Me tarde un poco porque ufff trabajo y así, pero ya estoy aquí. Además de que compré un libro llamado "La Hora de las Brujas" de Nicholas B. y me inspiró y ayudó a idear un poco más cositas para este fic. Así que…vamos.
Advertencias: No hay advertencias. Nada más mención de HidaYugi -ShiIta (asjlhdglaksdhgl) y DeiKuro 3 puro amor con mis ships locas. Insinuaciones del SasuNaru
Resumen: Konan regresa a casa y Yahiko se desmaya, ¿o era a las ves? Tsunade descubre que alguien más se dirige a la aldea al mismo tiempo que ella y Shizune. Los barbaros se dirigen a un pueblito a pasar la noche lalalala
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No hay nada mejor que casa
Se encontraron caminando al norte, ni siquiera sabían a donde se dirigían. La anterior batalla los dejo desolados y cansados. Sasuke mencionó que más al norte había una villa y podían descansar ahí.
Gaara viajaba dormido en uno de los dromedarios. Después de los escalofríos y sudores, efectos secundarios del amarre, descansaba. Gracias a Naruto quien dio parte de su sangre curativa y la energía del animal de poder de Gaara consiguieron calmarlo. Kankuro iba a su lado, continuando con su actuación. Le aseguró a Naruto y Sasuke que él no tenía idea de las palabras de su hermano, pero tampoco aseguró que Temari fuera una bruja. Eso lo dejo en un campo neutral y no pudo intervenir al juramento de Shikamaru de entregar a Temari si fuese culpable. Kankuro no pudo objetar al respeto, pudo decir que era asunto de la Arena y ellos lo solucionarían, pero en el estado que se encontraba Gaara y él negándolo todo fue imposible.
Temari estaba condenada.
Sai caminaba tras de Kankuro, vigilándolo, desconfiando, clavando alfileres en sus espaldas con la mirada, haciéndole saber que estaba ahí, listo para cortarle la garganta si era necesario.
Jiraya no habló al respecto del tema ni de ningún otro, durante el recorrido, dejo que Sasuke continuara envenenando a los demás con sus planes y haciendo que Naruto apoyara sus ideas mal sanas. Estaba en la misma posición que Kankuro. Esperaba que algo más fuerte que Yahiko y sus amigos aparecieran para detener a estos bandidos.
Choji masticaba con desesperación un jamón que llevaba consigo en su maleta. No estaba muy interesado en el ambiente, simplemente seguía a Shikamaru en su caballo.
― ¿Están seguros que sus dos compañeros estarán bien? ― preguntó Bee que trotaba junto a Naruto.
― Lee regresó a la Aldea― respondió Sasuke con seguridad― le pedí que lo hiciera por si teníamos inconvenientes. Alguien debía alertar a la Aldea de lo que sucede.
Jiraya tronó la boca. Maldito Sasuke estaba a dos pasos delante de él. Si sintió humillado que un mocoso le llevará la delantera.
― Cuanta seguridad― respondió Omoi― no como nosotros que un miembro de la Aldea nos traicionó.
― A propósito, Bee. ¿Qué crees que haga ella? ― Preguntó Naruto refiriéndose a Yugito Nii.
― No lo sé, aunque no es de las personas que ataquen, primero prevería un plan. Aunque no lo sé, Naruto… esta con ese tal Hidan. Él es mala influencia para ella.
Brevemente, Bee contó la historia de Yugito. La diosa gato, del fuego fatuo. El azul por excelencia, mujer con enormes garras que nunca salía de su santuario felino. Pero un día llegó un viajero, sumo sacerdote de la muerte, canalizador de Jashin y se quedó con ella hasta que el muy cabron la enamoró. Jamás habían escuchado hablar de ese dios de la muerte, nunca, en todo su tiempo como semidioses, pero Bee juraba que existía porque a través de ese hombre, lo vio.
Naruto estaba curioso por saber que clase de dios era porque al parecer era un dios más completo que ellos porque necesitaba un canalizador y sacerdotes, era un Dios superior, sin cuerpo físico, con más energía que cualquiera de ellos. ¿Existían seres así?
― Yugito no creyó a nadie que era un hombre peligroso porque, era un asesinó. Sacrificaba personas para su dios… estaba llenó de sangre, pero a ella no le importó. Ha caído bajo.
― Ay, pero que aburrido… ― bostezó Shikamaru― ir matando gente para ofrendar a un Dios… eso si da pereza.
Ce agachó la mirada y sus puños se agrietaron por la presión que ejerció sobre ellos. Avergonzado de que hablar de esa forma de su hermana mayor. Darui le dio una palmada en la espalda, intentó de consolación. Aunque en el fondo sabia que estaba mas segura con él que encerrada en ese templo en las nubes.
Jiraya conocía esa historia, en una visita a Orochimaru le contó sobre la Diosa gato que tenía como amante a la muerte. Entre los círculos de magia gustaban de ese tipo de historias que volvían leyendas. Sin duda cuando todo esto pasará. La historia de amor de Yugito y Hidan sería una obra literaria.
― Si ella esta con los Akatsuki, significa que tendríamos que pelear contra un dios igual que ustedes― asumió Kiba.
― No te preocupes, Kiba… ella no es rival― oyó decir a Naruto quien iba al frente de la comitiva junto a Sasuke.
― ¡Esa seguridad me sorprende! ― finalmente exclamó Jiraya, rompiendo el ambiente de tención y de derrota que rodeaba a los muchachos.
Oyó reír a Naruto y por primera vez en todo el viaje, volvió a sentir que era su muchacho de siempre, alegre y positivo, hasta que la voz de Sasuke lo ensombreció todo.
― No estés tan confiado, dobe… tal vez tengas que matar a tu esposa.
― … este imbécil― susurró Kiba, Jiraya fue el único que escuchó.
Y de nuevo, había esa bruma oscura como un día nublado sobre todos ellos. Había que reconocer que Sasuke tenía mucha mas influencia sobre Naruto de lo que Jiraya creyó. Era casi como el hechizó que lanzó Temari a su hermano, que, por cierto, él creía que era muy tonta, cuando pudo haberlo endulzado en vez de hacer el amarre. Ya no era el caso discutir. Naruto miraba a Sasuke como si en él viese además de un aliando y amigo, al líder. Algo no estaba bien.
Naruto no respondió, hundió su mirada en el suelo. Jiraya pudo percibir la tristeza sobre su joven espalda.
A lo lejos se miraba una villa, donde se supone que comerían y descansarían. Ya con la mente más clara tomarían una nueva ruta y crearían un nuevo plan.
Casi anochecería y esa era una ventaja para las brujas. Tsunade sabía que su llegada a la Aldea sería rápida. Konan se marchó hace tres horas. No había necesidad de usar escoba, la habilidosa jovencita podía transportarse a donde quisiera con ayuda de sus papeles. De la misma forma que logró mimetizarse en la pared y salvarse de aquello que se llevó a las demás. Samui y Mei estaban listas para emprender el viaje de regreso.
Mei tenía la ventaja de ser la líder de su pueblo, así que cualquier excusa estaría bien, sobre todo porque dejo una nota donde avisaba su escape a las aguas termales y no quería ser molestada.
Samui en cambió, sólo brincó el balcón de su casa y desapareció. No tenía idea en ese momento que Bee y los demás salieron en busca de Karui.
― ¡Date prisa Shizune! ― llamó Tsunde desde la entrada del templo.
Su asistente se encontraba preparando a un familiar para que entregara el mensaje a Jiraya. Shizune tardó porque no encontraba que familiar podía ser adecuado ya que en ese lugar no existía ningún ser vivo. Así que consultó con el oráculo de la diosa. Una hermosa fuente con agua blanca y lirios rojos. Ante su pregunta, un sapo color rojizo salió del agua y al mirarla croo. Shizune sonrió, dio las gracias a la fuente y tomó al sapo.
― ¿Hablas? ― preguntó la bruja.
― Sólo me puede entender quien tenga magia.
― Perfecto, necesito que lleves un mensaje al Maestro Jiraya… curiosamente él conoce a los familiares sapos.
― Sé quien es.
A Shizune le brillaron sus ojos, además de que el sapo estaba dispuesto a ayudarla, porque la fuente sabia le dio lo que buscaba. Bendijo la magia que habitaba en ella y a la diosa que le proveo de ese don y del sapito. Cuidadosamente, Shizune dio indicaciones al sapito.
― No te preocupes, encontrare al Maestro y le daré tu mensaje, bruja.
― Mil gracias… y a todo esto, ¿Cómo te llamas?
― Gamakichi
― Y ten cuidado… recuerda que no está solo, están personas confundidas con él. No son como nosotros, no entienden la magia.
― Descuida, sé como son ellos. Me apareceré sutilmente, Maestro Jiraya me encontrara fácil.
Shizune hizo una reverencia y miró como el sapo volvió a sumergirse en la fuente. Volvió a escuchar el llamado de Tsunade y corrió a la salida.
Antes de despedirse, Tsunade las abrazó recordándoles quien seguía siendo la suma sacerdotisa, la gran Bruja Anciana, la líder de todas ellas. Mei se tragó sus lágrimas. No quiso decir que estaba nerviosa por lo que vendría después, sólo quedaba esperar. Que las niñas volvieran a salvo.
― Al llegar encienden las veladoras en el altar de nuestra señora― recordó Shizune― debemos conectarnos con ella de manera personal. Como le gusta. Así podremos conocer el estado de las muchachas.
Tsunade sabía que esa era la única forma de poder saber que sucedía y se sintió mal por no atinar aquella tarea, pudo haber sido todo mucho más simple. Aunque reconocía que debían haber volado hasta el templo para encontrar a Konan y Momo.
― Lo haremos― dijo Samui estrechando la mano de Shizune― Feliz partida y feliz reencuentro― se despidió.
Para justo el anochecer, quedaban de nuevo Tsunade y Shizune nada más. Sobre sus escobas. Shizune llevaba en la parte trasera a Momo. Pensaba pasar a dejarlo con la vieja Nekobaa.
Su llegada a la villa estaba calculada para la hora de las brujas.
― Recuerda Shizune, tus ojos hacia abajo y tú Momo, cuídanos las espalda― ordenó Tsunade antes volar.
― Entendido, señora nya.
Las copas de los árboles del bosque parecían una cama espesa y oscura que cubría otra oscuridad. El viento mecía las hojas y si no fuera por eso creerían que viajaban sobre un gran hoyo negro. Las estrellas y la luna acompañaban el trayecto, pero iluminaban poco. Shizune quería cerrar los ojos y disfrutar como en el pasado la ventisca, ser parte del mismo aire y planear como un ave. Esta vez no fue así, debía vigilar bajo sus pies por si encontraban enemigos o intrusos.
Hasta el momento de su recorrido, no sucedió nada si acaso movimientos de las hojas causadas por algún animal. Aunque Momo llevaba rato mirando tras de ellos el movimiento inusual de las hojas.
― No quiero que se alteren nya, pero o nos vienen siguiendo o creo que algo se dirige a la misma dirección que nosotros.
En el momento Tsunade se detuvo. Viró la escoba en dirección opuesta. Shizune sacó unos binoculares especiales que veían en la noche. Ninguna habló por miedo a ser escuchadas.
― Es una persona― musitó Shizune aun calibrando los lentes para tener una mejor visión en la oscuridad.
― Es un muchacho joven― añadió Momo, su visión en la oscuridad era mejor que los lentes.
― Es cierto… es
Conforme se acercaba el intruso, Shizune pudo distinguir su traje verde y los cabellos oscuros. Momo sacó las garras. Tsunade no esperó otra observación más y se lanzó hacia él.
Shizune la siguió, esperaba no cometiera una locura, si las descubría volando en escobas todo estaba perdido. Por su mente pasaron muchas preguntas. ¿Qué hacia en el bosque? ¿De donde venía o a dónde iba? ¿Por qué estaba cojeando? El muchacho brincaba las ramas con dificultad, quizá estaba herido, quizá se estaba haciendo el tonto para llamar la atención. Momo y Shizune se aseguraron que no hubiera más personas con él. Comprobaron que estaba solo.
Tsunade se quedo parada en una rama de árbol sin acercarse, sostuvo su escoba. Sabía que Lee no podía ver en la oscuridad, además estaba concentrado en el camino los árboles que no se percató de nada. Las escobas se hicieron pequeñas hasta quedar del tamaño de un llavero. Shizune tomó en brazos a Momo. Una vez dejaron que tomara la delantera, ellas lo siguieron saltando sobre las ramas.
― O es muy torpe o está herido nya―observó Momo.
― Lo siento pequeño gato, creo que tendrás que volver con Nekobaa tú solo―dijo Tsunade.
― ¿Qué haremos? ― preguntó Shizune
― Dejaras a Momo en el camino que lleva a Sora-ku, él sabe moverse ahí. Yo seguiré a Lee. Esto es sospechoso.
― Él también era parte del equipo que llevó Naruto. ¿Por qué volvió? ― cuestionó Shizune.
― No lo sé, pero cualquiera que sea el motivo, no dejaré que avance. Es un peligro tenerlo aquí.
― No hagan una locura, nya― advirtió el gatito acomódense entre los brazos de Shizune para bajar en cualquier momento.
Tsunade estaba muy molesta, su mirada se fijaba en el punto donde Lee estaba. Gracias a su habilidad de blokear el chakra a un nivel de invisibilidad, él no las descubrió.
Por la mente de Tsunade pasaron cosas terribles. En un escenario ya habían descubierto todo y Lee iba a buscar a Kakashi o algún superior para avisarlos. Debía pensar rápido. En cuanto llegaran a la aldea, Shizune debía reunirse con Anko y encargarse de Kakashi, mientras ella silenciaria a Lee con algún hechizo sutil. No estaba segura de su plan, pero era lo que mejor se ajustaba.
Finalmente llegaron al cruce que da a Sora-ku. Momo bajó de los brazos de Shizune y se despidió de ellas. Lo vieron desaparecer en dirección a la ciudad. Tsunade le contó rápidamente su plan. Shizune necesitaba encontrar a Anko rápidamente mientras Tsunade distraía a Lee. Ambas tenían miedo. No sabían que tanto o hasta donde sabía Lee ahora. Cualquier detalle podía delatarlas.
Cuando llegó Konan a su gran mansión seguía lloviendo. Una lluvia tórrida como las recordaba. Sonrió al sentir el agua empapándola y suspirando del aroma a tierra mojada. Bendita humedad que la cobijó desde niña.
La puerta de metal estaba cerrada antes de tocar acarició el metal como si fuera el pecho de Yahiko. Quería verlo y abrazarlo tan fuerte y después llorar mucho porque era una sentimental. La puerta se abrió después de tocar dos veces.
Un jovencito rubio abrió la puerta. La miró como se miran las cosas increíbles. Iba a decir su nombre, pero la vio tambalearse. Las piernas de Konan se quebraron igual que su voz. No pudo sostenerse en pie. Deidara la atrapó antes que se desplomara. Estaba empapada, olía a hierbas y los labios estaban secos, sin maquillaje. Shisui e Itachi se acercaron al escuchar ruidos y ver que Deidara no volvía a la sala.
― ¡Llamen a Nagato! ¡YAHIKO! ― gritó Deidara.
En menos de diez segundos, un pelinaranja estaba en la sala sosteniendo a una cansada y débil Konan. La abrazó fuerte y no pudo evitar llorar al tenerla en sus brazos.
Deidara siguió llamando a Nagato. Hidan y Yugito Nii aparecieron delante de Nagato.
― Ella ha vuelto― sollozó Yahiko. Nagato se acercó rápidamente para tomar su pulso y su temperatura.
― Rápido, debemos llevarla al laboratorio. Esta descompensándose energéticamente.
Una hora de incertidumbre, esperando que Nagato y Yahiko salieran del laboratorio donde habían ingresado a Konan para estabilizarla. No imaginaban lo débil que estaba, emocional y físicamente.
― Pero que este aquí, tiene un significado, ¿cierto? ― preguntó Deidara
― No lo sé, pero que este viva ya es un triunfo― acertó Itachi que sostenía la mano de Shisui, ambos sentados en un sofá.
― Algo bueno tenía que suceder después de…― recordó Hidan.
Antes de que apareciera Konan, la casa estaba sombría. Apenas si se escuchaban ruidos, apenas si ellos hablaban. No querían incomodar a nadie. Las bajas de sus tres compañeros, aun no estaban de todo sanadas. Hidan extrañaba a su mejor amigo. No había podido descansar desde que llegaron. Lo primero que hicieron fue sanar las heridas de Deidara, quien era el más herido de todos. Enterrar los cadáveres de Sasori y Kisame. Itachi fue lloró a escondidas en los brazos de Shisui, todos los sabían.
Siendo un emisario de la muerte, Hidan estaba preparado para esto, pero ver a Kakuzu morir… era algo que seguía trabajando. La tanatología no era lo suyo, pero entendía un poco.
― Yahiko― llamó Shisui al ver salir al muchacho del laboratorio.
Todos miraron expectantes. Su sonrisa de triunfo lo decía todo, ella estaría bien, se recuperaría en un par de horas y volvería a estar con ellos.
― ¿Puede recordar, contarnos algo de lo sucedido? ― preguntó Yugito.
― Claro que sí, por ahora esta cansada, debemos dejarla dormir un rato, después comerá algo y entonces ella misma nos dirá que sucede.
Nagato salió tras Yahiko y sonrió como hace meses no lo hacia y es que tener a su amiga con ellos era una ventaja que por su puesto sus rivales no tenían. Algo en su interior le decía que estaban más cerca de descubrir el meollo del asunto. Su sonrisa de triunfo lo llevó a buscar una bebida para celebrar, aunque la celebración también seria una manera de honrar a sus amigos caídos.
Justo a la media noche, Konan abrió los ojos. Justamente cuando el reloj de pared con su péndulo dorado y su carcasa de madera señaló las doce en punto.
Decidieron cenar con ella en el comedor. Aun estaba un poco aturdida por la presión de la aldea y la diferencia de espacio tiempo del templo. Notó sillas vacías y una nueva ocupada. Yugito sonrió a Konan. Previamente Yahiko le explicó a grandes rasgos la batalla con Naruto y Bee, la perdida de sus amigos y el dolor que sintió al creer que no la volvería a encontrar. Afortunadamente tuvieron ayuda extra.
― Gracias― Konan se dirigió a Yugito e hizo una reverencia.
― No me agradezcas, hubiera hecho más…
Ya sabía Konan que la pobre fue secuestrada por ellos. ¿Qué clase de batalla era ahora esta? Se volvió en una cacería de brujas. Estaba furiosa porque, aunque sus hermanas se encontraban seguras, ellos estaban ahí, buscando, rascando, escarbando por todos lados para encontrarlas y asesinarlas. Como si fueran plaga, como una peste.
Los odiaba.
Quería matarlos.
Nadie tocaría a sus hermanas.
Así que, con dulzura y satisfacción, les contó desde el inicio. Como se encontró en el templo, la luz cegadora, todas corriendo y ella oculta en la pared. Después Momo, Tsunade, Mei, Shizune, Samui.
Ella de regresó en su hogar.
Su relato fue asombroso, nadie dijo una palabra, ni siquiera tocaron sus copas el postre de natilla. Shisui parpadeaba un par de veces, Itachi sonrió al momento que Konan contó cuando invocaron a su madre. Hubiera deseado poder verla. Konan le hizo saber lo orgullosa que estaba de él. Shisui lo abrazó y le dio un beso en la frente. Deidara estaba contento de saber que Kurotsuchi estaba a salvo…
― Que alegría saber que no me librare de esa molestia tan pronto.
― A Kisame le hubiera gustado saber que Mei estaba ahí, dispuesta a jugarse todo por encontrarlas― mencionó Itachi.
― Mei se lo hará saber una vez que se enteré que él también peleó por la misma causa― le aseguró Shisui.
― Por cierto. ¿De donde conoces tú a la diosa de las hadas y el bosque? ― preguntó Yugito a Shisui. Era una pregunta que estaba pendiente por todos los eventos, pero ahora podía cuestionar.
― No la conozco. Intente hacer una especie de ilusión para mantener al chico insecto controlado, pero veo que quien la conoce es él― respondió el mayor Uchiha con tranquilidad.
― Tú y tus trucos― dijo Yahiko levantando su copa.
― Ahora que estas aquí… ¿qué quieres que hagamos por ti? Estaremos contigo, incondicionalmente, lo sabes― Nagato preguntó a Konan con decisión.
Estaba aún costado de ella, extendió su mano para colocarla sobre la de ella. Miró a cada uno de los presentes y recordó a los ausentes. Estaba conmovida y muy agradecida por tenerlos en su vida. Repasó a cada uno de ellos. Deidara tenía ese brillo nostálgico de quien extraña al ser amado. Itachi tenía la vergüenza y arrepentimiento en sus ojos por culpa de su hermano y no dejaba de decir que él lo detendría. Shisui recargó su cabeza en la de él, demostrando su apoyo. Hidan y Yugito, la verdadera heroína de esa noche fue ella y estaba muy agradecida. Yahiko la miraba a su lado derecho.
"¿Qué quiero?" se preguntó ella misma. Sabía que quería al ver a Yahiko. Quería que Deidara tuviera la misma sonrisa y brillo en su mirada, quería que Itachi pudiera sentirse dichoso como Yahiko. "Quiero que todos sean como Yahiko y como ella" Y para ello debía cuidar a sus hermanas. Si ellas estaban en peligro, ella lo estaría y Yahiko sufriría mucho.
― Por ahora, esperar. Esperar que ellas vuelvan. La diosa esta con ellas. Esperar y vigilar muy bien sus movimientos.
― ¿Estás consciente de que nos enfrentamos a hombres muy poderosos? Has visto las pérdidas que tuvimos― cuestionó Yugito.
― Lo sé, pero ellos no van a ganar. Esta cacería de brujas es absurda, nadie va a destruir a mis hermanas.
Yugito sonrió, esperaba esa reacción de Konan.
― Yo te poyaré… de alguna forma si no hubiera sido semidiosa, quizá seria una bruja y estaría en peligro.
― Nagato, ¿puedes activar el periscopio? Utilizaré el lapislázuli.
― Claro…
― ¿Qué es eso? ― preguntó Shisui desconcertado. A pesar de tener conocimientos de alquimia y magia no conocía los inventos de ese trio.
― Un aparato que nos ayudará a rastrearlos sin necesidad de movernos de aquí, más eficientes que las plantas. Porque desde con el lapislázuli, puedo incluso atacarlos. Es una piedra muy potente si la sabes manejar.
― Pero no funciona con el sharingan― recordó Itachi.
― No lo usaré en tu hermano, de él te encargarás tú.
La mesa comenzó a hacer un festival de palabras, el ruido volvió a la casa. Los cubiertos cayeron en los platos. Se hicieron preguntas, sugerencias, planes y se sirvió más vino. Konan los observó satisfecha. Tsunade no iba a pelear sola y ella tampoco.
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Bueno, ya me había tardado. Espero que no se estén aburriendo, si no ya ni modo … me gusta como queda. Ver de nuevo a Konan con su amado y amigos, me emociona.
Cabe aclarar que la única muerte que me dolió escribir fue la de Sasori… creo que no lo merecía, pero ya no sabía donde ponerlo.
Ya quiero madrearme a Sasuke (¿)
Gracias por leer, dudas, comentarios, algo que no sea hate, gracias.
