que se veía un poco confundida, hasta que una voz a sus pies la hizo mirar en esa dirección -¡Una Beretta 92!- exclamó emocionado el otaku militar, emoción que aumento al ver el arsenal que cargaba la mujer, pero una mirada fría de Saya lo hizo callar.

-Sé que no son tus favoritas, pero me sentiré más tranquila si llevas contigo una pistola- ante las palabras de su madre, no le quedo de otra más que suspirar y ponérsela en la pierna derecha, prefería mil veces el arco que había tomado de la escuela, pero sabía que su madre tenía razón –y lo que está en el otro cofre es para tus amigos- señalo mientras se subía la capucha al igual que su esposo–también tiene una carta con instrucciones para ti y Takashi, tomen el Humvee y márchense ya- dicho eso, tomo la UZI de su espalda al tiempo que su esposo desenfundaba su katana y ambos se lanzaban al reñido combate entre templarios y asesinos, empezando una autentica masacre.

De hecho, apenas los dos entraron en acción algunos asesinos se dirigieron rápidamente al área donde estaban los refugiados, pero pese a eso, las cosas se veían bastante parejas, incluso parecía que los asesinos tenían la ventaja.

Rápidamente Saya abrió el tercer cofre, topándose con la sorpresa de que había una gran cantidad de armaduras dentro, 8 en total.

-Tomen, pónganse estas- dijo tomando las dos únicas masculinas de color negro y lanzándolas hacia Hirano y Rahim, ambos las atraparon con algo de problemas por la sorpresa, notando que eran de sus respectivas tallas.

-¡Genial!, mi propia armadura de asesina- comentó alegre Hitomi tomando una cubierta de cuero gris que se veía de su tamaño y poniéndosela sobre su sudadera.

Saeko la imitó en silencio, tomando una blanca con leves detalles morados.

Finalmente Rika fue capaz de moverse, acercándose y tomando una negra con detalles morados apenas perceptibles que parecía ser para ella.

-Vaya, se siente extremadamente resistente, pero ligera- comento antes de quitarse el chaleco anti balas y ponerse la armadura –y es mucho más cómoda que esta cosa- tomó del cofre otra armadura más, esta era completamente blanca y obviamente pensada para Shizuka considerando la notoria expansión en la zona del busto –toma Shizuka, estarás más segura-.

Sin embargo, la enfermera no se movió, veía la armadura de forma renuente y hasta un poco temerosa.

-Vamos, es por tu bien, además, lo más seguro es que Takashi se alegre de ver que la usas- apenas había pronunciado esas palabras, la francotiradora se encontró sosteniendo la nada y sin poder ubicar a la rubia en donde se supone estaba.

-¡Takashi, mira!- exclamaba Shizuka con la armadura dando leves saltitos cual niña pequeña y saludando con la mano derecha.

Ambos combatientes desviaron la vista hacia ella por el llamado, quedándose ambos con una mirada boba en la cara. La armadura se aferraba con suavidad y firmeza a la figura de la rubia, delineando su cintura, y pese a que la placa en su pecho hacia lo más que podía por evitar que sus prominentes pechos se movieran por todos lados, aun así se movían con bastante libertad ante cada salto que daba.

-… debo ser el primero en disfrutar de ella esta noche- soltó decidido el maestro.

-¡Sobre mi cadáver!, ¡No le pondrás una mano encima ni a ella ni a nadie!- exclamo furioso Takashi atacando con más ferocidad, obligando al templario a defenderse por completo.

Parecía ser que Takashi lograría acabar con Shido, pero una imagen paso frente a los ojos de Takashi. Fue como si su vista de águila se activara, pero en lugar de ver al templario frente a él, vio como su cabeza y torso eran atravesados por una bala a toda velocidad.

Por reflejo dio un salto hacia atrás, separándose del maestro. A poco más de un metro a la izquierda de done estaba, dos balas hicieron impacto en el suelo.

Dirigió su vista de águila a la dirección de donde vinieron, notando a la distancia dos francotiradores sobre un edificio.

-¡Hirano, Rika-san, tenemos francotiradores a las 2:30, se los encargo!- indicó antes de lanzarse de nuevo contra el maestro, solo que este ya estaba corriendo a la salida de la mansión. Trató de seguirle, pero los 4 alumnos masculinos que lo habían atacado y que habían escogido irse con Shido en el camión le cortaron el paso, todos portando esas espadas Templarias.

-Suelten las armas y muévanse- ordenó serio Takashi.

-Olvídalo, después de matarte nos divertiremos con esas perras con las que viajas, asesino- declaró uno con demencia mientras sus compañeros asentían –disfrutare mucho de Franken-Saya-.

Si bien lo que había dicho lo enfureció, sus últimas palabras encendieron la ira de Takashi como nunca antes.

Dos se lanzaron en un ataque simultáneo, gritando como posesos y realizando todos unos cortes descendentes tan malos que era obvio que no había recibido entrenamiento.

Takashi se escabullo entre ellos con un simple paso, y girando cuando estaban a sus espaldas les cortó las cabezas con facilidad. Uno más trato de apuñalarlo con una estocada, pero Takashi desvió la espada con un movimiento de una de las suyas y le atravesó desde la boca hasta la nuca con la otra.

El ultimo se había espantado y había caído al suelo, observo con lágrimas de terror al joven asesino que caminaba hacia él sin emociones -¡Piedad!- suplico cuando llego frente a él.

Takashi asintió sin cambiar su expresión para alivio del chico, el último sentimiento que llego a tener pues su cabeza fue cercenada con un rápido movimiento, terminando con su vida sin dolor.

Terminado con eso, Takashi se preparó para seguir a Shido, pero notó que, además de que el cobarde había desaparecido, estaba rodeado por 10 templarios que por sus posturas, si habían sido instruidos en combates con espadas.

Preparo ambas espadas para el combate y activo su vista de águila para ver a todo enemigo que estuviera cerca, pero al notar un aura en específico se permitió una sonrisa.

Instantes después, dos sables atravesaron a dos caballeros desde la espalada a la altura del corazón, los cadáveres cayeron al suelo al tiempo que Saya llegaba con rapidez y se ponía espalda con espalda con su prometido.

-Gracias por el apoyo, ¿Qué hay de los demás?-.

-Hirano y Rika se encargaron de los francotiradores, pero quieren respuestas, todos en realidad, pero Yashioka se llevó a Jade-san, Rahim y Hitomi, él se encargara de ellos. Ahora el resto va a por el Humvee, tenemos que alcanzarlos-.

-Bien, terminemos con estos payasos y vamos-.

Con esto dicho, uno de los templarios decidió que ya había esperado demasiado y saltó al ataque, solo para que su espada fuera detenida por Takashi mientras Saya realizaba un corte diagonal, cortándolo profundamente del costado al hombro, cayendo el cadáver al suelo.

Saya giró con velocidad para desviar el corte de otro que ataco por la espalda al tiempo que Takashi chocaba espadas con otro. Con un movimiento fluido Saya continuó girando, cortando la tráquea de su oponente antes de saltar hacia atrás para evitar el corte de otro, acercándose lo suficiente para lastimar uno de los brazos del oponente de Takashi por lo que este pudo degollarlo sin problemas.

Con un par de movimientos, Takashi abrió la defensa de otro y le apuñalo en la tráquea. Se agacho para evitar un corte por detrás y dio una patada de coz, golpeando a su atacante en el abdomen que por el impacto no pudo hacer nada para evitar el corte de Saya.

Uno más empezó un combate con Takashi mientras los dos restantes atacaban a Saya a la vez, solo que esta bloqueo el ataque de uno con su sable derecho al tiempo que desviaba el del otro con su arma restante, girando sobre si misma dio un paso a la izquierda y le cortó la tráquea a uno.

El cadáver no terminó de caer al suelo cuando una patada por parte de la peli rosa lo lanzó contra el que seguía vivo quien fue sacado de balance por eso, no pudiendo protegerse del ataque se Saya, siendo apuñalado en el estómago con un sable que fue tirado hacia arriba, cortándolo a través del pecho y la cara.

Takashi por su parte, cortó a su oponente en los brazos debilitando su agarre sobre su arma. El templario realizo un corte descendente, pero Takashi giró sobre sí mismo, pateando la hoja del arma por el costado con la planta del pie. Para terminar coloco sus dos espadas cruzadas con el cuello del templario entre ambas y tiro con fuerza. La cabeza quedó unido al cuerpo por apenas una pequeña porción de carne.

-Vamos- indicó Takashi recibiendo un asentimiento de Saya.

(Con los demás)

Las cosas habían sido bastante difíciles, no solo por esos llamados templarios, también por los infectados que habían pasado durante el asalto, probablemente era también por culpa de ellos ya que no habían visto a un solo templario ser atacado por esas cosas, algo que no creían posible.

Mientras Rika y Hirano (quien había tenido un par de conflictos, pero tras unas palabras de la francotiradora los había superado) se habían encargado de todos los "templarios", especialmente los francotiradores, ella y Saeko se encargaban de los zombis.

Shizuka y Alice ya habían llegado al Humvee, preparando todo para irse. Hirano y Rika cubrían las puertas del garaje en donde estaba el vehículo, ya solo esperaban a Takashi y Saya para marcharse de una vez por todas.

Pero aun con eso no podía dejar de pensar, ¿de qué va todo? No entendía que rayos pasaba ahí, ¿Qué era todo eso de Asesinos y templarios?

Rei apuñaló a uno al centro del pecho con su bayoneta y dejó caer el cadáver al suelo. Un movimiento a sus espaldas le llamó la atención, un zombi se le había acercado por atrás. Se giró para empalarlo también, pero para cuando estuvo frente a frente la cabeza cayó rodando por el suelo. A poca distancia de ella Saeko enfundaba su katana y la veía con una expresión de orgullo y un poco de superioridad, expresión que Rei devolvió en igualdad con un leve rastro de agradecimiento.

Un par de zombis se acercaban por sus costados, ambas se giraron rápidamente con un brillo asesino en la mirada, pero se detuvieron cuando vieron que ambos infectados caían muertos al suelo, mostrando a Saya con sus sables empuñados y manchados de sangre en las puntas quien les sonrió con superioridad.

Por alguna razón, sentían que no solo era por matar a esos dos, sino porque venía con Takashi.

-¿y los demás?- preguntó Takashi.

-En el Humvee, solo los esperábamos a ustedes, Takashi- respondió Saeko.

-Entonces andando – declaró antes de correr donde los demás seguido por las chicas.

No tardaron en llegar, entrando sin parar a hablar con Rika o Hirano quienes se mantenían firmes en la entrada del garaje hasta que ingresaron, apresurándose a seguirlos. Sin mediar palabras todos entraron al vehículo donde ya se encontraban Shizuka en el volante y Alice con Zeke en brazos.

(Con los Takagi mayores)

Cadáveres de templarios y caminantes los rodeaban, pero pese a eso, ambos se veían inalterables, aunque habían peleado por un buen tiempo con una insana cantidad de enemigos y que el cielo empezaba a oscurecerse, ambos permanecían impasibles, espalda con espalda, esperando.

Una nueva oleada templaría los rodeó con velocidad, todos seguros de que estarían cansados y sería fácil eliminarlos, Dios se apiade de las almas de esos pobres estúpidos.

Yuriko guardó la UZI en su funda y tomo las Colt en su muslo mientras su esposo tomaba una postura de ataque con la katana. El primer templario se movió contra el maestre seguido por otros cuatro tipos. Souichiro hizo lo propio, avanzando y cortando a la vez. Los cinco fueron decapitados al instante.

Varios más se acercaron para atacarlo por la espalda, pero Yuriko había empezado una especie de baile, por decirlo de alguna forma, deteniéndose en ciertas posturas al tiempo que disparaba en todas direcciones, cada disparo se volvía una baja templaría.

(N/a: para esto, tome de inspiración la película Equilibrium, específicamente las escenas de combate con pistolas del Gun kata, y el Aru-Kata de Hidan no Aria, aunque en esta es para supresión, no para asesinato).

Varios lograron acercarse a la Takagi, que rápidamente guardó las pistolas y tomo sus sables, siguiendo con los movimientos fluidos se escabulló entre los enemigos sin problemas, diezmando poco a poco a los templarios a su alrededor. De pronto, dos cosas pasaron a gran velocidad a ambos lados de su cabeza, resultando ser cuchillos arrojadizos que se clavaron en las tráqueas de dos templarios recién llegados que le apuntaban con rifles de asalto. Se giró con una expresión agradecida a su esposo que bajaba con calma el brazo izquierdo mientras empuñaba la katana con su otra mano.

El ruido de un motor a toda velocidad los hizo mirar a la salida de la mansión, por donde el Humvee en el que Takashi y Saya iban salía a toda velocidad.

-Ahora podemos continuar con la siguiente fase- comentó tranquila Yuriko.

Souichiro por su parte usó su comunicador para confirmar el estado de la evacuación.

-Todo listo Takagi-sama, todos los civiles han sido evacuados- aseguró Yashioka desde el comunicador.

-Bien, retírense a la zona designada y empiecen la distracción, nos reuniremos ahí al amanecer-.

-¡Si, Takagi-sama!- exclamó el hombre antes de cortar la comunicación.

-Hora de irnos- dijo el maestre con tranquilidad, recibiendo una afirmación de su esposa.

(Con Takashi y los demás)

El Humvee atravesaba las calles a gran velocidad, arrollando a tanto templario como infectado se le cruzaba por enfrente. Gracias a su blindaje salían sin muchos problemas de las ráfagas de balas enemigas, siendo su única preocupación los neumáticos, pero Shizuka había demostrado una capacidad sorprendente de conducción, logrando mantenerlos fuera del alcance de las balas, al menos por ahora.

Finalmente lograron salir del área que los Takagi habían cercado y se libraron de los templarios, al mismo tiempo que una poderosa explosión destruía la mansión Takagi en un instante.

-¡¿Pero qué?!- exclamó incrédula Rei, sentimiento compartido con el resto, salvo con los dos asesinos que se veían impasibles.

-Tranquila, solo fue la forma de eliminar toda información que los templarios pudieran aprovechar, te aseguro que tanto mis padres como los refugiados están a salvo- aseguró Saya con calma.

-Hah- suspiró con cansancio Takashi al ver las serias miradas de todos, con excepción de Shizuka y Alice que mostraban una tierna expresión de dudas, sabía que era hora de hablar pero estaba extremadamente cansado y ni si quiera había podido comer algo.

Parecía que Saya sabía en que estaba pensando porque de la mochila que ella llevaba sacó una barra de cereal y se la ofreció.

Con una sonrisa agradecida, Takashi abrió la envoltura plástica y le dio una buena mordida, tragando con calma antes de dirigirse a los demás.

-Bien, es hora de las explicaciones, por favor, no interrumpan y esperen hasta el final para preguntar, en tanto no sea algo confidencial responderé a lo que quieran- fue lo que dijo, todos los ajenos a la orden asintieron en entendimiento.

Sin lugar a dudas, este había sido un día muy largo para los asesinos abordo, y no parecía terminar pronto.

Fin del capítulo.

¡Por, FIN! Créanme que hasta yo estoy sorprendido de que me tomara tanto, pero en mi defensa, la Uni es brutal, el trabajo no ayuda, y el mundo parece estar en conspiración para distraerme de escribir, pero sobre todo fue mi culpa por no poder resistir la tentación de Phantasy Star Online 2, ¡ese MMO es adictivo como ninguno! ¡Desde inicio de año sin parar más que por actualizaciones y problemas de launcher! Tengo que dejar de caer tan fácil en la tentación de seguir subiendo de nivel.

Y no es todo, las temporadas de animes han tenido sus joyas, las novelas ligeras que sigo fueron actualizadas aproximadamente por estas fechas, escritores formidables que sigo actualizan tras prácticamente años sin hacerlo y el jodido E3 me dejo boquiabierto, ¡tengo que ahorrar a como dé lugar, The Legend of Zelda Breath of the Wild debe ser mío!

Pero bueno, contestemos review y demos por terminada la entrega de hoy, ¿sí?, pues venga:

Coatl9: Gracias, disculpa por la espera, aquí está el capítulo 10. No sé si la tengo tan bien controlada como piensas, me fue muy difícil plasmar a Souichiro cuando Hitomi se ofreció para los asesinos, y releyendo los primeros capítulos note un error por no considerar las épocas y el estado de la flora, es decir, el refugio de Takashi para cuando supo la noticia de Desmond lo puse con hojas, y es invierno en un país donde nieva, tengo que corregir eso.

Takashi y Saya, esa escena la tenía pensada desde el inicio del fic, como explique en este capítulo, lleva tiempo que Takashi comprendió bien a su corazón, Saya estaba consciente de sus propios sentimientos desde mucho antes, y ya había puesto que sus padres estaban confabulando para comprometerlos, así que, ¿Qué puedo decir? Lo tenía preparado para que fuera en este momento y de esa forma, nada de novios, directo a prometidos.

Y creo que ya se respondió tu pregunta sobre Shido, pero en cuanto a la otra, si, los fragmentos del Edén (no solo los frutos) serán de gran importancia al igual que Juno.

Y tu tranquilo, sé que "Mejores Decisiones, un mejor destino" supera a la mía, pero lo bueno de pensar de esta forma (lo de competencia) es que me motivo siempre pensando en eso para hacer lo posible en no bajar de calidad, y te agradezco tu opinión, es bueno saber que estoy en el Top 3.

Cefiro101: Aquí esta.

Lo sé, nunca dije a dejar a Kouta con Rei y dejar de lado a Asami, pensaba en poner a ambas con él, pero igual y solo fue una ocurrencia pasajera, ni siquiera me duró más de 5 minutos.

Gracias, es bueno saber eso.

Wolf1990: Gracias, aquí está el nuevo, atrasado, pero al menos ya está.

Kuroi to Tamashi: Ok, será un poco difícil responder a uno a la vez, así que responderé a la vez: Si, me tarde mucho en esa vez, aunque en esta ocasión fue aún más. Gracias a ambos por la opinión, trato de mantener este fic a las expectativas que surge por la "competencia" (entre comillas porque no hemos decidido eso Ozz Forerunner 92 y yo).

El cap tal cual esta lo tenía pensado para que fuera con todo, nada de primero citas o ser novios, directo a prometidos, y trate que fuera lo más destacado del capítulo, me alegra saber que lo logre, para las reacciones de las chicas, será en el siguiente.

Alice no se separará, pero esa era una forma de pensar responsable, por eso lo puse, Takashi es un líder nato y yo lo potencie, no podía dejar sin cubrir eso.

Y eso fue respondido, espero no te decepcionara, tal vez en un futuro reescriba el capítulo y agregue cosas, como combates de Saeko y Rei o algo más.

Colocolo4178: Yo originalmente solo vi el anime, luego vi el manga que explayó más las cosas y mostro un orden distinto de todo, por ejemplo, en el anime Takashi y Saeko terminaron solos en el templo antes de llegar a la mansión, en el manga fue después, y la verdad es que no sé muy bien por qué me gusta más Saya, originalmente mi favorita era Saeko, tal vez sea porque al escribir esta historia me fui mentalizando o tal vez fue por "Caminando con los muertos".

Cierto, ya se tardó demasiado (más que yo al menos), pero hace poco actualizó otra historia, ya veremos luego como sigue "Mejores decisiones".

ShadingWolf49: Respuesta; si, eso lo había pensado al inicio, pero luego me fui dando cuenta que frente a este Takashi, poco puede hacer Hirano para impresionar a Rika, así que las cosas terminaron así.

Me alegro que te gustara, y aquí está el momento, espero lo disfrutaras.

XxREYxX: Por supuesto que sí, y aquí se mostraron un poco más, jeje, la cosa se pone más interesante para ella.

Leknyn: Si, como dije antes, Saya era la primera y no estaba a discusión, y la reacción de todas, viene en el siguiente, aún estoy pensando bien en las reacciones de todas, pero te aseguro que te gustara.

Disculpa la tardanza, pero aquí está el nuevo, espero te guste.

Dragon Saku: me alegro que te gustara, y aquí casi lo logra, pero el cobarde se fue, sacrificando carne de cañón, pero te aseguro, Shido morirá ante las espadas de Takashi, y de una forma jodidamente EPICA.

Es bueno saber eso, esa sección de FanFiction está muy olvidada, mientras más, mejor, y es interesante ver las ideas que otros tienen.

Bien, seria todo por hoy, nos vemos en la próxima.