Esta historia es un proyecto en conjunto con una gran amiga mía. Ya habíamos escrito antes juntas, pero es la primera vez que usamos los personajes de la saga. Esperamos que os guste y que nos dejeis muchos reviews.

Besitos para tods, esperamos vuestros comentarios =)

Los personajes no nos pertenecen, sino a la gran Stephenie Meyer. Lo único que es nuestro es la trama y esperamos que os guste.


-Capítulo 9-

-Olvido-

Bella

Me sentía muy desgraciada. Pasaba el día encerrada en el castillo, con Tanya como única compañía, lo cuál no era para nada agradable. Tenía que pasarme el día aprendiendo a cocinar, para cuando viniese algún invitado especial, a vestirme adecuadamente y a conocer todas las reglas de protocolo para ser siempre cortes y que la gente comentase lo buena anfitriona que era… Todo eso me daba exactamente igual, pero sabiendo que mi fatídico destino era acabar con Mike, por lo menos manteniéndome ocupada con toda esta parafernalia no pensaba en lo que me venía encima…

Tanya me felicitó por el modo en que hacía las reverencias a la vez que sonreía de manera dulce, aunque sin ser excesivamente cordial, así que me dijo que podía salir un rato al jardín a despejarme antes de continuar con las lecciones. En verdad me tenía harta, pero no quería volver a discutir con mis padres, así que lo mejor era hacer todo lo que me dijesen y sobrellevarlo de la mejor manera posible. Bajé a los jardines con la cabeza gacha y con un nudo en el estómago. Mike vendría a visitarme en la tarde, y tenía que ponerle mi mejor cara. Odiaba tener que comportarme con él de manera educada, cuando lo único que me apetecía era escupirle y decirle cuan arrogante me resultaba. Llevaba viniendo a verme todas las tardes desde hace un par de semanas, y ni una sola vez me preguntó como me encontraba. Sólo me decía todas las propiedades que poseía y la enorme casa que había mandado construir para nosotros, aunque sin preguntarme algo sobre mis preferencias en esta, claro está. Le odiaba profundamente, pero tenía que resignarme. La felicidad no estaba hecha para mí…

Iba por los jardines, andando despacio y disfrutando de un momento de soledad, cuando oí que alguien me chistaba. Seguí hacia delante ignorando el sonido, porque no sabía si era para mí y además, estaba muy concentrada en mis ensoñaciones como para perder el tiempo con alguna broma estúpida. Me jalaron del brazo, haciendo que me girara furiosa por molestarme de esa manera. Pero entonces vi sus ojos. Aquellos ojos que me hacían perderme en ellos y no desear salir de allí.

- Princesa Jane, por favor, tengo que hablar con vos –me dijo mi dulce ángel, haciéndome salir de mis ensoñaciones y fijarme en todo su rostro- ¿Podemos ir a algún lugar un poco más privado? Si alguien me ve aquí, no quiero ni imaginar que suerte correría.

- Sí, claro. Acompañadme –él me tomó la mano, pero le solté con delicadeza mientras andábamos. No quería tocarle, ni acostumbrarme a su tacto, porque al final, él volvería a abandonarme y nadie estaría aquí para recoger los pedazos de mi corazón. Me dirigí hacia el armario de utensilios de jardinería, pues a estas horas ya habrían arreglado los jardines y no entraría nadie de nuevo hasta mañana. –Bien, ¿qué queríais decirme? –le miré de nuevo y su rostro estaba impregnado de dolor.

- Jane, tengo que confesaros algo –me dijo con dudas, antes de atreverse a continuar. – Lo que os dije aquel día en el bosque, todo lo de que no os amaba… Todo fue la más falsa de las blasfemias, mi corazón late por vos. No os he podido sacar de mi mente, y menos todavía de mi corazón. Esto total e irrevocablemente enamorado de vos.- me quedé helada cuando escuché sus palabras. No sabía como reaccionar, sólo noté que Edward me abrazaba y me susurraba con dolor al oído "Perdóname" una y otra vez. Le correspondí el abrazo y nos quedamos ahí unos momentos, sin atreverme si quiera a moverme, por temor a que todo fuese una broma pesada.

Edward se apartó de mí con lentitud y apoyó su frente en la mía. Nos miramos a los ojos durante unos segundos, mientras él se acercaba a mí lentamente. Cerré mis ojos y, cuando sus labios se posaron sobre los míos, creí volar y explotar de felicidad. Pasé mis manos por su cuello con la intención de acercarlo más a mí, pero en ese instante, algo hizo clic en mi cabeza. Nosotros no podíamos estar juntos, ya que nuestros padres nunca nos lo permitirían, así que al alzar mis manos lo que hice fue apartarle de mí, aunque me tuve que hacer un esfuerzo sobre humano para esto.

- Edward, esto no puede ser –le dije agachando la cabeza, para evitar mirarle a los ojos y perder el hilo de mis palabras- Nosotros no podemos estar juntos, así que lo mejor será que te vayas y te olvides de mí. En cuanto cumpla los 18 me casaré con Mike Newton, al igual que debes hacer tú, casarte con tu prometida. Es la única manera de poder vivir en paz.

- No princesa, no puedo vivir sin vos –me dijo él, pero le ignoré y abrí la puerta de aquel pequeño cuarto.

- Pues deberéis aprender, Edward. – "al igual que yo", pensé mientras salía de aquel cuarto y me dirigía de nuevo a palacio, a seguir con mi instrucción de la perfecta esposa, con mis ojos llenos de lágrimas y mi corazón donde estuviese él…


Edward

Vi como se marchaba Jane dejándome allí, solo, con el corazo roto, no me amaba ya, no me quería volver a ver, dentro de dos años seria la reina del reino Mago, se convertiría en Jane Newton, mi cabeza no soportaba procesar esa idea, que me quemaba y enfurecía por dentro haciéndome enloquecer, quería salir de allí y gritarle a todo su reino que la amaba, que me daba igual la muerte en la hoguera, porque su falta de amor ya era mi muerte lenta y dolorosa.
Salí del reino Alatar, allí estaba Emmet esperándome con los caballos, me miraba impaciente, creo que quería saber que había ocurrido aunque no se atreviese a preguntar.
-Emmet me rechazo, no sirvió de nada colarme ni arriesgarme- le mire tristemente- me ha dicho que debo casarme con mi prometida, que ella así lo hará nada mas cumplir los 18-agache la mirada-apenas quedan dos años, la perdí para siempre Emmet.
-Edward, no se preocupes, eres el príncipe mas deseado, ya encontrara otro amor-me dijo mirando serio-aunque la verdad debería seguir la orden de sus padres de casarse con Ángela, aunque no la ame, puede provocar una guerra entre el reino Violeta y el de usted, eso no seria correcto, sus padres tienen una gran amistad con lo reyes del reino Violeta y seria una situación realmente incomoda para los dos reinos.
-Lo se Emmet, se el riesgo que corre mi reino al negarme a ese casamiento, pero yo pido que también comprendan que con esa boda, están matando mi corazón y mis ganas de vivir-dije cabalgando-quiero casarme con la mujer que ame, no con la que me impongan, además Ángela es como mi hermana pequeña-sonreí- la primera vez que la cogí en brazos, era todavía un niño, mi madre me hizo una promesa que nunca he olvidado y la tendré siempre en mi mente-dije mirando sonriente a Emmet-hasta los 23 años tengo tiempo todavía.


1 año más tarde

Bella

Me levante de la cama a regañadientes, mi prometido vendría al reino a verme como hacia diariamente desde hacia un año, pero hoy quería bajar por los pueblos que rodeaban los demás reinos a dar un paseo; yo sabia que lo hacia por lucir a su futura esposa, porque siempre habían dicho que se quedaría soltero, de la maldad que tenia en el corazón.
Tanya me ayudo arreglarme, estaba encantada con mi actitud y mi manera de comportarme, como siempre habían deseado mis padres; en ese momento me vino a la cabeza Edward, ¿Por qué regresaba a mi mente después de un año de olvido o al menos de intento? Intente centrarme en otra cosa, para que mi esposo no notara nada raro en mi comportamiento; baje al gran salón donde Mike me esperaba en la compañía de mis padres.
-Hola mi bella dama-me beso mi mano-se te ve mas hermosa que nunca esta mañana-dije sonriéndome, intente sonreírle sin parecer demasiado superficial.
-Muchas gracias Señor Newton-dije inclinándome ante él.
-Por favor, llámame Mike, además nada de Señor, hasta el día de nuestra boda, que me convertiré en el Señor Mike Newton Nioman y el hombre más feliz.
Me alegre que saliésemos del reino, hacia el pueblo, no soportaba tener que comportarme con tanta falsedad por mis padres, además con Mike casi nunca hablaba por no decir nunca, excepto cuando mis padres estaban delante. Llegamos al pueblo, Mike hablaba de guerra y magia negra con unos extraños que nos habían parado, yo miraba mientras tanto unas puestos de tela, había muchísimos modelos y de un montón de colores, gire la cabeza cuando vi de lejos a Edward agarrado del brazo a su prometida, Ángela, en ese momento mi mundo se cayo a mis pies dejándome rota frente al puesto.


Gracias por leer… Nos merecemos un review?

Bella SaGa & Carlota Other