Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.
-Sirius -llamó- ¡Sirius!
Este se despertó sobresaltado, respiraba agitadamente y estaba sudando, se tapó la cara con las manos y volvió a recordar que ya no estaba en Azkaban, y que no había más dementores cerca suyo, cuando se tranquilizó, sintió a Astrid a su lado, ella lo estaba abrazando por la espalda.
-Lo siento, fue una pesadilla.
Astrid se acercó más a él y volvió a abrazarlo, estuvieron así unos minutos, cuando se tranquilizó se separaron.
-Gracias -susurró Sirius mirandola a los ojos.
-Por nada -le dio un pequeño beso y se levantó.
-¿Qué hora es? -preguntó extrañado.
-Las seis, si no me levanto ahora voy a llegar tarde. Me pidieron que vaya más temprano -explicó al ver la cara de confusión de Sirius, ella normalmente se levantaba más tarde.
Cuando Astrid salió de la habitación, Sirius vio que la remera se le había levantado, por lo que tuvo la vista del trasero de la morena. Intentado sacar esa imagen de su cabeza se levantó y se cambió, quería estar en la cocina cuando Harry se levantara para la audiencia. Cuando bajó vio a el matrimonio Weasley, a Remus y a Tonks que parecía a punto de dormirse.
-El rubio no es lo tuyo -dijo en modo de saludo a Tonks, que ese día llevaba el cabello rubio y ondulado, esta se encogió de hombros en respuesta.
Saludó a los demás y se sentó a desayunar, Molly le tendió una taza de café, su salvación después de la pesadilla que lo había despertado. Cuando Astrid apareció por la puerta, Tonks le frunció el ceño.
-Traidora, ¿Por quién me abandonaste anoche? -preguntó con una ceja alzada, haciendo que los demás la miren confundido.
-Buenos días, ¿Cómo estás? Muy bien, gracias -dijo la morena irónicamente.
-Eso no va a servir, ¡Contesta!
-Eh... ¿Con Sirius? -dijo dudando, pero mirando de reojo al aludido, sorprendido de que lo haya dicho.
-Interesante... -dijo Tonks antes de volver a bostezar, Remus miraba sorprendido a su amigo-. Unas imagenes mentales asquerosas, pero interesante.
Remus, Arthur y Sirius rieron, Molly miraba a la metamorfomaga con el ceño fruncido, mientras Astrid se ruborizaba.
-No pasó nada de lo que te estás imaginando -comentó la morena tomando una tostada-. Dormimos en el sentido más inocente de la palabra.
-Exacto -ayudó Sirius, después de mirarlos unos segundos, Tonks decidió que les creía, por lo que volvió a su desayuno.
Siguieron hablando del Ministerio, aparentemente Scrimgeour había empezado a hacer preguntas. Luego de unos minutos apareció Harry vestido un poco más formal que siempre, estaba bien dar una buena primera impresión.
-¿Cómo te sientes -preguntó Tonks a Harry, este se encongió de hombros sin saber que contestar-. Pronto habrá terminado todo -todos esperaban que así fuera-. Dentro de unas horas estarás absuelto -Harry no dijo nada, se notaba que estaba nervioso-. La audiencia se celebrará en mi piso, en el despacho de Amelia Bones. Es la jefa del Departamento de Operaciones Mágicas Especiales, y la encargada de interrogarte.
-Amelia Bones es buena persona Harry -aseguró Astrid-. Es justa y te escuchará.
-Buena suerte -le deseó Remus-. Estoy convencido de que todo irá bien.
-Y si no, ya me encargaré yo de Amelia Bones... -dijo Sirius sacándole una sonrisa a su ahijado.
-Creo que ya es hora de irnos -dijo Arthur, él acompañaría a Harry a su audiencia.
-Yo también salgo, me necesitan temprano -dijo Astrid rodando los ojos, le dio un pequeño beso a Sirius, dejando a todos sorprendidos, pero en especial a Harry.
-Ya hablaremos cuando llegues -dijo el animago a su ahijado, este asintió y salió con Arthur.
-¡Absuelto de todos los cargos! -gritó Harry cuando entró por la puerta.
Todos se pusieron a festejar, aunque sabían que lo iban absolver, seguían nerviosos, el Ministro últimamente se comportaba más idiota de lo usual, por lo que había un riesgo de que lo expulsen, pero para suerte de todos, habían sido justos.
-Yo sabía que Amelia Bones era justa... -dijo Remus.
-Lo juzgo el Wizengamot al completo -comentó Arthur.
-¿Qué? -fue la reacción de todos.
-Pero era una audiencia disciplinar, no tenían porque llevarlo a juicio -se notaba que Remus estaba enojado.
-Entonces Astrid lo sabía -dijo Sirius frunciendo el ceño.
-No lo creo, han cambiado el horario esta misma mañana, seguramente para que no se entere y no asista -dijo Arthur.
-Hablando de Astrid, tú me debes una explicación -reclamó Harry a su padrino, haciéndo que los gemelos se interesen más en la charla.
-¿Explicación de qué? Si se puede saber -inquirieron los dos pelirrojos.
-Digamos que Sirius y Astrid han estado compartiendo besos, o tal vez algo más... -molestó Remus a su amigo, que lo fulminó con la mirada.
Ante lo dicho por el hombre lobo, Sirius se ganó muchas burlas a lo largo de todo el día, más que nada de los gemelos y de Remus.
-¡Son unos idiotas! ¡Eso es lo que son! -exclamó Astrid furiosa ni bien llegó-. ¡Hacer que todo el tribunal lo juzgue por una audiencia disciplinaria! ¡Y encima cambian la hora el mismo día!
-Ya, ya, tranquilizate, Harry se libró y eso es lo importante -tranquilizó Sirius, ganándose más miradas llenas de burla de los gemelos.
-Perdón por no saludarte ni decirte nada, Harry. Es que iba a ser muy sospechoso -se disculpó la morena.
-Lo entiendo, no hay problema -contestó el muchacho.
Cenaron y se fueron todos a dormir pronto, habían pasado demasiadas cosas en un día y estaban exhaustos. Para buena suerte de Sirius, Astrid volvió a hacerle compañía en su habitación.
