No al plagio


Advertencia: Insisto, mis pollitos, el fic deja de ser canon del libro cinco en adelante. Cualquier duda tengan la confianza de preguntar y se las respondo con amor. Hay Ooc en algunos personajes, pero es necesario para la idea que tengo del fic.


Capítulo nueve: Despertando a la bestia


A nada estuve de tomar los libros que dejé caer en la mesa para aventárselos a Malfoy en la cabeza, sin embargo, no estaba dispuesta a que me corrieran de la biblioteca por su culpa.

—Creo que eres el menos indicado para hablar de neuronas, Malfoy —contestó Harry con calma, pero lo conocía y sabía que su tranquilidad no era nada buena.

—Es curioso que lo digas tú, cara rajada —empezó con curiosidad mientras tomaba asiento a mi lado—. Ya que tú y el zanahorio llevan años dependiendo de las neuronas de Granger desde que entraron en Hogwarts, ¿o me equivoco? —señaló a los dos con burla—. Pobre ratoncito, a veces la compadezco por tener unos amigos tan estúpidos como ustedes.

—No sé qué diablos estés pensando, hurón —respondí a su pulla levantando las manos hacia Ron, que estaba muy dispuesto a golpear a Malfoy, para frenarle en sus actos—. Más bien, creo que no tienes a ninguna zorra a tu disposición y que estás muy aburrido. No obstante, eso no te da ningún derecho en querer venir a contaminar nuestro oxígeno con tu idiotez.

—Así como dice Hermione —gruñó Ron—. Vete a juguetear con tus amiguitos los mortífagos, apestas a mierda y nos molesta.

Puse los ojos en blanco con fastidio: ¿acaso no se daba cuenta que sus contestaciones harían que se quedara por más tiempo? El propósito era correrlo no darle más hilo para tejer.

—¡Vaya! Si el pequeño weasel ha aprendido a formar una buena oración de defensa. Intenta con el hechizo que me quisiste lanzar en segundo año, con él comprobaremos si eres competente o no.

—¡Confrin…! —empezó inesperadamente Ron. Ya que estaba más atenta a los movimientos de Malfoy que los de ellos.

—¡Expelliearmus! —Pero fue más rápido el hurón que sin sacar su varita repelió el hechizo que le iba a lanzar Ronald.

De repente, la misma sensación de hacía días me atacaba; pero era más cálida que la vez anterior y me invitaba a quedarme quieta en la seguridad. Sospeché de Malfoy, pero él se encontraba centrado en Harry que peleaba con Ron por haber intentado atacar al hurón en la biblioteca a la vista de todos y que debería agradecer que estábamos en una de las mesas del fondo. El calor que me provocaba la presencia se fue desvaneciendo poco a poco y fue cuando me di cuenta de que estuve suspendida en el tiempo.

—Vete ya, Malfoy —dije en un susurro ahogado—. Obtuviste lo que querías; lárgate antes de que decida desquitarme contigo. —Mis palabras salieron con mucha seriedad que él notó, ya que guardó silencio unos segundos mientras me analizaba con una sonrisa jactanciosa antes de irse del lugar sin decir una sola palabra. Pero su semblante habló más que su boca—. Idiota.

...

Estaba contenta de que ya fuera sábado; ayer había tenido una noche horrible por culpa de Malfoy y realmente necesitaba tomar aire fresco para quitarme de encima toda sensación negativa que acarreaba conmigo desde la clase de herbología. Estaba con los chicos en el patio principal junto a la mayoría de los alumnos que iban a ir a Hogsmeade, se estaba aplicando la regla de salida que se implementó en tercer año: traer un documento firmado por tus padres o tutores legales. Esto nos hizo saber que era verdadero lo que ocurría afuera de Hogwarts; un suspiro desganado abandonó mis labios. Era increíble que la paz no estuviera tan ganada como creímos, aún teníamos que cuidar de nuestra retaguardia.

—¡Oh! Aquí estás, Hermione —dijo Luna con su encantador toque soñador; me sonrió con dulzura antes de darme un abrazo—. ¿Sabes? He oído que un gran número de polkistors* llegaron a una parte del bosque prohibido —comentó fijando sus perlas en las mías—. ¿Has escuchado sobre ellos, Hermione? —preguntó con misterio y ¿preocupación?; negué con la cabeza—. Ellos vienen de lugares muy lejano y tienen como propósito cuidar del que ha de seguir con el linaje, son ancestrales y muy viejos.

—¿Y por qué debería de importarme la existencia de esos animales? —Aunque había preguntado con indiferencia, en lo más profundo de mi ser quería saber la respuesta.

—Porque el que fue escogido para seguir con el linaje se encuentra en…

—¡Hermione! ¡Se nos hace tarde y te recuerdo que solo tenemos tres horas! —gritó Ron con desesperación y no tuve más remedio que hacerle caso.

—Lo siento, Luna —susurré con pena—. Nos vemos luego.

Me despedí de ella y caminé con prisa para alcanzar a los chicos. Por dentro me estaba matando la curiosidad por saber lo que Luna iba a decirme… ¡No soportaba no tener conocimiento! Y me hice una nota mental de investigar sobre la historia de esos animalejos.

Mientras me alejaba de la escuela Luna se había quedado parada en medio del patio. Al parecer no saldría con nosotros; y lo que yo no sabía era que ella sí había terminado su relato:

—Hogwarts. El descendiente está en la escuela. —Me arrepentiría de no haberle dado cinco segundos más.

*elfitos*lindos*

Mi padrino me había encargado que le hiciera un pedido de ingredientes a cuenta de la escuela en la tienda de Potage; me había separado del grupo de alumnos con rapidez, tenía que atender al pedido antes de que los alumnos se aglomeraran en la tienda, desesperados por comprar a última hora lo que necesitaban para sus tareas, así que no había tenido más opción que gastar veinte minutos de mi tiempo en cumplirle. Ya llevaba unos diez minutos hablando con el encargado cuando los anaqueles empezaron a temblar —los ingredientes se agitaban de un lado a otro y el polvo caía de entre las paredes—, observé con curiosidad al vendedor y él fue a asomarse a la entrada de la tienda. Craso error. En cuanto puso un pie fuera del local fue alcanzado por un destello verde —que yo conocía muy bien— y su cuerpo inerte azotó contra el piso.

Mortífagos.

¡Nos estaban atacando! El miedo se empezó a apoderar de mi cuerpo; recordé la vez que mi madre era amenazada por la varita de su hermana Bellatrix quien me decía que si no aceptaba la marca del Señor Tenebroso como castigo, entonces me quitaría lo que más amaba sin pensarlo dos veces. Tenía que huir de ahí y dar aviso a la escuela de ataque en Hogsmeade. No quería que me mataran, pero tampoco iba a dejar que alumnos perecieran bajo la crueldad de gente enferma. Así que me acerqué con lentitud hacia la entrada y jale el cuerpo del vendedor hacia dentro del local, me aseguré de que no hubiera nadie y puede percibir que la pelea estaba en el centro de Hogsmeade. Habían esperado que la mayoría de los alumnos se concentraran en esa zona para poder atacar a sus anchas contra ellos: igual que como hacían en los pueblos muggles. Eso quería decir que ya no tendrían piedad con nadie que se declarara en contra de sus ideales.

Parpadeé antes de contar hasta tres y salir corriendo rumbo a las carretas de thestralsque nos esperaban a las afueras del pueblo, incluso estuve tentado a conjurar un accio y traer mi escoba para que fuera más rápido el viaje.

—¡Draco! —Me detuve al escuchar el grito agitado de Blaise muy cerca de mí—. ¡Ayúdame! —Lo tenía como a diez metros de distancia.

Ese segundo grito me llevó a voltear en el momento exacto en el que el mortífago que estaba frente a él alzaba su varita como si de una espada se tratara y la dejaba caer sobre Blaise. El golpe fue en su corazón y cayó de rodillas antes de desplomarse en el piso; Dolohov se rió de su obra de arte y dirigió su mirada hacía mí. Yo estaba impactado por lo que acababa de ver: uno de mis mejores amigos muerto. No sabía lo que pasaba conmigo, pero estaba seguro que sino hacía algo iba a correr la misma suerte que Blaise. No obstante, Dolohov se dio cuenta de mi aturdimiento y no lo desaprovechó para atacarme. Me pude defender de unos cuantos hechizos antes de que uno cortante me golpeara en el muslo.

—Nunca supe la razón por la que decían que la familia Malfoy era la mejor de toda la casta mágica en Londres —comenzó Dolohov con fingida curiosidad—. ¡Son unos inútiles, buenos para nada! Lo único que saben hacer son masas y masas de riquezas —dijo al desarmarme y acercarse para darme un puñetazo en la cara; caí de espaldas por la fuerza empleada—, pero son unos incompetentes en la magia. ¡Tu padre y tú son una vergüenza para el mundo mágico! Y me daré el placer de desaparecer del mapa a uno de ellos —se regocijó dándome una patada en las costillas—. ¡Claro que me daré ese gusto! ¡AVADA KEDAVR…!

Fue lo último que alcancé a escuchar. El tiempo se había detenido y escuché una voz profunda, que rayaba a la distorsión, diciéndome:

Hoy no morirás, Draco Malfoy. Hoy te levantarás y les harás saber a los que han osado en tocar a tu vinculada lo que la Sangre de Toharu es capaz de hacer. ¡Levántate, Draco! ¡Y demuéstrales a estos que hablan de pureza sanguínea lo que es ser un puro de verdad!

De lo profundo de mi ser nació un rugido de guerra. Un rugido que auguraba desolación sobre los que se merecían la muerte; el cambio fue inminente: abrí los ojos —cuando noté que los había cerrado al esperar el avada— y todo a mi alrededor tenía algo distinto que antes no había notado. Era capaz de ver las partículas de polvo en el aire y al microrganismo más pequeño en la tierra. Sentía mis brazos fuertes y mis piernas estaban listas para emprender una corrida; no había cambiado mi aspecto muscular, sin embargo, sentía mi cabeza un poco más pesada: me había crecido el cabello hasta la cintura. ¿Qué mierda? Y algo me estorbaba en la boca: mis colmillos se habían afilado. ¡Por Merlín! No sabía si tener miedo o emocionarme por lo que estaba pasando, pero eso quedó en el olvido cuando su esencia llegó a mí:

—Pagarán por cada gota que le hicieron derramar.


¡AL FIN HEMOS LLEGADO A LA PARTE QUE ME ENCANTA!

Polkistors: criatura mía de mí que nació a causa del drama xD

Escribir lo que de este capítulo al capítulo diecinueve me tiene con los nervios de punta de la emoción. ¡Tenemos nueva portada!

Quiero pedirles una disculpa a las que comentan sin cuenta: ahorita no cuento con la compu y se me dificulta hacer todo por el celular. Así que, en cuanto tenga la compu, editaré el capítulo con sus contestaciones... ¡Lo prometo!

¡GRACIAS, ALICIABLACKM! ¡Te agradezco de todo corazón que te tomaras el tiempo de revisar mis locuras y darle oportunidad de tu consejo!

Les dije que me querrían linchar después de este capítulo y lo vuelvo a decir. Ya estoy divagando, lo sé, pero estoy tan agradecida con tod s ustedes que es imposible no hacerlo.

¡Me despido con amor! Nos leemos el miércoles 20/12/2017

inesUchiha