LA VISITA DE LOS POTTER

-Vaya, esta Mansion es gigante- expresaba maravillado Alex, el tercer dia de estar en Londres, pues aun no habian recorrido todo.
-Si, y fascinante- termino Scorpius.- Deja que lleguemos al sotano y veras los calabozos.
-¿Calabozos?- pregunto el joven castaño creyendo que solo era una manera de decir.
Pero al llegar a lo mas bajo de la Mansion, vio que su primo hablaba en serio. Alli habian tres celdas, que en las noches debian de ser oscuras y frias. En su imaginacion ya se elaboraban muchas teorias pero su primo le aclaro:
-Eran de la epoca de Voldemort, ya sabes. En realidad la entrada deberia estar vedada pero como mi padre nunca baja, cuando logre romper las barreras, no volvi a ocultar la entrada.
-Si Herms los viera se asustaria mucho- dijo mas para si mismo el joven Nott. El rubio al escucharlo sonrio con malicia, pues una gran idea se le acababa de ocurrir.

Por otro lado, Hermione se encontraba en la biblioteca, analizando los titulos de los muchos libros. Se deleitaba ante los grandes tomos y no veia la hora de leerlos, pero no podia tocar lo que no era suyo.
-Puedes tomar alguno si quieres- una voz a sus espaldas la sobresalto. Alli, en el umbral de la puerta se encontraba el dueño de casa, mirandola intensamente.
-Gracias señor Malfoy- contesto la castaña timida.
-Draco, llamame Draco- pidio a la vez que se acercaba un paso a ella. A sus 39 años, era un hombre atractivo y ella entendia de donde Scorpius heredo su encanto fisico.
-De acuerdo- contesto Hermione con una sonrisa que desboco el corazon del rubio.
"La misma sonrisa" pensaba mientras la miraba embelezado, cosa que la joven no noto, pues habia vuelto a girarse para elegir un libro con cual empezar.
Un pequeño ¡Plof! Se escucho en la biblioteca y un elfo se acerco a su amo.
-Señor tiene visitas- comunico con voz chillona, dejando muda a la joven, pues nunca habia visto a una criatura llamar "señor" a su dueño.
-Hazlos pasar a la sala principal, yo ya voy- dijo Draco. El elfo desaparecio y el miro a la castaña.
-No se quien sera, nunca recibo visitas.-le comento con incredulidad.
Vaya que grande fue su sorpresa al ver ante el, al matrimonio Potter, con una joven que debia ser su hija, tan pelirroja como su madre.
-Potter, Weasley- nombro con asombro.
-Malfoy-saludo Harry extendiendo su mano, que fue apretada por la mano del rubio. El mismo saludo se repitio con Ginebra Weasley.
-Ella es nuestra hija, Lily- presento la señora Potter.
-Un placer-musito Draco con una inclinacion de cabeza- ¿En que puedo ayudarlos?- preguntó directamente.
-Queríamos, pues conocer a los jovenes Nott, te imaginaras- hablo el azabache.
-¿Y se puede saber para que?- otra voz masculina cuestiono.- No creo que tengan porque tener tratos con ellos.- siguió Theodore.
-Nosotros solo queríamos- trato de argumentar Ginny.
-Querían ver si mi hija para ver si es igual a la chica que abandonaron cuando más los necesitaba- corto el castaño con los dientes apretados.- Esto no es un circo.
Los tres adultos bajaron la cabeza con el remordimiento presente, salvo la joven Lily que no entendia de que hablaban.
-Sabemos lo mal que nos portamos y creenos que cargamos con ello en nuestra conciencia- dijo Harry mirando con suplica a Theo.
Unos pasos ligeros y la puerta de la biblioteca cerrarse se escucho. La joven castaña de quien hablaban aparecio y miro a todos con curiosidad. Reconocio inmediatamente al ojiverde que vieron en el ministerio.
Ginebra abrio los ojos de la impresion, su marido tenia razon, esa chica era igual a su difunta mejor amiga, pero con una mirada diferente.
-Hola- dijo Hermione timidamente volviendose nerviosa al verse objeto de atencion.
-Hola- se adelanto la pelirroja mayor con los ojos aguados, pero se detuvo cuando Harry la sostuvo del brazo. No cometiera alguna imprudencia.
-Hermione Nott, un placer- se presento.
-Nosotros somos la familia Potter- dijo Lily- y ella es Lily, quizas puedan ser amigas- siguio sin pensar.
Los tres hombres le dedicaron miradas significativas, en cambio las jovenes no sabian que decir pues apenas se conocian.
-Claro- contesto mas por compromiso.
En el medio del silencio que se instalo, un patronus aparecio.
-Señor Potter se lo requiere en la oficina del ministro- era una voz femenina y seria.
-Creo que la visita se termino- dijo Theodore con impaciencia y su hija lo miro extrañada. ¿Desde cuando su padre era tan grosero?
-Si, debemos irnos- respondio el pelinegro.
Antes de irse, la pelirroja madre se acerco y abrazo a Hermione.
-Puedes visitarnos cuando quieras- dijo con un tono maternal, que a los ex slytherin les recordo a la señoea Weasley cuando la veian despedir a sua muchos hijos antes de subir al tren.
-Seguro- susurro la joven, pensando que no sabia ni donde vivian.