Oscuridad.
Ultimas noticias… Dos jóvenes entre las edades de 16 y 17 años se encuentran desaparecidos desde el día de ayer… Familiares y amigos aseguran haberlos visto por última vez después de clases. Aun no se sabe que pudo haberles sucedido. Estaremos informando de la situación.
La joven de ojos violáceos que se encuentra confinada en una pequeña celda cubre sus oídos para evitar escuchar lo que se transmite por la radio que posee su guardia, pero sus acciones son en vano pues las palabras siguen repitiéndose en su mente una y otra vez. Las lágrimas cubren su rostro nuevamente mientras toma sus rodillas intentando contener los espasmos que le producen sus sollozos.
Rukia: "Ichigo" –Se dice a si misma mientras se balancea de un lado hacia otro en una esquina.
Guardia: ¿Escuchaste eso princesa? Tus amigos están desaparecidos… De seguro alguien se deshizo de ellos… ¿Dime que se siente ser la culpable de todo esto? –Acercándose a la celda y observándola para molestarla.
La joven hace caso omiso mientras se hunde en sus pensamientos.
Guardia: ¿Acaso no me escuchas pequeña perra? –Gritándole. Es tu culpa! Eres la culpable! Su sangre fue derramada por tu desobediencia! ¿Dime que se siente?
Rukia: Cállate! Cállate por favor! –Llorando con todas sus fuerzas.
Guardia: hahahaha Incluso la culpa te esta enloqueciendo… vaya trágico final para una princesa de Clan. –Regresando a su asiento.
La imagen de Ichigo cayendo sobre sus brazos, las heridas de bala en su pecho… La sangre impregnada en su uniforme, su esfuerzo en vano por hacer frente a Renji para luego caer de rodillas tras ser atravesado… Los recuerdos se repetían una y otra vez desde el día anterior en su mente, no había probado bocado ni bebido agua, la deshidratación la estaba haciendo delirar y sentía que sus fuerzas se agotaban pero eso la llevaría a morir… para así poder reunirse con Ichigo finalmente… eso bastaría.
Guardia: Pasa… Ella esta encadenada, no hay forma que te haga daño. –Dirigiéndose a otra persona.
El guardia se dirigió a la celda de Rukia para abrir la puerta a un pequeño hombrecillo que observaba tímidamente en dirección a la prisionera.
Guardia: Te dejo para que hagas tu trabajo… Si ella intenta algo házmelo saber y vendré a encargarme de ella.
Hanataro: Entendido. –Entrando torpemente a la celda. Kuchiki-San… Mi nombre es Hanataro Yamada, fui enviado para hacerme cargo de tu salud, mientras te encuentras confinada aquí. Espero… Cooperes. –Sacando múltiples instrumentos de un maletín.
Rukia: ¿Para que quieren mantenerme con vida? Merezco morir… Quiero morir. –Con mirada vacía.
Hanataro: Eso no será posible mientras yo me encuentre aquí. –Acercándose a la joven con un estetoscopio. Tu ritmo cardiaco es estable… Ahora te tomare la presión. –Sacando un tensiómetro, y luego extendiendo el brazo de la debilitada Rukia. Kuchiki-San tu presión es realmente baja… ¿Has comido?
Rukia: ¿Comer?
Hanataro: Estas deshidratada… debes beber algo de agua y comer algo. –Preocupado.
Rukia: Solo lárgate de aquí y déjame morir. –Débilmente.
Hanataro: Como te dije anteriormente mientras yo este aquí eso no sucederá…
De repente la joven vio como su entorno se convertía en un panorama borroso, su respiración comenzó a agitarse rápidamente concluyendo con un desmayo, quedando inconsciente.
Hanataro: Guardia! Necesito ayuda! –Grito mientras sostenía a la joven en sus brazos.
No quiero vivir más… No puedo seguir viviendo con la culpa… por favor solo quiero que todo acabe. Veo una luz tenue… ¿Acaso estoy muriendo? Ichigo…
La joven abrió los ojos lentamente para encontrarse esposada a una camilla, escuchaba el bip de un aparato que media sus latidos y vio como una intravenosa sobresalía de su brazo, mientras escuchaba el goteo de un suero que colgaba de un gancho oxidado.
Rukia: ¿Dónde estoy? –Desorientada.
Hanataro: Sigues en la celda, sufriste un pequeño desmayo a causa de la deshidratación… Ordene que trajeran una camilla y ya que te rehúsas a comer o beber algo te mantendré con este suero hasta que te recuperes. –Tímidamente.
Rukia: Quítame esto! –Grito furiosa mientras trataba de quitarse las esposas que la mantenían anclada a la camilla.
Hanataro: Conserva la calma Kuchiki-San… Por más que te esfuerces no podrás quitarte esas esposas.
Renji: El tiene razón Rukia… guarda tus fuerzas. –Entrando a la celda con el brazo enyesado y con algunas vendas que sobresalían de su camiseta desmangada.
Rukia: ¿Qué hace ese maldito aquí? –Enfadada mientras volteaba su rostro hacia otro lado.
Renji: Es todo por hoy Hanataro… Puedes marcharte. –Serio.
Hanataro: Esta bien… Volveré mañana temprano para cambiar el suero. –Tomando su maletín y guardando sus cosas.
Renji: Tus acciones solo empeoran tu situación ante Oyaji. –Sentándose en la silla que se encontraba frente a la camilla.
Hanataro: Abarai-San… Debo recordarte que Kuchiki-San no necesita estar bajo tensión, ni tampoco ningún tipo de presión ya que puede causar un grave daño a su salud. –Cohibido.
Renji: Creí haberte dicho que te retiraras… -Viéndolo de forma amenazante.
Hanataro: Esta bien me retiro. –Caminando hacia la entrada de la celda.
Renji: ¿No piensas dirigirme la palabra? –Viendo a Rukia fijamente.
Rukia: Púdrete! –Escupiéndole a la cara.
Renji: Sabes bien que el iba a morir tarde o temprano! –Levantándose de la silla.
Rukia: No eres más que un maldito lame botas que al verse incapaz de tenerme decidió asesinar al que te superaba por mucho. Así es Renji! Tú no le llegas ni a los talones a Ichigo! Tú no eres más que un pobre imbécil. –Furiosa.
Renji: Podre no llegarle a los talones… Pero a diferencia de el yo sigo con vida! –Tomándola de la mano con fuerza.
Rukia: Pero eso no cambia el hecho de que seas un ser repulsivo! –Múltiples lágrimas brotaban sin cesar.
Renji: Eres una persona tan egoísta! Solo velas por tu maldito bienestar, Oyaji te advirtió de esto, de las malditas consecuencias pero te dejaste llevar por las palabras de un pobre ingenuo y lo arrastraste contigo y mira el resultado! Esta muerto! –Furioso.
Rukia: Lárgate! Lárgate de la maldita celda y no vuelvas a poner un pie dentro! –Histérica.
Renji: Regresare cuantas veces quiera… Hasta que comprendas que lo que hice fue por tu bien. –Saliendo enfadado de la celda mientras cerraba con fuerza la puerta.
Un grito… Mas bien un alarido recorrió los pasillos de la parte subterránea de la mansión Kuchiki, mientras la pequeña joven lloraba enfurecida atada e impotente en su camilla. Los guardias se agrupaban fuera de su celda para burlarse de ella y gritarle cualquier clase de ofensas, pensando que así lograrían que finalmente la pobre chica se volviera loca.
Una semana ha transcurrido desde la desaparición del joven Ichigo Kurosaki, la joven Orihime Inoue fue dejada en las puertas del hospital general de Karakura tras una semana de su desaparición por personas desconocidas. Asegura no recordar lo sucedido, sus heridas son leves, estudios realizados posteriormente identificaron una contusión craneal tras haber recibido un golpe que podría haberla dejado temporalmente inconsciente ocasionando su perdida de memoria, las autoridades del hospital afirman que la joven no recuerda absolutamente nada y tampoco sabe del paradero de su compañero.
Tatsuki: No te mortifiques más Orihime… -Apagando el pequeño televisor que se encontraba en la habitación número 4 del hospital general de Karakura.
Orihime: No puedo quedarme sin hacer nada Tatsuki-Chan! Kurosaki-Kun esta desaparecido y puede y yo sepa algo que pueda llevarnos a su ubicación… Si tan solo pudiera recordar lo que sucedió. –Golpeando su cabeza insistentemente.
Tatsuki: Orihime te estas haciendo daño! –Tomando sus manos. Si sabes algo tarde o temprano regresara, por el momento debes descansar, quien sabe que cosas terribles te sucedieron. –Preocupada.
Orihime: Solo recuerdo cosas fugases… recuerdo ver mucha sangre, escuchar gente gritar el sonido de balas chocando contra muros y un extraño hombre con un sombrero, pero no tengo recuerdos de Kurosaki-Kun. –Con la mirada vacía.
Tatsuki: Entiendo tu preocupación… Yo también estoy muy preocupada al igual que los demás, pero no podemos hacer nada… Esto esta fuera de nuestro alcance, solo nos queda esperar. –Viendo al piso mientras sostenía su brazo izquierdo.
Orihime: ¿Cómo esta su familia? –Preocupada.
Tatsuki: Es… Están devastados… Las dos pequeñas pasan pegadas al teléfono y al televisor esperando a tener noticias de Ichigo, el Señor Kurosaki a estado buscándolo en cada hospital de la ciudad sin suerte alguna.
Orihime: Tatsuki-Chan… Esto no esta bien… esto no puede estar pasando. –Rompiendo en llanto.
Tatsuki: Cálmate… Esto se solucionara ya veras… -Tratando de no derrumbarse frente a su amiga.
Tras un mes y medio de no saber nada del paradero del joven de 17 años Ichigo Kurosaki, investigaciones han confirmado que un cuerpo encontrado a las orillas de un rio concuerdan con la apariencia del joven estudiante. La autopsia realizada confirma que el joven recibió dos impactos de bala y luego fue atravesado por un arma corto punzante. Se cree que los responsables pudieron haber sido miembros de un Clan Yakuza. Su padre dice sentirse aliviado de al menos haber encontrado el cuerpo de su amado hijo para así poder sepultarlo. Se ha llegado al final de esta larga espera con un desenlace realmente trágico… El funeral del joven estudiante se llevara a cabo el día de mañana en el cementerio general de Karakura.
El fornido guardia que estaba de turno, apago el radio para luego dirigirse a la celda donde la pequeña joven yacía tirada en el suelo desconsolada.
Guardia: ¿Escuchaste? Finalmente encontraron el cuerpo del chico… ¿Quién sabe que cosas le habrán hecho a su cuerpo? Mas de algún amante de la necrofilia lo ha de haber profanado… ¿No te parece triste? –Riendo, mientras veía como la joven se retorcía en el suelo.
Renji: No te pagan por torturar a la prisionera… -Apartándolo de la entrada de la celda con fuerza.
Rukia: Renji…
Renji: Veo que aun hablas. –Entrando a la celda.
Rukia: Renji… Por favor ten piedad de mí… Por favor llévame a su funeral… Por favor déjame verlo una última vez. –Aferrándose a los pies del pelirrojo.
Renji: Rukia yo… -Sin palabras.
Rukia: Te lo ruego… Si aun me quieres aunque sea un poco… haz esto por mí. Como mi última voluntad por favor. –Llorando a sus pies.
Renji: Rukia… No te mortifiques más… Sabes que no esta en mis manos. –Acurrucándose para ver a la joven que lloraba desconsolada.
Rukia: Necesito verlo… Una ultima vez por favor. –Viéndolo atormentada.
Renji: No me hagas esto por favor… Ya no sigas con esto. –Tomándola de las manos.
Rukia: No te pido más… Solo quiero verlo por última vez. –Tomando los pies del pelirrojo con fuerza.
Renji: No puedo sacarte de aquí… -Poniéndose en pie.
Rukia: Renji por favor… -Aun aferrándose a sus pies.
Renji: Lo siento… -Apartándose y saliendo a toda prisa.
Rukia: RENJI! –Grito mientras se Aferraba a los barrotes de su celda.
El joven salió a toda prisa del sótano, aun escuchando los gritos de la joven, su corazón latía con fuerza, su respiración se entrecortaba lo inevitable sucedía al fin lagrimas surcaban sus ojos escarlata mientras golpeaba con puño cerrado un muro, un dolor inevitable lo invadía, la culpa y todo aquello que había reprimido salió a flote en aquel instante… Pero ya nada podía hacer para enmendar su error.
Amigos y conocidos se hicieron presentes en aquel lluvioso día, algunos contenían sus lagrimas otros las ocultaban tras lentes oscuros justo encima del ataúd las dos pequeñas hermanas del joven lloraban desconsoladas, mientras su padre trataba con fuerza de guardar la compostura. Orihime se aferraba a Tatsuki mientras se derrumbaba. Keigo y Mizuiro yacían en silencio con rosas blancas en sus manos. Luego de algunas palabras uno a uno fueron pasando los asistentes a dejar las rosas que sostenían en sus manos, algunos se quedaban unos minutos otros no podían si quiera estar 2 segundos sin romper en llanto. Tatsuki se acerco lentamente y con una sonrisa trataba de ocultar el dolor que la invadía… pero hasta la roca mas fuerte se derrumba…
Tatsuki: Eras un debilucho… Pero de alguna forma siempre tenias esa expresión en tu rostro diciendo "puedo hacerlo" No es justo… No es justo… ¿Cómo te atreves? –Mientras su voz se volvía un mar de sollozos.
Orihime no pudo con la situación y simplemente dejo la rosa y salió disparada hacia Tatsuki. Y de pronto una figura poco familiar apareció en el lugar. El sujeto que llevaba lentes oscuros y cubría su frente con una cinta, camino lentamente hacia el ataúd extrañamente con una rosa roja en sus manos. La coloco suavemente he hizo una pequeña reverencia.
Renji: Se que no tengo perdón… Pero vengo a decirte que donde sea que te encuentres, nunca dejes de ser quien eres. Espero si nos volvemos a encontrar me perdones… Se que Rukia hubiera querido estar aquí… pero es esa la razón de que yo este aquí en su lugar… es lo menos que puedo hacer para poder alivianar mi culpa. –Se puso en pie y se propuso a marcharse.
El pelirrojo se dirigió rápidamente a una motocicleta que se encontraba aparcada cerca del lugar y se subió respirando hondo, y justo cuando se disponía a encender el motor se vio interrumpido por una voz entre cortada.
Orihime: ¿Tienes valor de presentarte en este lugar después de lo sucedido? –Viéndolo fijamente.
Renji: No se de que hablas… -Tratando de evitar la pregunta.
Orihime: Las cosas no se quedan reprimidas por siempre… Recuerdo un poco lo sucedido, mi mente hizo clic al verte… Recuerdo ver levemente cuando disparabas a Kurosaki-Kun.
Renji: Debes estar confundiéndome. –Indiferente.
Orihime: ¿Qué paso con Kuchiki-San? ¿Qué hicieron con ella? –Un rastro de enfado invadía sus palabras.
Renji: Aun si recuerdas lo sucedido… No tienes forma de comprobar nada. –Encendiendo el motor y marchándose a toda prisa.
Tres figuras observaban la escena desde lo alto de una pequeña colina.
Un mes y medio antes.
Frio… Tengo mucho frio… La sangre parece acido saliendo de mi cuerpo, es acaso porque estoy muriendo. Rukia… No llores… Mi vista se esta nublando logro escuchar algunas cosas, mas que palabras parecen zumbidos… ¿Qué sucede? Todo se siente tan lejano…
Tesai: ¿Jefe que planea hacer con el joven? –Intrigado mientras ponía a Orihime en el piso.
Urahara: Si Kurosaki-San logra sobrevivir, será prueba suficiente de que tiene la capacidad de conseguir lo que queremos. –Curando las heridas de Ichigo que yacía inconsciente.
Tesai: ¿Qué hay de Orihime-San? Parece ser que recibió un golpe realmente severo. –Revisando la herida.
Urahara: No la necesitamos… Al menos no por el momento, será mejor que cuando mejore sus condiciones la regresemos a algún hospital.
Tesai: Es probable que sufra de perdida de la memoria.
Urahara: Tómalo como una ventaja… Entre menos recuerde lo sucedido, mejor para ella.
Tesai: No creo que el joven lo logre… se encuentra casi moribundo… Aun si cura sus heridas las probabilidades que sobreviva son nulas.
Urahara: No subestimes a Kurosaki-San, por alguna razón creo que tiene motivos para regresar con los vivos.
Una semana después.
Ururu: Jefe! Rápido! Orihime-San esta despertando! –Preocupada.
Urahara: Tesai-San sédala antes de que recupere la conciencia, no queremos que interfiera con nuestros planes.
Tesai: Entendido jefe. –Saliendo rápidamente hacia donde se encontraba la joven.
Jinta: Jefe… Ese sujeto no sobrevivirá… ya ha pasado una semana y no da señales de vida.
Urahara: Orihime-San paso inconsciente por una semana y justo hoy recupero la conciencia.
Jinta: ¿Qué lo hace pensar que sucederá lo mismo con este sujeto?
Urahara: Solo lo se…
Tesai: Listo jefe… ¿De que forma procedemos ahora?
Urahara: Haremos una entrega especial al Hospital general de Karakura. –Cubriendo su rostro con su abanico.
Tesai: Comprendo.
Dos semanas después.
Una luz me ciega… ¿Acaso estoy muerto? ¿Qué es este lugar? Me siento débil.
Urahara: Kurosaki-San! Veo que finalmente has regresado de entre los muertos. –Sonriendo levemente.
Ichigo: ¿Dónde estoy? ¿Quién eres tú? –Desorientado y adolorido.
Urahara: Mi nombre es Urahara Kisuke, Soy amigo de Rukia Kuchiki.
Ichigo: Rukia! ¿Dónde esta ella? –Levantándose estrepitosamente y abriendo su herida.
Urahara: Kurosaki-San no te esfuerces, te estas haciendo daño. –Regresándolo a la camilla.
Ichigo: ¿Qué sucedió? ¿Qué paso con los demás? –Exaltado.
Urahara: Orihime-San esta a salvo… Rukia-San es otra historia.
Ichigo: ¿Qué hay de Renji? ¿Qué sucedió con ese maldito? –Enfadado.
Urahara: Kurosaki-San creo que debes descansar, no debes exaltarte demasiado. Has pasado 2 semanas y media en estado realmente grave. Debes guardar reposo.
Ichigo: ¿Dos semanas y media? ¿Cómo puede ser? Debo salir de aquí, Rukia me necesita. –Levantándose nuevamente.
Urahara: Tesai-San! -Haciéndole señas.
Tesai: Enseguida jefe. –El hombre de gran tamaño se acerco rápidamente al joven inyectándole algo que al parecer era un sedante.
Ichigo: ¿Qué? ¿Qué demonios… me están haciendo? –Perdiendo poco a poco la conciencia.
Urahara: No he esperado tanto como para que eches a perder nuestros esfuerzos para traerte de vuelta.
Ichigo: Necesito… Necesito ayudar a Ru-kia… -Cayendo en un profundo sueño.
Urahara: Sabia que lo lograrías…
De nuevo… esa luz cegadora… Ese maldito ¿que me hizo?
Urahara: Veo que despertaste nuevamente… Ahora bien… Necesito que guardes la calma de lo contrario no podre ayudarte. –Serenamente.
Ichigo: Solo sácame de aquí. –Irritado.
Urahara: ¿Quieres emprender vuelo sin viento? Vamos Kurosaki-San lo que tengo que decirte es algo necesario antes de que hagas cualquier cosa.
Ichigo: Se lo que tengo que saber… Rukia esta en problemas! –Enfadado.
Urahara: ¿Sabes por que esta en problemas?
Ichigo: Por supuesto que lo se, el maldito de Renji es el culpable.
Urahara: No… Kurosaki-San esto va más allá de un problema amoroso. Esto es realmente complicado.
Ichigo: Habla sin rodeos.
Urahara: Rukia Kuchiki… Es la hermana del jefe de uno de los 3 clanes Yakuza más importantes de la Soul Society. La razón de que casi murieras no fueron los disparos de Abarai-San, justo cuando te disponías a ponerte en pie fuiste atravesado por una Katana. ¿Lo recuerdas?
Ichigo: Es cierto… Lo recuerdo. –Tocando su herida.
Urahara: Fuiste atravesado por el jefe del Clan Kuchiki… El hermano de Rukia. En los yakuza esta terminantemente prohibido que sus mujeres se relacionen con personas ajenas a la mafia. Ese fue tu delito y el delito de Kuchiki-San.
Ichigo: Esto no puede ser real… Rukia me lo hubiera dicho. –Atónito.
Urahara: ¿No te has puesto a pensar que intento alejarte de su lado por dicha razón?
Ichigo: A eso se refería… -Haciendo memoria.
Urahara: El punto es que Kuchiki-San no fue asesinada debido a que Abarai-San aminoro el castigo al avisar de su ubicación.
Ichigo: Eso no cambia el hecho de que nos traicionara. –Enfadado.
Urahara: En situaciones desesperadas… Medidas desesperadas.
Ichigo: Tú fuiste quien tiro la granada ¿Cierto?
Urahara: Posiblemente…
Ichigo: ¿Quién se supone que eres? Y ¿De que lado estas? –Intrigado.
Urahara: ¿Yo? Yo solo soy un humilde vendedor de artículos de buena calidad… Y estoy de tu lado. –Aun cubriendo su boca con su abanico.
Ichigo: ¿Eso quiere decir que me ayudaras?
Urahara: ¿Sabes que lo que hagas traerá consigo muchas consecuencias cierto?
Ichigo: No me interesan las consecuencias… Rukia… Esta en problemas por mi culpa y no me quedare de brazos cruzados.
Urahara: ¿Incluso si tu familia se ve involucrada?
Algo pareció hacer clic en la mente de Ichigo.
Ichigo: ¿A que te refieres?
Urahara: Es lógico que si tu levantas tu mano contra una familia, obtendrás lo mismo.
Ichigo: ¿Entonces que? ¿Me quedo sin hacer nada mientras Rukia paga las consecuencias de mi estupidez? –Apretando su puño con fuerza.
Urahara: Me pregunto ¿Cuál es tu relación con Kuchiki-San? –Intrigado.
Ichigo: Ella… Ella es muy importante para mí.
Urahara: Se dice que el poder del amor es más fuerte que el acero… Dime Kurosaki-San… ¿Estas dispuesto a sacrificar todo por una sola persona?
Ichigo: Ella nació para estar a mi lado… Es el destino nosotros estamos conectados. –Viendo al vacío con decisión.
Urahara: Ya veo… En ese caso. Veo que has tomado una decisión. –Poniéndose en pie.
Ichigo: Así es…
Urahara: Yo puedo ayudarte… Hare de ti lo que no pudiste ser en esos instantes… Te hare un guerrero… Pero como dije… Esto conlleva sacrificios.
Ichigo: ¿Qué clase de sacrificios?
Urahara: Tienes que desligarte de todo. De tus amigos… Conocidos… Familia. Todo con tal de que nadie más se vea involucrado en este derramamiento de sangre.
Ichigo: ¿Todo?
Urahara: A menos que quieras que tus hermanas se conviertan en victimas…
Ichigo: Comprendo… Entonces… Que así sea. –Decidido.
Urahara: Tengo la coartada perfecta para que pases al mas allá.
Ichigo: ¿Cómo?
Urahara: Hace algunos días un pervertido conocido como Kon fue asesinado por meterse con una mujer de un Clan como hecho insólito la forma en que fue asesinado fue prácticamente la misma que utilizaron para acabar contigo, además de tener un gran parecido, su cuerpo pasara desapercibido fácilmente.
Ichigo: ¿Así que parecerá un asesinato?
Urahara: Correcto.
Ichigo: Hagámoslo…
Urahara: Tienes que saber que después de esta decisión ya no hay vuelta atrás.
Ichigo: Lo se perfectamente.
Urahara: Perfecto.
Actualidad.
3 hombres vestidos de negro observan el modesto funeral del joven que fue recientemente asesinado.
Urahara: ¿Estas bien?
Ichigo: Supongo…
Urahara: ¿Estas seguro de esto?
Ichigo: Tu mismo lo dijiste… una ves tomada la decisión no hay vuelta atrás.
Urahara: Comprendo.
Tesai: Señor… será mejor que nos marchemos.
Urahara: Tienes razón… podemos ser vistos por alguien. Kurosaki-San. ¿Vienes?
Ichigo: Dame un minuto.
Urahara: Como gustes.
El joven vio como el último de sus amigos se marchaba de aquel lugar quedando solo sus hermanas y su padre, la nostalgia lo invadió rápidamente no pudiendo evitar que las lágrimas recorrieran su rostro, la lluvia no cesaba.
Ichigo: Karin…Yuzu… Papa… Lo siento, pero de otra forma no seré capaz de protegerlos. Ni seré capaz de salvar a Rukia. Espero algún día puedan perdonarme… -Dándose la vuelta mientras se dirigía al auto en el que aguardaban el sujeto del sombrero y su enorme acompañante.
Es solo el principio del fin…
