Aclaraciones: Digimon no me pertenece.
Parejas: Mimato como principal, Taiora y un poco de Takari.
Recuerdos
Capítulo 10: Presentaciones y noticias
La miraba, no podía dejar de hacerlo. Era como si le pidieras que no mirara teniendo los ojos abiertos. Y al demonio si parecía un acosador mirándola, le daba igual, solamente desviaba la mirada cuando coincidía con la de ella. En cuanto se había sentado con los demás y habían pedido algo para tomar (él había pedido agua porque la garganta la tenía seca, parecía que dentro tuviera un desierto) Matt no había abierto la boca para nada. Se había limitado a ver como Izzy, después de un silencio incómodo que se había instalado en la mesa haciendo que todos mirasen a Mimi pero sin atreverse a decir nada, le preguntaba a la castaña con un tono tranquilo y un poco forzado qué le parecía Japón.
—Me gusta mucho—había contestado ella con ese tono de voz suave que usaba cuando alguien le preguntaba algo. —Aunque es completamente diferente a Estados Unidos—añadió ella.
Después, algunos, como Joe, Davis o Yolei (que estaba demasiado tranquila, cosa que no era nada común en ella) le habían contado lo que estudiaban y en el caso de Davis, que jugaba en el equipo de fútbol junto a Tai.
—¿Entonces conocéis a Takuya? —preguntó Mimi cayendo en la cuenta de que el chico le había dicho que estaba en el equipo de su instituto, quizás se habían enfrentado.
Tai frunció el ceño intentando recordar a algún Takuya del instituto Sakaki, pero era malísimo recordando nombres. Si ya de por sí le costaba reconocer los rostros, de los nombres era imposible acordarse.
—Oh, sí—reaccionó Davis y luego miró a Tai— Kanbara ¿Te acuerdas? Era ese chico del instituto Sakaki que vimos al salir del vestuario. El que estaba acompañado por un niño pequeño y una chica rubia guapísima.
—¿Esa que no dejabas de mirar todo el rato? —picó Tai sonriendo socarronamente.
—Sí, esa. Me dirás que no estaba buena—suspiró recordando a la chica.
—Bah—Tai apoyó su espalda en el respaldo del asiento—No estaba mal, pero no me gustan las rubias.
—Supongo que hablas de Zoe—le dijo Mimi a Davis deduciendo que hablaba de ella.
—¿La conoces? Oye podrías presentármela—pidió el chico mirándola con ansias.
La castaña rió ante la actitud del chico.
—Lo siento, pero es la novia de Takuya.
Tai rió bien alto al ver la expresión de tristeza que había adquirido el rostro de Davis.
—No te preocupes, lo superará—le dijo Tai a la castaña al ver como miraba con lástima al chico.
Kari, al igual que Matt, no había hablado mucho durante todo el rato. Su mano aún seguía enlazada con la de TK y no estaba dispuesta a soltarla. Había apretado con fuerza el agarre cuando su hermano, junto con Sora y Mimi, habían hecho acto de presencia. Había sentido como los ojos le picaban y estuvo a nada de ponerse a llorar al ver a su amiga ahí delante de ella. La había echado tanto de menos. Entre ella, Sora y Yolei siempre había habido un vínculo mucho más grande que de simples amigas. Cada una aportaba un poco al grupo haciendo así que fuera uno completo. Yolei y Mimi siempre habían sido las alocadas del grupo, la primera siempre con una energía inagotable y la segunda igual sumándole su adicción por las compras y la moda; Sora era la responsable del grupo, la voz de la razón y la hermana mayor de las cuatro, aunque había veces que cuando se juntaba con Yolei y Mimi, era inevitable que se le contagiara un poco de la locura de sus amigas; y ella era la pequeña, la que siempre había estado protegida y alentada por ellas, y siempre pedía opinión cuando no sabía como actuar con TK o dudaba de algo.
Sabía que Yolei tenía un carácter fuerte y que, a pesar de comportarse con naturalidad, se sentiría igual que ella. La diferencia era que la pelimorada podía llevarlo pero ella, aunque lo intentara, aunque Sora le había dicho que debía ser fuerte, no podía. Una cosa era imaginárselo y otra era vivirlo, y ella tenía ganas de echarse a llorar. Cuando Mimi desapareció Kari sintió como si le arrancaran un trozo de ella. Ya no habría más sesiones de moda junto a ella, ni consejos sobre qué color le quedaría mejor, o si le quedaba mejor una falda o un pantalón corto. Su cuarto no parecería un desastre, lleno de prendas de ropa tiradas por todas partes mientras Mimi seguía y seguía sacando ropa, luego la ponía delante de Kari, miraba unos segundos la prenda frunciendo el ceño y luego chasqueaba la lengua lanzando la camiseta a una pila que había a la derecha de su cama.
TK no le había quitado el ojo desde que Mimi había entrado por la puerta. Sabía que la castaña estaba aguantando la compostura, pero veía como sus ojos castaños se aguaban. Aprovechó que estaba en una de las esquinas para poder levantarse sin causar molestias a nadie.
—Perdonadnos—alzó la voz haciendo que los demás le prestaran atención—vamos un momento a la barra a pedir una botella de agua.
Kari le miró extrañada, pero TK tiró de ella suavemente y la chica se dejó guiar. Caminaron unos pasos hasta que el rubio se desvió por un pasillo que llevaba a los servicios. Kari se apoyó en la pared y cerró los ojos respirando profundamente.
—¿Estás mejor?
La chica abrió los ojos y vio como su novio la miraba con preocupación. Sonrió levemente y asintió.
—Gracias—musitó abrazándolo, siendo rodeada al instante por los brazos del joven—lo necesitaba. Estaba sintiendo que me ahogaba ahí. No me lo puedo creer, TK. Es Mimi…—susurró con el rostro hundido en su pecho.
—Sí, es ella. —le respondió él—está igual que hace un año. Aunque…—musitó—…no nos reconoce…a ninguno—sintió como Kari asentía y TK le acarició la espalda. Después, la castaña se separó levemente de él y le volvió a sonreír. —¿Vamos?
Ella asintió, TK la cogió de la mano, pero cuando iba a tirar de ella Kari lo retuvo para que se detuviera. El chico la miró interrogativo, la castaña se acercó a él y, poniéndose de puntillas, unió sus labios con los suyos. El rubio cerró los ojos al instante y sujetó el rostro de su novia con sus manos, respondiendo al beso que ella le daba.
—Te quiero—le susurró Kari a centímetros de sus labios.
TK sonrió.
—Y yo a ti.
Después de pedir una botella de agua para que ninguno sospechara, ambos jóvenes volvieron a la mesa donde parecía que la tensión había aflojado un poco.
—Y bueno…—empezó Izzy—…Sora y Tai nos han dicho que vienes de Estados Unidos—todos prestaron atención ante la pregunta que se avecinaba. Mimi asintió confirmándoselo—Pero eres japonesa.
—Sí, nací aquí en Odaiba, pero cuando tuve cinco años tuve que viajar con mi familia a Estados Unidos. Y allí, de nuevo, trasladaron a mi padre de vuelta aquí, a Japón.
El pelirrojo asintió comprendiendo y su mirada pasó rápidamente por sus amigos. Algunos como Matt, Joe o Sora (esta última porque dedujo ya lo sabría) permanecieron con gestos neutros pero Izzy estaba seguro que interiormente estarían haciéndose mil y una preguntas, al igual que él. Lo que Mimi acababa de contar era completamente mentira, imposible. Aquí pasaba algo más que un simple accidente. Porque que el supiera la amnesia hacia desaparecer los recuerdos, no los modificaba hasta hacerle creer al que la padecía cosas que no eran. Miró de reojo a Joe y este le devolvió la mirada.
—Entonces dejaste a tus amigos allí—habló Yolei.
—Sí, y los echo muchísimo de menos—sonrió ella—pero supongo que en las próximas vacaciones vendrán a hacerme una visita.
Mientras Yolei le preguntaba otra cosa que Matt ni se tomó la molestia de escucharla, siguió mirando a Mimi. Lo que acababa de contarles lo había dejado completamente extrañado. ¿Vivir desde los cinco años aquí y después irse a Estados Unidos para volver ahora? Si ella solamente había ido a Estados Unidos cuando tenía catorce años y fue de vacaciones de verano, y por supuesto había vivido aquí en Odaiba desde siempre. ¿De dónde se había sacado esa información? Como había dicho Izzy, la amnesia no modificaba los recuerdos, pero… ¿y si alguien le había dicho eso a Mimi? ¿Y si alguien le había hecho creer que eso era lo que en verdad ella había vivido? Una vocecita en su cabeza le contestó que cierta mujer apellidada Tachikawa tenía mucho que ver. Él había notado desde el primer momento en el que conoció a la madre de Mimi que no le había caído muy que se dijera y nunca había estado de acuerdo con la relación que su hija mantenía con él, a pesar de que él había intentado explicarle que sus intenciones con su hija iban completamente enserio, parecía que a la señora por un oído le entraba y por otro le salía. ¿Podía ser que la mujer le hubiera mentido a Mimi con tal de que no lo recordara?
Pasados unas horas, después de hablar un poco más sobre Mimi y también de ellos, que se conocían desde los diez años y que desde ahí no se habían separado, y luego más tarde Yolei, Davis y Cody se unirían al grupo, la castaña dirigió su mirada hacia su reloj rosa.
—Tengo que irme ya—anunció a los demás.
Matt crispó los dedos por debajo de la mesa al sentir como algo le oprimía el pecho.
—Oh, cierto—habló Sora— habías quedado esta noche con tus amigos.
Mimi asintió.
—Vamos a salir esta noche a una discoteca nueva que han abierto por…—calló unos segundos intentando acordarse—…por donde estaba antes la discoteca "Xtrem"
—Ah, ya sé donde es—intervino Yolei— ahí han abierto otra nueva, una chica que va conmigo a clases de informática me lo dijo ayer. Está cerca de tu casa Sora.
—¿Os apetecería venir? —propuso Mimi al cabo de unos segundos mirando a los demás.
Tai miró a Sora, Sora le devolvió la mirada y después miró a Matt, que la miró también a los ojos.
—Por mi vale—dijo Tai—¿Vosotros que decís?
—Claro—habló Kari seguida de un asentimiento de TK.
—Yo tengo que estudiar mañana, pero podré pasarme un rato.
—Así me gusta Joe—rió Tai.
—Oh, no es justo, yo no puedo ir. Tengo que abrir la tienda mañana a primera hora y además esta noche he quedado con Ken—se quejó Yolei cruzándose de brazos.
—Yo tengo revisión médica, y no quiero que el médico me vea con una resaca de campeonato—dijo Davis.
Tai miró a Izzy que era el penúltimo antes que Matt. El pelirrojo se encogió de hombros sonriendo por lo que el castaño se lo tomó como un "sí". Y por último, dirigió su mirada a Matt.
—¿Y tú que dices, Matt?
Mimi miró también al rubio, esperando. Desde que se había sentado en la mesa no había abierto la boca para nada, solamente para pedirle al camarero un vaso de agua. Asentía cuando Izzy, que estaba a su lado, le comentaba algo, momento que aprovechaba ella para mirarlo sin que se diera cuenta. Quizás era reservado con la gente que no conocía, como ella, y por eso no hablaba mucho. Aunque, en cierta manera le recordaba a Kouji, ya que no hablaba mucho, aunque por los gestos y su mirada, Matt parecía un poco más sociable que el peliazul.
—Porque no—se encogió de hombros él.
Tai dio una palmada.
—Bien, pues ya tenemos plan para esta noche.
La mujer vio como los números se iban iluminando conforme el ascensor subía las plantas del edificio hasta detenerse en la número diez. Salió del elevador cuando las puertas se abrieron y caminó por el pasillo de paredes blancas, cruzándose de vez en cuando con alguna que otra enfermera. Sus zapatos de tacón se detuvieron cuando divisó el cartel en el que se leía claramente "Dr. Murai" Se detuvo en la puerta, tocó tres veces, y abrió la puerta lentamente.
—¿Doctor Murai?
El hombre giró su rostro hacia la entrada.
—Oh, señora Tachikawa, pase por favor.
La mujer pasó dentro de la consulta, cerrando la puerta a sus espaldas. Caminó hacia la mesa donde se encontraba el hombre y se sentó en una de las sillas que había enfrente.
—Buenas tardes doctor. Siento no haberle avisado, pero era un asunto de emergencia.
El hombre puso sus codos en el borde del escritorio y se echó un poco hacia delante.
—Dígame ¿le ha pasado algo a Mimi?
Satoe se retorció los dedos, nerviosa.
—Sí…verá…creo que Mimi me está mintiendo—el hombre frunció el ceño—en cuanto a decirme si tiene esa clase de sueños.
—Oh, ya entiendo.
—Ella nunca me había mentido sobre eso. El día que lo llamé, ese día por la mañana había notado algo raro en su expresión. Y el otro día igual, vino agotada completamente y me mintió diciéndome que era porque se había ido de compras.
El doctor escuchó a la mujer detenidamente.
—¿Hizo algo usted?
—Le puse una pastilla en la cena sin que ella se diese cuenta. Pero no puedo estar siempre escondiéndosela en la comida, el doctor Namura nos dijo que esas pastillas tenían un efecto muy fuerte y que solo podía tomarla cuando soñara con sus recuerdos.
El hombre suspiró y se apoyó sobre su sillón de cuero.
—Debe averiguar el motivo señora Tachikawa. Yo solo puedo suministrarle las pastillas porque en las farmacias son imposibles de conseguir. —y en verdad, también lo hacía por el dinero. Namura le dijo que esa mujer estaba desesperada y que pagaría lo que fuera por hacer que su hija no recordara nada en absoluto sobre su pasado.
—Verá…—comenzó ella—…en Estados Unidos el doctor Namura nos recomendó un psicólogo. Él utilizaba…métodos que no tenían nada que ver con medicamentos…
El hombre frunció el ceño.
—No la entiendo.
—Hipnosis.
El ceño del hombre se frunció aún más.
—Mediante la hipnosis conseguía que la mente de Mimi bloqueara sus recuerdos, solo fueron algunas cuantas sesiones, ya que con el tiempo el doctor Namura nos recetó las pastillas y Mimi dejó de ir.
—Y usted quiere que le consiga un psicólogo especializado en la hipnoterapia.
—Exacto.
El hombre se quedó callado durante unos segundos.
—Por lo que me ha dicho, parece ser que su hija le oculta que tiene esos sueños. Pero lamento decirle que ahora mismo la hipnosis no pueda ayudarle.
Satoe abrió los ojos sorprendida.
—¿Qué quiere decir? —elevó al voz.
—Por lo que me comentó el doctor Namura, las sesiones de hipnosis con su hija hicieron efecto porque en ese momento su hija no recordaba nada, era como si no lo hubiera vivido. La hipnosis hizo que su mente siguiera bloqueando los recuerdos, impidiendo que llegaran al subconsciente de Mimi, ya que después del accidente sufrió de amnesia traumática, ocasionada por el fuerte golpe que sufrió en la cabeza cuando aquel coche la arrolló, y aprovechándose de eso la hipnosis funcionó. Pero ahora, si me dice que ella ya ha tenido sueños, recuerdos de su pasado, la hipnosis no conseguirá eliminarlos completamente. Puede que logre retenerlos, pero esos recuerdos ya están ahí, en la mente de su hija.
—Eso es imposible—chilló Satoe. No, había hecho demasiadas cosas por su hija, para que no recordara a sus amiguitos y a ese delincuente. No podía irse todo al traste por un mero descuido. —Pues irá todos los días a las sesiones.
El doctor la miró bajo sus gafas de pasta fina.
—Señora Tachikawa… ¿Por qué tantos deseos de que su hija no recuerde a sus amigos?
La mujer abrió la boca sorprendida.
—¿Co-cómo sabe…?
—El doctor Namura me contó el historial de Mimi cuando me pidió que me encargara de ella aquí en Odaiba. Siempre investigo a mis pacientes antes de tratarlos, y ya debe de estar desesperada cuando le pagó al doctor Namura tal cantidad de dinero para que él le consiguiera unas pastillas que habían sido creadas hace meses y de momento no habían salido al mercado.
—¡Usted no sabe nada! ¡Yo hago todo esto por ella! Porque quiero que sea feliz. Y recordando eso, recordando a esa gente no lo será.
—Pues permítame decirle señora, que ha entrado en la boca del lobo. Venir aquí, justamente a Odaiba cuando usted quiere que Mimi no recuerde nada, es como ofrecerle sus recuerdos en bandeja de plata. Quien le ha dicho a usted que no se ha encontrado con alguno de sus amigos del pasado durante estos días.
La mujer respiró agitadamente. No, no podía ser, Mimi se lo hubiera dicho. Su hija siempre le contaba todo.
—Lo lamento señora Tachikawa, pero no puedo ayudarla.
Satoe lo asesinó con la mirada y se levantó de golpe.
—Muy bien—siseó entre dientes—Pues déjeme decirle que ya no necesito su ayuda, doctor Murai. —y dicho eso, se encaminó hacia la salida azotando la puerta antes de salir.
—¿Qué te parece esta? ¿Me la dejas? —le preguntó Kari.
Sora apartó su vista de su camiseta negra de tirantes y la dirigió hacia la camiseta blanca con reflejos plateados que la castaña sujetaba.
—Claro, te queda genial. Póntela esta noche—sonrió la pelirroja.
La castaña se volvió al espejo que Sora tenía en su habitación y se colocó la camiseta delante para ver como le quedaba. Después la dejó a un lado de la cama y se dispuso a mirar que se pondría abajo.
Después de despedir a Mimi y quedar con ella en la puerta de la discoteca, Sora invitó a Kari a cenar en su casa y después de ahí, Tai vendría a buscarlas junto con TK y los cuatro irían a la discoteca donde Matt, Izzy y Joe los esperarían.
Cuando entraron en casa de la pelirroja, la madre de Sora salía de su habitación vestida y con intenciones de salir, por lo que las dos chicas se prepararon algo para cenar y ahora se debatían en que ponerse para esa noche.
Sora, después de mirarse la camiseta de tirantes anchos negra y blanca que se ajustaba a su cuerpo, se la quitó y la dejó apartada para después ponérsela. Mientras Kari ya había elegido combinar su camiseta blanca con unos pantalones negros ajustados.
—¿Tai a qué hora va a venir? —preguntó Sora mientras, en el baño, se peinaba el cabello.
—Dentro de una media hora supongo—Kari miró su reloj calculando mentalmente.
Tai se apoyó en el lateral del coche, cerró los ojos y cruzó las manos tras su nuca.
—Mujeres—bufó—te citan a una hora pero tardan otra en bajar.
TK, a su lado, sonrió ante el comentario.
—Solo han pasado cinco minutos, Tai.
El castaño abrió un solo ojo para mirarlo.
—¿Enserio? Pues a mi me parecen horas.
—No hemos tardado tanto.
Ambos chicos miraron hacia la entrada del edificio donde Sora vivía para ver a Kari mirarles con fingido reproche. La chica bajó los tres escalones y se acercó a los chicos.
—Vas muy destapada Kari—le acusó su hermano mirándola de arriba a abajo.
La castaña fulminó a su hermano con la mirada.
—Aún hace calor hermano, ¿Quieres que vaya con pantalón largo y camiseta de cuello alto y de manga larga?
—Sí—contestó simplemente y Kari puso los ojos en blanco.
—¿Cuándo te compraste esa camiseta? —le preguntó TK— No te la había visto nunca puesta.
Tai miró con los ojos entrecerrados al rubio. Esa última frase no le había gustado ni sonado nada bien.
—Me la ha dejado Sora.
El castaño iba a abrir la boca para hablar cuando oyó como la puerta se volvía a abrir. Giró su rostro y su mirada quedó clavada en el cuerpo de Sora.
La pelirroja guardaba las llaves de su casa en su bolso, después alzó el rostro hacia donde estaban y su mirada quedó conectada con la de Tai durante unos segundos mientras bajaba las escaleras y se acercaba donde estaban. El castaño no apartó en ningún momento la mirada de la pelirroja. Iba a darle la razón a su hermana cuando ella le comentó la temperatura que hacía, porque ahora mismo tenía un calor de los mil demonios.
—Ya estoy—anunció la chica.
—Estás muy guapa Sora—halagó TK a la chica provocando que esta sonriera agradecida.
—¿A que si? —apoyó Kari— ¿Verdad hermano que Sora está muy guapa?
Sora miró a Tai que no había dicho nada desde que ella había aparecido. Había visto, mientras bajaba los escalones de su entrada, como su amigo había recorrido con su mirada todo su cuerpo, haciendo que la pelirroja se sonrojara débilmente y sonriese en su interior al ver que Tai se había fijado en ella.
—Sí—murmuró con voz ronca sin despegar la mirada de ella. Pero se dio cuenta de que en esos momentos no estaban solos y que su hermana y TK lo miraban atentamente, por lo que carraspeó y se recompuso—Pero tú también vas muy destapada, Sora—gruñó.
La pelirroja abrió los ojos sorprendida para después echarse a reír.
—Perdone usted, papá—se burló ella todavía riendo.
Kari y TK rieron también por el comentario mientras le castaño murmuró algo enfurruñado para después meterles prisa y caminar hacia la discoteca.
Caminaron unas cuantas manzanas, ya que la discoteca nueva estaba cerca de la casa de Sora, por lo que Tai no tenía que coger el coche para ir. La divisaron al girar la calle, ya que había unas cuantas personas haciendo cola para entrar, y un cartel de un tamaño grande brillaba con luces azules y plateadas donde se podía leer "Womb"
Delante iban Tai y Sora y detrás de ellos TK y Kari. El castaño se puso de puntillas para ver si veía a Matt, a Izzy o a Joe. Un brazo agitándose en medio de la cola llamó su atención. Joe estaba en medio de la cola junto con Izzy y Matt, Tai y los demás caminaron hacia donde estaban ellos.
—¿Habéis encontrado aparcamiento pronto? —preguntó nada más llegar.
—Por suerte sí—contestó Joe colocándose las gafas bien.
—¿Y dónde está…? —preguntó Sora buscando con la mirada a la castaña.
—Entró hace un rato. Sus amigos estaban en la fila y nos dijo que nos esperaba dentro—explicó Izzy.
—¿Cómo estás? —le susurró Tai a Matt aprovechando que sus amigos estaban ocupados hablando.
El rubio suspiró y se encogió de hombros.
—Bien, supongo. En cuanto he llegado a mi casa he caído seco en la cama, todo esto que ha pasado me ha dejado agotado—habló Matt metiendo sus manos en el bolsillo.
Cuando había despertado después de unas horas de descanso. Había tenido la sensación de que todo lo que había ocurrido había sido un mal sueño, pero entonces su mente le mostró las imágenes de su encuentro con Mimi con tal intensidad que Matt supo en ese momento que eso de sueño no tenía nada.
—De momento, tenemos que saber qué le pasó—Matt miró a su amigo—Hay algo que no sabemos, y tenemos que averiguarlo.
—Joe me ha dicho que hablará con su hermano mañana, y que nos informará sobre lo que sepa de la amnesia—le dijo el rubio y Tai asintió.
Dentro de la discoteca, la gente bailaba aglomerada en el medio de la pista. Algunos estaban en la barra tomándose algo mientras movían el cuerpo al ritmo de la música; otros se sentaban en los asientos que había en la parte derecha de la discoteca o hablaban en grupos formados en diferentes puntos del local.
La primera en entrar fue Sora, detrás de ella entraron Tai seguido de los demás. Miraron hacia la pista por si veían a Mimi, cuando Tai hizo unas señas señalando a una mesa que había atravesando la pista y girando a la derecha. Sora se puso en marcha al ver donde se encontraba la castaña, cuando sintió como una mano se deslizaba por su cintura y se mantenía en su vientre.
—No te separes, Sora—le habló Tai a su espalda mientras la acercaba a él. La pelirroja asintió con la cabeza, respiró intentando relajarse aunque la mano de Tai puesta en su cintura no ayudase para nada, y caminó a un ritmo normal esquivando a las personas que bailaban en el medio de la pista.
Mimi, que había hecho señas cuando vio a Sora y a los demás entrar por la entrada, se levantó del asiento y los esperó a pie de pista.
—Hola—los saludó a todos cuando llegaron—Venid que os presente—cogió a Sora de la mano, apartándola del agarre de Tai y los guió hacia donde se encontraban Zoe y los otros. —Chicos, os presento a Sora, Tai, Izzy, Joe, TK, Kari y Matt. Chicos, ellos son Zoe, Takuya, JP, Kouji y Kouchi.
Por cada nombre que mencionaba el aludido levantaba la mano saludando al los demás.
—Oh, tú eres Taichi Yagami ¿verdad? —preguntó Takuya. —Soy Takuya Kanbara, del equipo de fútbol del instituto Sakaki.
—Sí, soy yo—Tai le estrechó la mano— Mimi me ha hablado de ti.
Tomaron asiento mientras Sora y Kari fueron a pedir las bebidas para todos.
Zoe se sentó con las chicas mientras hablaban sobre la ropa que se habían puesto mientras los chicos, como Takuya y Tai, hablaban de cosas de fútbol.
—Sabes Sora—le dijo Mimi bebiendo de su bebida cuando la pelirroja había terminado de darle las bebidas a sus amigos— te he visto llegar muy agarrada a Tai—la chica se sonrojó y Kari no pudo evitar reírse.
—¿Tai es tu novio? —preguntó Zoe inocentemente.
—N-no—respondió ella—y si me agarraba era porque había mucha gente y así no me perdería.
Mimi sonrió divertida ante la actitud de la chica.
—Bien, bien, te creo—rió ella.
Después de un rato de conversación, las chicas salieron a la pista de baile para bailar mientras los chicos seguían hablando.
Tai escuchaba lo que Takuya y JP le contaban sobre la selección japonesa pero de vez en cuando desviaba su mirada hacia donde se encontraban las chicas. Bailaban en un círculo las cuatro mientras sonreían divertidas imitando a la cantante que cantaba en ese momento la canción. Sora en ese momento reía divertida ante una postura que Mimi había hecho imitando la coreografía y Tai no pudo evitar sonreír al verla. Hacía mucho tiempo que Sora no reía así, tan viva y alegre, desde que Mimi desapareció concretamente. Y verla así hacía sentirlo a él también feliz.
Matt por su lado también observaba a las chicas pero a diferencia de Tai, el miraba a la castaña. Aún aguantaba las ganas que tenía de ir y cogerle el rostro para besarla arrebatadoramente. Seguramente si lo hacía ella le cruzaría la cara de un guantazo, ya se lo hizo una vez a Kei Akamura cuando el chico le robó un beso. Matt estuvo a punto de partirle la cara ahí mismo pero Mimi se adelantó a él cruzándole la cara de una bofetada. Frunció el ceño al ver a dos chicos acercarse hacia donde estaban ellas, mientras uno de ellos hablaba con Sora, el otro con Mimi y les señalaba a otros dos chicos que estaban más alejados. Sin dejar de mirar hacia donde estaban ellas, le dio un leve codazo a Tai, que lo miró pero al ver que el rubio miraba hacia otra dirección la siguió con la mirada.
Inmediatamente sintió como Tai se levantaba y él lo siguió bajo la mirada de Takuya y los otros.
—¿Hermano? —TK miró extrañado como su hermano y Tai, sin decir palabra, se levantaron rápidamente de sus asientos.
—¿Seguro que no queréis ir? —preguntó por quinta vez el chico.
Sora bufó internamente, dándose paciencia.
—Ya te he dicho que no, gracias.
—¿Y tú tampoco preciosa? —le preguntó el otro a Mimi.
—No me llames preciosa—habló frunciendo el ceño—Además, mi novio está por aquí y no querrás que te parta la cara de un puñetazo ¿verdad? —preguntó con una falsa dulzura. Haber si con lo del novio la dejaban en paz a ella y a Sora.
—No le hagas caso Feng—habló el otro—es la típica escusa de que tienen novio para quedar bien. —miró a Sora— anda vamos, te aseguro que te lo vas a pasar bien pelirroja.
Se acercó aún más a Sora, haciendo que esta retrocediese asqueada por su actitud. Pero entonces la espalda de la pelirroja chocó contra alguien y sintió de nuevo una mano posarse en su cintura y atraerla hacia él.
—¿Algún problema? —oyó que Tai preguntaba a su espalda pegándola más contra él. Sora no pudo evitar sonreír al ver las caras de asombro que adoptaron los dos chicos.
Matt se había colocado en silencio al otro lado de Sora pero más pegado a Mimi, por lo que el chico que había estado intentado convencer a Mimi, dedujo que el rubio era el novio de la castaña.
—No, qué va. Ninguno. —habló el chico mirando a Matt que lo miraba fijamente.
Mimi frunció el ceño al ver que el chico miraba por encima de su hombro. Giró levemente la vista para encontrarse con que Matt estaba detrás de ella, en una actitud protectora. Volvió el rostro al chico y sonrió también al ver la cara de disgusto que tenía.
—Vámonos Feng—el otro chico puso su mano en el hombro.
El chico asintió y echándole una última mirada al grupo se giraron y volvieron con sus amigos.
—¿Estáis bien? —preguntó Matt.
La castaña se giró para mirarlo y vio que el chico la estaba mirando a pesar de haber echo la pregunta en plural. Asintió levemente sonriéndole y casi pudo ver como su mirada se intensificaba, agradeció que la discoteca solo se iluminara con las luces de colores porque sintió sus mejillas arder.
—No se os puede dejar solas chicas—les dijo Tai—venga, volvamos con los demás.
—Taiiiiiiiiiii.
Un escalofrío subió por la espalda de Sora al oír ese tono de voz chillón y molesto que se oyó perfectamente a pesar de que la música estaba bastante alta. Giró su rostro para ver como Ayame, una chica de su mismo curso pero que iba a otra clase, se acercaba a ellos, o concretamente, a Tai.
—Ayame—saludó Tai.
—Hola—le sonrió con coquetería y poniéndose de puntillas besó su mejilla con lentitud.
Sora bufó molesta pero entonces palideció al ver que Mimi estaba con ellos. No quería que Ayame la viese, seguramente no podría mantener la boca cerrada y hablaría de más. Echó una rápida mirada a Matt quien pareció leerle la mente pues se acercó a Mimi y a Zoe diciéndoles algo al oído para después irse los tres y quedarse en la pista Kari, ella, Tai y Ayame.
—¿Te gusta mi vestido Tai? —preguntó la morena cogiendo una mano del castaño y dando una vuelta para que el chico la viera entera.
La pelirroja miró también el vestido junto con Kari.
—Eso es una camiseta, no un vestido—oyó que decía Kari y la pelirroja asintió dándole la razón. Estaba segura de que si Ayame saltaba un poco o levantaba los brazos el vestido se le subiría hasta el ombligo.
—Oh, hola Kari—la castaña le sonrió falsamente—Sora—espetó mirándole con fastidio.
—Ayame—respondió Kari.
—Tai, Matt y los demás nos están llamando—le dijo Sora. No soportaba estar ahí más tiempo.
—Nos vamos, Ayame—se despidió el castaño.
—Oh, no, no, no. —sujetó a Tai del brazo al ver que el chico tenía intenciones de irse—Tai, baila conmigo—susurró con provocación y acercándose al chico. Tai no pudo evitar sonrojarse al ver como la chica se acercaba demasiado.
Sora cerró los ojos dándose paciencia para no abalanzarse sobre ella.
—Ayame es que…
—Claro que sí, si a ellas no les importa—tiró del brazo del chico llevándolo a la pista.
—Es un idiota—masculló Sora cuando Tai desapareció de su vista. —Si no quiere bailar con ella porqué va.
Kari se encogió de hombros. La pelirroja resopló de nuevo y cogiendo de la mano a la castaña caminaron hacia donde estaban Matt y los demás.
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Continuará…
Capítulo 10
Antes de nada, muchísisisimas gracias por los reviews, que nunca pensé que pasaría de los 100 ni que llegaría xD que ilusión!
Bueno, empezamos en que los chicos ya han confirmado de primera mano que a Mimi alguien le ha metido una bola tremenda sobre su vida. Como dice Matt, ella la única vez que había viajado a Estados Unidos fue cuando tenía catorce años en las vacaciones de verano, por lo que está claro que algo no concuerda. Y Matt sospecha de la madre de Mimi, ya que la mujer nunca le demostró cariño que digamos.
Seee se han reunido tooodos en la discoteca, en verdad ya lo tenía escrito y cuando me dijisteis que sería bueno que se encontraran yo pensé "Se encontrarán, si, si, si" De momento no ha habido choque entre Kouji y Matt, pero lo habrá, siii claro que lo habrá xDD en el siguiente capítulo todavía están en la discoteca ^^
He de decir que me ha sorprendido que os guste la pareja de Kouji y Mimi, yo que pensaba que me diríais que no queríais que Kouji se intrometiera entre Matt y Mimi pero mira, os gusta como quedan juntos xD Aunque de momento estoy debatiendo si pasará "algo" entre ellos…dependiendo de cómo avance la historia veremos a ver :)
De momento Matt ya ha mostrado un poquitín de celos al ver como unos chicos se acercaban a Mimi, le ha salido automático x)
Creo que más o menos se ha entendido la parte de la madre de Mimi con el doctor ¿no? Si no habéis entendido algo decídmelo :)
Y oh! Noticia, el fic cambia el rated de T a M, no por lemon (¿De dónde me saco yo ahora un lemon coherente en esas situaciones? xDDD) es por violencia, see habrá palos xD ¿Quién se peleará?
Taishou, GreenIllusions, Emiita, Roww, l0v3nist, Lyls, BeLyxan, Cari Cazal, Meems-ishikawa, Bloody-Rose-SaYo-Yuuki, Eri, AtpAb95 (x4), The Chronicles of Cissy Black, Sylvia Sora, DarlingCinderella, anna, bela de slytherin y Sakura Tachikawa
Eri: Me alegra que te haya gustado el reencuentro! Pobre Matt, la tiene en sus brazos pero no puede hacer nada T.T Graciias por el review!
Anna: Hola, me alegra que te guste mi historia! Pues sobre Takuya y Zoe habrá, pero muy muy poco porque no son los protagonistas =s pero bueno, hay Mimato que también te gusta ¿no? Gracias por el review!
¡GRACIAS POR LOS REVIEWS!
Y a ti también, que lees esto :)
Nos leemos!
Nora.
