Solo debo decir que, recuerden que eran niños XD

En este no hay pensamientos y por ende, no letra negrita =9 pero si hay un poco mas de narración

Espero y les guste, quedo con un poco de prisas y un poco corto, pero me ha gustado X3


Cap 10 -Cuando se Conocieron-

-Centro Namimori-

Dino como influyente líder de la mafia, había reservado todo un restaurante famoso por sus deliciosas hamburguesas

-Y bien Kyoya? de tomar, no quieres nada? – la mesera que los atendía estaba perdida, posando la mirada sobre el rubio.

El gesto de aquella herbívora incomodaba bastante al azabache y si el bronco ya sabía que su comida favorita eran las hamburguesas, qué más daba el agua.

-Horchata* – respondió cortante hacia la chica, quien asustada por la mirada dedicada por Hibari pasó a retirarse.

Se encontraban en una mesa rectangular, sentados uno frente al otro y antes de que Cavallone comenzara a atacarlo con preguntas que ya veía venir, decidió sacar a luz su reciente recuerdo.

-Viniste a Japón cuando eras más niño - no era una pregunta.

-¿Cómo lo sabes? - parpadeo un par de veces, estaba un poco sorprendido.

El azabache lo miro de manera inquisidora, pero no dijo nada más y continúo comiendo.

-Es cierto que vine alguna vez, cuando era más joven, acompañaba a mi padre para unos negocios de...

-Hibari, Hibari - interrumpió la pequeña ave, quien siempre terminaba por encontrar a su dueño donde quiera que estuviese, posándose en la mesa frente a ellos.

-Espera!... Estas diciendo que...Así que… Hibird es... - se detuvo y señalaba con el pulgar al animalito.

-Dino, Dino - giraba la cabeza, ante el extraño comportamiento del rubio.

Casi se va de espaldas al tener ese flashazo de parte de sus recuerdos de memoria, ayudado por las memorias de su yo futuro, donde le preguntaba a Kyoya sobre la pequeña bola amarilla.

- Heh, así que ese pequeño niño eras tú - puso su brazo sobre la mesa y se recargo sobre él, sin dejar de mirarlo.

Dejó a un lado su comida y sin voltear ordenó.

-Responde, ¿Qué fue lo que dijiste aquella vez?

A esa edad, Dino apenas comenzaba a dominar otros idiomas y olvidó casi por completo que se encontraba en Japón, un país extranjero. Hablándole todo el tiempo en su idioma natal a excepción de la última frase, cuando había recordado aunque tarde su ubicación.

-A-ahh, es-este - Dino se enderezó, cerró los ojos y se llevó la mano detrás de la cabeza, para después girar su mirada al techo, voltearlo a ver nerviosamente y nuevamente posar su vista en el techo.

-N-no recuerdo - mintió con una gota en la cabeza y una sonrisa nerviosa.

Nuevamente detuvo su comida y tomó una de sus tonfas amenazando al Cavallone.

-E-esta, está bien - le mostró sus palmas para tranquilizarlo, mientras se levantaba de su lugar y se acercaba a él - está bien te lo diré -suspiró, en el camino había tomado a Hibird en sus manos y con los ojos cerrados comenzó a citarse.

'-Está bien llorar, pero las sonrisas son mejores' – en el acto depositó la pequeña ave en sus manos, repitiendo el gesto de cuando se encontraron de pequeños, e igual que en el pasado el guardián no pudo evitar sonreír inconscientemente al tener frente a él al tierno animal, acariciándolo apenas lo tuvo en sus manos.

- Me gusta tu sonrisa, Kyoya -susurró para sí, apreciando el gesto que nuevamente le regalaba, y antes de que preguntara que fue aquel murmullo, concluyó –"así que no dejes que te molesten otra vez"

-"se fuerte" -terminó de recitar.

-Ahora es tu turno, cuéntame porqué llorabas - a la mención de ese acto tan humillante para él, frunció el entrecejo y se creó un silencio.

-Me lo debes - insistió Dino al ver que su pupilo se mantenía callado.

-Estas en deuda por preguntarme primero.

Era una tontería, algo que no quería recordar, pero no le molestaba del todo contárselo, a él no. Además se lo debía o ¿no? El siempre pagaba sus deudas.

_-_-_-_-_ Flash back _-_-_-_-_

Hibari se dirigía a su escuela, en la primaria Namimori. Desde el primer día de clases le había gustado su escuela, era el mejor de su clase y tenía un par de "compañeros de confianza", Kusakabe era uno de ellos.

Mas como en toda escuela, había un chico que nada mas no le agradaba, Rokudo Mukuro y su amigo Ken.

Ese dia habia llovido toda la tarde, y Kusakabe no había asistido a clases, probablemente por un resfriado pero Kyoya no regresaba solo, sus padres esperaban por él en la entrada de la escuela.

Nunca supo la razón, quizá fue solo un accidente, pero desato el odio mutuo entre ellos, ese día mientras se dirigía ya, hacia donde sus padres aguardaban, Mukuro salpicó completamente su uniforme, dejándolo no solo empapado sino también sucio.

-Oya oya, Hibari-kun no sabía que tenías la mala costumbre de arrastrarte en el lodo -sonreía con superioridad y el niño que lo acompañaba reía a carcajadas, empezando el eco de risas burlonas de todos los estudiantes que se encontraban alrededor.

Mas eso no fue suficiente, sus padres habían llegado justo cuando el niño peli índigo había mencionado esas palabras, creyéndole sin miramientos y regañando al pequeño Kyoya por jugar en el lodo.

El azabache sintió una opresión en el pecho, estaba enojado, habían ensuciado el uniforme que pertenecía a la escuela que tanto quería, y sus padres lo culparon de algo que él no provoco, más no podía hacer nada, se sentía impotente y solo atinó a salir corriendo mientras su frustración se convertía en lagrimas, cuando se cansó de correr, ya había salido el sol y se dio cuenta que se hallaba en el pequeño monte de Namimori, lugar muy visitado usualmente por turistas y extranjeros por la vista que ofrecía.

Se sentó, recargándose en la piedra grande junto al riachuelo, no le importó que estuviera mojado y fue en ese momento cuando el niño y el ave aparecieron frente a él.

_-_-_-_-_ Fin Flashback _-_-_-_-_

-Odio a Rokudo desde entonces, el cambio de escuela, parece que fue ahí donde conoció a Gesso, decidí hacerme el líder del comité disciplinario, seguir el consejo de un torpe niño rubio y ser fuerte para que no volvieran a ensuciar nada que incluyera el nombre de Namimori, fin del relato. – terminó para pasar a dar una mordida más.

-Eso fue extremadamente corto - se quejó haciendo un puchero.

-Es lo que sucedió a grandes rasgos.

-hmm - Dino habia regresado ya a su asiento y ahora recargaba ambos codos sobre la mesa, apoyando su barbilla contra las palmas de sus manos, miro al azabache frente a él.

-Eres todo un caso, Kyoya – le sonrió.

Definitivamente algo tenía esa sonrisa, que hacía que el pecho de Hibari saltara muy rápido. Y asi Hibari por primera vez sintió ansias en mucho tiempo, quería repetir aquel suave toque con el bronco ¿Por qué demonios no estaba más cerca? – bufó.

-Unos pocos años antes.-

Tenía que admitirlo, aquel niño de su clase definitivamente no le agradaba y no rechazaría por supuesto la oportunidad de humillarlo.

Funcionó. Ese fue un buen día, al fin mostrarle al sabelotodo de Hibari Kyoya que no era mejor que los demás. Y que notablemente Mukuro era superior a él.

Empezaron secundaria y durante todos esos años, hasta uno antes de la graduación, las batallas entre ambos nunca se hicieron esperar, cada que se encontraban esa rivalidad crecía, aumentando en cada encuentro, Hibari era un año más pequeño y Mukuro no tenía problemas en derrotarlo una y otra vez.

Era cierto que cada vez le costaba un poco más de trabajo y tiempo, parecía que el pequeño niño estaba entrenando. Pero en alguna de aquellas peleas Mukuro terminó expulsado

-Tchh que importaba un salón recién destruido, hay muchos no? – replicaba contra el director de Nami-chu.

Gracias a ese acontecimiento, Mukuro se volvió noticia, él se sentía orgulloso de aquello, nadie más tenía el mismo poder que él para hacer algo siquiera semejante y que además fuera difundido; nadie le quitaría la sonrisa del rostro aunque todos lo observaran como si hubiera hecho algo malo, al peli-índigo no le importaba un salón. Aunque debía admitir que ya estaba harto, solo escuchaba reclamos y quejas

Terminó en la escuela Kokuyo donde un chico peliblanco con una "pequeña" obsesión por los malvaviscos, lo había reconocido siendo el único en alagarlo por crear tal conmoción. Desde entonces se habían vuelto grandes amigos, no era un chico fuerte, pero si toda una mente maestra; aquella personalidad retorcida llamaba demasiado su atención.

Byakuran estaba simplemente harto, hastiado de la rutina de todos los días, toda la gente portándose adecuadamente y sin ninguna emoción interesante de por medio, creando una atmosfera de total aburrición, ya no encontraba que hacer para escapar de ese encierro de la monotonía de su vida.

Un día en las noticias algo llamo su atención, no pudo evitar sonreír traviesamente al pensar todas las maldades que podría hacerle al mundo junto con aquel rebelde, ese chico hizo explotar un salón, juntos podrían hacer explotar el mundo.

Definitivamente debía de conocerlo y aliarse a él. Para suerte suya terminó transferido a su escuela. En cuanto lo vio quedo fascinado, el era completamente lo opuesto a su vida rutinaria, había acertado en que si se unían todo seria diversión - sonrió de manera divertida y malvada, mientras caminaba acercándose a él.

Se creó una conexión automática en cuento se miraron fijamente, aquellas auras de poder que desprendía cada uno, no dejaban de causar una gran curiosidad y emoción a ambos. Lo primero en hacer fue felicitarlo por su actuación en la escuela Namimori, y así un vínculo entre ellos comenzó a crearse.

Ambos eran imparables, mientras Mukuro enseñaba a Byakuran sobre batallas cuerpo a cuerpo, él le ayudaba a desarrollar técnicas ilusorias, siempre con esa aura de supremacía entre ellos, llevándose entre burlas divertidas y mostrando que ninguno se mostraría inferior frente al otro; atentos siempre a los movimientos ajenos.

Paso el tiempo, Byakuran se había vuelto el líder de su propia escuela, para poder molestar al enemigo de Mukuro-kun, mas ocurrió un pleito, común entre amigos y que ninguno recuerda la causa de aquella agresividad, quizá no quería recordarla pero aquella pelea fue el inicio de todo.

Mukuro golpeó al peli-blanco, derribándolo con un golpe seco sobre el césped.

-oh mukuro-kun, eso es todo?, esperaba realmente más de ti - su labio sangraba, mas no podía evitar seguir retando al de ojos bicolor, debía admitir que aquello era bastante excitante

-Oya, oya si quieres más solo debes acercarte Byakuran.

Se levantó y fingiendo que trastabillaba, atinó a devolverle el golpe, derribándolo también contra el pasto bajo ellos.

-Fufufu, no te parece divertido Mukuro-kun? - sonreía lo más que las comisuras de su rostro le permitían.

Emocionado, se levantó de golpe y se lanzó contra el peliblanco, lo tomó de los cabellos, y ahora ambos se encontraban de rodillas uno frente al otro.

-Kufufu, claro que lo es – tenía una mirada prepotente en su rostro.

Ambos se encontraban en silencio, retándose con la mirada. Ninguno cedía aquella sonrisa de superioridad y ansias de ganar aquella contienda.

Mukuro cometió un error, olvidó por completo quien era esa mente malévola que tenía sujeto por los cabellos.

El de ojos violeta simplemente sintió un impulso, un ímpetu nacido de aquella mirada que le era dedicada, sin pensarlo un segundo más, una tentación nacida de la nada lo llevo a juntar los labios contra los del chico frente a él, siendo correspondido automáticamente y causando que en la tensión del momento el beso se convirtiera en un beso demandante y feroz, una lucha de poder, ambos buscando dominar al otro. Ninguno pensaba nada, solo dejaban salir aquellas emociones contenidas que guardaban en su interior, explotando al salir, dejándose llevar. Ese fue el momento cuando Mukuro se descuidó y terminó bajo el peso de Byakuran, en esa batalla que sabía tenía perdida desde que Byakuran posó sus labios contra los suyos.

Ahora en su tiempo actual, planeaban su siguiente movimiento, el subterráneo sería su próximo objetivo.


*según había leído en algún lado a Kyoya le gusta el agua de coco, pero a mi no D= y dirán eso que tiene que ver o.ô? sencillo. Es mi fic XD así que decidí cambiarlo de esa manera por agua de horchata que es mi agua favorita y por la que ahora coincido también en eso con Kyoya,( aja a kien engaño ¬¬) XD

Que tenga un buen fin de semana =3