Ni el cartoon, ni sus personajes me pertenecen, si no a sus respectivos autores.

Hago esta historia sin fines de lucro, solo por diversion (Pero sia gluien me contrata... no me quejo)

Lo unico que me vendria perteneciendo fuera ciertod OC... quien me los robe, lo mato.

sin mas que decir, el cap:


Capitulo 10: Tres meses después...

17 de Abril, miércoles.

Hora: 8:00, a una hora de asistir al instituto.

Ya han pasado tres meses, tres meses desde que escapé de la casa y me uní a "Legión TDI" Como pasa el tiempo, ¿Verdad?

Yo siempre he creído que el iniciar en una nueva ciudad, y que tu vida diera un giro radical de ciento sesenta grados, eran puras tonterías. Pues aunque llegaras a una casa nueva, en un barrio que ni el nombre conocieras, y asistieras a otra preparatoria nueva donde nadie sabía como eras, no iba a cambiar tu personalidad.

Ibas a tener los mismos gustos y preferencias, no tendrías un grupo de más de cinco amigos, no te volverías el más brillante de las clases, tampoco te convertirías en el "haz" de deportes, seguirías teniendo ese amor imposible que nunca se fijarías en ti, seguirías durmiendo del lado izquierdo de la cama, y seguirías odiado las remolachas.

Debo decir, que estaba muy equivocada.

El llegar a la Legión fue simplemente, inolvidable.

Bueno, no tanto. Pero en esos momentos, cuando todo era nuevo para mí, cada cosa que veía me hacía abrir los ojos de la impresión.

Desde el viaje en avioneta. Que, según habían dicho era más rápida que cualquier medio de transporte en el mundo, y pesaba menos que un automóvil. Además que, tenía la habilidad de crear un campo magnético, haciéndolo indetectable a cualquier radar, y también incluía un campo de invisibilidad obviamente.

Después, como si el lujo del avioneta hubiera sido poco. Vino "la gran y espectacular mansión" como le decían los chicos, haciendo comillas en el aire, todo en broma obviamente.

Pues la fachada, de mansión no tenía nada. Era una, que aunque grande, descuidada casa con la pintura gastada y vieja que comenzaba a cuartearse y despedazarse en las esquinas. Grandes ventanales estaban por todos lados, mas lo lejos que se encontraba la casa, y con toda las malas yerbas y demás cosas no daban los ánimos suficientes como para arriesgarse y echar un vistazo por dentro. Y las grandes verjas que rodeaba a dicha casa y patios, tenían un gran cartel que decía "Ahora privada, por favor aléjese". Si, "todo un lugar para vivir"

Pero por dentro, la cosa cambiaba. De solo ver la lujosa alfombra roja que se extendía por el pasillo de la entrada de la casa, era suficiente para pensar que de verdad, era una mansión.

Hasta la sala de entrenamiento, que sin duda, era mi sala menos favorita de toda la mansión. Aun recordaba con pesadumbre el dolor que había sentido después de primera mención en esa maldita sala…

Pero eso no era el punto. Si, del mini apartamento de dos habitaciones al la mansión oculta había sido un gran cambio, pero nada comparado a la primera noche...

Gwen suspiró y cerró su diario de tapas azules. Con pereza movió su cabeza de su cómoda almohada, y miró el reloj que ya marcaba las ocho y cuarto, frunció el ceño, en menos de una hora tendría que ir a clases.

Cerró los ojos unos minutos, y de repente los abrió, quitándose de un par de patadas las sabanas que la tenían aprisionada. Estiró los brazos hacia arriba dejando escapar un gran bostezo, y luego, se dirigió a la cómoda de roble, que estaba en una esquina de su habitación, para comenzar a buscar su ropa de ese día.

.

Courtney abrió la nevera buscando con la mirada el cartón de leche, lo tomó y cerró la nevera. Dejando el cartón sobre el mesón de mármol. Luego fue en busca de su tazón.

—¿Haces desayuno, princesa? —preguntó una voz juguetona, la castaña estuvo a punto de tirarle el tazón en ese momento.

—Tienes dos manos en perfecto estado, Parker —terció ella, cerrando la alacena y dejando su plato en el mesón. Luego se aventuró en las millones de alacenas mas que había en la cocina.

—De igual modo, debes cocinar mal —rodó los ojos un chico de cabello negro azabache y una cresta pintada de color verde, sus ojos azules no dejaban de ver como el cuerpo de la morena de contorneaba a cada paso suyo. El chico llamado Duncan Parker sonrió maliciosamente, mas no dijo nada y comenzó a comer su cereal.

—Eso es lo que tu no sabes —Courtney volteó a verlo con aburrimiento, Duncan solamente la ignoraba, mientras comía con tranquilidad. La castaña se volteó reanudando su búsqueda.

—Si un día me llevas las cena al cuarto, podría saber si cocinas bien o no… hazlo antes de que me arrepienta y no quiera arriesgarme a morir —Courtney abrió la puerta de la alacena con mas fuerza de la debida, bajó la mirada y contó hasta diez.

Juraba, que nunca en su vida, había conocido a alguien tan despreciable, machista y ególatra como Duncan Parker.

Mas no hizo caso a su comentario, con sencillez sacó la caja de cereal y se dirigió hacia el mesón para sentarse, lo más lejos posible de ese ser.

—Si te llagara a cocinar algo, pondría veneno en la comida —dijo Courtney cerrando los ojos mientras se servía los cereales.

Duncan rió, levantándose de la mesa y tomando su tazón para dejarlo en el lavavajillas. Se sacudió el cabello y le sonrió a Courtney. Está, lo miró con desafío.

—Entonces te invitaría a comerlo conmigo ¿Cómo se negaría la chef, a comer de su propio platillo? —preguntó Duncan haciendo alardes de caballerosidad, Courtney frunció el ceño, y cuando estuvo a punto de responder— Hasta pronto, Princesa.

Do media vuelta y salió.

—¡Es Jonson! —le gritó Courtney, luego farfulló. Miró su tazón de cereales, tomo el cartón de leches lo abrió y… nada salió— ¡Parker!

Se levantó de su silla, ahora si que mataba a ese maldito.

—Hola… Courtney —Trent se quedó levemente sorprendido al ver como la morena se agarraba del mesón con desmenuzada fuerza, mientras su cabello levitaba por una magia invisible y sus manos se llenaban de energía roja. Trent suspiró— ¿Duncan otra vez, no?

—¿Tu que crees? —dijo Courtney con rabia, luego respiró hondo varias veces y se serenó— Ahora me quedé sin desayunar.

Se quedó sentada en la mesa y con la frente apoyada en el mesón, Trent rodó los ojos pero igualmente sonrió. Caminó hacia las alacenas y las abrió viendo que había en ella.

—Relájate, a ver… —dijo el pensativo— ¿No quieres hacer panqueques?

—Duncan se terminó la leche —respondió Courtney sin despegar la cara del mesón.

—…bastardo —susurró Trent por lo bajo.

Courtney sonrió, al menos era bueno ver, que además de ella, a Trent tampoco le caía muy bien el chico punk.

Se incorporó cuando Trent puso un tazón de frutas encima del mesón. Suspiró y agarró una mandarina.

Mientras la comía miró de soslayo, a Trent, el segundo a mano de la Legión.

Era un chico apuesto, había que aceptarlo. Alto, delgado y ligeramente musculoso, perfecto para sus dieciocho años. De largo cabello negro desordenado que le cubría uno de sus ojos, ojos endemoniadamente verdes.

Era un chico, medianamente agradable. Medianamente, porque, era amable, con una sonrisa encantadora, y gentil, que te ayudaba en todo lo que podía. Pero por otro lado, era muy reservado, y misterioso, sobre todo misterioso, de su pasado no sabían mucho, salvo de donde provenía el, mas nada. Y cuando era el momento de hacer misiones o simplemente entrenar, era el "capitán mandamás" (Apodo sugerido por Gwen) muy serio, y que exigía siempre el doble de esfuerzo que uno daba.

Courtney suspiró. Todo un caso ese chico, se dijo.

—La manzana es mía —agregó Gwen recién llegando a la cocina y tomando una apetitosa manzana roja.

—…creo que lo mejor será irnos —dijo Trent levantándose y tomando sus llaves— Cameron ya debe de estar esperándonos en el auto.

Ambos chicas se miraron a los ojos y suspiraron.

Claro, el chico listo de la Legión, el que organizaba las estrategias, controlaba el sistema de seguridad y construía nuevos sistemas de infiltración a la Internet, el chico genio. Gwen y Courtney suponían que ese era su poder, pensar. Porque la verdad su aspecto menudo y escuálido, no ayudaba para nada a la versión de "superhéroe" que se supone que debía de tener.

Todos bajaron por unas escaleras que llevaba a la cochera. Que, vista desde afuera, uno pensaría que no era más que un viejo lugar donde se almacenaba cosas y cosas. Pero en realidad ese lugar almacenaba, cuatro camionetas todo terreno, dos normales pero muy espaciosas, tres deportivos, el Ferrari de Courtney, dos motocicletas, y una bicicleta de deportes.

—Hola, Cameron —Saludo Trent subiéndose a un deportivo negro, con Gwen y Courtney que se sentaron atrás.

—Oh, hola… ya me subo —dijo el moreno, quitándose su mascara de soldador y dejando el soplete en el suelo, para ir hacia el convertible.

El camino fue ameno. Entre charlas y demás, y aunque Gwen ni Courtney hablaban mucho, se rieron de lo que decía Cameron y lo comentarios ocasionales de Trent. Al llegar al instituto, Trent se estacionó rápidamente y se bajó.

—No lleguen tarde esta vez —indicó seriamente antes de irse, Gwen y Courtney asintieron, aun preguntándose porque Cameron no participaba en los entrenamientos.

—Adiós chicas —se despidió el chico moreno con una sonrisa, cayéndose al bajarse del auto. Courtney suspiró tomando sus guantes y poniéndoselos.

—Anímate Courtney —le dijo Gwen mientras tomaba su cartera— algún día…

—Aun sigo esperando ese día —frunció el ceño Courtney tomando su mochila., Gwen rodó los ojos, pero al mirar a un grupo de chicos de aspecto gótico, sonrió.

—Ven, solo te hace falta animarte un poco —le dijo Gwen tomando de la muñeca a Courtney, la castaña subió la mirada, y co horror notó que Gwen se dirigía a esos chico con cara de asesinos.

.

7:00 PM

Sala de entrenamientos.

Courtney corrió con todas sus fuerzas, buscando desesperada un lugar par poderse resguardar de las flechas que la atacaba sin compasión, Lo halló, una pequeña pared semidestruida donde, si agachaba podía caber perfectamente. Así que, con decisión corrió hacia allá, saltando limpiamente ese montículo y escondiéndose tras el. Bien, ahora tendría al menos unos segundos de descanso ante planear una estrategia…

Más no descansó mucho. Puesto que apenas ella echó un suspiró, y abrió los ojos… la pared que se hallaba frente a ella estaba abierta de par en par, teniendo esta, millones de flechas a punto de ser disparadas.

Y fueron disparadas. Courtney solo tuvo tiempo de poner sus brazos frente a ella, antes que esas flechas fueran lanzadas.

Pero al no sentir el dolor, abrió los ojos. Sonrió de medio lado al ver como algo parecido a un campo de energía de color rojo estaba frente a ella, habiendo repelido todas las flechas que iban a su dirección.

En la misma área, salvo que resguardado en una gran cabina negra que estaba en el centro del techo, se encontraba un grupo de personas vistiendo algo parecido a un uniforme, y todo observando a Courtney prácticamente corriendo por su vida.

—…mera suerte —negó con la cabeza Duncan.

—Oye… —gruñó Gwen a su lado.

—No esta utilizando sus poderes debidamente, si salieron fue por auto defensa —terció el otro pelinegro, seriamente.

Gwen rodó los ojos, y luego miró a Courtney que ahora estaba gateando cuidadosamente para que los sensores de movimientos no delataran su presencia. Hizo una mueca, tal vez si había sido suerte.

—Pero hay que considerar, que está durando más que la vez anterior —concedió Trent— aunque a este paso, ya su objetivo está destruido y ella ni cuenta se ha dado.

Duncan rió.

—Creo que se dio cuenta, pero sigue queriendo ir a por el —dijo el, moviéndose la cabeza en forma de negación sin parar de reír.

—…demasiado orgullosa como para rendirse, y admitir la derrota —aseguró Gwen, mirando con especial atención como Courtney se movía de acá para allá, buscando un solo objetivo: un maniquí que se encontraba justo en el medio de todas las armas y trampas.

Duncan la miró unos segundos más, antes de cerrar los ojos y negar con la cabeza nuevamente.

—Vaya chica mas orgullosa —dijo suspirando.

Gwen frunció los labios, pero no dijo nada. Después de todo, ella también se lo había tomado como un desafío.

No podía dejar que le ganaran.

.

Aproximadamente, unas tres horas después, tanto Gwen como Courtney estaban sentadas en unos bancos que se hallaban en las cabinas de mandos, totalmente agotadas. Un momento ¿Sentadas? Más bien estaban esparramadas sobre ellos. Gwen tenía los pies subidos en los cojines mientras su cuerpo descansaba en el piso, teniendo los ojos fuertemente cerrados mientras trataba de recuperar el aire desesperadamente. Y junto a ella, Courtney estaba sentada con los codos apoyados en su rodilla mientras bebía como podía una botella de agua.

—¿Cansadas, bonitas? —rió Duncan al verlas tan exhaustas, ambas le lanzaron una mirada envenenada, Duncan se carcajeó— Oh, vamos… eso no es nada.

—¿Entonces que sería "algo" para ti, eh? —preguntó Gwen con una mirada frívola.

—Mmmm, no lo sé… ¿Lo que yo hago, lo que hace Darkoid, o Estrella fugaz? ¡Por favor! Hasta Cameron puede más que ustedes —se volvió a carcajear Duncan, solo que en esta ocasión la botella de agua de Courtney fue a parar en su cabeza— ¡Hey, que no es mi culpa que sea tan malas!

Ambas gruñeron a la vez, pero no dijeron nada. Simplemente Courtney optó por cruzarse brazos y desviar la cara ofendida, y Gwen implemente se sentó correctamente en la silla viendo a Duncan con desafío.

—Duncan, ya déjalas —les dijo Trent entrando en la habitación, por medio de una gran y pesada puerta metálica que se había deslizado por una hendidura.

—¡Oh vamos viejo, estuvieron patéticas! —siguió regodeando Duncan. Tratando de humillar a las chicas, no lo estaba consiguiendo, en realidad la estaban enfureciendo.

Y toda persona que tuviera un ápice inteligencia sabia que no era buena idea molestar ni a Courtney ni a Gwen, al menos claro, que fuera mucho más poderoso que ellas, o en todo caso… su superior.

Ambas suspiraron, escuchando como Duncan se terminaba de regodear de ellas.

—Parker… —llamó la atención Courtney cerrando los ojos, pidiendo paciencia.

—¿Qué? —

—Cállate. —le cortó la morena abriendo los ojos y mirándolo de manera amenazadora. De tal manera que, dejaba en claro que otra palabra mas y terminaría estampado contra una pared, siendo su superior o no.

Duncan arqueó una ceja mirándola de igual manera. Ella no era quien para mandarlo a callar.

—Vamos viejo, tampoco estuvieron tan mal —aclaró un rubio con aires de calmar la situación. Se levantó levemente el sombreo vaquero para mirar a Courtney— Aun siendo primerizas en esto, debo de admitir que tiene un don natural.

El rostro de Courtney se trasformó de repente.

—Gracias Geoff —le sonrió a el amigablemente, el rubio le devolvió la sonrisa de igual modo. Después Courtney se volteó hacia Duncan con aire nuevamente homicida— ¡Y usted se calla!

Duncan cerró la boca, no por la amenaza de Courtney. Simplemente sus cambios de aptitud tan rápidos siempre lo dejaban desconcertado, olvidándose de su respuesta mordaz que ya tenía preparada.

Gwen miró la escena, e hizo una mueca cerrando los ojos. Las breves discusiones de esos dos, ya se habían vuelto cosa rutinaria. Si hubiera un día donde Courtney no le quisiera sacar los ojos a Duncan, o un día donde el punk no se metiera con la morena, sería un día de gran preocupación.

La pelinegra entrecerró los ojos con algo de molestia. Sintiendo como el dolor de sus piernas se pasaba de a poco. Había corrido inclusive más que Courtney, y debido que ella no tenía los poderes que la castaña, sus métodos de defensa eran muchos menos efectivos que los de ella. Suspiró una vez más. Después dirigió su mirada hacia la escena donde ahora Duncan y Geoff discutían.

—¡Oh vamos Geoff! destrozaron totalmente al estupido muñeco —Duncan señaló el muñeco de pruebas, que estaba chamuscado y con la cabeza decapitada, estando a un lado de su cuerpo— ¡Ni siquiera tu!

—Si, si lo sé —rió Geoff, con la mano tras la nuca— Estuvieron algo mal y no cumplieron su objetivo, pero eso no significa que…

—Si lo significa, Geoff —dijo una tercera voz. Al alzar la vista, Gwen vio como Trent se daba media vuelta y miraba a todos con algo de dureza. Su vista reparó en las muchachas, y luego suspiró, volviéndose a concentrar en lo que estaba haciendo.

—¡Se los dije muchachas! Son inútiles, hasta el "Don-amable" lo admite —señaló Duncan a Trent y luego a Gwen y Courtney. Gwen prefirió ignorar el comentario, pero Courtney, no lo toleró más. Se levantó de su puesto y…

—Oh, chicos perdóneme por llegar tarde, es que estaba… ¡Ah! —la puerta de metal se abrió una vez mas, dejando pasar a una chica rubia de grandes ojos azules, que sin mas se cayó al suelo por tropezarse con sus zapatos de tacón de aguja.

La llegada de la torpe pero muy bonita chica, rompió por suerte la tensión, y segura próxima pelea que estaba punto de formarse. Todos en el salón se quedaron viendo a la recién llegada, con una gotita de sudor bajando por su sien.

—Lindsay, la falda… —señaló Gwen. La aludida giró para verse. Abrió los ojos azorada, la falda se había levantado por producto del viento y dejaba mostrar mucho más de lo que debía, y lo que quería peor: se lo mostraba directamente a los tres chicos presentes. La reacción de esto fue inminente: Duncan arqueó una ceja mientras sonreía maliciosamente, Trent se sonrojó y desvió la mirada y Geoff arqueó una ceja.

Con una rapidez increíble, Lindsay se reincorporó del suelo y se sentó en el, bajándose la falda con las manos, mientras un sonrojo intenso cubría su cara.

—…Bu-bueno Lindsay, mejor apresúrate que por llegar tarde tendrás que quedarte otra hora más —agregó Trent aun sonrojado, dándole un palmadita en el hombro a Lindsay, ella asintió.

—Vale —dijo sonriendo, yendo hacia los ascensores que la llevarían hacia la sala de entrenamiento.

—…Lindsay —interrumpió Geoff el camino de la rubia, que ye tenía medio cuerpo en el ascensor, Lindsay lo miró pestañeando un par de veces —…El uniforme —dijo el, negando con la cabeza señalando en dirección a los vestuario. Lindsay se miró y se encontró con que aun llevaba la ropa de civil, su falda corta y su camisa de tiritas, mas sus respectivos tacones por supuesto. Levantó la mirada y rió como disculpándose.

Salió del ascensor y antes de correr hacia los vestuarios, se pegó con la puerta mecánica que ni había terminado de abrir.

Los chicos ahí presentes negaron con la cabeza. En verdad, no había nadie más torpe que Lindsay Spears.

—¿Y nosotras somos las inútiles? —preguntó Gwen arqueando una ceja.

—Aunque no lo creas, Lindsay ha mostrado mucho mas habilidades, donde ustedes ni le llegan a los talo…

Duncan no fue capaz de terminar la frase, puesto que en unos segundos, el chico punk se encontraba estampado contra la pared, siendo retenido por unos rayos rojos que amenazaban en aprisionarlo mas de lo que ya estaba.

Todo el mundo se quedó callado, de verdad, nadie esperaba que Courtney atacara a su superior, por mas molesto que fuera. Gwen se tensó inmediatamente, conciente de lo que podía hacer la morena furiosa, y al jugar por la energía roja que irradiaba sus ojos y su cabello levitando, se podía decir que realmente estaba furiosa.

—Repítelo, anda… atrévete —le retó la morena.

—¿Oh, la chica tipo A se enfureció? Milagro —dijo sarcásticamente Duncan, después rió— Si quieres, te lo repito… ustedes, par de novatas, no están siquiera a la altura de salir de la mansión sin una escolta, mucho menos como para estar al nivel de Lindsay, y ni hablar de las misiones… Le verdad son algo inútiles…

—¡Ya me hartaste! —gritó Courtney a punto de lanzarse y golpear a Duncan, pero algo la detuvo, o mas bien, alguien. Al subir la vista pudo comprobar que era Trent, que la mirada con seriedad.

Extendió su mano hacía donde estaba Duncan, y unos rayos fueron lanzados juntos con una muy leve música, en cuestión de segundos el hechizo de Courtney no estaba y Duncan le sonreía con suficiencia. Trent sin hacer caso a eso, miró tanto a Gwen como a Courtney.

—Ya paren, todos —agregó Trent volteando a ver un segundo a Duncan, que solo sonrió soberbiamente, después, Trent volvió nuevamente su vista a las muchachas— Por mucho que les duela, y le sea frustrante, lo que dice Darkoid es cierto, en un sentido.

Trent suspiró ¿Por qué siempre era el que terminaba hablando? Ah, claro, tenía a un cavernícola malhumorado por compañero. Y ni hablar de Geoff, que a pesar de ser buena gente, era muy blando.

—Lo que dijo Geoff es cierto también, tienen un don… pero si no lo saben a aprovechar, lo de Duncan también podría ser verdad —continuó el chico— Lindsay está en un nivel mas avanzado, pero porque ha entrenado y ya incluso está comenzando a asistir a la mayoría de las misiones, pero ustedes… no. Y la verdad es, chicas, que si no son mejoran, ustedes…

—Yo me voy de aquí. —cortó Courtney seria, con voz concluyente. Con porte derecho y orgullo fue caminando hacia la puerta, mientras se soltaba su largo cabello castaño, que acostumbraba a atar durante sus entrenamientos.

—…Está furiosa —concluyó Gwen diciendo lo obvio. Ella misma también estaba frustrada por no haber concluido su entrenamiento, pero esa no era razón como para que…Si, lo era. Ya era mucho que no pudiera realizar con precisión su entrenamiento, pero el que le restregaran sus errores en la cara o peor aun, que alguien que no daba dos pasos sin caerse y olvidaba constantemente hasta donde estaba parada fuera mejor que ella, era deprimente.

En realidad, Gwen había pensando en irse minutos antes, solo que estaba esperando el momento preciso, y ahora que Courtney se había adelantado en su salida, no quería quedar como la "perrita faldera".

Gwen se levantó, posando su mano izquierda sobre su antebrazo, donde lo que parecía ser protectores de brazos, eran en realidad era un compartimiento oculto donde guardaban pequeñas cosas. Algunas importantes, como pequeñas bombas de humo, discos voladores auto-explosivos y su MP3; y otra que no eran de vital importancia, como sus gafas oscuras, chicle sabor a menta y un gancho con cuerda.

Sacó sus gafas y se los puso, luego se cruzó de brazos y miró de soslayo a los chicos que aun estaban en la habitación, lo que ahora se suponían que eran sus compañeros.

Primero, se fijó en el chico de descendencia alemán, llamado Geoff Braun. Un muchacho relajado la mayor parte de su tiempo, donde la alegría se veía siempre reflejada en sus vivos ojos azules.

Desde que ellas habían llegado, su marcado acento alemán mas su visible hiperactividad, había llamado la atención tanto de Gwen como de Courtney. Sin duda, era un chico que a donde fuera que fuese, llamaba la atención de cualquier fémina.

En realidad la propia Gwen se había quedado de piedra al ver aquel rubio dirigiéndose hacia ella, levantando levemente con una mano su sombrero vaquero mientras la miraba tan relajadamente y decía "Hola, Sheila". Gwen sacudió la cabeza ante ese recuerdo.

Pero debido, a que tenían un mal control sobre sus poderes, el estar en público debía de tener mucho cuidado, mucho mas porque a cualquier ataque de espontaneidad suyo, terminaba con los cualquier cosa que condujera electricidad, explotando. Así es, ese chico controlaba la electricidad, o por lo menos la producía, porque controlarla…

Gwen se fijó, como los cabello del rubio que, normalmente iban perfectamente peinado, se crispaban hacia arriba, esta vez no estaba muy segura de lo que el había hecho para producir tal estática.

El se fijó que Gwen le miraba y le sonrió, poniendo el signo de amor y paz con los dedos mientras sacaba la lengua. Gwen rodó los ojos y desvió la mirada, pero igualmente sonrió.

—…Tu decides Elvis, ¿Láser o proyectiles? Yo creo que ambos estarían bien —rió Duncan, alias Calavera. Fijando su mirada en el tablero, diseñando el ejercicio que iba a cumplir Lindsay.

—Ninguno de los dos. Ya puede destruir esas cosas con facilidad… ha mejorado en los aspecto que son puntería y velocidad —Darkoid se acercó hacia donde Duncan viendo con aparente atención una pantalla, luego sonrió seleccionando cierto caracteres— Necesita mejorar en equilibrio, y concentración, sobre todo concentración.

Duncan se encogió de hombros, aparentemente perdiendo el interés, luego quedó un momento quieto y miró hacia atrás.

Aproximadamente. Unos cinco segundos después la puerta se abrió, dejando ver a una Lindsay, ya con su debido uniforme.

—Ya estoy lista —indicó con una sonrisa. Caminando hacia los ascensores nuevamente.

Geoff la vio y le subió el pulgar en signo de aprobación, y cuando cerró la puerta se pasó la mano tras la nuca.

—Pobre chica —dijo suspirando, sintiendo solo un poco de lastima hacia Lindsay. Después pestañeó un par de veces— ¡No, pobres maquinas!

Rió y se fue hacia los grandes ventanales, para ver la actuación de Lindsay, alias estrella fugaz.

—Esta vez la cosa estará difícil Geoff —dijo uno de los pelinegro acercándose observar también— Sabes que Lindsay falla en todo lo referente a equilibrio.

—Lo sé viejo, pero… ¿No la has visto en todo lo demás? ¡Esa chica es fantástica! —dijo realmente fascinado, comenzando a producir unos delgados hilos color azules eléctrico que surcaban su cuerpo— ups..

—¿En serio es tan buena? —preguntó Gwen acercándose, sin creer que la chica rubia pudiera hacer algo. Siempre la había visto algo torpe, quizás demasiado.

—Si lo es, lo sabrías si te quedaras toda la practica —terció el pelinegro, Gwen frunció el ceño, mas no dijo nada. Si no fuera porque el chico solo se comporta así en los entrenamientos, ya lo hubiera despedido tras cuatro palabras.

Fijó su vista en Lindsay, con verdadero interés. La chica estaba en el centro de la habitación, sacando algo de su cadera, una fina tela de seda color roja, que combinaba a perfección con su uniforme naranja y negro.

La muchacha se la ató a la cabeza de modo que su largo y sedoso cabello rubio quedara semi recogido, alzó la cara y… su mirada cambió.

Ahora estaba mucho más decidida, y hasta cierto punto, intimidante.

Gwen en ese momento comprendió con solo ver la firmeza en los ojos azules de ella, que Lindsay mostraba un nivel de experiencia mucho mayor al que aparentaba.

.

Cuarto de Courtney

7:31 PM

Courtney, diez minutos después de llegar a su cuarto decidió tomar una ducha. Y justo ahora, se encontraba saliendo mientras se secaba su alborotado cabello con una toalla.

Cerró los ojos y dejó caer la tolla al suelo, al igual con la que cubría su cuerpo.

Ya algo mas relajada fue hacia su armario y abrió la puerta tomando lo primero que encontrara. En esta ocasión un largo suéter cuello de tortuga negro y jeans oscuros juntos con sus habituales tacones.

Lentamente se vistió, mientras tarareaba una melodía y pensaba en cosas que le gustaría estar haciendo.

—No en como salvar un estupido maniquís en menos de media hora esquivando rayos laceres y demás —pensó con hastío, poniéndose de mala manera sus guantes negros.

Agarró su secadora de cabello que estaba en su base de metal sobre su peinadora, y precedió a secarse y arreglarse un poco su alborotado cabello castaño.

Mientras se secaba el cabello, fue pensando en lo que Gwen y ella habían pasado en el poco tiempo que llevaban en aquella "casa residencial" Pues porque eso era lo que parecía.

El exterior, aparentaba ser una simple casa cuadrada de dos o quizás tres pisos, con un patio extenso pero desprovisto de cualquier decoración salvo los imponentes árboles que rodeaban las casas de tal manera que solo dejaban de vista el alambrado de protección del techo.

Pero por dentro, la cosa cambiaba. De solo decir que el primer día, cuando Gwen salió para dar uno de sus "paseos nocturnos", había quedado atrapada en una caja de metal que había salido del suelo, al haber activado una trampilla accidentalmente.

En esa ocasión, mientras Trent la sacaba de la caja de metal (el único dispuesto a despertarse a esa hora para ayudarla) le había dicho que había tenido suerte de no encontrarse con algo peor.

Y si no había sido poco, al día siguiente de eso la había llevado para que conocieran "El área de entrenamiento", o lugar de tortura como lo había nombrado elocuente y muy apropiadamente Duncan. Al principio, al ver solamente el espacio de metal Courtney había dicho que no era gran cosa, solo faltaba activar los llamados niveles para que se enteraran.

Ella ¡Ella! Courtney Jonson, la que mejor condición física tenia de las dos, (yen toda su clase de deportes) había terminado prácticamente muerta, con su ropa toda destrozada y su cuerpo bañado de sudor y suciedad. Lo peor había sido al siguiente día, donde el dolor de las piernas ni le había permitido levantarse de la cama.

La verdad, lo único más o menos bueno de todo aquello es que, su vida había cambiado en cierto sentido para mejor.

Lo que había dicho Trent y Duncan había sido verdad. Este lugar, que aun no estaba del todo segura como demonizar, les estaban enseñando algo: el como controlar sus poderes.

En tan solo tres meses, Courtney ya había podido controlar sus poderes, más o menos. Bien, la verdad aun era un asco en invocarlos, y si ocurría el milagro de poder hacer eso, la estabilidad que tenía ella en ellos y su puntería la hacía fallar miserablemente. Pero al menos había logrado, aplacar sus poderes en cierta cantidad.

Courtney suspiró apagando la secadora y dejándola donde estaba, yendo por puro ocio hacia una puerta de cristal de su cuarto, donde daba paso a un pequeño balcón. Abrió la puerta de par en par dejando que la fresca brisa batiera su cabello, caminó un poco y apoyó los brazos del barandal.

—Tres meses —dijo en voz baja, pensativa recién cayendo en cuenta cuanto tiempo había pasado. Suspiró, la verdad los sucesos que había ocurrido habían hecho que ese tiempo se le pasara volando. Courtney sonrió amargamente— Y ni una llamada de mis padres.

Apretó las manos con fuerza. Claro, ni siquiera debía de sentir muy sorprendida. Debía de Admitir que había esperado con ilusión aunque sea una llamada, o que su nombre apareciera en los titulares, pero, ni un mísero mensaje había recibido ¡Ni siquiera de su padre! Que al menos no la odiaba tanto como Emma Jonson.

—Por supuesto, debe estar ocupado metiéndose droga —Courtney frunció el ceño, mientras sentía como la rabia subía por ella y la dominaba de a poco. Pero ante todo pronostico, se calmó.

Pensar en el par que tenía de padre, no traía nada bueno. Así que decidió pensar en otra cosa. Como el desastre que era ella en la Legión, por ejemplo.

No le había dado la razón a Duncan, por obvia razones. Pero ahora que estaba sola con sus pensamientos, se daba cuenta que ese maldito punk, tenía razón.

Tenía una manejo mediocre sobre sus poderes, aun no los invocaba a su conveniencia, tenia una puntería pésima, la medio mataban en cada entrenamiento ¡Ni siquiera había pasado del nivel uno! Por Dios, estaba seguro que, hasta Lindsay había pasado el nivel uno en menos un mes ¡Y ella llevaba tres meses intentándolo!

Frunció el ceño con impotencia. Entre las "personas normales", por decirlo de alguna manera, ella era la que sobresalía en todo, desde las notas hasta en la condición física. Pero aquí, era una inútil. Cosa que ella misma se había prometido no ser nunca más.

Miró hacía el horizonte con decisión, desde ahí pudo ver como el imponente sol se comenzaba a poner para dar paso a la bella luna.

Solo, necesitaba una prueba. Una sola, para demostrar su valía.

Bajó la mirada, hacia el jardín lleno de árboles, donde se podía ver un marcado camino, que llevaba a un viejo y maltrecho mirador, donde se comenzaba a desplomar. Courtney arqueó una ceja, en un lugar de tantos lujos ¿Por qué había algo así?

De repente, vio entre la claridad, una campera roja. Courtney afiló la vista, era Cameron, que se dirigía al mirador.

Al llegar frente a este, posaba su mano frente a una enredadera de hiedra venenosa ¿Por qué demonios iba a ser el, algo así?

Para la sorpresa de Courtney, el piso de madera mohosa con la que estaba construido el mirador, se abrió en dos. Y como si eso no fuera poco, una estructura se metal se fue alzando hasta ocupar todo el espacio de la pequeña terraza, parecía un ascensor subterráneo.

La puerta se abrió y Cameron se metió adentro, antes de que la puerta se cerrara, y la pesada fortaleza se metiera. Como si nada hubiera ocurrido. Si, definitivamente era un ascensor subterráneo, y al parecer, secreto.

Courtney lo pensó unos segundos, y luego sonrió. Saltando con suma facilidad la barandilla de seguridad de su balcón, cayó en una rama de un árbol cercano, y luego al suelo.

Al parecer, su prueba había llegado.

Otra parte

7:29 PM

Derek bajó las escaleras con normalidad, mientras se terminaba de poner su franela blanca. Sacudió su blanco cabello con una mano.

Según el, no había nada mejor como pasarse el día escuchando música encerrado en su habitación, entrenar un buen rato hasta quedar molida, darse una duchar fría, y comer algo. Ahora mismo, iba a por eso último. Solo esperaba que hubiera algo en la alacena.

Pero algo lo detuvo de su trayecto a la cocina, una figura alta y fornida, imponente. Huracán dio un paso hacia atrás, temeroso.

—Señor —susurró el con voz firme, totalmente diferente a lo que sentía en esos momentos, Drake de repente se puso derecho y asintió en forma de reverencia— ¿Ocurre algo?

El hombre extendió ambas manos, y detrás de su figura, que a lado de ese hombre, parecían pequeñas y menudas.

—Cuervo, Sombra —saludó Derek con un leve asentimiento de la cabeza, ambas chicas se posaron a ambos lados de Huracán. Ya estando los tres en fila, miraron al hombre.

—Una nueva oportunidad se les ha dado, mis jóvenes pupilos —dijo aquella voz, que seguía dando tanto miedo como la primera vez que la oyeron.

—No les fallaremos, mi señor —dijo Serás con voz neutra.

—Espero que no, ya sus decepciones han sido demasiadas —aclaró esa voz, sin siquiera levantar el tono, pero la a amenaza se vio implícita en ella. Una risa salió de los labio de ese ser, que al instante, heló los huesos de Derek, Sara y Serás— pero de todas manera, para garantizar el logro de la misión.

El hombre extendió su mano una vez, frente a Derek. A este, un escalofrío lo recorrió, pensando en que le iba a dar un adelanto de su castigo, si no cumplía su misión.

Pero al contrario, el hombro solo proyectó sombras, sombras que se fueron solidificando, hasta formar algo, un chico. Este, sonrió con suficiencia y se quedó frente a frente a Huracán, para intimidarlo, cosa que no sucedió.

Flashman llegó para dirigirlos y ganar —.


O_o

De verdad no se que decir, me siento apena

no Sabia cuanto tiempo lleva la historia sin actualizar, ¡en serio!

Pensaba que eran los tipicos, tres, cuatro meses (que igualmente, es mucho tiempo) pero cuando veo la ultima fecha de publicacion... Desde diciembre! Por Dios, no tengo excusa

Si es así esta, no quiero ver la demas o_o!

Pero bueno, al menos, volvi con un nuevo cap n.n! se que no recompensa la falta, pero tratare de hacerlo!

Y que mejor manera que... decirle que ya publique mi comi? :D

Si, señores.. el comi de Legion TDI, rdta aqui!: gallery/#/d4raq36 Si en todo caso, no se ve, en mi perfil se encuentra el perfil de mi cuenta en DA n.n

me veo, tengo el presentimiento que mi madre esta por levantarse o.e