Capítulo diez

–…Por suerte Harry supo que hacer y no le ha pasado nada malo. –Estaba diciendo Ginny cuando yo llegué junto a ella y Luna, que estaban desayunando en la mesa de Gryffindor en el Gran Comedor. –Buenos días, Keira. Parece que la profesora Trelawney no estaba en lo cierto, sigues viva. –Sonrió.

–Sí, aunque según ella no me queda mucho de vida. Pero esta mañana cuando me he levantado he mirado a ver si tenía alguna herida o algo… –Me reí. Lo que había dicho la profesora Trelawney había dado mucho de qué hablar. –¿A ti qué te iba a pasar? ¡Ah, sí! Alguien de tu familia te traicionará y acabarás por matarlo, ¿no era así?

–Sí. Realmente está loca. Nunca mataría a nadie de mi familia… ¿a quién se le ocurriría hacer eso?

Me senté junto a Luna, que estaba sentada delante de Ginny, y cogió una copa que había con zumo de calabaza. Bebí.

–Keira, ¿qué te pasó ayer que llegaste más tarde al dormitorio? –Me preguntó Luna. Me atraganté con el zumo de calabaza y empecé a toser.

–Había ido al lavabo y además me quedé un rato hablando. –Fue lo primero que se me ocurrió. Cambié de tema rápidamente –: ¿De qué estabais hablando?

–Ron está en la enfermería. –Contestó Luna.

–¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué le ha pasado?

–Comió unos bombones que contenían Filtro de Amor y por suerte el profesor Slughorn pudo curarlo pero después, el profesor dijo que quería brindar y Ron fue el primero en beber de la copa. La bebida estaba envenenada. Pero Harry supo que hacer en ese momento y por suerte, ahora sólo está en la enfermería. Ahora, después de desayunar iba a ir a verlo… no sabemos porqué la bebida estaba envenenada, ni quién puede haber hecho eso.

–Dale ánimos de mi parte. Espero que se ponga bien pronto.

–Se los daré. –Sonrió.

Ginny acabó pronto de desayunar, así que al poco tiempo me quedé a solas con Luna.

–¿Quién crees que pudo envenenar la bebida? –Me preguntó Luna, tras un rato de silencio que se me hizo eterno. –Yo no pienso que el profesor Slughorn haya querido matar a algún alumno…

–Yo tampoco lo creo.

–Quizá no fue ninguna persona. –Añadió más tarde. –Mi padre me dijo que existían unas criaturas muy pequeñas, casi invisibles, que hacían cosas malas. Quizá fueron esas criaturas… No recuerdo el nombre…

"Habrá sido cualquier cosa menos esas criaturas" Pensé.

–¿Crees que habrá sido la misma persona la que hechizó a Katie Bell y la que envenenó a Ron? –Preguntó Luna mirando hacia arriba, pues acababan de entrar las lechuzas con el correo.

–Espero que no. –Contesté después de haber estado un rato pensando. A Luna no pareció importarle que yo haya tardado tanto en contestar y por suerte, tampoco vio la cara de pensativa que estaba poniendo en aquel momento. Ella estaba leyendo un nuevo ejemplar de El Quisquilloso que acababa de llegarle.

¿Tendrá algo que ver Draco Malfoy con todo esto? ¿Habrá sido él también?

Miré hacia la mesa de Slytherin y lo vi. Estaba hablando con uno de los dos chicos que siempre iban con él. Grabe o Goyle… no sé cual de los dos, nunca supe diferenciarlos. Siempre me parecieron demasiado iguales como para intentar ver la diferencia.

Estaba hermoso. Con aquel pelo rubio tan bien peinado y aquel rostro… No iba a decir que tenía el rostro de un ángel, pues sabía que aquello era mentira, pero no me importaba que no lo tuviera, porque sabía que así era precioso.

Dejó de hablar con Grabe (o quizá con Goyle) y me miró. Esbozó una sonrisa, que hizo que me sintiera bien por dentro aunque estaba un poco enfadada, porque estaba un 80% segura de que él estaba implicado en lo que había sucedido con Ron.

Moví un poco la cabeza hacia la puerta del Gran Comedor, haciéndole saber que quería hablar con él y asintió disimuladamente con la cabeza.

–Luna, voy al dormitorio a acabar de preparar las cosas para hoy. Luego nos vemos. –Me despedí y me fui.

Salí del Gran Comedor y me senté en las escaleras, esperando a que él saliera. Obviamente, no podía ponerme a hablar allí, delante de todos, con él, pero quería que me siguiera. Así lo hizo. Cuando salió, me levanté y empecé a subir pisos hasta llegar al séptimo.

Me paré delante de una pared que había allí y esperé a que él acabase de subir todos los escalones. Cuando llegó, se acercó a mí y antes de que yo pudiera decir nada, me rodeó la cintura con sus brazos y me besó.

–Espera Draco, yo quería hablar contigo. –Dije, pero él hizo como si no hubiese escuchado nada y volvió a besarme. Le besé yo también, pues me gustaba, pero después me separé de él. –Lo digo en serio, Draco. –Se apartó unos centímetros de mí. –Dime, que tú no tienes nada que ver con lo que le ha pasado a Ron Weasley.

–¿Qué? –Preguntó incrédulo.

–¿Tienes algo que ver con lo de que Ron está en la enfermería?

–¿Ron Weasley está en la enfermería? –Intentó fingir que se acababa de enterar. Lo miré con mala cara. –Vale, sí sabía que él estaba en la enfermería. ¿Quién no va a saberlo?

–No intentes desviar de tema. Draco, ¿tienes algo que ver con eso? –Hubo segundos de silencio. Con aquello me hizo falta para saber que sí, el estaba involucrado en eso. –¿Por qué? –Le pregunté apartándome de él. –Primero hechizas a Katie Bell y ahora casi matas a Ron Weasley. –Esbozó una sonrisa torcida. –¡No tiene gracia Draco! ¿Por qué haces eso?

–No te lo puedo contar… –Murmuró mirando hacia el suelo.

–¿Por qué no? ¿Por qué tanto secreto con ello? ¿Tan importante es? ¡Ni que tu vida estuviese en juego! –Y en aquel momento supe que no debí decir aquello último. Me miró y me sentí mal. En su mirada volvía a haber aquel odio que había antes de conocerlo mejor, pero a la vez, se le estaban humedeciendo los ojos, por lo que no pude evitar sentirme preocupada por él.

–No lo entenderías. –Se giró y se fue.

Yo, en vez de seguirle e intentar arreglar las cosas, me quedé allí parada unos minutos. Pensé. ¿Por qué su vida estaba en juego? ¿Qué tenía que hacer realmente? ¿Por qué no podía explicar nada de aquello? ¿No lo entendería? ¿Qué es lo que no iba a entender? ¿Qué tenía que matar a alguien (y de momento estaba fallando) porqué sino lo matarían a él? ¿Realmente era eso? Pero, ¿quién puede haberle dicho aquello? ¿Quién puede obligar una persona a matar?

Aquel día estuve más bien triste y apagada. Casi no hablé con Luna (aunque ella intentaba sacar temas de conversación) y por la tarde, en vez de hacer lo deberes, me fui a la cama directamente. No tenía hambre tampoco, así que a penas comí.

No sabía si me sentía así por el hecho de que Draco no me explicara nada o porque tenía la impresión de que lo que teníamos Draco y yo se había acabado.

No me había vuelto a cruzar con él. Hasta la mañana siguiente.

Iba a entrar al Gran Comedor cuando pasé por su lado. Él me miró de reojo y siguió su camino. Parecía preocupado y si no me había fijado mal, tenía los ojos húmedos. ¿Qué habrá pasado?

Unos segundos después, cuando yo estaba cerca de mi mesa, vi a Harry salir.


Gracias a los que leen la novela :) Sólo quería avisar que esta historia, en total, tiene doce capítulos, así que dentro de poco llega el final.

Un beso!