¡¡¡ESTOY DE VUELTA, GENTEEEE!!! xDDD
En fin, siento muchísimo la tardanza. Terminé los exámenes hace mucho, pero había perdido práctica, no conseguía quitarme las telarañas de mi creatividad, y me bloqueé con la historia. Lo he pasado fatal, porque quería actualizar, pero no me salía escribir. De hecho, no me gusta nada este capítulo, excepto el final y algunas partes del Flashback del medio. Me parece un capítulo lento, que corta el ritmo de la historia y que se alarga demasiado. Cierto es que necesitaba explicar unas cuantas cosas que no había explicado, y necesitaba hacerlo así, por medio de Quil y Flashbacks. Pero no he conseguido tomarle la medida a este capítulo, y me molesta subirlo así, pero no puedo demorarlo más.
En fin, ya me contaréis qué os parece.
Tengo un problema con los reviews, y es que no consigo ver cuáles son del capítulo 9 y cuáles son de antes, porque la página está mal y me los mezcla. Intentaré contestarlos según lo que ponga en ellos (de alguna forma sabré cuáles son los del último capítulo, digo yo), pero si se me escapa alguno y lo dejo sin contestar, lo siento mucho.
En fin, gracias por seguir ahí. ^^ Y os prometo que sabréis la respuesta al misterio muy pronto. Dadme un par de capítulos más. ;)
¡¡¡Os quiero!!! Disfrutad, aunque sea un mal capítulo. ;)
Capítulo 9: Quil
Leah volvió unas horas después, algo temblorosa y con los ojos rojos, pero de nuevo con su gesto habitual de mala leche. Entró con paso decidido al salón que Esme había preparado para velar a Nessie, y la saludamos con un movimiento de cabeza, aliviados de que hubiera vuelto a ser más o menos ella misma. Nos ponía de los nervios con su forma de ser, pero, aunque no queríamos admitirlo, estábamos acostumbrados, y verla comportarse como una persona con sentimientos era bastante inquietante. A ver, sabíamos que tenía sentimientos, por supuesto (al fin y al cabo, pasábamos mucho tiempo dentro de su cabeza), pero una cosa era saberlo y otra verlo con nuestros propios ojos. Era más fácil para nosotros que se hiciera la dura. Ayudaba a que la viéramos y la tratáramos como a un hermano más, que era lo que ella prefería, y a que no la consideráramos una rareza o una sorprendente excepción.
Me removí incómodo cuando ví a Leah posando su mirada en mí y avanzando hacia el sillón donde me había sentado con paso decidido. Claramente, se me había acabado la tranquilidad.
- ¿Dónde está Jacob? – me preguntó en cuanto llegó frente a mí. Su voz era fuerte, aunque algo ronca.
- Sssh, no hables tan fuerte… Está arriba, dormido. – contesté en un susurro, mientras acunaba contra mi pecho el cuerpecito menudo de mi Claire, quien dormía agotada después de varias horas llorando sin parar por la pérdida de su amiga. – Lo tienen en la habitación de Nessie. Embry, Billy, Rachel y el doctor están con él.
Leah asintió, y se sentó a mi lado paseando la vista por la habitación. Su mirada se cruzó con la de su prima, quien lloraba en silencio sentada sobre el regazo de Sam, y ambas se saludaron discretamente con la mano. Luego miró brevemente a los visiblemente destrozados Cullen, sentados inmóviles junto a la cama donde habían puesto a Nessie, para volverse después hacia atrás buscando a Seth. Lo encontró al momento, sentado junto a su madre y el jefe Swan. Seth se mordía el labio inferior en un gesto de tristeza, mientras que Sue apretaba los labios y sujetaba la mano de Charlie. Tanto Sue como Seth saludaron a Leah con la mano, pero el jefe Swan no levantó la vista del suelo. Tras el breve escrutinio, Leah bajó la vista, fijándola en sus manos entrelazadas sobre su regazo. Entonces, el horrible silencio del velatorio, sólo roto por algunos susurros aquí y allá, nos envolvió. Me sorprendió que Leah se quedara callada. Supuse que estaría todavía algo aturdida por todo lo que había pasado.
En realidad, todos nos encontrábamos un poco en shock. Todavía no nos creíamos que fuera verdad. No podíamos creer que Nessie, la pequeña Nessie a la que habíamos visto crecer hasta transformarse en la bella y misteriosa mujer en que estos ocho años la habían convertido, hubiera sido asesinada y enterrada vilmente en medio del bosque. ¿Quién había podido hacerle daño a una criatura así? Sabíamos que había sido un vampiro, pues el doctor Cullen había examinado el cuerpo y había llegado a esa conclusión tras descubrir varios mordiscos desde los que le habían succionado toda la sangre, pero era chocante que alguien, incluso un vampiro desalmado, hubiera podido hacerle daño a ella. Nessie era uno de esos seres que se ganaban el cariño de todo el mundo, fuera quien fuera y fuera lo que fuera. Sólo ella había conseguido unir nuestra tribu con un aquelarre de vampiros de forma permanente e irrompible. Sólo ella había conseguido que Jacob volviera a ser aquél que había sido antes de transformarse en lobo por primera vez. Lo que le había pasado no era justo. Ni para ella, ni para Jacob.
Jacob…
Mi mejor amigo jamás había tenido una vida fácil. Tras la muerte de su madre en accidente de tráfico, sus hermanas mayores se habían largado a vivir sus respectivas vidas dejándolo a él atrás ocupándose de su padre, un hombre medio inválido por culpa de la diabetes. Recordaba haber oído a mi abuelo decir que no había visto un niño tan responsable a esas edades como Jacob Black. Y también podía recordar lo tristes que nos sentíamos Embry y yo al verlo volver a casa tras el colegio sin quedarse a jugar con nosotros y el resto de nuestros compañeros. Entonces no lo entendíamos muy bien, pero Jacob perdió gran parte de su infancia en esos años ocupándose de responsabilidades que normalmente estaban a cargo de un adulto. De vez en cuando, el jefe Swan se ocupaba de hacerle compañía a Billy, y Jacob se reunía con nosotros. Pero ya no era lo mismo. Jacob no era el mismo.
Al final, Embry y yo nos distanciamos del resto de nuestros compañeros y comenzamos a ir por las tardes a casa de Jacob para ayudarlo y hacerle compañía a él y a Billy. No tardamos mucho en encontrar un nuevo hobby en el viejo garaje de los Black. Cada vez que conseguíamos una pieza nueva para el coche, montábamos una gran fiesta. El mundo de Jacob comenzó a recuperarse, poco a poco. Volvió a tener la vitalidad que había tenido antes del accidente de su madre, aunque muchas veces lo sorprendíamos con esa mirada lejana que nos decía que estaba pensando en Sarah Black. Poco a poco adoptamos una nueva rutina, entre el colegio (en el que Jacob era mucho mejor que Embry y yo juntos), el garaje (en el que Jacob también nos sobrepasaba) y nuestras vidas en nuestras respectivas casas. Todo iba bien.
Entonces llegó Bella Swan.
En un principio, ella sólo era un tema con el que picar a Jacob. Una broma entre nosotros. Hasta que un día la cosa se volvió más seria, por supuesto. Cuando Edward se largó y Bella comenzó a pasar las tardes con Jacob, Embry y yo nos encontramos de nuevo algo distanciados de nuestro mejor amigo. Y sin embargo no nos importó, pues sabíamos que, así como Bella necesitaba a Jacob, Jacob también necesitaba a Bella. Hacía mucho tiempo que no veíamos a nuestro amigo tan feliz. Por supuesto, en el instituto todo seguía igual entre nosotros. Mejor, incluso, ya que la creciente felicidad de Jacob era contagiosa.
Parecía que todo iba bien, pero un día Embry dejó de venir a clase. Dejó de llamarnos, dejó de quedar con nosotros, estaba ilocalizable. Jacob y yo nos preocupamos muchísimo. Y un día lo vimos con Sam y sus amigos, y nos dimos cuenta de que ya no era él mismo. Había cambiado, y realmente no entendíamos por qué o cómo. Fueron unas semanas de mucho miedo.
Cuando ocurrió lo mismo con Jacob, la situación me aterrorizó. No sabía qué pensar, no sabía qué estaba pasando ni por qué mis dos mejores amigos me habían abandonado así. No entendía cómo habían podido cambiar tanto en tan poco tiempo. Jacob y yo habíamos hablado mucho acerca de Sam y su supuesta banda, y yo sabía el intenso odio que él sentía hacia ese grupo. También conocía lo suficiente a Jacob, no sólo por haber sido amigos desde la guardería, sino por ser primos, como para saber que él jamás se metería en nada turbio, y ese conocimiento me desconcertaba. Ni siquiera Bella parecía saber lo que había ocurrido, y ella estaba tan preocupada como yo. Al menos un tiempo, hasta que descubrí que ella había conseguido abrirse camino de nuevo hasta Jacob. En ese momento, incluso me sentí celoso porque Bella lo hubiera conseguido y yo no. No podía entenderlo.
El día que por fin cambié de fase, lo comprendí todo. Al principio estaba demasiado emocionado, demasiado feliz por estar en el ajo, como para fijarme en nada más, pero al cabo del tiempo comencé a prestar atención. Y me di cuenta de que toda esa felicidad, toda esa vitalidad y estabilidad que Jacob había conseguido recuperar en su vida, se habían esfumado durante esas pocas semanas que habíamos estado separados. Bella se había largado con su ex-novio, quien había resultado ser un vampiro. Y además de todo eso, Jacob no conseguía aceptar su transformación. Toda esa felicidad, esa aceptación, ese alivio que me habían embargado al transformarme no eran compartidos por ninguno mis hermanos, quienes hubieran preferido no ser parte de la leyenda, pero Jacob era el que peor se lo había tomado todo. Se llamaba a sí mismo "monstruo", y le llenaba de amargura el saber que jamás volvería a esos días tan felices para él que habían sido los últimos de su vida como humano normal.
Poco a poco, Jacob fue entrando en una fuerte depresión. Embry y yo, y también el resto de la manada excepto Leah, estuvimos a su lado en cada momento, pero era muy duro estar en su cabeza y sentir lo que él estaba sintiendo. No podíamos comprender que Bella hubiera hecho algo así, que prefiriera a un asqueroso vampiro antes que a Jacob. Pero por mucha rabia que acumuláramos hacia ella por lo que le había hecho a nuestro hermano, Jake no nos dejaba siquiera pensar nada malo acerca de ella. Ninguno de nosotros entendíamos cómo Bella había podido perdonar al vampiro después de lo que le había hecho al marcharse, y llegamos incluso a despreciarla por ello. Pero, ¡ay de aquél que dejara salir esos pensamientos cerca de Jacob! Para él, el único culpable era el vampiro, tanto por haberla dejado como por haber regresado.
La depresión de Jacob iba a peor. Ya ni siquiera trabajaba en el garaje. Cuando no tenía que patrullar o encargarse de algo que Billy necesitara, simplemente se encerraba en su habitación y dormía o dejaba pasar las horas muertas. Cuando Embry, Seth o yo intentábamos sacarlo de casa para hacer algo, simplemente se negaba con esa expresión amarga y distante que no recordábamos haberle visto ni siquiera cuando Sarah murió. Billy estaba muy preocupado, y nosotros, que a parte de verlo comportarse así estábamos en su cabeza gran parte del día, mucho más. Llegamos a temer incluso que se largara, o que hiciera algo drástico.
Pero Bella Swan volvió. Comenzaron a pasar de nuevo algún tiempo juntos, y Jacob volvió a mejorar. Ese halo de amargura que había desarrollado desde su transformación y posterior marcha de Bella no desapareció, pero al menos su estado de ánimo comenzó a remontar. Y a pesar de la desconfianza que todos sentíamos hacia Bella por lo que había hecho, no pudimos evitar sentirnos agradecidos de que hubiera vuelto. La acogimos de nuevo entre nosotros, e incluso admitimos que Jacob la trajera a una reunión de ancianos, aquella noche en la playa. Al fin y al cabo, sabíamos que ella no había querido hacer daño a Jacob, y ahora le estaba ayudando.
Durante esos días, Jacob pareció tomar una nueva dirección. En un principio, cuando Bella volvió con Edward, el mayor problema de Jacob fue el sentimiento de rechazo, la tristeza de no haber sido elegido. Sin embargo, Jake sabía que eso era algo de lo que eventualmente se iba a recuperar. El problema no era que Bella hubiera elegido a otro, sino que ese otro era un vampiro que le había hecho mucho daño y que además pretendía que Bella se convirtiera en una de los suyos. A nuestros ojos, al menos en ese momento, lo peor que le podía pasar a una persona era convertirse en un vampiro. Para nosotros, los vampiros no eran más que objetos, seres ni vivos ni muertos, sanguinarios e inhumanos que no merecían vivir, pues lo natural hubiera sido que estuvieran muertos. No entendíamos que Bella quisiera convertirse en uno de ellos, pues para nosotros no eran personas. A nuestros ojos, una persona que se convertía en vampiro en realidad moría y se convertía en otra cosa, algo diferente a lo que había sido en vida. Por eso, la prioridad de Jacob en esos días no era, como algunos quizás pudieron pensar, el separarla de Edward. No. Él podía vivir perfectamente sabiendo que Bella había elegido a otro tío. La prioridad de Jacob era salvarle la vida a Bella. Y para salvarle la vida, lo mejor que podía hacer era ofrecerle una alternativa. Una alternativa que él, de alguna manera, sabía que podía funcionar.
Tras la lucha contra los neonatos, Bella logró comprender que esa alternativa que Jacob le ofrecía era tan buena como la que ella creía tener con el vampiro, o incluso mejor, pues incluía aspectos que tendría que abandonar al transformarse, como su familia o la capacidad de ser madre (o eso creíamos todos). Sin embargo, no fue suficiente. Bella admitió amar a Jacob, pero amaba a Edward más. Y finalmente, Jacob se resignó del todo, y esa resignación le provocó una nueva depresión. Estaba dejando ir, no sólo el amor de Bella y su oportunidad de compartir su vida con ella, sino la propia vida de su mejor amiga, de la chica a la que amaba. Era mucho lo que iba a perder, y cuando llegó la invitación de boda, no lo pudo soportar. Bella no era su imprimada, pero sus sentimientos hacia ella eran fuertes, más fuertes de los que quizás podría sentir una persona normal. Por eso, el dolor que le provocaba la pérdida era mayor que el que le podría haber provocado a cualquier otro chico de 16 años que no hubiera vivido las cosas que había vivido Jacob, y que estuviera fuera de todo este mundo sobrenatural que nos rodeaba a nosotros.
Su forma de lobo le proporcionaba un escudo contra el dolor, y por eso se fue. Decidió alejarse en forma de lobo, cortar de raíz con lo que le estaba provocando tal dolor. Un vano intento de preservarse a sí mismo que, eventualmente, todos comprendimos y respetamos.
Pero aunque comprendiéramos por qué se había ido, lo echábamos mucho de menos. Sobretodo Embry, Seth y yo. Lo sentíamos en nuestras mentes cuando cambiábamos de fase, pero él no hablaba con nosotros, no tenía intención de comunicarse. Por supuesto, leíamos sus pensamientos, no podía ocultárnoslos, pero no era lo mismo. No teníamos a nuestro amigo a nuestro lado. Nos faltaba algo, sobretodo a Embry y a mí, que habíamos compartido toda nuestra vida con Jake.
Cuando Jacob volvió y tras el incidente de la boda, las cosas volvieron lentamente a su cauce. Excepto Jacob y sus sentimientos, por supuesto. No paraba de torturarse con pensamientos acerca de cómo llegarían las noticias de la transformación de Bella, o su muerte, si el vampiro no era lo suficientemente fuerte. Temía el día en que llegaran esas noticias, y a la vez, deseaba que llegaran para terminar de una vez por todas con esa incertidumbre.
Las noticias llegaron, y a Jacob le pegaron fuerte. Sin embargo, resultaron no ser el tipo de noticias que todos esperábamos. Bella estaba embarazada del vampiro, algo que nunca hubiéramos creído posible. Jamás olvidaría el horror de Jacob ante esos hechos. Horror que no provenía de que Bella estuviese embarazada de otro, sino del hecho de que el producto de dicho embarazo la estuviera matando. Puede resultar curioso, pero cuando lo miras desde el punto de vista de Jacob, en ningún momento actuó movido por los celos porque Bella estuviera con otro tío. Jamás fue esa su motivación. Todo lo que hizo lo hizo pensando en ayudarla, en salvarla de situaciones y seres que él creía peligrosos para su vida. Seguramente ese hecho era uno de los motivos por los que Edward toleraba sus acciones, porque sabía que lo único que deseaba Jake era proteger a Bella, y eso él lo valoraba mucho.
Cuando Sam se puso en contra de los Cullen y decidió matar a Bella, Jacob hizo algo que jamás hubiéramos imaginado que haría: se fue de la manada convertido en otro Alpha, posición que debería haber ocupado por derecho de nacimiento, pero que jamás había querido. Sam tuvo que ponerlo al límite para que aceptara el rango que le correspondía, aunque la forma en que lo aceptó fue alejándose de la tribu y de nosotros, sus hermanos.
A todos nos dolió esa separación, y nos dejó en una posición en la que nunca hubiéramos querido estar. Jamás hubiéramos sido capaces de levantar un solo dedo en contra de Jacob. Y el joven Seth empeoró la situación marchándose también con él, al igual que Leah al día siguiente. Embry y yo estábamos demasiado aturdidos y confusos como para hacer algo, y de todas formas, yo jamás hubiera podido irme, pues hubiera significado alejarme de Claire durante quién sabe cuánto tiempo. Y tampoco podía saber si las cosas volverían a ser como antes, si alguna vez se me permitiría volver a la tribu y a Claire. Sam lo sabía, y lo usó a su favor en alguna ocasión, como cuando nos envió a hablar con Jacob, Leah y Seth. Sabía que yo jamás dejaría a Claire, y por eso me envió a mí, pero envió a uno de los novatos en vez de a Embry. Embry no tenía ninguna atadura fuerte con la tribu, al menos, ninguna más fuerte que su amistad por Jacob, y Sam consideraba que era un peligro enviarlo a él por si decidía no volver.
El recuerdo del momento en que me enteré que Jacob se había imprimado con la hija de Edward y Bella estará siempre fresco en mi memoria. Fue todo un shock, por supuesto. Y no pudimos más que reír ante la ironía de la situación. ¡El bebé al que habíamos intentado matar, el bebé al que Jacob había protegido indirectamente al proteger a su madre, había resultado ser una de las nuestras! Porque toda imprimada es considerada parte de la manada, por supuesto. ¡Y Jacob había ido a imprimarse de la hija de la chica a la que amaba! ¡Un bebé mitad vampiro, además! Resultaba increíble, pero cierto.
Pero por muy extraña que fuera, esa imprimación cerró un círculo y lo puso todo en su lugar. Era la pieza que faltaba, el cemento que nos unió definitivamente y de forma inquebrantable con los Cullen y la presencia que, por fin, llenó al completo el vacío en la vida de Jacob. Sobretodo después del encontronazo con los italianos, cuando por fin toda preocupación desapareció de nuestros horizontes. Jacob volvió a ser feliz. Completa y absolutamente feliz por fin, más incluso de lo que lo había sido cuando todavía vivía su madre. Ahora tenía a alguien que sabía que no le iba a fallar. Alguien que sabía que le iba a compenetrar en todos los sentidos y en todos los ámbitos de su vida. Alguien a quien quería más que a su propia vida.
Renesmee se nos ganó a todos muy pronto, en cuanto la conocimos. Esa dulce niña de rizos cobrizos, grandes ojos marrones, mejillas sonrosadas y expresión adulta entró rápidamente en nuestros corazones. Tan rápidamente, que cuando nos quisimos dar cuenta ya la queríamos como a una hermanita pequeña más. Y jamás dejaba de sorprendernos, pues sus reflexiones, pensamientos y acciones no se correspondían para nada con su edad. Ni con su edad aparente, ni mucho menos con su verdadera edad. Como aquél día, en la playa, hacía cuatro años…
FLASH BACK
- ¡Quil, no! ¡Ahí va la casa de Hagrid!
Sonreí disimuladamente ante la indignación de la pequeña Claire. Sus grandes ojos marrones se abrían de par en par cada vez que se enfadaba o exasperaba, y su ceño siempre se fruncía, haciendo aparecer dos pequeñas arruguitas entre sus cejas. Todo eso unido al pequeño puchero que hacía cuando algo no salía como ella quería le daban un aspecto encantador, y a mí me gustaba hacerla rabiar un poco sólo para poder ver ese gesto. Por supuesto, tampoco podía hacerla rabiar mucho…
- Lo siento, pequeña. – me disculpé rápidamente. - ¿Dónde va esta torre entonces?
- ¡Ahí! – me dijo, todo enfado olvidado ante la perspectiva de seguir nuestro proyecto, señalando un hueco en la arena entre la recién construida "torre de Astronomía" y la "lechucería".
Llevábamos toda la tarde tirados sobre la arena de la solitaria Second Beach construyendo un castillo de arena "a lo Hogwarts", según las propias palabras de Claire. A sus siete años, había desarrollado una especie de obsesión infantil por Harry Potter que me estaba volviendo loco. Pero no me importaba volverme loco si con ello podía hacerla feliz a ella, así que allí estaba yo, Quil Ateara, a mis 21 años, haciendo castillos de arena en la playa. Si alguien me hubiera dicho esto hace seis años, le hubiera roto la nariz como pago por el insulto a mi ego. Las cosas que Claire conseguía…
Tras unas cuantas torres más y tras ser golpeado en la cabeza con la pala de Claire por colocar un torreón donde no correspondía, escuché a lo lejos la risa de dos personas a quienes conocía muy bien. Me incorporé con una sonrisa y oteé el límite entre la playa y el bosque con impaciencia. Al fin, los ví aparecer, y tomé a Claire suavemente del hombro para llamar su atención.
- Mira, Claire. – le señalé, sabiendo lo feliz que la haría la visita.
En cuanto la niña los vio, lanzó un salvaje grito de alegría y echó a correr, conmigo detrás intentando evitar que se tropezara y cayera.
- ¡¡¡TÍO JAKE!!! – gritó. - ¡¡¡NESSIE!!!
- ¡Hola, Claire! – exclamó Jacob con una sonrisa, una mano en uno de los bolsillos de sus ajados vaqueros en ademán despreocupado, la otra mano sobre el hombro de Renesmee en un universal gesto protector que los lobos de La Push utilizábamos mucho con nuestras respectivas imprimadas.
Pronto, Claire llegó hasta ellos, y Jacob la tomó en brazos y le dio un fuerte abrazo de oso que arrancó todo el aire de los pulmones de la pequeña.
- Si la ahogas, te corto el cuello. – le advertí, con una sonrisa tensa.
Jacob rodó los ojos, pero la soltó con cuidado. Inmediatamente, Claire se lanzó sobre Renesmee, quien también la tomó en brazos, sonriendo con alegría.
- No nos habías dicho que volvíais, Jake. – le reproché, dándole un fuerte abrazo. Lo había echado de menos ese año y medio que había estado fuera haciendo un tour por Europa con los Cullen. – Y, ¿cómo diablos has podido ocultárnoslo cuando cambiábamos de fase?
- Igual que he aprendido a guardar mis pensamientos para que a Edward le cueste más leérmelos. – rió Jacob. – Me alegro de estar mejorando. No te imaginas lo horrible que es que ese chupasa… - se interrumpió cuando Renesmee levantó una mirada amenazadora hacia él. - … vampiro… - corrigió Jacob con rapidez. - … sepa todo lo que pienso.
Me reí a carcajada limpia ante ese pequeño intercambio entre Renesmee y él, y me acerqué a la chica para darle un caluroso abrazo que ella me devolvió sonriendo divertida.
- Oh, cállate. – murmuró Jacob rodando los ojos y pegándome un puñetazo amistoso en el hombro. – Al menos a mí no me ha disfrazado de princesa.
Fue mi turno de rodar los ojos.
- Nessie… - llamó Claire, haciendo que todos nos volviéramos hacia ella – Ven que te enseñe mi castillo.
Renesmee le sonrió con dulzura y la siguió de vuelta al descomunal castillo de arena que estábamos intentando construir.
Jacob y yo las seguimos con la vista, pero no nos movimos del sitio.
- Nessie ha crecido mucho. – comenté cuando estuvieron a cierta distancia. Y era cierto... Cuando se fueron a Europa hacía año y medio, Renesmee aparentaba unos once años. Ahora debía de estar alrededor de los catorce.
- Sí… - suspiró Jacob, y su mirada adquirió un ligero brillo de nostalgia. – Está creciendo demasiado rápido. – añadió. – Ojalá pudiera hacerlo todo más lento para ella.
- ¿A Nessie le gustaría crecer más despacio? – pregunté con curiosidad.
- A ella se le hace duro sufrir tantos cambios, y tan rápidos. – contestó Jacob, metiéndose ambas manos en los bolsillos. - La mayoría de las adolescentes tienen años para acostumbrarse a ciertas cosas, y ella tiene que acostumbrarse a las mismas cosas en meses. Además, sus padres también se entristecen de verla crecer así, sin poder disfrutar cada etapa, y ella se da cuenta.
- Ya... – asentí. - ¿Y qué hay de tí?
Jacob sonrió sin apartar la vista de Nessie, quien se había puesto a ayudar con el castillo y fabricaba torreones a velocidad ligeramente sobrehumana para diversión de Claire.
- Desearía que las cosas fueran más despacio. – admitió tras unos segundos. – También es duro para mí verla crecer así.
Enarqué una ceja.
- Pero cuanto antes crezca, antes podréis estar… juntos… – comenté vagamente, y en un tono de voz muy bajo para evitar que los agudos oídos de Nessie lo captaran. Jacob frunció el ceño ligeramente en un gesto de confusión. – Ya sabes, en el sentido romántico de la palabra. – añadí.
Jacob me miró entonces con una ceja enarcada en uno de sus típicos gestos sarcásticos.
- Tú entre todas las personas deberías comprenderlo. – me dijo al cabo de unos momentos, y en el mismo tono de voz. - ¿O es que tú quieres que Claire crezca cuanto antes para poder empezar una relación romántica con ella?
- No, no. – contesté automáticamente, horrorizado ante ese pensamiento. Ni siquiera podía concebir ese deseo todavía. Claire sólo era una cría, por muy "almas gemelas" que fuéramos.
- ¿Ves? Pues yo tampoco. – afirmó Jacob, de nuevo con una mirada nostálgica hacia Nessie. – Desde ese punto de vista romántico todo el mundo diría que tengo suerte de que las cosas vayan tan rápido. – siguió. – Pero en el fondo, las cosas son más fáciles para ti que para mí.
Entrecerré los ojos con confusión, y Jacob sonrió, apoyándose contra una roca y jugueteando con un guijarro entre sus manos.
- A ver… - comenzó, frunciendo el ceño pensativo. – ¿Recuerdas aquél día cuando Claire empezó el colegio?
Aunque no sabía muy bien hacia dónde quería ir Jake con esa pregunta, asentí. Jamás podría olvidar lo contenta que estaba Claire ese día porque se iba al "cole". Sonreí ligeramente ante el recuerdo.
- ¿Qué sentiste tú ese día? – me preguntó entonces Jacob.
- Tristeza. – contesté, casi sin pensarlo. Y era verdad, me había sentido triste mientras la veía entrar al colegio, tan mayorcita, tan crecida desde aquella primera vez que la ví cuando sólo tenía dos años.
Jacob asintió, con una sonrisa ligeramente socarrona.
- ¿Y cuando llevó a casa a su primera amiga? – siguió preguntando.
- Tristeza. – contesté de nuevo. El ver a Claire jugar con una amiga de su edad había vuelto a traer ese sentimiento de que el tiempo estaba pasando demasiado deprisa, de que Claire se estaba haciendo mayor demasiado rápido.
Entonces comprendí lo que Jacob quería decirme.
- Ah… - susurré. – Entiendo.
Jacob asintió de nuevo y me pegó una fuerte palmada en la espalda.
- Mira que eres lento. – me picó.
- Oh, cállate. – farfullé, rodando los ojos. Me quedé pensativo un momento, y luego continué. – Pero hay una cosa que no entiendo… Al fin y al cabo, Nessie no ha pasado por todas esas cosas. Su desarrollo es completamente distinto al de Claire, ¿no?
- No es que Nessie pase por las mismas cosas por las que pasa cualquier otra cría, pero el sentimiento es el mismo. – explicó Jacob. – Aunque sean otro tipo de etapas, siguen siendo etapas, ¿no? – asentí brevemente, comprendiendo. - Me pasa lo mismo que a ti, Quil. – siguió Jacob. - Me da pena que crezca tan rápido. Casi no me da tiempo a saborear cada cosa nueva, y si añades eso a que sus etapas no son las normales, la verdad es que la cosa marea un poco.
Asentí, comprendiendo de nuevo a qué se refería. La mente de Nessie iba años por delante de su cuerpo, por lo que estaba claro que las etapas por las que pasara iban a ser distintas. Pero al final era lo mismo. Y si a mí me costaba ver crecer a Claire, e incluso consideraba que estaba creciendo rápido, para Jacob debía de ser mucho peor.
- Ya… - volví a asentir. – Sé a lo que te refieres. – me quedé pensativo un momento, y luego proseguí. - Además, nosotros siempre nos amoldamos a lo que ellas necesitan, y si los cambios son tan rápidos…
- Eso es. – asintió Jacob. – Hay veces que realmente no sé en el punto estoy con ella, porque está cambiando todo el rato. Lo noto cambiar, y sinceramente, me gustaría que se quedara quieto y me dejara disfrutar de cada momento un poco más. Sin embargo, a pesar de todo ésto…
- … no lo cambiarías por nada del mundo. – terminé por él.
Jacob me miró a los ojos, y ambos sonreímos con entendimiento.
- Exacto. – rió mi amigo.
Los dos comenzamos a caminar con lentitud hacia nuestras dos imprimadas, quienes estaban retocando el castillo ya terminado. Las carcajadas divertidas de Claire ante los adornos añadidos por Renesmee llegaron claras a mis oídos, arrancándome una sonrisa.
- ¿Y cómo es que habéis vuelto tan pronto? – pregunté entonces, ya en un tono de voz normal. – Pensaba que os ibais a quedar en Europa hasta el final del verano.
- Ese era el plan… antes… - asintió Jacob. – Aunque no creo que hubiéramos vuelto aquí, al menos, no a vivir. Los Cullen no querían volver aquí a vivir tan pronto, por si alguien los reconoce y se da cuenta de que no han cambiado nada. – se interrumpió un momento, y luego siguió hablando. - Pero quieren que Nessie termine de crecer aquí. Ellos también se dan cuenta de que los cambios por los que pasa son demasiado rápidos, no quieren añadir más cambios, y comenzar a vivir en otro sitio después de un viaje tan largo hubiera sido mucho para ella. – se interrumpió un momento, y luego siguió hablando con más lentitud. - Además, creo que otra de las razones por las que nos vamos a quedar por aquí soy yo… Saben que quiero estar cerca de vosotros, y de mi padre. También está Charlie, claro... El jefe Swan quiere ver a su nieta crecer, aunque sus esquemas mentales no puedan explicar por qué crece tan rápido. – Jacob sonrió con picardía. – Tendrías que haber visto su cara cuando hemos pasado a visitarle y ha visto a Nessie. Ojalá hubiéramos llevado una cámara. Su expresión no tenía precio.
Reí, sacudiendo la cabeza un poco. Charlie Swan jamás se acostumbraría a ciertas cosas. Aunque el vivir con los Clearwater le estaba ayudando mucho a abrir su mente a lo sobrenatural.
- ¿Y qué van a hacer los Cullen? – pregunté, cambiando de tema. - ¿Quedarse encerrados en casa para que nadie los reconozca?
- Algo así. – suspiró Jacob con gesto algo culpable. – Carlisle se va a tomar un tiempo sabático, sin trabajar, para que nadie de la zona lo reconozca y sospeche algo raro. Edward y él se están encargando de la educación de Nessie, así que tampoco está sin hacer nada, pero la verdad es que, sabiendo lo que le gusta su trabajo, sé que es un gran sacrificio.
- Pues yo me alegro de que hayas vuelto. – afirmé con sinceridad. – Ésto estaba bastante aburrido sin ti.
Jacob rodó los ojos.
- Nos veíamos, o algo así, cada vez que cambiábamos de fase. – dijo, divertido.
- Ya, pero no es lo mismo. – protesté, dándole un puñetazo amistoso en el hombro.
- Vale, vale. – rió Jacob. – Yo también os echaba de menos. – añadió, frotándose el hombro en un cómico gesto de fingido dolor que me hizo rodar los ojos.
- ¿Los demás saben que estás aquí? – pregunté entonces.
- Pasé a ver a Sam, a los Clearwater y a mi padre antes de venir, así que supongo que ya todos saben que ando por aquí. – contestó, justo cuando llegábamos hasta nuestras imprimadas.
- ¡Mira, Quil! – exclamó Claire al verme llegar, señalándome el impresionante castillo que Nessie se había encargado de arreglar. - ¡Mira lo que ha hecho Nessie!
- Y tú también. – añadió Nessie, riendo. Su voz era cantarina y sonaba como a campanillas, igual que las de los chupasangres, pero la de Renesmee era mucho más cálida. – La mayoría lo teníais ya hecho Quil y tú, Claire.
La pequeña enrojeció de satisfacción, y yo le dirigí una gran sonrisa a Renesmee en respuesta.
- Es bastante impresionante. – comentó Jacob, dando una vuelta alrededor del castillo y agachándose para ver los detalles.
- ¿Le echamos fotos, Claire? – pregunté entonces, sacando la cámara que la madre de Claire me había prestado (una vez más) para que inmortalizara todos los momentos de la niña.
- ¡Sí! – exclamó ella, corriendo a sentarse delante del castillo. Jacob se apartó rápidamente, no queriendo salir en la foto, al mismo tiempo que Claire se inclinaba para coger a Renesmee de la manga. - ¡Nessie, tú también!
De pronto, la cámara desapareció de mis manos, y me volví sorprendido hacia Jacob.
- Tú también has participado, ¿no? – sonrió, burlón. – Lo justo sería que tú también salieras en la foto.
- ¡Es verdad! – afirmó Claire, con tal determinación que inmediatamente supe que tenía la batalla por mi dignidad perdida de antemano. Otra vez. – Quil, siéntate con nosotras, venga.
Tragué saliva y suspiré con resignación. Lentamente, me acerqué a Claire y a Nessie, quienes me esperaban sentadas a un lado del castillo. Antes de dejarme caer junto a ellas escuché el comentario en voz baja de Jake.
- Puedes poner la foto al lado de la del disfraz de princesa. – se burló. - Seguro que ahí quedará genial.
Rechiné los dientes, y Nessie rió por lo bajo a la vez que rodaba los ojos.
- Buscaré algo que lo avergüence, Quil. – me dijo ella. – Le obligaré a hacerlo y sacaré fotos para que las pongas por todo La Push.
Fue mi turno de reír, pero Jacob se encogió de hombros.
- No funcionaría. ¿Desde cuando tengo yo sentido del ridículo? – preguntó.
Renesmee se echó a reír, esta vez en voz alta, y yo rodé los ojos, sabiendo que Jacob tenía razón. A él nunca le había importado hacer el ridículo. No tenía ningún problema para reírse de sí mismo, y esa era una cualidad que, la verdad, envidiaba de mi amigo. Tampoco era que yo me avergonzara de las cosas que hacía con Claire (de hecho, era siempre el primero en contarlas), pero tampoco me gustaba recordarlas una y otra vez. Sin embargo, si Nessie hubiera vestido a Jacob de princesa y le hubiera echado fotos, Jacob habría puesto la foto ampliada en el lugar más visible de su casa. Yo las tenía metidas en un álbum guardado en el fondo del cajón del armario de Claire.
Cuando estuve sentado en medio de las dos chicas, les pasé el brazo por los hombros, posando para inmortalizar el momento.
- ¡Venga ya, tío Jake! – exclamó Claire, impaciente.
- Voy, voy. – rió Jacob, levantando la cámara.
Cuando todas las fotos que Claire quería estuvieron hechas, comenzamos a recogerlo todo, pues se estaba haciendo tarde. Jacob y Renesmee nos ayudaron, mi amigo contándonos las últimas anécdotas del viaje, las que no le había dado tiempo a contarnos cuando coincidíamos al cambiar de fase. Renesmee, que nunca había sido muy habladora (excepto por medio de su don), guardaba silencio la mayoría del rato, menos cuando añadía algún detalle que a Jacob se le había pasado por alto. Se compenetraban muy bien. Jacob, en su continua cháchara, siempre sabía cuándo debía hacer una pausa para que Renesmee añadiera algún detalle. Ella, por su parte, siempre sabía añadir los detalles que provocaban otra oleada de palabras por parte de Jacob. Entre los dos, se las apañaban para que la historia fuera hilarante y endiabladamente entretenida. Y lo contaban todo de forma que la pequeña Claire pudiera entenderlo sin problemas, por lo que al cabo de unos minutos, los cuatro estábamos por los suelos, sin poder parar de reírnos.
- En fin… - suspiré, limpiándome las lágrimas que habían saltado de mis ojos durante nuestro ataque de risa y tomando a una visiblemente cansada pero risueña Claire en brazos, asegurándome de que llevábamos todas nuestras pertenencias. – Será mejor que lleve a Claire a casa. Ya deberíamos estar allí.
Jacob sonrió, pasando un brazo por encima de los hombros de Nessie. No pude evitar ver la mirada disimulada que ella le dirigió, una mirada repleta de la típica admiración de una chica adolescente por un hombre mucho mayor que ella, y sonreí para mis adentros.
Desde luego, mi amigo tenía tal "suerte" que precisamente la etapa más difícil no iba a poder saltársela. La etapa en la que tendría que guardar el equilibrio entre el típico enamoramiento adolescente de ella y sus propios sentimientos. Unos sentimientos que no podían sobrepasar los que cualquier hermano mayor, o quizás mejor amigo, tendría hacia una chica, ya que Nessie todavía era una niña. Jake tendría que ser muy cuidadoso, pues no podía dejar que ella se hiciera ilusiones, y además cualquier mínimo rechazo provocaría un gran daño que los haría sufrir a los dos. Sí, una situación muy difícil que me alegraba de que a mí me quedara lejos todavía y que, por mucho que él dijera, tenía suerte de que fuera a pasar rápido.
Sin embargo, una mirada a los ojos de mi amigo me confirmó que él ya sabía todo eso. Y su mirada era relajada, clara y responsable. Sabía lo que hacía, y sabía lo que tenía entre manos. Lo tenía todo controlado.
Jacob siempre había sido muy maduro para su edad en la forma de ver la vida. Por supuesto, luego resultaba ser bastante rebelde, y no solía seguir las normas que, de alguna forma, chocaban contra lo que a él le parecía que era lo correcto. Pero precisamente esa rebeldía venía de querer seguir siempre sus convicciones, su perspectiva. A veces podía parecer que su forma de actuar era impulsiva e irresponsable, pero no era así. Siempre tenía una razón para todo lo que hacía. Incluso ahora, que los dos éramos adultos (más o menos), no dejaba de sorprenderme. Por eso, y porque había demostrado muchísimas veces el meticuloso cuidado que tenía con Renesmee, sabía que conseguiría guardar ese equilibrio sin problemas.
- Venga, vámonos, Ness. – aceptó tras guiñarme el ojo, dirigiéndose a la chica. – Tus padres me cortarán el cuello si llegamos tarde.
Ella puso los ojos en blanco, pero asintió. De un salto, se subió a la espalda de Jacob. En un gesto tan coordinado como lo recordaba, Jacob la sujetó y la mantuvo segura y anclada contra su cuerpo. Súbitamente, Nessie le puso la mano en la mejilla, y supe que le estaba mostrando algo.
- Oh, se me había olvidado. – comentó Jacob, golpeándose la frente con la palma de la mano. – Quil, avisa a todos de que tenemos boda en un mes. O quizás debería decir re-boda. – añadió sarcásticamente, rodando los ojos.
- ¿Re-boda? – pregunté, sorprendido.
- Edward y Bella se casan… otra vez. – me explicó él.
Mi cara debió de reflejar el más absoluto pasmo, porque Jacob rió y siguió explicando.
- Creo que tiene que ver con que Bella se casara siendo humana. – me dijo. – Dice que sus recuerdos humanos están borrosos, y que le gustaría recordar claramente su propia boda.
- Oh. – comenté, todavía sin entenderlo del todo. – Bueno, vale, se lo diré a los demás.
Comenzamos a andar por el camino de salida de la playa, Nessie sobre la espalda de Jacob y Claire en mis brazos. Sonreí al ver que tenía el dedo pulgar metido en la boca. Un vicio que no habíamos podido quitarle y que usaba cuando estaba a punto de dormirse. Supe que se quedaría dormida en cuanto la montara en el coche. De reojo, ví que Nessie apoyaba de nuevo la mano en el rostro de Jacob para decirle algo, pero él se apartó.
- Sabes que no está bien que uses tu don cuando hay más gente alrededor, Ness. – le reprendió suavemente. – Los demás pueden pensar que estás contando algo malo de ellos.
Nessie apretó los labios, pero se volvió hacia mí pidiéndome perdón con la mirada. Sonreí para hacer ver que no me importaba, y ella me devolvió la sonrisa.
- Decía… - comenzó, con su voz tintineante repiqueteando en mis oídos. – Que no entiendo por qué mi familia está tan empecinada en casarse una y otra vez. Al fin y al cabo, ¿qué valor tiene un papel? ¿Por qué necesitan que un papel les diga que se pertenecen los unos a los otros?
Jacob se echó a reír tras esa parrafada, y yo sonreí, comprendiendo por qué se reía.
- Eres igual que tu madre, Ness. – dijo Jacob entre carcajadas.
- Mi madre es la que se va a casar otra vez, Jake. – dijo Nessie, rodando los ojos en un gesto sarcástico.
- Bueno, vale, eres como tu madre cuando era joven. – especificó él. – Pero contestando a tu pregunta… Desde cierto punto de vista es verdad que es sólo un papel. Pero para tu madre y tus tíos, y muchas otras parejas, es mucho más. No sé cómo explicártelo…
- Sí, lo sé. – interrumpió Nessie. – Sé que casarse es muy especial, y entiendo por qué lo hacen. ¿Pero qué sentido tiene casarse una y otra vez?
- Bueno, primero porque, si no lo hicieran, Alice se moriría de aburrimiento. – rió Jacob.
Nessie y yo nos unimos a su risa, sabiendo perfectamente que lo que Jake había dicho era cierto. A Alice le encantaba organizar fiestas, y las bodas eran sus preferidas.
- Pues nosotros sólo nos vamos a casar una vez. – sentenció Renesmee de pronto.
Nos detuvimos de golpe, y Jacob volvió la cabeza hacia ella, completamente atónito. Yo también me quedé mirándola, sorprendido por ese "nosotros". Lo había dicho completamente segura y decidida. Y eso que sabía por Jacob que no le habían contado la mitad de lo que significaba una imprimación porque Jake quería que ella tuviera elección sin que se sintiera de ninguna manera obligada a nada.
- ¿Que qué? – preguntó Jacob al final, un poco entrecortadamente.
Nessie le lanzó una mirada divertida.
- Que tú y yo sólo nos casaremos una vez. – repitió, pegándole un ligero manotazo juguetón a Jacob en el hombro. Se quedó pensativa unos instantes, mientras Jacob y yo seguíamos mirándola estupefactos. – En la playa, y sin grandes aspavientos. Descalzos y con ropa cómoda. Pocos invitados. Solamente la familia y las manadas. – observé cómo iba apareciendo gradualmente una gran sonrisa en el rostro de mi amigo. Nessie, con la mirada lejana, sonrió también. - Será perfecto, y atesoraremos ese recuerdo el resto de nuestras vidas, sin querer que una segunda boda lo mancille de ninguna forma.
Nos quedamos en silencio unos instantes, y junté mis labios en cuanto me di cuenta de que seguía con la boca completamente abierta. Desde luego, Nessie era una criatura muy peculiar. Su forma de ver el mundo no coincidía con lo que a primera vista pudiera esperarse. Y a la vez, aunque la habían criado dándole todo lo que pedía y mimándola hasta decir basta, sus reflexiones y sus expectativas eran sencillas y discretas. Muy parecida a su madre, y a la vez, completamente diferente. Jamás podías imaginarte lo que estaba pensando, o anticipar lo que iba a decir a continuación.
Era única, sorprendente y especial. Una mezcla que sabía que, en el futuro, tendría a mi amigo besando el suelo por donde ella pisara. Bueno, más de lo que ya lo hacía. O mejor dicho, en otro sentido del que ya lo hacía.
Al final, Jacob se aclaró la garganta.
- Eso es… - comenzó, en voz baja, con una gran sonrisa en los labios. – Vaya, Ness… Eh… Ha sido precioso…
Renesmee sonrió dulcemente, muy complacida consigo misma. Jacob volvió a aclararse la garganta, recuperándose poco a poco del shock.
- Pero bueno… - dijo, echando a andar de nuevo. – Falta mucho para eso, y para cuando llegue, a lo mejor ya no quieres casarte conmigo.
Renesmee negó lentamente con la cabeza.
- Nunca podría casarme con nadie que no fueras tú. – replicó, en voz baja.
Jacob cruzó una mirada conmigo, y la felicidad absoluta que vislumbré en sus ojos me puso una gran sonrisa en los labios. Para los más cercanos a Jake, Nessie había sido una especie de regalo. Ella lo hacía feliz. Para nosotros, eso era suficiente.
- Ya veremos. – sentenció Jacob, dando por zanjado el tema de conversación.
Estábamos a punto de llegar al parking cuando Claire se removió un poco entre mis brazos.
- ¿Y yo, Nessie? – preguntó en voz baja. - ¿Con quién me voy a casar yo?
Todos reímos, y Renesmee se volvió hacia ella con un guiño.
- Tú puedes quedarte con Quil. – sonrió.
La mirada satisfecha que me dirigió Claire me hizo reír.
- Bien. – sentenció.
Tras despedirnos de Nessie y Jacob, quienes volvían a pie, acomodé a Claire en mi coche y arranqué. Solamente cuando salí del parking me di cuenta de la gran sonrisa que había plantada en mi cara.
FIN DEL FLASHBACK
Los ojos se me habían llenado de lágrimas tras recordar aquella tarde. También me reí un poco al recordar la cara que había puesto el padre de Claire cuando la niña llegó a casa y sentenció que se iba a casar conmigo. Poco faltó para que me prohibieran volver por allí. Menos mal que pude explicarme antes de que me echaran.
Suspiré un poco, y me pasé la mano por los ojos. ¿Por qué había tenido que pasar esto? Sólo de pensar que ya no iba a volver a maravillarme con Renesmee, ni a ver los ojos de mi mejor amigo llenos de felicidad, ni a pasear con ellos dos por Second Beach, ni a vivir esa sencilla boda en la playa con la que Nessie había fantaseado…
Una lágrima cayó por mi mejilla.
- Es la hora. – escuché la triste voz de Edward Cullen. – El sacerdote está aquí.
Todos nos levantamos de nuestros asientos. Con mucho cuidado, sacudí a Claire un poco para despertarla.
- Claire, pequeña… - susurré cuando ella abrió los ojos. – Es la hora.
Sus ojos marrones se volvieron a llenar de lágrimas, pero asintió con la cabeza en un gesto de valentía, y se removió para que la dejara en el suelo. Su madre se acercó y la cogió de la mano tras dirigirme una mirada de simpatía. Las dos salieron tras los demás por la puerta. Observé a Embry bajar por las escaleras con un avejentado Billy en brazos, y vislumbré al doctor Cullen detrás sujetando la silla de ruedas plegada. Me quedé quieto un instante, pero pronto me encaminé hacia el jardín, queriendo dejar a la familia intimidad para cerrar el féretro. Una fría mano me detuvo, y me volví rápidamente. Era Bella.
- Quil… - susurró, sus ojos dorados traspasándome en su dolor de arriba a abajo. – Quil, por favor, ¿puedes subir a por Jake? Creo que él querría estar aquí.
Asentí brevemente, y cambié mi rumbo, encaminándome hacia la escalera que comenzaba en el vestíbulo. Sabía cuál era la habitación de Nessie, pues la había visto muchas veces en los pensamientos de Jake, así que caminé hacía allí mecánicamente y toqué a la puerta suavemente antes de entrar. Me detuve de golpe cuando el olor de Renesmee me golpeó con fuerza provocándome una punzada de dolor, y miré a mi alrededor.
Rachel, junto a la cama donde Jacob estaba tumbado boca arriba y con la mirada perdida en el techo, se volvió hacia mí. Sus grandes ojos marrón oscuro, del mismo color que los de su hermano, estaban llenos de lágrimas.
- Estoy intentando que se levante para bajar, pero… - se encogió de hombros y levantó las manos en un gesto desesperado. – Es como hablarle a una pared.
Suspiré y comencé a acercarme a la cama. Cuando pasé al lado de Rachel, puse una mano sobre su hombro en un frágil intento de consuelo.
- Yo me encargo, Rach. Ve con Paul. – murmuré. Ella sollozó quedamente y asintió, encaminándose hacia la puerta de la habitación tras una última mirada ansiosa hacia su hermano.
Cuando se hubo ido, me volví hacia Jake, estremeciéndome de nuevo al ver el completo vacío en sus ojos. No había nada en él que me recordara a mi amigo, a mi primo, a mi hermano. Me encogí ante el dolor que ese hecho me causaba.
- Vamos, Jake, te están esperando. – susurré, sacudiéndole un poco. Él ni siquiera volvió los ojos hacia mí. Se quedó mirando el techo, sin inmutarse. – Jake, tienes que cooperar un poco conmigo, ¿vale? No quiero tener que llevarte en brazos. No te haría justicia. Jacob Black merece bajar por su propio pie.
Esperé, pero de nuevo, no hubo ninguna reacción. Lo cuál no era raro. ¿Qué le importaba a él su dignidad cuando su imprimada estaba muerta? Lo peor era que lo entendía perfectamente, y sabía que yo actuaría igual si se diera el caso.
Con un suspiro, me senté en el borde de la cama, escondiendo la cara entre mis manos.
Mis mejillas estaban húmedas.
- Joder, Jake… - susurré. – Ya sabes que te entiendo. Sabes que comprendo por lo que estás pasando. Sé que lo único que deseas es marcharte, y… - algunas lágrimas se escaparon por entre mis dedos. - … sabes que no te culpo. Yo haría lo mismo si… me encontrara en tu lugar. – me estremecí, no queriendo ni imaginármelo. – Pero tienes que terminar con esto, Jake. Tienes que… despedirte de ella, de tu familia, de nosotros, tus hermanos. Tú sabes lo que es no poder despedirse de un ser querido, y por partida doble, primero con tu madre y ahora con… - me interrumpí, no queriendo decir su nombre. – N-no dejes a los que te queremos así, Jacob. Por favor. Baja conmigo una última vez, y déjala marchar para poder… seguirla después. Acompáñala en este mundo una última vez, y deja que nosotros te acompañemos… también por última vez.
No levanté la vista, seguro de que mis balbuceos no iban a surtir ningún efecto. Respiré hondo para calmarme. Una. Dos. Tres veces. Y entonces escuché el movimiento de las sábanas.
Levanté la cabeza rápidamente. Jacob había apartado las sábanas de su cuerpo y se esforzaba por sentarse, su cuerpo temblando ligeramente. Observé, sin poder moverme por la sorpresa, sus esfuerzos, y cuando se hubo sentado, levantó la vista hacia mí. Una lágrima solitaria bajaba por su mejilla, pero lo que me llamó la atención fueron sus ojos. Unos ojos que, aunque seguían igual de vacíos que antes, volvían a tener esa característica que los hacía suyos. Volvían a contener algo de lo que había sido Jacob Black.
Me levanté de un salto, y extendí mi mano para ayudarlo a levantarse. Él la tomó débilmente, y yo pasé mi otro brazo por su espalda, tirando de él para ponerlo en pie. Le temblaron las piernas, y lo sujeté con fuerza, encogiéndome ligeramente ante la debilidad que mostraba Jake tras un solo día de saber que Nessie estaba muerta.
- Te tengo, hermano. – le susurré, comenzando a caminar con lentitud para que él cogiera el ritmo. – Te tengo.
Nos costó un poco bajar las escaleras, pero pudimos llegar al vestíbulo sin problemas. Lentamente, nos encaminamos al salón, donde los Cullen esperaban todavía para cerrar el féretro. Esperaban a Jacob. Como siempre, estaban siendo muy considerados con Jacob, muy respetuosos con la imprimación y su situación. La verdad es que, excepto Jacob y Seth, no les dábamos el suficiente crédito a esos chupasangres.
Bella vino a nuestro encuentro y tomó a Jake del otro brazo, ayudándome a soportar su peso. No es que me incomodara su peso, podía llevarlo sin problemas, pero la verdad es que, con su ayuda, pudimos avanzar más rápido. Cuando llegamos hasta el féretro, de un color blanco inmaculado, Jacob se agarró al borde con las dos manos, por lo que pudimos soltarle.
Mi mirada se centró en Nessie. Estaba preciosa. Habían desparramado sus rizos cobrizos alrededor de su rostro, sus hombros y su pecho, y habían puesto pequeñas flores blancas entre ellos. La habían vestido también de blanco, con un vestido largo y sencillo, de aspecto cómodo, tal y como a ella le hubiera gustado. Alrededor de su cuerpo habían desparramado distintos tipos de flores silvestres, de esas que a ella le encantaba recoger para colocarlas por la casa. Colgado de su cuello estaba el colgante que Bella le había regalado en su primera Navidad, y entre sus manos habían puesto el brazalete que Jacob le había hecho cuando era niña, una réplica de nuestros anillos de compromiso. Una promesa que no se había podido cumplir.
Tras acariciar suavemente la fría mejilla de la muchacha en señal de despedida, me obligué a apartar la vista de Renesmee y me centré en Jacob. Sus nudillos, con los que se había aferrado al borde del féretro, estaban blancos de la fuerza con la que se sujetaba. Sus ojos, antes vacíos, habían vuelto a llenarse de ese dolor infinito del que había querido escapar, y su expresión era inescrutable. Lentamente, levantó una mano temblorosa hacia el rostro de Nessie, y comenzó a acariciarlo. Mejillas, ojos, frente, nariz, labios. Como si quisiera aprenderse de memoria cada rasgo de la muchacha. Tras unos momentos, apartó la mano y volvió a aferrar el borde del féretro. De entre sus labios se escapó un profundo lamento, casi inaudible, que me puso los pelos de punta e hizo que los Cullen agacharan la cabeza. Supe que todos los presentes nos sentíamos igual, como si estuviéramos viendo algo demasiado íntimo, algo que no deberíamos estar presenciando.
Como gesto final, Jacob se inclinó hacia Renesmee y la besó en los labios. El primer beso, sentenciado a ser también el último.
Mis ojos se llenaron de lágrimas de nuevo, y escuché a Bella sollozar sin lágrimas a mi lado. Tras unos interminables segundos, Jacob se retiró un poco y frotó su nariz contra la mejilla de la muchacha, sus ojos cerrados, su gesto completamente agónico.
La despedida final.
Cuando al cabo de unos momentos Jacob se enderezó, Edward se acercó a Bella y le pasó un brazo por los hombros. Al mismo tiempo, Jasper y Emmett tomaron la tapa del féretro y, lentamente, la afianzaron en su lugar, ocultando el cuerpo de Nessie para siempre de nuestra vista. Los sollozos sin lágrimas de los vampiros rompieron el silencio de la sala, y pronto, con el féretro sobre los hombros de Jasper, Emmett, Rosalie y Carlisle, nos encaminamos hacia el jardín, donde tendría lugar el entierro.
Caminé junto a Jacob, quien parecía haber recuperado algo de fuerza y apenas se apoyaba en mí para caminar. En la puerta esperaba Embry, quien rápidamente se puso al otro lado de Jacob, ofreciéndole apoyo moral.
No tardamos en llegar a nuestro destino: el pequeño trozo de prado, justo en la linde del bosque, en el que a Nessie le gustaba sentarse a dibujar.
El lugar donde descansaría para siempre. Aunque, irónicamente, para siempre era lo que todos habíamos pensado que viviría.
Contesto reviews anónimos:
MINA: ¡Hola, y muchas gracias por escribir! Siento haber tardado tanto en publicar... u_u
Shay: ¡¡¡¡Holaaaaaa!!!! ^^ ¡¡¡Qué bien verte por aquí!!! xD Me alegro mucho de que te gustara el capítulo, y me alegro de que te gustara Leah. ^^ Por otro lado, SABES que yo a Jake lo quiero mucho, ¿verdad? xDDD No te voy a decir nada más.
JeMiMa: ¡Hola, guapísimaaaa! ^^ Gracias por estar ahí leyendo, y gracias por tus palabras, de verdad. ^^ Es muy importante para mí tener a mis lobas leyéndome. ¡Os quieroooooo! ;)
Nuri_Cullen: ¡Holaaa, loba! ^^ Me alegro un montón cada vez que veo un review vuestro, de verdad. Y me encanta que te gustara el Flashback, no mucha gente me ha dicho algo acerca de ello, así que muchas gracias. ^^ ¡Os quieroooo! PD: No me riñas cuando no actualice, que me presionáis y me bloqueáis más. :S Si lo vuelves a hacer te mando a patrullar, ¡ja! xD (Es bromaaa... xD).
TheOneThatYouNeed: ¡Lobaaa! xDDD ¡Muchas gracias por el review! Después de los dos últimos capítulos, me temo que éste os va a parecer una m*****, pero bueno... u_u Os juro que no he podido hacer más. ¡Un besoooo!
Ardi_Bea: ¡Hola, guapa! Me alegro de que te gustara el capi. ^^ Espero que este no te haya parecido muy horrible... :S Os juro que me ha costado un montón, y ni siquiera estoy contenta con él. Ugh... ¡Besooooos!
Daniella: ¡Hola! Muchas gracias por tu review. Espero que este capítulo no te parezca muy horrible... :S En cuanto a lo de no hacerlos sufrir, ya veremos qué pasa. ;) ¡Besosss!
Sorita: Tu review, tan sencillo y cortito, es uno de los que más me han gustado. xD Me ha encantado lo que has dicho de Leah, "la mujer de hierro". Ella se ha hecho a sí misma así. Quil lo ha dicho en este capítulo. ;) Y en cuanto a tu idea, no puedo decir nada, lo siento. ;) Ya veréis qué pasa.
LUCY BLACK CULLEN: ¡Holaaa! Sí que me llamo Alba. ^^ Dile a tu hermana que tiene un nombre precioso, jeje... xD Y sí, lo de Taylor es genial, sencillamente. ;) ¡Un besoooo!
Forks Vampire: ¡¡¡Loba Alphaaaaa!!! T_T1 ¡¡¡Tu review fue el mejor review del mundo mundial!!! ¡¡¡Graciaaaaassss!!! ^^ Y no, no se me va a olvidar que eres mi fan número uno. ^^ Aunque yo te falle y actualice tan lenta... u_u Ahora que vuelvo a estar inspirada, ya no me tomará tanto tiempo. ^^ En fin, que ya sabes que te quiero muchísimo, que ojalá pueda conocerte pronto, y que me alegro mucho de haberte conocido. ^^ ¡¡¡TE QUIEROOOO!!!
AliicE Cullen: ¡Holaaa! Muchas gracias, guapa. ¡Un besooo!
Niitah: ¡Lobaaaaa! ^^ Me alegro de que te guste el fic, y de verte por aquí. ^^ Siento que el capítulo de hoy no sea tan trabajado y tan decente como el otro. u_u Y espero que podáis perdonarme el retraso. u_u ¡Gracias por estar ahí! ¡Besosss!
Grace B): ¡Holaaa! Completamente de acuerdo con todo lo que dices sobre Jacob. Todo. ;) Y en cuanto a los puntos de vista, no quería que sintiera mucho lo de Nessie. Este capítulo lo quería centrar en Jacob, y por eso usé a Leah, porque ella estaría más centrada en lo que le pasara a él. ;) Gracias por leerme, y siento la tardanza. ¡Un besoooo!
Mario¨P: Siento mi indiscrección, pero... ¿eres un chico? O_o Pues eres el primero que veo por aquí, ¡qué honor! Gracias por leerme. ^^ Tus sugerencias son muy interesantes, pero de todas formas, tal y como ya dije anteriormente, NADA ES LO QUE PARECE. ;) Los de pensilvania puede que tengan su rinconcito, no lo he pensado. Ya veremos. Gracias por escribir, ¡un beso!
Car.: Otro review que me ha encantado y me ha emocionado hasta la médula. ^^ Jo, no sé cómo agradeceros que estéis ahí leyéndome, mis lobas favoritas. ^^ ¡Os quiero un montón! Por cierto, a la historia le queda MUCHO, así que sin preocupaciones. ;) No entiendo qué quieres decir con lo de los reviews en inglés, ya me dirás. ¡Un besazooooo! ;)
Mely: ¡Holaaa! ^^ Muchas gracias por escribir, espero que te siga gustando la historia. ;) Y me alegro de que te gustara Leah, fue difícil de escribir. ¡Un beso!
Alejandra: Me hermana pequeña leyendo mi fic. ¡Qué vergüenza! xDDDD
Samantha: ¡Holaaaa! ¡¡¡Claro que me acuerdo de ti!!! ^^ ¡¡¡Me alegro muchísimo de verte por aquí!!! Endless Night la continuaré algún día, pero ahora mismo no puedo, de verdad que no. La tengo pendiente y pensada, pero no tengo tiempo de escribirla, y esta historia necesita ser contada. Es como que tengo esta historia dentro que necesita salir antes de dejar salir las demás. xD Me alegro de verte por aquí, y espero que te guste mi historia. ¡Besosss!
Mabeling: Siento la tardanza. u_u No lo he abandonado, pero me ha costado escribir, estaba bloqueada. Tampoco estoy contenta con el capítulo, pero bueno... ¡Besos!
Pitty: ¡¡¡Lobaaaaa!!! ¡¡¡Me encanta verte por aquí, de verdad!!! ^^ Y me encanta que te gustara mi Leah. ^^ A mí me gustaría leer esa historia tuya desde su punto de vista, ¿eh? Seguro que era muy buena. ^^ Me encantan tus teorías. Ya veremos qué pasa. ;) ¡¡¡¡Besosss!!!! ¡¡¡Os quierooooo!!!
Susie Black: ¡Holaaa! Gracias por escribir. ^^ Espero que te siga gustando la historia. ¡Besosss!
Yasi Cullen: ¡Bien! ¡Otra que hace sufrir a sus favoritos! xDDD Veo que no soy la única. ;) Muchas gracias por escribir, y me alegro de que te guste la historia. Muchas gracias por tus palabras, y me alegra mucho ver que mi historia traspasa fronteras. ;) ¡Besossss!
Summoner Dagger: ¡Holaaaa! Muchísimas gracias por tus palabras, de verdad. ^^ ¡Espero que te siga gustando el fic! ¡¡¡Besosss!!!
Aniuska: Prometo que falta poco para que lo sepáis todo. ;) ¡Besos!
Nataly: Me alegra que te gustara. ^^ Espero que te siga gustando el fic. ¡Besos!
Angelikitap: ¡Hola! Gracias por escribir. Espera y verás qué pasa. ;) Prometo que no falta mucho para saberlo.
Ness_Black92: ¡Hola! Muchas gracias por tus palabras, y siento haber tardado tanto y encima actualizar con un capítulo tan mediocre. ¡Un beso! PD: Espero que los exámenes te fueran bien.
Vampirgrey: ¡Gracias por el review! ¡Besos!
Tabix Moon: ¡Hola! No puedo contestarte lo de Nessie, pero te aseguro que no me gustan los finales tristes, y que tampoco me gusta hacer sufrir a mi Jacob, ni a ninguno de los demás. ;) ¡Un beso!
Anita Rocío: ¡Jaja! ¡Gracias! Ya te contesté en el flog. ;) Leeré la historia que me recomiendas en cuanto tenga algo de tiempo. u_u ¡Besos, y gracias por escribir!
¡Madre mía, cantidad de reviews! :S Con todo lo que he tardado, no me lo merecía. u_u Siento mucho haber tardado tanto, de verdad. Espero que me perdonéis. ¡Un beso, y hasta el próximo capítulo! Espero coger habilidad otra vez. Prometo que no tardaré tanto. ;)
Lil_Evans
