Hola~ Con conti y sin time TT_TT

Bueno sin más, Enjoy!


Maids…

Cap. 10

Las tardes estaban aún más depresivas para los Maids que estaban peleados con sus novios, aunque por fin había llegado el 24 para así poder pasar tiempo con ellos. Con mucho esfuerzo, los ocho chicos que estaban peleados lograron entablar conversación alguna, aunque fuese monótona, era una conversación.

- ¿Estás seguro Atsuya? – Shirou no parecía muy confiado en hacer eso, hablar con el peli-crema no era tan fácil como lo hacía sonar su hermano.

- ¿Desde cuándo yo me equivoco? – Muy confiado.

- La vez que dijiste que Kaze-Chan, Mido-Chan y Tachi-Chan estaban haciendo un plan para deshacerse de nosotros y en vez de eso era una fiesta de cumpleaños para los dos. – Recordó el platinado con una gota.

- … Se veían sospechosos. – Se para sorpresivamente – Bien, llegamos a la casa del Baka, te espero aquí.

- P-Pero… - Atsuya lo empuja hasta la puerta.

- ¡Suerte!

Con mucho nerviosismo y duda, Shirou toco la puerta, la cual fue abierta por una chica de cabello castaño y ojos oscuros, la hermanita de su novio, Goenji Yuuka.

- Y-Yuuka-Chan. – Menciono Shirou con un poco de alivio.

- ¡Shirou-Chan! Ahora le digo a Onii-Chan que baje. – Antes de que Fubuki dijera nada, la pequeña ya había vuelto arriba llamando a su hermano.

- Discúlpala, está bastante alegre. Pasa. – Dijo amablemente la nana de los Goenji, Shirou asintió y entro.

- Gracias… - La nana le condujo hasta la sala, se sentó en uno de los sillones esperando a que Shuuya bajará.

Luego de unos minutos apareció su novio, su mirada no demostraba nada más que puros celos, se sentó en un sillón que estaba enfrente de Shirou.

- ¿Y bien? – Dijo Yuuka viendo la escena con una sonrisa, haciendo correr una gotita en todos los presentes.

- Etto, Yuuka-Chan, ¿qué tal si desordenamos la habitación de Shuuya-Kun? – Dijo la nana para sacarla de allí y darle privacidad a los menores.

- ¡Ah! Yo quería ver el Lemon Yaoi que hacían. – Shirou se sonrojo al 100%, mientras que Goenji tan solo desvío la mirada. – Muy bien, hasta luego Shirou-Chan. – Las dos se van dejando a los chicos en un silencio incómodo.

- ¡Vamos Shirou! Si no lo haces, Atsuya no te dejará salir de aquí y colgara de nuevos tus calzones del hasta de la bandera o bien se los vende a una Fangirl…- Con esa vocecita interna se dio varios ánimos. – E-Etto… Goenji-Kun…

- … - Volteo a verle.

- E-Es que… Quisiera saber si tú, bueno, quieres ir a… ¿quisieras que fuéramos hoy en la noche al Café para una cita? – Sonrió con unas lágrimas en los ojos. - ¿Qué di-dices?

- Hm… no es mala idea. Pero… - Shirou se tensa un poco. - ¿Por qué no se lo pides mejor a Someoka? – Con eso Fubuki sintió una punzada horrible en su corazón.

- ¡ONII-CHAN! – Se escuchó un grito de arriba, luego unos pasos bajando rápidamente.

- ¡GOENJI-BAKA! – Se escuchó uno de afuera. Seguidamente, una piedra (de tamaño considerable) entra por la ventana (rompiéndola) y le cae en la cabeza a Goenji. - ¡Para que aprendas, Baka! – Efectivamente, era el menor de los Fubuki.

- ¡Onii-Chan malo! – Decía Yuuka, mientras le lanzaba a su hermano todo lo que encontraba a su paso.

- … - Shirou se levanto. – Ne, Yuuka-Chan. – Llamó a la menor.

- ¡Shirou-Chan, disculpa a Onii-Chan! – Decía la menor.

- No te preocupes. Bueno, me voy… - Le da una mirada a Goenji. – Espero verte a ti allí. – Con eso se retira, dejando a Goenji siendo atacado por su hermana.

Cuando salió, Shirou fue abrazado de manera protectora por su hermano, mientras le decía que prepararía la guerra para Goenji-Baka. Mientras que Midorikawa dudaba en si hablar directamente con el, por lo que fue jalado por Tachimukai y Kazemaru hasta la habitación del peli-rojo y estos tocaron la puerta (violentamente) para correr y dejar al peli-verde a su suerte. Cuando Hiroto abrió la puerta se sorprendió un poco de encontrar a Midorikawa allí.

- ¿Mido-? – No pudo terminar puesto que Ryuuji se giró dándole la espalda.

- ¡Hiroto, quiero que vayas al Café está noche para una cita y me importa un comino tus malditos e ingenuos celos! – Salió corriendo dejando a Kiyama con la palabra en la boca.

- Eh… si… - Un poco extrañado, suspira resignado y vuelve a entrar a su habitación.

- L-Lo hice… de manera extraña pero lo hice. ¡Muy bien! – Midorikawa se felicitaba internamente por su hazaña de enfrentar a su peli-rojo.

Ahora que Midorikawa había cumplido, era el turno de Kazemaru, que al igual que con Ryuuji, fue jalado hasta la Torre de Metal, en donde se encontraba el castaño, luego de gritar un sonoro "¡CAPITÁN!", haciendo girar al castaño y dejar a Kazemaru como poste, muy nervioso.

- ¿Kazemaru? – El Capitán se veía bastando sorprendido, esperaba que el peli-azul no le dirigiese la palabra (mucho menos la mirada) después de su escenita.

- Endou… Yo… - Traga fuertemente. - ¿Puedes hoy en la noche, ir al Café? – Con una cara de puchero.

- ¿Al café? – Un poco extrañado. - ¿Para qué?

- … Una cita… - Con un sonrojo notable.

- … - Emboza una sonrisa. - ¡Claro!

- … Hasta luego. – Se da vuelta y se marcha, aunque en el interior se hubiese querido tirar a los brazos de su novio y besarle, no lo haría. No después de la insinuación que le había hecho.

- Kazemaru… - Suspira y sigue entrenando.

Por otra parte, Suzuno había sido el más directo de todos, yendo a encarar de enfrente al chico de fuego con la mirada más gélida que tuviese.

- Quiero que vayas al Café hoy por la noche. – Más que una invitación parecía un orden.

- ¿Se puede saber para que demonios? – Poniéndose cara a cara con el albino.

- Por que voy a arreglar esta idiotez de una vez por todas, bestia.

- ¿Hm?

- ¡Tus estúpidos celos! – Se da vuelta y estaba por marcharse. – Si no vas, te mató. – Se marcha.

- Ese es el Suzuno de siempre… - Sonríe de lado.

Por mientras Tachimukai fue arrastrado por sus amigos hasta donde el peli-rosa, el cual accedió de manera gustosa a la invitación. Aphrodi dijo que no podría ir, pues el y Sakuma tenían algo planeado (algo que tenía que ver con vino y un lugar alejado) y Genda no tuvo más remedio pues con la mirada amenazante de Kidou, no pudo decir que no y quedarse en su (solitaria) casa para poder ver "películas normales" con su novio.

Todos estaban realmente nerviosos, los ukes fueron a esperar a sus novios al café, la Gerente trataba de calmarles junto con Haruna.

Fubuki Shirou vestía un pantalón pasa-río de color blanco, una camisa blanca manga larga y por encima una manga corta de color celeste, zapatos de igual color que la camisa, su cabello estaba como siempre, las puntas desarregladas, aunque llevaba unos pasadores blancos a los lados. Llevaba una extraña cajita para Obentou (lo cual tenía a varios con curiosidad).

Kazemaru Ichirouta llevaba puesto un pantalón negro, un poco pegado, camisa azul y detalles negros con los hombros descubiertos, zapatos de color negro. Su cabello estaba sujeto por una coleta baja, con algunos mechones de afuera.

Suzuno Fuusuke traía una camisa verde por dentro cubierta por un suéter blanco que le quedaba bastante holgado, llevaba a juego una bufanda negra, unos shorts un poco arriba de la rodilla de color negro, unas calcetas negras y zapatos blancos. Al parecer era el que menos se había arreglado para su novio, bajo la excusa de: "ese idiota no lo merece" o "ese pedazo de ****** ni se fija"

Tachimukai Yuuki usaba una camisa manga corta (poco debajo de los hombros) con cuello de tortuga, de color beige y unos shorts largos de color café, unas sandalias de color blanco.

Midorikawa Ryuuji usaba una camisa casi descubierta de los hombros, manga larga, de color verde oscuro con algunos detallados blancos (como un dibujo de helado en la parte inferior derecha), unos pantalones un poco más arriba del tobillo con algunos detallados de moños y unos zapatos deportivos. Llevaba un bolso un tanto extraño el cual estaba tan lleno que podría reventar en minutos o peor, en segundos.

Kidou Yuuto, una camisa casual por dentro mientras una negra por encima de está, unos pantalones de mezclilla y zapatos negros, su cabello seguía atado en una coleta, pero ahora no llevaba sus goggles, en vez de ellos llevaba unos lentes que le hacían lucir bien.

- ¿Y si no aceptan nuestro perdón? – Como siempre, cayendo en la histeria total.

- Midorikawa, por décima quinta vez, ellos son los que nos van a pedir perdón. – A punto de golpearle.

- S-Suzuno-San, no vayas a golpear a Mido-Chan…

- Él se lo busca Tachi-Chan.

- No me defiendas Fubu-Chan. – Decía el peli-verde con sarcasmo.

- Déjate de dramas Midorikawa.

- ¡Lo dice el Señor-Emo!

- ¡Yo NO soy emo!

- Mido-Chan, Kaze-Chan… no peleen…

- No trates de calmarlos Tachi-Chan, no funciona.

- ¡YA CÁLLENSE! – Por último los calló un hastiado Yuuto que ya estaba con canas de todos los colores existentes.

- Me cuesta trabajo creer que estaban deprimidos hace unas horas atrás… hasta dan miedo así. – Pensaba la Gerente.

- ¡Ya vienen! – Gritaba emocionada Haruna, los chicos peleados se tensaron aún más.

- ¡Que no cunda el pánico! – Voltea y ve a Midorikwa amenazante.

- …

- Vayan hasta las salas y pronto llegaré con sus novios. Y unas cuantas fotos de ellos en bajos perfiles… - Empezó a ordenar a todos la Gerente – Chicos… - Estos voltearon a verla. – No, olvídenlo. - Cuando ya los ukes estaban listos, la chica abrió la puerta encontrándose efectivamente con los semes. – Hola.

- Hola.

- Vengan, los conduciré hacía sus salas. – Los chicos obedecieron y siguieron a la castaña, la cual iba dejando a cada seme en la respectiva sala en donde se encontraba su uke. Cuando termino, gritó un sonoró "BUENA SUERTE" marchándose del establecimiento con Haruna y encerrándolos ahí.

- Y-Yu…

- ¡Se lo que dirás! No te preocupes, ellos estarán bien… - Ladea la cabeza a un lado. – Creo.

- ¿Crees?

- Estarán bien, hay cámaras de vigilancia. – Sonríe victoriosa.

- ¿De vigilancia o de "graba Yaoi para vender"? – Con una sonrisa de "no se te cree nada"

- De las dos. – Señala hacía el Café. – Además, tú también compras de ese Yaoi. – Le acuso.

- Cofcof… nos salimos del tema.

Mientras que los ukes no sabían que hacer realmente, ya tenían a los semes frente a ellos pero parecían muñecas inmóviles.

- G-Goenji-Kun… esto… - El platinado sacó la caja de Obentou de detrás de su espalda, extendiéndoselo al peli-parado con una vergüenza notable, el mayor se acerco y tomó la caja.

- ¿Y esto? – Fubuki se encogió de hombros.

- Ábrelo para saberlo.

- … - Hizo caso, abriendo el paquetito quedándose asombrado. – F-Fubuki…

En la habitación continua estaban el arquero principal del equipo con el defensa y centrocampista nº 2 sin tema alguno del que hablar, bueno, exceptuando sobre la tontería del otro día, no había ningún tema más.

- …

- … - Si Endou no hablaba, mucho menos el lo haría, vio como el Capitán bajaba la mirada y luego la subía con determinación.

- Kazemaru.

- ¿H-Hm?

- Yo… siento lo que paso la otra vez, ya sabes, lo de… mis… celos… y eso.

- Endou…

- Se que no debí haber actuado así pero es que estaba paranoico y Nagumo estaba diciéndonos que tal vez habían conseguido algo mejor, que nos engañaban, que nos habían olvidado, etc.

- ¿Y ustedes le… creyeron? – Con una venita de odio.

- Nos dejamos llevar por los celos, lo siento muchísimo Kaze-Chan. – Con cascadas en los ojos.

- Endou.

- Juró que vuelvo a insinuarte nada malo, lo juró, lo juró, lo juró. – Repetía el portero con mucha desesperación.

- Endou…

- ¡Y mucho menos a decir que Miyasaka se estaba…! Emh, ya sabes… ¡No lo vuelvo hacer, perdóname Kaze-Chan, perd-! – Una mano se estampa suavemente en su boca.

- ¡Endou! – Llamó la atención del portero. - Solo cállate, ¿bien? – Dijo Ichirouta con un tono divertido y una gotita.

En la siguiente habitación se libraba una batalla de miradas, Suzuno Fuusuke VS Nagumo Haruya. Desde que había entrado ninguno decía nada, sus pensamientos eran "si el no habla, yo tampoco lo haré" y había que decir que eran bastante tercos de tratar en ese estado. Suzuno estaba inmóvil mientras que Nagumo golpeaba la planta de su pie izquierdo en el suelo con desesperación. Fuusuke sabía que tarde o temprano (y seria más temprano) Nagumo caería.

- ¡Esto me desespera! ¡Nunca he podido ganarle cuando se trata de guardar silencio y sostenerle la mirada! Como odio esto, además, ¿quién invento esté juego? – Reclamaba Nagumo en sus adentros mientras se desesperaba mucho más y el sonido de las manijas del reloj no ayudaban en lo mínimo.

- …

- …

- …

- … - Cierra los ojos fuertemente y se levanta. - ¡YA NO LO SOPORTO! ¡TÚ GANAS! – Fuusuke sonrío de lado. – Ahora, hablar de lo importante.

- Soy todo oídos, Nagu-Chan.

- ¿Eh? Bueno… lamento haberte celado injustificadamente, ¿bien? – Desvía la mirada sonrojado, Suzuno suspiro.

- …

- ¿Me perdonas?

- Solo tengo una simple pregunta que hasta tú podrías responder, idiota.

- ¿Qué?

- ¿Tienes helado?

- … ¡Ohh! ¡Claro que si mi queridísimo Fuusuke-Chan! – Se le tira encima para abrazarlo.

- ¡No me toques, y no me digas "Fuusuke-Chan"!

- ¡Fuusuke-Chan!

- ¡Cállate!

En la habitación del surfista y el arquero nº 20: los dos habían estado conversando sobre varios temas, la mayoría relacionados con el mar, hasta que Tsunami sacó algo al aire que dejo a Tachi helado.

- Y… era mentira lo de la fiesta de navidad, ¿verdad? – Tachi palidece.

- ¡¿Q-Qué? ¿P-P-P-Porqué lo d-d-dices Tsuna-Chan? – Tratando de no sonar muy (demasiado) nervioso.

- Me llegó esto en la mañana. – Le pasa una nota, Tachi la toma y la lee en voz alta.

- "Tsuna-Chan, te tengo una noticia sobre Tachi-Chan: el mintió acerca de la 'Fiesta de Navidad que les organizamos' ¡todo esto es gracias a la grandiosa gerente Kuro! Alábenla. Bien, cuando leas esto, espero que pienses en un ¡¿ADECUANDO CASTIGO PARA TACHI-CHAN? – Gritó Tachimukai alarmado. – Suerte. La gerente Kuro." – Yuuki cayó a un lado mientras veía la cara psicópata del peli-rosa. – T-Tsuna-Chan, esto no es…

- ¡Mañana vamos a la playa! Ahora si aprenderás Surf… Pero…

- ¿"Pero"?

- Lo harás con el traje de baño que yo escoja. – Ahora si, el color natural de la piel del castaño pasó a ser de color blanco.

- … ¿Q-Qué tú escojas? – Tsunami asiente. – Ugh… - Con cascadas en los ojos imaginándose el traje que escogerá Tsunami.

- Podría ser desde uno normal, hasta un bikini, ¿cuál prefieres?

- No me tortures más, por favor… - Tapándose los oídos.

Midorikawa Ryuuji desde que había entrado a la habitación, se había dedicado a comer helado, lo cual era lo que guardaba en la misteriosa bolsa de hace minutos, Hiroto tan mantenía su mirada en él, esperando a que, o terminará, o hablará.

- No creo que debas hacer eso. – Escucho una voz en su hombro, viendo a un mini-Fubuki ahí.

- Creo que estoy delirando ya…- Pensó el peli-verde.

- No idiota, no deliras. – Aclaró otra vocecita en el otro hombro, viéndose un mini-Kazemaru.

- ¿Qué rayos?

- ¿Midorikawa? – Decía Hiroto.

- … ¡Nada!

- Deberían hablar sobre esto Mido-Chan. – Ahora una vocecita sobre su cabeza, como pudo, vio a un mini-Tachimukai.

- Muy bien, muy bien, Ryuuji, calma… tan solo estás delirando por tanto helado. ¡Eso es!

- No, no lo es. – Aclararon las tres voces. - ¡DI ALGO YA!

- ¡Ah!

- Mido-Chan, puede que no quieras hablarme, pero yo necesito que aclaremos esto. – Habló Hiroto, el peli-verde decidió ponerle atención.

- Hmmm… Habla. – Dijo un poco sonrojado Midorikawa.

- Perdóname por haberte dicho lo que te dije, es solo que me deje de los celos.

- Como siempre… - Susurró.

- Lo se. Pero, en verdad lo siento, no quise decir todas esas cosas, tratarte así, ni nada…

- Hiro-Chan…

- ¿Me puedes perdonar?

- Yo…

- Por favor…

- ¡Ya, tú ganas! Te perdono, pero…

- …

- Si vuelves a hacer algo así, te mando hasta Perú de un puñetazo. – Hiroto ríe.

- Vale, vale, lo tendré muy en cuenta.

Mientras en la habitación última. Kidou estaba un poco preocupado (paranoico) por el estado de los demás.

- ¡Sabes que son muy tercos! ¿Y si cogen un cuchillo y les da el Síndrome Yandere?

- … Que no Kidou. Vamos, relájate. – Acariciando su cabello.

- ¡Pero…!

- Kidou. – Pone su mano en la mejilla de Kidou. – Olvídalos, ahora… céntrate solo en nosotros. – Lo acerca para besarlo.

- A-Ah… pero…

- ¿Y ahora?

- … ¿Estás seguro que no hay ningún utensilio para matar cerca de ellos?

- ¡Kidou!

- ¡Ya, ya! Lo siento. – Con cara de puchero.

- Yo de ser tú, me olvidaría de todo teniendo a alguien tan sexy aquí. – Se señala.

- Eso sonó ego-centrista.

- Ya estoy sonando como Fudou o Sakuma. – Se toca la frente.

- Definitivamente.

Pero… no todo había acabado allí, la gerente tenía un último plan para los Maids, el cual parecía salir a beneficio de ellos. Mientras estaba sentada enfrente del escritorio, haciendo algunos diseños de trajes.

- Eso llego hasta aquí, ¡esta será mi mayor arte! – Sonríe y dirige la mirada a la ventana, para ser exactos al cielo. - ¿A qué lo hago bien, verdad?

- Yo lo pude hacer mejor. – Dijo una voz detrás.

- Pero tú eres chico, no sabrías lidiar con esto, yo lo hago ha diario – Se levanta sorpresivamente y le señala. - ¡Ahora puedes ser de utilidad y hacer esto realidad! – Le enseña los trajes.

- ¿De verdad no quieres ir al manicomio un rato? - Tomando los diseños.

- Mira, si luego de esto todo acaba bien, me compras un apartamento nuevo, millones de mangas y doujinshis Yaoi y tú, te compras una vida~

- Amargada...


Espero os guste~

ATENCIÓN: Pregunta. ¿Quieren Lemon?