Capitulo 10 Hey Arnold!
Arnold se encontraba acostado en la cama de Charlotte boca arriba mientras su prima contestaba su tarea de Biología en su escritorio. Ambos estaban muy callados, él, por una parte, estaba deprimido y molesto, mientras que por la otra, Charlotte no podía encontrarse más feliz, su plan con Cedric había funcionado, ahora todo volvía a la normalidad, solo quedaba enamorar a Arnold.
-¿Estás bien?-, preguntó ella fingiendo no saber la razón de la tristeza de Arnold.
-No-, dijo desanimado.
-No tienes que hablarme así-, dijo molesta sin dirigirle la mirada.
Arnold se sentó en la cama y la miró:
-Lo siento...es solo que...ese Cedric me fastidia la existencia.
La pupila de Charlotte se dilato al escuchar eso. Y lentamente giró su silla para quedar frente a frente con el rubio.
-¿Existencia...?
-Mi razón de vivir es Helga-, dijo sonrojado.
Charlotte se paró de la silla y se acercó a él, pegó su frente con la de Arnold y cerró sus ojos, luego se alejó y le dio un puñetazo en la cabeza.
-¡Deja de ser depresivo!-, gritó ella.
-Charlotte, cálmate-, dijo riendo.
La castaña lo miró...¿cómo pudo haberlo golpeado?
-Lo siento-, susurró-Pero si eso es verdad...¿Por qué descubriste tus sentimientos hasta la secundaria?
Arnold suspiró ante eso y contestó:
-Porque...tenia miedo.
-¿Miedo...?
-Tenia miedo...de que Helga no sintiera lo mismo, ya que desde siempre ella me golpeaba, así que pensé que me odiaba, por eso reprimí mis sentimientos...
Charlotte apartó la vista y mordió su labio de forma nerviosa.
-Dime-, la interrumpió Arnold-...¿Tú por quién reprimes tus sentimientos?
-¡¿Se dio cuenta?!-, gritó en su mente.
-Po-Por-Por nadie-, dijo intentando salir de su transe-Jajaja-, rió nerviosa mientras daba rápidas palmadas en la cabeza de Arnold-Qué tonto eres primo. Jajajajaja...
Arnold tomó la mano de ella y la miró a los ojos.
-¿Lo conozco?
-...No-, concluyó sonrojada.
-Ten cuidado con tus sentimientos...es lo que nos mantiene vivos-, dijo Arnold sonriendo en forma de broma.
Ella afirmó con la cabeza y fue a continuar con su tarea.
-Es el chico del que siempre hablas, ¿verdad?
Charlotte apretó con todas sus fuerzas el lápiz que sostenía y dijo:
-Tal vez...
-Semanas después-
-Dos semanas-, dijo Helga mientras anotaba algo en su calendario-La pierna de Cedric está mejor...Y Arnold...no he tenido noticia de él.
Ella miró triste su celular y comenzó a llamar a su novio.
-Hey-, contestó Cedric.
-¿Cómo va tu pierna?
-Hola, Helga, está mejor, puedo correr pero aun no puedo saltar.
-Me alegra.
-¿Vendrás a verme?
-Que tú no vayas al colegio no significa que yo también.
-Lo olvide...y...¿Aun eres amiga de esa chica?
-¿Charlotte...?
-Si, ella.
-Nunca fuimos amigas.
Cedric al oír eso sonrió.
-Ya veo, bueno, es hora de mi chequeo, luego te llamo.
-Bye.
-Bye bye, Helga.
Cedric colgó y llamó a Charlotte.
-Presumida-, dijo Cedric al escuchar que Charlotte respondió.
-¿Qué quieres ahora, Carison?
-¿Cómo vas con el cabeza de escoba?
-Voy bien, como siempre, solo que ahora es más cerrado.
-¿Por qué?
-Quiere saber quién es el chico que me gusta.
-Pues ya dile.
-Se nota que no tienes cerebro, es obvio que no le diré.
-Pero si no le dices las cosas se complicaran, Charlotte.
-...
-Escúchame bien humana, yo ya hice muchas cosas y muchos sacrificios para que ellos dos no estén juntos, y tú...tú solo me observas. Estoy harto de ello.
O me ayudas o le digo a Arnold lo que sientes por él.
El corazón de Charlotte se detuvo al escuchar eso. No podía dejar que Arnold supiera lo que ella sentía, pero tampoco podía ocultárselo más.
-¡¿Chalotte?!...¡¿Estás escuchándome?!
-...No te preocupes, Cedric.
-¡¿Qué es lo que piensas hacer, vanidosa?! ¡No puedo seguir yo solo!
-¡Haré lo que sea necesario, así que cierra la boca!
Después de decir eso ella colgó.
-El siguiente fin de semana-
-Dime-, dijo Phoebe a la rubia mientras la observaba desde la cama de Helga.
-¿Qué cosa?-, dijo Helga jugando en su computador Yandere Simulator.
-Geraldine, deja de jugar esa cosa y voltea.
Helga rodó sus ojos, puso pausa y volteo girando su silla.
-Gracias.
-¿Qué ocurre? Estaba a mitad de un juego, iba a hacer que se suicidará Kokona.
-Helga, esto es importante.
-Bueno, ya, dime que necesitas-, dijo acercándose de un empujón sobre la silla.
-¿Qué es lo que sientes por Cedric?
-Cedric...-, dijo ella llevando su mano a su mentón-Él me gusta.
-¿Y Arnold?
Helga se sonrojó al escuchar ese nombre.
-Eso pensé...a él lo amas.
-No lo sé Phoeb's...es que todo es muy complicado...
-Helga, es tiempo de que ordenes tus sentimientos...podrías terminar lastimando a los chicos, o peor aún, podrías salir tú lastimada.
-Phoebe...amo a Arnold, lo he amado desde el día que lo conocí, y Cedric solo fue algo para sacarlo de mi mente...pero terminé buscando a alguien con las características del cabezón...
-¿Y qué harás?
-Continuar con está farsa.
-Pero Helga, Arnold también te ama, tú sueño se está cumpliendo, ¿no?
-Lo sé, y aunque sea todo lo que deseé no puedo estar con él, ya que Cedric me necesita.
-¿Renunciaras a todo lo que deseas solo por Cedric?
-Siempre lo he hecho. Renunciar a lo que deseo por los demás.
Phoebe sonrió ante eso y puso su mano sobre la de su amiga.
-Pero algunas veces, debes de buscar tu propia felicidad.
Helga afirmó con la cabeza y miró a su amiga con una sonrisa.
-Oye cabezón-, dijo Helga fuera del edificio de Charlotte.
-¿Cómo me encontraste?-, dijo Arnold pálido de la sorpresa de tener a Helga frente a él después de no verla por semanas. Además, era la casa de Charlotte.
-Investigué donde vivía la presumida y pensé que estarías aquí.
Arnold no podía estar mas nervioso, es decir, ambos se habían confesado su amor y hasta se habían besado, era muy incomodo.
-¿Quieres hablar?-, preguntó ella.
-Iba a salir a un parque de diversiones con Charlotte, pero si quieres-
-No puedes cancelarme-, dijo Charlotte detrás de Arnold.
Los rubios miraron a Charlotte, Arnold en forma de vergüenza y Helga con cara de desagrado.
-¿Por qué me ibas a cancelar? Planeamos esto por semanas.
-Charlotte, yo solo quiero hablar con ella.
-Pero es Helga G. Pataki, tiene la boca muy grande, no dejará de hablar en todo el día.
Helga se puso roja de coraje y apretó su puño en forma de furia.
-Charlotte...eso no estuvo bien-, dijo Arnold molesto.
-Tranquilo cabezón. Ella tiene razón, hablaremos mañana-, dijo algo sonrojada.
La rubia dio media vuelta y comenzó a caminar rumbo a su casa.
Arnold miró a su prima, la miró de una forma molesta y fastidiada; a lo que Charlotte solo sonreirá de forma cínica como si lo anterior no hubiera pasado.
-¿Por qué hiciste eso?
-Me gusta Dinolandia, además, es la primera vez que iremos juntos-, dijo reprimiendo su sentimiento de vergüenza para no sonrojarse-Me costó mucho convencerte el volver ir a Hillwood.
-Ya lo sé, pero ¿que tal si Helga quería hablar de lo que pasaría con nosotros?-, dijo bajando las escaleras del pórtico para llegar a la acera.
La pupila de Charlotte de dilató y quedó congelada.
-Es decir...después de todo bino hasta acá y...
-Arnold-, dijo Charlotte mirándolo desde arriba de las escaleras del pórtico.
Arnold la volteó a ver con sus manos metidas en sus bolsillos y dijo:
-¿Sí?
-Ah...-, Charlotte suspiró profundamente antes de decir algo que lamentaría-¿Te gustaría salir con Helga?
Él se sonrojó ante eso y miró el suelo. Luego de suspirar devolvió su vista a ella.
-Es lo que más deseo.
Charlotte intento no ahogarse con el nudo que tenia en la garganta por contener el llanto y después entrelazó sus propias manos.
Mirando de forma avergonzada el suelo ella dejo soltar un suspiró y lo miró decidida.
-Primo.
-¿Qué?
-...Él chico del que te hable...
-Ajá...
-Eres tú. Estoy enamorada de ti.
Arnold la miró fijamente sin cambiar su expresión y respondió:
-Eso pensé-, dijo sonriendo.
Charlotte se quedó sin habla ante eso.
Ella se quedo inmóvil, ¿Cómo podía ser que eso pensará él?
-Y si te soy sincero...te noté todo ese año y medio en Dinolandia.
-¿Me...vio?-, pensó con sus ojos llorosos.
-Muchas veces pensé en hablarte porque te me hacías linda...pero nunca me atreví.
Charlotte miró el suelo y siguió en silencio.
-Y luego-, Arnold soltó una pequeña risita-Descubrí que eras mi prima y deje esa idea de lado, y terminé olvidandola.
Ella lo miró, Arnold sonrió de lado y concluyó:
-También me gustabas.
