Snivy, Vulpix y Mario han logrado llegar al segundo piso del castillo sin ser detectados. Desde que lograron salir de los calabazos, han estando buscando a sus amigos por el castillo, pero no ha sido nada fácil por la seguridad del lugar.
Él líder esperaba que ellos no estuvieran en problemas, pero habían escuchado que encontraron a una chica en este mismo piso. Lo más probable que se estén refiriendo de Buneary.
En ese caso, preferiría apresurarse, pero no podía precipitarse al menos que ponerse riesgo a él y a los demás a que los atrapen. Algo que no iba a permitir, mucho menos por esos Pokémon de los Ingobernables.
Había visto la insignia hace tiempo, y sabía que tan peligrosos son. Pero no sabía si ellos dos lo sabían. Conociendo a Vulpix, no tiene idea que son esos Pokémon y no le importa en lo más mínimo. Tal vez, Mario tampoco sepa algo de ellos, aunque juzgando su expresión, ya tiene una idea de lo peligrosos que son.
Obviamente no planeaba ir más adelante hasta informales todo lo que sabe de los Ingobernables.
"Alto." Dijo Snivy y paró de caminar.
Los dos pararon, confusos. "¿Qué pasa?" Preguntó Vulpix.
"Creo que deberían saber que clase de Pokémon nos estamos enfrentando antes de ir más adelante."
"¿Esos es importante?"
"Sí." Afirmó él. "¿Saben quienes son?"
"Son Los Ingobernables." Respondió Mario.
Durante todo el tiempo que estaban con Mario, apenas decía algo. Cuando Snivy preguntaba sobre su vida personal, no decía nada al respecto. Solamente se quedaba callado. También notaron que no sentía nada cómodo con los dos Pokémon que les rescataron, tal vez no confiaba en ellos todavía.
Pero claramente Mario, sabía quienes sabían ellos por obvias razones. Vulpix, parecía que efectivamente no sabía a qué tipos de Pokémon eran ellos.
"¿Es algo de que debería preocuparme?"
"Sí. Los Ingobernables. Son un grupo de criminales mas peligrosos de esta región que ha existido por más de quinientos años. Son buscados por robo, destrucción de pueblos y Gremios, ataque e incluso asesinatos a Pokémon."
Lo último asustó a Vulpix. Sabía que había Pokémon malos que han hecho de todo, pero nunca creía que sería capaz de hacer eso, es la primera vez que lo escucha.
Normalmente cuando hay pelea entre Pokémon, lncluso en los Mystery Dungeon, siempre el que llega perder, lo dejan inconscientes (a veces los vencedores toman varios de los objetos de los perdedores como premio), y ahí se queda hasta que se despierte. Pero llegar que un Pokémon acabe con la vida del otro, es de lo más cruel que puede hacer.
"Actualmente su líder es Mienshao, un Pokémon muy astuta y fría." Snivy, seguía explicando. "Acuerdo con los reportes, ella es una veterana en combate y estrategia. Hay logrado vencer Pokémon con medallas Platino."
"Bueno, lo entendimos, son Pokémon muy peligrosos." Dijo Vulpix. "¿Pero entonces por qué nos cuentas sobre ella?"
"Porque esta es la base de Los Ingobernables." Respondió él.
Esto lo cambia todo. Eso significa que estaban en la boca del Mightyena, el peor lugar que podían estar en toda esta región. Vulpix, ya entendía porque Snivy quería contarles
"Oh vaya..." Dijo Vulpix.
"Ahora lo saben." Dijo Snivy. "Tenemos que reunirnos con Buneary, Cubone y Deino lo más rápido y cuidado posible. Tuvimos suerte que no decidieran hacernos algo horrible. Pero al juzgar lo que acabamos de hacer, no nos conviene que nos atrapen de nuevo."
"¡Entonces vámonos a buscarlos!" Dijo Vulpix.
Con todo lo que había contado su compañero, ya estaba muy bien informada de Los Ingobernables. Pero Snivy, la detuvo antes de que se fuera.
"Darnos prisa eso no significa que no debamos que tener cuidado." Dijo Snivy
"Pero hemos ido bien hasta ahora."
"Sí hasta ahora, pero las cosas se van hacer feas más adelantes. Recuerda que somos nuevo en esto, no duraremos mucho tiempo en este lugar."
"Ya entendí. Hay que tener cuidado, ¿de acuerdo?" Dijo Vulpix, molesta.
Snivy, con esperanzas de que tomara el riesgo en serio, no dijo nada y dejó que su compañera siguiera adelante.
Mario, iba a seguir a Vulpix, pero Snivy lo detuvo. Él no entendía porque, si no había dicho nada y había puesto atención a líder de equipo de rescate.
"¿Sucede algo malo?" Preguntó Snivy.
"¿Ehh?"
Snivy, recordó que algo le preocupaba al Oshawott cuando estaban en los calabozos. No tuvo oportunidad de que pudiera decir algo. Si lo que trataba de decir fuera importante, esta sería la mejor oportunidad posible.
"He notado que estás pensativo. Si tienes que contarnos algo, hazlo." Dijo Snivy.
Mario, no respondió. Parecía que no estaba muy seguro de si mismo, como si no tuviera el valor para contárselo. Snivy, quería tratar de convencerlo para que lo revele, pero no quería presionarlo.
"De acuerdo, no te presionaré para que me lo cuentes." Dijo él. "Cuando te sientas cómodo, puedes contármelo. ¿Está bien?"
Snivy, sonrió a Mario. Quería mostrar que era un Pokémon de confianza y que podía contar con el.
"Esta bien." Dijo Mario, tratando de sonreír lo más que podía.
"Vamos, no queremos que se meta en problemas." Dijo él y se fue adelante.
Con dudas, Mario siguió al Pokémon. Snivy, parece que logró que él Oshawott, estuviera un poco más seguro. Los dos habían llegado hasta con Vulpix que miraba los pasillos si había un Pokemon rodando por allí, pero todo parecía indicar que no había nadie.
Vulpix, no iba a preguntarles de que estaban hablando, le importaba más si había Ingobernables cerca. Los tres siguieron caminando por lo pasillos, atentos de encontrar a unos de los Pokémon de su equipo.
Oyeron que se acababa de encerrar una puerta, muy cerca por donde estaban. Pasaron al pasillo a la derecha y vieron la posible puerta que se cerró. No sabían si había un Pokémon malo o si era unos de su equipo que se habría ocultado. Una forma u otra tenía que averiguarlo.
Llegaron a la entrada de la habitación. Con cuidado, Snivy abría la puerta y Vulpix estaba preparada para cualquier cosa que estuviera detrás de esa puerta.
Cuando entraron a la habitación, una luz extraña apuntaba sobre sus caras. Ellos no podían ver quien era el responsable de iluminarles sus ojos.
"Que nadie se mueva. Les lanzaré esta semilla Bomba en contra de ustedes si hacen algo que considere peligroso."
Quien sea esta chica, no parecía que estuviera jugando. Si realmente tenía una semilla bomba a la mano, eso era malo. Los tres estaban juntos y con un buen lanzamiento, podía herirlos gravemente.
"¡No hagas nada estupido!" Dijo Snivy, tratando de ver la puerta. Si ella lanzara la semilla, podía utilizar la puerta como un escudo.
"¡Es lo que te acabo de decir! ¡¿Me estás escuchando?!"
"¡No me importa!" Exclamó Vulpix, enojada. "¡Quita esa luz de mi rostro y tira la semilla o te arrepentirás!"
"¡Piérdete!"
"¿¡Qué me pierda!? ¡Ahora sí, estás muerta!"
"¡Vulpix! ¡No!" Gritó Snivy, agarrando a su compañero antes que hiciera algo imprudente.
"¡Espera! ¡Espera! ¡Espera!" Gritó ella, tratando de evitar que hicieran algo. "¿Tu eres Vulpix?"
"¿¡Qué clase de pregunta es es!?" Preguntó Vulpix, enojada. "¿¡Qué Pokémon no sabe que es un Vulpix?!"
"Bueno, en primer lugar, no soy un Pokémon. Soy humana." Dijo ella y apago la luz.
Cuando había apagado la luz de aparato, los Pokémon (excepto Mario que estaba limpiando los ojos) estaban sorprendidos al ver una humana por primera vez.
"Y en segundo lugar. Acabo de llegar a este mundo, así que no puedo saber todo sobre los Pokémon. ¿De acuerdo?"
Los Pokémon, aún estaban sorprendidos y confusos. ¿Qué hacia una humana en este castillo? ¿Y por qué dejó de amenazarlos cuando supo que ella era una Vulpix?"
"¿Qué... haces... en este-?"
"¡ERES TÚ!" Gritó Mario, mientras que se lanzaba hacia la humana. Antes de que Snivy pudiera completar su pregunta.
Él estaba abrazando a la pierna de la chica con mucha emoción. Snivy, Vulpix e inclusive la humana, estaba en shock al ver lo que estaba haciendo el Oshawott. No podía creer que ese Pokémon que apenas conocían, haya hecho esta clase de afección. Ni siquiera esperaba verlo tan feliz.
"¡No creí volviera a verte, Maria!" Dijo Mario, feliz.
Los tres se sorprendieron que el supiera el nombre de la humana. Maria, estaba muy confusa, el único Pokémon que había conocido formalmente, (Y que no trataba de atraparla) era Buneary. No podía conocer otro Pokémon.
"Lo siento... pero no te conozco." Dijo Maria, incomoda.
"¿No reconoces mi voz?" Preguntó él. "Soy yo, Mario. Tu hermano menor."
"¿¡QUÉ!?" Exclamaron, Snivy y Vulpix al mismo tiempo.
Ellos no podían estar más sorprendidos, este Pokémon diciendo que es hermano de la humana. Era ilógico, incluso no eran de la misma especie.
"¡E-espera! Tal ves tengas la misma voz de mi hermano, pero no hay forma que tu seas tu hermano." Dijo Maria.
Entonces él señaló que se arrodillará y que le diría algo en secreto en el oído . Ella escuchó atentamente lo que estaba diciendo Mario. Tras unos segundos después, ella golpeó al Pokémon, enojada.
"¡Ahhh!" Exclamó él.
"¿Estaba mintiendo?" Preguntó Snivy.
"No, es él realmente mi hermano." Respondió Maria.
"¿Entonces por qué lo golpeaste en la cabeza?"
"Porque me recordó un momento no muy bonito." Dijo ella y miró al Oshawott, confusa. "¿Qué rayos te paso? ¿Por qué eres un Pokémon?"
"Olvídalo, ¿qué haces en este lugar?" Preguntó Mario, cambio la charla.
"¿No es más que obvio? Vine a buscarte y traerte a casa."
"¡No deberías haber venido a buscarme, este lugar es peligroso!"
"¡A mi no me importa eso! ¡Lo que me importa eres tú!"
Los discutían sin parar, algo muy común entre hermanos. Mientras tanto, Snivy y Vulpix, miraban incómodamente. Los habían olvidado como si nunca existiera.
Por casualidad, Vulpix miró al otro lado. En el rincón de la habitación vio a Buneary, pero no con un buen aspecto.
"¡Buneary!" Gritó Vulpix, preocupada.
Snivy, noto eso y los dos corrieron hacia ella. Era muy sorprendente ver a Vulpix preocupada de alguien más que no sea a ella misma, realmente importaba a Buneary. Los hermanos Gómez, pararon de discutir al ver los Pokémon corrieron hacia su compañera.
"¡Buneary! ¿Qué te paso?" Preguntó ella, preocupada.
"Maria y yo, estábamos buscando... el camino hacia los calabozos... si aún ustedes estaban atrapados..." Explicó Buneary, tratando de ignorar el dolor. "Entonces nos encontramos con un Arbok... él me enveneno. Maria, utilizó... su 'insecticida' para cegarlo un momento... y... corrimos a esta habitación..."
Ella para nada tenía un buen aspecto, necesita un antídoto contra el veneno. Habían perdido su bolsa cuando los Pokémon de tipo fantasma los atacaron. Snivy, miró a Maria. Ella tenía una especie bolsa en su espalda, tal vez tiene algo dentro que pueda curar a su amiga.
"¿Acaso tienes un antídoto?" Preguntó Snivy.
"No tengo ningún antídoto." Dijo Maria. "Solo tengo objetos de mi mundo y objetos que no son para uso medicinal que tome 'prestado'."
"¿En serio?" Preguntó Vulpix, enojada. "¿De todos los objetos que tomaste, no tomaste una medicinal?"
"¡Lo siento!" Respondió ella, sarcásticamente. "¡Estaba muy ocupada huyendo de mis perseguidores que olvide tomarlos!"
"¡Cállense los dos!" Ordenó Snivy y luego miró a Vulpix. "Si tú estuvieras en su lugar, tu hubieras hecho lo mismo y no lo puedes negar."
Vulpix, no dijo nada. Solamente se quedó enojada. Pero volviendo al tema, ellos no tenían ninguna cura para Buneary. Eso significa que tendrán que buscarlo.
"¿Maria? ¿Dónde encontraste estos objetos?" Preguntó él.
"En la bodega del piso de arriba."
"Bien, ire arriba a recoger el antídoto. Ustedes vayan a poner a Buneary a un lugar seguro y cuídenla."
Snivy, había tomado tu decisión de buscar la medicina él solo. Maria, estaba desacuerdo. Lo más probable que los Ingobernables estén vigilando el almacén esta ocasión.
"No, es muy peligroso." Dijo Maria.
"Lo sé, pero no puedo dejar que alguien de mi equipo sufra. Es mi responsabilidad cuidarlos."
"Entonces yo voy contigo."
"¿Sabes pelear?"
"No, pero-."
"Entonces llévate a Buneary a un lugar seguro." Dijo Snivy. "Aprecio que quieras ayudarme. Créeme, prefiero tener alguien que cuide a mi espalda. Pero como lo has dicho, no sabes pelear, Vulpix, no tiene mucha experiencia y creo que tu hermano no sabe defenderse."
Mario, no dijo ni una palabra, pero parecía estar de acuerdo. Aún no estaba acostumbrado estar en un cuerpo de Pokémon, se sentía inútil.
"Lo siento, Maria. Es mejor que ustedes tres cuiden a Buneary. Voy a volver lo más rápido que pueda. Lo prometo."
Antes de que Maria pudiera decir algo, Snivy se marchó hacia el tercer piso. Ella solamente esperaba que todo salga bien, pero tenía un mal presentimiento sobre esto.
Snivy, ya llegó hacia el tercer piso de arriba exitosamente, solo falta localizar el almacén. Deseaba haber preguntado a la humana en que parte de este piso estaba exactamente, pero no podía volver abajo al menos que tenga el antídoto.
Puso mucha atención a sus alrededores si había Ingobernables cerca de su posición. Había logrado derrotar a varios de ellos a rumbo hacia allí, no era ningún problema. Pero era extraño que no se encontrara con el Arbok que Buneary había mencionado anteriormente. Tal vez está abajo tratando de localizar a los demás, solo esperaba que no los encuentre o por lo menos que Vulpix, logre derrotarlo.
En un abrir y cerrar de ojos ya había logrado llegar al almacén. Era extraño que no había nadie vigilando y que la puerta estuviera abierta, no sabía si la humana ya había encontrado el almacén así o hizo algo. Eso no importa ahora, tenía que recoger el antídoto antes que se desmaye su amiga.
Entró al almacén con mucho cuidado. Se sorprendió la cantidad de objetos en la habitación, desearía tener una bolsa para guardar esos objetos para reemplazar la bolsa robada. Pero tenía un objetivo en este momento. Tal vez cuando ya esté bien Buneary y, que se reunieran con Cubone y Deino, volvieran a aquí y tomen esos objetos para escapar del castillo.
Snivy, encontró una baya meloc. Es una baya que cura a los Pokémon en estado envenenado, era perfecta para curar a Buneary. Agarró la baya y salió del almacén. Cuando salió, Él fue atacado con una semilla susto.
Él estaba completamente inmóvil. Oyó una risa tenebrosa de un Pokémon al lado derecho, incluso podía mirar quien era. Arbok, estaba deslizando hacia Snivy muy confiado. Aunque resaltaba que tenía los ojos irritados.
"Vaya, vaya." Decía él. "¿Qué tenemos aquí? Un pequeño Snivy pasando por aquí. Aunque estaba esperaba una a dos personas aquí."
Ya entendía porque él aquí. Antes de que ellas dos escaparan del Pokémon de tipo veneno, envenenó a Buneary. Sabía de que tendrían que ir a buscar un antídoto para curarla. Así que Arbok se fue hacia el almacén porque es lugar más cercano para buscar a algún objeto y esperar a ellas que vengan por el antídoto. Noto que Snivy que tenía en su mano una baya meloc.
"Ya veo, fuiste por esa baya para curar a tu amiguita. ¿No es cierto?" Preguntó Arbok y Snivy no respondió. "Lo tomaré como un sí."
Arbok se acercó lentamente hacia enfrente de Snivy, invadiendo su espacio personal. Su objetivo era causar miedo a él, pero hacia lo posible para mantener la calma.
"¿Que tal si hacemos un trato? Me llevarás con tus amiguitas y tal ves, TAL VEZ no te haga daño... ¿Entonces qué dices?"
Lo único que Snivy hizo fue mirarlo fijamente al Pokémon.
"Lo tomaré como un no." Dijo Arbok. "Bueno, esto va a doler."
Arbok, abrió la boca para morder al Snivy indefenso. Antes de que pudiera hacerlo, sintió que le tocó la espalda.
"¡Les dije que yo me encargo de-!" Mientras que volteaba hacia atrás, Maria le rociaba algo en los ojos de ese Pokémon.
"¡No de nuevo! ¡No de nuevo!" Gritaba él, mientras que ella corría hacia Snivy.
Ella agarró a Snivy y corrió del lugar. Él noto que ella estaba dirigiendo hacia donde estaba el resto.
"¡No vayas hacia donde esta los demás!" Ordenó Snivy.
"¡¿Por qué no?!" Cuestiona ella.
"¡Es demasiado arriesgado! ¡Ve a un lugar diferente!"
Se dio cuenta que si va a al lugar seguro, seguramente habrá un Pokémon que les siga. Así que Snivy, tenía razón, es demasiado arriesgado. Entonces corrió hacia una habitación completamente lejos.
Maria, entró habitación que tenía apariencia de un ático. Estaba vieja y polvorienta, tal vez sería un lugar ideal para esperar a que Snivy se recupere. Ella había visto en momento justo que cuando estaba apunto de llegar al almacén que ese Arbok, tenía a Snivy justo lo querría, aunque no sabía lo que había hecho exactamente.
Ella dejó en el suelo a Snivy y él todavía no podía moverse.
"¿Qué pasó? ¿Qué te hizo?" Preguntó Maria, preocupada.
"Me arrojo una semilla Susto cuando ya salí del almacén. Eso causa que me petrifique por un tiempo." Respondió Snivy. "¿Pero qué haces tú aquí? Te dije que te quedarás con los demás."
"Lo sé, pero me preocupaba que te sucediera algo malo. Así que después de dejar a Buneary, Mario y Vulpix en el lugar seguro, fui arriba para ver si podía ayudarte si había un problema. Y estaba lo correcto."
Snivy, estaba un poco agradecido que Maria haya escuchado sus instintos. Si ella no hubiera subido aquí, en este mismo momento estaría siendo torturado por Arbok. Hablando de ese Pokémon, que roció a los ojos a él que hizo que estuviera aturdido o algo.
"¿Que le hiciste exactamente a Arbok que no pudo atacarte o seguirnos?" Pregunto Snivy.
"Le rocié insecticida." Respondió ella, mientras que mostraba el objeto. "Acuerdo con esto su componente es permetrina, (aunque no sé exactamente que es) pero mi hermano dice que duele como si lo hubieran echado limón en los ojos."
"¿Y cómo sabe él eso?"
Maria, no dijo le respondió. Solo dirigió la mirada hacia el otro lado, penosamente. No entendía al principio, pero pensándolo detalladamente, ya lo entendía.
"¿¡Le rociaste la insecticida a tu propio hermano!?" Pregunto Snivy, sorprendido.
"¡Fue un accidente!" Respondió Maria, inmediatamente. "¡Estaban viendo como funcionaba y... pasó eso!"
"¡Deberías tener más cuidado!"
"¡QUE FUE UN ACCIDENTE!"
Snivy, respiro profundamente. No iba dejar distraerse en esta platica, tenía que concentrarse en el problema presente.
"Solo olvídalo, debemos ir a entregar esta baya a Buneary."
"De acuerdo."
"Pero tenemos que asegurarnos que no crucemos con ningún Pokémon, especialmente ese Arbok."
"Es la segunda vez que le rocié la insecticida en los ojos, no creo que nos vaya a encontrarnos." Dijo Maria, confiada.
Entonces detrás de ella, Arbok golpeó la puerta tan fuerte que se fue volando. Los dos miraron con mucha sorpresa mientras que él entraba a la habitación.
"¡Yo y mi gran bocata!" Dijo Maria, un poco asustada.
El Pokémon se deslizó hacia Snivy y Maria, muy enojado. Pues él le sobraba las razones por estar enfadado, especialmente con la humana. Había que resaltar que tenía los ojos cerrados.
"¡Ahí están!" Gritó él.
"¡¿Cómo nos encontraste?! ¡Te rocié mi insecticida en tus ojos!"
"¡Aunque me dejaste temporalmente ciego, no significa que pueda escucharlos!"
Ellos dos no sabían que tan agudo era su oído, pero ellos habían gritado cuando hablaban sobre el incidente de Mario.
"Ohhh... ¡chanfle!"
Entonces él atacó con picotazo veneno en Maria. Pero como no podía abrir los ojos, falló el ataque. Aunque casi le habían dado, ella estaba asustada.
"¡Hijo de tu madre!" Exclamó ella.
Arbok atacó con mordida, pero ella salió corriendo y el la persiguió. Como estaba escuchando los pasos de Maria, no tenía problema. Snivy, aún estaba petrificado por la semilla, pero intentaba moverse. A este punto ya en algún momento ya podría moverse.
Como habría previsto, ya acabo el efecto de la semilla susto y podía moverse con facilidad. Antes de ayudar a Maria, examinó la persecución. El dedujo que que él Pokémon seguirá cualquier sonido que causen alguno de los dos. Snivy, tenía que buscar la forma de atacarlo sin hacer ruido para confundirlo.
Mientras que pensaba una estrategia, Maria estaba aún corriendo de Arbok. Como estuvo mas concentrada de evitar los ataques de él, no noto que no debería hacer ruidos.
Sin darse cuenta, ella corrió a la esquina de la habitación. Maria estaba acorralada y no podía escapar. Arbok, podría atacarla en cualquier momento. Pero antes de atacar, Snivy lo atacó con látigo cepa en varios puntos del cuerpo del Pokémon en una distancia segura.
Arbok, persiguió a él, pero como no podía verlo, no podía defenderse. Maria noto que la intención de Snivy era de pegarlo en diferentes direcciones para confundirlo. Aunque esos golpes parecía dolerle como si fuera piquetes de abeja.
Quería ayudar a Snivy en una forma que pudiera ser útil. Pues en combatirlo a mano limpia estaba descartarlo. Tampoco podía segarlo por tercera ocasión y las semillas o cualquier objeto Pokémon estaban en la mochila que dejó a Mario y los demás.
Miró alrededor y vio una gran mueble en la pared a su izquierda. Ella pensaba tirarla sobre Arbok para derrotarlo. Aunque no tenía cuanto pesaba exactamente, pero parecía la intentarlo.
Empezó a caminar hacia el mueble, pero oía como rechina el piso de madera al momento dar el pasó. Temía que si rechinaba lo suficientemente fuerte, Arbok lo escucharía y lo atacara. Entonces camino lentamente.
Mientras tanto, Arbok estaba perdiendo la calma y empezaba a atacar con picotazo veneno en varias direcciones. Snivy, no podía atacarlo como normalmente lo haría si él seguía así por mucho tiempo. Entonces Arbok accidentalmente logró lanzar el ataque hacia Snivy, pero logró evadirlo.
Pero cuando lo esquivo, hizo ruido accidentalmente. Arbok oyó eso y atacó a él con colmillo ígneo. Logró evadirlo, pero Arbok atacó con su cola. Snivy, utilizó látigo cepa para colgar y evitar ataques de combate cercano.
Mientras que Arbok atacaba en vano, Snivy miró alrededor para buscar una nueva estrategia. Él vio a Maria a lado de un mueble grande, ella parecía que quería decirle sin hablar, era tiraría el mueble cuando Arbok estuviera en el lugar indicado. No estaba seguro si fuera buena idea, pero es la mejor apuesta.
Snivy, bajo en el suelo y utilizó látigo cepa para agarrar las dos columnas. Planeaba impulsarse atacar con la fuerza suficiente para mandar al lugar indicado para que la humana tirada el mueble. Mientras que él se preparada, Maria saco del bolsillo trasero una moneda de cinco pesos. Lanzó la moneda delante del mueble y Snivy. Se oyó claramente en el lugar donde cayó la dichosa moneda y Arbok cayó en la trampa. Cuando él atacó en el lugar sin saber que lo engañaron, Snivy se preparó y se lanzó para atacarlo con hoja aguda.
Arbok, terminó en el suelo, aturdido y estaba expuesto. Maria, utilizo toda la fuerza para tirarla antes que se recupere. Parecía que no hacerlo, pero lo logró tirarla. Arbok, se quedó atrapado e intentaba liberarse, aunque parecía que no podía.
Snivy y Maria, se dirigieron al centro de la habitación, en el lugar donde cayó la moneda.
"Y decías que fuera mejor que me quedara con los demás." Dijo Maria, alegre.
"Parece que sí, me alegra que estes aquí." Dijo Snivy, también alegre.
Los dos enfrente del uno del otro. Era sorprendente que apenas conocerse y de ser diferentes especies, hayan hecho un excelente trabajo. Entonces Snivy, vio la moneda de Maria en el piso y la recogió. La moneda era muy diferente de los Poké.
"Aquí está tu moneda." Dijo él, mientras que se la entregaba.
"Gracias." Dijo ella y tomó la moneda.
Entonces Arbok, logró liberarse y atacó a los dos. Tenían la guardia baja y no podían protegerse. Pero luego más sorprendente, un ataque potente había alcanzado a Arbok y lo había dejado desmayado.
Antes estaban sorprendidos y ahora están confundidos. Era bueno que alguien les haya ayudado, ¿pero quién los ayudo? Los dos voltearon a la derecha y vieron a dos Pokémon. Maria no los reconoció, pero Snivy sí. Eran Cubone y Deino.
"Al parecer llegamos a tiempo." Dijo Cubone, muy confiado y feliz al encontrar a su amigo.
Snivy, estaba muy contento. Ya había encontrado a todos los miembros de su equipo en una pieza, aunque no todos, pero tenía la cura para Buneary.
Los dos se dieron un apretón de manos. "Me alegra que estén bien."
"¿Alguna novedad de Buneary y Vulpix?" Preguntó él.
"Están abajo en un lugar seguro, junto con un 'Oshawott'."
"¿Por qué están abajo?"
"Porque están cuidando de Buneary que está envenenada?"
"¿¡Está envenenada!?" Preguntó Deino, preocupado.
"Sí, pero tenemos esta baya meloc. Pero antes de llevarla, ese mismo Arbok utilizó una semilla susto para petrificarme. Hubiera sido torturado si no fuera por Maria que me salvo justo a tiempo." Entonces Cubone, miró a la chica con mucha curiosidad mientras que ella estaba asegurando que si realmente estaba desmayado. "Ella me llevo aquí para escapar de él, pero nos encontró y tuvimos que buscar la manera de derrotarlo hasta que llegaron ustedes."
"¿Oye Snivy, que clase de Pokémon es ella? No puedo adivinar."
"No lo adivinaras porque ella es humana."
Los dos Pokémon se sorprendieron por la revelación de su líder. Creyeron que aquellos seres puros mitos y leyendas.
"¿¡Es humana?!" Exclamó Deino.
"S-sí."
Deino, miró a la humana y corrió hacia ella. Maria, realmente se sorprendió y él Pokémon la abrazo con una velocidad que los dos terminaron en el suelo. Snivy y Cubone, no les dio mucha importancia y siguieron platicando.
"Bueno Snivy, mira lo que encontramos porque te va encantar." Dijo Cubone y lo mostró.
El objeto era una mochila, aunque Snivy no estaba muy impresionado, porque Maria también tenía una mochila parecida. "Las cosas que lleva adentro te sorprenderán."
Mientras que las mostraba, Maria, estaba intentando de quitar a Deino de encima. Por casualidad, ella vio lo que tenía en sus manos.
"¡Esa mochila no es tuya!" Gritó ella y logró quitar a Deino.
"¡Ahora lo es!" Dijo él, mientras que la humana se acercaba, enojada. "¡El que se encuentra se la queda!"
"¡No lo es, dámelo!"
"¡Trátalo de quitarlo!"
Maria, enojada, golpeó la cabeza del Pokémon. Pero se había olvidado del cráneo de Cubone y se terminó lastimándose así misma.
"¡Ahhhh!" Gritó Maria.
"¡Jajaja! ¡Ahora te invito a hacerlo de nuevo!" Dijo Cubone, confiado.
Aún enojada, no iba a dejar que él se burlaba de ella. Maria, no iba caer en lo mismo. En vez del golpearle la cabeza, le piso el pie.
"¡Ahhhhh!"
Mientras que se agarraba el pie, Maria tomo la dichosa mochila. Tras recuperarse, Cubone miró a la humana.
"Además, ¿tu cómo sabes que esa mochila no es mía?"
"Porque le pertenece a mi hermano."
"¿Tu hermano?"
"Sí."
"¿Y donde esta?"
"Con Buneary y Vulpix."
Cubone, estaba confundido. Snivy le contó que él único que estaba con ellas era un Oshawott. El le iba a preguntar a su amigo, pero él lo interrumpió.
"Te lo explicó en el camino." Dijo Snivy. "Primero tenemos que llevar esta baya a Buneary y luego nos largamos del castillo."
"Bueno... tengo que enseñarte algo primero."
Al juzgar el tono de Cubone, no parecía nada bueno. Él sabía algo importante, algo que a Snivy, sospechaba que era malo.
"¿Enseñarme qué cosa?"
"Algo que querrás verlo."
