HACE 24 AÑOS

Justo después de recibir la devastadora noticia, Jack no sabía como reaccionar. Nunca había perdido a alguien tan importante en su vida, tan sólo algún compañero durante algún ataque, pero nunca nadie con quien hubiera compartido tantas cosas.

John le llamó a las tres de la madrugada. Su amigo sonaba muy distinto, su tono apagado y excesivamente distante, el dijo a Jack que algo terrible había ocurrido. Pensó en los chicos y sobretodo en que Dean estuviera bien; lo había pasado muy mal cuando el niño había caído enfermo y no quería tener que volver a vivir algo parecido nunca.

Sin embargo, nunca se hubiera imaginado lo que se le venía encima, nunca hubiera esperado escuchar a John decir de aquella manera tan agonizante, "Mary está muerta." A pesar de estar hablando por teléfono, Jack casi podía asegurar que su viejo amigo estaba llorando mientras hablaba.

"¿Cómo ha sido?" Fue todo lo que Jack consiguió articular sin derrumbarse por completo.

"Un incendio en casa." John se detuvo un momento antes de poder continuar hablando, respiró hondo y pensó lo más fríamente que pudo las palabras que iba a decir, pues no quería sonar demasiado loco. "Los bomberos no saben lo que ha sido, dicen que seguramente se trató de un cortocircuito. Pero yo estoy seguro que fue otra cosa."

"¿A que te refieres?, ¿Piensas que alguien pudo querer haceros daño?" Jack conocía demasiado bien a la familia Winchester, como para estar seguro que no tenían ningún enemigo capaz de hacer algo tan cruel y devastador como aquello.

"No alguien, Jack, algo… no lo se, estoy confuso, ya no se ni lo que digo." John dejó de contarle sus teorías a su amigo, no estaba seguro de cómo se lo iba tomar si le decía que llevaba dos días leyendo libros sobre demonios y fenómenos paranormales.

"Se que no servirá de mucho que diga esto, pero me tienes para lo que necesites, sobretodo por los chicos. ¿Cómo están?"

"Sam ni siquiera se ha enterado, sólo es un bebé, aunque nunca recordará a su madre, nunca llegará a conocerla." John se dio la vuelta hacia la cuna en la que dormía su hijo más pequeño. "El que me da miedo es Dean, han pasado dos días y apenas me ha hablado todavía, espero que se recuperé alguna vez. Se que es un chico muy fuerte, pero no se como le afectara la muerte de su madre."

"John, tengo par de días libres, si me necesitas…"

"Por eso te he llamado. Necesito hacer un par de cosas antes de intentar seguir adelante y si pudieras quedarte con los chicos hasta que vuelva." Obviamente, no le iba a decir que quería seguir una pista que le habían dado, sobre una criatura que podía haber matado a su mujer. Prefirió dejarlo como estaba.

"Claro, dime donde estás y estaré allí en un momento."

- o -

John se había instalado con los niños en una pequeña habitación de motel a las afueras de Lawrence. Jack había olvidado cuantas horas había estado conduciendo, pues no había parado en todo el trayecto.

Al llegar, John le esperaba fuera, apoyado en su pick-up. Jack se bajó del coche y fue hasta su amigo. Sin que ninguno de los dos dijera nada, se abrazaron con fuerza, eso era todo lo que John necesitaba en esos momentos, pues casi no había hablado desde la muerte de Mary con nadie.

"Gracias por venir, te lo agradezco de veras." Los dos se quedaron apoyados en el coche.

"No te preocupes." Jack desvió la mirada hacia la ventaba de la habitación, en el interior había una pequeña luz, pero no podía ver nada. "¿Y los chicos?"

"Sam está durmiendo. Estaba agotado, ha estado llorando todo el día, estoy seguro que echa de menos a su madre, tanto o más que Dean o que yo."

"¿Y Dean?" Aunque no fuera a reconocerlo, aquello era lo que más le preocupaba en ese momento, su hijo.

"No lo se, todavía no ha dicho ni una palabra, pero tampoco me hace falta, se que está destrozado, lo veo en su cara." John suspiró con amargura. "Se parece tanto a su madre, con sólo mirarla, sabías lo que Mary estaba pensando, con ella las palabras no hacían falta. Con Dean es igual."

"¿No crees que sería mejor que te quedaras con ellos unos días más?, puede que sea muy pronto marcharte ahora."

"Necesito respuestas Jack, algo ha matado a Mary y tengo que saber lo que fue." Jack lo miró confundido. "Déjalo, ni siquiera yo mismo lo entiendo, por eso necesito encontrar a alguien que pueda ayudarme." John se levantó del capó y abrió puerta del conductor. "Se que los chicos me necesitan, pero para estar con ellos al cien por cien, necesito tener algunas respuestas." Jack puso su mano sobre el hombro de su amigo y apretó con fuerza. Sin decir nada más, John se metió en la pick-up y se marchó, dejando a su amigo y a sus hijos allí.

Al entrar en la habitación. Jack vio el pequeño bulto que se acurrucaba en el sofá, con la mirada en la televisión, pero sin estar viendo nada. Buscó con la mirada y junto a una de las camas, Jack encontró la cuna en la que estaba durmiendo Sam. Se acercó a él y lo observó. Parecía tan tranquilo ahora que dormía, que no podía ni imaginarse lo mal que lo debía de estar pasando la pobre criatura sin su madre.

"Hola Dean." Dijo mientras se acercaba al sofá. El niño ni siquiera se movió, no parecía siquiera escucharle. Jack se sentó también en el sofá, con la mirada clavada en el niño. "Siento mucho lo de tu madre. Yo también la quería mucho, pero seguro que no tanto como tu."

El niño se removió en su hueco, como si estuviera reaccionando a lo que le estaba diciendo Jack. "¿Sabes que dice la gente que es mejor hablar de la gente que nos ha dejado para seguir recordándola siempre?" Jack se movió y se acercó un poco a donde estaba Dean. "Conocía bien a tu mamá y era muy guapa, la mujer más guapa que he visto nunca. Te pareces mucho a ella, seguro que te lo han dicho más de una vez."

De repente Dean levantó la mirada y se volvió hacia Jack, aunque se mantuvo todavía en silencio. "Las veces que estuve con vosotros y te veía sonreír, lo hacías igual que ella y tienes sus mismos ojos."

"Papá también lo decía." Dijo el niño tristemente. "Cuando estaba mamá, le decía que nos parecíamos mucho. Ahora ya no habla de ella."

"Ha sido duro para él, tienes que darle tiempo. Pero tienes que hablar con él, lo está pasando mal porque te ve sufrir y necesita alguien en quien poder apoyarse, alguien que le ayude a cuidar de Sam." Dean lo miraba con seriedad, grabando en su mente cada una de aquellas palabras. Jack tenía razón, tenía que convertirse en un niño fuerte por su padre y por su hermano pequeño, por su familia.

"Sam también se parece a ella." Dean se volvió completamente hacia Jack y se cruzó de piernas sobre el sofá. "Sobretodo cuando quiere algo, nos mira con esa cara tan de mamá a la que papá no puede negarse."

Las horas fueron pasando y cuando quiso darse cuenta Jack, Dean se había quedado dormido en el mismo sofá, pero al menos había conseguido sacarlo de aquel estado en el que se había metido, dentro de su mismo.

- o -

EL PRESENTE

El sonido de las bombas cayendo sobre sus cabezas, parecía que estuviera a punto de derrumbar los túneles. Todo el mundo permanecía en silencio, mientras lo segundos pasaban y los planeadores seguían sobrevolando la zona.

Sam buscó a Jack con la mirada y lo encontró un poco más alejado hablando con Jacob.

"Tenemos que encontrar una forma de salir de aquí, si nos quedamos nos descubrirán y acabaran con nosotros." Jacob afirmó y se volvió hacia el resto de su gente. Les dio unas cuantas instrucciones y se pusieron en camino.

Jack fue delante, abriendo camino, con el arma siempre a mano, no fuera a ser que los Jaffas hubieran encontrado ya la forma de encontrar y les dieran una sorpresa. Unos pocos cascotes cayeron sobre sus cabezas pero intentaron no prestarle atención.

Tras el coronel fueron pasando los integrantes de la Tokra y cerrando al fila, Sam, con una de las Zats que le había dado Jack y junto a él una chica joven, que aunque no parecía tener más de veinte años, parecía estar mucho más serena que él, como si aquello que estaba sucediendo fuera de lo más habitual para ella.

"¿Crees que lo conseguiremos?" Le preguntó por fin Sam a la chica que caminaba en silencio a su lado.

"No te preocupes, hemos pasado por cosas peores que esta y aunque perezcamos aquí, será un honor hacerlo con guerreros tauri tan reconocidos como el coronel O'Neill." La chica siguió caminando sin fijarse en el rostro ligeramente sorprendido de Sam, que bajo ninguna circunstancia hubiera esperado aquella contestación.

Sam quería ir donde estaba Jack, quería asegurarse de que el coronel tuviera la situación controlada, que tenía segura una forma de escapar de allí con vida, ya no sólo por ellos mismo, si no porque de volver a la tierra pronto, dependía la supervivencia de su hermano.

Sin embargo, no pudo hacerlo, el túnel era tan estrecho que tan sólo permitía el paso en fila de a dos y ya estaba ocupado por los miembros de la Tokra que iban delante. Por ello no dijo nada, intentó calmarse y trató de entablar conversación con su compañera de caminata.

"Por cierto me llamo Sam." La chica se volvió hacia él y sonrió alegremente, parecía tratarse de una persona completamente distinta a la que le había hablado de la dignidad de morir en el combate.

"Soy Alina y te pido perdón si mi huésped ha sonado demasiado rudo, Iris es una gran guerrera y siempre está dispuesta a morir si las cosas se ponen mal en una batalla, no se rinde sin más."

"Me recuerda a mi hermano." Sam sonrió, estaba seguro que Dean disfrutaría si estuviera allí con él. "Espero que esté bien y que podamos llegar a tiempo para ayudarle." Sam se volvió hacia la chica cuando esta no le contestó y en su rostro pudo comprobar, que al menos ella, si no el resto de los miembros de la Tokra sabían algo más que todavía no les habían dicho ni a Jack ni a él.

Justo en el momento en el que Sam iba a preguntar que era lo que les estaban ocultando, un fuerte estruendo inundó el túnel y todos se detuvieron esperando ver que era lo que sucedía a continuación.

Durante un primero momento, todo se quedó en calma y el grupo siguió caminando, pero cuando apenas llevaban andados unos pocos metros más un nuevo estruendo hizo temblar el techo y algunos cascotes comenzaron a caer sobre ellos. El grupo se movió más rápido, pero segundos más tarde, el techo comenzó a caer sobre ellos, golpeándoles a todos con grandes trozos de cristales.

Aunque algunos estaban heridos, ayudados por otros siguieron andado, mientras el techo seguía cayendo sobre ellos. Un tercer ruido, mucho más fuerte todavía, hizo que el frágil techo que todavía quedaba sobre sus cabezas se cayera, dejando a la vista la roca dura.

Una densa nube de polvo se levantó sobre ellos y apenas les dejó ver nada. Pasados unos pocos segundos, las voces de los que llamaban a sus compañeros se comenzaron a mezclar con los gemidos de los heridos.

"¿Sam?" Jack se levantó con rapidez, apartando de sus ojos el polvo que no le dejaba ver nada. Esperó unos segundos, pero al no obtener respuesta, volvió a intentarlo. "¿Sam estás bien?" Continuó sin recibir respuesta. Cogió su intercomunicador y volvió a llamar al chico. "Sam, ¿estás ahí, puedes oírme?"

Tras unos pocos segundos de angustia y de no recibir nada más que interferencias, una voz sonó a través del intercomunicador, aunque sonaba algo entrecortada. "Jack… aquí… el techo… caído… atrapados a este lado."

"¿Estás bien muchacho, estás herido?"

"Si, estoy bien… Alina no… intentaremos… otra forma de salir de aquí."

Jack miró hacia la gran pared que se había formado delante del grupo. Había demasiados cascotes y la pared había llegado hasta casi el techo. Les costaría demasiado tiempo limpiarlo lo suficiente como para llegar al otro lado.

"Jacob, ¿tienes a mano cristales para hacer túneles?"

"No, nos quedamos sin ellos y por eso pensábamos marcharnos de aquí." Jack lo miró con dureza en la mirada, pero no dijo nada, por mucho que quisiera echarle la culpa de que Sam estuviera atrapado y de que él mismo era incapaz de sacarlo de allí a tiempo, no podía. "Déjame el intercomunicador. Sam, escúchame. Tenéis que salir de allí. Los anillos están cerca, os recogeremos con la nave de carga."

"Alina dice que no, que… otra forma de salir… otra nave, me llevará a ella… reuniremos en otro planeta con Stargate."

"Muy bien Sam, comunicaros con nosotros en cuanto podáis." Jacob cortó la comunicación.

"¿Cómo, ya está, vas a dejarlos solos sin más? Jack fue hasta la pared de cascotes. "Sam sólo ha cruzado la puerta dos veces, no sabe lo que hay ahí afuera y ¿Alina? Es sólo una niña."

"Jack, Alina puede tener el cuerpo de una chica joven, pero su huésped, Iris, tiene más años que muchos de nosotros."

Jack suspiró con fuerza, pero terminó por aceptar las palabras de su amigo, no podían quedarse mucho más tiempo allí si no querían que los Jaffas los encontraran. Por ello se dio la vuelta una vez más, mirando la gruesa pared de piedra y luego siguió al resto del grupo.

- o -

Cuando el techo se había caído sobre ellos, Sam había cogido a Alina y la había intentado proteger con su cuerpo, pero un gran trozo caído del techo le había dado en la cabeza a ella, y durante los primeros momentos había quedado inconsciente y la sangre había comenzado a brotar de la herida con rapidez.

Los ruidos provenientes de arriba, continuaron sonando y el chico volvió a proteger el frágil cuerpo de la chica entre sus brazos. Un momento después, Alina comenzó a hacer pequeños ruidos, cuando Sam puso un trozo de tela de su camiseta sobre la cabeza de ella para parar la hemorragia.

Alina abrió los ojos negros y miró algo confundida al chico, pero al escuchar las voces provenientes del intercomunicador, su cabeza comenzó a trabajar con rapidez. Le dio instrucciones a Sam sobre lo que debían hacer, que no llegarían a los anillos sin ser descubiertos y muchos menos a tiempo, ella sabía que su herida no le permitiría moverse con la agilidad habitual.

La chica, o al menos su huésped, disponía de una nave, camuflada, al otro lado de las dunas sobre las que se ocultaban los túneles. A Iris le gustaba contar con un plan B por si las cosas se ponían feas, como era el caso.

Sam no estaba del todo de acuerdo con alejarse de Jack y marchándose con aquella desconocida, en una nave de carga interplanetaria, mientras el enemigo intentaba darles caza. Sin embargo, no tenía más opciones y terminó por hacerle caso.

Alina se levantó, tambaleándose un poco y trató de dar unos pasos, alegando, que no era una inválida y que podía caminar por si misma. Sin embargo, no llegó muy lejos, apenas había dado el primer paso, el suelo se movió bajo sus pies y Sam tuvo que agarrarla.

"¿Dejarás ahora que te ayude?" El orgullo inicial de su rostro, se convirtió rápidamente en una pequeña y dulce sonrisa, a la que le siguió un movimiento afirmativo de cabeza.

A pesar de su pequeño tamaño, Sam consiguió pasar su brazo por su espalda y dejó que la chica se apoyara sobre él. Poco a poco rodeados por una absoluta oscuridad, tan sólo iluminada por algunos de los cristales, los dos comenzaron a moverse por los túneles, según las instrucciones de Alina.