Disclaimer: Los personajes pertenecen a la grandiosa Stephenie Meyer y la historia es mía :)


Confesiones

Ya han pasado seis meses desde que nos conocimos y han sido los mejores de mi vida. Edward comenzó a trabajar como Profesor en la Universidad de Chicago y tuvo que dejar la librería y sus noches de clubes. Por mi lado, estaba busqué un nuevo trabajo..estaba harta de escribir sobre cosas superficiales..aunque uno de mis mejores reportes fue el de Edward, no quería seguir escribiendo sobre actores o tendencias. Mande algunas solicitudes a los periódicos nacionales y me aceptaron en el Chicago U.S, mi trabajo consistía en escribir mi propia columna de opinión. Llevaba ya dos semanas en el diario y sentía que podía explayarme en el tema que yo quisiera. Lo mejor era que trabajaba en casa y solo iba a la compañía cuando tenía que entregar el artículo semanal terminado, así que tenía más tiempo libre para estar con Edward o almorzar juntos la mayoría de los días. Nuestra relación cada vez era más estrecha, a estas alturas no concebía mi vida sin él, y me dejaba claro todos los días cuanto me quería y me necesitaba. Mi amor hacía él aumento más todavía cuando decidimos vivir juntos, creo que no soportábamos un día sin poder vernos en las noches. Necesitábamos la compañía del otro, el cariño del otro. Así que me mude a su departamento, ya que el mío era muy pequeño. Llevábamos unos meses viviendo juntos y la vida nos trataba bien. Estábamos muy felices.

-Amor?.- llamó Edward desde el comedor..- Acuérdate de que tenemos la cena en casa de mis padres.- Claro que lo recordaba, he estado esta semana totalmente nerviosa por el hecho de que conoceré a sus padres por primera vez. Conocer a Emmett y Rose fue tranquilo y no me sentía tan nerviosa, pero conocer a los padres de tu novio es diferente. Había echo un postre especial, para amenizar el ambiente, esperaba que les gustara.

-Claro que recuerdo, cariño.- le dije nerviosa.

-Hey.- dijo apareciendo por la puerta de la habitación.- No tienes porque estar nerviosa, si?, mis padres son muy tranquilos, no te causaran ningún problema.

-Espero que estés seguro. Emmett no es parte de tu significado de tranquilo, cierto?.- pregunte dudosa.

-A Emmett, solo le gusta hacerte sonrojar, eso es todo. Mis padres no te harán sentir incomoda, te lo aseguro.- me dijo confiado y le creí completamente. Lo abrase dulcemente.

-De lo único que debes preocuparte es del torbellino de Alice.- me dijo divertido.

-¿Porque?.- pregunte desconfiada.

-Alice, es un poco..hiperventilada.- me dijo riéndose.

-Crees que podré manejarla?.- le pregunte.

-Nadie puede manejar a Alice, ni siquiera Jasper.- me dijo. Jasper era su prometido, como Edward me explico un día.

-Ok..-dije- Me iré a arreglar.- le dije dándole un rápido beso.

La casa de sus padres quedaba a dos horas de nuestro departamento, nos quedaríamos por el fin de semana. Así que con Edward decidimos llevar un pequeño bolso con nuestras ropas y cosas personales. Llevaba puesto un pantalones casuales y una camisa azul arremangada, se veía extremadamente sexy sin querer proponérselo. Su cabello como siempre desordenado y llevaba un poco de barba, esa de dos días. Por mi parte llevaba un vestido informal color púrpura con unos zapatos negros, eran una arma mortal, con ese tremendo taco que tenían, pero haría un esfuerzo por no caerme. Mi cabello estaba liso y el maquillaje era muy ligero, labios color rosa y un poco de sombra negro difuminado. Lleve en una fuente el postre que tenía preparado y Edward llevaba una botella de vino blanco de regalo.

Fuimos en el auto tomados de la mano y cada vez sentía mi estómago con más y más nervios. ¿Qué pasaba si no les gustaba?, digo, confiaba en Edward, si me decía que sus padres eran buena gente, le creía, pero mi yo interno estaba muy preocupado. Cada vez nos acercábamos más a nuestro destino y mis nervios seguían ahí.

-Mira, Bella.- dijo Edward, deteniendo el auto fuera de un gran portón blanco.- No tienes nada que temer, estaré a tu lado siempre, si?.- me dijo tomando mi cara dulcemente, asentí, sintiendo los nervios desaparecer lentamente.- Bueno, aquí es.- dijo entrando por el portón y estacionando al lado de un mercedes negro, un porsche amarillo y un Jeep gigante. Quedé impresionada por los autos, pero casi me dio un ataque cuando vi la fachada de la casa, no era correcto llamarla casa, más bien era un mansión. Era de color crema, tenía ventanas muy hermosas y parecía que era de casi tres pisos. Sentí a Edward apretar mi mano, dándome ánimos y bajamos del auto. Caminamos a la entrada y apretó el timbre. Esperamos unos segundos cuando una mujer muy hermosa nos abrió la puerta. Tenía cara en forma de corazón y unos bellos rasgos. Con ojos verdes como los de Edward y cabello color caramelo.

-Hijo mío, estas tan guapo.- dijo abrazando a Edward con mucha emoción.

-Hola mamá.- le dijo un poco avergonzado. Se veía tan mono con sus mejillitas sonrojadas.

-¿Y quién es ésta bella jovencita?.- dijo su madre mirando en mi dirección.

-Madre, te presento a mi novia, Isabella Swan.- dijo tomando mi mano.

-Es un gusto, Señora Cullen.- le dije estrechando mi mano.

-El gusto es mío, Isabella.- dijo acercándose para abrazarme. Me sorprendí ante tal gesto, al parecer su madre era una señora muy dulce.- Y por favor no me llames Señora, que me hace parecer una vieja.- dijo riéndose.- Llámame Esme, cariño.

-Solo si usted me llama Bella.- le dije con una sonrisa.

-Muy bien, Bella. De verdad eres muy hermosa.- me dijo mirándome atentamente.

-Gracias, Esme. Y su casa es muy bella, también.

-Gracias, querida. Edward te contó que yo misma la decore?.- dijo mientras caminábamos hacia el living. La casa por dentro era incluso más genial, parecía la casa de unos Reyes. Tenía una escalera con detalles en dorado y un gran piano de cola negro brillante.

-No, Edward nunca lo menciono.- dije mirándolo.- Pero el decorado es espectacular.- la halagué

-No puedo creer que no lo haya mencionado.- dijo viéndolo con una cara reprobatoria, pero a la vez divertida.- Vamos que están todos aquí.- Dijo mientras entrábamos al living. Se encontraba Emmett y Rose. También estaba una pareja que no conocía, era una mujer bajita con cabello negro corto, que caía en todas direcciones, tenía ojos café, al igual que Emmett, ella debía de ser Alice, la hermana de Edward, estaba sentada en el regazo de un hombre rubio, que debía ser Jasper. Era alto, pero no tanto como Edward, musculoso, pero nunca tanto como Emmett y estaba acariciando el cabello de Alice. Tenía una mirada tranquilizadora, como si al mirarlo te relajara al instante. Por último en el sillón individual estaba un hombre rubio, con algunas canas, que debía ser el padre de Edward, tenía ojos cafés y era tan alto como él. Tenía una sonrisa con hoyuelos bien marcados, como los de Emmett, mientras jugaba con su sobrina. Alice se acerco a mí con unos andares de bailarina junto con Jasper que le seguía los talones.

-Hola Bella, es un gusto, Edward nos ha hablado a todos sobre ti, seremos las mejores amigas.- me dijo abrazándome, casi quitándome la respiración. Para ser una chica flaquita, tenía demasiada fuerza.

-Hola Alice, también es un gusto.- le dije devolviéndole el abrazo.

-Al fin te conocemos.- dijo Jasper sonriéndome.- Edward no ha dejado de hablar sobre lo grandiosa que eres.- dijo burlándose de él. Mire a Edward, que tenía cara de avergonzado.

-Que puedo, decir, soy culpable.- dijo aceptando las burlas.

-Queríamos conocer a la chica, que tiene tan mal a nuestro hijo.- dijo el Señor Cullen acercándose para abrazarme.

-Si, no hemos visto a Edward en días.- nos dijo Esme.

-Siento privar a Edward de visitarlos.- dije sinceramente.

-Vamos, no importa, amamos ver a nuestro Eddie feliz.- dijo Emmett acercándose divertido. Edward lo miro irritado por el uso de su odiado apoyo.

-Bella!.- dijo acercándose Lucy a saludarme.

-Como estas, cariño?.- le pregunté dulcemente.

-Muy bien, esperaba que jugaras conmigo y tía Alice a las tacitas.- dijo esperanzada.

-Claro, amor. Ya sabes, luego de cenar, soy toda tuya.- le dije guiñándole un ojo.

-Yuju!.- dijo corriendo a la mesa.

-Hola, Rose, como estas?.- le pregunte.

-Bien, como te trata la vida en pareja?.- me pregunto curiosa. Con Rose, nos manteníamos en contacto vía telefónica. Así que estaba al tanto de lo que pasaba.

-Todo va de maravilla.- le dije mientras nos dirigíamos a la mesa. Me senté junto a Edward y frente a Rose. Esme y Carlisle estaban en las esquinas y Emmett, Alice y Jasper estaban en los puestos sobrantes.

-Así que Edward..como va tu trabajo en la Universidad?.- le pregunto su padre interesado.

-Todo tranquilo, tengo una buena paga y me da un poco de tiempo libre para pasarlo con Bella, así que, genial.- dijo mientras bebía de su copa.

-Sin mencionar a tu alumna súper estrella.- dijo riéndose Emmett. La "súper" alumna de Edward, era Tanya Denali, una estudiante que estaba locamente enamorada de Edward, de MI Edward. Mandaba cartas a la casa y más de una vez la pille observándonos cuando estábamos en el centro comercial o en algún restaurante.

-Gracias, Emmett por recordarme a La psicópata.- dijo enojado.

-Vamos, Eddie, nunca la has ..?.- pregunto Emmett sugestivamente. Rose, le pegó un zape a Emmet en la cabeza.

-Claro que no, Emmett.- le dijo muy enojado. Por mi parte yo confiaba en Edward y por lo que lo conozco, no saldría con una desquiciada.

-Confío en Edward.- dije para aclarar las cosas.

-Y tu Bella, he leído todas las semanas tu columna, es muy buena.- dijo Alice. Mi cara se volvió un tomate.

-Gracias.- dije avergonzada.- He tenido buenas criticas últimamente.- dije feliz.

-Eso es genial.- dijo Esme.- Empezare a leerla.- dijo.

Y así pasamos toda la velada. Por suerte a todos les encanto el postre, Emmett se sirvió dos platos así que me sentí halagada por mis habilidades culinarias. Luego tomamos bajativos en el living, mientras conversábamos, jugué con Lucy y Alice a las tacitas y luego Rose se llevó a acostarla. Ya eran como las diez de la noche cuando a Alice salió con una idea.

-Vamos a bailar!.- dijo emocionada y saltando. Todos estuvimos de acuerdo, aunque yo solo iría a pasar un buen rato con los chicos, dudaba que bailara. Pero al parecer Edward estaba entusiasmado con la idea.

-Oh, vamos Bella, tienes que bailar conmigo.- me dijo mientras nos dirigíamos a nuestras habitaciones a cambiarnos de ropa.- La última vez que bailamos la pasamos genial.- me dijo meneando las cejas.

-Lo hicimos, pero para poder bailar tengo que estar bajo los milagros del alcohol y llegaremos a tu casa con tus padres en ella, no pienso terminar mal.- le dije seria, mientras me sacaba el vestido.

-Cariño, lo pasaremos bien.- me dijo acercándose y tomando mi cintura desnuda.

-Esta bien, conste que no respondo por los daños.- le dije divertida, acercando mis labios a los suyos.

-Tomare el riesgo, bebé.- me dijo contra mis labios y empezamos a besarnos. Comenzó todo tranquilo hasta que sentí su lengua contra mis labios, como pidiendo permiso y saque la mía al encuentro y el beso se transformo en algo salvaje y frenético. Desabrochó mi brassier rápidamente... con el tiempo se hizo un experto. Nos llevó hasta la cama y comenzó a besar mis senos, tirándolos y mordisqueándolos levemente. Una de sus manos bajo por mi ombligo y metió rudamente sus dedos en mi entrada.

-Edward, dios.- dije casi rodando mis ojos. Cuando estaba casi al borde, Edward bajo su cabeza y la metió entre mis piernas. Nunca había sentido algo así. Su lengua era experta y con la ayuda de sus dedos en rápidos minutos me llevo al cielo. Respiraba entrecortadamente.

-Wow..amor, nunca habías echo esto antes..- le dije asombrada. Nunca me había echo sexo oral, no es que me molestara, en realidad, me acababa de dar cuenta. Edward volvió a estar frente a mi cara.

-No lo se.., es que ver tu excitada cara mientras te toco..me provoco bastante.- me dijo volviendo a besarme profundamente. Sus palabras me volvieron a prender así que ahora era mi turno. Baje mis manos a su pantalón, lo desabroche y comencé a bombear rápidamente su miembro.

-Bella..dios..- dijo y en ese momento, baje mi cara a su miembro y mordí suavemente su punta. Cuando lo sentí sisear, abrí mi boca y lo metí hasta el fondo. Después de unas chupadas mas y pellizcarlo levemente, Edward exploto en mi boca por primera vez. Su sabor era exquisito, no perdí ni una gota. Todo lo de él era exquisito, de eso ninguna duda. Subí mi cabeza y me apoye en su pecho, mientras ambos recobrábamos la respiración.

-Fue asombroso.- me dijo agotado.- Estas segura de que quieres que no corra mi ..?-me preguntó..y supe a que se refería.

-Amor, fue asombroso y exquisito.- le dije lamiéndome los labios seductoramente.

-Isabella Swan, no vuelvas a hacer eso..si es que no quieras que te coja ahora mismo.- me dijo eróticamente. Con Edward, no éramos de esos que se hablan suciamente en el sexo..digo nunca lo hemos echo.. aunque definitivamente podría intentarlo alguna vez. En ese momento alguien tocó la puerta.

- Vamos par de adictos..estamos esperándolos.- dijo Emmett. Mi cara estaba totalmente roja y me moría de vergüenza. Tome mi ropa para la noche y me fui a esconder al baño para vestirme.

-Vamos, Bella..Emmett solo bromea.- me dijo Edward desde el otro lado de la puerta.

-Lo sé..-dije avergonzada mientras salía lista del baño.- Es solo que no puedo evitar sentir nervios cuando hablan de mi..sobre todo si se refiere a sexo, además tus padres están aquí, ¿No piensan nada acerca de que su hijo se coja a su novia en su propia casa?.- dije frustrada.

-Cariño, mis padres saben que somos niños grandes..- dijo abrazándome.- Te aseguro que no dirán nada al respecto. Y ahora bajemos si no Alice vendrá a buscarnos..- dijo medio asustado, medio divertido.

-Esta bien.. pero creo que no deberíamos tener relaciones estando aquí.- dije no muy convencida.

-¿¡Que! .- me dijo casi gritándome con los ojos como plato. Reí de su expresión.

-Edward, estoy bromeando.- le dije divertida..No se porque me sorprende..es un hombre, solo piensa en sexo. Suspiro relajado.

Bajamos a buscar a los chicos y decidimos que cada pareja iría en un auto, por si alguno quería devolverse. Obviamente esa fue idea de Emmett, creo que la necesidad de sexo es de familia, pensé riendo. Alice y Jasper fueron en el porsche, Emmett y Rose en el Jeep y Edward y yo en mi auto. Luego de quince minutos, llegamos a un bar y al parecer Alice conocía al gorila que nos dejo pasar enseguida. Era un lindo lugar, con varias mesas y tenía una pista de baile en el centro. Estaba bastante lleno, pero encontramos una mesa.

-Entonces, las mujeres que quieren para tomar?.- dijo el camarero que se nos acerco, que nos miraba como si fuéramos pedazos de carne. Edward instantáneamente paso su brazo por mis hombros.

-Tres vodkas y tres whiskeys.- dijo Edward sin siquiera mirar al camarero.

-Bien, tres whiskeys y tres vodkas para las damas, vienen enseguida.- dijo guiñando un ojo. Ag, asco.

-Ese camarero me da arcadas.- dijo Alice con cara de asco. Todos estuvimos de acuerdo. Cuando unos minutos después nos trajo los tragos, se fue rápidamente. Alice y Jasper se fueron a bailar junto con Rose y Emmett. Yo por mi parte todavía no estaba segura de si quería hacer el ridículo o no. En eso Alice y Rose se acercaron a mi, me tomaron de las manos y me obligaron a ir a la pista de baile. Edward nos siguió y se puso a bailar conmigo. Al principio estaba un poco incomoda pero luego tome confianza y casi empecé a bailar como toda una experta.. casi.

-Después de todo no lo haces tan mal..- me medio grito Edward por sobre la música.

-Al parecer no.- dije divertida. Ya era tarde así que decidimos irnos. Caminamos al auto y Edward manejo de vuelta a la casa. Tuve una idea maravillosa. Sinceramente no quería hacer algo incorrecto en la casa de sus padres, así que porque no en el auto. Edward aparcó frente a su casa, lo acerque y empecé a besarlo profundamente. Tomó de mi cintura y me puso a horcajadas en el pequeño espacio del auto. La situación lo hacía más adrenalínico y le susurré..

-Te necesito, Edward.- le dije con voz seductora. Pude ver que quedo impactado y estaba impaciente mientras desabrochaba mi pantalón y yo el suyo. Corrió mis bragas y se introdujo en mi profundamente. Después de unos estocadas más.. empecé a sentir el nudo aparecer.

-Oh..Bella.- gimió mientras llegábamos al orgasmo juntos. Le di un beso y salí de su regazo. Esperamos unos segundos para tranquilizarnos y bajamos del auto. Entramos sigilosamente a la casa y subimos a la habitación. Estaba muerta por los sucesos del día.. nos pusimos nuestros pijamas y caímos rendidos. Bese a Edward, le dí las buenas noches y me deje llevar a los brazos de morfeo...

Desperté con las energías renovadas, sintiendo unos besos en mi cuello. Sonreí contra sus labios y lo bese de vuelta.

-Edward..- le dije llamando su atención cuando sentí sus manos en mis piernas.- Estamos en casa de tus padres.- le dije sentándome en la cama.

-Te dije que no te preocuparas por eso.- dijo sentándose también.

-Pensé que con lo que hicimos en el auto estarías tranquilo hasta que llegáramos a casa.- le dije divertida acariciando su mejilla.

-Bella, porque eres tan aguafiestas.- dijo riéndose.

-Amor, lo siento, pero tendrás que esperar.- le dije apenada.- Bajemos a desayunar?.- le pregunte para cambiar de tema.

-Yo tengo mi desayuno justo aquí.- dijo lanzándose sobre mío, besando mis brazos. Reí de sus acciones, este hombre era insaciable.

-Vamos, bajemos..- le dije arrastrándolo fuera de la cama.- Si bajas reconsiderare tu oferta cuando nos duchemos.- le dije guiñándole un ojo. Sonreí cuando lo sentí que venía siguiéndome por la escalera.

-No juegas limpio.- me dijo con los brazos cruzados mientras llegábamos a la cocina. Yo solo reí de él. Esme estaba haciendo unos cafés y Rosalie la ayudaba.

-Hola, necesitan ayuda?.- pregunte amable.

-No, cariño, gracias.- dijo Esme.- Tenemos todo listo, tomen una taza de café y un pedazo de queque. Rosalie lo preparo.- dijo mientras servía agua caliente a todas las tazas.

-Gracias.- dijimos con Edward en conjunto. Tomamos una taza y un plato con queque y nos sentamos en la mesa.

-Mamá.. donde están los demás?.- pregunto con su boquita llena de queque.

-Emmett, Jasper y tu padre salieron a comprar temprano..hoy haremos un asado.- dijo emocionada.

-Y Alice?.- dijo.

-Estaba duchándose, si no me equivoco..- dijo Rosalie. Terminamos de comer y con Edward lavamos nuestros platos.

-Bueno nos iremos a bañar.- dijo rápidamente Edward, tomándome de la mano y arrastrándome escaleras arriba. Su madre y Rosalie solo rieron de la situación. Obviamente la sangre subió a mis mejillas. Llegamos a la habitación, Edward cerró con pestillo y comenzó a sacarme raudamente mi pijama. Nos besamos camino al baño y esperamos a que el agua de la ducha se calentara y entramos bajo el chorro. Edward besaba mis hombros, bajando por mis senos y yo pase mis manos por su marcado abdomen y apreté fuertemente sus glúteos. Edward tomo mis piernas y las puso sobre su cadera como si estuviera a horcajadas sobre él. Introdujo rápidamente su miembro en mi centro y comenzó un vaivén salvaje. Gemí fuertemente y arañe la espalda de Edward. Para una mayor penetración él me tomo de los glúteos y empezó a moverme más y más cerca de él, sintiendo los golpes de nuestras caderas, el nudo en mi estómago apareció.

-Bella..córrete, amor, córrete..- me dijo mordiendo el lóbulo de mi oreja. Unas estocadas más y explote encima de Edward.. mientras éste llegó a su liberación unos momentos después. Recobramos la respiración unos segundos y comencé a lavar de mi cabello, mientras Edward jabonaba su cuerpo. Estuvimos unos diez minutos en la ducha cuando salimos. Me vestí informal, con un vestido ligero color azul, me puse unas chanclas cómodas y mi cabello iba suelto. Edward vistió una polera casual con unos jeans azules y unos zapatos de vestir. Bajamos a ayudar a los chicos.

El asado estuvo genial, fue demasiado divertido ver como cuatro hombres se las arreglaban para preparar un asado. Pero tengo que decir que a pesar de todo quedo muy bueno. De postre comimos lo que quedaba de lo de ayer y jugamos fútbol todos juntos, incluso Lucy jugó, Esme era el arbitro.. para mi suerte la única que pasaba en el suelo era yo, por supuesto. Pero fuera de todo, pase una genial tarde. A eso de las 8, decidimos volver a nuestra casa, ya que son dos horas de conducción.

Todo estuvo genial, Esme, muchas gracias.- le dije agradecida por la tarde y el buen rato que pasamos.- Fue un gusto conocerla.

-El gusto es mío, cariño. Espero que vuelvas por aquí cuando quieras.- dijo besando mi mejilla. Luego me despedí de Rose, Emmett, Jasper y Carlisle.

-Bella..todavía me debes una tarde de compras!.- me dijo Alice ..rayos..pensé que lo olvidaría.

-Cuando quieras.-le dije suspirando.

Se despidieron de Edward y nos dirigimos al auto. Camino por la autopista, empezamos a conversar sobre nuestro fin de semana.

-Tus padres son verdaderamente asombrosos.- le dije sinceramente a Edward.

-Lo son..y les gustaste de verdad.- me dijo sonriendo.

-Eso creo..-dije feliz.

-Y Lucy es un amor..es una niña muy especial.- dije. Nunca he hablado de niños con Edward, en verdad.- Que piensas tu de los hijos?.- le pregunte curiosa.

-Creo que son adorables los niños.. y me gustaría tener al menos tres.- me dijo seguro.

-¿Tres?.- pregunte alarmada.- ¿No crees que será mucho?.-

-No lo sé, es una medida estándar.. conmigo somos tres hermanos.. pero creo que los hijos deberían venir luego del matrimonio.. no que fuercen uno.

-Pienso lo mismo.- dije pensativa.- ¿Piensas casarte alguna vez?.- le pregunte tímida.

-Claro, digo, es un paso que toda persona debe pasar.- dijo mirándome.- ¿Y tu que piensas sobre el matrimonio?.- me dijo.

-No pienso que el matrimonio sea obligación en la vida, como un "paso"..la verdad, no lo creo.

-¿O sea que no piensas casarte alguna vez?.- me pregunto serio.

-No lo se... si te soy sincera.. yo creo que nunca me casaré.- dije casi susurrando.

-¿Puedo saber porque piensas eso?.- dijo con la vista al frente.

-Creo que el matrimonio de mis padres y su divorcio tienen mucho que ver con mi relación con el matrimonio. Mis padres se amaban y pensaron que el siguiente "paso" era casarse. Lo hicieron y todos los problemas llegaron. No quiero eso para ninguna relación, no quiero que eso pase con nuestra relación.- dije.

-La relación de tus padres es muy diferente a la nuestra.- me dijo con voz un poco enojada.

-Se que nuestra relación es diferente, pero no cambia mi punto de vista acerca del matrimonio.- dije segura.

-Genial, enserio, es genial que pienses eso de nosotros.- dijo ahora enojado.

-Edward.. no se porque estas tan enojado.- le dije confundida.

-Bella!..¿Es que no lo entiendes?.- me dijo desesperado apretando el manubrio.

-¿Entender que?.- estaba muy confundida con sus palabras.

-Que te amo!.- me dijo gritando.- Te amo tanto que la única vez en mi vida que he pensado en casarme, ha sido contigo. Pero tu vienes y dices que no te casaras, no se que pensar... Te amo, ¿No lo entiendes?.- pero mi cabeza estaba echo un lío, ¿Acababa de decir que me amaba?. Yo sabía hace mucho tiempo que también lo amaba, pero nunca tuve el valor de decirlo.

-Yo también te amo.- dije susurrando, casi no me escucha..casi.

-¿Qué?..repítelo.- me dijo con cara asombrada.

-Que yo también te amo.- le dije tímidamente. Edward se acerco a mí y me beso muy dulcemente, no fue como nuestros típicos besos salvajes, éste estaba cargado de amor y admiración. No olvidaba el hecho de que había dicho que quería casarse conmigo. Me halagaba pero todavía no estaba segura de si tal compromiso estaba echo para mí.

-No quiero presionarte a nada..- me dijo disculpándose apoyando su frente en la mía.- Es solo que la idea lleva rondándome hace un tiempo y al saber esto..solo me tomo por sorpresa.- me dijo un poco desilusionado.- Pero créeme..algún día, Isabella Swan, te haré mi esposa.- dijo besando mi mano y dando por terminado el tema. Yo solo sonreí ante su reacción.

Pensé que los últimos acontecimientos habían pasado y olvidado, excepto la parte de que me amaba..eso no lo olvidaría nunca. Íbamos en nuestra nube cuando llegamos a nuestro departamento. Empezamos a besarnos en el ascensor y cada vez me decía que me amaba, una y otra vez. En verdad lo amaba, más de lo que nunca he amado a alguien. Ya en nuestra habitación, la ropa empezó a sobrar, pero ésta vez, todo fue mucha más lento y delicado que de costumbre.

Edward saco mis zapatos y comenzó a besar mis pies delicadamente.

-Hermosos.- dijo besando mis tobillos.- Hermosos.- repitió mientras besaba mis piernas e iba subiendo.- Hermosos.- volvió a prenunciar mientras lentamente sacaba mi vestido por mi cabeza y besaba mis pechos por encima del brassier. Y así siguió diciendo cada vez que besaba alguna parte de mi cuerpo. Estaba hechizada por sus palabras, era tan tierno, no creía merecer un hombre así. Mis ojos estaban aguados de tanta emoción. Lo bese dulcemente mientras desabrochaba uno a uno los botones de su camisa. Luego seguí con el cierre de su pantalón y ambos quedamos en nuestra ropa interior. Lo miré tiernamente y lo acerqué para besarlo, sentí sus manos en mi espalda alcanzando los broches del sostén, los saqué del camino y Edward comenzó a besar mis senos cariñosamente. Gemí al ver sus manos bajar a mis bragas. Las deslizo por mis piernas al tiempo que yo sacaba sus boxer. Me miro como pidiéndome permiso y le sonreí. Era como si fuera nuestra primera vez juntos, sentí nervios cuando se acercó y me colocó delicadamente debajo de él.

-Te amo.- me dijo mientras despacio se introducía en mí.

-Te amo, Edward.- le dije mientras empezaba un vaivén y nuestras caderas chocaban sincronizadamente. Después de varias estocadas y besos de por medio, llegamos juntos al más magnifico orgasmo que he tenido.

Después de hacer el amor unas cinco veces más, caí rendida sobre su pecho.

-Estoy agotada.- le dije respirando entrecortadamente.

-Yo también.- me dijo igual de agotado.- Descansa, amor. Mañana debo levantarme temprano.- dijo besando mi cabeza.

-Lo sé.- dije incorporándome en la cama y lo mire a los ojos.

-Te amo, Isabella Swan.- me dijo mirándome.

-Yo te amo más, Edward Cullen.- le dije besando su frente lentamente.- Buenas noches, cariño.- dije abrazándome a él.

-Buenas noches, mi amor.- Con esas palabras, Edward comenzó a tararear esa melodía desconocida que tanto me apaciguaba, a los minutos sentí mis ojos pesados, susurre un te amo y caí en el sueño más profundo.


Gracias a los que leen, significa mucho para mi. Denme sus opiniones sobre el cap. ! besos cami.