La Cita

Punto de Vista Quinn

Por fin era viernes, el día que había esperado con ansias desde que Diana Laura me dio ese último beso en el auditorio. Después de ese día no me volvió a besar, lo había intentado una y otra vez pero siempre mis labios terminaban en su mejilla mientras ella decía "Te dije que no era una chica fácil, Fabray". La verdad era que esos detalles hacían que mi estómago se llenara de mariposas, y la verdad es que yo no fui la única tratando de conquistarla, ella no se quedó atrás, sorprendiéndome una (o varias veces) con detalles que harían que el corazón del hombre más ruin y siniestro se llenara de felicidad.

Actualmente me encontraba parada en frente de la puerta de su casa, llevaba unos dos (o tal vez 10) minutos tratando de armarme de valor para tocar el timbre. Me había puesto la ropa que sabía que le encantaba (ya que la había visto mirándome varias veces cuando tenía puesto este atuendo), una camisa negra con una corbata a rayas se encontraban debajo de una chaqueta negra, mis jeans negros y unos Vans con calaveras (lo único que hacía que mi atuendo no se viera tan formal).

Cada vez que alzaba mi mano para tocar el timbre, mi mano volvía a su lugar en mi bolsillo; y así paso una y otra vez hasta que la puerta se abrió de repente.

-¿Vas a quedarte ahí parada?

Mis mejillas se tornaron rosas debido a la vergüenza que tenía, ¿quién en su sano juicio se quedaría parado enfrente de una puerta por más de cinco (o más bien dicho quince) minutos?

-Se-señora So-Solís…- dije nerviosa mientras veía como mi suegra, digo, la mamá de mi cita, me observaba atentamente –Ven…- carraspeé –Vengo a recoger a Diana Laura, tenemos una cita. Claro, si usted le da permiso, porque quien soy yo para ir en contra de su voluntad; aunque nos haría muy felices a ambas si nos concediera su permiso, ya que usted es una figura muy importante en la vida de Diana Laura y queremos que usted apruebe lo que hagamos, aunque no creo que vayamos a hacer mucho porque apenas es nuestra primera cita y…- vi como su rostro estaba serio –Mejor me callo

-Quinn- dijo la Sra. Solís con seriedad -¿Cuántas veces te he dicho que me llames Gabriela?- rió un poco –Y claro que tienes mi permiso para salir con mi hija, desde que te conoció está más feliz- me pellizco las mejillas –Y eres adorable cuando te pones nerviosa

-¡Mamá!- gritó Diana Laura al ver cómo me estaba tratando su madre –No le hagas eso

-¿Por qué no?

-Porque es mi cita y me estas avergonzando

-Claro que no cariño, solo hago mi trabajo

-Mamá…

-Déjala Diana Laura, solo está haciendo lo que toda madre debe hacer- dije interrumpiéndola, tratando de evitar un conflicto entre madre e hija

-¿Ves cariño? Quinn tiene toda la razón. Me gusta que salgas con ella, es una buena muchacha y te hará bien. Ahora las dejo irse a su cita y Quinn…- me miro amenazadoramente –No quiero ni un pelo fuera de su lugar y la quiero aquí a las once en punto. ¿Entendido?

-Sí, la cuidare como si de ello dependiera mi propia vida- le dije con la frente en alto

-Bien, diviértanse- dijo para después entrar a la casa, dejándonos a ambas afuera.

Ambas nos quedamos viendo la una a la otra, ella sonreía tímidamente y yo le di mi mejor sonrisa. Después me percaté que debido a que su madre nos distrajo nunca pude ver lo que ella llevaba puesto y he de remarcar que me sorprendió.

-Te ves muy guapa Quinn- dijo mientras acomodaba mi corbata

-Gracias, tú te ves…- tragué saliva y empecé a recorrer su cuerpo con mi mirada. Llevaba puesto un hermoso vestido azul que se ajustaba a sus curvas perfectamente, su cabello estaba recogido y una flor del mismo color que el vestido lo adornaba, y unos hermosos zapatos de tacón completaban el atuendo –Hermosa

-Gracias- dijo sonrojada

-¿Nos vamos?- le dije ofreciéndole mi brazo

-Que caballerosa- dijo mientras entrelazaba su brazo en el mío -¿A dónde vamos?

-Es una sorpresa


-Cierra los ojos- le dije cuando estábamos a unos minutos del lugar

-¿Por qué?

-Para no arruinar la sorpresa

Ella cerró los ojos y al cabo de unos minutos llegamos al lugar. Salí del auto y me dirigí al lado del copiloto, abrí la puerta y le ofrecí mi mano, la cual ella tomo con una sonrisa; ya que ambas estábamos afuera, comencé a guiarla por un pequeño camina que estaba iluminado por luces blancas (como las que se usan en Navidad).

-¿Dónde estamos?

-Ya verás


-Esto es increíble

-Lo sé, cuándo me enteré de este lugar supe que tenía que traerte

-¿Cómo supiste de este lugar?

-Una vez que salí a correr, me perdí en mis pensamientos y en mi música, cuando me di cuenta había llegado a este lugar. Lo peor es que no sabía cómo volver a casa –amabas reímos –Me acerqué al lugar y pedí un teléfono, marqué a mi casa y en lo que llegaban por mí me puse a investigar que pasaba, luego vi el nombre del local "Soy 41", algo raro he de agregar pero es muy interesante, y ahora henos aquí

-Henos aquí- dijo con una sonrisa después de mí

-¿Quieres bailar?- le ofrecí mi mano

-Claro

Nos acercamos a la pista donde ya había varias parejas bailando al son de la música. Sus manos fueron a parar en mis hombros mientras las mías se encontraban es su cadera, bailábamos cómodamente al ritmo de la música, yo estaba pérdida en su mirada, la cual me transmitía algo que no podía descifrar, ¿podría ser amor? Era muy pronto para decir eso, aparte yo seguía enamorada de Rachel… ¡Bien hecho Quinn! A las chicas les encanta que pienses acerca de otras chicas mientras estas con ellas.

-¿Estás bien?- me preguntó sacándome de mis pensamientos

-Claro, ¿por qué la pregunta?

-Porque tienes esa cara que pones cuando estas concentrada en algo que te está molestando- sonrió mientras yo levanté una ceja –No me mires así, es la misma cara que ponías en el verano

-¿Así que te la pasabas observándome?- le dije en tono de burla

-Como no evitarlo- murmuró por lo bajo para luego sonreír -¿Quieres algo de tomar?

-Sí, pero yo lo traigo, es tu noche- le di un pequeño beso en la mejilla -¿Qué te traigo?

-Lo que tú vayas a tomar

-Ahora vuelvo-

Llegando a la barra ordené dos malteadas de Chocolate (ya que era la bebida favorita de Diana), con las dos bebidas en mano me dirigí hacia donde ella estaba y cuál fue mi sorpresa al verla bailando con otro hombre. ¿Qué si sentía celos? ¡Claro que sí! Como no tenerlos cuando mi cita es nada más y nada menos que Diana Laura Solís, una hermosa muchacha que poco a poco estaba "robándose" mi corazón. No podía permitir que un tipejo que se creía el hijo de Brad Pitt se le acercara de esa forma a Diana Laura, nada más con mirarlo me daba asco, y cuando vi que sus manos se acercaban peligrosamente al trasero de Diana Laura decidí hacer algo; así que me dirigí a la banda que estaba actualmente en el escenario tocando una balada desconocida para mí.

¿Ese niño rico quería robarse a mi chica? Pues estaba por enterarse quien era Quinn Fabray.

Punto de Vista Diana Laura

Desde que Quinn me recogió en mi casa todo había sido increíble, me trataba como si fuera una princesa; lo que me llevaba a pensar en el verano pasado, lo cual fue maravilloso.

Mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando un muchacho se acercó a mí y trato de bailar conmigo.

-Lo siento, pero ya tengo pareja- le dije mientras ponía mi mano en su pecho para alejarlo de mí, lo que al parecer no le afectó ya que solo se acercó más a mí

-¿Entonces por qué tan solita?- dijo con lo que él creía su sonrisa para conquistar, la cual solamente me provocaba asco –Solo un baile, es lo único que te pido

Suspiré y comencé a buscar a Quinn, a la cual no vi por ninguna parte, un baile no haría nada de daño, ¿cierto? –Está bien, pero solo uno- me dio la mano, la cual tome con un poco de disgusto –Y mantén tu distancia

Comenzamos a bailar al ritmo de la música, mi mente seguía en Quinn… ¿Dónde rayos estaba? La música cambio y ahora era una velada, genial…lo único que me faltaba. No-se-su-nombre se acercó a mí y me pegó a él, trate de alejarme pero él era más fuerte, pensé en gritar por ayuda pero no tenía punto.

De repente la música se corto, y aproveche esa pequeña distracción para separarme del muchacho, algo que no fue posible ya que mantuvo su agarre. Estaba empezando a desesperarme cuando vi a Quinn bajando del escenario, pero cuan grande fue mi sorpresa al ver que ella empezó a cantar

"You can dance-every dance with the guy

Who gives you the eye, let him hold you tight –hizo una seña al muchacho que me tenía en sus brazos

You can smile-every smile for the man

Who held your hand neath the pale moon light

But don't forget who's takin' you home- sonrió coquetamente y se señaló a sí misma

And in whose arms you're gonna be

So darlin' save the last dance for me-se acercó a mí y me sacó de los brazos del muchacho

Oh I know that the music's fine –comenzamos a bailar mientras nos movíamos agil y coordinadamente por la pista

Like sparklin' wine, go and have your fun

Laugh and sing, but while we're apart

Don't give your heart to anyone –hizo que girara y me alejó un poco de ella para despues jalarme, hacienda que quedara entre sus brazos

But don't forget who's takin' you home

And in whose arms you're gonna be

So darlin' save the last dance for me –nos movíamos de lado a lado, si yo daba un paso adelante ella daba uno atrás, todo era perfecto

Baby don't you know I love you so

Can't you feel it when we touch

I will never, never let you go -

I love you oh so much

You can dance, go and carry on

Till the night is gone

And it's time to go

If he asks if you're all alone –Me soltó para despues señalar al muchacho con el que estaba bailando

Can he walk you home,you must tell him no

'Cause don't forget who's taking you home –Volvió a tomarme entre sus brazos

And in whose arms you're gonna be

Save the last dance for me

Oh I know that the music's fine

Like sparklin' wine, go and have your fun

Laugh and sing, but while we're apart

Don't give your heart to anyone

And don't forget who's takin' you home

And in whose arms you're gonna be

So darling,save the last dance for me

So don't forget who's taking you home

Or in whose arms you're gonna be

So darling, Save the last dance for me

Oh baby won't you save the last dance for me

Oh baby won't you promise that you'll save,

The last dance for me

Save the last dance, the very last dance for me". –La música llegó a su fin, ella tenía sus manos alrededor de mi cadera mientras yo las tenía en su cuello.

Punto de Vista Quinn

Ambas estábamos respirando pausadamente, mi mirada se perdió en la suya y la de ella en la mía, poco a poco nos fuimos a acercando, nuestras respiraciones se fusionaban y se convertían en una, y cuando nuestros labios estaban a punto de tocarse un conjunto de aplausos nos distrajeron.

Deja Vú. Todo esto había pasado ya alguna vez en mi vida, un momento que atesoro en lo más profundo de mi memoria, un secreto que se irá conmigo hasta la tumba.

Ninguna nos habíamos percatado que la gente se había juntado a nuestro alrededor y estaba aplaudiendo, bueno, todos menos el intento de Brad Pitt que se había tratado propasar con Diana Laura, una mirada a su rostro me dijo que estaba furioso.

-¿Quién eres tú y como te atreves a quitarme a mi pareja de baile?- Me dijo mientras me tomaba por el saco.

Tome ambas manos y las alejé de mí para después darle un pequeño empujón –Soy su cita, idiota

-No me digas idiota- lanzó un golpe el cual pude detener, después doble su brazo, haciendo que este quedara en su espalda. –Ahora te vas a ir y nos vas a dejar en paz- le dije ignorando sus chillidos de dolor –No vuelvas a molestarnos, idiota- hice un poco más de presión en su brazo para después jalarlo hasta la puerta y sacarlo del lugar.

Estaba respirando cortadamente debido al enojo que sentía, el cual se esfumó al sentir como alguien me abrazaba por la espalda y me susurraba palabras tranquilizantes al oído.

-Siento haber arruinado nuestra cita- le dije en un susurró para después voltearme en sus brazos para quedar frente a ella –No debí de haberme comportado así

-Quinn…- dijo suavemente, algo que me asustó así que me preparé para lo peor; puso su mano en mi mejilla y comenzó a acariciarla suavemente –Está ha sido la mejor cita del mundo

-¿Es enserio?- ella asintió y me dio un beso en la mejilla -¿Así que no te importaría continuar esta cita?

-Sería un honor

Regresamos a nuestra mesa y nos sentamos mientras esperábamos a alguien que nos atendiera, nos pusimos a platicar de todo y de nada, conociéndonos y hablando como si fuéramos extrañas, pero a la vez teniendo esa familiaridad en nuestras conversaciones.

-Disculpen- dijo la camarera llamando nuestra atención -¿Están listas para ordenar?- preguntó con una sonrisa en la cara

-Sí, yo voy a querer una hamburguesa y una malteada de chocolate. ¿Qué vas a ordenar?- le pregunté a Diana Laura, que por alguna extraña razón estaba fulminando con la mirada a la camarera

-Lo mismo que tú, cariño

¿Cariño? Nunca me había dicho así, y lo que más me sorprendió fue que en vez de incomodarme, hizo que mi corazón comenzara a latir a mil por hora

-En un momento regreso con sus órdenes- dijo la camarera para después guiñarme. Extraño

-¿Qué fue eso?- le pregunté a Diana Laura cuando la camarera ya no estaba cerca

-¿Qué fue qué?- dijo con una pequeña sonrisa, esa inocente sonrisilla que indicaba que era culpable de algo

-¿Cariño?- le pregunté con una ceja levantada –Nunca me habías dicho así

-Parecía el momento indicado- dijo encogiendo los hombros

-¿Era el momento indicado?- resoplé -¿No habrá sido de que estabas celosa de la camarera?

-¿Celosa yo?- dijo con un tono de incredulidad –Claro que no, solo estaba…

-Marcando territorio- terminé su frase

-Exacto…- dijo con una sonrisa pero después se esfumo al darse cuenta de lo que dijo -¡Claro que no! Yo no estaba marcando territorio, es solo que esa te estaba coqueteando descaradamente enfrente de mí- se señaló a ella misma con ambas manos- Que soy tu cita

-Estabas marcando territorio- dije con tono de burla –Pero no tienes por qué preocuparte- tomé su mano –Solo tengo ojos para ti- Mentira. También tenía ojos para Rachel

Cuando estaba a punto de responder, llegó la camarera, interrumpiendo nuestra plática. De nuevo. Aunque no podía decir que no era atractiva, pero admitir eso solo traería problemas.

-Aquí tienen- dijo poniendo nuestros pedidos enfrente de nosotras –Disfruten de la velada

-Gracias, ya puedes retirarte- dijo Diana Laura con frialdad, lo que hizo que la camarera se retirara inmediatamente

-¿No crees que fuiste un poco dura?- ahora me fulminó a mí con la mirada –Digo, ella solo estaba haciendo su trabajo

-¿Haciendo su trabajo?- resopló –¡Te estaba mirando como si tuviera ganas de comerte!

-¿Qué te parece si olvidamos esto y seguimos con nuestra cita? Porque todavía no termina- le dije con una sonrisa, que al parecer logró que todos sus celos y su posesividad se fueran

-Claro, lo siento- dijo con un leve rubor en sus mejillas

-No tienes porqué sentirlo, me pareció tierno


-¿Dónde estamos?

-En mi lugar especial- dije mientras apartaba un par de ramas que cubrían nuestro camino –Pasa

-Quinn…-suspiró –Es hermoso

-Sabía que te gustaría- tomé su mano –Sígueme

Caminamos hacia la orilla del lago, después tomé la manta que tenía en mi otra mano y la extendí en el suelo

–Sentémonos

Ambas nos sentamos en la manta, una al lado de la otra, nuestros hombros se rosaban y luego su cabeza se posicionó en mi hombro, para luego dejar caer la mía encima de la de ella. Las palabras no hacían falta, la compañía era lo único que necesitábamos.

-¿Cómo lo descubriste?- dijo rompiendo el silencio

-Cuando tenía unos 11 años vine al parque con mis padres, me gustaba mucho explorar así que comencé a caminar por todos lados, pretendiendo que buscaba un tesoro –reí suavemente- después me perdí y comencé a buscar mi camino de regreso, pero en vez de regresar con mis padres llegue a este lugar –suspiré- Me pareció hermoso así que decidí declararlo mi lugar secreto, mi rincón para escapar. Me quedé un rato aquí y luego oí como mis padres me llamaban, así que regresé por donde vine y cuando me preguntaron dónde estaba mentí y dije que me había quedado jugando con unos niños. Desde ese entonces vengó aquí cuando necesito estar sola, solo hay una persona a parte de nosotras que lo sabe.

-¿Quién?

-Esa es una historia para otro día- dije tratando de cambiar de tema para después mirar mi reloj –Me gustaría estar más tiempo aquí pero tenemos que irnos, ya casi son las once y le prometí a tu madre que te regresaría a casa a tiempo

Le ofrecí mi mano para que se levantara, ya ambas de pies comenzamos nuestro regreso al auto, para después dirigirnos a su casa


-Me divertí mucho- dijo cuando llegamos a la puerta de su casa

-Gracias por aceptar salir conmigo- le dije con una sonrisa -¿Crees que podríamos hacerlo otra vez?

-Claro

Ambas nos quedamos en silencio, sabiendo que nuestra cita había llegado a su fin. ¿Y qué pasaba al final de la primera cita?

Nos comenzamos a acercar hasta que quedamos frente a frente, mis manos en su cadera y las suyas alrededor de mi cuello. No sabría decir quién comenzó el beso, solo sabía que ambas estábamos besando lenta y suavemente, como debía de ser un beso después de la primera cita. Cuando nos separamos ambas teníamos una sonrisa tonta en la cara, iba a inclinarme para darle otro beso cuando la luz de la sala se prendió

-Ya tengo que entrar- dijo con una sonrisa triste –Gracias por todo- me dio un último beso y entró a su casa, no sin antes sonreír y mandar un beso al aire, el cual simulé que cachaba para después ponerlo sobre mis labios.

Me alejé de la casa y me dirigí a mi auto; una vez adentro, comencé a recordar todo lo que había pasado en el día, una sonrisa se formó en mi cara. Después recordé varios pensamientos que habían estado rondando por mi mente –Estoy en problemas- dije en voz alta para después colocar mi cabeza en el volante –Soy una idiota


Ya tuvieron la cita, ¿qué pasará cuando los demás se enteren?

En el siguiente capítulo: Rachel se dará cuenta que no tiene caso seguir fingiendo como se siente, así que tendrá un cambio muy radical

La canción es Save The Last Dance For Me- Michael Buble

Ni Glee ni las canciones utilizadas en este fanfic me pertenecen