Rr's
kane-noona Oh, es verdad; el manga comienza a encaminarse por buenos lugares :') Creo que por lo menos faltan dos capítulos más, no hay que desesperar xd Para el próximo capítulo por fin se aclara todo, lo prometo. Hatake.E Shikamaru hará reaparición épica, juradito. No creo que tenga final triste pero ya verás como sufren todos un poco. ItaDei fijo, lo juro. Como dije por lo menos faltan dos capítulos más, pero bueeeno, que están lindos los caps que se vienen; un poco de sufrimiento para Sasuke-idiota, otro tanto (más) para Naru, y cosas así belenjazmin Ya sabía yo que el ItaDei calma corazones Jaja. Me alegra que te guste el fic, y me esforzaré haciéndolo de una buena manera :'). En este capítulo Naruto enfrenta a Sasuke, pero ya digo yo que esa conversación termina en veremos (¬¬)... mejor no doy más spoiler xd konohanabaku Pronto habrá más ItaDei, y será mucho más amoroso jm, jm. Más veces de las consideradas termino metiendo canciones en medio de mis fics, y todas valen la pena ¡lo juro! Goten Trunks5 Y mucho que ver ¡muchísimo! En este cap aclaro una parte de ese "tiene que ver"
Varekai: "en cualquier lugar"
Autor: PauYh796
Número de palabras del capítulo: 4.726
Varekai.
En cualquier lugar.
¿Cuánto tiempo habían estado ahí? Sólo parados uno junto al otro, sin mirarse, sin determinarse. Recordaban vagamente como el sol se había escondido, también como había vuelto a salir, el ciclo de día y noche nunca pareció tan corto.
—¿Crees en la magia? —preguntó Sasuke mirando fijamente al mar y como el sol de la mañana les daba de lleno.
—No —contestó Naruto seguro de su afirmación, Sasuke asintió levemente.
—Yo sí creo en la magia.
—¿Acaso eres el Mago de Oz? ¿Haces magia?
—No sé qué clase de pregunta absurda sea esta. Yo no hago magia, Naruto, pero creo saber de un lugar donde sientes la magia a tu alrededor, conozco magos que no lo son.
Como los de un niño, los ojos de Naruto se iluminaron ante la idea, giró a ver a Sasuke. —¿Me llevarías? —cuestionó en voz baja sin perder la emoción ni la tranquilidad.
—¿Estás dispuesto a ir?
—Claro que sí.
Sasuke extendió su mano, y Naruto la tomó levantándose del suelo, sin decirse mayor palabra comenzaron a caminar pero Naruto simplemente seguía a Sasuke, con la confianza que no tenía lo seguía, sopesó las diferentes posibilidades, al final no dijo mucho, decidió seguir al pelinegro.
La caminata fue larga pero no cansina, llegaron hasta un teatro, afuera la gente hacía fila, sus caras estaban a la expectativa, en sus manos tenían tickets mirando afanosamente al frente, preguntándose si ya sería sus turnos de entrar. —¿Qué hacemos acá? —Sasuke, sin responder a la pregunta se formó en la fila, su mano se mantenía en sus bolsillos.
—¿Acá querías traerme?
—Sí —respondió Sasuke.
—Las personas que están en esta fila tienen tickets en las manos —con algo de prepotencia Sasuke sacó la mano de su bolsillo mostrando dos boletos de entrada, blancos y letras negras bien impresas.
—Considéralo un regalo.
Las puertas del teatro se abrieron y de dentro salieron varios hombres fornidos de camisas negras que mostraban la palabra "seguridad" en letras blancas. La fila comenzó a moverse rápidamente y las personas se emocionaron. Confuso ante el repentino movimiento Naruto volvió a preguntar —¿dónde estamos?
En frente de amos, un hombre junto a su hijo esperaban que la fila avanzara, y ante la pregunta el niño giró, su ceño fruncido mostraba su inconformidad —¿no sabes? —cuestionó con voz chillona, Naruto negó suavemente.
—¡Cirque Du Soleil! —gritó el niño con mala pronunciación.
Naruto había escuchado aquello, había escuchado ese nombre.
Sin darle tiempo a preguntar más la fila avanzó a velocidad increíble, pronto la mayoría de personas atravesaban las grandes puertas del teatro, cuando fue turno de ambos Sasuke pasó las boletas. Minutos después se estaban sentando en lugares centrados, mirando directamente al escenario, donde había palos de bambú repartidos.
—Varekai —murmuró Sasuke—. Varekai significa en cualquier lugar, cuenta la historia de un hombre que cae en un bosque llego de seres mágicos, ellos…
—¡Ladys and gentlemen welcome to the Cirque Du soleil! —gritó una voz obligando a Sasuke a callarse, Naruto optó por no preguntar más y ver lo que sucedía frente de sí.
Y aunque quisiera no puede describirlo. Desde el primer momento se sumió en un mundo nunca antes visto, nunca antes determinado para sus ojos, desde el primer momento, desde que Ícaro cae desde lo más alto Naruto se ensimismó, no existía la audiencia dando aplausos, ni Sasuke a su lado, sólo los personajes en frente, todos y cada uno proporcionando algo de magia a su insípido mundo.
Al igual que la mayoría de los shows del Circo del Sol, aquel espectáculo duró poco menos de dos horas; dos horas en las que Naruto permaneció embelesado con cada ruido, movimiento y exhalación que esas personas daban. Todo acabó más rápido de lo que Naruto hubiera deseado.
Sólo hasta que estuvieron fuera del teatro Sasuke habló. —Te conozco —afirmó sin dejar de caminar.
—¿De qué hablas?
—Exactamente lo que digo. Te conozco —se lo pensó unos segundos—, creo que de la infancia.
—Mientes —acusó Naruto—, la primera vez que te vi fue en el instituto.
—Fuimos amigos, lo juro.
—¿Amigos? Si tú me odias —farfulló el rubio—, o por lo menos eso creo.
—Yo también lo creía pero al parecer eras mi mejor amigo.
—¿Amigos? —se preguntó Naruto de nuevo—. Es una mala broma.
—Los últimos días han sido raros ¿no es así? —ante la falta de respuesta de Naruto Sasuke continuó—. Hay algo que necesito saber y tú eres el único que puede ayudarme a descubrirlo.
—¿Qué planeas? —cuestionó Naruto con sorna—, ¿qué nos volvamos detectives o algo así? No sabes lo estúpido que suena eso… —se lo pensó unos segundos—, no tengo por qué ayudarte.
—Quiero y necesito —Sasuke entrecerró los ojos como intentando ocultar sus verdaderas emociones— que me ayudes. Si no me has negado las cosas totalmente es porque sabes que hay algo raro.
—No puedes saber lo que pienso.
—Ayúdame. Quiero saber qué me pasó cuando era niño.
—¿Qué propones? ¿En serio esperas que nos pongamos en plan Sherlock Holmes?
—En realidad… —Sasuke agachó la cabeza—, esperaba que tu recordaras algo.
—¿Yo? —Naruto se señaló a sí mismo—, no confío ni siquiera en lo que dices. No tengo seguridad de que seas sincero, así que… no esperes nada de mí —ambos suspiraron al unísono y luego de pocos segundos en silencio Naruto se rindió—, ¿por dónde deberíamos comenzar? —Sasuke sonrió.
—No lo sé —contestó con simpleza pero con más emoción—, ya lo dije… esperaba que tú lo supieras —Naruto frunció el seño.
—Mis padres saben algo —recordó—, pero no me dicen nada de lo que les pregunte.
—Yo lo haré.
—¿Hm? ¿Qué?
—¡Eso! Yo les preguntaré; quizá si se ven acorralados por un extraño comiencen a hablar… ya sabes… dicen que es más fácil hablar a un desconocido.
—De acuerdo —pese a que Naruto no estaba muy convencido eso bastó para Sasuke.
—Vamos… —y con toda la inocencia del mundo tomó a Naruto por el brazo, sólo que justo en ese instante Naruto recordó la aún reciente violación, y pegó un salto hacia atrás.
—Por favor no me toques —musitó cabizbajo. Sasuke, desconcertado, soltó el agarre.
—Vamos —murmuró de nuevo intentando recuperar la atmósfera relajada, sin embargo se vieron caminando en silencio incómodo bajo el absurdo sol del día.
Pese a que la iniciativa era de Sasuke en un principio, tuvieron que llegar al punto en que Naruto los guiaba hacia su hogar, si es que se le podía llamar así. Era sorprendente el cambio de estrato que se presentaba en cuestión de pocos metros; pasaba a ser un barrio de clase media alta a ser tan pobre que comenzabas a desconfiar de todo el alrededor.
Las casas que eran de por sí destartaladas no valían para toda la gente, y como era de esperarse se veía gente en el piso, mendigando, o en su defecto drogándose con quien sabe qué cosa barata.
—Es la primera persona que "llevo" a casa —musitó Naruto para sí mismo pero Sasuke escuchó.
—Será de entrada y salida.
—Lo sé.
Llegaron hasta la casa de Naruto, muy bien conocida por este último, y ambos entraron; Sasuke no tuvo represalia alguna en entrar justo detrás del rubio. Nadie salió a recibir a Naruto, y aún así él avanzó hasta lo que parecía ser la sala común, ahí un hombre se aferraba a una botella.
Sasuke entendió que… diablos, no había preparado nada, no sabía qué iba a decir ni mucho menos ¿cuántas eran las posibilidades de dar media vuelta e irse? Aunque, llegados hasta la casa tenía que hablar. Con la confianza que no tenía en ese momento Sasuke se paró frente al que suponía él era el padre de Naruto.
—Señor —llamó, y Minato alzó la mirada pero sin dejar de beber.
—¿Hm? —se preguntó contra la botella.
—Hay una cosa que quiero preguntarle.
—¿Hm?
—¿Me conoce? —Sasuke se señaló a sí mismo, y Naruto se había quedado en una esquina simplemente mirando—, mi nombre es Sasuke, Uchiha Sasuke.
Y por fin Minato se quitó la botella de la boca, tosió levemente y se irguió en su asiento. —¿Sa…suke? —preguntó, y Sasuke asintió.
—Por su reacción debo suponer que sí me conoce.
Minato desvió la mirada. —Aja, si sé…
—¿Por qué me conoce?
—Ja-ja, conozco mucha gente chico… —Naruto chistó en su rincón y Sasuke le dedicó una mirada de pocos segundos.
—Verá —prosiguió—, quiero saber qué me pasó, y por su manera de hablar creo que usted lo sabe. Si fuera tan amable…
—No hay nada que decir. Absolutamente nada.
—¡Por favor! —intervino Naruto irritado— Tú sabes qué nos pasó, ya va siendo hora de comenzar a hablar ¿no es así, papá? —avanzó varios pasos hasta quedar frente a su progenitor y lo miró a los ojos—, ¿por favor?
—No quiero… decirlo…
—Necesitamos que alguien lo diga —aportó Sasuke objetivo.
—De igual manera no sé toda la historia; creo que hay pocas personas que la saben de verdad… ustedes deberían saberla…
—No la recordamos.
—¿Ninguno?
—¿Eh? —la vista de ambos chicos se clavó en Minato—, ¿qué quieres decir con "ninguno"?
—Pues… ustedes no son los únicos.
Y Sasuke recordó lo que le habían dicho, con voz elevada dijo: —éramos diez…
—Supongo que sí —Minato se rascó la nuca con nerviosismo—, tal vez ocho nada más… mentira… había alguien más.
—¿Quién?
—La persona que los trajo de vuelta.
—¿Quién? —ese tono exigente de Naruto no era algo que Minato recordara.
—Era un adolescente en ese entonces, ahora no tendrá más de veinticinco… su nombre… —entrecerró los ojos—, era algo raro, y comenzaba con d… ¿Deidara?
—¡¿Deidara?!
—¿Lo conoces? —preguntó Sasuke con sorpresa.
—No creo que más de una persona tenga un nombre tan extraño, así que supongo que sí, sí lo conozco.
—¿Dónde lo encontramos?
—¿En la universidad?
—¿Crees que deba decirlo? —se preguntó Hinata.
—No lo creo, sólo sería prender el fuego de nuevo, y ya no hay mucho que hacer.
—Parece que todos lo ignoran, o simplemente no lo dicen.
—¿Qué tienen que decir? —Neji frunció el seño por enésima vez—. Ninguno se la quiere pasar hablando de algo que, valga la redundancia, ya pasó.
—Naruto-kun, Sasuke-kun, Kiba-kun, Gaara-kun, Ino-chan… parece que todos olvidaron una gran parte de lo que sucedió.
—¿Entonces…? Hinata, ¿qué pretendes?
—Decirles la verdad a todos.
Hinata desvió la vista al cielo y aspiró fuertemente, el sol era picante ese día, lo que se resumía a "un buen día"; pero desde la aparición de Deidara la chica no estaba en todos sus cabales, había tenido que sacar a relucir todos los recuerdos, y a su lado como siempre Neji la apoyaba, pues él era de los únicos que entendía que conllevaban los pensamientos de ella.
—Lo tengo decidido —musitó con seguridad—. A la próxima vez que los vea a todos y cada uno les terminaré por decir la verdad, ellos tienen que recordar.
—Naruto no recuerda nada —recordó Neji—, decirle puede darle muy duro.
—Si tengo que hacerlo pues lo haré; pero debería comenzar con Ino-chan.
—¿Por qué con ella?
—Ella fue la que menos vivió así que tendrá razón en no recordar nada… —suspiró—, tampoco quiero enfrentarme a Sasuke-kun o a Naruto-kun; ellos me odiarían si supieran que he estado ocultándoles su pasado.
—No es tu responsabilidad obligarlos a recordar.
—Siento que así es…
—Y si tenemos suerte Naruto nos perdonará —musitó Neji, pero sin querer decirlo realmente, sólo esperó por varios segundos que el sol concediera ese absurdo deseo—. Pero esperemos que las cosas no se nos vengan encima —agregó—. ¿Puedes ir a casa sola? Tengo que pasar por un lugar.
Hinata se encogió de hombros. —Está bien. ¿A dónde irás?
—Al hospital —dijo mirando a otro lado, Hinata simplemente asintió.
Salieron de la casa de Naruto, y para ese momento las cosas iban bien, pero si en serio querían seguir con esa locura, y seguir jugando al son del detective Naruto no quería seguir así. No es como si él ya hubiera olvidado lo que Sasuke le había hecho, no sólo por la violación, sino por aquella vez fuera del bar; se sentía incómodo con Sasuke y eso tenía que parar.
—Sasuke… —comenzó Naruto—, antes de ir a casa de Deidara acompáñame a un lugar… —Sasuke asintió sin chistar, a sabiendas que debía cumplir esa condición. Caminaron por las calles vacías, ¿a qué lugar desolado e inhóspito lo llevaba Naruto?
El caso es que para cuando fue mediodía llegaron al gran pastizal anterior al edificio que había vivido el primer acierto de la Beretta; también el lugar que había presenciado la violación, y Naruto lo recordaba, sólo que llegados a este punto Sasuke lo ignoraba magistralmente.
—¿Lo recuerdas? —preguntó Naruto sin rendirse.
—¿Recordar qué? —Sasuke se puso a la defensiva—, es la primera vez que estoy en este lugar —desubicado giró en todas direcciones comenzando a asustarse de la soledad.
—Lo sabía… eh… Sasuke, en este lugar pasó algo imperdonable, y no sé siquiera por qué te lo estoy contando… quizá quiero vengarme solamente, creer que recordarlo te va a doler… no sé…
—Habla —interrumpió Sasuke.
—Acá… tú…
—¿Yo…?
Naruto tomó una bocanada de aire. —Me violaste.
Y el tiempo se detuvo; Sasuke quedó suspendido en el aire, Naruto tuvo vergüenza y agachó la cabeza.
—Yo… ¿qué?
—Escuchaste del karma ¿verdad? —un bip sonó como respuesta y Neji sonrió—. Es tu culpa. Sé que por culpa de él sufrimos bastante hace años, pero si lo piensas ese idiota también sufrió con los abusos y el bullying que le hicimos, ahora el karma regresa la pelota, y mírate. Idiota.
Neji no se consideraba una persona sentimental, y seguiría negando frente a todo que la razón de su estadía en el hospital era debido a la preocupación por su amigo de infancia. Todo eran buenos modales.
Hace tiempo (él creía que ya había sido mucho tiempo) que había visto como Naruto atacaba a Kiba en ese callejón, y de inmediato había llamado a una ambulancia. Por eso, y sólo por eso, Kiba seguía vivo, en coma, pero vivo.
En su mente se mantenía su conversación con Hinata, y recordar de repente a sus amigos de infancia no lo ayudaba en lo absoluto. Por su lado Hinata de seguro estaba en el instituto, mirando al vacío; el profesor tenía razón completa al decir que esa clase se estaba vaciando casi en su totalidad, era notoria la cantidad de asientos libres en el salón, todos estaban faltando po motivo.
Hinata era una chica estudiosa —y Neji sabía eso a la perfección— y muy respetuosa con todos, cortesía de su familia. Neji hablaba con Hinata todos los días, casi que todo el tiempo, era de las personas más importantes de su vida (no lo admitiría en voz alta, eso nunca). Volvió a mirar a Kiba, sonrió.
—Tú lo recuerdas todo ¿no es así? —de nuevo el bip sonó como respuesta, para Neji eso fue un asentimiento—. Somos hipócritas —chistó—, todos lo recordamos menos ellos…
—¿Aún crees que es mala idea contarles la verdad?
Neji alzó la cabeza —Hinata —murmuró sorprendido— ¿no deberías estar en clase?
—Lo mismo digo. No tengo cabeza para estar en clase, así que te seguí.
Neji sonrió, muy inocente él al pensar que Hinata estaría estudiando. —Creo que tienes razón —respondió al fin—, creo que todos debemos saber la verdad, y eso también incluye a Kiba —lo señaló— que por culpa de su arrogancia terminó acá.
—No sabemos cuándo despertará.
—Hablé con su hermana cuando llegué; parece que está evolucionando a la medicina que le están dando, y que es posible que despierte en cualquier momento.
—¿Por eso estás acá?
—Planeo golpearlo —ambos miraron al chico durmiente— ya decía yo que las cosas terminarían mal.
—¿De qué hablas?
Cuando conoces a una persona desde niños, cuando han pasado casi toda su vida juntos, comienzas a darte cuenta cuando esa persona esconde algún secreto. Hinata bien podía ser tímida, pero cuando se trataba de su primo no escatimaba en palabras. Neji lo sabía, y sabía que tenía que hablar.
—Naruto le hizo esto a Kiba —confesó entrecerrando los ojos—, lo acorraló en un callejón y terminó por dejarlo así, fue una suerte que yo fuera pasando por esos lados.
Hinata se llevó una mano a la boca y reprimió un gemido de sorpresa.
—Por eso digo que las cosas terminaron mal, bien podemos odiar a Naruto pero creo que él no merecía todo lo que le hicimos pasar durante estos años —agregó cabizbajo, y Hinata lo imitó. Se quedaron en silencio y de fondo sólo se escuchaba la máquina conectada al corazón de Kiba, y su insistente bip.
Pero el bip dejó de ser constante, de un momento a otro comenzó a sonar irregularmente, y de un momento a otro la habitación se llenó de personas que dejaron a un lado a Hinata y a Neji.
—¡Su corazón va muy lento! —gritó alguien, Hinata abrió los ojos sorprendida— ¡traigan un desfibrilador!
—Inyéctenle una dosis de adrenalina.
El que parecía el médico a cargo se encargó de tomar el desfibrilador y ponerlo sobre el ahora pecho desnudo de Kiba —Despejen. Uno, dos… ¡tres!
Repitió el proceso varias veces hasta que una enfermera soltó un —sus latidos vuelven a la normalidad —y todos se calmaron, hicieron curaciones necesarias, y el médico viró hacia Neji y Hinata.
—Todo está bien ahora —anunció sonriendo—, pueden quedarse otros minutos más; el paciente necesita descansar.
Cuando volvieron a quedar en silencio de nuevo Hinata suspiró por fin relajada. —A eso me refiero —dijo Neji frunciendo el seño—, Karma —se quedó mirando al rostro de Kiba.
—Despierta —pidió Hinata cruzando los dedos.
Minutos después ambos miraban con los ojos abiertos, totalmente embelesados, como la expresión de Kiba comenzaba a deformarse y sus ojos luchaban por abrirse, torció la boca, y respiró con fastidio por el respirador aún conectado a su nariz. —Llama a alguien —ordenó Neji.
—C-Claro —Hinata salió volando en busca de una enfermera.
Neji volvió a mirar a Kiba, el chico estaba con los ojos bien abiertos, mirándolo fijamente. —¿Despertaste? —preguntó Neji—, llevas unos cuantos días en coma —explicó.
—Y-y-yo…
—Karma —repitió Neji por enésima vez—. ¿Estás bien? —Kiba se tomó varios segundos para terminar de despertarse, movió su mano un poco, luego la cara, sacó la lengua y tosió varias veces para aclarar la voz, levantó la cabeza y miró a su alrededor. Neji esperó a la expectativa y con una leve sonrisa; una que desapareció ante la mirada desconcertada de Kiba.
Kiba se ayudó para levantarse apoyando su codo contra la cama y miró a Neji. —¿Por qué no puedo mover las piernas?
—¿Sabes lo vergonzoso que es decirlo? —Naruto escondió su cara entre sus manos—. Sí, parece ser que las violaciones no sólo le suceden a las mujeres.
—Me estás mintiendo —acusó Sasuke.
—¿Por qué lo haría? ¿Tiene sentido?
—Yo no recuerdo nada de eso. Según tú… ¿eso cuándo pasó?
—Hace tan sólo unos días. Al siguiente día desapareciste y vuelvo a verte hasta hoy.
—Estaba en un manicomio —aceptó.
—¿En serio?
—Sí —Sasuke miró a otro lado—. Recuerdo estar en clase y después encerrado en un sanatorio mental, el mismo de mi infancia.
—¿En serio no lo recuerdas?
—No. Pero si lo pienso ahora tiene sentido que mi hermano me encerrara en ese lugar.
—Entonces quiero odiarte —siguió Naruto, cayó de rodillas al suelo—. Quise odiarte por esto —se puso la mano sobre el corazón—, o por esa vez del bar. Entonces te ataqué ¿eso si lo recuerdas?
—Hmp —Sasuke no podría olvidar cuando lo habían sometido y prácticamente obligado a volverse en el pasivo de una relación, sintió escalofríos. Pero las cosas no se quedaban en sexo. Recordó a Crow—. No te lo puedo perdonar.
—¿Sabes? No eres el único que ha perdido algo. ¿Todavía te duele haber perdido a tu gato? A mí no me duele haberlo matado, porque hice que me entendieras por un segundo.
—Haces un drama.
—¿Dramático? No Sasuke, tú no has vivido como yo, y perdón si me hago la víctima, pero siento que es así, me siento tan miserable como si matara a tu gato un millón de veces. Tus lágrimas, son lágrimas de cocodrilo, y poco me importan, a decir verdad.
—Debe ser difícil ser tú —se mofó Sasuke.
—Debe ser fácil no ser yo.
—¿Cuál es el punto de todo esto?
—Quiero odiarte —aceptó Naruto—. ¿Por qué no puedo? —miró a Sasuke fijamente—, quise odiarte después del tatuaje pero tú me diste tu cazadora de cuero; quise odiarte después de la violación pero hoy me llevaste a ver magia. Gracias.
—¿Gracias?
—Por llevarme al circo del sol —respondió perdiendo el hilo de lo que decía, suspiró—. Varekai significa en cualquier lugar; las cosas pueden cambiar para mí en cualquier segundo, yo puedo ser feliz de un momento a otro, puedo tener una aventura, puedo olvidarme. Gracias.
—Supongo que de nada —replicó Sasuke sin creérselo del todo.
—No me tomas en serio. Pero qué más da. —Naruto alzó la cabeza y miró fijamente a un punto distante—. Acá sólo importan tus problemas, anda, vayamos a buscar a Deidara.
Sasuke asintió, feliz de tener que terminar esa conversación; no sintió culpa porque no recordaba nada; no se sintió mal consigo mismo, porque no le importaba lo que le pasara o no a Naruto; creyó que en realidad Naruto le decía mentiras, que quería excusarse por matar a Crow. Supuso que las cosas no importaban.
Naruto caminó perdido de sí, se sintió cansado y quiso dormir, pero él también quería ir con Deidara, y bueno, como era un masoquista de primera también quería ayudar a Sasuke. Sólo así podría librarse de él.
Colarse en la universidad había sido fácil, como siempre; los ojos y movimientos de Naruto estaban revolucionados al punto de estar ignorando a Sasuke casi por completo, y Sasuke por su lado prefirió omitir el punto de estar en la universidad de Itachi.
Llegaron a la residencia de estudiantes, y subieron hasta el piso nueve, tal y como Naruto recordaba. —Estamos acá —anunció Naruto—. ¿Estás seguro de que quieres saberlo?
—Claro que sí, tengo que saberlo. Tú también.
—Creo que yo no estoy tan interesado, ¿por qué tratan de ocultarlo de nuestros ojos? Debe ser algo tan malo que es mejor no saberlo. Ignorancia es felicidad.
—Pero luego te das un buen golpe. Prefiero saberlo ahora a quedarme con la duda por el resto de mi existencia.
—De acuerdo —Naruto timbró y dio tres golpes a la puerta para asegurarse. No pasaron muchos segundos para que se abriera la puerta y Deidara, con cara de dormido (quizá borracho) abriera la puerta.
—¿Naruto? —preguntó con voz patosa.
—Hola —musitó el rubio. Claro que recordaba la pelea, y aparecerse así como así era extraño, pero dadas las circunstancias… —¿Podemos entrar?
Deidara alternó la vista entre Sasuke y Naruto, al final asintió y los dejó pasar mientras se sobaba la cabeza. Una vez dentro Naruto después de ver las botellas de alcohol repartidas por el piso pudo comprobar que efectivamente Deidara había estado tomando; Sasuke se mantuvo callado e incluso cabizbajo; si esta era la persona que estaban buscando no podía decir de buenas a primeras que aquella también era residencia de Itachi, su no tan adorado hermano mayor.
Sin darse ninguna clase de preámbulos Naruto habló.
—Sabes quién soy ¿verdad? —Deidara tardó en procesar la información pero terminó por asentir—. ¿Y él? —señaló a Sasuke, Deidara asintió de nuevo.
—No lo sabía hasta ayer —murmuró—, vaya sincronía que tienen ustedes, miren que venir a buscarme cuando aún trato de digerir los últimos hechos…
—¿Qué pasó?
—Me encontré con Hinata, ustedes deben conocerla, va a su mismo salón.
—¿Hinata? —Sasuke frunció el seño, olvidó a Itachi—, ¿qué tiene que ver ella?
—Exactamente por qué están acá.
—Quiero... queremos que nos diga que nos pasó cuando éramos niños —Sasuke suspiró—. Por sus reacciones veo que no está totalmente ajeno a lo que decimos, así que… comience a contar.
—Digno de un Uchiha —chistó Deidara—, no se andan con rodeos. —Se quedó callado unos segundos— Les agradecería que no me interrumpieran y que sólo para cuando termine de relatarles todo, absolutamente todo, me golpeen o hagan lo que quieran ¿vale?
—Está bien.
Deidara tomó una botella de vino y le dio un trago.
—Nací en una maala, muy mala familia. Era una organización que viajaba de aquí para allá, como criminales de montaña, sólo que íbamos de lado a lado. Hubo un tiempo en que teníamos respeto por la vida humana, algo así; sólo negociábamos con importaciones ilícitas al país, con lo que nos iba bastante bien, si se puede decir.
»Akatsuki tenía pocas reglas pero debías cumplir todas y cada una. Mis padres, cuales idiotas, traicionaron al grupo, y se robaron todo el dinero de una de las transacciones más importantes del año, luego huyeron. Me dejaron ahí. Claro que como hijo de los traidores no me dejaron ir hasta que pagara la deuda, obviamente tampoco vivía en buenas condiciones, si es que me hago entender. Era la basura y la mascota de la organización.
»Yo era el premio de consolación del grupo, como no tenía dónde ir me quedé ahí casi que sin importarme nada. Era un adolescente sin rumbo en la vida, y quedarme con los criminales que me odiaban no me pareció para mejor o para peor.
»Akatsuki tuvo problemas después de la traición de mis padres, y sus negocios comenzaron a ir mal, los clientes huían como siervos, y por un momento casi pudimos declararnos en bancarrota. Claro que el grupo no se iba a dejar maltratar de esa forma, y como era de esperar encontraron otro negocio, uno más inhumano que la santa inquisición.
»Como si fueran el Ku Klux Klan comenzaron a cazar, a matar y a crucificar a las presas más fáciles: los niños. Ha sido historia de la humanidad aquellos que roban niños, y los padres han usado esto como excusa para que sus hijos se porten de buena manera, diciendo cosas como "te van a robar como no te portes bien"; Akatsuki no iba a ser diferente. Era increíble lo bien que las personas pagaban por niños fuera del común, como un rubio de ojos azules, o un moreno de ojos claros.
»Yahiko era nuestro líder, él, pese a todo lo que hacía y nos ordenaba hacer, no tenía un corazón de hielo, y no le agradaba la idea de llevarse a un niño cuyos padres y familiares aún se preocupaban por ellos.
»Era simple, veíamos a un niño o niña mendigando y lo llevábamos; un niño robando y era venta de ese día. Siempre nos asegurábamos de no llevarnos a un niño con familia por pura moral hipócrita y para evitarnos problemas mayores. Aunque en el grupo no todos tenían tan buenas intenciones, más de una vez vendimos por error a un niño de buena familia, y cuando se le reclamaba a quien había llevado ese niño, la persona sólo se excusaba tontamente«
Deidara sonrió amargamente. —Ahora que ya estamos en el contexto vamos a lo que nos importa —expresó sin perder la amargura—, llegamos acá, con toda la organización nos movíamos constantemente, nos asentamos en el bosque de las afueras de la ciudad, esperamos nuestra presa calmos, y pronto llegó como era de esperarse.
»Fue un plan de varios días. El primer día nos fijamos dos objetivos, un niño rubio y otro de cabello totalmente negro, eran pequeños, adorables, y de seguro nos darían muy buena paga. Nos acercamos y nos ganamos la confianza de los dos niños; días después ambos traían a sus amigos, un grupo grande de dinero fácil. Ya estábamos preparados«
Deidara estaba sumido en su relato, pudo haber seguido de esa manera, pero un simple vistazo a la expresión de Naruto y Sasuke bastó para que sus palabras murieran abruptamente. Se miraron fijamente por tiempo interminable, la tensión era palpable.
Naruto y Sasuke, como un reloj perfectamente sincronizado, habían recordado todo de golpe; su mirada se veía perdida, Deidara se sintió culpable. ¿Pero qué…?
.
¡No saben la penita que me dio escribir eso de Kiba! *se echa a llorar*... males necesarios :c
"Olvidarme de mi" Eh, que esa fue una de las frases base para escribir este fic (soy rara).
Ya les aviso de una vez que el siguiente capítulo será un gran flashback, así será mejor para contar todo lo que pasó en las horas que estuvieron desaparecidos, y más allá. Espérenlo.
Gracias por su apoyo :momentocursi:
Contesté los Rr's como rapidito así que si se me saltó algo por responder, pregunten (usualmente la caja de comentarios está debajo de esto)
¿Alguna duda? ¿Comentario? ¿Golpe?
Adiós.
...¿Alguien se une a mi para llorar por Kiba? *se seca una lágrima* u.u
