Hojas del otoño Capítulo 10
Sin dudas, era un hermoso día. Los rayos del sol la hacían sentir viva y observar lo de todos los dias como si fuera algo maravilloso, como si nunca hubiera pasado por ahí.
Estaba realmente felíz y, ¿ cómo no estarlo ? Ryoma la había besado. Si bien todavía debía hablar con él, no podía evitar el hecho de ilusionarse. Se sentía realmente ansiosa. Se había esforzado preparando un almuerzo de más para él y de ese modo tomar valor para confesarle sus sentimientos. Era una mezcla de nerviosismo, incertidumbre, pero sobre todo estaba deseosa de escuchar la respuesta del príncipe. Sabía que al final de ese túnel oscuro había una pequeña esperanza, la cual se aferraba a ese hermoso primer beso de ambos. No podía evitar sentirse felíz por ello y cada vez que lo recordaba viajaba a ese maravilloso mundo, donde Ryoma, aún tomándola de la mano, rozaba sus labios con los de ella. Sabía que sus mejillas ardían y que una sonrisa soñadora surcaba su rostro. Volvió a pensar en esos hermosos ojos que la miraban sorprendidos después de aquél beso, eran únicos. Sin dudas, sentía que volaba, pero como todo lo que sube, baja, su amiga llegó en ese momento para hacerla volver a la realidad.
- ¡ Sakuno ! ¡ Buenos días !- exclamó la chica del lunar con una gran sonrisa. Pero al ver la cara de sorpresa en el rostro de la cobriza, comenzó a reír.
- ¡ Ay, Saku-chan ! Por lo visto te asusté. Supongo que Ryoma-sama tiene algo que ver en esto...
- ¡ Tomo-chan, baja la voz !- dijo verdaderamente apenada, ya que muchas chicas del club de fans del prodigio del tenis, la miraban de mala manera.( Sí, estaba en la entrada del colegio )
- Yoo...solo iba distraída. No te sentí llegar y, creo que tampoco noté... que estoy enfrente de la escuela- dijo la ojirubi, aún más apenada. ¿ Cómo era posible que fuera tan torpe después de todo ?- Creo que Tomoka tiene razón, pensó.
- Jajaja...¡ Ay, Sakuno ! ¡ Eres un caso perdido ! Pero dime la verdad y solo la verdad, ¿ pensabas en el príncipe ?
La respuesta no tardó en llegar, su amiga tenía hasta las orejas rojas. Era gracioso verla así, pensó la chica megáfono, a quién le encantaba meterla en apuros, lo cual era muy fácil si la palabra Ryoma estaba presente. Soltó una carcajada y vio como la chica más tímida la miraba con el ceño fruncido. No pudo evitarlo y soltó otra carcajada.
- ¡ Vamos, Saku ! Solo bromeaba. ¿ Qué te parece si vamos el salón ? Debe estar por tocar el timbre- la cobriza asintió con la cabeza y comenzó a caminar a la par de su amiga, hasta que ella prosiguió pícaramente- tal vez tu príncipe ya esté allí...
- ¡ Tomo- channnnn !
Sin embargo, no fue suficiente. Hoy Tomoka estaba imparable, pero ya se la devolvería y solo había alguien que lograba fastidiarla y sacarla de sus casillas, era un completo profesional. Pero tal vez en unos de los recesos. Por el momento solo iba a dejar que disfrutara el momento. Total el que ríe último, ríe mejor.
Ingresaron al salón con normalidad, pero para su sorpresa Ryoma ya estaba sentado en su sitio, junto a la ventana. A veces se preguntaba en qué pensaba el ambarino y a dónde viajaba su mente. Todo en él era un misterio. Volvió a pisar el suelo firme cuando sus ojos se clavaron en ella y la miraban con mucha intensidad. Sintió los codazos discretos de su amiga Tomoka y no pudo evitar sonrojarse. ¡ Estaba totalmente en evidencia ! Se sentía muy nerviosa y su amiga no era de ayuda. Quiso correr, pero su graaaan hermana de toda la vida quería verla sufrir más, por lo que la empujó hasta el príncipe y luego salió del aula, dejándolos solos.
El ambarino pestañeó incrédulo. Esa chica estaba loca, qué era lo que pretendía con todo esto. Observó a su acompañante y suspiró. Verdaderamente era un problema. Ya no podía dormir y si ella no iba a las practicas descargaba toda su ira en sus compañeros. Lo estaba volviendo loco, como ahora. Sonrojada, con la vista gacha y temblando estaba aquella muchacha que dio vuelta su mundo.
- Ryuzaki, ¿ qué quieres ?
Frío, frío y mas frío. Sakuno ya no estaba muy segura de enfrentarlo. Era igual a Horio en ese sentido. Mientras este mataba el corazón de Tomoka con sus tonterías, Ryoma mataba todas las mariposas de su estomago, de una sola vez, con una simple letra. Pero ya había tomado una decisión y no podía seguir escondiéndolo. Por eso, levantó la vista y le sonrió :
- ehh..ahh..hho..la, Ryoma-kun..yo..me ppreguntaba si tal vez.. pudiesemos almorzar juntos...
- No hace falta.
- Ppero...hay algo que quiero decirte..
- Dilo.
- ¿ Eh ? No..eeste no es el momento..
- ¿ Por qué no ?- dijo sabiendo lo nerviosa que se encontraba. Le gustaba verla temblar y ver como se sonrojaba tanto y más, si era por él. Sonrió burlonamente y esperó su respuesta.
- Ehh, pues..yo...por favor, Ryoma-kun- estaba muy nerviosa y sentía que sus esperanzas se estaban yendo al muelle.
- Mm, Ryuzaki. No te entiendo.
- ¿ Eh ? ¿ Por qué lo dices ?- sólo lo estaba invitando a almorzar, ¿ qué tan difícil era de entender ?
- Nunca me preguntas si quiero almorzar contigo, sólo te apareces en la azotea- Sabía que se estaba descargando con ella, pero ya estaba cansado. Lo perseguía todo el día y después se iba con el fastidioso pelirrojo.
- Tienes razón, yo...lo lamento..
Y como sino fuera poco, el ambarino terminó de meter la pata.
- Ah, si lo que te preocupa es el beso, mejor olvídalo.
Sentía como toda la esperanza que tenía guardada en su corazón se quebraba junto con él. Sus ojos se llenaron de lágrimas que pronto cubrieron su rostro. ¿ Por que ? ¿ Acaso le gustaba confundirla ? ¿ Por qué ? No, ya no iba a volver a atrás. Si él pensaba eso, lo mejor sería terminar esto de una vez por todas. Sólo de esa forma cerraría este capítulo de su vida.
Se armó de valor y lo miró a los ojos. Notó que estaban más opacos, como si sintiera ¿ tristeza ? Eso no importaba ahora, debía encararlo y eso hizo:
- ¿ Por qué ?
- ¿ Qué ?- Sabía que hablaba por su enojo, sabía que la había lastimado y al ver la tristeza de sus ojos sintió un enorme vacío. Pero se sorprendió con su pregunta, la notaba tan segura.
- ¿ Por qué me besaste entonces ? Sólo juegas conmigo, ¿ no ? ¿¡ Por qué lo hiciste !?- No podía soportar más su actitud, comenzaba a odiarla, sólo se burlaba de sus sentimientos.
- No fue por nada en especial. No lo malinterpretes, ni pienses que siento algo hacia tí. Eso no va a pasar- Dijo desviando su mirada. No podía verla después de lo patán que estaba siendo, pero era lo mejor. El podría concentrarse en su tenis sin estos molestos sentimientos y ella, ella podría seguir adelante, lo olvidaría. Pero ese pensamiento no le agradó.
- Está bien...Echizen. Nosé cómo pude sentir esto por tí. Sólo... perdí mi tiempo y..tú... no lo valías. Yo..adiós.
En el momento que ella cruzó la puerta del salón, se sintió vacío. Se tomó el pecho y sin darse cuenta una lágrima surcó su rostro. Inmediatamente la limpió. ¿ No debería sentirse bien ? ¡ Se había liberado del obstáculo que no lo dejaba jugar con normalidad ! Sin embargo, le dolía. Él sabía que ella no iba a regresar. Lo que no sabía es que a su corazón no le gustaba la idea de perderla y que no hay mayor dolor que alejarse de la persona a la que amamos.
Sakuno salió directo al baño. Faltaban algunos minutos para que tocara el timbre y, la verdad sólo quería que la tierra se la tragara.
Ya no iba a sufrir más, iba a salir adelante. Por eso se lavó la cara y trató de aparentar que nada había pasado. Aunque sabía que sería difícil, más con su amiga preguntándole todos los detalles. Pero esta vez, no tenía ganas de hablar, solo quería olvidarlo hasta sentir que ya no dolía. Lo había intentado en varias ocasiones, pero ahora que tenía una respuesta por parte de él, podría hacerlo, ya que no se aferraría a ninguna ilusión. Tocó el timbre y con eso, ella sentía que comenzaba una nueva etapa.
La mañana transcurrió normal y luego de historia y literatura, llegó el tan merecido descanso.
Tomoka estaba muy confusa, presentía que algo había ocurrido entre ellos dos. Sakuno se mostraba Felíz y evadía el tema del ambarino, pero ella sabía que la sonrisa que mostraba su amiga era falsa y que ocultaba una gran tristeza y estaba segura que el culpable era Ryoma. Pero entonces, si ocurrió algo malo, ¿ por qué el príncipe no despegaba sus ojos de la ojirubí ? La miraba sin ninguna intención de pasar desapercibido y podía jurar que él también se encontraba igual que su amiga, lo notaba en sus ojos que se encontraban sin ese brillo tan especial. Debería intervenir o esos dos nunca estarían juntos. ¿ Qué podría hacer ? Entonces se sobresaltó al darse cuenta que Sakuno le hablaba, la miró con una sonrisa a modo de disculpa y le preguntó :
- ¿ Qué sucede, Saku ?
- Tomo-chan, te preguntaba si había ocurrido algo, te noto preocupada.
- Ahhh- ¡pronto!¡ Inventa algo !-es queeee...quiero disculparme con Horio y nosé cómo...
- ¡ Ay, Tomo-chan ! Verdaderamente eres tierna cuando se trata de Horio. No te preocupes, yo creo que si te disculpas con él, lo entenderá.
- No lo sé, Saku. Le arrojé su almuerzo en la cara, no creo que me perdone.
- ¡ Ah ! Estee..¡ Ya sé ! Dale un almuerzo a cambio !
- Pero Saku, no hice un almuerzo de más, voy a tener que esperar a mañana.
- No, Tomo. Yo traje uno más porr siii...me daba más hambre. Toma, daselo a Horio hoy. Él se pondrá felíz.
- Bueno, está bien- no tenía ganas de ver a ese indiviuio, pero no le quedaba alternativa. Si quería que el plan funcione, tenía que engañar a Sakuno.
Dicho esto, se encaminó hacia el único chico capaz de hacerla perder la cabeza. ¿ Por qué tenía que disculparse ? Si él fue el que arruinó todo, dos veces. Por eso, al pasar cerca de cierto ambarino se le ocurrió una idea. Le dejaría el almuerzo a él por parte de Sakuno. Seguro eso lo empujaría a arreglar la catástrofe que hizo con su amiga. Era obvio que él tenía la culpa. ¡ Hombres, son todos iguales ! Meten la pata y se quedan muy sentados ! Pensó Tomoka.
- ¡ Ryoma-sama !-gritó a todo pulmón, sabía que lo molestaría y se lo merecía por lo que sea que le haya hecho a su amiga.
- Osakada, ¿ qué quieres ?- ese tipo de chicas hacía que su humor de perros aumentara con demasiada facilidad, pero por ser educado le respondió.
- Toma, Sakuno-chan lo preparó para tí.
- ¿ Ryuzaki ?- pestañó incrédulo. Según recordaba ella estaba molesta con él, ¿ por qué le preparaba el almuerzo entonces ? Mujeres, siempre tan bipolares, pensó.
- Si, la misma. Toma, deberías agradecerle. Ella se esmeró mucho en preparártelo- pero al ver que él solo miraba el almuerzo, añadió- ¿ Qué estás esperando ? Ve a buscarla.
Y dicho esto, empujó a un muy confundido Ryoma hacia la dirección por donde estaba su amiga.
Sonreía orgullosamente, sabía que con esto, esos dos despistados estarían juntos. Sólo necesitaban un empujón. Además, Sakuno debía darse prisa, Ryoma no estaría siempre en Japón. No y menos con ese talento. Se merecían una oportunidad y hacían una linda pareja. Por otro lado, para cualquier chica de la escuela era esperanzador que uno de los chicos más codiciados, como el príncipe, se fijara en una de las chicas que no era popular.
Le alegraba mucho que el amor de su amiga fuera correspondido, verdaderamente tenía mucha suerte. Sonrió nuevamente cuando vio a Ryoma llegar hasta Sakuno, quien giró la cabeza y le dio una mirada nada agradable. Sonrió otra vez y alzó el pulgar ante el ceño fruncido de su amiga, mientras pensaba :
- Me lo agradecerás.
CONTINUARÁ...
