Capítulo 10: Amores que matan

Hermione al poco rato salió del despacho con su bolso negro y su abrigo del mismo color. Su caminar era lento además que parecía pensativa. Se detuvo en una de las estanterías y dejó caer sus cosas en una esquina

Comenzó a caminar por el pasillo de una forma abstracta. Parecía ser la princesa de esa escena, pues su delicadeza era tal que no era capaz de apartar la mirada de ella. Su mano derecha se deslizaba por aquellos objetos que las estanterías contenían, por lo que lo hacía con cuidado, para así evitar un gran destrozo

Sus ojos brillaban con un tono nostálgico, de una manera que hizo que por momentos mi corazón dejase de llorar por lo visto con anterioridad. Caminaba cada vez más pasiva y su rostro se iba llenando por esas lágrimas que deberían ser ocultas. Por lágrimas de ¿recuerdos? No lo tenía claro, pero sí que sabía que lo sabría tarde o temprano. Posé mi mano detrás de la estantería, apoyándome así para poder observar mejor como ella se apoyaba también, con la cabeza gacha, para al final levantar la vista y aclararse la garganta con un movimiento de esta

La notaba un poco dolida y herida, cosa que me parecía increíble. Sentía que no podía odiarla, más que nada porque había demostrado una buena amistad, una amistad tan intensa que no era capaz de llegar a comprender. Hermione podía haberse besado con Harry, haber continuado y finalizar lo empezado, de una manera que me hubiese roto el corazón

Pero no. Ella no lo permitió, pues comprendía que hubiese sido un error por parte de los dos, aunque me dolía que Harry, si tanto le gustaba, intentase apaciguar su dolor con ella, con su amiga, de una manera poco propia entre amigos. Y allí estaba yo, observándolo, con mi corazón roto, para al final ver como ella le apartaba. Al final eso es lo que sucedió, y eso en parte produjo en mí un sentimiento de alivio

-¿Por qué?-Preguntó con tono alto, mientras levantaba la vista, esperando que una respuesta cayese del cielo

Su cabello descendió un poco más por su espalda para al final apartarse y volver a caminar con esos andares lentos y a la vez sensuales. Me sobresalté. Un tanto avergonzada por el detalle del que me había percatado. Hermione giró un momento su rostro con temor, como si se percatase de mi presencia allí. Hubo un momento de pleno silencio, hasta que volví a escuchar el repiqueteo de sus tacones. El desliz de su mirada por aquel lugar, cosa que pareció impactarme de grata manera. Me gustaba verla de esa manera, porque así parecía conocerla cada vez más

-No puedo olvidarme de sus ojos…Solo llevo menos de un mes mirando esos ojos y… ¿Por qué siento esto? ¿Acaso es amor, o solamente amistad?-Preguntó

Miraba desde la esquina con curiosidad mientras finalmente se giraba hacia mi lado. Me oculté rápidamente mientras se acercaba a coger sus cosas. Notaba su presencia al otro lado de la esquina. Parecía algo nerviosa mientras sostenía el bolso

-Me gustaría tanto confesárselo…Tanto…-Murmuró una vez más

Era la suavidad de su voz lo que invadía mi interior, produciendo así una calma en mi corazón roto. Salió del lugar con rapidez mientras yo hacía lo mismo con mi escondite. Miré a lo lejos, distinguiendo bajo las luces de las farolas la figura de Hermione

Sentí entonces mis lágrimas caer por mi rostro de la misma manera que antes había sucedido en el rostro de ella, de Hermione. Intentaba no pensar en todo lo ocurrido con anterioridad, sin embargo, aún recordaba como él se acercó a ella, con esa mirada tan suya y acercó sus labios

Recuerdo como su nariz se arrugó al entrar en contacto los labios de ambos. Como los de Hermione se movieron un instante con delicadeza al notar que los de él lo hacían pidiendo algo más que el frío y escaso contacto que se denotaba entre ellos. Y sin embargo ella se apartó, dejando así a un Harry desconcertado. Porque Hermione no lo vio, pero el desconcierto de Harry aumentaba por momentos y cuando ella se lo explicó, fue cuando pareció entender y comprender sus propios sentimientos

Me dirigí a los vestuarios y me senté. Necesitaba pensar con más claridad, pensar detenidamente en todos los sucesos de esa noche. Echaba de menos esa mano amiga de mi querida Gabrielle…De mi mejor amiga en mi ciudad…Aunque deseaba que Hermione se encontrase allí para que me abrazase, que me acunase y me cuidase con ese aliento que proporcionaba para así continuar. Quería conocer mejor a mi amiga, pero era un algo que sabía que tardaría en surgir

Sin embargo rememoraba esas palabras pronunciadas por ella… "Es mi amiga" Esas palabras que consiguieron provocar el latir de mi corazón, ese aceleramiento que conseguía hacerme sentir bien, y que por tanto, todo lo demás dejase de existir para mí. Era tan extraño y a la vez conocido, tan común y a la vez no… ¡Qué sucedía! No podía llegar a entenderlo, y sin embargo tampoco era algo que quisiera entender

Ahora lo único que quería era aferrarme a mi cuerpo, abrazarme yo sola y sentir como todo lo demás sobraba. Solo era pensar en ella, en lo que había sucedido y en él…Por primera vez en todo lo sucedido, pensé particularmente en Harry…En él y solamente en él…Quería comprender sus acciones y muy en el fondo de mi corazón, lo entendía, pero por ello no me dejaba de doler menos. ¿Por qué? ¿Por qué ella y no otra? ¿Por qué justamente Hermione, saboreando esos labios tan suaves…? ¿Suaves? ¿De dónde me sacaba yo eso de suaves? Me sobresalté ante ese pensamiento, pero no por ello dejaría de luchar por todo esto que sentía…No dejaría de luchar por lo que quería en verdad…Por aquello que de verdad merecía la pena, y lo primero y principal, era la amistad con Hermione…Mi amiga, mi compañera, y ante todo, esa persona que estaba a mi lado en los momentos duros