NOTA: Danny Phantom no me pertenece, si no a su único y original creador Butch Hartaman, yo solo escribo esta historia para su guste y disfrute.

Alma corrompida.


Capitulo 10: Sorpresas desagradables e inesperadas: Parte 1.

-Sam... -dijo de manera casi imperceptible.

De pronto, sus ojos comenzaron a adquirir ese color verdoso tan característico de él. El joven vio de un lado a otro confundido, no sabía donde se encontraba, o como había llegado ahí. Dirigió su mirada al frente, encontrándose con sus amigos que lo veían de una forma que lo desconcertó bastante. Bajó su mirada, topándose con el cuerpo del hombre a sus pies; él retrocedió asustado, miro sus manos cubiertas de sangre.

-No... no... ¡¿Qué hice?! -Danny cayó de rodillas cubriendo su rostro.

-Danny... -Sam trató de acercarse.

-¡No vengas! -grito el joven fantasma -, por favor... no quiero hacerte daño.

-Sabias palabras Danny -dijo Alexander apareciendo tras él. Danny no cambió su posición; en eso, un agujero negro se abrió debajo de él envolviéndolo en una esfera oscura.

-¡Danny! -la joven trató de acercarse, pero una fuerte ráfaga de viento la empujo hacia atrás.

-¡Sam! -Dan corrió hacia ella.

La esfera en la que se encontraba Danny comenzó a disminuir su tamaño, para después volar hacia Alexander y desaparecer. el joven demonio sonrió, sus alas crecieron aún más envolviendo a su dueño en una especie de capullo. Todos miraban con un mal presentimiento. Las alas se separaron, mostrando a un Alexander totalmente cambiado; por detrás de su cabeza, sobresalía una tira de metal con los bordes afilados, ahora tenía garras, y el tamaño de sus colmillos y cuernos había incrementado, sus ojos cambiaron a un color rojo, y un tercer ojo se abrió en su frente; de igual forma, ahora poseía una armadura.

-No esta mal -dijo mirando su mano.

-¡¿Qué le hiciste a Danny?! -cuestionó Sam.

-Él ahora forma parte de mi -respondió indiferente.

-Tú, ¡maldito! -Dan comenzó a volar velozmente hacia el demonio. Esta sonrió despreocupado, y de un solo golpe, estrelló al fantasma contra un edificio; la construcción se desmorono sobre el hombre.

-¡Dan! -grito Sam.

Azura igualmente voló hacia Alexander con su mano envuelta en una luz blanca, sin embargo, su adversario se dio vuelta, tomó a la joven por su mano, proporcionándole una descarga; la joven cayó débil en los brazos del demonio.

-¡Azura! -Reloj trató de alcanzarla, cuando en eso, un portal se abrió arriba de Alexander, y de el, salió una gran águila color negra con ojos rojos, la cual, se envolvió de un brillo rojizo, cuando este desapareció, frente a ellos, apareció aquella mujer que se había llevado a Azura anteriormente.

-Aricia -musitó débilmente Azura antes de caer completamente inconsciente.

-¿Aricia? -repitió Alexander -. Oh, así que tú eres la famosa Diosa del destino... Aricia Destiny, sino mal recuerdo.

-Así es, y también soy la líder principal de los ángeles de la muerte, por lo que no voy a tolerar los actos que estás cometiendo -explico de forma tranquila -. Además, la pequeña que tienes ahí es mi aprendiz, así que te agradecería que me la regreses en este instante.

-Lo siento, pero me temo que no puedo hacerlo, después de todo, he pasado por mucho para tener de regreso a mi princesa.

-En ese caso, supongo que sera por las malas.

La joven espíritu hizo un grito sonico. Alexander se cubrió con sus alas, cuando el sonido cesó, el demonio arrojo varias esferas de fuego que chocaron contra el suelo provocando una gran nube de humo, en cuanto esta se disipó, ya no había nadie.

-Maldición -musitó Aricia.

-Sabias que esto iba a pasar, ¿verdad? -preguntó Reloj acercándose a ella.

-Sí -respondió soltando un suspiro -. Lo mismo te digo a ti, tú también lo sabías todo desde el principio, acerca de ese sujeto, y también... -Aricia miró en dirección a donde había caído Dan, y en donde ahora los tres jóvenes removían los escombros en busca del fantasma.

El grupo apartaba rápidamente las rocas, buscando alguna señal del hombre, hasta que después de un rato, encontraron el símbolo de "D" que tenía en su pecho, por lo que apresuraron su ritmo.

-¿No sería mejor decirles antes de que se lleven un susto? -sugirió Reloj.

-Bueno...

-¡AAAAHHH! -el grito proveniente de los tres la interrumpió.

-Demasiado tarde -dijo resignada.

-Sí.

-Vamos -ambos se acercaron al grupo.

-¿Qué...? ¿qué significa esto? -atinó a decir Tucker, quien se encontraba sentado en el suelo, al parecer se llevo una muy grande impresión.

-¿Este es...? -comenzó a decir Jazz sin poder completar la frase.

-¿Dan? -Sam tenía aún sus dudas de que fuera él. Ahora era un hombre con largos cabellos negros sujetos en una coleta, con piel un poco bronceada, su traaje había invertido sus colores, ahora las partes que eran negras se volvieron blancas, y las que debían ser blancas se volvieron negras.

-Parece...

-Un humano -dijo Reloj.

-Reloj, Aricia... ¿qué significa esto?

-Pues, para resumir, Dan Phantom, se ha convertido en humano, aunque sigue manteniendo su mitad fantasma.

-¿Qué?

-Auch... -todos giraron el rostro en dirección a Dan.

-Umm... ¿estás bien? -preguntó Sam.

-Mi cuerpo me duele -de pronto, se dio cuenta de lo que había dicho -. Me duele... ¿porqué?

-Bueno... ¿cómo decirlo? -Sam dudó en continuar la frase, Tucker y Jazz aún no salían de la impresión. Aricia sacó un espejo y se lo dio a Dan, quien al ver reflejada su forma humana, soltó el espejo y se paro de golpe.

-Pero que rayos... soy... ¿humano?

-Sí, así es, ¿sorprendido? -preguntó Reloj.

-¿Pero cómo?

-Digamos que quise darte otra oportunidad.

-¿Y tú de dónde saliste?

-Eso no importa por el momento.

-Lo importante es, que has vuelto a ser un halfa, y, aunque vengas de una línea del tiempo diferente a esta, aún son similares, por lo que es mejor que tengas cuidado con lo que haces aquí.

-Un halfa... -Dan miró sus manos, creyendo que estaba soñando. Miró de un lado a otro percatándose de que faltaba alguien -. ¿Y Azura?

-Ese tipo se la llevo, hay que buscarla -dijo Sam.

-Pero, ¿en dónde estarán? -preguntó Tucker.

-No creo que la haya llevado al infierno, ya que si alguien lo llegase a ver con ella, le quitarían su rango como demonio -comentó Aricia.

-En ese caso, debió llevarla al segundo sitio que conoce mejor -dijo Reloj.

-Y eso sería... -la joven azabache esperaba la respuesta.

-El reino sombra.

-Oh, claro.

-El único problema, es que después de aquel desastre de la vez pasada, parece haber desaparecido.

-¡¿Qué?! ¿entonces cómo se supone que es tipo la llevo a aquel sitio? -cuestionó Jazz.

-Él lo dijo claramente, "parece" -dijo la espíritu haciendo énfasis en las comillas -, más nunca dijo que desapareció de la fas de la tierra.

-Bueno, y entonces, ¿en dónde está?

-Pues... no lo se.

-¿Enserio? -dijo Sam de forma sarcástica.

-¿Y qué quieres que haga? después de todo, el destino de los demonios es algo que esta fuera de mi rango.

-¿Fuera de tu rango? -preguntó extrañada Jazz.

-Así es.

-¿Por qué? -Aricia suspiro.

-El mundo humano, el mundo de la reencarnación también conocido como el paraíso , la zona fantasma, y por último, el infierno, esos son los cuatro mundos existentes en esta vida. Aunque ciertamente todos ellos son mi responsabilidad, cada uno cuenta con un espíritu o entidad principal. En el mundo de la reencarnación, es el Dios de la muerte, la zona fantasma, son tanto los observadores como Reloj.

-Aunque a veces ellos creen que son los de más alto rango -musitó Reloj con cierto fastidio; Aricia rió un poco ante esto, y después continuó.

-En cuanto al mundo humano, es mi completa responsabilidad.

-¿Y el infierno? -insistió Sam.

-El ángel caído, Lucifer.

-Tenía que ser.

-Si bien es verdad que controlo el destino de las personas, el destino en el infierno es diferente, las almas que caen ahí, solo están destinadas a sufrir por la eternidad, por lo que no suelo poner mayor atención allá abajo. A parte, Lucifer no me permite intervenir.

-Para oponerse a la Diosa del destino, significa que debe de tener mucha confianza en sí mismo.

-Desgraciadamente para mí, el destino de Lucifer ya se cumplió, y, al ser un ser que no vuelve a reencarnar, no tengo demasiada influencia sobre él, lo mismo para todos los demonios, no puedo saber lo que harán, o al menos, no con exactitud.

-¿Y, no puedes hacerte una idea al menos de dónde puede estar?

-Me temo que no.

-¿Ni siquiera por medio de...?

-El destino de Azura -completó anticipándose a lo que iba a decir -, está detenido hasta que vuelva a reencarnar.

-¿Y ahora? -preguntó resignada al quedarse sin ideas.

-Ahora que lo pienso -Reloj sacó una cadena que tenía una piedra color negra en el otro extremo.

-¿Qué es eso? -preguntó Tucker.

-Un rastreador de Orihalcon.

-Y eso es...

-El Orihalcon, es un metal extraño, y difícil de conseguir; es muy resistente.

-¿Y eso de que nos sirve?

-El collar de Azura, está hecho de orihalcon, está cosa puede buscarlo, aunque este del otro lado del mundo.

-Vaya -dijo la joven pelirroja sorprendida.

-Veamos sí funciona -el fantasma dio un pequeño golpe a la piedra, esta comenzó a moverse, hasta que se alzo hacia el cielo, como un metal atraído por un imán.

-¿Arriba? -Sam miró no muy convencida el aparato.

-Mmmhh, eso parece.

-¡Oigan! -llamó Dan; todos giraron a verlo.

-Este tipo... no está muerto -dijo arrodillado junto al hombre que supuesta mente Danny había matado.

-¡¿Qué?! -los tres jóvenes corrieron junto al fantasma. Sam tomó el pulso del hombre.

-Es verdad, está vivo -dijo sintiendo un gran alivio.

-Parece que el shock que le provocó haber sido atacado de repente le hizo perder el conocimiento.

-Será mejor llamar una ambulancia -sugirió Jazz.

-No creo que sea necesario -agregó Tucker señalando a un vehículo blanco seguido de varios carros de policía.

-Mejor nos vamos antes de que comiencen a hacernos preguntas -dijo Dan, cerrando sus ojos, en pocos segundos, el aro de luz apareció en su cintura, para después dividirse en dos recorriendo su cuerpo, hasta regresarlo a su forma fantasmal.

-Volvió a la normalidad -comentó Tucker.

-Mi forma humana no sería muy útil en esta situación.

-Tienes razón -dijo Reloj.

-Bueno, vamonos -Aricia formo una plataforma circular que se coloco debajo de los jóvenes, y de esta forma comenzaron a volar hasta dónde apuntaba el péndulo.

Mientras tanto:

Azura despertó encontrándose recostada sobre una superficie blanda, pero extrañamente familiar, tanto, que hasta le resultaba desesperante estar ahí. Se levantó mirando a su alrededor, descubriendo una habitación oscura que era iluminada solo por la luz de las velas.

-Este lugar es...

-Ya ha despertado -dijo una voz no muy lejos de ella; volvió el rostro en dirección al sonido -. Bienvenida a casa, princesa.

-Alexander -musitó conteniendo la ira en su voz; el joven rió ante esto.

Fin del capitulo 10.


Hasta el siguiente capi (n.n)/