ADVERTENCIA: A parte de los próximos capítulos las escenas serán fuertes, pasarán más allá de la perversión de un loco enamorado, más bien obsesionado, no me aré responsable de estos actos.
En sí, Olson cometerá un delito, y Hela será parte de él.
Capítulo 4
Desperté en una habitación blanca, según mis lagañas, la observo bien, es un quirófano, y no es completamente blanco, hay sangre derramada en el techo y las paredes.
Trato de levantarme pero no puedo, estoy atada a la cama con cintos de cuero demasiado duros, alguien trata de abrir la puerta, entra, es Olson, me quedé quieta, su problemas mentales no traerán nada bueno a nadie.
– ¡Vaya! Hasta que despiertas –se acercó a mí, pasó su mano por mi pierna, apretando un poco mi muslo, continuó hasta pasar por mi abdomen, mi pecho, mi cuello y detenerse acariciando mi cabello, se agachó un poco, casi besa mis labios pero lo esquivé y besó mí cuello.
– ¿Qué es lo que quieres?
– Si no te tengo viva, veré como tenerte muerta, solo para mí –me susurró al oído, me reí.
– ¿Para ti? Dime ¿cómo mataras a lo que ya está muerto?
– No lo sé, primero iniciaremos una autopsia –lo miré –quiero saber qué tan mal he dejado a tu –acercó a mi oído –corazón –se puso firme –también veremos que tanto dolor aguantas y al final te inyectaremos algo que he inventado, espero que funcione, te explicaré lo que es cuando lo haga.
– Estas demente.
– ¡O! –exclamó –podemos cambiar la autopsia por otra cosa.
– ¿Y qué es?
– Ya lo veras, mientras tanto iré a matar el tiempo con más experimentos.
– ¡Bastardo! –traté de soltarme.
– ¡Cállate, Hela! –me gritó y enterró el bisturí en mi muslo izquierdo.
– ¡Ah! –me miró con sus ojos azules llenos de pánico – ¡déjame salir de aquí!
– Te veré más tarde, ustedes dos, limpien la herida ¡ahora! –gritó fuera de la habitación y se fue, pero nadie entró.
Mientras tanto….
Loki.
– Bien, no tenemos ni una sola pista de O Donell en casi dos días –dijo Fury.
– ¿Ya trataron de localizar su teléfono? –preguntó Stark –ni siquiera yo la he encontrado, esto ya me preocupa demasiado.
– ¿Nadie vio su rostro? –preguntó la pelirroja.
– Las cámaras no se encendieron, solo las alarmas –respondió Stark.
– Mis flechas no lo atravesaron, otro que no es humano –dijo Barton.
– Continuaremos con la búsqueda mañana –dijo Fury, o al menos eso escuché tras los muros.
La habitación se ve demasiado silenciosa, normalmente estaría platicando con O Donell. Thor ha entrado.
– Lamento lo que pasó –dijo.
– Ahora sé lo que sentiste cuando supiste que la dejarías de ver.
– Pobre Jane –se acercó al cristal.
– Thor, tengo miedo, lo admitiré
– ¿Tú? ¿de qué?
– Me gusta, y mucho, creo que… la amo, pero ni siquiera sé su nombre.
– Llevan muchísimos días juntos ¿y no sabes su nombre?
– ¿Cuál es?
– Si no te lo dijo fue por algo –me quedé pensando por unos segundos y miré el dije que ella me dio.
– ¡Thor! –golpeé el cristal –tienes que sacarme de aquí.
– Ya viste lo que pasó la última vez, no.
– Tengo que encontrarla, ir por ella, creo saber quién se la ha llevado.
En lo lejano…
Hela.
Me han llevado a la oficina de Rick, después de lo que hice me amarraron en esta cama, en cuanto me retiraron el bisturí de mi pierna la herida sanó, pero la sangre sigue ahí, ahora él y yo estamos solos, y de alguna manera, ha logrado sedarme un poco.
– Te dije que no haría la autopsia –comenzó a besar mi cuello – ¿por qué eres tan desobediente? Mataste a varios de mis asistentes –pasó su mano por mi pierna y comenzó a masajearla –me encantaría que, así como somos buenos en el trabajo –besó mi cuello, luego posó su mirada azul con la mía volviéndose escarlata –fuéramos buenos con nosotros.
– En tus sueños –le dije.
– ¿Sabes cuántas veces he sufrido por soñar contigo? –metió su mano bajo mi bata hasta tocarme un pecho, lo cual me pone nerviosa, comencé a forcejear un poco–es terrible, ¡y lo odio!
– Pues sigue sufriendo –forcejeé contra él y volvió a inyectarme un sedante.
– Te vez tan bien estando vulnerable, con tus ojos de escarlata a hielo volviéndose pacíficos –besó mis labios y seguí el beso, si sigo el juego, que tenga un límite.
– Por favor, suéltame –le dije, pues estoy expuesta a él mientras estoy atada a los cuatro postes de esta cama –Rick.
– No –dijo y siguió con el beso, me volvió a mirar –está bien –se levantó y comenzó por mis pies, si lo patearía, pero mi cuerpo no me respondió, se pasó hasta mis manos, las cuales quería masajear, pero sangraban un poco las muñecas, le tiré un puñetazo en la mandíbula, girándole el rostro, me miró con coraje y me golpeó costillas, estómago y cara, partiendo más mis labios, en medio de la cama me hice un ovillo, abrazando mis adoloridas piernas, me observó, se acostó a mis espaldas y me abrazó, me giré para mirarlo, ahora que lo observo, lleva una bata negra de dormir y está maquillado con su simple sombra negra –ven aquí –dijo y me abrazó, solo una vez sus brazos me han tranquilizado hasta en los peores momentos, pero ahora me incomodan, son demasiado inseguros, pero los acepto, lo miró, y me mareo, me coloca debajo de él con fuerza y toco su espalda y luego su pecho, se quita su bata y la mía, vuelve a inyectarme, forcejeo como puedo mientras él trata de abrir mis piernas, y siento que todo se desvanece.
Despierto rápido, toma su pene con su mano y coloca la cabeza de este en mi genital, forcejeo más fuerte con él, pero no logro quitármelo de encima.
– ¡Ahhg! –entra bruscamente en mí, pero no en donde debería, sino más debajo, en mi cavidad más estrecha, lastimándome, desgarrándome, siento las horribles punzadas de dolor recorrerme la columna y colapsarse en mis caderas – ¡No, basta! –su pene desaparece por mi abertura con fuerza una y otra vez, con demasiada brutalidad, reclamando, lastimándome, lo miro, moviéndose, es terrible, forcejeo de nuevo con bastante dolor encima, un hombre lobo es muchísimo más fuerte que yo, toma mis manos con una de las suyas, con la otra mano mantiene extendida una de mis piernas, y continua, ahora sus ojos brillan amarillos, si no me retiro me morderá el cuello, trato de moverme, sus envestidas están lastimándome, hilos de sangre y semen se unen manchando las sabanas.
– ¡Suéltame, me estas lastimando! –exclamé con dolor, salió de mí y lo empujé con mis piernas como pude, tomé la bata y me la puse mientras corría, cogía y gemía del dolor, siento como hilos hirviendo recorren mis piernas, hay gente enferma y sin extremidades o llenos de sangre por todo el pasillo, las luces se apagan pero sigo corriendo, cuando se encienden, hay varios hombres altos vestidos de blanco y con sangre en sus trajes, corro para esquivarlos, pero uno me agarra, lo golpeo en la cara con el codo, me suelta y los cuatro sobrantes me detienen, no mucho y aparece Rick.
– A observación, ahora –dijo, volvieron a inyectarme.
Desperté en el cuarto de observación del laboratorio, la luz es tenue, el cuarto es grande y está sucio, se ve que experimentan diario, Rick y otros dos han entrado, quiero moverme pero estoy muy débil, estos medicamentos los ha hecho especialmente para mí.
– Pónganla de espaldas al poste, me divertiré un rato –les ordenó y lo hicieron, caí de sentón al piso, haciendo que mi trasero latiera del dolor por lo anterior, hicieron que abrazara el poste y ataron mis manos, luego salieron del lugar, escuché como Rick tomaba algo y se acercaba a mí –te dije que dejaras de ser ¡desobediente! –gritó y golpeó con un látigo mi espalda, lo bastante fuerte para hacerme retorcer, pues estoy desnuda y nada me cubre – ¿crees que me gusta hacer esto? ¿lo crees? –gritó, cada pregunta viene acompañada de varios latigazos, siento como me hierve la sangre, y como esta recorre mi espalda y mancha con gotitas el piso, me latiguea la espalda hasta que se cansa, suelta el látigo, toma algo más y me lo inyecta –todo lo que te he inyectado lo he creado especialmente para ti, para matar a una diosa que es inmortal, tus heridas no sanaran como lo suelen hacer, tu especie ha sido destruida, Jötunheim ha sido destruido, supongo que ya lo sabias y sabes que sin el toque de alguno de ellos no te puedes salvar, disfruta de tu lenta muerte, que solo así serás mía.
Sí, esto fue bastante cruel, pero quería experimentar con la mente humana.
