Notas de la autora: ¡Hola! Sé que es raro que acá esté yo escribiéndoles, pero es sólo para darles un pequeño aviso antes de que lean el capítulo. Y creo que es importante que lean esto para que entiendan el motivo por el que estoy así:

Estoy 8 horas en el colegio. Tengo todos los días, y sin excepción, pruebas (exámenes) o trabajos que entregar. Cuando llego a mi casa vengo totalmente cansada y apenas me alcanza el tiempo para actualizar mi fotolog de HP antes de volver a estudiar. Que las bases nitrogenadas, que el plano cartesiano, que la ecuación del plano, que la configuración electrónica del átomo, que si X es igual a Y entonces M es igual a 8… Con todo eso. Y más encima tengo otro fic.

¿Ustedes creen que tengo el tiempo suficiente para escribir este fic? Díganmelo sinceramente. Y la respuesta es: No, no tengo mucho tiempo. Y es por eso que me demoro dos semanas en actualizar este fic porque tengo otro, así que alterno las semanas y tengo cosas que estudiar. Y lamentablemente hay gente que cree que yo no tengo vida, que no salgo con mis amigos, que no duermo, que no estudio, que no voy al colegio… Así que les pido por favor de que no me sigan diciendo que me demoro porque estoy con muchas cosas. Y si quieren no lo tomen como favor, tómenlo como la orden de una persona que tiene otras cosas además de escribir un fic.

Lo siento, pero ando enojada con las personas que creen que no tengo vida. Si me demorara dos meses les creería, pero no es así la cosa.

Ahora disfruten el capítulo número10 de "Juegos de Amor".


Capítulo 10: 'Atrévete a aceptarlo'

Abrió los ojos lentamente. Las cortinas de su cama estaban abiertas y cerró los ojos nuevamente por la luz del sol que entraba por la ventana. Volvió a abrirlos mientras se levantaba con pesadumbre. Dio un largo y profundo bostezo que le sirvió para quitarse un poco el cansancio que aún sentía. Se rascó la nariz y miró por toda la habitación viendo quién estaba o no. Entonces vio como Harry estaba sentado en su cama ya vestido y lo miraba con una sonrisita en el rostro.

-¿Acaso tengo monos en la cara? – preguntó Ron malhumorado.

-Muy malos modales, Ronald – dijo Harry riendo – Primero tienes que saludarme.

-Buenos días, papá… - masculló torciendo los ojos.

-Buenos días – respondió aún sonriendo – En todo caso, no me gustaría tener un hijo como tú; eres demasiado maleducado – comentó haciendo una mueca extraña.

Ron vio que Harry andaba con su uniforme de Quidditch. Su cama estaba hecha y sus cosas estaban perfectamente ordenadas en la mesita de noche y en el escritorio. Encima de la cama estaban su Saeta de Fuego junto al equipo de mantenimiento de escobas que le había regalado Hermione hacía muchos años atrás en alguno de sus cumpleaños.

-No me digas que…

-Entrenamiento de Quidditch en media hora – dijo poniéndose de pie – Sólo me quedé para ver la cara que ponías cuando te lo decía – agregó riendo, ya que Ron estaba con los abiertos y murmuraba maldiciones en contra de él – Tenemos que ganarle a los Slytherins como sea. ¿Entendiste? Así que vístete rápido, desayuna y anda al campo.

-Púdrete, Harry – dijo poniéndose de pie – Ya ni puedo dormir como la gente normal…

-Ubícate, Ron. ¿Quieres? – le preguntó de nuevo riendo – Ayer cuando llegue de cenar ya estabas durmiendo. Parece que la salida con Hermione estuvo bastante buena como para que dijeras su nombre entre sueños toda la noche… - comentó alzando las cejas sugestivamente.

-¡Mejor ándate y déjame tranquilo! – gritó furioso lanzándole la almohada de su cama.

Harry se fue corriendo del cuarto antes de recibir otro almohadazo tan fuerte como el anterior mientras el pelirrojo ya caminaba hacia el baño. Al cerrar la puerta se quedó parado pensando en lo que había dicho su mejor amigo. Y era totalmente cierto. Había soñado con Hermione toda la noche. Cada vez se le venía a la mente el beso y que se estaban besando de nuevo. ¿Pero cómo había sido capaz de decirlo entresueños? Nadie podía enterarse… Porque de verdad no le gustaba ella. ¿No le gustaba? Ya, estaba mintiendo. Le agradaba como persona, pero no como una chica. Tenía que metérselo en la cabeza de una vez por todas. Pero le había gustado el beso; tenía que admitirlo. Podría ser que sólo le gustaba cómo besaba, no en si ella. ¡Sí, eso era! No tenía por qué preocuparse. Todo estaba bien después de todo. Y mucho más tranquilo caminó hacia la ducha para darse un refrescante baño.

OoOoO

Después del interrogatorio de una hora de Lavender y Parvati bajó a desayunar de muy malhumor. Odiaba cuando se metían en sus cosas privadas; y una de esas era su "noviazgo" con Ron. Últimamente había sido un tema sensible desde el juego de la botella y desde la noche. Lo peor era que cuando se quedó dormida había soñado con él. Ron venía a rescatarla de algún problema que tenía. ¿Acaso eso era bueno o malo? Estaba demasiado confundida con ese problema como para que la gente viniera a preguntarle sobre su mesversario.

Una muchacha que pertenecía al club de admiradoras de Ron se le acercó cautelosamente y la saludó sonriendo. Hermione la saludó suspirando y viendo que ella no le iba a preguntar nada sobre el tema. Pero cuando la chica la bombardeó de preguntas de cómo había sido estar con él por casi todo el día, de que si besaba bien, de que si se querían… ¡Incluso si habían planes de matrimonios! La castaña respondió rápidamente antes de salir corriendo al Gran Comedor.

-Buenos días, Hermione – la saludó Ginny una vez que había llegado a su sitio habitual en la mesa de Gryffindor.

-Hola… - respondió la castaña recuperando el aire después de su carrera maratónica al Gran Comedor.

-Sabía que ibas a salir corriendo. Todas las admiradoras de mi hermano vinieron a preguntarme sobre el día de ayer. Creo que cuando les dije que no sabía nada fueron a buscarte como locas – comentó sonriendo antes de beber un sorbo de leche.

-Te juro que las odio. Desde que me aceptaron como la novia de Ron me han seguido como locas… Me dan miedo. Un día de estos van a ver lo que soy capaz de hacer cuando me sacan de mis casillas – masculló sentándose al lado de la pelirroja.

Como de costumbre sacó dos tostadas, les untó mantequilla, se sirvió un poco de zumo de calabaza, sacó unas galletitas y se sirvió algo de café en una gran taza. Mientras engullía todo miró hacia la mesa de profesores buscando a Graham. Ahí estaba él hablando con Hagrid amenamente. El hombre desvió su mirada hacia Hermione y le sonrió discretamente. La castaña también le sonrió. Ésa siempre había sido la forma de saludarse en las mañanas. Pero ése día Hermione no estaba tan contenta de verlo como otros.

Ginny comía mucho más rápido de lo normal, ya que tenía que ir al entrenamiento en quince minutos o sino Harry la iba a matar. Cuando ella bajaba a desayunar él subía las escaleras mientras murmuraba histérico estrategias para ganar; estaba tan histérico que ni la vio. Bueno, tal vez eso se debía a la extraña conversación de ayer donde ella terminó llorando colgada a su cuello y después se fue corriendo como loca a su cuarto. Pero estaba mal, muy mal.

-¿Tienen entrenamiento ahora? – preguntó Hermione dándose cuenta que su amiga estaba comiendo como el cavernícola de Ron – Estás tragando como tu hermano…

-Te retaría por ese comentario, pero ahora me da lo mismo – dijo rápidamente antes de meterse otra tostada en la boca - ¿Sabes cómo me enteré que el partido había sido suspendido? Lo vi en el tablero de anuncios ayer. Y Harry ni siquiera me dijo cuando hablamos…

-¿Hablaron? – inquirió sorprendida.

-Sí… Ayer me llegaron mucho tus palabras sobre lo que estoy haciendo con Harry y conmigo misma – respondió tristemente – Tienes toda la razón. Estoy actuando como una estúpida. Por eso ayer andaba desaparecida hasta que llegué en la noche a la sala común y me quedé a solas con Harry hablando sobre por qué había terminado conmigo – explicó después de suspirar y ver como Hermione asentía dulcemente – Aún lo sigo queriendo, pero sigo demasiado dolida por lo que pasó…

-¡GINNY!

Las dos voltearon, al igual que todos los presentes en el Gran Comedor, y vieron como Ron venía corriendo con su túnica de Quidditch y escoba en mano. El pelirrojo al darse cuenta que estaba con Hermione se sonrojó un poco, pero siguió corriendo hasta llegar donde estaban las muchachas desayunando.

-Buenos días – saludó Hermione sonriendo.

-Buenos días, Hermione – sonrió él y le dio un beso en la mejilla.

-¿Un beso en la mejilla? Parece que ayer anduvo pasando de todo… - comentó la pelirroja riendo, pero al ver las caras de los dos prefirió callarse - ¿Qué te pasa a ti que vienes gritando mi nombre como loco? – le preguntó a su hermano.

-Hay que irse al entrenamiento cuanto antes. Harry estaba loco en el cuarto y creo que es mejor no retrasarnos – respondió muy serio - ¡Vamos! – Tomó de la mano a la pelirroja rápidamente y la llevó prácticamente arrastrando hacia el campo de Quidditch - ¡Adiós! – se despidió de su "novia" antes de salir.

Hermione se despidió con un gesto de la mano y rió al ver la cara de odio que tenía Ginny haciéndole lo más difícil que él se la llevara. Después de unos segundos volvió a sentarse al ver que todos tenían puestas sus miradas en ella. No quería ser el centro de atención. Al sentarse Neville la saludó y empezaron a conversar. El chico le pidió si lo podía ayudar con los deberes de Pociones. Hermione aceptó encantada justo cuando había terminado su último sorbo de café.

OoOoO

-¡Deberías volar más rápido, Dean! – gritó enojado Harry.

-Lo hago como puedo…

-¡Entonces ándate del equipo si eres tan incompetente! – dijo enojándose aún más.

Todos dejaron de volar y se miraron preocupados. Harry estaba demasiado histérico por el partido como para estar hablándole de esa forma a alguien. Dean apretó los puños con la intención de darle una paliza al capitán, pero Ron se interpuso rápidamente antes de que pasara algo. Ginny voló hacia Harry con lentitud.

-Déjalo tranquilo. No tienes que ponerte tan histérico… Además tú también has cometido errores en tu vida – dijo calmadamente.

-¡Mejor continuemos! – les ordenó tratando de no decirla nada malo a Ginny.

-El poder que tienes sobre Harry es impresionante - comentó sonriendo Demelza dirigiéndose a la pelirroja.

-Gracias.

Harry se quedó mirando a Ginny unos momentos. Aún no lograba saber con exactitud cómo se sentía con respecto a ella después de la extraña conversación de la noche anterior. No sabía si odiarla por hacerse la víctima o darle la razón. Pero estaba de algo segura, y era que desde ése instante habían logrado establecer una cercanía mayor a la de la mayoría del año. Y otra duda le asaltaba en la cabeza: El por qué de su tristeza cada vez que él decía que la quería. Estaba seguro que no era por las razones que le había dado ayer… Había algo más en todo eso.

Siguieron entrenando por media hora cuando empezaron con las anotaciones de los cazadores. Ron se puso en los tres aros mientras Harry sacaba la quaffle del cofre donde estaban las tres pelotas que se usaban en el juego. Obviamente el guardián del equipo de Gryffindor lo hacia muy bien; detenía todos los lanzamientos que le mandaban… Todo era así hasta que… La quaffle le dio en todo el rostro porque estaba mirando hacia otro lado menos a los cazadores.

-¡RON! – gritaron todos preocupados mientras volaban hacia él.

-¡Me duele mucho! – chilló tocándose su mejilla que estaba roja - ¡Son unos idiotas!

-Tú eres el idiota por andar mirando a otro lado – masculló Dean torciendo los ojos.

-Yo no estaba mirando a ningún lado – dijo después de toser nervioso.

-¿En serio? – preguntaron Harry y Ginny mirando exactamente hacia donde el pelirrojo miraba unos instantes atrás.

Todos los demás voltearon a ver curiosos. Ahí comprobaron que lo que veía Ron, o mejor dicho: A la que veía Ron era a Hermione. Ahí estaba la muchacha caminando con Neville muy cerca de los terrenos del campo de Quidditch. Los dos hablaban, pero parecía que Hermione le estaba explicando algo por el movimiento de sus manos cuando hablaba. En ese momento la muchacha miró hacia donde estaban ellos y los saludó animadamente. Los del equipo le respondieron el saludo antes de que ella siguiera caminando junto a Neville.

-Por favor, tráiganle un babero – pidió Demelza por la forma en que saludaba Ron a Hermione.

-¡Yo no la estaba mirando! – replicó molesto.

-Ésta vez presta más atención. No quiero que te mates antes del gran partido – le pidió Harry antes de salir volando hacia donde se dirigían los cazadores.

-Tenía razón: Anduvo pasando de todo anoche – dijo Ginny riéndose.

-¡Te voy a matar!

Pero ya su hermana se había ido a donde estaban todos y Ron volvió a prepararse para detener la quaffle. Sólo que antes se quedó observando por unos segundos como la figura de Hermione se perdía con la de Neville por los jardines del colegio.

Entrenaron por una hora más hasta que Harry tuvo que decir que habían terminado cuando todos se tiraron al suelo jadeando y pidiéndole piedad. El capitán dijo que había salido muy bien al final, pero les faltaban unas tres sesiones más para estar en perfectas condiciones para jugar contra Slytherin el sábado que venía. Ginny y Demelza se tomaron de las manos y empezaron a saltar felices diciendo que el suplicio se había acabado mientras Dean daba las gracias a Merlín por darle la alegría de no seguir entrenando.

Fueron a los vestidores mientras hablaban sobre cualquier cosa menos relacionada con el Quidditch porque no querían que Harry empezara con sus discursos de cómo ser el equipo ganador del año. Una cosa era que fuera su último año y otra diferente es que fuera un dictador.

-¿Cómo les fue en Hogsmeade ayer? – preguntó Harry cuando se estaba abrochando la camisa.

-Bien, lo pasamos muy bien. Aunque a Hermione le dio con que nos iban a expulsar – respondió viendo que ninguno de los del equipo estaba muy cerca para escucharlos – Pero me gustó pasar el día con ella. Fue… Fue interesante.

-Apuesto que fue interesante porque te empezó a gustar – comentó con una sonrisa.

-¿Qué estás diciendo? – preguntó sonrojándose.

-Ron, no me engañas. Lamentablemente volviste a caer en lo mismo de los años anteriores: Te gusta. Lo que pasa es que se te pasó todo el amor cuando sufriste tu aire de popularidad, pero te volvió a gustar – dijo muy tranquilo mientras lo miraba fijamente - ¿Crees que no he notado desde del juego de la botellita que andas así? Por favor, no seas inmaduro; me doy cuenta de todo. Y deberías atreverte a aceptarlo, te gusta.

-No sabía que querías ser el Doctor Corazón…

-Estoy enamorado de tu hermana, así que sé cómo son las cosas – explicó algo enojado por el comentario de su amigo.

-¿Y cómo son las cosas entonces? – preguntó cruzándose de brazos.

-Te gusta Hermione Granger y ella gusta de ti – respondió antes de girarse a sacar su corbata del bolso donde traía la ropa de cambio.

OoOoO

Ginny salió de los vestidores sola y antes que nadie del equipo. No quería estar con nadie más, porque necesitaba pensar. Pensar en sus problemas, o más bien en el único problema que tenía en la cabeza: Harry Potter. Siempre él había sido uno de sus grandes problemas, pero últimamente se estaba convirtiendo en su prioridad. Le estaba dando un poco de miedo el sólo pensar de que su vida se basaba en él; pero era importante en su vida, eso sí.

Se había dado cuenta que había aceptado el desafío sólo para vengarse de Harry. En un principio creía que era para demostrarle lo bien que estaba sin él, de que podía andar sola y no estar pendiente del "Niño Que Vivió". ¿Y de verdad era así? Además de eso era para causarle dolor, el mayor dolor en su vida para que se diera cuenta lo horrible que era vivir sabiendo que la persona a la que quieres no tiene en cuenta tus sentimientos. Simplemente era eso. Manipular sus sentimientos hasta el punto de dejarlo destrozado, jugar con su amor sólo para demostrarle lo que ella había sufrido durante muchos días. En lo más profundo de su ser deseaba que eso ocurriera, de que sufriera; pero también de que todo ese jueguito del desafío terminara…

¿Cómo no se había dado cuenta antes de todo aquello? Que sus razones eran producto de su tristeza y de su rabia. Rabia contra el mundo, rabia contra la magia, rabia con Harry Potter y de todas las personas que él tiene que salvar. Sino hubiera sido él, el mismísimo Harry Potter, todo hubiera sido mucho más fácil. No habría sufrido tanto como hasta ahora. Pero tenía que enamorarse de él… ¿Por qué?

Y lo peor era que no sabía cómo actuar ahora que sabía todas las razones por las que hacía eso, y también porque se dio cuenta que Harry de verdad la quería. No era capaz de jugar con sus sentimientos de esa forma tan cruel. Estaba siendo muy malvada, muy fría como para andar haciendo ese tipo de cosas. Jamás hubiera pensado que iba a terminar haciendo éstas cosas sólo por vengarse. La venganza nunca es buena, siempre termina mal de alguna forma. Y ahora sí que estaba terminando mal. ¿Qué debía hacer? Retirarse del desafío o seguir con aquello para terminar con su propósito inicial. Ésa es la cuestión.

-Saliste antes que todos… ¿Necesitabas pensar, verdad? – preguntó alguien sentándose a su lado.

Ginny le sonrió a Hermione mientras corría su escoba y la dejaba a un lado para que su amiga se sentara. Las dos estaban sentadas a las orillas del lago con la fresca brisa del otoño pegándoles en sus rostros mientras los ruidos de los estudiantes saliendo del castillo se hacia presente. De seguro la mayoría había terminado de desayunar y ahora de disponían a dar un paseo por los jardines.

-Sí – respondió después de suspirar.

-¿Qué decidiste del tema del desafío? – Hermione supo a la perfección qué era lo que pensaba – Como ya te diste cuenta de que lo que hacías está mal…

-Podría suicidarme, eso estaría bien – dijo sonriendo – No lo sé. Estoy muy confundida para pensar en qué tengo que hacer. Por el momento decidí alejarme de Harry para poder pensar con claridad.

-Buena decisión – asintió sintiéndose más aliviada de que Ginny se hubiera dado cuenta de lo que estaba haciendo – Me gustaría mucho ayudarte, a veces pienso de que tengo la culpa por no haberte dicho nada cuando estábamos jugando…

-¡No, Hermione! – replicó molesta – Tú no tienes la culpa de nada. No sabías en realidad que todo esto iba a acabar de ésta forma. Es mi culpa por dejarme llevar por mi rabia y dolor, en vez de pensar mejor las cosas – dijo mirándola fijamente – Es mi problema y lo tengo que solucionar sola.

Hermione abrió la boca para decir algo, pero no dijo nada al notar que no era el momento preciso para agregar algo más. Sólo con ver como Ginny empezaba a llorar lo supo. La abrazó sin decirle nada mientras la pelirroja lloraba en su hombro. Necesitaba llorar, llorar nuevamente, llorar como lo había hecho toda la noche de ayer. Y le agradecía a Hermione infinitamente que estuviera allí para acompañarle y darle apoyo en éste mal momento.

OoOoO

Harry y Ron salieron de los vestidores mucho tiempo después que el resto. Ron había estado media hora discutiéndole a Harry por eso de que "Atrévete a aceptarlo, te gusta". Pero su amigo le respondía una y otra vez con lo mismo hasta que se hartó y le dijo que si seguía siendo tan infantil lo sacaría del equipo por molestoso. Ahí el pelirrojo prefirió hablar de otra cosa, menos de ella.

Llegaron a la sala común cansadísimos y subieron de inmediato a descansar un poco. Así que no estuvieron disponibles para ninguna persona hasta la hora del almuerzo cuando Ron bajó para reunirse con sus admiradoras y explicarles qué hacer con todas las cosas que tenían preparadas para el día de hoy, ya que se llevaría a cabo el partido con Hufflepuff, y, obviamente, la victoria de Gryffindor por su guardián Ro-Ro.

Harry bajaba solo las escaleras maldiciendo el hecho de que Ron estuviera demasiado ocupado con sus psicópatas admiradoras. Ni sabía por qué bajaba las escaleras, ya que ni tenía ganas de ir a almorzar al Gran Comedor. Mejor era quedarse en su cama amargado por un buen rato.

-Hola Harry – dijo Hermione al entrar a la sala común.

-Hola – respondió él sonriendo.

-Creo que ya sé por qué tienes esa cara: Ron está ocupado con las locas – comentó caminando hacia él mientras Harry asentía – Lo sabía. ¿Ibas a almorzar?

-Sí.

-Entonces bajemos juntos. Yo vine acá para que fuéramos los tres… - dijo con algo de tristeza en su voz.

Cuando llegaron al Gran Comedor se sentaron en sus asientos de siempre. Hermione se estaba sirviendo algo de pavo cuando Harry buscaba con su mirada a Ginny. Ahí estaba la pelirroja comiendo silenciosamente escuchando sin poner mucha atención algo que decían sus amigos. Ginny posó su mirada en Harry y esbozó una pequeña sonrisa antes de voltear a conversar con una chica que estaba a su lado. El muchacho se quedó pensativo, ya que la actitud de Ginny había sido muy rara desde hacia varios días. Necesitaba saber el por qué. Tal vez Hermione supiera algo al ser tan amigas.

-Oye, Hermione…

-¿Si? – preguntó ella mirándolo.

-¿Sabes por qué Ginny está actuando tan raro? – inquirió bajando la voz.

-Mmm… Bueno… - murmuró ella indecisa sin saber qué decirle – Ella está muy confundida. Como sabe que tú le gustas es algo difícil para ella asimilarlo después de lo que pasó el año pasado – explicó diciéndole en parte la verdad del asunto.

Harry abrió la boca, pero Hermione le dijo que mejor se quedara callado. Lo que le acababa de decir era demasiado confidencial y lo mejor era no decir nada por el momento al ser un tema tan delicado. Y también le dijo que no preguntara nada más porque no podía traicionar la confianza de su amiga.

-¿Qué harás el resto de la tarde? – preguntó de repente el muchacho.

-No lo sé… Supongo que estudiar – contestó dejando de lado su plato vacío – Mañana empiezan los ensayos de los ÉXTASIS de Aritmeticia, Estudios Muggles y Runas Antiguas.

-Encuentro muy estúpido que estudies eso siendo hija de muggles – comentó torciendo los ojos.

-No quiero volver a las explicaciones de tercer año, así que no quiero que me lo vuelvas a decir – le pidió sonriendo.

-¿Por qué preguntaste qué iba a hacer?

-Sólo pensé en que ibas a estar con tu verdadero novio para decirle lo de Ron… - murmuró sabiendo cuál sería la reacción de Hermione.

-¡ERES UN IDIOTA, HARRY POTTER! – gritó enfurecida.

Todos en la mesa de Gryffindor se quedaron callados por el tremendo grito de la castaña. Lavender miró a Hermione extrañada mientras Parvati hacía gestos de que estaba loca. Una chica de tercero se corrió de su lugar algo asustada de que Hermione la mordiera o algo así.

Harry empezó a reírse como loco. La castaña sonrojada se levantó de la mesa y le dijo que lo iba a esperar en la sala compón, ya que no podía quedarse ahí para seguir soportando hacer el ridículo. Y sin decir nada más salió del Gran Comedor con las temerosas miradas de la mayoría de Gryffindors y la risa de Harry.

Llegó a la sala común que estaba solitaria. Todos seguían almorzando. Subió las escaleras y fue hasta su cuarto a buscar alguno de sus libros para entretenerse un rato mientras esperaba a que llegara Harry. Al encontrarlo bajó hasta la sala común y se sentó en uno de los sillones cercanos a la chimenea, que estaba prendida, y se dispuso a leer.

-¿Admites que lo que te dije no tiene algo de razón? – preguntó Harry entrando.

-No admito nada cuando son estupideces – respondió frunciendo el ceño.

-Atrévete a aceptarlo: Te gusta Ron – dijo cruzándose de brazos.

-¿Quieres que te saque un brazo para que vuelvas a decir eso? – preguntó dejando el libro de lado.

-Qué agresiva – comentó sonriendo – Sólo te digo la verdad. Por ser honesto no deberías sacarme el brazo.

-Sólo cuando andas diciendo mentiras…

-En fin, prefiero dejarte así de amargada para que pienses lo que te acabo de decir – dijo subiendo las escaleras mientras Hermione abría la boca para seguir discutiendo – Y no negaste lo que te dije. Sino lo niegas es porque tengo razón.

Hermione se quedó en la sala común sola después de que Harry le dijera eso y subiera a su habitación. Se quedó de pie reflexionando sobre las palabras de su amigo. Y aunque le parecieran que eran totalmente estúpidas; tenía razón. ¿Qué rayos le estaba pasando para comportarse así? Sabía que había hablado con Ron y que todo estaba claro, pero más que claro todo había quedado más confuso con el día de ayer, y especialmente con el estúpido beso que le había dado. Simplemente, todo se estaba tornando cada vez más en un drama de categorías mayores para ella.

OoOoO

Horas después, Hermione salió de la sala común. Se había quedado pensando durante mucho tiempo hasta que subió a su cuarto y durmió un poco. Al levantarse decidió ir a visitar a Graham, su verdadero novio, pero no porque tenía ganas de verlo como cualquier chica que está enamorada de su novio, sino con las ganas de que, tal vez, pasando tiempo con él sus dudas quedaran aclaradas fácilmente.

Llegó como tantas veces al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras procurando que nadie la viera entrar de forma tan sospechosa. Subió al despacho con cuidado y entró después de llamar a la puerta unas tres veces.

Pero el recibimiento no fue como el de siempre, claro que no. Normalmente James Graham estaba en su escritorio y al verla sonreía, la abrazaba, y le decía que ya era hora que se apareciera por esos lugares. Y en vez de eso, la escena era muy distinta a lo habitual: Graham estaba ordenando unos libros en su estante, y cuando la vio llegar ni dijo nada mientras seguía haciendo lo suyo. Una vez que había terminado fue hasta donde estaba Hermione mirándola confusa y la saludó de forma cortante antes de ir a es escritorio y apoyarse en él con los brazos cruzados para examinar con la mirada a la muchacha. Sus ojos pardos estaban fijos en Hermione como tratando de sacarle algo, de averiguar algo que la castaña no sabía qué era.

-¿Qué pasa? – preguntó después de minutos de completo silencio.

-Creo que deberías saberlo muy bien – contestó de forma fría.

-No lo sé… Dime tú.

-Tú puedes averiguarlo, Hermione Granger. Eres una alumna brillante, yo sé que lo sabes. Y sino, averígualo – dijo con una sonrisa burlona - ¿Qué pasaría si tú salieras con alguien, y ese alguien tiene otra relación?

-No me digas que estás molesto por Ron – dijo sorprendida.

-¡Adivinaste! – sonrió aplaudiendo.

Hermione lo vio más confundida que antes. Dio algunos pasos para acercarse a él, pero Graham se movió haciéndole saber que no quería que estuviera cerca. La castaña se quedó en medio del despacho con la mirada triste tratando de saber por qué le molestaba tanto una relación que era de mentira, una farsa. Él mismo lo sabía. Aunque muy en el fondo él tenía razón de estar molesto.

-Tú sabes mejor que nadie que todo es una farsa que nos conviene a los dos. Él ya no está siendo tan acosado por sus admiradoras y yo no estoy expuesta a las típicas preguntas de por qué no tengo novio… - dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo - ¡Además gracias a la idea de Ron nos salvamos que Malfoy le dijera a la directora lo nuestro!

-Una cosa es muy diferente que él nos haya ayudado, y la otra es que te encanté que esté detrás de ti como un perro – dijo frunciendo el ceño - ¿Crees que no veo cómo se tratan en el Gran Comedor? Estoy ahí, Hermione, ahí. Siempre te mira, siempre te saluda de forma cariñosa, y hoy día fue la gota que derramó el vaso.

-Él no anda detrás de mí…

-¡Y lo peor es que tú le sigues el juego! – gritó antes de poner sus manos en la cara sintiendo que una rabia se apoderaba de él – Creo que estarías mucho mejor con él que conmigo. Esto ya no es juego para ti para él. De verdad son novios.

Alguien que estuviera en el lugar de Graham estaría furioso, con ganas de ahorcar a Hermione, gritando como loco, descontrolado, golpeando el escritorio con el puño. Demostraría toda su rabia de alguna forma para que su novia, su verdadera novia, se diera cuenta de lo que estaba haciendo y lo que le causaba… Pero él no. James Graham había dejado su tono de furia y fue cambiado por una calma extraña. Una calma que estaba muy bien acompañada de la decepción y de una ira contenida. Con su mirada fría y muy cargada de tristeza junto a algo que no se le podían poner palabras. Era un sentimiento que Hermione jamás había visto en alguien, pero sabía que era algo muy especial.

-¿De verdad crees eso? – preguntó la castaña bajando la cabeza.

-Por supuesto que sí – asintió lentamente – La forma en que lo miras, cuando se hablan, la forma de cómo se tratan… Es obvio que esto dejó de ser un simple jueguito desde hace tiempo. Y no puedo creer que haya sido tan idiota de no arme cuenta antes.

-¡No eres un idiota! – dijo levantando la vista y con los ojos llenos de lágrimas - ¡Porque no me gusta Ron!

-¡Atrévete a aceptarlo, Hermione! – Graham había dejado su actitud de supuesta tranquilidad y se abalanzó hasta ella tomándola de los hombros y la zarandeó repetidas veces - ¡ATRÉVETE A ACEPTAR QUE TE GUSTA, QUE LO QUIERES Y QUE YO NO SIGNIFICÓ NADA PARA TI!

Hermione se quedó de piedra al escuchar eso. Sus palabras le llegaron como un cuchillo a su corazón y rápidamente se soltó de Graham mientras no le quitaba de encima la mirada. No podía dejar de mirarlo sorprendida como si nunca lo hubiera conocido y de repente se hubiera hallado junto a un perfecto extraño. Y sin decir nada, sin agregar nada más salió del despacho corriendo mientras grandes lágrimas salían de sus ojos.

¿Por qué le había dicho aquello? Todos, todos le habían dicho lo mismo y estaba cansada de que se lo repitieran como si no se diera cuenta… Odiaba al mundo, odiaba el colegio, odiaba a Graham, odiaba a Harry, odiaba a Ron; se odiaba a si misma. Por estúpida, estúpida de no admitir algo que era la verdad. Tal vez si no pensaba en eso, tal vez si lo dejaba como en un recuerdo no sería verdad, no se haría verdad. Pero ya lo era. Ya estaba en su corazón, y gracias a su pelea con Graham se dio cuenta de la importancia del hecho. Y por primera vez Hermione Granger supo que le había vuelto a gustar Ronald Weasley.


Notas de la autora: Aquí mi segunda nota… La de antes la escribí cuando estaba realmente enojada con la gente que cree que mi vida es un fic, así que pido si fui algo directa. Pero soy directa, créanme. Y es la verdad. Así que no hablaré más del tema porque encuentro que la gente que escribe fics sabe de lo que hablo y me encontrarán la razón de alguna forma.

Este capítulo puede que les haya parecido algo aburrido, pero pasan tres cosas que son de mucha importancia: Ron y Hermione están llevándose más que bien, Graham y Hermione discuten, y Hermione se da cuenta que le vuelve a gustar Ron. Casi esto es una telenovela xD! Pero no… Las cosas de éste capítulo (incluyendo la conversación con Ginny) van a ser de vital importancia para el próximo capítulo.

Bueno… ¿Qué puedo decirles? Para el próximo capítulo tendremos un capítulo esperado por la persona que me dio la idea para que eso sea algo principal: El partido de Gryffindor contra Slytherin se llevará a cabo y puede que sucedan varias cosas en el juego, y después de él. Así que esperen el capítulo 'Gryffindor vs. Slytherin'.

Y eso es todo por ahora. Iré a responder os reviews de las personas longeadas. Ah! Y antes de irme me gustaría hacerles una invitación: Tengo un nuevo fic (un one-shot). ¿Qué es lo que estaba pensando Harry Potter cuando estaba terminando el funeral de Albus Dumbledore? Tal vez la respuesta está en la pelirroja en frente suyo y con el miedo a perderla. El fic se llama "Sólo un minuto" y ya está para los que quieran leerlo vayan y me dejen reviews!

Ok… Ahora si me voy.

Cuídense, adiós!