Aykasha-peke: Hola!Si que tarde + que otras veces pero es porque el maldito ordenador me borro todo lo que tenia escrito del capi y lo tuve que repetir. Me alegro que te gustara el capi...

¡X supuesto ke me he leido las cronicas! Y algunos de las nuevas historias! Son mi 2 Biblia después de HP xDDDDD. Mi personaje favorito tb es lestat, aunque armand no se queda corto eh? con lo cabron que es... mmmmmmm xDDDD (ya desvarío ;D)

Sobre lo ke me dijiste en la contestacion de la otra critica, ni idea de cuando suelo actualizar, normalmente los viernes, pero no siempre es así (sino mira hoy xD) muchos besos y cuídate

SabelaMalfoy: buenas mi niña! Lo 1º de todo: perdón! Te juro que se paso lo de subirlo el viernes y ayer no pude porque tuve fuera todo el dia, perdón perdón, yo te lo compenso escribiendo medio capi mañana ok?xDDDD

Terry Moon: Holaaaa! Mi cabreo con el mundo se pasó! xDDDDDD jejej, totalmente de acuerdo en lo que dices de que escribir es 1 buena terapia, para mi es la mejor xD. Muchas gracias x decir que escribo muy bien y que tengo creatividad (norixblack sonríe de forma estupida)xDDDDD. Respecto a tu pregunta, si, los invencibles actuaran en este capi (vaya dolor de cabeza que me dieron al escribirlo :S) muchos besos y gracias x haber actualizado de una vez "camino a..."!xDDDD

Anita: gracias x el rr! Se nota como me quieres en cada una de tus palabras! Muchas gracias x decir que mi cabecita es... Eso. xDDDDDDDDDDDDD jeje no en serio gracias que yo se que te gusta la historia aunque no lo quieras reconocer! Muchos besos mi nena tkm

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CAPITULO 10

Potter corrió para llegar a su sala común. Ron y Hermione salían en ese momento con todos sus compañeros de Casa detrás.

-¡Merlin Harry! ¿Dónde te habías metido? ¿No escuchaste a McGonnagall? Algo va a pasar, si no nos llevarían a las salas de seguridad... ¿te duele la cicatriz? ¿Sientes a Voldemort? ¿Has tenido alguna visión? -Hermione hablaba sin parar.

-Ni caso tío, está histérica.

Recorrían pasillos y atravesaban pasadizos, siempre vigilados por Nick Casi Decapitado y otro fantasma del cual Harry desconocía el nombre.

Los alumnos cuchicheaban entre asustados y excitados y muchos de ellos miraban a su supuesto salvador de reojo.

Pero el niño que vivió estaba en su mundo, ignoraba tanto las miradas indiscretas como el discurso que le estaba echando Granger sobre la seguridad de las cámaras a las que se dirigían. Su mente volaba junto a Severus, que debía estar pasándoselo de lo lindo en el ataque.

Por fin, después de bajar un par de pisos, el quinto, se pararon frente al retrato de un joven mago de melena leonina vestido de forma medieval.

El ojiverde se sorprendió, pues no lo había visto nunca.

-¡Gryffindors! ¡Que gusto veros! Hacía tiempo que no me dejaban salir, desde 1943, si mis cálculos con correctos.

-Perdone caballero pero ¿nos deja pasar? El colegio puede estar en peligro -dijo un prefecto de Gryffindor de sexto.

-Y entonces ¿que hacéis aquí mis leoncitos? ¡Debéis luchar para proteger a las damas y los cachorros!

-¡Oiga! Que nostras podemos defendernos solitas -saltó Ginny enfadada.

Los alumnos se miraron entre si, preguntándose quien era el joven retratado que los llamaba leoncitos. Los Ravenclaws aparecieron, comandados por Anthony Goldstein y Padma Patil, que tras la muerte de su gemela lucía como alma en pena.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué no entráis?

-Porque estamos haciendo una fiesta -replicó Ron. Igual el imbécil del Ravenclaw se creía que estaban ahí parados por gusto.

-¡¡Pero si son las pequeñas águilas de mi bella Rowena! -interrumpió el cuadro saludando a los recién llegados.

Los estudiantes se miraron entre si, haciendo muecas burlonas.

-¡Ya se quien es usted! -dijo de repente Luna.

Los demás la miraron sorprendidos.

-¿Pero es que no lo veis? Si esta clarísimo...

-Déjate de historias Lovegood y dilo de una vez -la instó Blaise. Ya habían llegado los estudiantes de las cuatro Casas y ahora se amontonaban en el estrecho pasillo.

-¡Es Gryffindor! ¡Godric Gryffindor!

-Mi querida muchacha que lista eres, debería nombrarte caballera y Gryffindor de honor -contestó el retrato desenvainado la espada, una espada que Harry reconoció como la que él mismo había sacado del sombrero seleccionador en su segundo año.

La verdad era que aun se preguntaba como había logrado hacerlo. Eso si que era suerte y lo demás tonterías.

Así que este es Gryffindor.

Lo observó con atención, a parte del característico pelo, el fundador parecía un hombre normal y corriente, fuerte pero sin llegar a ser corpulento, atractivo pero no llamativo como lo podía ser Sirius... Los ojos amarillos estaban fijos en algo situado por encima suya, concretamente su cicatriz.

-¡Pero si es el niño que vivió! ¡Encantado muchacho, así que vas a mi casa! No me extraña eres un autentico Gryffindor.

Hay que joderse.

-Es el autentico Rey León.

Risas producidas por el cometario de Malfoy.

Harry apretó los puños y dejó la mente en blanco para evitar partirle la cara a su mejor amigo.

-¿Nos deja pasar por favor? -dijo un chiquillo de Hufflepuff.

-No.

Los suspiros recorrieron el corredor.

-¿Y se puede saber por que no? -preguntó Harry empezando a cabrearse.

-Porque solo dejo pasar a la gente que mi querido león Albus quiera que pase, y como no está pues no pasáis.

-Godric, por favor deja pasar a los cachorros, pueden estar en peligro -el director apareció por un pasillo.

-Con cachorros te refieres solo a MIS cachorros ¿no?

-No, mi buen Godric, estamos en una situación extrema, por eso te hemos llamado, todos sin excepción necesitan resguardarse.

-¿También los intentos de víbora?

Los Slytherin protestaron.

-Godric por favor, compórtate. Deja por un momento tus diferencias con Salazar, son solo niños inocentes.

-Inocentes, dice -pensaron los invencibles. Voldemort alzó una ceja, estaba haciendo grandes esfuerzos para no lanzarle una Avada Kedavra al viejo profesor. Pero no, debía controlarse, aun no era el momento y tampoco el lugar.

-Está bien Albus, pero no quiero ni un siseo.

Dumbledore asintió. El retrato se apartó y dejo paso libre a los estudiantes para entrar en lo que parecía una sala común pero a diferencia de las que normalmente solían usar esta era para las cuatro Casas. Los estandartes de Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin decoraban la estancia.

-¿Y por que se supone que tiene que estar el fósil del león custodiando la puerta si la sala es para todos? -dijo Draco- Esto tiene nombre: Discriminación.

Los alumnos se ponían cómodos en los diferentes sillones esparcidos por la habitación. Para alegría de Harry, sus amigos se sentaron muy cerca suya.

-Para tu información Malfoy cuando se utilizó por primera vez esta sala fue para proteger a los estudiantes de tu querido Slytherin, que se había vuelto loco.

-Cuida tus palabras sangre sucia -dijo Tom defendiendo a tu ancestro- Salazar fue uno de los magos mas poderosos de todos los tiempos, no consentiré que hables así de él.

Hermione calló.

-¿Por qué no os vais a envenenar el aire a otra parte? -dijo Ron.

-Porque esta sala es de todos y no veo por ningún lado tu nombre escrito Weasley, si tanto os molesta os vais vosotros.

-Sueña hurón.

-Lo que tú digas, comadreja.

-¡Cierra la boca!

-Tú empezaste, ¿que pasa? ¿Ya no te sabes más palabras feas?

Ron sacó la varita y Draco hizo lo propio.

-Dale su merecido por favor -pensó Potter animando a su hermano.

-¡Ronald, no! ¡Eres prefecto y como tal debes dar ejemplo!

El pelirrojo miró al rubio con odio y después de unos instantes obedeció a la castaña.

-No creas que te has librado Malfoy, un día te pillare y...

-... y recibirás la humillación de tu vida -terminó Malfoy- Por cierto, yo creí que ya no podías caer más bajo, pero veo que me equivocaba. Mira que salir con la sangre sucia...

Harry disimuló su risa con un ataque de tos, mientras Hermione enrojecía levemente.

-¡Cierra la bocaza, mortífago!

El dragón lo miró, sonriendo burlonamente.

En diferentes puntos de la habitación se llevaban a cabo disputas parecidas pero después de un rato de adaptación todos se calmaron.

-Harry, ¡os tenéis que ir ya!

Potter miró a Voldemort durante un segundo y luego volvió la vista a sus "amigos"

-Voy al baño -cuando se levantaba, Seamus añadió:

-Intenta averiguar algo.

Las serpientes siguieron al moreno cinco minutos después. Harry se miraba al espejo de uno de los lavabos, esperando pacientemente por sus compañeros.

-Por mucho que mires no te vas a hacer más guapo -rió Theo.

Pansy, sin perder el tiempo se sacó un giratiempo de la túnica.

-Acercaos -los otros obedecieron, rodeando a la rubia.

La puerta se abrió de golpe pero los invencibles no se inmutaron.

-Lo siento, llego tarde –se disculpó Ginny entre jadeos.

Cuando ya estuvieron todos juntos la prefecta dio una vuelta al pequeño reloj de arena y al momento todo se empezó a hacer borroso. Después de unos segundos todo volvió a la normalidad.

El presente era ahora pasado, y el tiempo jugaba a su favor.

-¿Tienes la capa? -preguntó Blaise mirando a su alrededor para comprobar que estaban solos.

-¿Por quien me tomas? -replicó Harry sacando la valiosa prenda.

Los seis chicos se movían en el más completo de los silencios por el oscuro pasadizo que los conducía al pueblo. Los ruidos de la batalla empezaban a escucharse con claridad.

-¿Quien saldrá primero? -preguntó la más joven del grupo.

-Yo -respondió Draco- Me toca a mi...

Los otros asintieron, conformes con la propuesta. Se colocaron las capuchas de sus negras capas de combate y los rostros quedaron ocultos en las sombras.

La angelical figura del rubio se desapareció del pasadizo que conducía a Honeydukes con un sonoro plop que hizo sonreír al resto. A Draco le gustaba hacerse notar en cualquier situación, fuese cual fuese.

Los gritos aumentaron y con ellos los decibelios. Harry y Ginny siguieron al heredero de la fortuna Malfoy, luego fue Pansy y por último Blaise y Theo.

El paisaje era desolador. La batalla era dura y sangrienta pero la mayoría de las bajas se las llevaban los aurores. A la llegada de los invencibles un escalofrió recorrió a los presentes. Harry disfrutó el miedo de sus oponentes y se alimentó de él. A su señal sus amigos pasaron al ataque.

Los hechizos, maldiciones y encantamientos cruzaban el pueblo de un lado a otro. La marca Tenebrosa se alzaba en el cielo con elegancia...

Potter sintió como Nagini se movía inquieta en la mansión. Decidió invocarla; una serpiente gigante causaría el pánico entre los pocos ciudadanos que aun quedaban en el pueblo.

Nagini hizo su magistral aparición en la plaza central. Su primer movimiento fue tragarse a la dueña del "Salón de Té", el local al que había ido con Cho Chang en quinto. Su marido se desmayó al presenciar el espectáculo, convirtiéndose rápidamente en la segunda presa del reptil.

-Haz que sufran querida, no los mates tan rápido ¿Dónde está la gracia en eso? -siseó el moreno.

-Hay muchas presas... mucho tiempo... déjame divertirme...

Harry dirigió una maldición asesina al primer auror que se interpuso en su camino, probablemente fuera un recién graduado que aún no habría cumplido los veinte pero que eligió el bando equivocado, el bando que lo llevaría a una muerte segura.

Una sonrisa cínica cruzó su rostro y volvió a fijar su atención en la acción.

Diez aurores rodearon de pronto a los invencibles, Potter los reconoció al instante. Eran la élite, los mejores, expertos en magia blanca, artes marciales y sobretodo... esgrima. Por órdenes directas las dos veces que los habían enfrentado los habían dejado vivir, hoy tenían vía libre.

Cada uno de ellos desenvainó una espada. Las hojas relucieron a los últimos rayos del sol. Intercambió miradas con sus compañeros, eso había dejado ser una broma, ahora se jurarían la vida.

El restó de aurores y mortífagos los rodearon. El compañero de Voldemort alzó un brazo y un rayo cayó del cielo despejado de nubes. Su mano esgrimía ahora una espada hecha de fuego. Sus amigos lo imitaron y el duelo comenzó. Cada invencible excepto Ginny (menos experta en ese arte) se enfrentaba a dos aurores.

Harry se movía con destreza y rapidez, amagando movimientos y realizando otros completamente imposibles para alguien que no fuera él. No tardó en eliminar a uno de sus oponentes, que ya venía agotado de anteriores combates, pero para su desgracia su otra contrincante era más hábil que él y además estaba fresca.

Después de unos minutos tenía numerosos cortes en los brazos y una gran herida en el estómago que sangraba abundantemente.

-Ya estoy cansado de esta tontería, lamentarás haberte enfrentado a mi –enfadado, sacó fuerzas de alguna recóndita parte y le asestó el golpe final con la empuñadura. El golpe en cualquier otro sitio hubiera sido leve, pero en la sien... La mujer cayó al suelo, muerta y Harry sonrió al reconocerla, era Mandy Luxor, prestigiosa especialista en los invencibles.

Volvía levantar la espada para atacar a un nuevo enemigo cuando notó como una afilada hoja le atravesaba la espalda. Se giró sorprendido. Era uno de los adversarios de Draco el que lo había atacado a traición.

Asustado, buscó a su amigo entre la multitud. El rubio reposaba en el suelo, escoltado por los Lestrange.

-¿Y vosotros alardeáis del honor? ¿Qué honor hay en atacar por la espalda, auror? -escupió.

-Cierra la boca mortífago, ya veremos si eres tan valiente en Azkaban.

-¡A mi nadie me llama mortífago! -Harry se arrancó la hoja quebrada de la espalda- Visité hace poco Azkaban, no me gustó -levantó la mano izquierda- Avada Kedavra -el auror abrió los ojos sorprendido, Potter acaba de hacer magia sin varita- Adiós- el ojiverde cayó de rodillas, agotado pero feliz.

Los miembros de la Orden y el ministerio habían desaparecido, Hogsmeade estaba ahora bajo el control de la Oscuridad.

-Tómate esto, Potter -alzó la vista, Severus Snape lo sostenía para evitar que se estampase contra la gravilla. Cogió la poción que le ofrecía su profesor y se la bebió de un solo trago.

-¿Cómo es que está usted aquí? ¿No debería estar en el castillo?

-El tiempo es un arma muy valiosa Potter -contestó simplemente el maestro.

Harry asintió, comprendiendo. Sus heridas sanaban rápidamente y la cabeza se le despejaba permitiéndole observar con mayor claridad el campo de batalla.

Remus descansaba bajó un árbol bajo los cuidados de Narcisa Malfoy. Bellatrix reanimaba a su sobrino con la ayuda de Rabastan, Nott apoyado por Ginny, obligaba a su hijo a tomarse la poción curativa y Pansy le curaba a Blaise un corte en la mejilla.

Avery dio un gritó, sobresaltando a todos.

-¡Volvemos a la Mansión! Los que tengan que irse a Hogwarts que se apuren, les quedan diez minutos.

Los cansados mortífagos desaparecieron siendo rápidamente relevados por otros, que se convertirían en los centinelas del pueblo.

-Potter, Weasley dejad de hacer el vago, el tiempo se nos acaba -gruño Snape, pasando por alto a las serpientes.

Los muchachos se levantaron y se dirigieron al castillo en silencio, todavía estaban algo cansados pero la poción eliminaría todo rastro de agotamientos en pocos minutos. Blaise miró el reloj y luego a sus amigos con una sonrisa divertida.

-Chicos... ¡Nos quedan tres minutos! -acto seguido se transformó en gato y echó a correr. Los otros no tardaron en seguirlo, también en su forma animal.

& & &

Llegaron a los baños de la sala de seguridad justo a tiempo. Harry se refrescó la cara con el agua y sonrió a sus amigos.

-Tengo que reconocerlo, echaba de menos la acción -salió del lavabo con una sonriente Ginny detrás.

Al verlo Seamus, Dean y Ron se le acercaron, a la espera que les contara lo que había averiguado.

-¿Han estado Ellos presentes, Harry? -preguntó Thomas temiéndose la respuesta.

Potter solo asintió, como si estuviese muy afectado.

Finnegan ahogó un gemido, su familia había ido al pueblo de compras y aún no sabía se había conseguido escapar. Ginny a su lado disimuló una sonrisa, ella misma había matado a la madre del irlandés.

-¿Quiénes serán? -preguntó Ron, refiriéndose a los invencibles.

-Yo creo que Lestrange está entre ellos -contestó Neville en un susurro apenas audible.

Harry lo miró con despreció. Tanto Bella, Rodolphus y Rabastan eran grandes mortífagos pero no lo suficientemente buenos como para formar parte del grupo.

-Pues yo creo que no son humanos, es imposible que lo sean -replicó Seamus.

-¡Tonterías! Pues claro que son humanos, lo único que los separa del resto es que son unos despreciables asesinos sin principios.

¡¡BUM!

Los libros de las estanterías salieron disparados, los volúmenes chocaban contra los estudiantes, golpeándolos. Un viento helado surgió de la nada haciendo enmudecer a los presentes. Granger también calló, el frió repentino le hacía castañear los dientes.

Harry apretó los puños. Nadie, absolutamente nadie, le llamaría despreciable asesino y mucho menos en su presencia. Un aura oscura, invisible para todos excepto para el lord, lo rodeó, manteniéndole totalmente invulnerable a los intentos de Voldemort por calmarlo.

Los invencibles se miraron entre ellos, sabían que toda esa magia descontrolada provenía de su amigo pero ignoraban que hacer para pararlo.

Tom concentró todo su poder en el joven que tenía enfrente, él también se estaba enfureciendo rápidamente, pero debía controlarse si quería ayudar a Harry.

-¡Potter! Potter párate, ¡si no la magia te consumirá!

Una silla le pasó por encima, rozándole la oreja izquierda.

-¡Maldito elemental de las narices! ¡Detente o me veré obligado a drenar tu magia! -viendo que no tenía otra opción rodeó la inestable mente del moreno con su poder y lo empezó a aturdir desde dentro.

Harry no opuso resistencia a la intromisión, dejó que Riddle lo acunara hasta que cayó profundamente dormido. Se sentía seguro con él, el era su verdadero padre. James Potter le había dado su nombre y su apariencia pero Tom le había ayudado a definir su personalidad, fue Tom el que estuvo con él en los malos y en los buenos momentos, gracias a él era uno de los magos más poderosos del mundo, gracias a él Harry Potter era quien era.

Poco a poco todo se calmó en la cámara y los alumnos volvieron a charlar tranquilos, contentos con la patética excusa que un fantasma les había dado. Voldemort vio Harry dormido sobre uno de los sillones y no pudo menos que sonreír.

-Maldita seas Potter, serás un gran compañero.