Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.
Lucy—pensamientos o recuerdos
"Natsu"— plática telefónica.
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La Primera
Capítulo 10: La Oportunidad
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Infló las mejillas, se apoyó sobre las puntas de los pies, y nuevamente intentó tomar la caja de cereal, quería aquel cereal. Con la punta de los dedos, lo tocó, sin embargo, al intentar tirar hacia delante, haló las demás cajas, cajas las cuales iban directo hacia ella. Automáticamente, se llevó las manos al vientre, protegiéndose, mas no sintió los golpes de las cajas, alguien la había protegido de los futuros golpes.
—¿Estás bien?— le preguntó aquella persona, sorprendiéndola. Era una mujer, una chica de cabellos azules, quizás dos o un año mayor que ella.
—Muchas gracias— agradeció, mirando todas las cajas esparcidas, la chica se había arriesgado en ser golpeada por aquellas cajas solamente para protegerla. —De verdad, muchas gracias…— arqueó una ceja al ver como la chica la miraba, parecía muy sorprendida. —¿Te encuentras bien?— preguntó confundida.
—Eh…lo siento— había visto a aquella mujer en algún lugar.
—No sabes como te lo agradezco— sonrió, tocándose el vientre.
—¿Estás embarazada?— claro, era evidente al ver el pequeño vientre de la chica, parecía que estaba en sus primeros meses.
—Sí, 10 semanas— dijo sonriente. —Tengo los antojos, intentaba tomar un cereal con granola— se inclinó y tomó una caja. La chica solamente le miraba.
—¿Lucy?— la mencionada giró sobre sus talones y miró al hombre. Gray.
—Gray— se acercó al hombre y lo saludó con un beso en la mejilla.
—¿Qué sucedió aquí?— preguntó el hombre mirando las cajas en el piso y luego a la rubia.
—Intentaba tomar un cereal, pero no alcanzaba. Ella me ayudó— señaló a la chica de cabellos azules. La mirada del hombre fue fría sobre la mujer. Juvia, mas la de la chica, fue de total y completo asombro. —Ella es…— dudó, pues la chica no le había dado su nombre.
—Juvia, Juvia Loxar— se presentó la peliazul.
—Muchas gracias, Juvia, soy Lucy H…— pero Gray la interrumpió.
—Lucy Dragneel— y aquel apellido dejó sorprendida a una peliazul.
—Dr..Dragneel…— habló sorprendida, aquel apellido lo conocía, no era común, y solamente conocía a un hombre poseedor de aquel apellido. Natsu Dragneel. Y entonces recordó donde la había visto, mes atrás en una importante revista, Lucy Dragneel.
—Quizás conozcas a su marido, Natsu Dragneel— siguió hablando el pelinegro.
—No le hagas caso— ignoró los comentarios de su amigo.
—No deberías de hablar con personas desconocidas— recordaba que el maldito de Natsu le había dicho que su amante era amiga de Juvia, desde aquello, no había vuelto a aquel lugar, desde que supo de la infidelidad del pelirrosa hacia la rubia.
—¡Gray!— le llamó la atención. —No seas descortés, si Juvia no me hubiese protegido esas cajas me habrían golpeado— le dijo al acercarse a la chica. —Por favor, vamos a por un café.
—No deberías, Lucy, no te puedes juntar con toda clase de personas— Juvia bajó la mirada ante las hirientes palabras del pelinegro.
—Soy lo suficientemente grande, Gray. Vamos, pagaré esto y vamos a una cafetería que está cerca— le sonrió a la mujer.
Gray suspiró, dejó la canasta donde tenía algunas cosas que había ido a comprar, y siguió a la rubia y a la otra mujer, no podía dejar a Lucy sola con Juvia.
…000…
—¡¿Qué crees que haces?!— preguntó una sorprendida Levy cuando el hombre interrumpió en su casa, directo a la habitación de su hijo.
—Me llevaré a Rogue— tuvo que apretar la mandíbula para no echar una maldición.
—¡Claro que no, no lo permitiré!— se interpuso en el camino del hombre, obligándolo a detener el paso.
—¿Crees que dejaré a mi hijo que vea como te revuelcas con tu novio de turno?— se detuvo, mirándola. Aquella mujer no era la misma con la que se hubo casado años atrás.
—No eres quien para reclamar nada, Gajeel— espetó, detestaba aquel hombre.
—Pero si puedo proteger a Rogue de su propia madre, lo haré— dijo seriamente. El hombre vestía el uniforme de su trabajo. La camisa azul con la insignia policiaca se apretaba a sus fuertes brazos, el chaleco antibalas y los pantalones azules marinos, la peliazul bufó, no podía estar pensando que se veía bien. Conocía todo lo que había bajo aquellas prendas, lo había tenido, disfrutado y cansado de ello.
—No me digas que estás celoso— habló burlona, cruzándose de brazos y mirándolo desde su pequeña estatura.
—¿Celoso?— una perfecta y tupida ceja color negro se arqueó. ¿Eso que tenía que ver con que quisiera proteger a su hijo?
—Oh, Gajeel, no te hagas el inocente, seguramente no puedes soportar que no me quedé a llorarte— seguía hablando con tono burlesco.
—¿Por qué me ibas a llorar cuando fuiste tú quien solicitó el divorció?— la miró, sus ojos rubís recorrieron de arriba abajo a la menuda mujer. Para Gajeel, Levy McGanden había sido una parte importante de su vida, su matrimonio no había funcionado, pero ella le había dado la felicidad más grande, le había dado un hijo, siempre le guardaría aprecio. —Será mejor que Rogue se quedé un tiempo conmigo, cuando te canses de disfrutar tu vida de soltera, podrás comportarte nuevamente como una madre.
—No tienes ningún derecho, yo tengo la custodia, ningún juez en su sano juicio, te concedería la custodia de mi hijo, tendrás que pasar sobre mi cadáver— lo enfrentó.
—Quítate, enana— le pidió, pero el rostro de Levy le indicaba que no le haría mucho caso, dejó escapar una maldición y rápidamente tomó a la mujer y se la echó en el hombre.
—¡¿Pero qué diablos crees que haces?!— le preguntó en un gritó, agarrándose de la espalda del hombre.
—Cállate— un grito de sorpresa se le escapó a la chica cuando la pesada palma del hombre calló sobre su trasero.
—¡¿Pero qué diablos crees que haces, hijo de perra?!— chilló una sorprendida Levy.
…000…
—Con cuidado, con cuidado— la rubia levantó la mirada al escuchar la voz de su jefa. —¿Y eso?— preguntó sorprendida al ver el impresionante arreglo de flores que llevaba el hombre. Rosas rosadas.
—Pues son para ti— le dijo una alegre Mavis. La chica se puso de pie, se acercó con cautela y tomó la tarjeta: "Para mi maga celestial" leyó, Natsu. —Seguramente lo tienes muy enamorado, mira que a pesar de estar casados no ha olvidado esos detalles que enamoran— sonrió la mujer.
Miró las flores, mañana cumpliría un mes desde que supo todo, dos semanas desde lo sucedido en el apartamento de Erza con Natsu; suspiró, aquel detalle le habría llegado al corazón sino lo tuviese roto, aunque para las chicas, era un verdadero modelo a seguir, se había mantenido firme en no regresar con el pelirrosa, pero solamente ella sabía lo destrozada que se sentía, regresar a un lugar al cual no estás acostumbrada, no ver a la persona que esperas y desea, ya no dormir con la protección de esa persona.
—¿Lucy?— llamó Mavis al ver como la rubia se había quedado mirando las flores.
—Déjela allí por favor— pidió al señalar un almanaque, el hombre así lo hizo y dejó solas a ambas mujeres.
—¿Estás bien?— le preguntó preocupada cuando ella volvió tras su escritorio y se sentaba, Mavis la imitó y se sentó en el asiento frente al escritorio. —¿Lo amas no?— preguntó con suavidad, Lucy se sonrojó y ella sonrió. —Quizás una traición sea difícil de perdonar, pero sabes, conozco a Natsu desde hace mucho tiempo y si algo sé, es que te ama— dijo con tranquilidad. —Todos te pueden dar consejos, pero no tienes que hacer las cosas por lo que dirán los demás, hazlo por lo que quieres y sientes.
—Cuando dice que me ama es como en el pasado, no sé si quiero que sean verdad, pero siento que sus palabras son reales— se mordisqueó el labio inferior, tomó el lápiz y la hoja de papel en la cual escribía antes de ser interrumpida.
—Te daré un consejo— Lucy la miró con atención. — Que no te importe lo que digan, si quieres ir a por él, ve, al final todos observamos desde afuera, nadie sabe lo que tú verdaderamente estás sintiendo— sonrió. —Y si no lo puedes perdonar, entonces úsalo, vamos, aprovéchate de él, a veces hay que ser egoísta, él quiere el perdón, úsalo— sonrió con picardía al ver la sorpresa en los ojos chocolates, Lucy había entendido que clase de usada le tenía que dar a Natsu. —Eres encantadora, estás embaraza y Natsu te desea, volverlo loco no estaría mal— terminó el pícaro consejo.
—Estos serán los nombres de los personajes principales— era mejor cambiar el tema antes de terminar roja como tomate. —Haru y Elie— le dijo mostrándole el papel.
—Nombres no muy peculiares, estoy segura que el público los aceptará— dijo leyendo el papel.
La rubia tomó su celular al escuchar la melodía, alguien la acababa de textear, miró la pantalla, Loke. "Ahora que eres una mujer sin horario, me gustaría invitarte a cenar" sonrió y texteó, Loke realmente le ayudaba apaciguar todo este asunto, realmente era un verdadero amigo.
—¿Natsu?— preguntó la mujer.
—No, Loke— sonrió
…000…
La rubia se observó en el espejo por última vez miestras terminada de aplicarse un poco de labial rosa. Llevaba un corto vestido negro, la parte de arriba era dorada y las mangas transparente, de color negro, el cabello caía suelto sobre sus hombros.
—¡Lucy, Loke te busca!— escuchó el llamado de Erza, se miró por última vez al espejo y luego se acercó a la cama y tomó su bolso.
No entendía porqué las chicas hacían escándalo por ella cenar con Loke, era su mejor amigo, no tenía nada de malo. Se acomodó un poco el escote mientras deslizaba los pies dentro de los zapatos dorados de tacón y salió de la habitación.
El pelinaranja quedó fascinado cuando vio la elegante figura de la rubia cuando ésta empezó a bajar las escaleras, no podía creer que había pasado tanto tiempo, Lucy y él siempre estuvieron juntos, eran amigos de travesuras cuando pequeños, en el colegio, pero ya cuando Lucy fue creciendo la empezó a ver con otros ojos, ya no era la niña que siempre vio, sino la señorita que había empezado a penetrar en su mente y más tarde corazón, ya para los 18 años, cuando Lucy apenas empezaba la universidad, junto a él, pues era dos años mayor que ella, habían estado separados un tiempo, pero finalmente ella volvía a estar a su lado, el único problema, en la universidad había conocido a Natsu y los demás, Lucy también los conoció, la rubia conoció a Natsu, nunca tuvo inseguridad, ella parecía desagradarle el pelirrosa, él tenía finalmente su oportunidad, estaba preparado para confesarle su amor, para abrazarla y besarla como la chica la cual amaba, pero todo se vino abajo.
En la fiesta de cumpleaños número 19 de Lucy, Natsu, empezó a coquetearle, diciéndole a todos que quería a Lucy y que sería suya, aquello arruinó la oportunidad del chico, pues meses más tarde vio como luego de una fuerte discusión entre ellos, Natsu se le declaraba y besaba delante de todos, y claro, ya para aquel entonces había notado los sentimientos de Lucy hacia el pelirrosa, por eso cuando le dijo que era novia del chico, no se sorprendió. Su oportunidad había desaparecido, luego vino la boda algún tiempo después y supo que no volvería a tener ninguna oportunidad.
—¿Loke?— llamó confundida, pues al llegar frente al hombre, él solamente se dedicaba a mirarla.
—Eh— pestañeó, por unos momentos se había perdido entre los recuerdos mientras la rubia bajaba los escalones. —Estás hermosa— fue todo lo que pudo decir, mirándola de arriba abajo, deteniéndose en el pequeño vientre el cual ya estaba un poco abultado.
—Gracias— sonrió mientras un pequeño color carmín inundaba sus mejillas.
—Están perfectos, déjenme tirarle una foto, quizás escriba mi próximo artículo de esto— dijo la pelirroja al sacar el celular de su bolsillo.
—N..no…— dijo una avergonzada Lucy, pero Loke la tomó de la cintura, acercándola de manera muy íntima a él.
—Perfecto— susurró Erza al ver la fotografía. Se la mostró a ambos.
—Luces preciosa, no sé porqué te avergüenzas— sonrió Loke. —¿Nos vamos?— le preguntó el hombre al ofrecerle el brazo, la rubia asintió, tomando el brazo ofrecido.
—Buenas noches— se despidió Lucy de la pelirroja. Erza solamente asintió, viendo a ambos desaparecer por la puerta.
—Bueno, Natsu, es tu culpa, Loke está aprovechando esta oportunidad— sonrió. Ese estúpido se lo había buscado, si engañaba a Lucy, no la merecía, ella tenía derecho a salir con quien quiera. Texteó rápidamente, dándole enviar a la foto que le había hecho a ambos chicos minutos atrás, Natsu merecía aquello y más, que viese que Lucy no se quedaba aburrida en el apartamento, sino salía, y no con cualquier hombre, salía con uno que estaba loco por ella.
…000…
Las vibraciones de su celular entre el bolsillo de su chaqueta, llamó su atención, con algo de disimulo, mientras los hombres hablaban y se ponían de acuerdo, sacó el celular. Un mensaje multimedia, arqueó una ceja mientras abría el mensaje y rápidamente el rostro masculino se contrajo al observar la foto. Lucy, su Lucy, estaba hermosa, aquel corto vestido le quedaba exquisito, mas al deslizar la mirada en el hombre que tomaba a su mujer de la cintura, lo hiso maldecir entre dientes.
—Entonces, con esto queda todo— guardó el teléfono nuevamente al escuchar al hombre y ver como éste finalmente firmaba el documento, entregándoselo al chico que estaba al lado izquierdo del pelirrosa.
—Confiamos en ustedes, Natsu-chan— dijo el hombre, ofreciéndole la mano como muestra del trato el cual acababan de cerrar.
—Esperamos que las piezas sean de primera calidad, como siempre— habló un tranquilo Natsu. No podía alterarse por la fotografía que la pelirroja acababa de enviarle, ya luego iría donde Lucy.
—Será así, Natsu-san— era un hombre enano de cabellos naranja, Ichiya, contable.
—¿Dónde dejaste a tu linda esposa?— el pelirrosa no dijo nada, solamente tomó su copa y dio un sorbo.
—Seguramente esté cenando con una amigo— dijo sin importancia. Los tres hombres presente se miraron.
—Vaya, no todas las mujeres tienen un esposo tan comprensible— rodó los ojos al escuchar el comentario del que parecía el hombre más joven, Hibiki, quien estaba sentado a su izquierda.
Mientras el pelirrosa platicaba levemente con los tres hombres, unas mesas alejados de ellos, Loke le separaba el asiento a la rubia para permitirle sentarse.
—Vaya— dijo con fascinación la rubia, observando todo a su alrededor, conocía el restaurante, había ido varias veces con Natsu. —Esto no es justo, me encanta este restaurante— un mesero se había acercado, llenando la copa de ambos y dejando la carta.
—Sabes, antes de nada, me gustaría hacer un brindis— tomó la copa, esperando que la chica hiciere lo mismo, mas Lucy tomó la copa la cual contenía agua, claro, ella estaba embarazada.
—¿Por qué quieres brindar?— le preguntó.
El pelinaranja la observo, se veía tan contenta, parecía la Lucy que siempre conoció y realmente, aquella actitud en la rubia le encantaba.
—Por ti— le sonrió.
—¿Por mí?— preguntó confusa. —Creo que tendría que ser por ti— se mordisqueó el labio inferior.
—Por los dos— ambos sonrieron, chocando copas y luego dando un sorbo.
—Creo que quiero la langosta asada…— Loke observó en silencio cuando ella tomaba el menú y lo ojeaba. —Acompañada de camarones y brócoli…—cayó cuando sintió como el hombre le tomó la mano, justo donde tenía su sortija de boda. —Sabes, estás extraño— dejó el menú a un lado y observó al pelinaranja.
—Hay algo que no te he dicho.
—Sabes que puedes confiar en mi, Loke— lo tomó de las manos, le preocupaba la actitud de Loke.
—Te amo— soltó de repente.
—¿Ah?— frunció el entrecejo, estaba segura que lo había escuchado decirle que la amaba, pero seguramente era algún error.
—Sí, te amo, Lucy, siempre lo he hecho. Desde que estábamos pequeños, siempre lo he hecho, sé que estás pasando por un mal momento con Natsu, pero si me das una oportunidad yo…
—N…no…— habló, intentando sonreír, mas la confesión reciente se lo impidió. ¿Loke estaba enamorado de ella? No, era su mejor amigo, había tenido momentos hermosos con él. —Es..es..to…— las palabras no le salía. ¿Qué se supone que debía contestarle? Su corazón empezó a latir con violencia, dejándola sin habla.
—No digas nada, solamente déjame…— le susurró en voz casi inaudible, acariciando su palma e inclinándose hacia la rubia con la clara intención de besarla.
Rodó los ojos, Bob, Ichiya e Hibiki, realmente sabía que luego de firmar el contrato, los tres hombres le atacarían con preguntas personales o simplemente Bob, con su problema afeminado, intentaría hacerle propuestas demasiado indecentes. El hombre suspiró, dio un sorbo de su copa y observó a su alrededor. Era viernes en la noche, algo aburrido, desde que Lucy estaba con Erza, todo le resultaba aburrido, llegar a la casa y no verla, no dormir con ella entre sus brazos, era algo que ya le estaba jodiendo, especialmente saber que Loke la estaba rondeándo como una mala ave de rapiña. La mirada verde recorrió el lugar con lentitud, mirando algunas de las personas que allí cenaban mas cuando observó a una mesa en específico, sintió la sangre caliente. Aquella rubia melena, aquel rostro de perfil, lo conocía perfectamente, Lucy, su Lucy estaba a mesas de él, pero no era aquello lo importante, había un hombre de cabellos naranjas inclinado contra ella, Loke, ese hijo de puta amenazaba con besarla, con besar a su mujer. La mirada verde se oscureció, salvaje, llena de odio, observó todo con la mirada entrecerrada, su cuerpo estaba tenso, sus puños fuertemente apretados, nudillos blancos y la mandíbula apretada fuertemente, que Dios le ayudara a no matar a Loke cuando le pusiera una mano encima.
Continuará
Bueno, estoy totalmente de acuerdo con lo que le dijo Mavis a Lucy, es fácil que otros digan que Natsu es un maldito, pero nadie sabe como lo está pasando Lucy, nadie sabe lo que siente, si necesita un abrazo, hablar con alguien o si extraña a Natsu, porque antes de enterarse, su matrimonio era perfecto. Realmente, la confesión de Loke y desde que fue a por Lucy, se me fue de las manos, no escribo cosas muy rosas o romántico, no sé como escribir algo totalmente tierno pero espero que la confesión no sea tan fría, creo que no quedó tan mal, bueno, como quiera falta el siguiente capítulo, a ver lo que sucede; y pues creo que finalmente Natsu sentirá celos en carne viva para quienes lo esperaban con ansias y deseo.
Esta historia nunca planeé hacerla muy extensa, ya pasa de los 100 reviews, me pone súper feliz eso, no pensaba que gustaría tanto, y aunque quieran matar a Natsu, se agradece con sinceridad *O*
Sé que están de los pelos, quieren fusilarme por hacer un Natsu tan hijo de su madre y asesinarlo también, pero os agradezco a todos y a cada comentario, me motivan mucho para seguir y terminar la historia, mi único problema es que me gusta escribir chicos malos y malos de verdad; y pues, seguramente haya otro momento intimo entre Natsu y Lucy. Gracias por leer y por vuestros lindos reviews ^^
Carlie-Chan: Bueno, aún no se sabrá o dará razones, seguramente cuando se den, será un momento clave. Con las historias, pues mi beta tiene dos capítulos, pero no historias de este fandom, la de este fandom las escribo sin betear, "Dormitorios para chicos" mmm estoy con un block mental, apenas tengo algunas páginas del capítulo 19, es la primera vez que me sucede con esa historia, pero espero pronto subir el capítulo. Con sabor a fuego...no tengo ningún block mental, pero no he escrito nada porque me he dado cuenta de un pequeño detalle.
Kira: Bueno Dulce como el limón, la estoy adaptando a este fandom, la historia es Fantasías Prohibidas, si entras a mi perfil la verás y verás hasta ahora cuantos capítulos he subido y pues al igual que Con sabor a fuego hay un pequeño detalle que me impide que la siga adaptando hasta el momento.
